miércoles, 18 de septiembre de 2013

DONNY McCASLIN - "Casting For Gravity": Cruce de caminos


Entre los alumnos avanzados de la Berklee School Of Music, uno puede encontrar de todo. Partiendo de una base técnica portentosa, de sus aulas han salido músicos prepotentes, fríos y sesudos, pero también otros que utilizaron todo lo aprendido para sacar adelante sus inquietudes y energías internas. Dentro de este segundo grupo podemos meter a DONNY McCASLIN. Partiendo de un sonido depurado en tono, pero fogoso en improvisación, heredero a partes iguales de JOHN COLTRANE (y yendo hacia delante MICHAEL BRECKER) y también de DEXTER GORDON, pero pasándolo por el M-Base y el Funk, el saxofonista, desde la más tierna adolescencia, ha ido creciendo en personalidad, sobre todo compositiva, pero también improvisatoria. Tras su paso por proyectos como LAN XANG y uno de sus grupos de juventud, STEPS AHEAD, Donny dio con DAVE DOUGLAS y dejó que sus fortalezas musicales se desataran.

Reflejo de esta unión con el trompetista y coordinador de Greenleaf, fue “Perpetual Motion”, variado y contenido, pero sobre todo la eclosión ha sido “Casting For Gravity”. Aunque sus principios son los mismos, mezcla de riesgo tonal, furia improvisatoria y base fusión con elementos electrónicos y artificios similares, “Casting For Gravity” es mucho más avanzado y por momentos inconexo, pero también más excitante y directo. Todo ello tiene reflejo en temas como “Stadium Jazz” o la más clasicista “Losing Track of Daytime”, pero también en cortes de riesgo estructural y sonoro como “Alpha And Omega”, mezcla de Drum & Bass y electrónica avanzada, o “Bend”, que por momentos adquiere furia rockera en sus ritmos y desahogos instrumentales.

DONNY ha confiado de nuevo, bajo la batuta de DAVE DOUGLAS en DAVID BINNEY como productor (y músico activo en forma de sintetizadores y efectos varios) y TIM LEFEBVRE como bajista, dejando el peso rítmico de los temas en sus golpeteos y variados cambios armónicos, mientras MARK GUILIANA da lecciones de síncopa Funky y desfogo rockero en los temas más efusivos y crudos. Con este plantel y un sonido envolvente pero al mismo tiempo retocado para conseguir ensamblar todas las piezas electrónicas y naturales con que se conforma el puzle de “Casting For Gravity”, DONNY McCASLIN da a luz a su disco más completo y variado, no apto para puristas, pero sí para oídos inquietos.

Una vez más se demuestra que tener una base técnica es muy importante para que tus ideas se desarrollen de forma adecuada y sin fricciones, pero si luego no hay base de la que tirar, en poco se queda un músico. DONNY McCASLIN ha conseguido unir ambas cosas y se convierte en una buena alternativa del Jazz Contemporáneo.


viernes, 5 de julio de 2013

CHER - "Believe": La renovación en los noventa

CHER es ante todo una diva. Desde sus comienzos con Sonny Bono y hasta bien entrado el nuevo milenio, la cantante y actriz ha sabido mantenerse en lo alto de la popularidad sin caer en la mediocridad ni en el todo por la fama. Musicalmente hablando, CHER también ha sabido, aconsejada por productores adecuados, ir mutando de estilo según se movían las corrientes discográfica, unas veces con mejor y otras veces con peor resultado, pero siempre dejando clara su personalidad y su presencia. En este sentido "Believe" es la confirmación de CHER para una nueva generación, la de los noventa, cuando a punto estábamos de cambiar de siglo y CHER estuvo sonando durante muchos meses una y otra vez en radios y discotecas.

Después de "Heart Of Stone", el disco de los "ochenta" para CHER (curiosamente también lanzado cuando a punto estaba la década de expirar), la artista vagó entre dos aguas en busca de un nuevo sonido que adaptara su voz a los nuevos tiempos. La música disco, en su concepción electrónica y dance, volvía a ser la antorcha de la industria y el sonido AOR de los ochenta ya pasó a la historia. Tocaba renovarse y con "It's a Man's World" CHER estuvo a punto de conseguirlo, si bien el aura oscura y melancólica que rodea el disco impidió que llegase más lejos en lo que a radiofórmulas se refiere. El golpe definitivo lo dio "Believe".

