jueves, 19 de diciembre de 2019

EPHRAT - "No One's Word": sin palabras.


Bastantes cosas se podrían decir de “No One´s Words”: que es un disco relajado, excelentemente producido, con buenas líneas vocales, momentos de inspiración arábiga muy bien pensados, largos desarrollos pero en general bien construidos... me quedaré sólo con una cosa. EPHRAT ha facturado un disco donde la inspiración se convierte en devoción y admiración absoluta por un par de nombres: PAIN OF SALVATION y PORCUPINE TREE. Al menos es lo que pensé al escuchar el disco por primera vez y ni siquiera darme cuenta de que en este trabajo colabora gente de ambas bandas. Varias escuchas después de ese primer momento me reafirmo, y verdaderamente el resultado es muy bueno, quizás todavía con la necesidad del empuje definitivo en determinados pasajes que se hacen un poco largos, pero Steve Wilson ha tenido buen ojo a la hora de producir “No One´s Words”.

Y hablando del propio Wilson, habría que darle un diez en su faceta de dueño y señor de los controles de volumen y mezcla de sonido. Pocas veces se puede escuchar algo tan natural, limpio, envolvente y mágico como es “No One´s Words”. La producción consigue realmente potenciar una labor compositiva que es más que notable y una ejecución que aunque a veces peca de estática, tras pasar por el filtro de Wilson suena emocionante y cercana. Los pasajes de Oriente Próximo, las atmósferas arabescas de acústicas, flautas y percusiones, las melodías al más puro estilo PAIN OF SALVATION (con ese halo de modernidad que recorren las obras del grupo escandinavo), las voces íntimas y elegantes que son marca de PORCUPINE TREE... todos los elementos que construyen la música de este cuarteto israelita se ven aumentados en fuerza y sentimiento gracias a la excelentísima producción, sello puramente Wilson (de hecho el sonido es tan natural como el que consiguió en el “Damnation” de OPETH: clásico, orgánico y cargado de emotividad). Evidentemente EPHRAT ya partían de tener en sus filas al propio Omer Ephrat, corazón y centro del grupo y de cuya pluma han salido las principales líneas conductoras de los temas, pero Wilson le ha dado un empujoncito necesario para brillar.

Viniendo de Israel uno podría pensar: ya están aquí otra copia de ORPHANED LAND. Bueno, pues salvo los pasajes de herencia oriental, que por otro lado son lógicos teniendo en cuenta su procedencia, ambos grupos se parecen tanto como un huevo a una castaña. Afortunadamente para EPHRAT, su estilo es diferente al de la banda de Israel más famosa de los últimos años, y digo afortunadamente porque eso les convierte en un grupo con otro sonido que trata de abrirse paso por sí mismo. Claro que en esa apertura de senda, EPHRAT se ayuda fuertemente de las huellas dejadas por los ya citados PORCUPINE TREE y PAIN OF SALVATION, si bien con el bagaje suficiente como para tener su propia forma de ver las cosas. Y en esta forma de ver las cosas, lo más interesante es el juego que EPHRAT hace de los tempos. Haciendo uso de largas estructuras, EPHRAT resalta por su brillantez a la hora de medir los cambios de ritmo: las melodías conductoras, las atmósferas absorbentes... todo se ve marcado por una batuta matemática que pasa en un suspiro del medio tiempo fantasmal, a la más absoluta locura para excitación de la sección rítmica. El otro elemento fundamental es la voz: a la colaboración estelar de Daniel Gildenlöw de PAIN OF SALVATION y de Petronella Nettermalm de PAATOS, se une la personal, cálida y envolvente voz de Lior Seker, el cual consigue transmitir con sus líneas, palabras que evocan historias en nuestra cabeza.


El resto es un trabajo compositivo de gran calidad, aunque todavía por mejorar en dos aspectos: desligarse un poco del sonido del que parten y organizar en los temas sus influencias orientales para que la variedad dentro de cada corte sea mayor (que no a lo largo de todo el disco, ya que cada tema es un mundo diferente). Yendo por partes, la apertura de “The Show” puede resultar inquietante, usando elementos electrónicos y efectos que hacen pensar en BLACKFIELD, el otro proyecto de Wilson, algo que se ve confirmado en la tonalidad post-Rock de la inicial línea de guitarras. Sin embargo, el toque más metálico pronto hace su aparición y uno de los temas más completos y con más atmósferas orientales se convierte en lo mejor del trabajo. “Haze” es muchísimo más absorbente en lo que a armonías se refiere, pero también más compleja de seguir. Aquí, Petronella Nettermalm tiene un papel fundamental, siendo la protagonista tras el micrófono, pero las guitarras de aire setentero y las pegadizas líneas vocales compuestas por Ephrat son fundamentales, siendo uno de los momentos más oscuros del trabajo (recordando en cierta manera a los trabajos de OPETH con Wilson). “Better Than Anything” parece una continuación de “Haze”, pero pronto se torna en otra composición oscura, muy compleja rítmicamente (sobre todo al final), pero con el lado de la modernidad más marcado. Para mi gusto es el punto más débil del disco, con demasiado predominio de partes acústicas, si bien la voz de Seker sigue siendo excepcional.

