viernes, 11 de mayo de 2012

TWISTED SISTER - "Stay Hungry": Un Clásico

Poca o ninguna presentación necesita este grupo. TWISTED SISTER fue (y es) uno de los pilares del Heavy Metal en los ochenta, esa década que fue tan creativa para todos los estilos de música, y que vio como el Rock se dividía en un gran número de sub-estilos que a lo largo de esos diez años se fueron fraguando. En medio de bandas del calibre de W.A.S.P., QUIET RIOT... aparecieron allá por 1982, en forma de su debut "Under The Blade", los  norteamericanos TWISTED SISTER. Pero en realidad no fue el principio, pues la banda llevaba existiendo desde hacía ya casi diez años desde que Jay Jay French la fundara en 1973. Simplemente fue la culminación de un largo camino que nos dejaría grandísimos discos y aún mejores canciones para la historia del Heavy Metal.

La imagen de Dee Snider en la portada de "Stay Hungry" vale más que mil palabras, y sirvió de signo de identidad para la banda durante toda su duración hasta que se separan a finales de los ochenta, sin recuperarse de lo que para muchos fue su disco para olvidar, el Hard Rockero "Love Is For Suckers", y que no deja de ser un buen disco aunque poco tuviera que ver con los primeros días discográficos de la banda. De hecho no tocan nada en sus giras actuales de este disco, señal de que no fue para ellos una obra de la que se sintieran muy orgullosos. Junto a dicho álbum, cinco discos oficiales fue el balance de TWISTED SISTER antes de que sus miembros decidieran dejar de existir como grupo, y entre todos ellos, "Stay Hungry" siempre es el citado como significativo de la banda. Siento no ser muy original tampoco en este sentido, y más teniendo en cuenta que su carrera dio para mucho, pero le tengo un cariño especial al tercer disco de la banda, por ser el primero que escuché de ellos y por tener uno de esos himnos que siempre que lo escuchas te alegran el día, el fantástico "We´re Not Gonna Take It".

Pero no solo de "Stay Hungry" vivieron. "Under The Blade", su debut, los puso en el candelero, aunque aún con un éxito de ventas modesto. Aún así no cabe duda que gran parte del sonido de la banda se basa en este disco, algo que se puede comprobar en "You Can´t Stop Rock ´n´ Roll", el siguiente en la carrera de la banda, y uno de los mejores del grupo. Y después de "Stay Hungry" todavía quedaba gas para un gran "Come Out And Play", que tenía la difícil tarea de superar las superventas de "Stay Hungry", y que en parte no lo consiguió, lo que hizo que empezaran los egos a notarse en el seno de la banda, aunque, de todas formas, no dejó de ser un buen disco, y el citado "Love Is For Suckers" que para muchos fue la degeneración, pero que como ya dije en su momento, simplemente hay que analizarlo desde otra óptica, sin mirar atrás, para darse cuenta de lo que atesora.

Hecho el breve repaso a la carrera ochentera de TWISTED SISTER, ahora le toca el turno a "Stay Hungry", que es en definitiva el objetivo de esta reseña. Ya desde el inicio con el tema que da título al disco, la sensación de estar ante un gran trabajo inunda nuestras venas. "Stay Hungry" posee uno de los ritmos más pegadizos de todo el álbum, y ese sonido sucio del bajo de Mendoza que nos acompañará en los próximos minutos nos llegará directo a la cabeza. La producción, sin ser limpia al 100% tiene un alma que se masca en el ambiente, y es algo que identifica el sonido de TWISTED SISTER en esta época. Motivo por el cual la regrabación de este trabajo hace pocos años, como más tarde hablaré, no es un hecho muy acertado para mi opinión, aunque si les sirve para tener nuevos fans, bienvenido sea.



Sin darnos cuenta, pronto cae el himno insignia del grupo "We´re Not Gonna Take It" con esa intro de batería tan característica que todo el mundo la reconoce desde el primer momento. Tema simple a más no poder, con un riff totalmente rockero y un solo de guitarra sencillo pero que, precisamente por lo elemental del tema, consigue enganchar a la primera. Es como una composición de AC/DC, con pocos elementos consiguen crear una canción redonda que se te queda a la primera, y este es el caso de "We're Not Gonna Take It", tema del que hicieron un videoclip que era para partirse. Después de este himno, le llega el turno a una de las canciones oscuras del disco, "Burn In Hell". Su inicio enigmático, en una onda totalmente ALICE COOPER, músico al que TWISTED SISTER le debe bastante tanto en escenografía como musicalmente hablando, nos lleva de la mano a un cambio de ritmo, en donde el doble bombo de A.J. Pero nos martillea las sienes cada dos por tres, mientras Snider se desgañita en cada estrofa.

