martes, 18 de septiembre de 2012

ABORTED - "Strychnine.213": Profundizando en su línea


Lejos, muy lejos quedan ya los tiempos en que ABORTED recogía las enseñanzas de los CARCASS más conocidos y las plasmaba en plásticos que sin ser imprescindibles, sí cubrían las expectativas de los amantes del Grind y el Death Metal, en su cara más genérica. “Goremageddon”, par mi gusto su mejor disco de esta etapa, fue el que puso punto y final a una forma de entender la música que no era original, pero que en directo tenía su punto y te hacía pasar un buen rato.  Llegaba el turno de “The Archaic Abattoir” y saltaron las alarmas al confesar Sven, cantante de ABORTED, que el grupo iba a reflejar unas influencias mucho más cercanas al Hardcore y a los nuevos tiempos que lo que habían llevado haciendo hasta ese momento. Y efectivamente así fue, el citado disco abría una nueva etapa para la banda y a mí, personalmente, me gustó. Con él encontraban nuevas formas de ampliar sus destrezas compositivas y la renovación sonora no les venía mal. “Slaughter & Apparatus” lo confirmaba, aunque empezaban generar bastantes dudas de cara a su futuro, pues parecía que se les había acabado la inspiración y volvían a repetirse, aunque enfundados en un nuevo envoltorio musical. Por fin llega la tercera entrega de esta nueva fase, “Strychnine.213” y mis impresiones son contradictorias.

El sonido es idéntico, la misma producción centrada en crear contundencia rítmica y hacer que luzcan las melodías, y con efectos de modernidad que los acerca a los gustos de las tendencias más Metalcore. La estructura de los temas viene a ser más o menos lo mismo que en sus dos plásticos previos, quizás con un trabajo rítmico más denso y poderoso, haciendo que los temas sean muy continuistas entre sí, aunque han impulsado algo que hasta ahora no brillaba tanto: la parte solista de las guitarras, siendo lo más destacable de “Strychnine.213”, ejecutando melodías bien trabajadas y que ayudan a diferenciar los temas, ya que sino fuera por esto el disco sería demasiado lineal. Sin embargo, pienso que este trabajo es el peor de ABORTED desde que se renovaron, musicalmente hablando. Tan continuista es que si no fuera por lo que he comentado de las guitarras solistas, uno entra en un sopor imperdonable según pasan los minutos. Las ideas parece que se les han agotado y optan por ofrecer una colección de caras b, antes que tratar de ir más allá.

Que nadie me mal interprete, no estamos ante un mal disco, visto desde la perspectiva actual del grupo, pues cualquiera que haya seguido a ABORTED en los últimos tiempos disfrutará del trabajo, pero estoy seguro que no será del que guarden mejores recuerdos o el que reproduzcan más asiduamente, pues el bajón con respecto a sus últimas obras es patente. No han perdido brutalidad, pero sí se han convertido en un grupo más que es fácilmente superado por otros lanzamientos de similares parámetros. La larga introducción que abre el trabajo, por ejemplo, “Carrion”, está lejos de ser un inicio brillante que te mete sin mucho esfuerzo en la mecánica del disco, es más un tema de cierre que de apertura. Afortunadamente la dupla de temas que le suceden, “Ophiolatry On A Hemocite Platter”, brutal en toda su extensión (parón del medio incluido) y donde Sven vuelve a usar predominantemente su tono más gutural, o sobre todo “135”, mi tema favorito del trabajo, ofrecen una cara bastante buena de ABORTED, o al menos a la altura de lo que venía haciendo la banda, con el añadido de las buenísimas melodías que pueblan cada corte. La línea no cambia, pero nuestra atención sí decae según pasan los minutos, hasta el momento en que la mitad del disco ya está superada y después del aburrimiento soberano de “A Murmur In Decrepit Wits”, “Enterrement Of An Idol” eleva un poco el ánimo a fuerza de variedad, gracias a una sabia mezcla entre brutalidad y atmósfera. Sin embargo de aquí al final, tampoco hay mucho más que destacar.

“Strychnine.213” es el disco que uno esperaría de ABORTED, para bien y para mal. Para bien, profundizan en un sonido y en una forma de componer que les ha dado buenos resultados. Para mal, se empiezan a estancar en unas formas demasiado encorsetadas. Afortunadamente su pasado sigue siendo una buena carta de presentación, pero dudo que “Strychnine.213” pase la prueba del tiempo y vaya más allá de ser un buen disco, pero que no dejará muchos posos en el oyente.