Abriéndose el disco con el tema que le da título y a la postre, single indiscutible del trabajo, "Believe" deja claras sus intenciones: ser carne de pistas de baile. Para ello CHER se acompañó de un puñado de productores y compositores que le pusieron en bandeja una base musical mecánica y enlatada, llena de beats para bailar y ambientaciones disco, que sin embargo, no restaban protagonismo a la voz de CHER que se despacha a gusto tanto en las estrofas más secundarias, como en los estribillos certeros y pegadizos. "Believe", "All Or Nothing" o "Taxi Taxi", son las triunfadoras en este sentido, mientras que otras pierden un poco de fuerza ante la falta de alguna parte más pegadiza, como es el tema elegido para acabar el disco "We All Sleep Alone", de BON JOVI, cuya transformación al disco no queda muy allá.

No obstante también hay sorpresas agradables, en particular dos. Por un lado, el guiño latino-mediterráneo (hasta en esto CHER se convierte en seguidora de su eterna rival en el trono de las divas, MADONNA) de "Dov'è L'amore", cuyo videoclip cargado de tópicos no impide disfrutar de una canción cálida y pegadiza. Por otro lado, y sobre todo, "Strong Enough" es para mi gusto el "otro" gran tema de "Believe" además del single-título. Manteniendo la ambientación disco, CHER se acompaña aquí de unas bases totalmente setenteras, como se de una GLORIA GAYNOR se tratase, marcándose un himno en toda regla. Entre estos dos, también sorprende "Takin' Back My Heart", con un estilo más Smooth Jazz, en donde la voz de CHER se dulcifica y el sonido se vuelve más envolvente y natural.

"Believe" es un disco cliché. No busques originalidad en sus composiciones, ni un virtuosismo especial: es un mero vehículo de lucimiento y adaptación para CHER, para lograr un nuevo impulso en su carrera y conseguir, con éxito finalmente, que la artista volviese a estar en todas partes. Tras este disco "Living Proof" buscó repetir, sin tan buenos resultados, pero sin lugar a dudas "Believe" es el trabajo que hizo que CHER siguiese siendo la diva que siempre fue incluso para las nuevas generaciones.

martes, 11 de junio de 2013

THE CHEMICAL BROTHERS - "Dig Your Own Hole": Confluencia de estilos


Dentro de la escena británica de los noventa podemos distinguir dos corrientes punteras: todos los grupos post “beat” que conformaron la escena independiente que aún hoy sigue coleando y los que recogiendo el testigo de la electrónica Pop a lo PET SHOP BOYS, lo supieron adaptar a los noventa: al Hip Hop, al Rock y a la Electrónica más machacona, dando lugar a lo que se llamó Big Beat junto a THE PRODIGY y FATBOY SLIM, los tres grandes en este sentido, cada uno con su controvertida personalidad como carta de presentación. Después de pasar un tiempo como THE DUST BROTHERS, ya con su nueva denominación editaron el debut “Exit Planet Dust” (haciendo un guiño a su primer nombre) y el dúo formado por Tom Rowlands y Ed Simons saltarían a la fama, fichando desde ese momento con Virgin.

La continuación del prometedor debut no se hizo esperar y “Dig Your Own Hole” nació dos años después en 1997, teniendo como invitados a la cantante Beth Orton en “Where Do I Begin”, que ya colaboró con THE CHEMICAL BROTHERS en su debut y al enlace entre la nueva escena electrónica y el Brit Pop, Noel Gallagher de OASIS que prestó su presencia en “Setting Sun”. Además de las citadas composiciones el trabajo mantiene los principios del debut: esa mezcla entre la excitación Rock, la suciedad Funk, los ritmos machacantes del Hip Hop y cómo no, los beats electrónicos, ingredientes todos ellos que conforman un buen cóctel de excitación rockera y groove electrónico para gustar a amantes de la música orgánica y enlatada a partes iguales (característica clave de todos estos grupos de la escena Big Beat).

Aunque destaca sobremanera el corte de apertura, uno de los temas insignia de THE CHEMICAL BROTHERS, “Block Rockin' Beats”, con esa constante frase repetida y el ritmo sincopado que el bajo Funk nos mete en el cuerpo, el trabajo está muy compensado entre cortes orgánicos y otros más Dance Club como la dupla formada por “It Doesn’t Matter” y “Don’t Stop The Rock”, que nos hará entrar en trance absoluto.  La larguísima pero no por ello menos excitante “Elektrobank” también destaca por su ritmo contagioso y el cierre de “The Private Psychedelic Reel”, también tirando de elementos más puramente electro conforman el que para muchos es el mejor trabajo del dúo.