La mini suite de "Horror-teria (The Beginning)", es quizás, para mi gusto, el punto más débil de "Stay Hungry". Sobre todo su primera parte, "Captain Howdy", tema basado en un riff muy simple en una onda BLACK SABBATH, pero que creo que alargan en exceso sin grandes sorpresas.  La segunda parte, "Street Justice", también sigue una estructura similar, pero el riff en el que se basa el tema es mucho más efectivo, más rockero. De todas formas es muy probable que mis impresiones sobre este tema se vean influidas por el hecho de que le sigue el otro gran himno de "Stay Hungry". Me refiero como no a "I Wanna Rock", canción que seguro que habrás tarareado más de una vez sin quererlo. Desde el principio, en el momento en que Snider hace el grito de guerra, el cuerpo se te despegará del suelo sin darte cuenta. Es un tema que en directo es para llorar de emoción por la comunión que la banda consigue con el público, pero en disco acaban consiguiendo también que grites el estribillo a la par que Snider.

De nuevo, la capacidad de sorpresa de TWISTED SISTER nos golpea en "The Price" un mega baladón que ya quisiera SCORPIONS y que muestra a una banda capaz de transmitir un sentimiento difícil de describir, sobre todo por la voz de Snider y la guitarra de French. Si todas las bandas de los ochenta necesitaban un tema como este para que salieran los mecheros al aire en los conciertos, con "The Price" TWISTED SISTER no solo lo consiguen, sencillamente lo bordan. Pero no dan mucho tiempo para recuperarse, porque en seguida cae en nuestros oídos uno de los temas más cañeros del disco, "Don´t Let Me Down", donde nuevamente el doble bombo de A.J. Pero nos acompañará a lo largo de todo el tema; si a eso le añadimos uno de los solos más inspirados de guitarra, mientras el bajo de Mendoza juguetea con ritmos sincopados, obtenemos una composición muy estimulante.

Con "The Beast", la oscuridad de "Burn In Hell" y "Horror-teria" vuelve. Un Snider teatral y en estado de gracia a lo largo de todo el tema, se hace acompañar de una guitarra que no llega a tocar más de cuatro notas gran parte de la canción (aunque también hay espacio para un pequeño solo bastante notable), pero que consigue quedarse grabado en nuestras mentes. Y finalmente, otro himno en honor a los fans de la banda (llamados "Sick Motherfucking Friends of TWISTED SISTER"), "S.M.F." que sabe cerrar el disco de manera magistral, sobre todo en lo que a las guitarras se refiere, y con mucho sentido del humor algo que Snider posee un rato, como se puede comprobar en los créditos del álbum, al recomendar el uso de su champú particular...

Hoy en día, los reunidos TWISTED SISTER siguen vivos, haciendo giras que son la excusa perfecta, para los que no pudimos verlos en su momento, de disfrutar de sus grandes clásicos. Regrabaron hace poco este "Stay Hungry" bajo el nombre de "Still Hungry", con temas extras, pero por mucho que pretendan lavar la cara a este clásico, la edición original permanecerá en los anales musicales, con su sonido característico y crepitante, con su aura única que consigue poner patas arriba a cualquiera que lo escuche por primera vez. Todo un clásico que no debe faltar en tu discoteca y que haga el día que haga, te llevará de la mano y hará que los problemas pasen a un segundo plano. Déjate llevar por el hambre de TWISTED SISTER.

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BARONESS - "The Red Album": Sorpresa

Interesante nombre el de BARONESS e interesante grupo también. Tras la marcha de MASTODON a una multinacional, parece que Relapse busca sustituto al eclecticismo y efectividad de la banda y por lo pronto en BARONESS ha encontrado, con parámetros estilísticos igual de inclasificables, una poderosa alternativa, aunque creo que con una potencialidad de venta bastante menor de momento, porque la propuesta de este grupo es algo más compleja, pero igual de interesante.

