viernes, 11 de octubre de 2019

CHICK COREA - "Trilogy 2": el segundo capítulo de un trío de ases


En 2014 se editaba "Trilogy". En tres CDs CHICK COREA exploraba una de sus facetas más clásicas y ortodoxas, la del trío de piano, que sin embargo no ha tenido muy explorada a lo largo de su carrera, aunque cuando se ha enfrentado a ello lo ha hecho con obras maestras. Ya hablé de aquel lanzamiento en este blog en su momento y lo celebré, no sólo porque Corea es un pianista espectacular, sin la introspección de Jarrett o Evans ni la exuberancia de Hancock, pero con mucho sentido de la melodía y el ritmo, al más puro estilo Ahmad Jamal. Sino porque además Corea se supo acompañar de dos maestros en lo suyo, dos nombres propios por sí mismos cuyos discos como líderes se cuentan entre los más destacados también de la historia "reciente" del jazz. Christian McBride y Brian Blade. Con ambos dialogaba alrededor de standards y temas propios de la extensísima carrera de Corea, y entre los tres conformaban un repertorio maravilloso que hacían corta la duración de ese triple álbum, de lo mejor de su año.


Aquel lanzamiento fue galardonado con múltiples premios y menciones. La segunda parte no debía de tardar en ver la luz, máxime si tenemos en cuenta que aquellos tres discos estaban conformados por piezas grabadas en múltiples localizaciones y fechas entre 2010 y 2013. Efectivamente, la segunda parte de "Trilogy" ya nos ha llegado, el año pasado en Japón y este año 2019 en el resto del mundo (coincidiendo con el reciente lanzamiento de la banda Spanish Heart del propio Corea). Casi cinco años le separan de su precedente, pero los resultados vuelven a ser apoteósicos, añadiendo nuevas fechas y localizaciones al repertorio y extendiendo la temporalidad hasta 2016. No estamos ante un nuevo triple lanzamiento, aquí son más comedidos y nos ofrecen casi dos horas de música repartidos en dos CDs, pero la extensión de los temas bien da para volver a ofrecer un diálogo inigualable entre maestros.

Hay cortes como "Now He Sings, Now He Sobs", imperdible si hablamos de formato trío en el repertorio de Corea, que se extienden hasta los 16 minutos, pero no es alargar innecesariamente la composición. Es dejar espacio para el esparcimiento y la libertad en la conversación entre Corea, McBride y Blade. La pegada de este último me parece sublime. Es uno de mis batería preferidos, por su versatilidad y capacidad para transmitir, pero en este trío se supera. Ya lo hizo en la primera parte de estas grabaciones y ahora no iba a ser menos. Por su parte McBride es un líder nato y aquí se reparte el protagonismo con Corea. El pianista, como ya dije con "Trilogy 1", es consciente de lo que es un trío de piano jazzístico en su sentido más ortodoxo y clásico y por ello la referencia a Jamal es casi obligada y básica. Tiene momentos para lucirse, para acompañar, para dejar hacer a sus compañeros, no se excede, tampoco se constriñe y estoy seguro de que los tres hablan sin necesidad de mirarse, disfrutan con lo que hacen y con simples guiños ya saben lo que el otro necesita o quiere.


Las distintas localizaciones y fechas no impiden que el sonido sea homogéneo y la grabación sea un continuo. Ni siquiera en lo que a nivel interpretativo se refiere, pues parece que la inspiración no abandona a ninguno de los tres a lo largo de los temas, ya se grabaran en 2010 o en 2016. Cierto es que en los cortes más actuales, como la genial "How Deep Is The Ocean", o el clásico de RETURN TO FOREVER "500 Miles High", el trío suena mejor que nunca. No en vano son cortes grabados con más de 5 años de diferencia respecto a "Serenity" de Joe Henderson, por poner un ejemplo de los más ingeniosos de este doble disco, y en ese tiempo, aunque se hayan dedicado a otras cosas, los tres músicos han crecido como conjunto y eso se nota. No hay más que escuchar una de las joyas de las grabaciones de 2016, el clásico de Monk "Crepuscule With Nellie", o el icónico "All Blues" de Miles Davis.

Siempre he dicho que uno de mis formatos favoritos en el jazz es el trío de piano. Las posibilidades de improvisación y variedad son infinitas y las influencias y referencias que se pueden extraer son muy amplias. En el caso de Corea, que como yo digo, tiene ya el culo pelado en su experimentada carrera, aunque el trío no haya sido su encarnación principal, el bagaje pesa y eso se traduce en unas grabaciones que con unos sidemen de lujo marcan época en los tratados de trío de jazz. Si no tienes la primera parte de este "Trilogy" no se a qué esperas, para hacerte tanto con aquélla como con este "Trilogy 2". Auténticos tratados de musicalidad, sentimiento y sabiduría. 


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