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JOE ZAWINUL & THE ZAWINUL SYNDICATE - "My People": Luchando por la integración cultural


Mucho ha llovido desde que el teclista de origen austriaco JOE ZAWINUL diera el salto del grupo de CANNONBALL ADDERLEY al de MILES DAVIS y ayudara al ecléctico y adelantado a su época trompetista a parir los discos que marcarían un antes y un después en la fusión entre el Jazz y el Rock, “In A Silent Way” y “Bitches Brew”. Mucho ha llovido también desde que ese mismo teclista fundara con otro antiguo miembro del quinteto de MILES, WAYNE SHORTER, uno de los grupos de Jazz Fusión que trayectoria más larga tendría y adentraría sus tentáculos en los ochenta siendo germen de otras bandas como STEPS AHEAD, YELLOWJACKETS o SPYRO GYRA, es decir WATHER REPORT, capaces de llenar estadios rendidos a sus pies antes de su separación. Y también ha llovido, aunque menos, desde que ZAWINUL decidiera volar solo y extendiendo los derroteros de WATHER REPORT en su última etapa fundara un sindicato musical muy particular, THE ZAWINUL SYNDICATE, a medio camino entre la fusión y la World Music y que tiene en “My People” uno de sus trabajos más significativos.

El teclista amante de todo tipo de sintetizadores y sonidos tenía muy claro lo que quería hacer una vez que se lanzara a su propia aventura sindical: la excitación del Jazz Fusión “austral” de WEATHER REPORT, con más predominio de las atmósferas y menos de los virtuosismos solistas podía mezclarse con un viaje a las distintas culturas del mundo, y para eso en “My People” ZAWINUL decidió rodearse, además de sus sindicato propio, de una nutrida representación de músicos de todas las nacionalidades, recordando a aquellos tiempos en que la orquesta de DIZZY GILLESPIE fue bautizada como la orquesta de las Naciones Unidas por la dispar procedencia de sus miembros. Nombres como los de SALIF KEITA, el también miembro del Sindicato ARTO TUNCBOYACIYAN, THANIA SÁNCHEZ o el después muy famoso RICHARD BONA, se pasean por temas que tienen su inspiración en Oriente Medio, en el Trópico, en las profundidades del África continental o en Asia, todo ello con el hilo conductor de ZAWINUL, que también aporta sus propias voces, además del multicromatismo de su arsenal de teclados y efectos.

A través del viaje étnico que propone ZAWINUL, recorreremos temas latinos como “In An Island Way”, haciendo clara referencia a su famosa composición sesentera realizada para MILES DAVIS o la esperanzadora “Mi Gente”, junto a la citada THANIA SÁNCHEZ haciendo un alegato a la unión de las culturas de todo tipo, o la calidez y profundidad envolvente de “Orient Express” y las arcaicas “Waraya” y “Bimoya”, ambas colaborando mano a mano con SALIF KEITA. Todas estas texturas y evocaciones hacia otros países y territorios, están dirigidos por la base musical del ZAWINUL SYNDICATE, esa base constante, de estructura sencilla y cargada de Groove, en donde el teclista aporta la variedad con su Körg mientras la legión de invitados y su propia voz dan su propia nota de color. Marca de la casa de lo que sería la carrera de ZAWINUL en sus últimos años y hasta su muerte relativamente reciente. Sin embargo en “My People”, por todo lo que rodea la concepción del trabajo y los propios resultados obtenidos, el invento fructifica con excelente nota haciendo que tengamos ganas de seguir investigando en las distintas direcciones culturales propuestas.

Más allá de sus logros musicales, “My People” es un alegato por la multiculturalidad. El ser humano es del mundo, no de un país en concreto, ni tan siquiera de una región o un continente. ZAWINUL aúna en este disco todos los sonidos escondidos del planeta y demuestra que pueden ser conducidos con naturalidad en una única dirección: la de la integración. ¡Ya podíamos aprender muchos del teclista y trasladar esta misma idea hacia otros terrenos de la vida!

lunes, 17 de septiembre de 2012

C-187 - "Collision": Un quiero y no puedo


La vuelta de un gran músico como es Patrick Mameli es siempre una buena noticia. El que fuera uno de los miembros de los dioses PESTILENCE, no había vuelto a dar señales de vida (o por lo menos a mi no me constan), un poco desencantado por la poca acogida que tuvo el último disco de la banda holandesa, “Spheres”, donde sacaban a relucir sus gustos más Jazz. Me consta que Mameli no se desvinculó totalmente de la música, y hasta colaboró en proyectos de fusión durante un tiempo, pero había perdido el interés en volver a estar activo en un grupo y más en el mundo del Metal, donde consideraba que sus ideas no eran comprendidas. Más de una década después Mameli resurge de sus cenizas y crea C – 187, una banda que puede calificarse de “supergrupo” en toda regla por quienes son sus componentes, pero cuyo resultado final en forma de este debut es decepcionante.