Una sabia mezcla de Sludge, Post-Rock, Stoner, psicodelia... un poco de todo, pasando por nuestras mentes desde CROWBAR, pasando por DOWN, siguiendo con KYUSS, PELICAN y acabando con el Rock progresivo y la música setentera. Aunque puede parecer una batidora de sonidos, lo cierto es que BARONESS tiene un sonido propio y difícil de definir. Los más de siete minutos de “Rays On Pinion” pueden ser una muestra de lo que hablo. Estructura que avanza en progresión, de menos a más, mezclando agresividad, virtuosismo y con un trabajo de guitarras excepcional, buscando la atmósfera, pero también el sonido poderoso y grueso de las tendencias Sludge. Todo mezclado con una gran capacidad para absorber al oyente gracias a riffs fáciles de memorizar y un trabajo vocal inquietante que consigue hipnotizar, dotando de grandes dosis de psicodelia a la música del grupo.

El sonido es fundamental en la música de BARONESS, para que los guitarrazos sean combinados con los fraseos más sesudos, es necesario que todo esté ecualizado al milímetro para que no chirríe con las escuchas poniendo en peligro la capacidad de atención del oyente. Afortunadamente en “The Red Album”, y aunque es el debut de la banda, se demuestra la profesionalidad de un sonido que deja oír todo, de manera asombrosa, hasta el más mínimo detalle. Es una pasada seguir las líneas de bajo, perseguir los cambios de ritmo de la batería, los riffs in-crescendo de las guitarras (la parte final de “The Birthing” es una auténtica orgía en este sentido). Sinceramente, la producción de este disco es de las mejores que he escuchado en mucho tiempo, porque suena orgánica, visceral, plena y para nada sobreproducida.

Pero lo mejor del grupo es que cada tema es un mundo, difícil de describir. Todos tienen algo que excita la atención y la curiosidad del oyente, como los dos que ya he citado, o el estimulante comienzo de “Isak”, o la atmósfera recreada por los acordes de “Wailing Wintry Wind”, corte que parece compuesto por la MAHAVISHNU ORCHESTRA por sus evidentes connotaciones jazzísticas donde Allen Blickle literalmente se sale en los parches, o cualquiera de los siete temas restantes, todos (incluso los interludios instrumentales) merecen la pena. Un viaje en el que el tiempo se pasa volando (confeccionando esta reseña me he sorprendido habiendo escuchado dos veces seguidas el disco y cuando he querido mirar el reloj ya habían pasado dos horas sin darme cuenta). Una capacidad de composición fuera de toda duda, compleja e intrincada, pero sin caer en el ombliguismo absurdo, pues a la par que sorprendente por sus cualidades técnicas la música de BARONESS es pegadiza y entra a la primera.

Sinceramente, no creo estar ante el disco del año, pero en el top-ten seguro. Las sensaciones y la sorpresa que transmite el debut de BARONESS es difícil de encontrar hoy en día y cuando se halla es casi un deber alabarla con todas las fuerzas que se tengan. Un disco que es casi obligado para los amantes de “lo que se sale del tiesto”, de los sonidos propios y con personalidad, y para los que buscan algo de frescura... Un discazo, desde el primer acorde, hasta la breve improvisación oculta en la última pista, para que gastar más letras en describirlo.

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AMON AMARTH - "Fate Of Norns": Creciendo

Después de dos años desde su tremendo "Versus The World", AMON AMARTH presentó "Fate Of Norns", un fantástico álbum que es sucesor natural del "Versus...", ahondando en la misma propuesta, es decir, medios tiempos predominantes, riffs pesados y melodías épicas continuas. Pero no es un estancamiento, ya que lo llevan todo más allá: temas aún más lentos y potentes, melodías más trabajadas, y una producción genial.