Desde su formación, THE CHEMICAL BROTHERS han sabido mantenerse en su cómoda posición a medio camino entre el Indy y la Electrónica, lo cual les permite gozar de amplio y también cambiante público. La trayectoria no siempre ha sido regular y con el tiempo fueron perdiendo cierta lucidez en sus composiciones pero siguen siendo padres de un género que hizo confluir gran parte de la historia de la música moderna de los noventa.

miércoles, 5 de junio de 2013

CHINA MOSES - "Crazy Blues": Las Chicas del Blues


Teniendo como madre, artística y genéticamente hablando, a DEE DEE BRIDGEWATER, uno podría sospechar que CHINA MOSES iba a tener el duro papel de despegarse de las comparaciones. Desde que iniciara su carrera en los albores del nuevo siglo y milenio, CHINA hizo bien en desprenderse de todo paralelismo y oportunismo, adoptando directamente su apellido paterno y teniendo el estilo de su madre en su bagaje personal, pero eligiendo como expresión un Neo Soul que le hacía unirse a toda la estela que gente como ERYKAH BADU dejaba a su espalda. Así llegó el momento de la madurez y el paso a una nueva década personal, y su unión con el pianista francés RAPHAEL LEMONNIER hicieron que CHINA girase sobre sí misma y se acercara a los auspicios estilísticos de su madre, con un disco homenaje de esos que tanto gustan a DEE DEE, en este caso para la gran DINAH WASHINGTON.

El éxito fue rotundo y la MOSES dio con la clave de su carrera artística: aprovechar su amplio bagaje, su escuela y su voz juvenil y madura al mismo tiempo, para ahondar en sus raíces desde un punto de vista actual, pero sin caer en la languidez de cantantes que copan las listas de éxitos en esto del estilo "Jazzy". Elegir a una de las voces más influyentes del Jazz como DINAH, jugaba en contra suya, puesto que de la dupla DINAH-ELLA salen cantantes por todas partes, pero CHINA le imprimía personalidad y al final el disco fue una delicia. La continuación estaba clara, pero esta vez CHINA y su compañero LEMONNIER han decidido hacer un homenaje coral y ecléctico al Blues femenino en su más amplia extensión y sin importar el traspaso de fronteras, aunque siempre con el formalismo clasicista del trío de piano (con algún aderezo orquestal puntual), como acompañante de la voz de CHINA.

Sólo así puede comprenderse "Crazy Blues", un disco donde MAMIE SMITH (en cuyo honor se incluye la pieza que da título al trabajo) se da la mano con DONNA SUMMER (y su "Hot Stuff"), ETTA JAMES, ESTHER PHILLIPS (con "Cherry Wine", que tuve ocasión de escuchar en directo y suena igual de Jazzy y fresca en el disco) y JANIS JOPLIN (con "Move Over"), a cada cual más personal y diferente en su vehículo de expresión artística, e incluyendo entre medias, cómo no, a otra de las madres del eclecticismo, NINA SIMONE, en una excepcional "Work Song" y repitiendo con DINAH WASHINGTON en "Resolution Blues". Todos los temas manejados con ligereza, alegría y buen gusto, sin caer en la imitación y llevando a su terreno el clasicismo y la modernidad al mismo tiempo.

Con "Crazy Blues" CHINA MOSES obtiene la matrícula que precisaba en su nueva etapa. El siguiente paso será el despegue por el terreno del "caminar sola". De esta manera logrará crear su propia estela sin necesidad de caer en comparaciones ni quedarse en una mera intérprete del pasado. Mientras tanto "Crazy Blues" es un regalo para los oídos y un homenaje merecido para las "chicas" del Blues. 

jueves, 30 de mayo de 2013

DAFT PUNK - "Random Access Memories": Una vuelta de tuerca

El dúo DAFT PUNK se puede considerar uno de los pioneros del estrellato de la electrónica en los noventa, saliendo de los clubs y llegando a las grandes masas, uniendo el sonido sintético a un elemento visual trabajado que transformaba este estilo en apto para estadios y audiencias más propias del "arena Rock". Dejando un buen puñado de canciones a sus espaldas y creando escuela, DAFT PUNK, sin prisa pero sin pausa y de forma continuada fue avanzando en su sonido y su propia imagen, pasando de la época de los juguetes a la edad adulta, e incluyendo sonidos cada vez más orgánicos y menos sintéticos en su bagaje instrumental. La culminación de esta evolución, nuevamente con un gran lapso de tiempo en silencio entre medias es "Random Access Memories".