A Mameli se le unen en su nueva aventura dos dioses de sus instrumentos como son Sean Reinert y Tony Choy, ambos reputados músicos siendo CYNIC, ATHEIST, DEATH o los propios PESTILENCE las bandas por las que en algún momento estuvieron. Como se puede ver de lo mejor del Death técnico. Como vocalista la elección, a priori, es sorprendente: Tony Jelencovich, presente en bandas como B-THONG, MNEMIC o M.A.N., con propuestas alejadas del estilo que se podría pensar que lleva a cabo C – 187. Una vez escuchado el resultado entiendo el por qué de la elección de este vocalista. El caso es que si la definición de “supergrupo” debe ser aplicada, C – 187 sería un ejemplo claro, lo cual muchas veces genera cierta incertidumbre, pues nunca se sabe si la falta de inspiración entre tanto maestro puede generar un producto impecable en el aspecto técnico pero con falta de chispa. Desafortunadamente el resultado es francamente pobre y lo que es peor, tienes la sensación de que hay mucho talento desaprovechado.

Poco se sabía de esta banda en la red, pero me picaba la curiosidad e investigué en su web y en su sello. Pronto salta a la vista la fuente de inspiración de Mameli de la que ha bebido para realizar este trabajo: las series policiales (motivo por el cual el grupo se llama C – 187, haciendo referencia a un término judicial americano) y corrientes musicales como el Jazz (lo cual no sorprende teniendo en cuenta el pasado de Mameli) y el Rap. ¿Perdón? Sí has leído bien, C – 187 es una banda de Death como base musical, pero cuyos fraseos vocales están más cerca del Rap que otra cosa. Vale, se me tachará ahora de purista, y a lo mejor tendrán razón los que lo hagan, porque aunque soy amante de bandas que han jugueteado con la mezcla de Rap y Metal, nunca me llegó a entrar del todo la propuesta. Sin embargo no cesa aquí el problema de C – 187. Intentando dar un aire aún más moderno, Mameli centra sus composiciones en dos o tres riffs y algún que otro fraseo improvisado de orientación Jazz, pero nada más, con el objetivo de ser más directo o atraer al público del Metalcore pienso yo (las estructuras muchas veces siguen sus patrones), porque sino no tiene sentido dividir el disco en catorce composiciones que no pasan de los tres minutos y que se repiten una y otra vez en esquemas muy similares, llegando un momento en que el agotamiento de ideas es tal que la segunda mitad del disco parece una repetición de temas.

¿Qué se puede salvar de todo?, algunos temas que tienen un aire más metálico y cuyos riffs los pueden acercar a bandas como MESHUGGAH. Es el caso del tema título, “Collision”, (aunque luego te das cuenta de que los riffs usados en este tema se repiten varias veces en otros posteriores), o incluso temas como “Drugged And Mugged”, con cierto aire Hardcore, que mezclado con los solos de inspiración Jazz y la sección rítmica, hasta suena curioso. Se añade una interpretación precisa y bastante buena teniendo en cuenta el poco espacio para el lucimiento de Choy y sobre todo Reinert, el que más luz aporta a todo esto con cambios de ritmo constantes. También destaca un sonido poderoso y limpio como pocos, conseguido en los estudios alemanes Soundlab donde han grabado grupos españoles como AVULSED o UNREAL OVERFLOWS. Y finalmente la temática callejera de los temas, donde se describen delitos policiales, peleas de bandas, ajustes de cuentas... aunque no es original, por lo menos se esfuerza por seguir un hilo conductor interesante ya que muchas de las historias son reales. Se acabó, no hay nada más salvable, el resto es aburrido y Mameli no consigue el nivel de inspiración de sus años en PESTILENCE ni de lejos.

Una auténtica pena, porque en C – 187 había potencial para hacer un buen disco, incluso aunque se mantuviese su intención de utilizar fraseos vocales propios del Rap, ya que si musicalmente Mameli se hubiera lucido un poco más con su guitarra, se podría haber disfrutado y se vería a una banda interesante, con una mezcla ya algo manida, pero por lo menos brillante. El problema es que se nota que Mameli ha perdido sus facultades, o por lo menos no las ha querido mostrar, porque aquí no hay ni la mitad de técnica que en PESTILENCE. El resultado, fuera querido o no, genera sopor desde el cuarto tema del disco. Desde luego, si te come la curiosidad, trata de escucharlos, pero estoy seguro de que no pasarás de eso, una simple curiosidad. Pudo haber sido, pero no fue. 