Las guitarras trazan una madeja continua de melodías emotivas y evocadoras que ya quisieran muchos conjuntos supuestamente épicos, todo ello sobre el colchón rítmico que la genial batería de Fredrik Andersson y el bajo de Ted Lundström se encargan de tejer. Por su parte, el imponente "frontman" del grupo, Johan Hegg, mantiene su voz desgarradora y potente, auténtica seña de identidad de este grupo. Desde luego el cetro épico es suyo, más si cabe desde la desgraciada muerte de Quorthon, alma de BATHORY. Cabe destacar una vez más la labor del grupo en la composición de las letras: las batallas y mitología vikingas se ven mezcladas con historias emotivas, como la triste "Fate Of Norns", que narra la historia de un padre que impotente ve como su hijo de seis años muere demasiado pronto. La desesperanza, la rabia y la locura del padre son perfectamente trasladadas a la voz de Johan Hegg, mientras las guitarras entretejen una trama de melodías oscuras llenas de sentimiento. También hay lugar para pasajes históricos como en "The Beheading Of A King". En cualquier caso dando un puntapié a todos aquellos que veían en sus letras algo más que simple literatura, acusándoles de fascistas. Nada más lejos de la realidad.

Como ya he comentado estamos ante su disco más lento, pero a la vez potente. Temas como "Where Death Seems To Dwell", o la magnífica "Valkiries Ride", se llenan de riffs pesados y ritmos pegadizos en perfecta simbiosis con la voz de Johan. Una vez más nos sorprenden, esta vez con una cuasi-balada: "Arson", en dónde un cuerno vikingo oído en la lejanía nos introduce en un tema sereno y lleno de melodía y de emotividad. El final del álbum nos devuelve a la contundencia del inicio, con un tema plagado de buenos riffs como es "Once Sealed In Blood", que acaba con un estremecedor grito de Johan. Un viaje lleno de matices nuevos y muy interesantes, dónde apenas se echan de menos aquellos tiempos más veloces por los que pasó el grupo. En el sonido conseguido por el grupo es necesario destacar la producción, llevada a cabo por el propio grupo, que sabe dar peso a las partes más potentes y protagonismo a las melodías de una manera sobresaliente.

En resumen: un viaje lleno de matices muy interesantes.

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JOHN ZORN'S MOONCHILD - "The Crucible": Vuelta a la rabia, aunque aquí más accesible

John Zorn tiene muchas obsesiones, y una de ellas es el Grindcore y el Hardcore. Adorador de NAPALM DEATH (a menudo se le puede ver en sus conciertos llevando camisetas de ellos y de otros grupos de Metal Extremo), en plena eclosión del género, Zorn quiso conjugar sus inquietudes con el Grind y le salió NAKED CITY, probablemente el proyecto que más sonará en el ámbito metalero, junto a PAINKILLER (con un lado más ambient, y donde colabora con Mick Harris de NAPALM y músicos de GODFLESH) y sus colaboraciones con Arto Lindsay (de DNA entre otros), Yamatsuka Eye (de BOREDOMS) y con Mike Patton (FAITH NO MORE, MR.BUNGLE, FANTOMAS...). Sin embargo, y aunque llegó a experimentar con todos los subgéneros (hasta el Sludge en "Leng Tch'e", última obra que grabó con NAKED CITY), a partir de mediados de los noventa, dejó un poco aparcada su faceta más extrema que tan bien era definida en su tema "Thrash Jazz Assassin". No obstante, Patton, que siempre fue un adorador de Zorn y acabó por convertir a su maestro en adorador suyo también, hizo que la locura volviese a la cabeza de Zorn, si es que alguna vez se había ido. Así surge el proyecto MOONCHILD.

Nacido con el disco de igual nombre, MOONCHILD comenzó como trío, con Mike Patton a la voz, Joey Baron en la batería y Trevor Dunn en el bajo. El disco homónimo era una orgía de ritmos cíclicos y densos, compuestos por Zorn, que Patton se encargaba de enriquecer con gruñidos, chillidos y artificios vocales varios, sin seguir ningún tipo de letra. El proyecto nacía como homenaje de Zorn a tres genios tan locos o más que él, que de una u otra manera, hicieron de la oscuridad el motivo de sus vidas: Antonin Artaud, Edgar Varèse y cómo no Aleister Crowley, y la música lo trataba de reproducir fielmente. Y contra todo pronóstico (o no), MOONCHILD se acabó convirtiendo en un proyecto exitoso para Zorn, con lo que rápidamente le dio continuidad con "Astronome" y ampliando la formación, con esa burrada llamada "Six Litanies for Heliogabalus" donde Patton tiene una letanía para su lucimiento en la que, durante unos nueve minutos, chilla, tose, escupe, vomita y reproduce ruidos enfermizos, todo ello siguiendo una estructura y un fin, aunque no lo parezca. "The Crucible" se convierte en la cuarta pieza del puzzle, y seguramente la más accesible del proyecto.