Pero es en la segunda parte del trabajo donde se destapa el tarro de las esencias, conformando junto al corte de apertura lo mejor de “No One´s Words”. La breve instrumental “Blocked”, contundente, guitarrera y muy crimsoniana, abre con brillantez esta segunda mitad, demostrando que Omer Ephrat es un guitarrista muy bueno además de gran compositor. Pero es “The Sum Of Damage Done” la verdadera joyita. En él, Seker vuelve a compartir protagonismo, esta vez con Daniel Gildenlöw, convirtiéndose en uno de los temas más duros y variados del trabajo. A lo largo de los casi diez minutos del corte, EPHRAT pasará por sus momentos más típicamente progresivos, con predominio de riffs y teclados que dejan a un lado su faceta atmosférica para contribuir a la contundencia global del tema, consiguiendo que sea uno de los momentos más excitantes del plástico, con mucho sello de PAIN OF SALVATION en ciertos momentos (y no sólo por la colaboración de Daniel). La parte central, acústica e hipnotizante, no tiene precio con el dúo entre Daniel y Seker, precediendo a la elevación de los decibelios con que acaba el corte. Finalmente “Real” cierra el disco de manera magna: casi veinte minutos para no perder detalle, aunque algún pasaje que otro habría ganado si lo hubieran acortado (en especial la larga sección central, donde concentran gran parte de los riffs metálicos). Con un inicio también de gran calado metálico, el tema destapa toda la exuberancia musical de la que EPHRAT puede hacer gala, siendo fundamental la labor de unos teclados que son los que llevan la batuta de los muchos cambios del tema, uno de los más variados del plástico, y con momentos de inspiración Jazz. Es curioso, pero escuchando la primera parte de “Real” uno parece estar ante unos QUEEN que se hubieran vuelto progresivos, será por ese aire casi cabaretero con que rodean al corte, en general un gran final para el disco.

En definitiva, a todos aquellos a los que les guste el Progresivo, pero con mucha oscuridad, y quieran disfrutar de las muchas influencias de Oriente Próximo que tiene EPHRAT, yo no los dejaría pasar. No son los más accesibles del género, puede que el halo de oscuridad de su música sea un lastre para los aficionados a este estilo en sus formas más clásicas, pero en general “No One´s Words” es un disco de notable alto, que gracias a la labor de Steven Wilson se convierte en sobresaliente. Israel de vez en cuando nos regala algo más que titulares de prensa y grupos como EPHRAT son un ejemplo.

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ULLS - "Anoia s'apodera": Un trozo del pasado

Se nota que aunque es joven, David Trillo es de la vieja escuela. No tenía ni idea de la existencia de este músico multinstrumentista hasta que desde Discos Macarras me llamaron la atención sobre el proyecto ULLS. Sólo me dieron una referencia: este grupo se ha formado tras la disolución de LORD SUMMERISLE. Bien. Ya me quedo más tranquilo... no tengo ni idea de quién es David ni sabía de la existencia de ninguno de estos grupos. Lo primero que hice fue poner el disco de "Anoia s'apodera" y desde el minuto uno, cuando escuché los ritmos, riffs y estructuras característicos de los tres primeros discos de KING CRIMSON, dije: "tengo que investigar". Mi sorpresa vino cuando no hay mucha información que encontrar. David hace las cosas como se hacían antes, y aunque utiliza las herramientas actuales para darse a conocer, sobre todo bandcamp, el conocimiento sobre su biografía artística hay que trabajárselo. Pero el material que escuchaba al reproducir "Anoia s'apodera" hacía que mereciera la pena investigar.

Resulta que David en ULLS toca la guitarra, el bajo, los teclados, la batería, canta... vamos que lo hace todo. Y todo lo que toca o hace lo hace de maravilla. En el proceso de investigación descubrí que ya tenía experiencia tanto en LORD SUMMERSILE, como en otra banda de contexto muy diferente, LLORD, donde antes tocaba la guitarra y ahora se encarga de algunas voces y de la batería. El contexto de este otro grupo, por cierto también muy recomendable y con una edición relativamente reciente, es mucho más ácido y visceral, tirando de sludge y ruido. Poco o nada hay de esto en ULLS y tampoco en el precedente de este proyecto "one man band", LORD SUMMERSILE. Aquí la música se retrotrae a los sesenta y setenta, a la psicodelia y los albores del rock progresivo. Sólo cierto tratamiento de los riffs lo acerca al heavy, aunque de reojo. Pero en ambos contextos David demuestra tener tablas y en lo que ahora me ocupa, ULLS, todo eclosiona.


