jueves, 16 de agosto de 2012

WHITNEY HOUSTON - "Whitney": El brillo de una diva de nacimiento


El término “diva” ha sido utilizado muchas veces en el mundo de la música en el último medio siglo. Esa combinación de elegancia, atracción, poderío, personalidad y un fuerte márketing detrás, ha creado auténticos fenómenos, pero también ha dado al traste con la vida de muchas personas que no terminaron de encajar los vaivenes de la industria o descuidaron su vida personal más de lo que debieran. Entre todas las “divas”, quizás una de las más paradigmáticas fuera WHITNEY HOUSTON. Desde que un siempre ojo avizor BILL LASWELL la contratara como invitada en un disco de MATERIAL y hasta que el todopoderoso CLIVE DAVIS de Arista la contratara como estrella de su sello, la todavía adolescente WHITNEY HOUSTON no sabía lo que le esperaba. Amante del Gospel y de la tradición afroamericana por herencia de su madre, en 1985 salía a la luz “Whitney Houston”, el debut de la recién nacida diva que se acabaría por convertir en el disco de estreno más vendido de todos los tiempos, gracias a éxitos como “You Give Good Love” o el magnífico “Saving All My Love For You”. Después de vender millones de discos, la secuela estaba clara: tenía que mantenerse el nivel y colmar unas expectativas que estaban muy altas. En este contexto salía “Whitney” en 1987.

Con una producción más orientada hacia el Disco-Soul que en su debut, pero la misma combinación entre temas movidos y baladas (con predominio de éstas que eran el punto fuerte de WHITNEY HOUSTON), “Whitney” se convirtió en un número uno desde que salió. Como escaparate tenía un hit en toda regla nada más empezar: “I Wanna Dance With Somebody (Who Loves Me)”, corte pegadizo y con un estribillo increíble en donde la HOUSTON hace gala de su fuerza vocal y de ese aire ingenuo que al mismo tiempo tenía su voz. Pero no era el único punto fuerte del trabajo que estaba llamado a mantenerlo en lo alto durante muchos meses. En el lado alegre también teníamos un “Love Will Save The Day”, con cierto aire AOR en su instrumentación muy acorde a los tiempos (destacando la labor de un grandísimo ROY AYERS en teclados y vibráfono) o “Love Is A Contact Sport”, con la producción y los sintetizadores de PRESTON GLASS como telón de fondo, siendo un corte de R&B ochentero muy rítmico y vacilón, ideal para las pistas de baile. Incluso tenemos un “So Emotional” que es otro de los puntos álgidos del disco, algo más calmado en su inicio pero también fuera de la fórmula baladera y con un tratamiento musical a medio camino entre el R&B y el Rock, muy similar a lo que MICHAEL JACKSON estaba haciendo en la época. 

La cara reposada de “Whitney”, esa que es herencia de ANITA BAKER cuando la instrumentación deja a un lado las pomposas cuerdas y se centra en la calidez de los saxos y las secciones rítmicas de R&B, comienza con un corte “tapado”, de esos que están entre dos temas muy conocidos y suelen dejarse a un lado, “Just The Lonely Talking Again”, lo cual sería una pena porque la voz de WHITNEY está cargada de sensualidad. Eso sí, es normal que los laureles se los lleve “Didn't We Almost Have It All”, otro de los hit de este trabajo, en este caso desde el punto de vista sobreproducido con sección de cuerdas y mucha intensidad emocional, algo en lo que WHITNEY HOUSTON era única. La fórmula se repite con resultados algo menos llamativos en “Where You Are” y “You’re Still My Man”, dejando así lo mejor para la cara más R&B de la balada con “For The Love Of You”, canción de los ISLEY BROTHERS que aquí es interpretada con aires australes y Smooth por WHITNEY con grandísimos resultados, “Where Do Broken Hearts Go” (también con trasfondo de cuerdas, pero no tan protagonistas), cargada de sentimentalismo y emoción, gracias a una interpretación de intensidad creciente marca de la casa y sobre todo “I Know Him So Well”, tema que cierra por todo lo alto el trabajo con un espléndido dúo entre WHITNEY HOUSTON y su madre CISSY HOUSTON.

Después de “Whitney”, vendría el irregular “I’m Your Baby Tonight”, momento en el que WHITNEY decidiría profundizar en su faceta de actriz. Fue en ese momento cuando la HOUSTON terminaría de obtener la cima del reconocimiento y alcanzar su definitivo estatus de diva. Aparecía “El Guardaespaldas” y su banda sonora en donde WHITNEY interpreta la versión del “I Will Always Love You” de DOLLY PARTON que acabaría por convertirse en su canción más conocida. Pero al mismo tiempo también comenzarían los demonios para la cantante y actriz, en parte impulsados por su relación con BOBBY BROWN. Entre renacimientos y recaídas, problemas con las drogas y su sustento financiero, la voluble personalidad de WHITNEY HOUSTON logró mantenerse pero pagó un precio: ser una de las pérdidas con mayor impacto en el mundo de la música de 2012 en plena preparación de los Grammy donde iba a tener un papel principal. Para el recuerdo quedan sus canciones e interpretaciones en la gran pantalla, y ser el espejo en el que mirar a todos esos juguetes rotos que tratan de alcanzar el estatus de diva pero les falta la clase de WHITNEY. ¿Una diva nace o se hace? WHITNEY HOUSTON lo era desde que nació y lo fue cuando murió, nosotros “siempre la amaremos”.


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