La formación de trío original se encuentra ampliada por el propio Zorn al saxo alto y Marc Ribot a la guitarra en un tema, "9 x 9" que es un homenaje al "Black Dog" de LED ZEPPELIN en toda regla. Y digo que es el disco más accesible porque Patton está más moderado y porque, aunque la densidad rítmica sigue siendo la nota dominante, ahora se dejan entrever melodías de aire judío como si de un songbook de MASADA se tratase, en donde Patton dobla la línea del tema junto a Zorn, enganchando desde el primer momento (fundamentalmente en "Almadel", largo tema de apertura y donde la fogosidad improvisatoria de Zorn, se entremezcla con la accesibilidad de la música). Aún así, John Zorn sigue dando rienda suelta a su cara más extrema y visceral y "Shapeshifting" donde Patton experimenta con gruñidos más guturales, "Hobgoblin" y "Witchfinder", con un ritmo contagioso y cíclico, de inspiración Klezmer, no dejan de ser muestras de ello.

Pero me dejo conscientemente lo que para mí son los dos temas fundamentales de "The Crucible", por un lado "Maleficia", un tema muy denso, oscuro y obsesivo usado por Patton para susurros y respiraciones maléficas y de ahí el título, que durante más de ocho minutos trae una cara Ambient que también Zorn tenía olvidada, recordando a PAINKILLER. Por otro lado "Ineubi", corte de inspiración muy Sludge e ideal para que Trevor Dunn se luzca con sus largas reverberaciones y distorsiones, hasta que Zorn entra con formas muy Jazzy y herederas de Anthony Braxton. En cualquier caso, una vez más fuera etiquetas y abrid paso a la creatividad en estado puro.

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ORPHANED LAND - "Mabool: The Story Of The Three Sons Of Seven": Su obra cumbre

Único. Es la primera palabra, y yo creo que la más adecuada para definir "Mabool". Si en sus otros dos discos ya despuntaban como un grupo interesante y original, con este "Mabool", se superan. Casi seis años sin editar nada, pero la espera mereció la pena. Sus composiciones son ricas, progresivas en muchos puntos, y sobre todo redondas. Los pasajes más metaleros se funden con melodías árabes, orientales... como si músicas hermanas fueran, sin fisuras, encajando perfectamente. En el plano vocal, excelentes, tanto en las voces oscuras como en las más melódicas, Kobi Farhi llena de matices su interpretación, ayudado en muchos temas por sus compañeros y por Shlomit Levi, cuya interpretación en "The Kiss Of Babylon" es excepcional (para mí, uno de los mejores temas del disco).

Las guitarras, llenas de matices: tanto las más metálicas a cargo de Matti Svatizki, como los magníficos solos y guitarras acústicas (y demás instrumentos de cuerda) de Sassi. Los pasajes orquestales y coros, lejos de sobrecargar la música, la enriquecen hasta límites insospechados. Los temas se van desarrollando, como en un cuento, desde el final arábigo de "Ocean Land", pasando por la pegadiza y evocadora "Norra el Norra" (con una exhibición de Eden Rabin en los teclados) hasta los tres últimos temas, entrelazados, que hacen un resumen de todos los sonidos escuchados a lo largo del viaje por "Mabool".

Estamos ante un disco conceptual, una particular versión del diluvio universal, cantado en múltiples idiomas: hebreo, yemení, inglés... fusionando toda la música y la cultura que los componentes de esta "tierra huérfana" han vivido. No es un disco de fácil escucha, pero que encierra miles de tesoros. Ideal para cerrar los ojos y dejarse transportar por la música a la vieja Babilonia, para presenciar la historia de estos tres hijos de la mano de uno de los mejores grupos de música (dejemos las etiquetas a un lado).

