martes, 29 de octubre de 2019

DORNENREICH - “In Luft Geritzt”: evocadora aventura



Los discos de Prophecy son desde hace mucho tiempo sinónimo de calidad dentro de las sonoridades más arriesgadas y personales, y como no podía ser de otra manera, DORNENREICH no iba a ser una excepción con su sexto disco de estudio, “In Luft Geritzt”, un diamante en bruto, que aunque no sea ni Rock, ni Metal, ni nada que esté minimamente dentro de estos géneros, es un disco impresionante de principio a fin.

No había escuchado nada del grupo austriaco hasta hoy, aunque conocía su pasado más apegado al Black Metal de vanguardia. Por eso, dado que este disco era mi bautismo con el combo, cuando comprobé que se forma por dos miembros y que todo eran instrumentos acústicos, reconozco que lo cogí con ganas. La enigmática y “tormentosa” portada me terminó por animar. Y el resultado no pudo ser mejor. Una decena de temas que resumen sonidos clásicos, con raíz centroeuropea, contagiándose del pasado y del folklore milenario del centro del Viejo Continente, y que suponen un pasaporte directo a la evocación y a la agonía. Un violín que huele a madera, un conjunto de guitarras acústicas que simplemente marcan el ritmo y un pequeño set de percusión, serán nuestros acompañantes a través de temas de tempo más alegre y movido, mezclados con otros que son profundos y cargados de sentimiento, todo repleto de referencias cíngaras y caucásicas.

Y en medio de la frialdad, del quejumbroso sonido de las cuerdas del violín, de la belleza de los pasajes que recorre “In Luft Geritzt”, la voz de Eviga, susurrante y torturada, recordándome en ocasiones a los franceses ELEND (cuyo paralelismo en formas con este grupo es cercano), nos acompaña incrementando nuestra sensación de soledad y de reflexión. Sin cortes, sin pausas, como en una sinfonía, cada movimiento nos conduce por este viaje naturista e histórico. Desde el vigoroso inicio con “Drang”, gracias al cual será difícil que escapemos en los siguientes tres cuartos de hora a la música de DORNENREICH, el dúo nos regala los oídos con una paleta de colores fríos, pero envolventes y con gran capacidad hipnótica. Como si los árboles cobraran vida a través de la caja de resonancia del violín de Inve y las guitarras de Eviga, el viaje por el bosque de “In Luft Geritzt” es toda una aventura.


 Una aventura que nos conduce por parajes, que por momentos nos extasiarán. Es el caso de “Unruhe”, donde el violín llega a límites de lo humano, llegando a atraparnos gracias al virtuosismo de Inve, con un dominio del arco impresionante, capaz de descarnar a su violín hasta que casi parezca un ser humano cargado de sentimientos, lo que unido a la voz de Eviga, temblorosa y mortuoria, hacen que este tema sea pura magia personificada. Magia que continuará poco después en “Freitanz”, donde el aire cíngaro del que hablaba es total, o “Sehnlauf”, una de las más emotivas y evocadoras, mostrando la gran capacidad del dúo de contrastar instantes de gran fuerza donde Eviga desgarra sus cuerdas vocales en algunos pasajes, dando una sensación aún más tormentosa al conjunto, con otros momentos de enorme languidez e intimismo. Un intimismo que es absoluto nuevamente en “Dem Wind Geboren”, introducido por la voz susurrada y donde el violín desprende una melodía de fácil aprehensión y gran belleza, y que termina por explotar en “Zauberzeichen”, nuevo ejemplo de virtuosismo y melodía evocadora.

Clasicismo, Folklore y oscuridad se dan la mano en “In Luft Geritzt”. Una pieza de belleza evocadora, cuyos surcos nos desplazan a otros mundos, a otros tiempos, a través de un viaje por lo desconocido. La música de DORNENREICH será nuestra guía por este viaje, del que es probable que uno no quiera volver nunca. Una oda a la belleza y al buen gusto, y una gozada para cualquiera que tenga sangre en su corazón.

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DISFEAR - "Live The Storm": En medio de la tormenta crust


Si me tuvieran que dar un euro por cada banda de Crust que sale de Escandinavia, que partiendo de clásicos como DISCHARGE y compañía, unen Rock, melodía y Punk en estado puro, me haría con una pequeña fortuna. Sin duda una de las escenas más prolíficas en este género, en sus múltiples formas, más o menos accesibles, y en general con gran calidad y de momento sin riesgo de saturación, pues las bandas no son excesivamente prolíficas en lo que a discografía se refiere. En medio de este océano de rabia descontrolada, DISFEAR es por derecho propio una de los abanderados pudiendo catalogarse como pioneros o por lo menos de los más destacables, y no sólo porque el gran Tompa Lindberg esté en sus filas.

Tomando como base las enseñanzas Punk de DISCHARGE o de los propios BLACK FLAG, juntando a DISKONTO en su cara más agresiva con los DRILLER KILLER más macarras, un poquito de ambiente sucio y garajero y mucho Rock, tendrás una descripción aproximada de lo que es DISFEAR a lo largo de toda su carrera y en particular en este magnífico “Live The Storm”, una auténtica tormenta de decibelios que cautivará desde el primer instante haciendo real el peligro de electrocutarse a causa de las melodías y los riffs que salen de los altavoces. Un disco a piñón fijo y sin descanso, aumentando el grado de intensidad por momentos y con un Tompa en estado de gracia, dejando ya lejos sus insustituibles años en AT THE GATES. Pero además, en “Live The Storm”, y a pesar de lo que muchos les han achacado en las críticas de su anterior trabajo, “Misanthropic Generation”, DISFEAR sabe mantener la ferocidad, el interés y la intensidad, creando temas con individualidad y personalidad propia y con sabias combinaciones de elementos para que nadie tenga sensación de agotamiento según avanza el redondo.


El sonido es superlativo, las guitarras suenan en su máximo esplendor, tanto en los riffs sencillos y grabados a fuego en nuestras mentes que sirven de hilo conductor de los temas, como en los rockeros solos de muchos de los cortes. El gran tema “The Furnace”, a medio tiempo y con unos coros muy poderosos, sería un ejemplo de este hecho y del buen hacer de Uffe Cederlund (otro grande de la escena sueca, presente entre otros grupos en ENTOMBED y de donde seguro que proviene la inspiración rockera de muchos riffs) y Bjorn Petterson en las guitarras. Y es que es este aspecto, la capacidad melódica y rítmica de las seis cuerdas lo que más resalta en “Live The Storm”. La excitación creciente de manera exponencial de los riffs y las formas sencillas de componer, en conjunción con un clasicismo ineludible en la ejecución, hacen que DISFEAR de toda una lección de cómo hacer lo fácil, aún más fácil, algo de lo que no todos los grupos salen bien parados.

A lo largo de todo el disco, será difícil no sentirse atrapado en algún momento por los temas. Desde la excepcional forma de abrir el trabajo con “Get It Off” uno de los cortes que más ganas deja de volver a escuchar, como también ocurre con el que da título al trabajo, “Live The Storm”, hasta la Punkarra a más no poder “In Exodus”. La rítmica que sirve de colchón en las composiciones, sobria, potente y los coros que acompañan a muchas composiciones terminan de redondear el aspecto musical de DISFEAR, que viene culminado con un trabajo de Tompa Lindberg que nos permite disfrutar de toda la mala leche que se gasta este hombre con su voz, a la par de unas letras cargadas de odio hacia todo lo establecido y en cierta medida muy misantrópicas. En resumen, una perfecta combinación entre agresividad y melodía que no dejará indiferente a nadie amante de los sonidos extremos y no tan extremos.