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JOHN COLTRANE - "One Down, One Up: Live At The Half Note": Rebuscando en el baúl nuevas lecciones del maestro


Como suele ocurrir en la mayoría de los casos cuando una estrella polar, guía de tantos y tantos músicos y padre de un nuevo sonido, la muerte de JOHN COLTRANE en 1967 no marcó el final de su legado. Poco a poco, con mayor o menor acierto y legitimidad, se iban sacando sesiones descartadas, ensayos, directos grabados profesional o caseramente y demás “golosinas” para los seguidores y completistas, que servían de lucro para los sellos discográficos más variopintos y para la propia Impulse, el sello oficial para las últimas obras de COLTRANE y en el que el saxofonista marcó un antes y un después. Así, y aunque ya se habían editado de forma pirata parte de su contenido, hubo que esperar hasta 2005 para que Impulse sacara a la luz este doble CD en directo grabado en el Half Note a mediados de 1965, cuando “A Love Supreme” y “Crescent” ya estaban editados, y “Meditations” y “Ascension” estaban en camino, es decir, en plena transición desde el “cuarteto clásico” hasta las fronteras de lo posible musicalmente hablando.

COLTRANE ya había hecho la firme apuesta por explorar los confines de su instrumento, tanto en el Tenor como en el Soprano, y aunque sus compañeros de viaje empezaban a andar algo perdidos con los nuevos derroteros, McCOY TYNER, JIMMY GARRISON (que aún aguantaría el tirón unos años más) y ELVIN JONES seguían siendo los adecuados para acompañar a COLTRANE en sus intenciones, en sus viajes astrales que le permitían estar más de media hora ejecutando un solo delante de la audiencia sin inmutarse, tratando de sacar todo lo que el saxo tenía dentro, y a veces yendo más allá. Todo eso está presente en “One Down, One Up”, concebido como un conjunto de cintas grabadas para ser emitidas por la radio y que redondean casi 90 minutos de éxtasis musical: un COLTRANE desmedido, un ELVIN JONES con más fuerza que sutileza y un GARRISON que trataba de hacer malabarismos para que su bajo se distinguiera, mientras que McCOY TYNER se encerraba en sí mismo, tratando de buscar en sus solos crípticos y algo disarmónicos, el lirismo que su jefe de filas ya no le permitía demostrar.

Técnicamente hablando, el sonido es buenísimo, mucho mejor de lo que cabría esperar dado lo improvisado de la grabación. Salvo momentos puntuales en los que COLTRANE se aleja del micro y se difumina su sonido, el resto es cristalino y sólo hay que poner una pega comprensible: las introducciones realizadas por los locutores, que dan paso a los temas cuando estos ya han empezado o en medio de un solo, pero son unos breves segundos y no restan protagonismo al cuarteto. En cuanto al repertorio, encontramos lo habitual en COLTRANE para lucir todo su rango de subidas y bajadas por los confines de la armonía: “My Favorite Things” como majestuoso cierre, introducido por el tenor antes de cambiar al soprano por el propio COLTRANE y en donde TYNER y el saxofonista se pelean por encontrar todos los resquicios de la melodía principal, “Afro Blue”, como uno de los momentos de mayor éxtasis colectivo y dos particulares joyas, la que da título al trabajo, “One Down, One Up”, que comienza a ser grabada por los locutores cuando el tema ya llevaba ejecutándose un buen rato, en pleno solo de JIMMY GARRISON, y que se convierte en una lección maestra por parte de COLTRANE durante casi media hora y “Song Of Praise”, donde todo el grupo se mueve por los límites de lo admisible dentro del pentagrama y muestran la cara más Free del cuarteto clásico. 

No cabe duda de que el trabajo de arqueología para sacar a relucir nuevas grabaciones de antiguos iconos, tiene mucho de oportunismo comercial, pero si los resultados artísticos son como los de “One Down, One Up”, bienvenido sea, aunque COLTRANE ya no pueda ver ni un duro de este esfuerzo expresado de manera tan espontánea. Es lo malo de tener una trayectoria tan inabarcable en tan poco tiempo: la gente se queda a medias y se niega a enterrar a un mito sin el cual el saxofón en el mundo del Jazz actual no habría sido lo mismo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

CADAVER - "Necrosis": Para mover la cabeza sin parar


CADAVER o CADAVER INC., vosotros decidís, porque ambos grupos son el mismo. Allá, por los primeros noventa, surgieron junto a los gloriosos CARNAGE, grabando, en la desaparecida compañía Necrosis (de ahí el título de este disco), junto a ellos, un disco compartido que todavía es una de las joyas del metal extremo. Han girado con los dioses MORBID ANGEL, pasando hace unos años por nuestro país en una visita memorable, pero aún así, CADAVER nunca han despuntado por ser unos pioneros, unos creadores, pero sí por dar un puñado de buenos discos presididos por una idea, hacer metal extremo de calidad pero sin más pretensiones. Y algo de esto ahí en este magnífico nuevo disco.