¿De qué manera? Lo de KING CRIMSON quizás sea lo más evidente. Uno tiene la sensación en muchos pasajes de estar ante una mezcla de "In The Court Of The Crimson King", "In The Wake of Poseidon" y "Lizard", tanto en el repujado contexto de arreglos instrumentales, como en el uso de las líneas de bajo y los polirritmos de la batería. Esto conecta el disco también de forma directa con toda la escuela de Canterbury, con CARAVAN, SOFT MACHINE y HENRY COW a la cabeza, especialmente el último de los citados, que era el más psicodélico y lisérgico de los tres. Otra historia es la guitarra. Aquí David introduce algo de sus referencias más heavys, pero es todo en un contexto muy sesentero, a lo IRON BUTTERFLY o HAWKWIND. Finalmente, no podemos olvidar la propia escena catalana, pues no cabe duda de que todo este sonido pasó por Catalunya a través de PAN Y REGALIZ, MÁQUINA!, SECTA SÓNICA, BARCELONA TRACTION u OM, si bien las referencias a estas bandas en ULLS no son tan evidentes como por ejemplo en sus compatriotas LUBIANKA.

Por otro lado tenemos un tratamiento de las texturas y ambientes, a través de teclados y efectos, que conecta con la psicodelia de los PINK FLOYD más rayantes o el kraut rock alemán. Sin ser tampoco una referencia esencial, es una pasada escuchar los efectos electrónicos con que finaliza "El Fosser", por ejemplo, y entrar en éxtasis hipnótico a lo FAUST, una sinfonía psicodélica precedida de virtuosismo guitarrero rítmico y de unos arreglos muy repujados. De hecho si tuviese que destacar algo de ULLS es precisamente eso: el tratamiento de cada tema con mimo y detalle, dibujando círculos alrededor de las bases que los llenan de interesantes cambios y de instrumentaciones variadas. Uno tiene dudas serias de que todo esto haya salido de una manera tan natural y directa de una sóla persona, pero sí. Así ha sido.


En cualquier caso ULLS ofrece en su debut en largo, "Anoia s'apodera" un viaje absolutamente excitante y cuadrangular hacia el pasado. Son sólo cuatro temas que recorren 35 minutos, pero las reproducciones sucesivas y reiteradas están aseguradas. El primer corte, "Corona d'or" tiene la virtud de atrapar. Es el más corto del disco y en sus poco más de cinco minutos demuestra la devoción de David por KING CRIMSON y como los teclados y los cambios rítmicos son fundamentales en la música de ULLS. Unos cambios perfectamente sustentados desde la batería y con un bajo grueso y poderoso. La voz se trata como un instrumento más, no por ello menos secundario. De hecho "Anoia s'apodera" es un disco conceptual, o más bien el inicio de una serie de discos conceptuales que trataran de describir un viaje póstumo más allá de la existencia y de lo conocido. 

Cuando uno ya está en pleno viaje, "Reig Bord" nos hipnotiza con sus efectos y con un adictivo ritmo en donde la línea de bajo resulta imprescindible. Rítmicamente es un corte muy kraut, pero una vez más la capacidad arreglista de David sale a relucir en diversos bucles que intercala en la estructura básica. Bucles mucho más sinfónicos y envolventes, así como en la constante presencia de los teclados. Hasta aquí el viaje se nos es introducido, para que en "El fosser" nos veamos absorbidos por toda la parafernalia progresiva que David es capaz de desarrollar en ULLS. Lo que queda de trabajo es para mi gusto lo mejor, y se inicia con este corte de nueve minutos en el que brillan las guitarras, los constantes cambios e incluso la voz, teatral y melosa, aunque no sea el elemento protagonista en un proyecto eminentemente instrumental.


El ya citado final de "El fosser", en pleno camino psicodélico hacia otra dimensión, nos introduce en el tema más ambicioso del disco, "La llum eterna tremola", que aunque dura un cuarto de hora, se divide en dos partes bien diferenciadas. El inicio me recordó mucho a SECTA SONICA, por el uso del bajo a lo Gato Pérez. El desarrollo es mucho más repujado y rico en matices, con una instrumentación variada y en donde más brilla la capacidad arreglista de David. Uno se ve golpeado por constantes efectos que van in crescendo adueñándose de nuestros sentidos, hasta que un nuevo pasaje electrónico de puro kraut nos introduce en la segunda mitad del tema después de un breve silencio. Final en el que todo termina de implosionar, manteniendo la columna rítmica de la primera parte y ese magnífico bajo que no te podrás quitar de la cabeza. Excelente y sinfónico final para un viaje iniciático del que es difícil salir.