“Live The Storm” es un disco enorme, un trabajo imprescindible para los amantes del Crust escandinavo y DISFEAR es una banda que merece todos los laureles por mantenerse fiel a su sonido y a la vez dotarlo de actualidad y frescura. No esperes sorpresas, pero cuando haces tu trabajo de una manera tan compacta y con tanta calidad, no se necesitan más cosas. Muy recomendable, tanto si ya conocías a la banda como si quieres empezar a descubrirlos.

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viernes, 25 de octubre de 2019

LEPROUS - "Pitfalls": La reinvención desde la introspeccion


LEPROUS llevan mucho tiempo en el candelero. De ser "la banda de acompañamiento en directo" del, entonces ex EMPEROR Ihsahn, a lanzarse a grabar y convertirse en un referente en el metal de "tintes progresivos". Pongo entrecomillado esto último, porque siempre me ha parecido un poco cajón de sastre para meter en el saco aquellas bandas que se salen de la tónica general y que componen "más largo de lo normal, o raro". Es muy simplista, pero esto me sirve para "justificar" el por qué LEPROUS ha sacado un disco que no tiene nada que ver con su pasado, y aún así sigue sonando a ellos mismos. Otro elemento importante es que Einar Solberg llevaba un tiempo entre demonios al componer "Pitfalls", que es el nuevo disco del que me dispongo a hablar y todo eso se refleja en la música, tan diferente de todo lo que han hecho hasta ahora. El caso es que sea como sea, LEPROUS dará qué hablar con este nuevo trabajo, y al contrario de lo que en un primer momento yo pensaba, en mi caso personal, el cambio, drástico, es para bien, y espero que no se quede en anecdótico (ni que tampoco renieguen de su pasado).

El primer adelanto de este disco, "Below", ya prometía un cambio interesante. Estaban clarísimas dos cosas: que iba a ser un disco muy centrado en Einar y que las guitarras iban a pasar a un plano más secundario, siguiendo la tónica orquestal y ambiental de algunos cortes de "Malina". Una vez escuchado el disco entero, se confirman ambos aspectos. "Pitfalls" es un disco de Einar. Es un trabajo muy, muy introspectivo, pero no impenetrable, variado y centrado en su propio dramatismo vocal y musical. Las guitarras existen, pero están tratadas como un elemento más de detallismo, están muy pulidas y muchas veces ni se aprecian. Y los teclados, los efectos... y los cambios de ritmo pasan a un primer plano, con un tratamiento muy pop, pero al mismo tiempo complejo. Y es que este disco es un trabajo muy, muy accesible, pero no se olvida de sonar diferente y "raro" también a su modo. Todos aquellos que no vean el progresivo ya por ninguna parte, tendrán los tres últimos temas para su tranquilidad, pero el resto del trabajo no es menos "progresivo". Eso sí, diferente lo es, y mucho. Hasta el punto de que este trabajo o será un antes y un después para LEPROUS o se quedará en la anécdota.

Cuando lanzaron como single la maravillosa versión de "Angel" del "Mezzanine" de MASSIVE ATTACK, uno podía sospechar que los derroteros se iban a despegar de lo que todo el mundo conocía como LEPROUS hasta ese momento. De hecho el gran damnificado es Tor Oddmund Suhrke, cuyas seis cuerdas son un elemento de apoyo más en medio de ritmos trip hop, funk, disco... envuelto todo ello en un aura melancólica y oscura, en donde las inflexiones de Einar, muy MUSE en algunos momentos, aportan un dramatismo mucho mayor. En este camino es IMPRESCINDIBLE un elemento que es sobresaliente para mi gusto y es la producción. Y lo han logrado. Han conseguido que este disco salga triunfante en su concepto gracias a una producción adaptada, que suena ochentera, noventera y de nuestro milenio cuando debe, en el momento adecuado y justo, algo que temas tan "íntimos" y envolventes como "Alleviate" (que cuando salió como single me dejó frío) o sobre todo "At The Bottom", piden a voz en grito.


Y ¿qué pasa con Baard Kolstad? Pues aunque parezca que no su papel en "Pitfalls" también es destacable e imprescindible y eso que hay muchos momentos en que las cajas de ritmos hacen una tímida pero necesaria aparición. El batería noruego no goza aquí de ningún momento de exuberancia desatada, pero por el contrario, demuestra su versatilidad y detallismo en el minimalismo y el estándar rítmico. De hecho gran parte de la salida triunfal de este trabajo viene también por Baard. Son los tres elementos imprescindibles: la creatividad del propio Einar para parir un disco tan diferente, pero tan elocuente al mismo tiempo, el sonido y producción adaptable a cada momento del trabajo y la labor rítmica de Baard que enriquece cada composición y la sigue llevando un paso más allá.

En lo que a temas se refiere, el trabajo tiene dos partes bastante diferenciadas, pero al mismo tiempo complementarias y enriquecedoras la una con la otra. Hasta "Distant Bells" tenemos un disco que por momentos es desnudo, muy concéntrico en la voz de Einar y en las muchas influencias ajenas al metal que hay aquí. Un tema tan pegadizo y triste al mismo tiempo como "I Lose Hope" o sobre todo "At The Bottom", ya citada anteriormente y que me parece soberbia, son las notas dominantes. Texturas pop, con alma "gótica" se podría decir. Pero hay mucha riqueza instrumental. Con mucho arreglo orquestal y detalles que en superficie pasan de largo pero si rascas salen, en especial en lo que a las aparentemente secundarias guitarras se refiere. 


Con "Distant Bells" tenemos un tema largo que comienza con una larga introducción de piano y voz, sólo acompañada por el cello de Raph Weinroth-Browne, que ya es prácticamente de la banda. Poco a poco la tensión crece y aparecen los LEPROUS que el resto de los mortales se esperarían. Estos LEPROUS ya no nos abandonan en los dos temas que restan, "Foreigner", que es el tema más duro y directo del plástico, al mismo tiempo que el más corto junto a "Alleviate" y sobre todo "The Sky is Red", cuyo inicio de maquinitas no nos puede despistar del tema más estrictamente progresivo del disco, con más de once minutos de duración que acaba con el mismo aire melancólico que recorre todo el disco. 

Para mi gusto, al contrario que otros progres que circulan por el mundo y que también han evolucionado hacia distintas texturas, LEPROUS ha dado un paso al frente al mismo tiempo que ha girado 180 grados. "Pitfalls" es todo menos un tropezón en su carrera. Ya esté motivado por un estado de ánimo muy particular, o sea una evolución natural en la música del grupo ya avanzada tímidamente en "Malina", lo cierto es que este disco está, para mi gusto, entre lo mejor del año. Y es que si vas a cambiar o avanzar en otra dirección, hazlo bien. Y LEPROUS lo ha hecho de forma soberbia.

DAYLIGHT DIES - "Lost to The Living": cuando la oscuridad apaga el día


Y por fin después de muchos años tenemos el retorno de KATATONIA a su sonido del “Brave Murder Day”, ya iba siendo hora... Antes de que algunos digáis que me he vuelto loco, decir que esta primera frase es una broma, fácil, que siempre he tenido ganas de hacer desde que conozco a DAYLIGHT DIES. Digo que es fácil, porque es una de las comparaciones por las que más conocida es esta banda americana, por ser como los KATATONIA del mejor disco que sacaron en toda su carrera (y mira que me gusta lo que hicieron después), lo cual puede que sea bueno por un lado, pero también malo para los que huyan de clones. En cualquier caso, aquí está de vuelta DAYLIGHT DIES con su tercer trabajo, “Lost To The Living”, perfecta continuación de su magnífico “Dismantling Devotion”, aunque, a priori, algo menos emocionante que aquél.