Aquí DAFT PUNK se despega casi por completo de su pasado, echa la vista a los setenta y a los ochenta y mezcla el Disco, el Funk, el Soul, el Rock... todo lo que seguramente el dúo ha ido destilando en sus gustos personales, para dar nacimiento a un disco visceral, natural y alejado del aire enlatado que es característico de su música en sus primeros años. Si has seguido la evolución del dúo, a lo mejor no te pilla tan de sorpresa, pero no cabe duda de que "Random Access Memories" tiene todo para ser un trabajo que "amas u odias", no habiendo término medio, tanto si eres fan del grupo, como si te has acercado a su música de tanto en cuanto.

Desde el principio sorprende la instrumentación, mucho más natural, más discotequera en un sentido setentero, con tintes psicodélicos, guitarras predominantes, ritmos sincopados que fluyen de forma directa... el vocoder y algún sintetizador, les devuelve al mundo de la electrónica en sentido estricto, pero lo demás es una colección ecléctica de canciones, en donde sólo al final, en "Contact", puede que retornemos a su pasado reciente, y entre medias nos encontramos con pequeñas joyas para ir escuchando "a ciegas", como la sorprendente "Giorgio by Moroder", donde el citado nos da una charla sobre música con una tormenta de guitarras y sonidos prefabricados a sus espaldas, o la fantástica trilogía: "Lose Yourself to Dance", "Touch" y "Get Lucky" con la voz de Pharrell Williams.

"Random Access Memories" es un disco extenso, muy variado y desubicante si conoces a DAFT PUNK. Al mismo tiempo es un trabajo muy completo y probablemente el que mejor refleja la variable personalidad del dúo que conforma este clásico de la historia de la música. O se ama o se odia, pero no te deja indiferente.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LONG DISTANCE CALLING - "The Flood Inside": Para dejarse llevar

Después de casi diez años escribiendo sobre música (que se dice pronto), uno todavía es capaz de sorprenderse de tanto en cuanto. Ya todo está inventado, pero todavía queda hueco de vez en cuando para momentos de auténtica lucidez que, a pesar de coger un refrito de muchas otras cosas, consiguen sonar frescos y entusiasmantes. Así me ha ocurrido con los alemanes LONG DISTANCE CALLING, banda de nombre tan críptico como su música y que presentan con “The Flood Inside”, su cuarto disco, el primero con un vocalista propio entre sus filas, más allá de invitados de excepción, que también aparecen en este trabajo. Sonidos fluctuantes, estructuras abiertas, influencias de amplio espectro y producción cálida y envolvente, son las notas características de LONG DISTANCE CALLING en general y “The Flood Inside” en particular, disco con el que se han ganado un fan que no tardará en investigar hacia atrás y esperar el hacia delante de este particular colectivo musical.

 Y digo colectivo musical con conocimiento de causa, pues LONG DISTANCE CALLING tiene muchos paralelismos musicales y conceptuales con sus compatriotas THE OCEAN, sólo que con un mayor componente instrumental, pues hasta este trabajo, en el que la mitad de los temas son cantados y la otra mitad no, han contado con voces invitadas, pero en “The Flood Inside” ya tienen su propio vocalista, anecdótico pero integrado, Martin “Marsen” Fischer. El cuarteto/quinteto alemán adopta el concepto colectivo en su máxima expresión, y ofrece una música coral, inquieta, en gran parte germinada en la improvisación y el delirio grupal, pero también calculada y bien encajada en estructuras extensas, pero muy bien llevadas entre el clímax, la paz, la excitación y el cromatismo.

Recogiendo influencias de grandes grupos de Post-Rock en la vena de los últimos NEUROSIS, CULT OF LUNA, ISIS, PELICAN, JESU, etc… LONG DISTANCE CALLING se deja llevar a golpe de ritmos mecánicos y calurosos al mismo tiempo, como la oriental “Ductus” o la desértica “Tell The End”, la sureña y cargada de virtuosismo “Nucleus”, que sirve de introducción progresiva al trabajo y que ofrece alguno de los mejores destellos solistas por parte de David Jordan y Florian Füntmann, la ondulante “Waves”, que hace honor a su nombre y nos introduce en un mar de paisajes, la progresiva y metálica (que recuerda un poco a MASTODON) “The Man Within”, con un trabajo rítmico para quitarse el sombrero y el apoteósico final de “Breaker”.

