martes, 3 de marzo de 2020

SAMSAS TRAUM - "Heiliges Herz - Das Schwert Deiner Sonne": oscuridad aperturista hacia muchos sonidos.


Aunque para los que no estén muy metidos en el mundo del Gótico y la Electrónica oscura alemana, SAMSAS TRAUM puede que ni les suene (como era mi caso hasta que cayó este disco en mis manos), este grupo alemán, o más bien proyecto de Alexander Kaschte y colaboradores varios, tiene un buen puñado de discos a sus espaldas y bastantes años de vida, y por lo que tengo entendido, goza de bastante popularidad y estima entre los aficionados a la citada música. En mi caso, “Heiliges Herz – Das Schwert Deiner Sonne” es mi bautizo con SAMSAS TRAUM y he de reconocer que el resultado es bastante bueno y variado, alejado de lo que me imaginaba en un primer momento.

Llama la atención que después de la introducción de enigmático título que abre el disco, “5+6 = 218”,  “Das Zeitalter Der Bäume” se nos presente como un tema de Black Metal sinfónico en sus formas, aunque no en la voz de Kaschte, que adopta una tonalidad limpia y teatral que me recuerda mucho a los franceses MISANTHROPE. Sin embargo, este disco no es de Black Metal. También llama la atención que “Auf Den Spiralnebeln” sea un tema de Rock Gótico en toda regla, con mucha influencia de los ochenta y tonalidad bastante oscura. Sin embargo, este disco no es de Rock Gótico. Nuevamente llama la atención que “Schlaf In Den Flammen” adquiera tonalidades más oscuras y metálicas, por momentos muy con formas muy Doom, acercándose a lo que en su momento hizo BETHELHEM. Sin embargo, este disco tampoco es de Dark Metal. Finalmente llama la atención el aire Folk y grandilocuente de “Liebeslied”, como si estuviéramos ante un disco de IN EXTREMO. Sin embargo, una vez más este disco no es de Folk Metal. ¿Qué es SAMSAS TRAUM entonces? Un poco de todo esto, lo cual convierte a “Heliges Herz – Das Schwert Deiner Sonne” en un disco variadísimo, en el que cada tema tiene su sonido propio y con momentos mejores y otros más modestos, pero en general con muy buenos resultados. 


El aire camaleónico de Kaschte (y bastante provocador también) que está presente ya en la portada del disco, se traduce así en una música que bebe de muchas fuentes (como diría mi abuela, “es un queso de muchas leches”) y que busca crear un estilo misantrópico, oscuro y frío, pero sin conformismos en lo que a género se refiere. Desde mi punto de vista, los mejores momentos del disco vienen dados por los temas de aspecto más Black, como el ya citado “Das Zeitalter Der Bäume” o como los posteriores “Der Tag Stummer Rache” y “Hirte Der Meere”, ambos de los mejores de todo el disco o como la propia “Das Schwert Deiner Sonne”, aunque aquí el Black se difumine un poco entre otros estilos, pero sin duda, SAMSAS TRAUM sabe que el estatismo no es una opción y trata de sacar lo mejor de sí mismo en cada faceta. Lo bueno de esta premisa es que el redondo puede llegar a un amplio público que tenga en la oscuridad y lo siniestro su referente, y aunque haya que tener un cierto aperturismo hacia otros sonidos, en general SAMSAS TRAUM se muestra en este trabajo con un aire accesible, de amplias miras y envuelto en una buena producción (llevada a cabo por Frederik Nordström) que fomenta su faceta orquestal y también la más tenebrista.

Además es curioso ver alguna de las colaboraciones con las que ha contado la grabación del disco, siendo la más importante desde mi punto de vista la labor de Adrian Erlandsson como batería. El ex CRADLE OF FILTH parece que echaba de menos este tipo de sonoridades y, sin los aullidos de su antiguo jefe, ha decido seguir aportando su granito de arena a la mezcolanza de géneros que van desde el Black hasta el Gótico y que conforman la música de este grupo alemán. Como “regalo” en la edición limitada de “Heliges Herz – Das Schwert Deiner Sonne” se incluye un segundo disco de remixes que buscan no olvidar la parte electrónica de SAMSAS TRAUM. Buscando la colaboración de diversos productores y músicos, como es el caso de Peter Tägtgren, que ha remezclado “Auf Den Spiralnebeln” y al que se le conocen bastante bien sus apetencias industriales y electrónicas por su banda PAIN, e incluso se proporcionan un par de cortes que fueron utilizados en la banda sonora de las secuelas de la película “Saw”, desconociendo por mi parte que SAMSAS TRAUM hubiera participado en el envoltorio sonoro de la saga.