Como sus compatriotas NOVEMBERS DOOM, el sonido del “Brave Murder Day” es clave, con la misma tonalidad a lo Mikael Akerfeldt, inconfundible, para mi gusto el patrón en lo que a voces guturales se refiere, y con las mismas guitarras disonantes, frías y metálicas. Pero, evidentemente hay otras fuentes, y esas otras fuentes son sin duda la escuela clásica del Doom – Death inglés, MY DYING BRIDE, PARADISE LOST y ANATHEMA, aunque se puede decir que es más por paralelismo estilístico que por qué busquen directamente ese sonido. En cualquier caso, sean o no copia de KATATONIA, consciente o inconscientemente, DAYLIGHT DIES es un grupo que ya tiene un sonido “propio”, y no es un juego de palabras. Han evolucionado hacia un sonido más atmosférico y melódico, con menos cromatismo en las guitarras y con más tecnicismo (más partes solistas), lo cual los aleja un poco de la sombra del “Brave Murder Day” y los acerca al final de los noventa. Pero el estatismo, la voz desgarrada, la melodía tenebrosa y fría... ese sonido sigue ahí.

El problema es el que ya he citado, “Lost To The Living” me suena algo menos inspirado que su predecesor, aunque no sabría decir exactamente el motivo, porque en general todo es continuista, pero creo que suena todo algo más forzado. Y no es por el hecho de que haya un par de temas donde O´Rourke se encarga en solitario de las voces limpias, como son “Woke Up Lost” y “Last Alone”, esta última solitaria y magnífica, la más atmosférica del disco. No obstante, todo lo que acabo de decir son sensaciones personales. Nadie que haya escuchado previamente a la banda, o que sea amante del Doom-Death de la primera mitad de los noventa saldrá decepcionado. La producción vuelve a ser clave, aumentando la frialdad de las guitarras y la profundidad de la voz de Ellis, la portada mantiene la austeridad del grupo, e instrumentalmente todo sigue siendo impecable. Así pues, DAYLIGHT DIES vuelve a facturar un disco a la altura de su calidad, y de su sonido característico.


Lo mejor son los más de siete minutos de “Cathedral”, únicos, hipnóticos, embelesantes... La segunda composición más larga del disco después del tema que lo cierra, es en mi opinión la joya del trabajo. Pero no todo se queda ahí: “A Subtle Violence” y su continuación instrumental “And A Slow Surrender”, agrupan una gran cantidad de claroscuros. La oscuridad de la voz de Ellis, la espesura de los riffs monocordes, y la claridad de los certeros y fríos solos que nos conducen hasta ese remanso de paz que es el epílogo instrumental del final de la composición. También destaca “At A Loss”, un tema que va ganando en intensidad aunque su parte central se me hace un poco larga, y que vuelve a los riffs y estáticos ritmos de batería puramente KATATONIA. Finalmente, el tema más largo del trabajo, “The Morning Light” volviendo circularmente al inicio, aunque desde una perspectiva más lenta y pesada, cierra el disco después de casi ocho minutos donde las guitarras se despachan a gusto en sus gritos plañideros y Ellis canta como nunca con su voz más desesperada.

Vuelve DAYLIGHT DIES, una vez más envueltos en sus poderosas influencias, pero madurando su sonido. Si has seguido la breve trayectoria de la banda, “Lost To The Living” es un paso más, una continuación total de su discografía previa, algo más opaco en algunos momentos, pero notable y brillante en cualquier caso. Si no conoces al quinteto de Carolina del Norte y eres amante del sonido de KATATONIA, MY DYING BRIDE... no lo dudes, te transportarán a los mejores años del Doom-Death más frío y melódico.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

jueves, 24 de octubre de 2019

AVERSE SEFIRA - "Advent Parallax": desde la frialdad del elitismo black


Una banda como AVERSE SEFIRA es ejemplo de que no sólo se hace buen Black en Noruega, aunque la diferencia en estilo sea casi imperceptible con respecto a las bandas a este lado del Atlántico. Desde EEUU, y presentando su cuarto disco en estudio después de más de una década de existencia, el trío de Texas golpea fuerte, con ganas y de manera por momentos desproporcionada con “Advent Parallax”, un disco completo, sin fisuras, y aunque demasiado “clónico”, notable y recomendable para cualquier seguidor del Black bien producido y con melódica frialdad.

Como acabo de decir, escuchando “Advent Parallax” dos nombres vienen raudos y veloces a nuestras mentes, siendo por un lado una virtud y por otro lado el principal lastre de AVERSE SEFIRA. Esos nombres son 1349 y SATYRICON. Los primeros por la velocidad despiadada de muchos pasajes y su producción sobrecargada, los segundos porque casi todo, voz, melodías, pasajes disonantes, cambios de ritmo... podrían considerarse calcos de la banda de Satyr que en su momento fue grande y esencial para entender el Black Metal en su renacimiento después de sus años oscuros. El hecho de que el disco parezca una mezcla entre el “Nemesis Divina” y los retazos casi industriales de “Rebel Extravaganza” hace que el grupo tenga una seria crisis de identidad, pero afortunadamente lo compensan con una calidad no vista desde hace eones en la banda de Satyr.


 ¿Virtud? porque en muchos momentos “Advent Parallax” recupera los mejores años de las citadas bandas. Excitación, frialdad y un aura maligna indescriptible, a la vez que un buen hacer compositivo y cierta complejidad estructural (los temas muchas veces se extienden hasta los nueve minutos y sin embargo mantienen el vigor y la fuerza), son las notas predominantes de un disco al que no le falta nada dentro del decálogo del buen Black. ¿Lastre? Un poquito más de toque personal no habría venido mal. Por ejemplo, los riffs de guitarra muchas veces, por su carácter disonante, podrían entrar dentro del ámbito de bandas en el filo de la navaja del Black actual como BLUT AUS NORD o DEATHSPELL OMEGA. De esta manera, el trío tejano podría haber experimentado un poco más en esta línea, alejándose un poco de su principal influencia. En cualquier caso, todos aquellos que busquen un Black despiadado, bien producido, donde las guitarras brillan solas tanto en las partes más decadentes como en las más afiladas, el bajo está (¡oh milagro!) siempre presente y la batería sigue las estructuras con continuos cambios, tendrán en AVERSE SEFIRA un grupo muy interesante y notable.


 El disco hace honor a su nombre y es compacto como pocos, si se me permite la ironía comparativa. Desde “Descension”, directa y sin grandes cambios, pasando por “Seance In A Warrior´s Memory”, tema largo y lleno de matices y recovecos estructurales difíciles de seguir, continuando con la decadente y mortuoria “Viral Kinesis”, donde las guitarras dan una lección de disonancia absoluta, su continuación “Cognition Of Rebirth”, la cual construye y destruye una y otra vez la muralla de riffs, siendo una de las que más recuerda al “Rebel Extravaganza”... cada tema, según va avanzando el disco, no aporta más que una mayor intensidad sonora que el anterior. No hay atisbos de variedad, más que la propia de las estructuras recargadas que conforman el trabajo. Pero lo que en otros grupos es un problema, en AVERSE SEFIRA es una virtud, porque logran un efecto envolvente en el oyente, en medio de la lluvia sónica de riffs y cambios de ritmo. Incluso hay un tema de esta segunda mitad del largo trabajo que se podría considerar la mejor: “Refractions Of An Exploded Singularity”, la composición más larga y donde la experimentación con disonancias y cambios de estructura es más patente, brillando con luz propia el grupo, y ahora sí, en parte, desmarcándose un poco de su principal influencia.

