sábado, 5 de enero de 2013

RICKY WARWICK - "Belfast Confetti": Tradición y juventud a la vez


Desde los tiempos en que TOM PETTY más en forma estaba, no había escuchado un disco como este que desprenda tanto hedor clásico a LYNYRD SKYNYRD, BOB DYLAN, LOU REED, THE BAND, GREATEFUL DEAD, BRUCE SPRINGSTEEN y un largo etcétera. Blues, Country, Rock sureño... todo ello en acústico y hecho como antaño, con mucho calor, magia y entusiasmo. Desde luego que mi desconocimiento de la carrera en solitario del que fuera líder de THE ALMIGHTY no me hacía presagiar que detrás de “Belfast Confetti” me iba a encontrar un disco, tercero en la historia de RICKY WARWICK, tan entretenido y tan añejo como este. Todo un puntazo este descubrimiento.

Para escuchar “Belfast Confetti” y a RICKY WARWICK hay que trasladarle a la época en que el Rock era una música de raíces, anclada en el Folk americano, que en el fondo era un traslado a la tierra de la “libertad” de la raíz musical irlandesa. Por eso RICKY WARWICK recoge en este trabajo ese testigo, muy evidente en temas absolutamente mágicos, puramente celtas como “The Arms Of Belfast Town” y acompañado de una pléyade de músicos, e instrumentaciones que van desde el banjo, la mandolina, el violín, la armónica... acaba por hacernos, literalmente bailar a golpe de macarrismo sesentero. Y es que su voz, profundamente rockera, rasgada, rota a base de litros de malta fermentada, y el aire desnudo, honesto y clásico de su música, acústica, cercana, con aroma a granja, a heno, a sombrero de Cowboy... acaban por contagiar energía y frescura, incluso en aquellos cortes que más herederos son de sus influencias (BOB DYLAN y BRUCE SPRINGSTEEN las más evidentes en ciertos cortes).

No hay efectos, no hay juegos de producción, nada más que música: una guitarra acústica, alguna que otra guitarra rítmica, un piano, un bajo, una armónica, algún violín... pero todo al natural, sin trampa ni cartón y la voz de Warwick llenando el resto, haciendo de poeta, de crooner, de hombre solitario y desgarrado que se mira sus entrañas y versifica sus penas y penurias. Eso que hacía tan bien LOU REED (aquí representado con un tema de instrumentación muy propia de él, “Born Fightin´”) con unas letras deshumanizadas y que RICKY WARWICK tiñe del sol del atardecer para dar mayor sensación hogareña. Desde los momentos más excitantes, más rockeros, donde su voz cazallera más brilla, hasta los más íntimos, los más cercanos y lacrimógenos dirán algunos, este cantautor de Glasgow nos regala una decena de composiciones que no deben faltar en ninguna discoteca amante del Rock acústico, del Country y del Folk más tradicional.

Una colección de buenas canciones, algunas gloriosas, como la citada “The Arms Of Belfast Town” o las herederas del Boss “Thousands Are Leaving” (con una línea vocal que se quedará a la primera) o “In Your Gonna Blee (Wear Black)”. También las Dylanianas “Belfast Confetti” y “Punchin´ Thunder” (de intensidad creciente, absolutamente fundamental), o incluso “Angel Of Guilt” con cierto aire al TOM PETTY de mediados de los ochenta. Todos estos temas, y los que me dejo por no cansar al lector, forman un disco muy variado, clásico y tostado al sol que transmite energía con una simpleza de elementos e ideas que otros muchos quisieran. Es en discos como “Belfast Confetti” donde se demuestra si alguien es buen músico, y si además de serlo, sabe transmitir sensaciones y hacer vibrar a la audiencia. De esto RICKY WARWICK parece que anda sobrado y su larga trayectoria de directo lo podrá apoyar. En cualquier caso, “Belfast Confetti” se pasa en un suspiro y acaba por convertirse en obsesivo no dejando de girar una y otra vez en nuestro reproductor.