La virtud de David Trillo en ULLS y este primer "viaje póstumo autoinducido" como él mismo define, es no sólo el viaje al pasado tanto en sonido, como en formas y resultado, sino la capacidad que tiene de demostrar su virtuosismo y al mismo tiempo enganchar. El leve reflejo más heavy de algunas guitarras hará que los que busquen algo menos sinfónico, también encuentren madeja de la que tirar, pero no cabe duda de que si te gusta el rock progresivo de los sesenta y setenta, tendrás en este trabajo una buenísima alternativa. Este disco lo pilla Zeleste en su momento y estaríamos hablando ahora de una joya del rock laietano. 



miércoles, 18 de diciembre de 2019

GORATH - "The Fourth Era": oscuridad heterodoxa


Los géneros evolucionan, es parte del proceso artístico, o bien te limitas a rememorar tus influencias y a recuperar un determinado sonido sin la más mínima evolución, o bien tratas de aunar elementos aparentemente opuestos entre sí para enriquecer el estilo en el que decides mostrar tus habilidades. A este segundo grupo de bandas pertenece el grupo belga GORATH (formado en estudio por una sola persona, el también bajista de THEUDHO, F. Dupont), nacido hace más de 10 años pero siendo “The Fourth Era” sólo su segundo disco en el mercado. 

Cogiendo influencias de grupos como WYRD, ENSLAVED, ARCTURUS o HELLHEIM, GORATH practica un Black Metal bastante lejano a lo que todos podemos pensar como ortodoxo. Sus composiciones están plagadas de guiños progresivos y propios del post-Rock, recreando estructuras complejas y variadas, que hacen a las composiciones ricas en matices, aunque también exigen una escucha activa. Evidentemente la frialdad y odio contenido de algunos pasajes son puramente Black, pero todos aquellos puristas que busquen los patrones originales de este género es mejor que huyan de este disco. 

El resultado es bastante bueno, consigue tener cierto impacto sobre el oyente, si bien la pobre producción le hace perder muchos enteros al conjunto, ya que en una música tan rica en matices es aún más complejo disfrutar al máximo, si todo parece envuelto en una nube sónica difícil de traspasar. Las composiciones están muy bien estructuradas para que el oyente no se aburra, sin embargo, la sensación de lejanía que genera la producción es tan grande que uno no termina de entrar nunca en el disco. 

Dejando a un lado este problema, y centrándome en los temas, el primer corte que más me llamó la atención fue “Xibalba Be”. Una composición que combina a la perfección la tradición Black más primitiva en forma de unos riffs muy a lo DARKTHRONE, con las estructuras largas y progresivas. “Create & Renew” es mucho más experimental, pero para mi gusto el efecto producido sobre el oyente está menos conseguido. Las distorsiones que usan y algunos pasajes un tanto alocados hacen que te pierdas fácilmente. El nivel vuelve a subir en otro corte realmente brillante tanto en composición como en ejecución, donde la voz de Dupont hace uso tanto del registro Black, como de unos coros limpios muy paganos. Este corte, “The Fifth Birth” sería uno de los más representativos de todo el disco, con parte acústica a lo OPETH incluida, sin duda uno de los más completos. 


En el aspecto instrumental, la ejecución es perfecta salvo por la voz Black de Dupont que no me acaba de convencer. No sé si la producción tendrá algo que ver, pero me suena demasiado monótona a pesar de que trate de incluir cierta variedad tanto en forma de coros como en forma de alguna voz más gutural. Afortunadamente, la voz no es tan protagonista como en otros grupos, y la brillantez del reste de instrumentos ejecutados por Dupont, sobre todo las intrincadas guitarras, compensan este punto vocal más débil. Escuchando cortes como “Cosmogenesis” te darás cuenta de lo que digo con respecto a las guitarras. La banda de la que más influencia refleja GORATH es ENSLAVED, ya que tal y como ocurre con los últimos discos de los noruegos, los riffs son muchas veces más propios del Rock Progresivo que del Black, pero siempre sin perder su tonalidad más oscura.

Como curiosidad, Dupont cierra este trabajo con una versión bastante clásica que pretende sacar a la luz la raíz musical de GORATH, de la que indudablemente parte, pero de la que también se aleja mucho. El tema en cuestión es el “Buried By Time And Dust” de MAYHEM, bastante fiel en su ejecución aunque algo más acelerado que la original, dándole un aire más speedico y demoníaco de lo que ya tenía el tema. 

La muralla del sonido puede ser un terrible handicap para sacarle todo el jugo a este grupo, pero si nos fijamos en la calidad que atesora, GORATH se desmarca de la media con “The Fourth Era”. Un gran disco, que desafortunadamente no brilla como debiera. Aún así, si no buscas revisionismos puristas y la oscuridad es lo tuyo, puede ser un buen lanzamiento. 