Black elitista, sin concesiones, frío y sin descanso para nuestros oídos, ejecutado con rigor y genialidad, y aunque falto de identidad propia, con una calidad suficiente como para destacar “Advent Parallax” como un disco a tener en cuenta. Volviendo a lo que decía en la introducción, AVERSE SEFIRA da una lección de cómo sonar noruegos, residiendo en Texas. Aunque un poquito más de maduración propia habría venido bien, un trabajo recomendable para los fans del estilo.

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ANTONIO HART - "Here I Stand": La versatilidad por bandera


A pesar de su nombre y de sus orígenes puertoriqueños, ANTONIO HART nació en Baltimore y su formación clásica proviene de la escuela de artes de la citada ciudad, además de, cómo no, asistir a la Berklee College of Music, como tantos otros jóvenes leones de finales de los ochenta. Llegó a pasar por las filas de los Messengers de Art Blakey y sus inicios se ligan al trompetista Roy Hargrove, hasta que en los noventa empezó a navegar solo en sellos secundarios e incluso rindiendo tributo a alguno de sus ídolos, como Cannonball Adderley, a quien debe parte de su sonido. No fue hasta 1997 que un sello importante, en proceso de renovación, Impulse! (entonces potenciado por Dave Grusin en su sello GRP), le editó "Here I Stand", que como su propio nombre indica, fue toda una declaración de intenciones: aquí estoy, este soy yo, y esto es lo que puedo ofrecer. 


¿Y qué podía ofrecer Antonio Hart? pues un disco que no para quieto. Un crisol de sonidos, influencias y versatilidad compositiva y ejecutiva sin parangón. Nueve temas en total, siete de los cuales los firma Antonio Hart, algunos en formación reducida, otros con profundo arreglo orquestal, y paseándose por estilos dispares y complementarios por la propia creatividad de Hart. Jazz straight edge al más puro estilo Coltrane, aunque ejecutado en el alto de Hart, con un solo que le valió la nominación al Grammy, reggae, free jazz, aires latinos, soul trío con la gran organista Shirley Scott como invitada, blues... hasta un jugueteo con el hip-hop, si bien con regulares resultados, para cerrar el trabajo acompañado de la poetisa Jessica Care Moore. Todo ello coagulado con un buen sentido de la composición y del ritmo de un trabajo, sin altibajos, y siendo toda una carta de presentación al mundo de lo que Antonio Hart podía dar de sí hace más de 20 años.

Si quieres escuchar a un Hart desatado, inventivo y modal en sus improvisaciones, este trabajo te va a proporcionar dos buenos ejemplos en "The Community" y "Millennium". Ambas piezas en formato cuarteto, al más puro estilo John Coltrane (pero con el alto). La primera de ellas le valió una nominación a los Grammy y no era para menos. Un tema con muchas posibilidades improvisatorias y donde Hart se ve impulsado por sus compañeros, especialmente por Nasheet Waits, que con su polirrítmico acompañamiento impulsa al saxofonista a salirse del pentagrama. La segunda de ellas es más pacífica, pero no por ello menos inventiva desde el punto de vista de la ejecución. Ambas reflejan la destreza de Hart y su buena combinación de fuerza soplando, delicadeza melódica y rapidez en la digitación.


Si lo que quieres es ver a Antonio Hart como arreglista y compositor de un combo extendido, también tienes muestras en este trabajo: "True friends" es un reggae estático y pegadizo rítmicamente hablando. Aquí el saxofonista opta por el soprano y junto a Robin Eubanks en el trombón, se reparte las tareas solistas, sin prescindir de ricas improvisaciones grupales y mucho repujado armónico. Por otro lado tenemos "Brother Nasheet", en homenaje a su acompañante, aunque aquí el apoyo de otros vientos es ocasional y meramente enriquecedor de una composición en la que Hart brilla con el soprano. Finalmente, el tema más arriesgado y free de todo el disco, "Riots... the Voice of the Unheard", con aires clasicistas contemporáneos, y en los momentos corales cercanos al "Ascension" de Coltrane.

La cara más soul del disco la tenemos con "Flamingo", donde aparece Shirley Scott en el órgano y en formato trío, Hart sopla con alma y energía, dando mucho cuerpo al pabellón de su saxo, impulsado por el groove de la organista. Y ya casi al final, en texturas más blues, con "Like My Own", nuevamente con la gran Shirley Scott acompañando, esta vez en el piano, haciendo un trabajo al más puro estilo Erroll Garner, machacando las teclas y con un acompañamiento muy cálido y efectivo por parte de Waits y el bajo de John Benítez. Finalmente tenemos las dos "curiosidades" del disco, con "Ven, Devórame otra Vez", en donde Hart suena a Paquito D'Rivera y el ya citado corte de cierre, "The Words Don't Fit in My Mouth", con irregular resultado en su concepción rap, aunque líricamente muy duro por las palabras de Jessica Care Moore.


Como carta de presentación mayoritaria después de un lustro en sellos secundarios, "Here I Stand" es un disco excelente. Poliédrico y avanzado, Antonio Hart muestra pasearse con maestría en todos los géneros, papeles y concepciones, tanto como compositor, como arreglista, como intérprete. Aunque a posteriori su carrera discográfica no tendría mucha continuidad por su papel de profesor a tiempo completo y miembro de diversas big bands y formaciones extendidas, este trabajo es un "book" en toda regla, perfecto para deleitarse con un artista en su más amplia concepción.



viernes, 18 de octubre de 2019

MINA AGOSSI - "UrbAfrika": una voz que traspasa culturas y tradiciones.


Hablar de MINA AGOSSI es hablar de una de las voces del jazz actuales más versátiles. La vocalista franco-africana ya ha demostrado en el pasado que le da igual plantarse detrás de un standard de jazz, que de un tema de Jimi Hendrix, que de una canción francesa. Si a todo lo anterior le añadimos la profundidad de sus raíces africanas, tenemos el cóctel fundamental para una artista íntegra, multicultural y transfronteriza. 

Ya lo había demostrado en el pasado, tanto en sus inicios más mainstream como cuando empezó a hacer lo que le daba la gana y ahora, con "UrbAfrika" tenemos la prueba definitiva. Un disco que partiendo de la visceralidad y del interior más crudo, traspasa géneros, sonidos e intenciones para ofrecer un viaje al África actual, la de barrio y escuela callejera, vistiéndose de jazz, canción francesa, algo de bossa nova, trip-hop e incluso pop (siempre se han trazado líneas minimalistas orientadas hacia Björk en la voz de Mina Agossi).

"UrbAfrika" es probablemente uno de los discos más arriesgados y al mismo tiempo naturales y cercanos de Mina Agossi. Para ello cuenta con la colaboración del percusionista Paco Séry, otro músico tan transfronterizo o más que Agossi que tiene un papel fundamental para descender a la tierra en el propio tema título. La cantante no se achanta ante nada y contagia alegría y energía al mismo tiempo, ya sea en su lengua africana materna, en francés o en inglés, en ambientes de club como con la magnífica apertura, "I Don't want to be Alone", con aires festivos como en "Si Bien" y en la pegadiza "Otto Dagbe", en ambas con Séry, como en los tonos más atmosféricos, oscuros, bowiescos y triphoperos de "Another Life" y "Dream Zone".


Si hubiese que trazar un paralelismo, ese sería en mi opinión el de "Red Earth" de DEE DEE BRIDGEWATER, donde la vocalista hacía un recorrido por las tradiciones de Mali, de donde la propia cantante procedía. Mina Agossi hace un viaje similar desde su propio corazón, desde el eclecticismo que hay en su cabeza y en su pasado discográfico, sin repetir instrumentaciones ni estilos a lo largo de los once temas con los que se construye el álbum. Todo su manejo vocal, ya sea en scat, susurros, fraseos entrecortados o muestras de poderío, queda patente y sirve de nexo de unión entre los muchos sonidos y ambientes que se recogen en el trabajo. 

