domingo, 3 de junio de 2012

BILL EVANS - PETER PETTINGER - "Bill Evans: How My Heart Sings": Excelente biografía muy bien documentada

Suelo preferir las autobiografías antes que los escritos de otras personas sobre ciertos músicos. Puede que el protagonista "novele" un poco sus recuerdos (como ocurre con las autobiografías de Hampton Hawes, Charles Mingus o Miles Davis), o que su memoria selectiva se centre antes en las anécdotas que en lo verdaderamente musical, sin embargo, la lectura es más amena que los libros pensados para diseccionar la trayectoria de los artistas, especialmente si se hacen por músicos y de músicos, como es el caso de "How My Heart Sings" escrito por el británico Peter Pettinger.

Sin embargo, esta biografía está muy equilibrada: las anécdotas se construyen a través de entrevistas a un amplísimo número de conocidos, amigos y familiares de Evans, el apartado musical existe, con análisis de la labor de Evans como músico, pero desde un punto de vista liviano, sin necesidad de que se posean conocimientos musicales para comprenderlo. Finalmente, la documentación es lujosa: a una amplísima discografía, casi completa y bien anotada, un gran número de fotos privadas y numerosas notas, se unen testimonios contrastados cuando el relato de los hechos no coincide entre las fuentes.

El resultado, tanto en su versión inglesa (ésta) como en la no hace mucho traducida al castellano, es satisfactorio. Una buena forma de comprender la mente de este artista que vivió en su mundo, siempre tímido, siempre modesto, pero que se ha convertido sin querererlo en el referente de su instrumento durante casi cuarenta años. Seas o no evansiano, una buena oportunidad para conocerle.

JAZZOM - "Jazzomology": Buen Jazz de influencia Post-Bop

Edigsa, Zeleste... fue artífice de un gran número de ediciones en los setenta que coqueteaban con el Jazz y el Rock dando forma a lo que se conoce como el Rock Layetano o versión catalana del Rock progresivo que ya estaba en auge en Andalucía y que dio lugar a grandes grupos como OM, ICEBERG, MÁQUINA!, FUSIOON, la DHARMA, ORQUESTA MIRASOL... Sin embargo, también se dedicó a sacar discos de Jazz "a secas", como obras de TETE MONTOLIU, NURIA FELIÚ (en versión Jazz), JORDI SABATÉS o el disco que nos ocupa, "Jazzomology" de JAZZOM, grupo formado por el saxofonista Pep Bonet, el pianista Lluis Rambla, el bajista Manel Ortega y el batería Pau Bombardó.

Con un puñado de standards como programa y un par de originales, destacando hasta cuatro temas de Charlie Parker (Crazeology, Confirmation, Dexterity y Donna Lee), el grupo parece mucho más "trabajado" de lo que a priori podía pensarse. El sonido Rollins de Bonet lo llena todo, pero la rítmica es certera y Rambla también tiene buenos momentos como solista. Eran unos jovenzuelos entonces, pero tanto por la calidad sonora de la producción, como por la frescura con que atacan los temas, parece que hubiesen estado décadas sobre las tablas.

Así pues, esta oportunidad de ver reeditado un disco tan "raro" como éste, a la par que el homónimo de TROPOPAUSA que también fue editado por Edigsa/Zeleste en esta misma serie de grabaciones, es digna de alabanza. No obstante me da pena que PICAP haya descuidado su presentación. Hasta ahora, sin ser sus reediciones de "tirar la casa por la ventana", estaban profesionalmente editadas. En esta ocasión, y supongo que por los tiempos de crisis que corren, se han unido al carro de la "impresión a demanda", es decir, editan el artwork profesionalmente pero no fabrican tiradas completas de CD's, sino con un sistema semi-profesional según se les solicitan (usando CD-Rom que imprimen con etiqueta propia en el momento). Para los que somos coleccionistas, es una mala noticia, aunque por precio y dificultad de encontrar otras ediciones, se acaben comprando.