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BECOMING THE ARCHETYPE - "The Physics Of Fire": un segundo paso más estático.


Recuerdo cuando me hice con una copia del primer disco de BECOMING THE ARCHETYPE, “Terminate Damnation”, que lo hice movido fundamentalmente por su portada, obra del gran Dan Seagrave (autor de portadas de gente como SUFFOCATION). Aunque tenía la mosca detrás de la oreja, porque el sello que lo sacaba se especializaba en Metalcore, me dejé llevar por mis delirios impulsivos y me arriesgué en la compra a ciegas del trabajo. Cuando puse el plástico en mi reproductor fue un alivio: aunque no cabía duda de que el sonido era seguidor de las tendencias de moda en EE.UU, la música del grupo era mucho más arriesgada, técnica y estimulante. A veces me recordaban a una banda de Death Metal técnico, otras veces tenían estructuras largas y progresivas a lo OPETH y en general el disco me satisfizo enormemente, pasando a engrosar mi lista de grupos a tener en cuenta en el futuro. 

Dos años después de aquello cae en mis manos el segundo trabajo de esta banda de profundas creencias cristianas, “The Physics Of Fire” y ¿cual ha sido mi impresión? Agridulce y algo decepcionada. BECOMING THE ARCHETYPE ha perdido gran parte de su personalidad y su originalidad precedente, no tanto en elementos como en la forma de encajarlos, y se ha vuelto mucho más previsible y ahora sí, metido de lleno en la corriente Metalcore de bandas como CALIBAN o KILLSWITCH ENGAGE, es decir, la rama más pegada al Death Melódico, pero con el sonido americano. El tono de voz más estático y desganado de su vocalista Jason Wisdom, la inclusión de alguna voz limpia obra de su guitarrista Alex Kenis, el sonido menos crepitante y más accesible, y la reducción del minutaje y de la complejidad de las composiciones, haciendo que los detalles de virtuosismo queden relegados a un segundo plano, convierten a BECOMING THE ARCHETYPE en otra banda más, quizás con más calidad que muchas del género, pero perdiendo gran parte del encanto que me llamó la atención de ellos en su debut. Mantienen sus apetencias por el progresivo, pero de una manera más anecdótica, siendo lo único que los diferencia de otros grupos compañeros de estilo.

El disco empieza con un tema totalmente habitual y previsible, “Epoch Of War”, tras una breve intro instrumental. Un corte pegadizo y potente, pero nada que no hayan hecho otros antes. Mucho más interesante es “Immolation”, quizás el mejor tema de todo el disco, junto a “Second Death”, en la parte final del disco. En ambas composiciones los riffs se vuelven más oscuros y afilados, y con ligeras reminiscencias en lo que a estructura y riffs se refiere a OPETH. Los cambios de ritmo, las atmósferas recreadas por los teclados, hasta la voz limpia de aires teatrales, convierten a ambos cortes en los más variadas y que más se alejan de lo típico de todo el disco, en especial la primera de las citadas, pues la segunda se mueve por pasajes más melódicos. Pero “Autopsy” nos levanta del entusiasmo, convirtiéndose en un corte que bien podría haber firmado CALIBAN, y que aunque tiene calidad instrumental gracias a la labor solista de las guitarras, se mueve por terrenos más encorsetados. No ocurre lo mismo en “The Great Fall” que comienza de una manera estimulante, con un riff pegadizo y acaba de una manera sorprendente, atmosférica y decadente, saliéndose un poco de la línea habitual, lo cual se agradece. “The Monolith” también es un buen corte, rápido y directo, con buenas guitarras, aunque algo falto de riesgo en lo que a variedad estructural se refiere.


El mayor problema que le veo yo a “The Physics Of Fire”, en comparación con el debut de la banda, es que sin dejar de ser un buen disco en global, se mueve entre dos aguas. Se ve que la banda no ha querido perder toda su capacidad creativa y mantiene el interés por elaborar instrumentaciones interesantes y virtuosas, pero a la vez han querido lavar un poco la cara de su propuesta hacia terrenos más previsibles. El resultado, ya sin comparaciones con el pasado de la banda, es interesante porque como ya he dicho BECOMING THE ARCHETYPE está por encima de la media, pero siempre te deja con la sensación de que falta algo para llegar a impresionar. A pesar de los detalles épicos que han querido recrear con los teclados ocasionales y que su calidad técnica se mantiene, temas como “Fire Made Flash” o la eterna “The Balance Of Eternity”, se acaban haciendo un poco pesados en sucesivas escuchas, pese a sus intentos de desmarcarse con esos detalles de cierto aire épico que he citado. 