Otra de las sorpresas del festival de Jazz de Madrid de este año 2019 es la conjunción de esta vocalista, Mina Agossi, en formato trío (lo que hace que suponga que se acercará más a la naturalidad de su fabuloso directo "Who Wants Love?") con el lirismo apocalíptico del pianista italiano Giovanni Guidi que viene en solitario, en un complementario y enriquecedor programa doble. En lo que a Mina Agossi se refiere, la cultura sin fronteras y la tradición renovada, tendrán su mejor exponente a través de su voz. 



CEPHALIC CARNAGE - "Anomalies": el arte de la fusión de estilos.



Más de dos años después del fabuloso "Lucid Interval", estos locos americanos por la marihuana y sustancias afines, vuelven a la carga con un cuarto disco completo que seguramente se convertirá en un referente para la banda. Si ya nos sorprendieron en su momento con el mini-cd "Halls Of Amenti", dónde en un único tema de 19 minutos daban rienda suelta a sus apetencias más Doom, con este "Anomalies" recogen todo lo mejor de su carrera y facturan un disco único.

Formados en 1992, no empezaron su aventura discográfica oficial hasta 1998, en una pequeña compañía que les sirvió para conseguir un contrato con la buscadora de tesoros Relapse dónde editaron en 2000 un "Exploiting Dysfunction" que, al igual que en su momento ocurriera con el "Calculating Infinity" de THE DILLINGER ESCAPE PLAN, estaba llamado a crear escuela.

Mezclando todo lo que se puede mezclar musicalmente hablando, llevan a cabo una música que recoge todos los elementos de las tendencias extremas, pero también de otras músicas no tan extremas como el Heavy en su onda más BLACK SABBATH o el Jazz. En el pasado se hicieron famosos también por unos discos cargados de temas ocultos que eran tan aprovechables como los cortes oficiales. En este "Anomalies" han dejado a un lado estas rarezas para centrarse exclusivamente en las composiciones. En un primer vistazo al disco resalta cómo, en general, han bajado revoluciones, pero han ganado en variedad e intensidad. Se nota que han dejado que parte de sus gustos más Doom se vean de nuevo liberados.

Otro de lo elementos clásicos de CEPHALIC CARNAGE son las colaboraciones. Esta vez corren a cargo de personajes como Corporate Death de MACABRE, Barney de NAPALM DEATH, John Gallagher de DYING FETUS... en fin, de lo mejorcito por lo que se puede ver. Hasta incluso el productor Dave Otero, que ha hecho un trabajo de nuevo excelente, alcanzando cotas altísimas de calidad, ha colaborado en un corte, "Dying Will Be The Death Of Me", dónde los desarrollos de guitarra propios del grupo se mezclan con unos pegadizos riffs y con un nuevo elemento, las voces limpias del productor.

Las letras, como siempre, son otro de los puntos fuertes de este grupo. Con temáticas dispares y caóticas, escritas bajo vete tú a saber el efecto de qué sustancias estimulantes. Destaca entre ellas un tema dedicado a sus fans "Counting The Days", dónde les agradecen su apoyo como ellos saben, con su música y contando los días para girar de nuevo en directo y dar todo lo que tienen sobre el escenario. Este año podremos comprobarlo nosotros mismos en España, cuando vengan en Junio.


La maestría de CEPHALIC CARNAGE en el arte de la fusión de estilos es única. Temas como "The Will Or The Way", dónde las partes de blast-beats se mezclan con ritmos groovies y partes de inspiración Thrash, o "Litany Of Failure" introducido por un violín melancólico que da lugar a uno de los cortes más Grind del disco, pero con el sello personal del grupo, lleno de cambios de ritmo y partes pegadizas intercaladas. Se entrelazan también medios tiempos de aires rockeros e influencias de BLACK SABBATH como "Piecemaker" con su final decadente, o "Sleeprace" con un sólo de guitarra en medio de los riffs más locos de CEPHALIC CARNAGE que podría haberlo firmado un guitar-hero de cualquier grupo de Hard Rock de relumbrón.

Pero entre todas las composiciones del álbum hay una que destaca sobre el resto y que condensa todo lo que estos genios de Denver son capaces de hacer. Me refiero a "Ontogony Of Behaviour", diez minutos de pura técnica en el buen sentido de la palabra. Introducido por unas guitarras atmosféricas a lo KATATONIA y una voz fantasmal, continuado con unos desarrollos tipo OPETH, y acabado en una apoteosis de puro Death Metal infernal con la batería de John Merryman desatada. Una obra maestra.

En definitiva, de lo mejorcito editado por CEPHALIC CARNAGE y sin duda candidato a disco del año, porque aunque no soy muy partidario de poner calificaciones, yo lo tengo claro esta vez, un 10. Si eres aficionado a la buena música, sea del estilo que sea, y tienes la mente lo suficientemente abierta como para saber apreciar esta joya, no lo dudes, corre a por él, porque creará escuela, seguro.

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viernes, 11 de octubre de 2019

CANDIRIA - "What Doesn't Kill You...": jugando con lo inclasificable.



El 2002 a punto estuvo de acabar con la prometedora carrera de esta banda americana, con más de una década de historia. Como bien nos demuestra la foto de portada, mientras el grupo estaba de gira por su país, su furgoneta fue arrollada por un camión dejándoles en estado crítico y con rehabilitaciones múltiples durante más de un año. Para olvidarse de todo lo pasado vuelven con un disco, que han titulado de forma muy acertada "lo que no te mata...(te hará más fuerte)".

CANDIRIA son un grupo de difícil clasificación. Tienen Hardcore, Metal, Progresivo, hasta algún retazo de Hip-Hop, pero todo con un referente fundamental: su alto nivel compositivo. Si bien en este disco se les nota un poco confusos, puesto que las ideas son tan variadas que puedes perderte, su calidad sigue patente. Así pues, al igual que grupos como NEUROSIS, SNAPCASE o THE DILLINGER ESCAPE PLAN, INTO THE MOAT... por poner representantes de dos tendencias distintas, partiendo de la base del Hardcore, van extendiendo el concepto hacia un horizonte original y llamativo, con continuas sorpresas, fraseos inesperados, estructuras inconcebibles...

Algunos los comparan con el Jazz, debido al espíritu con que llevan a cabo su música. Efectivamente, mucho de improvisación controlada hay en esta música, pero la etiqueta irrisoria de Jazzcore me parece ganas de marear la perdiz. Es simplemente música compuesta con base en muchos estilos, pero por eso mismo inclasificable.

La producción a cargo de David Beneth (también productor de KILSWITCH ENGAGE) es excelente, sabiendo sacar de todos los instrumentos el sonido que necesitan para brillar, y elevar el potencial compositivo de la banda a cotas aún más altas.


El inicio, con "Dead Bury The Dead" promete, con unos riffs cambiantes, y una combinación de voces que van desde las más Hardcore, hasta otras más melódicas. La base del tema no hace más que dar giros inesperados que consiguen sorprender, destacando la labor del batería, Kenneth Schalk, tanto en este corte, como en todo el trabajo. La labor vocal de Carley Coma es realmente interesante en temas como "The Nameless King", con unas melodías muy bien conseguidas y potencialmente comerciales, mientras las guitarras pasan de la contundencia a la sutileza de forma natural.

De nuevo las excelentes melodías, pero esta vez con una estructura algo más previsible aunque efectiva, están presentes en "Remove Yourself" y "Down". Temas que algunos dirán que tienen que ver más con el Pop o el Nu-Metal, pero que no dejan de ser buenas composiciones, aunque un poco flojas en comparación con el resto.