Si tuviera que ponerle un “pero”, sería “Hanks Blues”, un tema algo caótico al que no le acabo de coger el punto por sus continuos contrastes, por lo demás, ni una sola pega. RICKY WARWICK consigue con “Belfast Confetti” un disco redondo, anclado en la tradición de los orígenes del Rock y con el conocimiento y la experiencia necesaria para hacernos disfrutar y dejarnos con ganas de más. Gran descubrimiento y un disco altamente recomendable.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

CHARGER - "Spill Your Guts": No apto para úlceras


Segundo larga duración después de mucho tiempo de esta banda inglesa que ya lleva más de diez años proclamando su particular forma de ver el Sludge. Durante años tuve su debut, “Confessions Of A Man (Mad Enough To Live Among Beasts)” al alcance de la mano, pero por unas cosas y otras al final lo dejé pasar. Sin embargo, el destino ha hecho que bastante tiempo después cayera en mis manos este disco de CHARGER y la verdad es que sin decir nada nuevo, me ha sorprendido gratamente.

En un estilo que cada vez gana más adeptos y eso que sus formas primigenias llevan más de una década de existencia, CHARGER no aporta nada que no sepamos dentro de la corriente Sludge. Distorsiones que llegan al límite de lo audible, una voz realmente inhumana en ocasiones y una producción pétrea y de sonido abrasivo, para que los riffs de ascendencia Sabbathica salgan a la luz en medio de una nube de electricidad que se masca en el ambiente. Todos los ingredientes necesarios para que los amantes de este género, a medio camino entre el Doom y el Hardcore, disfrutemos como enanos. Pero además, CHARGER, como también ocurre con grupos como los españoles MOHO, sabe combinar temas densos, oscuros y cargados de riffs que se alargan hasta límites insospechados, con furiosos ataques en donde la vena más agresiva de los componentes sale a relucir.

La nota de calidad en CHARGER viene de la mano de su dinamismo compositivo. Durante la hora y pico que dura el disco, el quinteto británico combina pasajes de todo tipo, algunos realmente al borde de la esquizofrenia. Precisamente el corte más duro de escuchar sea muy probablemente el primero, “This Is Our Black Sabbath”, toda una declaración de principios musicales, que durante más de diez minutos tendrá en vilo al oyente a base de riffs tan minimalistas y alargados hasta límites de la extenuación, como efectivos. Como el grupo es consciente de que este corte puede haber sido de difícil digestión, “Cult Verses Cunt” aprieta el acelerador hasta límites cercanos al Crust, descargando toda la tensión contenida en los minutos precedentes, pero sin que el resultado parezca forzado. “Shake! Baby! Shake!” recupera el clasicismo guitarrero, pasado por el filtro de la abrasión sonora, aunque sin volver a los tiempos lentos y cavernosos, por lo menos inicialmente, ya que pronto el sonido se volverá grueso y fofo, para deleite de los cerebros más desquiciados.

En la parte final del trabajo un tema destaca con luz propia, también en la cara más agresiva y corrosiva de la banda, “The Amputee”, con cierto aire a HIGH ON FIRE en versión brutalizada, y ya es decir. El grado de excitación que consiguen transmitir a base de ritmos roqueros y voces cargadas de rabia es más que notable, pero no quedándose sólo en eso, saben dotar a la estructura del corte de una estructura casi Free Jazz, que por momentos suena caótica y disonante, pero manteniendo todo bajo control. “This Is Not A Song About Vampires”, también es un tema corto y directo, pero creo que demasiado previsible, teniendo en cuenta su predecesor. Afortunadamente el disco se cierra como se abre, con “The Bereavement Dividend”, un tema enorme en duración, sobrepasando los diez minutos, y donde la opresión sonora en forma de guitarrazos extendidos hasta el infinito y estructuras que se dejan fluir hasta los límites de lo audible, es la tónica dominante. El último corte realmente es “Inducing The Gag Reflex”, pero no es más que una experimentación noise con ruidos y samplers variados, que dan la nota de locura final que necesitaba el trabajo.