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martes, 8 de mayo de 2012

DEVIN TOWNSEND - " Presents: Ziltoid The Omnsicient": La importancia de un buen café

La personalidad de Devin Townsend es digna de estudio y alabanza. Desde su salto a la fama relativa como acompañante de Steve Vai, este genio canadiense ha parido un número inabarcable de obras en forma de varios proyectos a cada cual más arriesgado. Con STRAPPING YOUNG LAD sacó a la luz “City” uno de mis discos favoritos de todos los tiempos, ejemplar mezcla de música industrial, Death y Thrash, tan abominable para algunos como gloriosa para otros. Con THE DEVIN TOWNSEND BAND sacó “Infinity”, “Accelerated Evolution” y su más reciente “Synchestra”, entre otros trabajos, mezclando a la perfección sus apetencias más psicodélicas y progresivas con su locura musical particular, y ahora nos llega “Ziltoid The Omniscient”, obra creada por Heavy Devy a lo largo del 2006, grabada, compuesta e interpretada por él en su totalidad, y que es mucho más que otro disco más del genio loco canadiense.

Muchos recordarán el ambicioso trabajo de DIABOLICAL MASQUERADE, “Death´s Design”, que surgió como banda sonora para una historia imaginaria, convirtiéndose en una mezcla de Metal Extremo, Clásica y Jazz hasta entonces pocas veces vista en el mundo del Metal. Pues bien, Devin Townsend ha creado una banda sonora para una especie de película de dibujos animados o marionetas, según se mire, basada en un extraterrestre, Ziltoid, más metafísico que real, con apariencia risueña, que amenaza con destruir el universo si no se le sirve una taza de café en condiciones. Un argumento tan extraño e hilarante sólo puede salir de la cabeza de este monstruo canadiense y si eres capaz de seguir la historia (algo que reconozco es difícil en su desarrollo central, donde se mezclan los personajes), disfrutarás de un musical único, indu-astral, atmosférico y con un final cuanto menos sorprendente, que nos hará reflexionar de lo activa que puede llegar a ser la imaginación del ser humano cuando su vida es aburrida y se ve pasar detrás de la barra de una cafetería cualquiera (no desvelaré más detalles del argumento porque es realmente genial).

Desde el punto de vista lírico, por tanto, “Ziltoid The Omniscient” es impecable, original cómo poco y con momentos realmente divertidos en las narraciones que sirven de interludio entre tema y tema. Pero desde el punto de vista musical el disco también sobresale y mucho. Hace tiempo que vengo diciendo que Devin Townsend ha ido mejorando de manera exponencial en sus obras en solitario, perdiendo cada vez más calidad en los últimos discos bajo la rúbrica de STRAPPING YOUNG LAD. Quizás se deba a que Devin es más un músico de obras conceptuales o globales, antes que de canciones, porque aunque sus locuras fruto de una personalidad musical bipolar (dicho desde el cariño) van en aumento en cada trabajo, todos consiguen sonar de manera compacta y especial, después de varias oportunidades para sacarles todo el jugo, sin embargo, cuando se trata de componer temas sueltos, Devin entra cada vez más en un juego repetitivo y previsible, por lo menos en mi opinión.

Por todo ello, prefiero “Ziltoid The Omniscient”, cuya labor de composición consigue que sus cincuenta minutos de duración pasen sin darnos cuenta, a “Alien” o “The New Black”, los últimos trabajos de STRAPPING YOUNG LAD. De hecho en “Ziltoid The Omniscient” Devin Townsend consigue mezclar a la perfección todas sus facetas musicales: los riffs industriales y repetitivos, las atmósferas astrales y difusas, la variedad de voces que pasan desde las guturales, hasta las más melódicas y heavys... todo ello siguiendo a la perfección los puntos clave de la historia, manteniendo la atención del oyente. Lo único menos conseguido del disco es que en algunos momentos la producción de Devin es algo difusa y que se echa de menos la presencia de un batería humano, sobre todo en los momentos más cañeros. Por lo demás, la forma en que “Ziltoid” está concebido es impecable.