De todas formas, por si alguien pensaba que el disco estaba dirigiéndose por otros derroteros, CANDIRIA nos sorprende con un progresivo y potente tema, "1000 Points Of Lighrt", en dónde Carley Coma empieza a hacer uso del Hip-Hop, aunque de una manera comedida. A pesar de que estas mezclas con el Rap no me van mucho, encaja perfectamente en el tema.

La cruz de este disco es el Rap de principio a fin de "9mm Solution". Es un buena pieza de este estilo, con influencias de su rama francesa (es decir, con sonidos arabescos), pero que descoloca en un disco de estas características. No deja de darle un puntito de variedad, pero podían haber elegido otra forma., como es el caso de "The Rutherford Experiment", con unas guitarras llenas de efectos y con una perfecta ejecución, haciendo de este tema un excepcional corte de rock progresivo instrumental, con unos teclados increíbles (supongo que a cargo de alguno de los miembros del grupo, o de algún invitado, pero la copia promocional no da más información).

En la edición europea del disco podemos disfrutar además de dos temas en directo, que demuestran como se comporta este grupo en el escenario. "Mathematics" suena contundente y con un alto nivel de ejecución, pero sobre todo se disfruta con la improvisación final, dónde el espíritu jazzista de los de Nueva York sale más a relucir.

CANDIRIA toca todos los palos (por usar una terminología flamenca), lo cual hace que sea difícil seguirles los pasos, pero con un poco de predisposición se consigue disfrutar mucho. En este disco a veces suenan un poco dispersos, queriendo abarcar demasiados conceptos muy distintos, pero aún así su nivel está muy por encima de la media de otros grupos. Una buena obra recomendable para cualquier amante de la música, sea la que sea.

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CHICK COREA - "Trilogy 2": el segundo capítulo de un trío de ases


En 2014 se editaba "Trilogy". En tres CDs CHICK COREA exploraba una de sus facetas más clásicas y ortodoxas, la del trío de piano, que sin embargo no ha tenido muy explorada a lo largo de su carrera, aunque cuando se ha enfrentado a ello lo ha hecho con obras maestras. Ya hablé de aquel lanzamiento en este blog en su momento y lo celebré, no sólo porque Corea es un pianista espectacular, sin la introspección de Jarrett o Evans ni la exuberancia de Hancock, pero con mucho sentido de la melodía y el ritmo, al más puro estilo Ahmad Jamal. Sino porque además Corea se supo acompañar de dos maestros en lo suyo, dos nombres propios por sí mismos cuyos discos como líderes se cuentan entre los más destacados también de la historia "reciente" del jazz. Christian McBride y Brian Blade. Con ambos dialogaba alrededor de standards y temas propios de la extensísima carrera de Corea, y entre los tres conformaban un repertorio maravilloso que hacían corta la duración de ese triple álbum, de lo mejor de su año.


Aquel lanzamiento fue galardonado con múltiples premios y menciones. La segunda parte no debía de tardar en ver la luz, máxime si tenemos en cuenta que aquellos tres discos estaban conformados por piezas grabadas en múltiples localizaciones y fechas entre 2010 y 2013. Efectivamente, la segunda parte de "Trilogy" ya nos ha llegado, el año pasado en Japón y este año 2019 en el resto del mundo (coincidiendo con el reciente lanzamiento de la banda Spanish Heart del propio Corea). Casi cinco años le separan de su precedente, pero los resultados vuelven a ser apoteósicos, añadiendo nuevas fechas y localizaciones al repertorio y extendiendo la temporalidad hasta 2016. No estamos ante un nuevo triple lanzamiento, aquí son más comedidos y nos ofrecen casi dos horas de música repartidos en dos CDs, pero la extensión de los temas bien da para volver a ofrecer un diálogo inigualable entre maestros.

Hay cortes como "Now He Sings, Now He Sobs", imperdible si hablamos de formato trío en el repertorio de Corea, que se extienden hasta los 16 minutos, pero no es alargar innecesariamente la composición. Es dejar espacio para el esparcimiento y la libertad en la conversación entre Corea, McBride y Blade. La pegada de este último me parece sublime. Es uno de mis batería preferidos, por su versatilidad y capacidad para transmitir, pero en este trío se supera. Ya lo hizo en la primera parte de estas grabaciones y ahora no iba a ser menos. Por su parte McBride es un líder nato y aquí se reparte el protagonismo con Corea. El pianista, como ya dije con "Trilogy 1", es consciente de lo que es un trío de piano jazzístico en su sentido más ortodoxo y clásico y por ello la referencia a Jamal es casi obligada y básica. Tiene momentos para lucirse, para acompañar, para dejar hacer a sus compañeros, no se excede, tampoco se constriñe y estoy seguro de que los tres hablan sin necesidad de mirarse, disfrutan con lo que hacen y con simples guiños ya saben lo que el otro necesita o quiere.


Las distintas localizaciones y fechas no impiden que el sonido sea homogéneo y la grabación sea un continuo. Ni siquiera en lo que a nivel interpretativo se refiere, pues parece que la inspiración no abandona a ninguno de los tres a lo largo de los temas, ya se grabaran en 2010 o en 2016. Cierto es que en los cortes más actuales, como la genial "How Deep Is The Ocean", o el clásico de RETURN TO FOREVER "500 Miles High", el trío suena mejor que nunca. No en vano son cortes grabados con más de 5 años de diferencia respecto a "Serenity" de Joe Henderson, por poner un ejemplo de los más ingeniosos de este doble disco, y en ese tiempo, aunque se hayan dedicado a otras cosas, los tres músicos han crecido como conjunto y eso se nota. No hay más que escuchar una de las joyas de las grabaciones de 2016, el clásico de Monk "Crepuscule With Nellie", o el icónico "All Blues" de Miles Davis.

Siempre he dicho que uno de mis formatos favoritos en el jazz es el trío de piano. Las posibilidades de improvisación y variedad son infinitas y las influencias y referencias que se pueden extraer son muy amplias. En el caso de Corea, que como yo digo, tiene ya el culo pelado en su experimentada carrera, aunque el trío no haya sido su encarnación principal, el bagaje pesa y eso se traduce en unas grabaciones que con unos sidemen de lujo marcan época en los tratados de trío de jazz. Si no tienes la primera parte de este "Trilogy" no se a qué esperas, para hacerte tanto con aquélla como con este "Trilogy 2". Auténticos tratados de musicalidad, sentimiento y sabiduría. 


jueves, 10 de octubre de 2019

EL ARTISTA INVITADO - "Sensible al Tacto": sensibilidad a golpe de rock.


Muchos conocerán a J. Bernat por ser miembro de una de las bandas tributo más conocidas de España, THE BON SCOTT BAND. Allí, el cerebro y cuerpo principal de este proyecto de curioso nombre (sobre todo en los conciertos donde aparezcan como artistas invitados), se dedica a labores de guitarra rítmica, dejando su capacidad creativa para su hijo particular, EL ARTISTA INVITADO, con el que lleva sacando demos y componiendo desde hace 15 años.

Aunque tiene en su haber más demos, “Sensible Al Tacto” es la tercera que edita en plan profesional y con repercusión mediática. Previamente “Seriedad Capilar” e “Inútil Sin Referencias” cosecharon buenos laureles entre la crítica especializada. Todos coinciden en el sonido fresco y sin compromisos de la banda de Bernat, capaz de, sin salirse de unos parámetros muy clásicos de Rock añejo, crear cierta excitación en quién le escucha. Temas fáciles de retener, buenas melodías y letras en parte comprometidas y en parte basadas en los típicos tópicos del Rock, hacen que estos temas sean carne de directo y hagan en cualquier caso disfrutar a los que buscan rememorar viejos tiempos.