La presencia de la voz de “Marsen” en “Inside The Flood”, “Tell The End” y “The Man Within”, fluye de forma natural entre los in crescendos rítmicos y las atmósferas coloristas, entre el pulso maquiavélico del bajo y la batería y los escaparates de energía de las guitarras, aportando un ingrediente más que ayuda a conformar la paleta amplia y envolvente de LONG DISTANCE CALLING. Por su parte, los dos invitados para la ocasión, Petter Carlsen (que según parece tiene en ANATHEMA un referente) y Vicent Cavanagh (de los propios ANATHEMA, en una versión muy edulcorada de sí mismo, pero adaptada a la música del combo) en “Welcome Change”, el tema más oscuro y completo del trabajo, tanto en su críptico inicio como en su excitante desarrollo cargado de progresividad, ofrecen otra postal para el recuerdo.

En conjunto, los ocho temas, tanto los instrumentales como los vocales, ofrecen un río en constante vaivén, un camino lleno de escondrijos y rincones para perderse, con referencias a todos los continentes, estilos y sonoridades. Insisto en como empecé esta reseña: a veces uno todavía es capaz de sorprenderse y LONG DISTANCE CALLING lo consigue en “The Flood Inside”: música para dejarse llevar y encontrarse con uno mismo una y otra vez.

(Crítica publicada también en: http://www.hellpress.com)


W.E.T. - "Rise Up": Punto y seguido

Cuando en 2009 se formó W.E.T. a instancias de los directores de Frontiers, a partir de las siglas de las bandas de procedencia de sus componentes (WORK OF ART, ECLIPSE y JEFF SCOTT SOTO-TALISMAN), muchos pensarían que estábamos ante un nuevo invento transitorio de mister Perugino. Sin embargo, su debut homónimo era todo un “pelotazo”, movido por los aires a lo JOURNEY de Robert Sall de WORK OF ART y Erik Martensson de ECLIPSE, a lo que había que añadir la voz de Soto, y unas composiciones que se asemejaban mucho a lo que este hombre hizo en TALISMAN.

Casi cuatro años después, aquel debut tiene continuación con “Rise Up”, uniéndose a la formación Magnus Henriksson y Robban Bäck, también de ECLIPSE, para dotar de cierta estabilidad al proyecto, y con un título que pretende ser una declaración de intenciones al respecto de lo que es W.E.T. Los parámetros son los mismos, con el mismo tipo de producción a medio camino entre los ochenta y el nuevo siglo, pero los temas están más madurados y hay una mayor variedad.

Eso sí, en el camino pierden algo de frescura y espectacularidad, o al menos esa es mi impresión en la parte central del trabajo. Y es que si hubiera que resaltar algo de este disco son sus tres primeros cortes, a cada cual mejor: “Walk Away”, que es puro JOURNEY, “Learn To Live Again”, donde Soto comparte protagonismo en el micrófono con Martensson y el corte que da título al disco, “Rise Up”, este último más oscuro e intimista. Los tres lo tienen todo para ser himnos radiofónicos y melodía y estribillos pegadizos, todo lo necesario para un disco de AOR-Hard Rock.

El problema es que el listón está tan alto con estos tres temas, que la parte central del trabajo baja al notable, hasta que el ritmo se recupera en la segunda mitad. Empezando por la envolvente y atmosférica “Love Heals”, vehículo de lucimiento para el Soto más cálido y acabando con “Bad Boy”, la parte central del disco es más densa, con la excepción del brutal inicio de la última de las citadas, que luego se diluye un poco.

Afortunadamente, el tema más cañero del disco, “On The Run”, recupera la excitación inicial que ya no nos abandona hasta el final, con “Still Unbroken”, que me recuerda a TNT en versión medio tiempo. El resumen de todo el trabajo es de notable alto, aunque se nota que en “Rise Up” W.E.T. ha querido ofrecer algo más que lo esperado y en el camino han diluido alguna de sus señas de identidad.

En cualquier caso, “Rise Up” es un lanzamiento esperado que colma las expectativas. Viniendo de tres pesos pesados como los que forman el proyecto, y con un Soto siempre inmenso a la cabeza, es difícil ofrecer algo malo, pero cosas más raras se han visto. En mi opinión, si resiste el paso del año, estará en las listas de 2013. Además, en sucesivas escuchas el disco gana y eso le da puntos adicionales para que esta afirmación no caiga en saco roto. Soto y compañía siguen demostrando que son grandísimos músicos y que W.E.T. no fue flor de un día.

(Crítica publicada también en: http://www.hellpress.com)