"Necrosis" es un puñetazo en la cara de principio a fin. No busques intros, ni intermedios ni nada parecido, esto es sólo música, 35 minutos de pura agresividad. Desde el primer tema "Necro As Fuck", los riffs mecánicos y la batería taladrante se meten en tu cerebro y no salen fácilmente. Todo ello envuelto en la voz de Apollyon, agresiva a más no poder; parece como si estuviera cabreado con todo el mundo y quisiera demostrarlo. Hace tiempo que no escuchaba una voz que consiguiera transmitir tanto odio y agresividad, desde los tiempos de OBITUARY (en cuanto al Death Metal) o de BURZUM (en el Black). Y qué decir de la música: puro metal extremo, indefinible en estilo. Tienes partes de puro Thrash, otras de un Death a medio tiempo increíblemente pegadizo y otras de Black rápido y de riffs afilados. Metal extremo elevado a la enésima potencia.

¿Temas a destacar?, destacaría el disco entero, porque aunque el sonido (con una producción excelente) sigue una línea similar en todo el disco, está estructurado en temas muy variados y organizados de tal manera que en ningún momento se aprecia ningún bajón o ningún tema de relleno. Nada falta y nada sobra. Increíble y pegadizo (ideal para el directo) es "Decomposed Metal Skin", con un estribillo que se queda grabado en el cerebro. "Odium" con un riff central que aunque simple, consigue su objetivo a la perfección: que muevas la cabeza como un poseso. "Goatfather", un buen ejemplo de como estos chicos mezclan Black, Death y Thrash como si de hacer rosquillas se tratase. Pero sobre todo, el último tema, "Heartworm" que hace que pierdas el norte de tanto mover la cabeza (intenta resistirte si puedes, no lo vas a conseguir, se mueve sola), y que tengas unas ganas terribles de darle al "repeat" de tu reproductor. 

¿Qué más decir?. Este disco esta hecho para cualquier amante del metal extremo (o del metal en general), sin etiquetas. Gustará a cualquiera, seguro. Así que, ir comprando un collarín, porque vuestras cervicales lo van a necesitar.

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MARCIN WASILEWSKI TRIO - "Faithful": El nuevo sonido del formato trío en Europa


La herencia de BILL EVANS y por extensión KEITH JARRETT en Europa es alargada. Gracias al gusto de sellos como ECM por sacar conceptos pianísticos de gran pegada lírica, mucho romanticismo, intimismo y rubato por todas partes y a la sombra infinita de JARRETT en casi todos los pianistas del viejo continente, se ha conseguido que conceptos como el E.S.T. (ESBJÖRN SVENSSON TRIO), que trasladan estos ingredientes a la fuerza y la vistosidad del Rock, se convirtieran en superventas en el mundo del Jazz, traspasando el propio género y atrayendo a los recitales a público de todas las procedencias. Tras la muerte del propio ESBJÖRN SVENSSON, parecía que la fórmula se acabaría, sin embargo por todas partes han surgido conceptos similares que mantienen las mismas intenciones como el TINGVALL TRIO o el que ahora me ocupa, MARCIN WASILEWSKI TRIO, estos últimos provenientes de Polonia y que salieron a la luz gracias a su acompañamiento a la estrella polaca del Jazz por excelencia, TOMASZ STANKO.

Con “Faithful” el combo formado por MARCIN WASILEWSKI como principal compositor e intérprete y SLAWOMIR KURIKIEWICZ y MICHAL MISKIEWICZ como acompañantes, dan lugar a una única voz, que ya viene respaldada por otros dos discos más en este formato, “Trio” y “January”, en donde la comparación entre MARCIN WASILEWSKI TRIO y los herederos de E.S.T. no era tan evidente, pero sí lo era la raíz común: BILL EVANS y KEITH JARRETT, con una pizca de PAUL BLEY, al que por cierto rinden tributo en este disco con un tema del que luego hablaré y que está entre lo mejor de “Faithful”. El polaco bajito, acompañado de sus dos gigantes compañeros de formación (y no es una exageración, no hace falta más que ver alguna foto promocional del trío para saber quién es quién), parece que se quiera unir a la “moda”, pero creo que en “Faithful” es más una evolución natural del sonido y no una intención comercial por parte de sus componentes. Aunque MARCIN siga siendo el compositor principal, en este disco el trío suena como si fueran un solo componente, logrando una fluidez única, lo que unido a los toques accesibles y al efectismo Pop de muchos temas, generan frescura y entretenimiento. 