En definitiva, “The Physics Of Fire” es un album irregular. Alterna buenos momentos, con otros previsibles y manidos que no aportan mucho. Sin ser un mal disco, no está a la altura de su predecesor. Si no conocías a BECOMING THE ARCHETYPE, te recomiendo que te hagas cuanto antes con “Terminate Damnation”, un disco a tener muy en cuenta si te gusta el Death Metal de cualquier tipo, con sonoridad renovada. “The Physics Of Fire” muestra a una banda diferente, menos interesante, aunque sigan desmarcándose del resto. No está mal, pero podían haber dado mucho más de sí.

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AS EDEN BURNS - "The Great Celestial Delusion": jóvenes y sorprendentes.


Jóvenes. Americanos. Calificados como parte de la nueva ola del Metal de los EEUU. ¿A qué se os vienen a la cabeza más de una veintena de grupos con estas pinceladas? Por eso, para que una crítica de un disco con estas premisas tenga más de un 5 debe de ser bueno, muy bueno o hasta sobresaliente y en el caso de AS EDEN BURNS se acercan a lo tercero, a falta de comprobar si en sucesivos lanzamientos avanzan por este camino o se pierden en la mediocridad. “The Great Celestial Delusion” es probablemente uno de los tres mejores lanzamientos de estas características que he escuchado este año, así de simple. 

¿Qué tiene AS EDEN BURNS para que esta crítica sea tan gratificante con el grupo desde el inicio? El hecho de que sin hacer nada nuevo, y es más, tener una influencia muy fuerte de AT THE GATES (quién no la tiene en EEUU) en la personalidad de su vocalista William Hesser (que lamentablemente para la banda ya no está en ella, al haberla abandonado hace pocos días), “The Great Celestial Delusion” barre con su energía y calidad a una veintena de lanzamientos de este año y supera a algunos “cabezas visibles” como THE BLACK DAHLIA MURDER o sobre todo ALL SHALL PERISH cuyo último disco sin ser decepcionante, se pierde mucho en la nada. Y es que aunque Hesser sea un calco de Tompa Lindberg y los riffs más Death sean de ascendencia sueca total, AS EDEN BURNS, gracias a su guitarristas, demuestra tener una enorme destreza musical, un gran sentido de la composición y muchas tablas a la hora de estructurar un trabajo para que sea un pelotazo de principio a fin. 

Lejos de ser accesibles, los temas de AS EDEN BURNS, apoyados por un sonido muy Heavy y orientado a las guitarras, son extensos pero no por ello poco interesantes. Ataques de Thrash-Death, melodías y solos virtuosos se mezclan una y otra vez, mientras el juego de dos voces a lo ALL SHALL PERISH, aunque con predominio de la tonalidad a lo Tompa, ayuda a dar el toque de extremismo necesario para que este trabajo no sea Heavy disfrazado de agresividad moderna. Los ritmos y patrones de acompañamiento no se limitan a los típicos ritmos sincopados y con dobles bombos constantes de herencia Thrash, y la influencia del Hardcore está totalmente desterrada, con lo que uno no tiene la sensación de poder predecir el devenir de los temas como en tantos otros discos. Unido todo esto a una producción, que por fin, no suena sobreproducida y alimentada por millones de capas que impresionan en una primera escucha pero saturan en sucesivas, “The Geat Celestial Delusion” se convierte en un lanzamiento muy interesante para los aficionados al Death Melódico con mucho ramalazo Heavy.


Ya el inicio del tema de apertura, “The Great Celestial Delusion” puede servir de ejemplo de que estos chicos no son meros advenedizos, sino que verdaderamente saben lo que hacen: unos riffs muy clásicos dentro de la tesitura melódica del Death y el juego de dos voces para un tema que podría aparecer sin problemas en el “Slaughter Of The Soul” de AT THE GATES, pero con la personalidad que la mayor influencia del Heavy en las guitarras le da a AS EDEN BURNS. “Endless Rebirth” es más compleja y variada, aunque también tiene mucha influencia de Tompa y los suyos, sin embargo lo mejor de esta primera parte viene con “Enemy”, un tema muy Thrash cuyo inicio es pura dinamita, por muy típico que pueda resultar. En el terreno del lucimiento personal de los guitarristas la palma se la lleva “Conceptual Decay”, una de las que más solos neoclásicos tiene, pero que no se hace para nada pesada como pudiera ocurrir en otros discos más orientados a este tipo de virtuosismo. Para contrarrestar, “Guilds” es un tema directo y básico en sus formas que sirve para desfasar sin necesidad de poner mucho de nuestra parte y, finalmente, “Lost Counsel And Untimely Doom”, el tema más largo del trabajo, consigue poner sobre la mesa la gran capacidad de los componentes de AS EDEN BURNS a la hora de estructurar un tema, variado, con pasajes melódicos, otros más veloces, cambios de ritmo, y siempre con una línea que evita la indefinición.