Sin ser un disco fundamental, “Heiliges Herz – Das Schwert Deiner Sonne” es un trabajo bastante bueno, orquestal, frío y variado, con la oscuridad como motivo principal de la música. Si te gustan grupos como EVEREVE, BETHELHEM o incluso los ATROCITY menos extremos, puede que SAMSAS TRAUM te gusten. No sé cómo será el resto de la extensa discografía del grupo, pero aquí demuestran buenas maneras.

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KATAPLEXIA - "Supreme Authority": en busca del equilibrio definitivo.


Tres años después de “Catastrophic Scenes”, que ya comentara en su momento en estas páginas, con la sensación de estar ante un EP y no ante un disco completo debido a la escasa duración de aquel trabajo, vuelve la banda finlandesa de adopción y sudamericana de origen, KATAPLEXIA. No eran los más originales, y siguen sin serlo, pero además de una extensión mucho más coherente con el hecho de ser un álbum y no un trabajo menor, “Supreme Authority” da un paso más y muestra a una banda que ha alcanzado una perfección compositiva mucho más compacta y mucho más estimulante que en su segundo trabajo.

Aunque la brutalidad americana a lo DEEDS OF FLESH, DISGORGE, ORIGIN... sigue presente, en “Supreme Authority”, con un sonido tan descomunal como su predecesor, intenso y poderoso para que los riffs de guitarra afinados en el subsuelo no pierdan efectividad, la línea compositiva y estructural de este disco está mucho más calculada para resultar más accesible y trabajada. Cada tema tiene su propia personalidad y sonido, permitiendo que la media hora de extensión del trabajo se haga aún más corta, pero sobre todo, KATAPLEXIA ha conseguido que se vean mucho más claras sus raíces, o más bien debería decir su raíz: SUFFOCATION. Sin llegar a ser un calco como tantos otros (se me vienen a la cabeza los noruegos ABOMINAT, la copia más perfecta que he oído de los americanos en toda mi vida), pues la brutalidad es mayor en KATAPLEXIA, además de que la parte solista de la guitarra es muy secundaria, descansando todo el peso de los temas en un gran trabajo rítmico, lo cierto es que la influencia de SUFFOCATION es mucho más palpable en este trabajo. Y esto no es un error para nada, más bien al contrario, pues la banda consigue de esta manera una ejecución más llevadera para oyentes no tan metidos en el Brutal Death de libro.


En definitiva, en “Supreme Authority” KATAPLEXIA consigue un equilibrio mayor entre técnica y composición que en su plástico precedente, y esto se nota en la forma en que cada tema fluye ante nuestros oídos siendo fácil dejarse llevar entre los riffs pegadizos a la vez que complejos, y los cambios de ritmo constantes, en esta ocasión ejecutados por un batería de sesión que ha permitido a Rodrigo Artiga centrarse en sus cuerdas vocales. Instrumentalmente hablando no son la octava maravilla, pero se nota que ya llevan un tiempo madurando su sonido, porque todos los miembros del grupo suenan realmente compactos y aplastantes, resaltando una labor de Da Costa brutal, con un bajo siempre presente al que también le dejan tener momentos puntuales de protagonismo. Todo esto genera que, como si de un túnel del viento se tratara, dando el pistoletazo de salida con “Life Under Earth”, quizás uno de los temas más brutales del disco, la marea de riffs y parámetros rítmicos de KATAPLEXIA nos envuelve y deslumbra por momentos.

Del conjunto de temas que forman “Supreme Authority” destacaría tres composiciones que me parecen sublimes, sin menospreciar al resto, pues en ninguno de los nueve cortes del trabajo hay desperdicio ni relajo alguno. Una de ellas sería “Unpredictable Spiritualism”, cuyo inicio sincopado y disonante es puro SUFFOCATION, desarrollando una de las estructuras más variadas y excitantes de todo el disco. También destacaría “Endless Suffering”, con formas paralelas a las del tema que acabo de citar, pero desde una perspectiva más pesada y pegadiza. Y finalmente cierra el capítulo de excelencias “Supreme Authority”, con un trabajo rítmico magnífico, breves momentos de lucimiento para Moreira en el aspecto solista y una de las mejores interpretaciones de Artiga, con un registro aún más gutural y aspirado que en el resto del disco, al más puro estilo Mullen. Une a estos tres cortes, otros tantos notables o casi a la misma altura y tendrás un disco de Brutal Death, que sin embargo se podría considerar para todos los públicos, o por lo menos para aquellos que estén dando sus primeros pasos en el estilo. 