La historia comienza con una introducción grandilocuente y a modo de musical sesentero, presentando al personaje principal de la historia, Ziltoid, el cual anuncia su perversa intención de destruir el universo si no se le sirve una taza de café negro de su gusto, para lo cual da un tiempo de cincuenta minutos. Para cada personaje, Devin usa una voz distinta, pasando así por todos los registros y consiguiendo que el oyente pueda seguir más o menos la historia (que insisto se hace un poco difusa en su parte central). Como el objetivo perseguido por Ziltoid no es satisfecho por los humanos, que le sirven una taza de café fétido para el sibarita gusto del extraterrestre, Ziltoid ordena el ataque, algo que se ve reflejado en “Ziltoidia Attaxx!!”, el tema más cañero del disco y que más recuerda a STRAPPING YOUNG LAD, siempre manteniendo los riffs mecánicos y el doble bombo constante que nos acompañarán a lo largo de todo el disco. Devin consigue así que nos imaginemos a las tropas de Ziltoid avanzando con paso firme y seguro hacia la Tierra, haciendo que por momentos creamos estar ante un “West Side Story” particular en el momento en que las bandas callejeras se disponen a luchar por defender sus respectivos egos.

Tras la batalla, cuando nuestro planeta está siendo dominado por Ziltoid, aparece en escena el Capitán Espectacular, que le planta cara y le hace plantearse sus propios orígenes, poniendo el lado metafísico a la historia. Así “Solar Winds” sería un corte que perfectamente podría haber cabido en “Infinity” convirtiéndose en uno de los mejores de todo el trabajo en sus casi diez minutos de extensión, adquiriendo los teclados y sintetizadores un papel protagonista absoluto, papel que sin embargo siempre estará presente a lo largo de todo el disco de manera imprescindible. “Hyperdrive” mantiene este aura austral y metafísica, cargado de atmósferas y voces angelicales a cargo del camaleónico Devin.

La historia continúa, ya sin el Capitán Espectacular en escena, con un Ziltoid que aún no ha dicho su última palabra y que recupera su papel protagonista en “N9” y “Planet Smasher”, volviendo a la parte bélica de la obra. Los riffs vuelven a sonar contundentes y el doble bombo se escucha en primer plano, mientras Devin adopta una voz gutural para dar vida al Aplasta Planetas. Otro personaje aparece en el argumento (en su parte más difícil de comprender y seguir), en “Omnidimensional Creator”, donde Ziltoid visita al Creador de todas las dimensiones conocidas para que le aclare su naturaleza y la del propio Universo, dando paso a otro de los puntos fuertes del trabajo, ya llegando al final “Color Your World”, tema veloz que mezcla a la perfección la atmósfera con el sonido industrial y poderoso de las guitarras y la voz de Devin. Finalmente “The Greys” cierra la obra, antes del sorprendente desenlace de “Tall Latte”, de una manera pegadiza y benevolente, casi Pop, con ese estilo tan particular de Devin para crear este tipo de canciones de aires psicodélicos.

Música y letra se unen de manera indivisible para contar una historia, que puede parecer absurda en argumento, pero que no deja de ser sorprendente y sobre todo, aunque no sigas al pie de la letra la narración, con una música que permite que imagines su hilo central de una manera magistral. Solo un genio, loco, pero genio al fin y al cabo como Devin Townsend puede dar a luz algo como “Ziltoid The Omniscient”, un disco que traspasa los géneros musicales y se asienta en un sonido propio y único. Impactante y muy recomendable a mi modo de ver.

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THE VISION BLEAK - "The Wolves Go Hunt Their Prey": Entre dos aguas

Aunque estos dos personajes de nombres impronunciables llevan ya tres discos bajo el nombre de THE VISION BLEAK, no había tenido oportunidad de escucharlos hasta este tercer trabajo, “The Wolves Go Hunt Their Prey”, y tras su escucha debo decir que la sorpresa que me han generado ha sido bastante grande, porque para nada me esperaba que practicaran este estilo. Pero voy a ir por partes.

THE VISION BLEAK, que llevan creando su particular música desde el año 2000, despliega en “The Wolves Go Hunt Their Prey” una colección de temas que están entre dos mundos: por un lado unas raíces muy Death-Thrash, por otra lado una voz muy finlandesa y melancólica, lo que unido a sus teclados y partes orquestadas los emparenta con la música melancólica europea. El caso es que la mezcla, sin ser original ni por una, ni por otra parte, es sorprendente por sí misma, mostrando una banda que podría compararse con unos TIAMAT, SENTENCED o AMORPHIS que no hubieran evolucionado en lo musical, pero sí en lo vocal. Manteniendo el dinamismo y la contundencia de los riffs Death y mezclándolos con la voz oscura y profunda que se gastan hoy en día los grupos citados. Aunque es cierto que la frescura inicial se pierde en sucesivas escuchas, el resultado final no deja de ser notable y recomendable para los amantes de ambas tendencias.