Como son jóvenes aún tienen terreno para mejorar (o empeorar, en sus manos está), pero creo que no me asombraba tanto por un lanzamiento de este tipo desde el debut de ALL SHALL PERISH y el primer disco de BECOMING THE ARCHETYPE. Impecable ejecución, buenos músicos e intensidad a partes iguales, AS EDEN BURNS se desmarca en “The Great Celestial Delusion” con un disco muy entretenido y brillante que gustará a amantes de los nuevos sonidos y a los que disfruten del Death Melódico. Sorprendentes. 

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viernes, 13 de diciembre de 2019

JARBOE - "Mahakali": Solo para amantes de lo más extremo.


La experimentación tiene un límite hasta para alguien como esta mujer, JARBOE, ya con una extensa carrera en solitario y otra aún más larga con uno de los padres del Noise y del Industrial, los SWANS. Para éste que suscribe, la originalidad, el riesgo, el hacer un disco impredecible... todo ello, son muchos puntos a favor de un grupo, pero todo dentro de una coherencia y una línea marcada, y en “Mahakali” no ha nada coherente ni aunque sea mínimamente. ¡Unos tanto y otros tan poco! Estoy harto de escuchar grupos que se copian los unos a los otros, y también otros que se plagian a sí mismos, lo cual, inmovilismo o falta de originalidad, no siempre es malo y podría poner un gran número de ejemplos que alcanzan sobresalientes largos por mi parte. Pero JARBOE ha traspasado una línea difícil de seguir, por lo menos para mí, y no será que no lo he intentado veces en los últimos días. 

Lo más llamativo son las colaboraciones que rodean el disco: Phil Anselmo en uno de los temas más “accesibles” dentro de la inaccesibilidad de este engendro, como es “Overthrown”, Attila Csihar, con su particular forma de cantar en “The Soul Continues”, un tema de dificilísima digestión y, en el resto del disco, las guitarras de Josh Graham (NEUROSIS), Kevin Hufnagel (DYSRHYTHMIA) y la batería (con un papel muy, muy, muy secundario) de Vincent Signorelli (UNSANE). El resto es inconsistencia, locura, incoherencia y falta de hilo conductor. Muchas veces uno tiene la sensación de que JARBOE y compañía entraron en el estudio, encendieron las cintas de grabación, y empezaron a improvisar, dejando el papel de corta y pega para la propia JARBOE con posterioridad. Inclasificable es un adjetivo que se queda corto para un disco como “Mahakali”. Infumable se acercaría más, pero tampoco es cuestión de despreciar un disco sólo porque, personalmente, no haya logrado entenderlo. Desde luego, salvo que te guste mucho, mucho, pero mucho, el riesgo, no te recomendaría la escucha de este trabajo. 


¿A dónde quería dirigirse JARBOE? No lo sé, a lo mejor esto es una obra maestra y no me he enterado, pero aquí hay tanta dispersión estilística y de ideas que uno no sabe por donde coger el disco. Temas que pasan del Sludge más disonante y ácido (“Mahakali, Of Terrifying Countenance” y “The House Of Void”, dos temas larguísimos y donde el ruido y la música se hacen uno), al Drone más experimental (“Violence”, que por momentos es puro ruido), a la clásica más avantgarde (“A Sea Of Blood And Hollow Screaming...”, un tema que parece una reinterpretación del glorioso “Requiem” de LIGETI, o “Mouth Of Flames”, donde JARBOE canta con voz de soprano), a la música siniestra de los ochenta, o cualquier cosa que se te pase por la mente. Y lo más inaudito de todo es la forma de cantar de la propia multiinstrumentista americana, capaz de hacer voces guturales, exageraciones teatrales y hasta cantar con voz de niña ingenua (“Bornless” es particularmente insoportable en este aspecto). Me considero abierto de mente y de hecho, todos los estilos que he nombrado me gustan, pero todo mezclado, agitado y sin mucho orden ni concierto, estructurado en un solo disco me parece un ejercicio excesivo para el aguante medio de cualquier ser humano. 

Inflexiones vocales de todo tipo, guitarras que por momentos suenan a Post-Rock y otras veces se limitan a soltar acoples y retroalimentaciones varias, percusiones que van a su aire, ambientaciones recreadas a base de samplers e instrumentos de cuerda, falta absoluta de una estructura en el sentido convencional del término... Originalidad, experimentación y locura, pero, y siento decirlo, esto no tiene ni pies ni cabeza. Quizás tú sí consigas sacar algo en claro, pero a mi me supera y no soy capaz de escuchar el disco del tirón (si bien escuchando cada tema por separado tampoco me ayuda mucho). “Mahakali” es una curiosidad, una rareza, un disco sin posible comparación y JARBOE debe de ser una genialidad, pero a mí en particular, no ha conseguido admirarme sino más bien enervarme bastante. Solamente para espíritus muy, muy inquietos y amantes del riesgo extremo.