Como una declaración de intenciones de la fusión entre clasicismo, Jazz y frescura y cercanía Pop que se desarrolla en “Faithful”, MARCIN WASILEWSKI escoge “An Den Kleinen Radioapparat” como tema de apertura, un tema compuesto por el alemán HANS EISLER, para vehículo de lucimiento lírico por parte de BERTOLT BRECHT  como himno anti bélico y que STING rebautizó como “The Secret Marriage” en su disco “Nothing Like The Sun” de 1987. Con “Night Train To You” continua el trabajo de manera enérgica y muy al estilo TINGVALL TRÍO, con una línea melódica que se queda fácilmente grabada, mucho acorde rítmico, el bajo como pulso constante de acompañamiento y la batería con una pegada certera y poderosa, llena del efectismo rockero. MARCIN WASILEWSKI se limita a improvisar mediante círculos y tormentas de acordes bailables que repiten la melodía principal desde diversos puntos de vista, hasta que se une al unísono con el contrabajo. Todos estos ingredientes son habituales en este tipo de combos de herencia escandinava, pero no por ello deja de ser estimulante, como luego se vuelve a poner de manifiesto en “Mosaic”, con un buen trabajo por parte de SLAWOMIR KURIKIEWICZ detrás de su bajo o “Song For Swirek” una de las más completas, con inicio crepuscular que aumenta en luminosidad con el tiempo. En el terreno más oscuro e intimista, “Faithful”, composición original de ORNETTE COLEMAN brilla con luz propia, y algo más optimista es el standard “Ballad Of The Sad Young Men”, con mucha herencia de BILL EVANS en la interpretación de MARCIN.

También destacan dos piezas ajenas a MARCIN, por un lado “Os Guizos”, compuesta por HERMETO PASCOAL y por otro lado la fuerte y convincente “Big Foot” de PAUL BLEY. Ambos cortes son de lo más avanzado armónica y estructuralmente de “Faithful”. El primero de ellos con un inicio muy avant-garde, sin esqueleto aparente y envolviendo poco a poco en inquietud y tensión dramática. El segundo de ellos, del que ya hablé al comienzo de esta reseña, destaca con una introducción de intercambios a dúo entre MARCIN y SLAWOMIR que crece en ritmo y fuerza gracias al tercero en discordia, MICHAL MISKIEWICZ, con un acompañamiento inventivo y lleno de cambios. Finalmente “Lugano Lake” cierra de forma clasicista y lírica el trabajo, sin duda el punto culminante en la carrera de este trío y que pone los focos en su dirección esperando una continuidad inmediata que confirme la compenetración alcanzada en “Faithful”. Pese a la repetición de esquemas y a convertirse en otro trío más con estos principios como base, MARCIN WASILEWSKI TRIO parece que resistirá el paso del tiempo.

viernes, 7 de septiembre de 2012

TOTO - "IV": Un clásico imperecedero


TOTO sea quizás una de las bandas más conocidas entre los aficionados a la música más suave y radiable. En medio del éxito de bandas de AOR como SURVIVOR, FOREIGNER, JOURNEY y compañía, el grupo de Los Ángeles se erigió como uno de los representantes de ese sub-género que los expertos denominaron West Coast, por la procedencia de las bandas que lo tomaron como vía de expresión. Una mezcla entre AOR, Jazz, Funk, Soul, Blues... siempre dentro de la elegancia y el saber hacer de un gran grupo de músicos cuya maestría estaba fuera de toda duda, siendo reputados solistas y acompañantes de sesiones de estudio para artistas como MICHAEL JACKSON o QUINCY JONES. Es curioso, pero con un título tan manido como “IV”, uniéndose a otros artistas que utilizaron este número para nombrar de manera poco original su cuarto disco de estudio, TOTO también alcanzó su madurez y las mieles de éxito, convirtiéndose así este disco en un clásico imperecedero, que tiene tantos detractores como admiradores, según tengas entre tus principios el hecho de que calidad musical y éxito tengan que estar reñidos, pero quedando fuera de toda duda que con “IV” hubo un antes y un después en la banda de Lukather, Paich y los hermanos Porcaro.