Música no apta para todos los oídos desde luego, difícil de digerir, pero tremendamente estimulante cuando se le coge el truco. CHARGER no reinventa las bases del género en “Spill Your Guts”, pero tampoco creo que fuera su intención. Esto es una oda a la acidez estomacal sonora, eso sí, realizada con buen gusto y calidad. Un buen descubrimiento y altamente recomendable para los amantes al Sludge.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

JOHN LEE HOOKER - "Mr.Lucky": Un artista afortunado


En 84 años de existencia el gran JOHN LEE HOOKER pudo presumir de ser uno de los grandes. Desde el Country Blues, pasando por la efusividad del Rock e incluso cierta experimentación, de tanto en cuanto, ya avanzada su edad, el gran guitarrista y cantante oriundo de Mississippi pero integrante de la escuela de Detroit, se dedicaba a explayarse a gusto, sin más pretensiones que rodearse de buenos amigos y soltar un puñado de Blues con puro sentimiento y devoción. Eso es “Mr. Lucky”, editado en 1991 y con compañeros entre sus filas como CARLOS SANTANA, ROBERT CRAY, RY COODER, ALBERT COLLINS, VAN MORRISON, JOHNNY WINTER, KEITH RICHARDS o TOM WAITS, ahí es nada. Ritmo, energía y sentimiento todo en uno, para un disco que no pasará a los anales del Blues, pero que no tendrá desperdicio para los aficionados al género.

Configurado como un digno sucesor de “The Healer”, donde HOOKER también tiraba en plantilla de buenos y viejos amigos, “Mr. Lucky” es pura devoción por el Blues. Desde el tema de partida, “I Want To Hug You”, rítmico y adictivo, hasta el sincopado “Father Was A Jockey” que lo cierra, sea quien sea el invitado que protagoniza junto a HOOKER el tema en cuestión, el trabajo no deja huecos ni rellenos. Medios tiempos, cortes desnudos y desgarrados, ritmos fogosos, solos inspirados y la voz personal de JOHN LEE HOOKER (y sus amigos, porque el dúo con VAN MORRISON en “I Cover The Waterfront” es para llorar de alegría), constituyen los ingredientes necesarios e imprescindibles de un disco sin más pretensiones que entretener, con éxito gracias al talento innato presente entre sus componentes.

La producción huye de pomposidades, simplemente se trata de captar el ambiente y el desarrollo de unas buenas sesiones entre amigos, con excepción del tema compuesto en colaboración con y producido por el propio CARLOS SANTANA, “Stripped Me Naked”, donde el sonido de la guitarra se vuelve más rockero y acorde a la personalidad del músico, cargando de erotismo los acordes y los solos, así como de la colaboración junto a VAN MORRISON ya citada en “I Cover The Waterfront”, más íntima y cálida en sonido, aumentando las cualidades de MORRISON que sirve de contrapunto para la voz visceral de HOOKER. El resto: puro Blues, espontáneo, directo y sin mayores perfeccionismos, ni pretendidos ni necesitados. Después de más de setenta años a sus espaldas pocas ayudas necesitaba HOOKER para preparar un trabajo, y Virgin mientras tanto tan contenta…

Hay trabajos que marcan un antes y un después, otros confirman… “Mr.Lucky” simplemente es lo esperado, lo cual, dicho de un maestro como JOHN LEE HOOKER significa mucho más de lo que se puede exigir a la media. Una gozada para disfrutar en soledad y moviendo la cabeza al ritmo del Groove de la guitarra del maestro y su constelación de amigos estelares.

LANA DE REY - "Born To Die": En la variedad está el gusto


Tiendo a moverme por tendencias musicales de todo tipo, sin importar la etiqueta que se le coloque, con tal de que me transmita algo. R & B, Metal, Rock en sentido clásico, Jazz, Hip-Hop, Música Clásica, Electrónica, Gótico… es difícil que a priori, por el estante en el que se venda, diga que no a un disco, si tengo buenas referencias y me agrada su escucha. No tengo prejuicios por tanto, pero para escuchar a LANA DE REY creo que esta faceta mía se convierte en una obligación para el oyente. Inicialmente este nombre me pasó desapercibido, pero de repente, juegos del destino, escuché un tema suyo en una radio fórmula y me quedé perplejo. Oscuridad, sentimiento y arreglos acertados, para una fórmula que sonaba a todo, ochentero, noventero, actual, pero al mismo tiempo a nada. Investigué, elevé mis cejas al saber que LANA DEL REY tiene mucho de industrialismo musical a sus espaldas, y me dejé llevar por esa primera y satisfactoria impresión, haciéndome con “Born To Die”.