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ENABLERS - "Output Negative Space": Un bicho raro.


ENABLERS no es un grupo al uso. Llevan ya dos discos de existencia pero de base se podría considerar simplemente como una banda de acompañamiento, pero no del tipo que estáis pensando. Es una especie de banda sonora para un poeta y escritor de cierto prestigio en el underground literario de Estados Unidos, Pete Simonelli, alrededor del cual se teje una tela musical, un trasfondo oscuro y denso, que pone texturas y tonalidades a la teatral voz del propio Simonelli recitando sus obras. Una propuesta que puede ser tan interesante a priori, como rechazable si la cosa se queda a medias. En este caso, la valoración global del experimento se queda en tablas: un proyecto inusual, original... pero algo falto de chispa y cohesión.

Vaya de antemano que "Output Negative Space" no es Metal. Algunos los comparan con NEUROSIS, lo cual se puede apreciar en lo arriesgado de la propuesta y en el hecho de que el estilo básico de ENABLERS es un post Rock con mucha psicodelia, pero poco más (además de que su disco sea editado por Neurot Records, la compañía de NEUROSIS). Es muy probable, de hecho, que la música contenida en este CD haya sido improvisada a la vez que la recitación de Simonelli, según cómo éste hiciera sus juegos con los tonos de voz, según el poema requiera una mayor o menor intensidad. Por lo menos de base, no dudo que después haya sido arreglada y trabajada hasta que el resultado final fuera más o menos controlado. Esto me hace emparentar su estilo con otro género, sobre todo por las armonías usadas a lo largo de todo el trabajo: el Jazz. Muchas veces, si obviamos la voz de Simonelli, parece que estamos ante un trabajo de los guitarristas más avantgarde de este género como Marc Ducret o Steve Cardenas. Como se puede ver, la complejidad musical está asegurada de la mano de estos tres músicos veteranos curtidos en diversas bandas del entorno de San Francisco.


El apartado lírico es excepcional, y casi se puede considerar una obra literaria en sí misma, poemas de sensaciones personales, de hechos, sueños y fantasías propias de Simonelli o de personajes creados por él mismo. La música ayuda a potenciar todas las inflexiones de los textos, sonando lejana y cálida en unas partes y aumentando la potencia para resaltar los momentos de tensión dramática. Pero algo falla en el resultado final. Suena todo demasiado lineal, y es que efectivamente ENABLERS no pretende ser una banda de la que puedas recordar sus temas a posteriori. Todo se basa en colchones armónicos entorno a la voz del poeta conductor de la banda, no hay líneas melódicas a recordar, no hay estructuras que se puedan memorizar fácilmente, la música está al servicio de las palabras y no al revés. No es un disco para degustar a la ligera, sino para prestarle toda la atención tanto a la música como a los textos.

Sería inútil hablar por tanto de temas, a mí personalmente me han impresionado mucho "On Monk", por su agónico y tenso final y por la locura de su letra, realmente surrealista. También la oscura "Output Negative Space", con una música mucho más agresiva de lo que cabría esperar por su inicio, y que consigue transmitir cierta inquietud. Y finalmente la rabiosa y a la vez intimista "For Jack: A Philippic", tanto musicalmente como por el tono de voz adquirido por Simonelli. Pero son meros ejemplos, si escuchas el CD y lees las letras, seguramente te quedarás con cualquier otro tema. Ese es el principal problema que le veo al disco, que no es condescendiente con el oyente ocasional, te exige una atención única para poder llegar a algún sitio. Sino atiendes pieza a pieza y te alejas del resto de distracciones, probablemente acabes por dejar escapar algún que otro bostezo.

El disco no es largo, más bien al contrario, poco más de media hora, lo cual se agradece, ya que te deja exhausto, pero aún así no deja de ser su escucha difícil, algo que se agrava con la fría producción obtenida. No dudo que muchos verán aquí una obra de arte, y seguramente lo sea visto desde un punto de vista objetivo. Sin embargo, y poniéndome en la piel del oyente creo que deberían haber buscado un mayor equilibrio entre originalidad, riesgo en su propuesta, y a la vez tener en cuenta que los discos se hacen para venderse, aunque sea a unos pocos. Las auténticas obras de arte son las que suenan propias, pero a la vez perduran en la memoria, y la propuesta de ENABLERS en "Output Negative Space" pasará sin pena ni gloria para la mayoría.

¿Por qué entonces un notable?, porque sólo por la originalidad, por ser la primera vez que oigo un proyecto de estas características (y oigo cosas muy raras, os lo aseguro), merecen ser dotados de cierta notabilidad, aunque sea perecedera. En consecuencia, si eres abierto de mente y buscas cosas nuevas, "Output Negative Space" puede ser una opción, aunque yo lo escucharía antes un poco por si acaso.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)