Con un sonido profesional al máximo, gracias a la ecualización conseguida en los estudios propios de la BON SCOTT BAND, “Estudios La Boni”, los cinco temas que componen esta demo se mueven entre la estimulación de los tiempos acelerados pero contenidos y los cortes más emotivos, íntimos y cercanos. Desde mi punto de vista personal, es en estos últimos, los temas lentos, donde EL ARTISTA INVITADO tiene su punto fuerte, donde más destacan unas guitarras solistas interpretadas por Toni Benavente cargadas de buenas melodías, acompañando a un Bernat que canta verdades, pero siempre con un punto de vista de espectador, desde un punto de vista humano y cercano, para hacer partícipe al oyente en sus historias. No es que los tiempos más acelerados no sean buenos, pero son mucho más previsibles y consiguen emocionar menos. Aún así, la sección rítmica recreada completamente por Bernat, pues se encarga de la guitarra, el bajo y la batería, tiene la suficiente pegada como para que pases un buen rato escuchando estos cinco temas.


 “Sensible Al Tacto”, corte que da título a la maqueta, es uno de los temas más poderosos. Con unos riffs que respiran clasicismo por todos sus poros, Bernat cuenta a través de metáforas la terrible moda últimamente tan común de cometer agresiones para grabarlas con cámaras de móvil y colgarlas en internet posteriormente. Sin embargo, cuando uno se da cuenta de verdad de que esta maqueta es notable es con “Desconéctame”, un corte lento e intimista, donde las guitarras pasan a un segundo plano y un nuevo invitado, Caparrós, aparece en escena armado de su Hammond. El solo de guitarra de Benavente es de lo mejor que hay recogido en esta demo, y la letra tampoco tiene desperdicio, haciendo referencia como se puede adivinar fácilmente al derecho a morir dignamente.

Con una temática mucho menos comprometida y más propia de los típicos temas del Rock, “Bares De España” es otro gran tema, sin abandonar el medio tiempo, pero con un sonido más poderoso y menos intimista que el anterior, nuevamente las guitarras, tanto rítmicas como sobre todo las solistas, ofrecen buenas melodías y estimulantes fraseos, que dentro de su previsibilidad consiguen su objetivo. Manteniendo la temática clásica rockera, “Demasiado Borracho Para Bailar” vuelve al Rock potente y cañero del inicio de la demo, con una ligera sombra de AC/DC en los riffs, como no podría ser de otra manera. Finalmente “Se Mueve”, tema desgarrador, según parece dedicado al hijo de Bernat, Marc, cierra de manera emotiva esta demo, conteniendo algunas de las mejores melodías del trabajo. Como ya he dicho este es el plano que más me gusta de EL ARTISTA INVITADO, y además en este tema Bernat consigue crear cierta tensión gracias a una estructura que crece por momentos hasta que te atrapa. Un gran final.

Con una trayectoria tan dilatada a su espalda, EL ARTISTA INVITADO, o mejor dicho, J. Bernat, no es un artista que tenga mucho que aprender. Simplemente quiere reflejar sus ideas, sin más pretensiones, pura diversión, con una experiencia atesorada que se nota en la forma de componer los temas. Échale un oído y trata de verle en directo si pasa cerca de tu ciudad, porque tiene una gran calidad y te hará pasar un buen rato.

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FIVE HORSE JOHNSON - "The Last Man On Earth": en medio de un zumbido eléctrico



Con un sorprendente nombre, FIVE HORSE JOHNSON tienen ya una historia amplia a sus espaldas. Surgidos en Ohio en 1995, como un proyecto entre amigos amantes del Rock, del Blues y del Punk, desde entonces han conseguido hacerse con un nombre en EE.UU que aunque no sirva para llenar estadios, sí les ha llevado a abrir para gente como DEEP PURPLE, LYNYRD SKYNYRD, QUEENS OF STONE AGE, CHEAP TRICK o MONSTER MAGNET... bandas de las que beben en espíritu, junto con otras más orientadas al Blues o incluso los no siempre acertados, ZZ TOP.

Un estilo que no es nuevo, pero que últimamente parece resurgir en todo el mundo con bandas como THE DARKNESS o en España THE SMOKERS, el Rock parece que sigue vivo, y bandas como estos jinetes americanos lo demuestran. Cuarto disco en su carrera, "The Last Men On Earth" nos muestra todas sus cartas desde el momento en que vemos la portada y ponemos el disco en el reproductor. Música sin pretensiones, pero de enorme calidad, con una atmósfera y un sonido que nos generan ganas de abrir una cerveza e imaginarnos sentados en cualquier club, en medio de una nube de humo, mientras las canciones de FIVE HORSE JOHNSON nos acompañan.

Producción cálida y notable, dónde todos los efectos se lucen, y en especial los magníficos pasajes con armónica de Eric Oblander. El sonido de FIVE HORSE JOHNSON tiene lo suficiente de antiguo y lo suficiente de actual como para que las canciones suenen compactas, contundentes y con un espíritu añejo notable. Blues, Rock, Stoner..., voces rasgadas, guitarras pesadas pero excelentes... todo se une para crear un cóctel que no es nuevo pero sí muy atractivo, que personalmente me ha divertido mucho.


Como si asistiéramos a un concierto, justo en el momento en que los guitarristas enchufan sus guitarras y se oye ese zumbido eléctrico tan familiar de los watios, empieza el corte de apertura "Cry Rain", puro Blues-Rock de aire setentero, muy en la onda de lo que NAZARETH o DEEP PURPLE hacían en aquella época. Este ambiente Blues nos vuelve a golpear en una de las composiciones que más ha hecho que me divierta, "Cherry Red".

Las guitarras de Brad Coffin son sobresalientes a lo largo de todo el disco, pero en cortes de onda Stoner como "Blood Don't Pay" o "Sawhill" se hacen sublimes. También hay hueco para elementos psicodélicos de los setenta como el wah-wah con el que, al más puro estilo Jimi Hendrix, se adornan las guitarras de "Sweetwater". Y una vez más el Rock y el Blues de local oscuro y cerrado vuelve al reproductor en "Love 2 Lose".

No son una revolución musical, pero sí una gran banda que consigue recrear, de manera admirable, el espíritu de los orígenes de la música que a todos los que leemos esta web nos vuelve locos. Te harán pasar tres cuartos de hora únicos, divertidos y que te pondrán de buenas seguro, recuperando la esencia de los grandes, con su toque personal. Muy recomendables. Voy a poner otra vez "Cherry Red" que no me la quito de la cabeza...

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CHARLES TOLLIVER - De trompetista a arreglista... injustamente olvidado



Hay músicos que aparecen y desaparecen, que están presentes en muchos lanzamientos como sidemen o que se habla de ellos en listas secundarias, pero sin mucho ruido se acaban haciendo un hueco en donde brillan con luz propia. Ese sería el caso del trompetista CHARLES TOLLIVER. Desde que apareciese al lado de Jackie McLean en 1964, Tolliver se hizo un hueco como solista, compositor y arreglista secundario de renombre. Como instrumentista era una especie de Freddie Hubbard más comedido, pero dejando a un lado su timbre y su fraseo, era un seguro al lado de cualquier líder. Como director de sus propias grabaciones no tuvo tanta suerte. Una pléyade de lanzamientos en pequeños combos durante los setenta, unido a sus devaneos con big band y de ahí en adelante todo con cuentagotas, hasta que en 2007, más de cuarenta años después de aparecer en el mismo sello al lado de McLean, Blue Note le dio la oportunidad de grabar con big band al mismo tiempo que a través de Mosaic reeditaba alguno de sus trabajos de los setenta.