Habiéndose conocido en el instituto, los miembros de TOTO se ganaban la vida (y de hecho, incluso después de “IV” siguieron haciéndolo participando en la grabación del “Thriller” de MICHAEL JACKSON) como músicos de sesión, hasta que se juntaron un día y empezó a surgir la idea de crear una banda propia. Adoptando el nombre de TOTO por pura casualidad, Paich, Lukather y compañía unieron fuerzas y dieron lugar a un debut homónimo que ya les haría alcanzar el éxito gracias a su single “Hold The Line”. Aún con una raíz más rockera de lo que luego desarrollarían, TOTO se sorprendió de la gran acogida de este disco de 1978 y decidió darle continuidad con dos discos que mostraban su vena más rockera y hasta cierto punto progresiva, “Turn Back” y especialmente “Hydra”, quizás su disco menos accesible. Gozaban de nombre y respeto en la escena, pero aún les quedaba por explotar con el disco que les lanzara al estrellato, y ese fue “IV”. En él, TOTO decidió diluir un poco su sonido más rockero, permitiendo que el resto de influencias del grupo cobraran protagonismo y dando forma a ese sonido West Coast que he mencionado en el párrafo precedente. El hecho de que, aunque Bobby Kimball fuera el cantante principal, tanto Steve Porcaro, como Lukather, como Paich tuvieran sus momentos de protagonismo también, dotaba a “IV” de un dinamismo y una variedad mayor, lo que unido a un gran número de arreglos orquestales y a una producción orientada totalmente a las ondas, convertían al cuarto disco de TOTO en un proyecto ambicioso que estaba llamado a conseguir lo que hasta entonces sus tres discos previos no consiguieron.

Y los resultados no se hicieron esperar: campeones por goleada de los Grammy de 1982, y dando pie a singles y éxitos por dóquier, “IV” convertía a TOTO en la banda de referencia del citado año, abriendo la veda para su tour más largo y exitoso y también para algunos cambios de formación (Kimball y David Hungate, el primero para centrarse en otros proyectos y el segundo porque quería atender a su familia y no podía embarcarse en las inclemencias de los largos tours), dando lugar a una tónica que se mantendría en posteriores lanzamientos del grupo, especialmente en el papel de vocalista principal, que posteriormente fue ocupado por Fergie Frederiksen y más tarde por Joseph Williams. Posteriormente no igualaron el éxito alcanzado en “IV”, pero álbumes como “Isolation” o “The Seventh One” siguieron la línea de buenas ventas sin rebajar la calidad que hasta el momento había demostrado el grupo. Lo que vendría después, ya estrenando la década de los noventa, sería el cenit del éxito, aunque manteniendo el estatus de banda respetada en la escena musical de la época. Reponiéndose a nuevos cambios de formación, siendo el más duro de todos el reemplazo de Jeff Porcaro, que murió de un ataque al corazón cuando el disco “Kingdom Of Desire” tenía que ser presentado, TOTO siguió manteniendo la coherencia y la sobriedad de sus lanzamientos, aunque ya estuviesen más espaciados en el tiempo permitiendo a Lukather y compañía el dedicarse a sus carreras en solitario y a otros proyectos. Treinta años después de “Toto”, TOTO siguen dando guerra y lo que les queda. Quizás ya no estemos en los ochenta, y los gustos musicales “mainstream” vayan por otros derroteros, pero ¿quién no ha escuchado alguna vez en su vida alguno de los hits de TOTO?

Y si de hits se trata, “IV” es el que los proporciona con más avidez en cada surco del trabajo. Evidentemente, “Rosanna”, cuya letra habla del desamor y que según cuentan las malas lenguas estaba dedicado a la que fuera última novia de Steve Porcaro en esa época, y “Africa”, cuyo trabajo de percusión hace reconocible al tema en cualquier parte del mundo, son las cabezas visibles de una serie de singles entre los que también se cuentan “Make Believe”, “I Won´t Hold You Back”, “Afraid Of Love” y “Waiting For Your Love”. La producción y el sonido “soft” del disco, dejando la parte rockera en un segundo plano, con momentos puntuales de lucimiento de Lukather, abría las posibilidades de “IV” y los resultados como ya he comentado, no se hicieron de rogar. A la hora de elegir un disco representativo de TOTO, quizás “IV” no sea el mejor pues se deja a un lado el sonido de su primera etapa, pero cuando un trabajo es tan laureado y encima desprende tanto entusiasmo en cada nota, merece ser elevado a la categoría de clásico, aunque sólo sea porque todo el mundo piensa en las canciones de “IV” cuando le preguntan por TOTO. Sin embargo, quedarse sólo en “IV” sería desaprovechar una carrera que dio para mucho más, y que tiene en su último disco de estudio “Falling In Between”, a pesar de los muchos detractores que cosechó, un buen exponente de la buena forma que mantiene la banda en nuestros días.