JOHN COLTRANE - "My Favorite Things": Mucho más que un standard

Cuando JOHN COLTRANE grabó "My Favorite Things", un disco formado por cuatro standards muy conocidos (el citado, y además "Summertime", "But Not For Me" y "Every Time We Say Goodbye"), muchos podían pensar que era un disco para "cubrir el expediente". Nada más lejos de la realidad. Todavía sin conformar el que sería su cuarteto más duradero y fructífero, pues Jimmy Garrison no estaba en el bajo, el disco dio a Coltrane rentas para vivir en el futuro, convirtió al tema título en un fijo en sus actuaciones, pero también sirvió para llevar más allá lo que ya había aprendido en el quinteto de Miles Davis y la improvisación basada en modos tonales.

Siguiendo con su investigación a través del saxo soprano, cuyo timbre medio-oriental servía para acercar a Coltrane a su recientemente descubierto misticismo, el saxofonista utiliza "My Favorite Things" como una forma de trasladar al Jazz las bases tonales y de repetición de estructuras de la música hindú, que tanto estaban sorprendiendo al mundo de la clásica avanzada y que gente como Miles, Ornette, etc.. estaba trasladando al Jazz. La melodía principal se repite hasta la saciedad, pero cada vez en un modo distinto, dando pie a improvisaciones distintas y a un nuevo tema cada vez durante los casi 14 minutos de duración del corte principal. Algo que posteriormente Coltrane usaría de forma salvaje y sin el corsé de la tonalidad, una vez pasada la trilogía: Crescent, A Love Supreme y Meditations.

La segunda cara del trabajo tiene como pieza principal un "Summertime" que pretende seguir la misma estructura que "My Favorite Things" aunque con un nivel de repetición menor, dada la mayor complejidad del tema, pese a su consideración de standard. Por lo demás, los otros dos cortes sirven de relleno, lo cual viniendo de Coltrane es decir mucho, en especial "But Not For Me", corte que alarga más de lo que podía parecer apto para su estructura, con resultados muy satisfactorios.

Si "Blue Train" y "Giant Steps" fueron la primera piedra (previamente asentadas sobre los cimientos de un gran número de discos en Prestige para ir fogueando sus ansias improvisatorias), "My Favorite Things" fue el impulso necesario que Coltrane necesitaba para ir más allá. Cambio de sello, definitiva forma a su cuarteto clásico y el resto es historia: el saxofonista más influyente en la historia del Jazz una vez pasada la fiebre Young-Webster-Hawkins-Parker. Clásico esencial.

sábado, 2 de junio de 2012

PRONG - "Power Of The Damager": Sin pretensiones

Siempre se habla de PRONG como una de las bandas sobrevivientes a los cambios de moda musical de EEUU, que con una producción discográfica más o menos constante, ha sabido evolucionar y seguir adelante en medio del Grunge, el Nu-Metal, ahora el Metalcore. No en vano, el trío de Tommy Victor lleva más de 20 años de vida a sus espaldas. Sin embargo, por varios motivos, el que escribe en este momento estas palabras no se había acercado a su música hasta la edición del directo “100% Live” hace un lustro, teniendo ahora la oportunidad de revisar para esta web “Power Of The Damager”, el octavo disco en estudio del combo de NYC.

Empezando como una banda más apegada al cruce de caminos entre el Hardcore y el Thrash a finales de los ochenta, la producción discográfica en los noventa de PRONG se caracteriza por unos patrones estilísticos distintos y mucho más accesibles, lo cual supongo que fue el motivo de su supervivencia en la cresta de la ola durante toda la década. El Thrash a medio tiempo, con mucho groove y herencia de PANTERA y la mecanicidad de los riffs y los efectos industriales, convertían a PRONG en un nuevo grupo, siempre con la personalidad de Tommy Victor al frente, pues el resto de la alineación de la banda ha cambiado con los años en numerosas ocasiones. Aunque parecía que el grupo se dejaba a un lado a finales de los noventa, la edición del directo citado les devolvió parte de su reconocimiento, aunque tampoco se haya preocupado el amigo Victor en aumentar su estela discográfica, probablemente debido a su sociedad junto a Jourgensen en MINISTRY. En cualquier caso PRONG ha vuelto y si eres fan de bandas como PANTERA, los propios MINISTRY, los últimos KILLING JOKE o STATIC X, aquí tienes un material muy competente para que disfrutes.