La sorpresa inicial se confirmó. Bien es cierto que su imagen y voz puede ser un juguete roto en un par de años en manos de un desaprensivo productor musical, pero “Born To Die” tiene mucho detrás de sí. Y más que una instrumentación certera, un sonido cuidado o unas dotes portentosas, tres características que entre comillas brillan por su ausencia, LANA DEL REY hace gala de un eclecticismo elegante y desgarrador al mismo tiempo que convierten a “Born To Die” en un disco de escuchas fructíferas múltiples, nada de flor de un día ni producto musical para una tarde. Ningún hit, ningún “one hit wonder” ni nada por el estilo… Esto es una oda de conjunto a la oscuridad, el tenebrismo y la personalidad, una mezcolanza donde todos los estilos que forman parte de mi gusto personal y que mencioné al principio se dan la mano unidos por la voz de LANA DEL REY, lánguida, medusiana y envolvente como pocas.

“Born To Die” puede pecar de “parco” en trasfondo y rico al mismo tiempo en la labor de su protagonista. Si la producción que lo acompaña es desnuda, aún más lánguida y melancólica que su cantante, la voz de LANA DEL REY es rica en matices, a pesar de que inicialmente pueda parecer lo contrario. Ya sea en una versión orquestal y burtoniana en los cuatro temas iniciales, o con una cara más R & B y pegadiza, como en “Diet Mountain Dew” o cercana al Trip-Hop a lo MORCHEEBA como en “Million Dollar Man” , la cantante enigmática y fantasmal se mueve con pies de barro, apoyada en una voz personal, aniñada y adulta al mismo tiempo, ensimismante e hipnotizadora, una especie de mezcla entre la niñez exacerbada de LISA EKDHAL y demás vocalistas escandinavas y el sonido oscuro, envolvente y roto de ANNETTE PEACOCK y demás vanguardistas del micrófono, todo ello con un toque cuasi gótico que gustará a amantes del cuero y la penumbra. Nada de fogosidades innecesarias, ni demostraciones fuera de lugar: LANA DEL REY teje su tela de araña poco a poco y cuando te quieres dar cuenta has caído en sus redes.

Sea un producto discográfico o una artista trabajada a golpe de pico y pala, LANA DEL REY ha facturado en “Born To Die” uno de los trabajos más personales y enigmáticos del 2012, capaz de aunar las alabanzas de públicos enfrentados o antagónicos, y salir triunfante gracias a una ingenuidad aparente que atrapa sin contemplaciones. Habrá que ver si hay un futuro para LANA DEL REY más allá de este disco, mientras tanto gente como MADONNA o ANNIE LENNOX puede dormir tranquila, su semilla sigue viva.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

DAM - "The Difference Engine": Sorpresa desconocida

Escuchando la voz desgarrada, inhumana y casi hiriente de Nathanael Underwood y las melodías de su guitarra, uno podría pensar que los ingleses DAM son de Gotemburgo por adopción. Aunque los tonos más guturales también estén presentes, y los alaridos más flagelantes no se desdeñen, lo cierto es que Tompa Lindberg vendrá en más de una ocasión a la cabeza. Podría decirse que estamos, por tanto, ante otra copia de tufo moderno, que bebe de AT THE GATES y un poco (o bastante, como demuestra “Made Of Beasts”) de sus compatriotas CARCASS en la época del “Heartwork”. Bien, en líneas generales no nos alejamos, pero el grado de extremismo de DAM capaz de mezclar el Death melódico, el Black más extremo, el Groove a lo GOJIRA y hasta el Sludge más pesado e impenetrable, hace de esta banda algo interesante con lo que recrearse.

Para muestra un ejemplo: no importa la cantidad de veces que escuches “The Difference Engine”, corte de apertura del trabajo: los momentos más extremos te generan rechazo, casi incomodidad, y al mismo tiempo morbosa atracción. Y aunque el disco se mueva también por otros lados más convencionalistas, más centrados en el Thrash y el Death sueco melódicos, como es el caso de “Eyeballing”, “Outside” o la instrumental “New Quest”, DAM siempre tendrá un punto de oscuridad e inhumanidad extra, intensa y repulsiva, atrayente y sangrante, que juega con armonías cacofónicas, voces en el límite y juegos rítmicos arriesgados, lo cual, en sucesivas escuchas es de agradecer y da un elemento de personalidad extra, en un estilo que puede ser tan excitante como monótono si no se aporta nada nuevo.