Comenzar a hablar de “IV” es comenzar a hablar de “Rosanna”, tema que le valió a TOTO unos cuantos Grammys por su ejecución vocal y sus arreglos de viento. Ese adictivo ritmo de batería cortesía de Jeff Porcaro, unido a la labor en las voces tanto de Lukather, como de Kimball, con un tono más agudo y cargado de feeling, así como la excepcional labor de arreglos realizada para la elaborada instrumentación del tema, convierten a “Rosanna” por méritos propios en una de las canciones con mayúsculas de “IV”. Todos los miembros del grupo tienen su momento en el tema, destacando incluso en su parte final un buen solo de Lukather que encaja a la perfección en el ambiente elegante y edulcorado general del corte. Por su parte, “Make Believe” muestra una cara algo más rockera de TOTO, siempre dentro del contexto accesible y cargado de Soul que desprende “IV” y que diferencia el disco de los inicios del grupo, como demuestra el uso de un saxo para encajar musicalmente con la parte más “negra” del combo y la labor de Kimball, excepcional y adictiva. Finalmente, para cerrar lo que para mí es lo mejor de “IV” además de su gran final, “I Won´t Hold You Back” es la joya escondida del disco. Una balada íntima, cálida, cargada de sentimiento y con la voz de Lukather como protagonista. La intensidad contenida en el tema según avanza, incluyendo un lacrimógeno pero tremendamente efectivo solo de Lukather y la forma en que consigue transportarnos a otra dimensión, convierte a “I Won´t Hold You Back” en uno de los momentos culminantes de “IV”.

He dicho que hasta este momento nos encontrábamos ante lo mejor de “IV”, pero eso no significa que lo que reste sea relleno ni mucho menos, pues si hay algo que caracteriza a este álbum es que aunque sigue una línea muy marcada desde el primer momento, tiene en cada tema una aventura distinta del anterior. El programa sigue con “Good For You”, un tema para lucimiento de la voz de Kimball y que está entre lo más grandilocuente en lo que a teclados se refiere del disco. “It´s A Feeling”, por su parte, devuelve la parte cálida y menos festiva de la música de TOTO con la voz susurrada de Steve Porcaro, y los ritmos casi latinos de la percusión de su hermano Jeff y del enorme Lenny Castro. “Afraid Of Love” se convierte en uno de los cortes más duros del disco, con el sello personal de Lukather y unas guitarras que después de bastante tiempo, se distorsionan de cara al público más AOR del grupo, pero lo mejor creo que está en las líneas vocales, con unos coros pegadizos y momentos de gran intensidad entre las guitarras y los teclados. En medio de la tranquilidad general que derrocha el disco, un tema como “Afraid Of Love” pone el punto rockero necesario. Sin embargo esta composición tiene un problema, y es que precede a otro de los momentos culminantes en mi opinión, “Lovers In The Night”, esta vez de manos de David Paich como protagonista tanto en la ejecución como en la composición, y conteniendo uno de los mejores trabajos de arreglo de todo el disco, especialmente en la labor de los teclados. Excepcional corte.

Ya en la recta final de “IV”, Kimball regresa de la mano de “We Made It”, un tema sencillo y directo en donde las líneas vocales del gran músico y el aire festivo en general de la composición la convierten en un buen tema para desconectar.  Volviendo a la raíz Soul y Blues de la música de TOTO, donde David Hungate adquiere un papel fundamental con su bajo sin trastes, “Waiting For Your Love”, con una instrumentación sencilla que deja en Kimball otra vez todo el peso del tema, y un buen solo de Paich al más puro estilo YELLOW JACKETS se convierte en otro gran momento si no fuera porque lo siguiente que vendrá es “el tema” por excelencia de TOTO. “Africa” no fue el primer sencillo de “IV” y sin embargo es el tema que siempre se adopta como ejemplo del grupo. Siendo un momento siempre esperado en sus conciertos, las suaves voces de Paich y Kimball conducen un corte donde la labor de la percusión de Jeff Porcaro y Lenny Castro se vuelve fundamental. ¿Quién no ha tarareado alguna vez la melodía de entrada del tema? Si a esto le añadimos que realmente consigue trasladarnos a la selva y a las lluvias de las zonas tropicales africanas, tenemos el final perfecto al disco más elegante de la historia musical.

Con “IV” TOTO alcanzó el éxito que tanto buscaba. Con posterioridad todo lo que sacó el grupo sería comparado con este disco seminal, lo cual debe ser un poco frustrante cuando todavía tienes calidad e ideas suficientes para sacar media docena de discos más. En cualquier caso, no cabe duda de que “IV” es un referente de su año, un disco que sirvió a muchos para crecer con la música presente en su vida, pero que mantiene de una manera envidiable la frescura con el paso del tiempo, siendo un elemento recurrente en las radio fórmulas más retro de nuestros días. Si hay alguna banda que puede presumir de crear un sonido, esa es TOTO y “IV” es su mejor ejemplo. Un clásico imperecedero.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)