La producción es sólida y dura, pero sin grandes efectos de artificio, lo que ayuda a recibir la propuesta de una manera más directa y orgánica. De todas formas la raíz compositiva de PRONG no es excesivamente compleja, pues la base de casi todos los cortes se concreta en unos pocos riffs fáciles de memorizar, ritmos mecánicos y adictivos de herencia Thrash y algún que otro solo anecdótico, con lo que tampoco necesitan muchas vestiduras para envolver su música. La diferencia entre temas, de los doce que componen “Power Of The Damager”, viene dada por la mayor o menor inspiración de Victor a la hora de componer los riffs y el estribillo que haya seleccionado para la ocasión. Muchos acabarán por diluirse en nuestra memoria, pues la constancia estilística y formal de PRONG es tal que este disco no tiene ningún sobresalto en su escucha, pero en ocasiones el trío se desmarca con algún que otro corte más inspirado que perdurará en nuestras cabezas.

De esta manera lo más destacable de “Power Of The Damager” viene dado por su tema de apertura “Looking For Them”, sencillo y certero, con un riff y una estructura muy pegadiza, como también ocurre en el tema que da título al disco, que según parece fue compuesto en plena borrachera destructiva de Tommy Victor. También destaca por su agresividad guitarrera, contrastada con estribillos pegadizos, “3rd Option” una de las composiciones que más ganas dejan de volver a ser escuchadas. Por su parte cortes como “Pure Ether”, “The Banished” (éste con un riff manidísimo) o “Can’t Stop The Bleeding” más centrados en su reproducción radiofónica, pueden llegar a ser catalogados como singles en potencia, aunque parte de la potencia del grupo se pierda en ellos. El resto, sin bajar el listón, se acaba diluyendo con las escuchas sucesivas.

Sin más pretensiones, PRONG ofrece en “Power Of The Damager” una buena mezcla de Thrash y elementos industriales que puede llegar a triunfar comercialmente hablando, porque en nuestros días consigue sonar fresca y accesible. Aunque no hayan abierto mi curiosidad excesivamente con el disco, he de reconocer que se deja escuchar y en algunas ocasiones se disfruta bastante. Si eres fan o neófito en la banda, “Power Of The Damager” no es un mal disco.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

GEORGE BENSON - "Standing Together": Resumen en los noventa

Desde los sesenta siendo heredero de WES MONTGOMERY, pero poco a poco tendiendo hacia terrenos dulcificados hasta que le dio por meter una voz secundaria a la par que punteaba su guitarra, GEORGE BENSON es un referente en el mundo de la guitarra. En los setenta, fundamentalmente vía CTI facturó discos de Jazz-Rock muy apetecibles y posteriormente fue divagando hacia lo que se conoce como Smooth, vía Warner y Tommy LiPuma como productor.

Desde los noventa combina su faceta Pop con la más jazzística, dando lugar a discos de big-band, discos más puramente jazzísticos (su más reciente obra, por ejemplo) y discos como "Twice The Love", de finales de los ochenta, cargado de cajas de ritmo y sobreproducción, o este "Standing Together" de finales de los noventa, en donde aúna Jazz, Latino, Pop... De todo un poco pero siempre con su tono medio en las seis cuerdas y esa doble voz que tanto le caracteriza.

"Standing Together" quizás sea un disco "entre dos aguas", ni es totalmente smooth, ni totalmente Jazz, pero puede servir de buen resumen de su carrera en las dos últimas décadas, atrayendo tanto a las radios como a los puristas del género. Además la producción no suena denostada quince años después, lo cual ya es mucho decir.

STANLEY CLARKE, BILLY COBHAM, LARRY CARLTON... - "Live At The Greek": Mucho más que un "all stars"

Leyendo los créditos de "Live At The Creek" uno podría pensar que se encuentra ante el enésimo experimento discográfico para sacarle los cuartos a los amantes de determinados artistas. En este caso Stanley Clarke, Billy Cobham, Larry Carlton y compañía serían los cabezas y el disco una cita en directo con temas firmados por sus componentes que no pasaría de "mera curiosidad" sino fuera porque, como excepción a la regla, aquí estamos ante un momento de máxima inspiración por parte de este quinteto.