Lo que menos me atrae es un sonido excesivo, muy en la tónica de bandas como MISERY SPEAKS. Sería de agradecer un nivel de muralla sónica mayor, incrementando la densidad guitarrera, el desgarro vocal y la contundencia rítmica, en la línea que, a mi modo de ver, tan magistralmente alcanzan DISBELIEF, por poner un ejemplo relativamente cercano. DAM, o su productor, ha optado por la modernidad -core lo cual puede llegar a saturar, en especial en los momentos de mayo pesadez y continuidad rítmica. No obstante, a pesar de esta pequeña concesión que el grupo debe hacer para adaptarse a las apetencias sonoras actuales, las ideas acaban triunfando ante su inexpresivo y frío envoltorio, (en algunos momentos como la oscuridad operística de “Mirror-Image Ritual” de manera fantástica), con lo que los poco más de cuarenta minutos de duración de “The Difference Engine” se pasan volando.

Se puede afrontar la escucha de este segundo trabajo de DAM de manera pasajera e inmediata, fijándose en sus buenas melodías y en los adictivos ritmos. De esta manera conseguirás exprimir la parte convencional y recurrente de los ingleses, pero no por ello se reduce el interés en este disco. La otra manera, más aventurera, pasa por un calado completo de la tormenta de cambios y decibelios que ofrece el cuarteto (trío en estudio) inglés. De cualquier forma, “The Difference Engine” es una sorpresa, inquieta e inquietante, que mantiene la esperanza en la juventud de ciertos combos, por muy desconocidos o no que sean.

(Crítica publicada también en: http://www.xtreemmusic.com)

GARBAGE - "Garbage": Resumen de una época

Se podría considerar a GARBAGE como una banda “prefabricada”. Un buen día Butch Vig debió pensar que ya que producía bandas de éxito como SONIC YOUTH o sobre todo THE SMASHING PUMPKINS, debía también poner su granito de arena en forma de Rock, Pop, Electrónica y todas las tendencias que sustentaron las radiofórmulas en los noventa y que para algunos supuso la destrucción de la herencia del pasado y para otros una nueva forma de entender la vida: la generación de la autodestrucción y la complacencia en la propia abundancia, los hijos del tanto tenemos que estamos aburridos de la vida… prácticamente los mismos principios que sustentan cada nueva ola de juventud musical, pero cambiando la psicodelia, por el sentimiento Punk, los vaqueros rotos por las camisas de cuadros, las chupas de cuero por el aire pseudo intelectual… etc… Pero Butch Vig en particular, y por extensión GARBAGE tenía un problema: llegar un poco tarde, cuando los principios de los que partía ya daban sus últimos coletazos y los nuevos adolescentes buscaban otras cosas (cambia camisas de cuadros por chándal y zapatillas adiddas…).

El debut homónimo fue quizás a la vez la cumbre y la caída de GARBAGE. Vig sabía que debía apostar no sólo por un sonido, sino también por una imagen, por un morbo y por un aura de misterio que crearan carisma más allá de la calidad musical, y ahí estaba una desconocida Shirley Manson, venida de la madre tierra Britania cuyo pasado en ANGELFISH había pasado sin pena ni gloria, pero que daba el pego por la sensualidad y la dejadez e irreverencia de su rostro. El resto era made in Butch Vig, auténtico cerebro de GARBAGE, pues  Duke Erikson y Steve Marker no eran más que “aderezos” para que el directo y la propia imagen promocional de la banda no perdieran el sentimiento Rock que supuestamente era su partida.  En poco más de un año, 1995, Vig, Manson y compañía editaron “Garbage” y el éxito les vino premeditado pero al mismo tiempo inesperadamente.

Grunge, sonidos prefabricados y mucho sentimiento de los noventa… GARBAGE es un perfecto resumen para una época, para bien y para mal. Para bien porque es una perfecta instantánea para un momento, para mal porque la personalidad, más allá de su imagen y la voz de Manson, brillaba por su ausencia. Sin embargo, “Garbage” perduraría como el mejor disco hasta la fecha del combo y no sólo por sus éxitos imperecederos, sino porque es el trabajo más focalizado, el que llegó en el momento justo. Después todo se quedaría en el intento de sobrevivir sin mayores pelotazos que temas puntuales (sin ir más lejos el tema principal de “The World Is Not Enough” de JAMES BOND). Ahí quedan temazos como “Supervixen” o “Queer”, ambas agresivas e irreverentes, el sonido oscuro y pasteloso de “Milk”, el sentimiento Punk a lo BLONDIE de “Stupid Girl” o el sonido casi nirvanero de “Dog New Tricks” y el desenfreno de “Vow”.