El sonido centra mucho el peso en las guitarras, no en vano son las protagonistas absolutas de las estructuras de los temas, con una sección rítmica precisa y sencilla, que no se quiebra la cabeza y se centra en los diez mandamientos del Death más rítmico y sencillo a la europea, con ciertos toques de Rock a lo ENTOMBED. La voz a veces resulta un poco deslucida, siendo robado su protagonismo por las guitarras, lo que hace que los temas ganen en contundencia, pero se pierda la teatralidad de las líneas vocales, sobre todo cuando los teclados hacen su aparición con atmósferas majestuosas y sinfónicas, que terminan por tapar a las voces, pero en general se puede decir que en conjunto el sonido es bastante bueno y consigue mantener la fuerza y la accesibilidad de la propuesta, sin perder muchos detalles. Además los riffs en los que se basan los temas tienen la suficiente entidad por sí mismos como para mantener el interés y la variedad de los mismos sin tener que recurrir a más efectos de producción.

Tras una pausada y majestuosa introducción (“Amala & Kamala”), el riff con que se abre “She Wolf” es tan adictivo como inesperado: rápido y de raíz totalmente Thrash, repitiéndose un par de veces hasta que un ritmo sostenido a medio gas nos introduce el juego de voces, donde se mezcla la teatral, con otra rasgada que es puramente anecdótica. Con una estructura similar, “The Demon Of The Mire” pone toda la carne en el asador, poniendo una marcha más. El dinamismo del corte se mantiene, a pesar del parón que sufre, gracias a un riff pegadizo a más no poder, que huele a METALLICA por todas partes y que contrasta con los recargados teclados y la voz de Allen B. Konstanz, llegando así a la parte central del trabajo, conformada por un tema dividido en tres partes: “The Black Pharoah Trilogy”. Dada su temática egipcia, su introducción como no podría ser de otra manera, evoca sonidos de Medio Oriente, tanto con sus teclados pomposos como con un sitar eléctrico que es usado como vehículo conductor de la primera parte de la trilogía. “The Shining Trapezohedron”, la segunda parte de la composición, tiene cierto aire a los THERION primigenios, dejando a un lado las voces operísticas claro está, pero no su aire sinfónico y bombástico. La tercera parte, “The Vault Of Nephren-Ka”, mantiene ese aire oscuro y sinfónico de la predecesora, pero con unos riffs más pesados y contundentes, cerrando de una manera misteriosa y marcial la trilogía.

Los temas restantes contenidos en “The Wolves Go Hunt Their Prey”, profundizan en los esquemas ya vistos en los primeros cortes, a medio camino entre el Death y el Thrash, con riffs pegadizos y sencillos, como demuestra “The Eldrich Beguilement”, a medio tiempo y con un estribillo profundo donde los teclados le dan un toque de oscuridad añadida muy adecuada. Pero es “Evil Is Of Old Date”, el tema que más sobresale de este última parte, tanto por su introducción acústica y nuevamente con aires orientales, como por su adictiva sección rítmica, siendo de los cortes en que mejor se combinan las dos facetas de THE VISION BLEAK. Finalmente, “By Our Brotherhood With Seth”, destaca por unas guitarras bastante épicas, donde hasta el dúo que forma el grupo se atreve con un par de sólos notables (hasta ahora poco presentes en el disco), cerrando el disco, ya con menos sorpresa pues nos hemos acostumbrado al estilo del grupo, pero de manera igual de estimulante.

Como ya he dicho con anterioridad, el disco pierde cierta frescura en sucesivas escuchas, volviéndose más previsible de lo que en un primer momento podría parecer, pero aún así, mantiene su categoría de trabajo notable, por la atípica mezcla de elementos que trae consigo. Además, como valor añadido, la edición limitada de “The Wolves Go Hunt Their Prey” incluye un DVD extra con actuaciones en directo, por lo que los amantes de estos productos que quieran acercarse a la propuesta de THE VISION BLEAK tienen una buena oportunidad. Sea cual sea tu caso, si te gustan los riffs pegadizos y quieres ver el contraste de los mismos con unas voces melancólicas más propias del Gótico finlandés que del Death Metal, este disco es muy recomendable.

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