Con un repertorio que combina algunos temas originales (obviamente de la pluma de Clarke y Cobham) con algunos estandards (desde Charles Mingus a, cómo no, Miles Davis), este disco muestra lo mejor del Jazz Fusión, o de una forma más adecuada, del Jazz "electrificado", porque aquí hay más lo primero que lo segundo. Siendo los puntos culminantes las dos composiciones más conocidas de Cobham y Clarke, es decir, "Stratus" y "School Days", compartiendo protagonismo con una desigual en el apartado improvisatorio "All Blues" y una genial "Goodbye Pork Pie Hat", este disco es toda una orgía musical de principio a fin.

Con un sonido honesto y cargado de sentimiento, pasando los cinco minutos de rigor para aclimatarse, uno parece encontrarse inmerso en el concierto sin más que cerrar los ojos. Así de espontáneo y natural suena todo. Si a lo anterior añadimos interpretaciones solventes e incluso arriesgadas en ciertos momentos, al final sentimos la necesidad de seguir con repetidas escuchas, siendo reticentes a creer que el disco ha llegado a su fin.

Lo dicho, un quinteto de "estrellas" que halla la horma de su zapato para expresarse a gusto y hacer partícipe a todo oyente que se disponga a escucharles de su entusiasmo y compenetración.

KEITH JARRETT - "At The Blue Note: The Complete Recordings ECM": Espontaneidad incluso para Keith

KEITH JARRETT es uno de los pianistas de Jazz que puede presumir de dejar una larga estela trás de sí. Heredero del formato trío a lo BILL EVANS, más que a lo AHMAD JAMAL, es decir, conjunción de tradición clasicista europea con improvisación jazzística, Keith ha sido creador de un estilo o más bien de una "pose": el introvertismo de Evans con el egocentrismo "marca de la casa", que tanto ha inspirado a pianistas como Fred Hersch o Brad Mehldau, que beben de Evans a través de Jarrett. Poco queda de aquel Keith lanzado por Miles Davis que coqueteó con los teclados eléctricos, ni tan siquiera de aquel soñado grupo junto a Dewey Redman y Charlie Haden. Desde hace mucho Keith se dedica al ombliguismo, ya sea en formato trío junto a Peacock y DeJohnette o en piano solo, ya sea reinterpretando a los clásicos o tirando de standards de Jazz.

Pero pocas veces uno puede tener la sensación de estar realmente ante algo "espontáneo" y no cerebral por parte del pianista que estas actuaciones en el club Blue Note. Tres días recopilados en seis discos que recorren standards y algún tema original con más disfrute humano que musical de lo que podía esperarse. Y es que Keith es poco amigo de concesiones al oyente. El va a lo suyo: a crear un compendio musical en cada nota que pulsa, sin preocuparse si enfrente suya hay cientos de almas analfabetas en lo que a pentagramas se refiere, o expertas en el lenguaje musical. Sin embargo, en estas actuaciones en el Blue Note, el trío o más bien, Keith y sus dos acompañantes de "toda la vida" recrean alma y cerebro al mismo tiempo.

Si Brad Mehldau tiene, como en su momento lo tuvo Bill Evans, al Village Vanguard como cuartel de operaciones, con esta caja Keith Jarrett debe hacer lo mismo con el Blue Note: partiendo de temas muy conocidos y algún que otro firmado por su pluma, sus improvisaciones destilan sentimiento y musicalidad, cosa rara en un ser tan propio como él, más acostumbrado a demostrar lo mucho que domina las 88 teclas antes que reflejar sus sentimientos, no dejando títere con cabeza en su camino (y sino que se lo pregunten a algún fotógrafo en sus conciertos...) Aquí, Keith comulga con su corazón antes que con su cerebro y la factoría ECM se encarga del resto (sonido frío pero natural a más no poder y detallismo exacerbado).

En definitiva, en estos seis discos hay mucha música. Da igual que los temas estén muy trillados o que en sus "standards" aparezcan ya con similares arreglos. Todo lo que hay aquí surge del instante. Algo que parece olvidado en el mundo del Jazz más sesudo de los últimos tiempos, recogidos en una caja imprescindible. ¡Qué pena que después sea un ser tan deleznable! porque tocar toca como los ángeles.