Viene a mi cabeza el delgado trompetista con motivo del Festival de Jazz de Madrid de este año 2019. Uno de los sorprendentes conciertos incluido en la parrilla es el de Tolliver junto a un combo en el que encontramos a gente como Gary Bartz, Buster Williams o Lenny White. La intención es recrear el espíritu y supongo que los temas de una de sus grabaciones más celebradas, "Paper Man", grabada a finales de los sesenta pero que estuvo siendo editada en sellos secundarios como Black Lion bajo diferentes nombres durante los setenta. 50 años cumple esta grabación y Tolliver no quiere pasar la oportunidad de recrearla, acompañado de uno de sus protagonistas, el propio Bartz que ya estuvo en la grabación original. Supongo que Tolliver ya no estará para muchos trotes y que soplará lo justo y necesario, pero asistir a un evento como este se hace necesario aunque sólo sea por reivindicar a un excepcional músico como él.


Si nos centramos en "Paper Man", tenemos un trabajo muy hard bopero de libro. Los fraseos de Tolliver, cortos y penetrantes, unidos a sus acompañantes, hacen que pensemos, como ya adelanté antes, en Freddie Hubbard. Acompañantes de lujo, pues el propio Bartz se une a Herbie Hancock, Ron Carter y Joe Chambers. Es sorprendente que este disco no tuviese el apoyo de un sello como Blue Note, cuando el nivel del grupo era tan alto. Pero ello no impidió que Tolliver editase uno de sus mejores discos, en donde además de Hubbard se pueden escuchar ecos de Woody Shaw (hasta físicamente se parecían) o de Lee Morgan en sus primeros compases. Un programa de seis composiciones originales conforman el trabajo, alguna de las cuales como "Right now" es una de las habituales en directo e incluso se han hecho versiones posteriores, del propio Tolliver en formato big band como ocurre en su disco de 2007, "With Love", que antes cité.


Precisamente retomo este otro trabajo, uno de los más postreros de Tolliver hasta la fecha, para destacar la otra faceta. La de arreglista. Además de los propios arreglos usados para "Right Now", mucho más exuberante y progresiva, es mejor apreciar la maestría de Tolliver sobre el pentagrama de otros con la flipante versión de "Round Midnight" que en "With Love" Charles se marca junto a su big band. Un combo extendido en donde se dan la mano viejos y nuevos conocidos, entre otros un joven Robert Glasper en el piano. Durante casi diez minutos Tolliver usa puntos y contrapuntos, cambios de tempo y de tonalidad y una instrumentación cambiante, para conseguir que un tema tan icónico para el jazz como es este de Monk, mute en algo mucho más propio. Su propia trompeta intimista y crepuscular es la que marca la melodía principal, trufándola de pequeños clicks y fraseos cambiantes que no están en la composición original. Los cambios constantes hacen que sea una recreación donde el dinamismo es la nota dominante y los resultados se vuelven adictivos.


Instrumentista, compositor, arreglista... Charles Tolliver es un artista íntegro y amplio en su espectro y sin embargo no es un nombre habitual en las listas. Son los misterios de los gustos musicales o del rigor documental de una música de tan largo recorrido como es el jazz. La oportunidad de verle en Madrid en breve no debe ser desaprovechada aunque sólo sea para decir: yo estuve allí. 

miércoles, 9 de octubre de 2019

JAMIE SAFT QUARTET - "Hidden Corners": la máquina del tiempo hacia los altares de Trane


Desde que fundara su propio sello, JAMIE SAFT no para quieto en cualquiera de sus encarnaciones. Hasta tres discos ha editado este año si no me equivoco. De ellos el que más me ha llamado la atención, y el más reciente es "Hidden Corners". Partiendo de un concepto espiritual sobre la propia religión judía de Jamie, el teclista americano ha cogido como ejemplo de desarrollo una época espiritual como pocas para un músico venerado y cuya estela es alargada. Ese músico es John Coltrane y la época la que acabó con el clásico cuarteto de Trane y que dio joyas como "Crescent" o sobre todo "A Love Supreme". Añadiendo a ello un toque a la propia mujer de Coltrane, Alice en la forma de tocar de Jamie, tenemos lo que da de sí, musicalmente hablando, "Hidden Corners". Pero lejos de quedarse en el pastiche, Saft sabe llevarlo más allá y hacer propio ese sonido y esa espiritualidad de una manera bárbara, acompañado de unos músicos de contrastada y extensa experiencia y teniendo en los vientos a un estudioso del propio Trane, Dave Liebman.

Bradley Jones y sobre todo el batería Hamid Drake, están a la altura existencial de la obra, dialogando a la perfección con Saft y Liebman, pero es este último, como alter ego del pianista hebreo el que roza la perfección en cada nota, ya sea con el tenor, el soprano o la flauta. Desde que empieza a sonar "Positive Way", con el que se abre el disco, en primera toma y sin florituras, uno sabe qué pretende Jamie Saft. Acordes machacados y cíclicos, al más puro estilo McCoy Tyner, dan como origen un tema que en formas es más clásico pero que sirve para lucimiento de Liebman de buenas a primeras, recordando al citado "Crescent". "Seven Are Double" es aún más efusiva y también más visceral. Aquí Liebman se retuerce y la música es mucho más free, casi yéndonos a la era post "A Love Supreme", incluyendo algún detalle de piano preparado por parte de Saft. Para cerrar esta trilogía de ascenso a los cielos, uno de los puntos culminantes es "Yesternight", quizás el que más acerca al cuarteto a "A Love Supreme", esta vez con Liebman en el soprano. 


No todo es tan evidente, en el disco también hay espacio para experimentos más arriesgados en cuanto a formas, como es "231 Gates", con Liebman en una flauta muy expresionista mientras sus compañeros se mueven en las aguas del minimalismo. Lo mismo ocurre en "Turn At Every Moment", donde el protagonismo se lo lleva un Bradley magnífico con el arco, en un tema muy atmosférico y elevado. El tema título por su parte da un giro radical y se acerca al espíritu a través de un desarrollo más cercano y facilón. Liebman se estanca en el tenor, pero buenamente podría ser un corte de los primeros sesenta de Trane, cuando éste se centraba en los modos con su soprano, teniendo el "My Favorite Things" en primer plano. Un blues muy interesante en todo caso el que les ha salido.

Para el final Saft deja otro acercamiento avanzado al alma humana con "The Anteroom", una especie de segunda parte de "231 Gates" con Liebman en la flauta y el trasfondo minimalista del resto, en especial Hamid Drake y el propio Saft, que se centra en rellenar huecos y sacar sonidos del interior de su piano. Y finalmente "Landrace" termina de cerrar el círculo como lo empezó el disco, con otro tema de formas sesenteras y espiritualidad improvisatoria, de nuevo con especial protagonismo para un Bradley Jones brillante en su forma de pellizcar el contrabajo, que el sobresaliente sonido le da un regusto a madera de la buena. Esta vez es el soprano de Liebman el que lo conduce, pero una de los aspectos llamativos que se podría destacar de este disco es la maestría con la que Saft sabe llevar a sus compañeros para que todos tengan hueco en su desarrollo.

"Hidden Corners" deja con ganas de más y eso es bueno. Tiene la duración justa, la propia de un vinilo de hace más de medio siglo, pero aunque uno piense que Jamie Saft se ha limitado a recrear, en realidad va más allá. Ha creado, buscando la espiritualidad, para lo cual ha confluido en una época y un músico que hizo la música su credo y el alimento de su alma. Jazz de hoy con sabor al pasado.