Cabe preguntarse si GARBAGE es (y su último trabajo “Not Your Kind Of People” lo demuestra), algo más que el epílogo de una época. Sus seguidores son reflejo de la madurez de una generación y su música sigue viva por la falta de ideas actuales pero, ¿qué habría sido de ellos si la idea feliz de Vig hubiese aparecido 7 u 8 años antes de “Garbage”? En mi opinión habrían dado más juego y se podría haber visto una evolución más amplia, pero es algo que nunca sabremos. Mientras tanto el debut de GARBAGE queda como el mejor exponente de una banda, de un sonido, de una década y de una generación.

domingo, 9 de diciembre de 2012

BALROG - "Ars Talionis – The Art Of Retaliation": Un problema de sonido

A pesar de que su historial comprenda tanto bandas de Grind como de Death, siendo la más llamativa su presencia en ABORTED, el señor BALROG, o lo que es lo mismo, Sebastien Tuvi, siempre ha sido admirador del Black Metal al más puro estilo DISSECTION. Lo fue en los otrora Blackers y ahora reconvertidos GARWALL y lo es, cómo no, en su proyecto personal Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, BALROG. Sin embargo, en "Ars Talionis - The Art Of Retaliation" se aprecian vientos de cambio como dirían los SCORPIONS, manteniendo intactas, eso sí, sus referencias principales. Y el resultado, sin ser para mi gusto tan convincente como su anterior trabajo, "Bestial Satanic Terror", es bastante completo y por lo menos muestra intención de evolución.

Al contrario que sus compatriotas creadores del sonido Black francés, ese híbrido entre Black y Post Rock que en manos de DEATHSPELL OMEGA, BLUT AUS NORD y demás funciona tan bien, BALROG prefiere ir directo al grano y dejarse de juegos armónicos. Aunque la melodía y la estructura de ascendencia Heavy sean fundamentales en el programa del proyecto, lo cual nos recordaba a DISSECTION, NAGLFAR, OLD MANŽS CHILD... rozando la frontera del Death en muchos instantes, BALROG también hundía sus raíces en el pasado más crudo del género y de hecho en este disco muchas veces, sobre todo en el caótico bullicio de algunos pasajes, la referencia a MAYHEM se hace patente. Pero en "Ars Talionis - The Art Of Retaliation" BALROG ha querido ir un paso más allá y sin quererlo o queriéndolo se ha contagiado de gran parte del sonido de sus compatriotas: las armonías de guitarra herederas del Free Jazz y el aire aséptico de las ambientaciones aparecen en medio del clasicismo de formas que hasta ahora se gastaba el grupo.

¿Cuál es el problema? La idea de base es buena, BALROG se mimetiza con su entorno y no deja a un lado sus primerizas influencias pero, el naufragio casi llega de la mano de una producción que no puede pasar del simple aprobado. La mezcla final está bastante descompensada y la particular afinación de las guitarras roza el abismo al verse literalmente engullidas por el sonido de los platos de la batería. Sólo en los pasajes más Death, cuando Sebastien hace uso de su gruñido más gutural, el resultado consigue sonar coherente. Así pues, "Ars Talionis - The Art Of Retaliation" avanza en su concepción, despliega buenos temas ("Le Baiser Du Foret" es un ejemplo, uno de los más arriesgados rítmica y armónicamente hablando, "The Left Hand Of God", de los más variados y "Antithesis Of Existance", en un registro más decadente, muy Death en algunos momentos y funcionando muy bien la armonía disonante y fría de las guitarras), pero le falta resaltar con unas vestiduras más apropiadas para este sonido.

BALROG sigue siendo un grupo de Black y "algo más" a tener muy en cuenta, de los más accesibles y arquetípicos de su país, aunque en este trabajo haya querido dar un paso al frente en lo que a complejidad se refiere. En este sentido "Ars Talionis - The Art Of Retaliation" les mantiene en su estatus, pero no estaría de más que tratase de madurar un poco más el resultado para que pueda disfrutarse en su integridad y no teniendo que hacer un esfuerzo extra a causa del sonido. Bueno más no brillante.

(Crítica publicada también en: http://www.xtreemmusic.com)