Brutalidad, sonido descomunal, buenas composiciones y unas influencias muy marcadas sí, pero ya está todo inventado en el Brutal Death y no se puede pedir más en este aspecto a KATAPLEXIA. En cualquier caso, bien seas aficionado al género, o quieras empezar a descubrir a otros grupos que no sean los de siempre, “Supreme Authority” es un buen lanzamiento, uno de los mejores del género en lo que llevamos de año.

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lunes, 2 de marzo de 2020

PSYCROPTIC - "Symbols of Failure": rozando la perfección.


Australia, tierra para muchos desconocida, pero que últimamente (y no tanto) es tierra fecunda para el Metal Extremo. PSYCROPTIC es una de las bandas más interesantes en este estilo que ha salido de la isla-continente en los últimos tiempos. Siendo "Symbols Of Failure" su tercer disco en sus poco más de 6 años de existencia, uno se da cuenta de que estos chicos han sabido plasmar rápido sus ideas y que poco a poco van siendo conocidos fuera de sus fronteras. Su anterior disco, "The Scepter Of The Acients" fue para mí uno de los mejores discos de Brutal Death Metal de 2003, por lo que ya tenía ganas de que editaran "Symbols Of Failure". Una vez más la espera ha merecido la pena.

El estilo de PSYCROPTIC no es para nada novedoso. Brutal Death Metal a lo HATE ETERNAL, pero con toques de la escuela europea como DECAPITATED, HATE, BLOOD RED THRONE... Guitarras pesadas, con una afinación en el subsuelo, pero aún así capaces de crear riffs veloces que dejarían sentado en el sitio al guitarrista más técnico, un batería que parece que tiene cien brazos y una adecuada combinación de voces, que pasan de lo gruñidos más agresivos a las guturalidades más profundas. Nada nuevo bajo el sol, pero tampoco se está buscando ningún factor sorpresa, y el nivel que PSYCROPTIC en tres discos ha logrado, consigue igualar a grandes nombres tanto europeos como americanos del Brutal Death, a base de unas composiciones muy trabajadas y llenas de tecnicismos, sin olvidar ciertas dosis de "old school", lo que diferencia a los australianos de la mayoría de bandas extremas de Brutal Death de hoy en día.

Trallazos como "Alpha Breed" o la que le sigue, más técnica pero igual de brutal, "Missionaries Of A Future To Come" están destinados a convertirse en temas insignia de la banda. La excelente producción, rayante en lo perfecto (lo cual en parte le quita un poco de espíritu a la música, pero ayuda a oirlo absolutamente todo), invita a que no cierres la boca ni una sola vez escuchando como los temas se van sucediendo sin descanso, desgranando una compleja maraña de riffs, y una asombrosa combinación de ritmos en la batería que David Haley ejecuta a la perfección. La técnica es ta depurada que a veces dudas que la banda pueda llevar tanta complejidad al directo. Esto diferencia un poco "Symbols Of Failure" de su anterior trabajo, donde los riffs eran más pegadizos. En este tercer trabajo de los australianos no hay espacio para el descanso, todo es Death Metal técnico, tocado a velocidad endiablada, con estructuras complejas y muy variadas y con riffs a cada cual más asombroso. Temas que muchas veces superan los cuatro minutos, pero que no se hacen aburridos para nada, ya que a cada escucha que le das al disco, ganan en nuevos detalles que salen a la luz y en potencia.


Además de los dos temas citados, destacaría "Repairing The Dimensioal Cluster", que sin ser de las más veloces, contiene algunos de los momentos más inspirados de todo el disco, en forma de riffs cíclicos que van cambiando una y otra vez, mientras la batería destruye nuestras cabezas, o la variada "Epoch Of The Gods", con uno de los pasajes más pegadizos de todo el disco, donde Jason Peppiatt hace uso de su voz más gorrina. Solo se echa de menos un poco más de individualidad entre las composiciones, pues las estructuras son tan complejas que a veces pueden sonar repetitivas, no obstante con ello han conseguido que sea un álbum sólido de principio a fin, sin fisuras y sin puntos de relleno o donde decaiga la fuerza (como en muchos otros discos del estilo suele ocurrir).

No es un disco de fácil digestión, pero tampoco estamos hablando de unos DEEDS OF FLESH o unos DISGORGE que nos hagan perdernos en medio de riffs cada vez más retorcidos. Simplemente estamos ante un grandísimo trabajo de auténtico Death Metal, que brilla por su efectismo, por su producción y por el trabajo de composición, más que por la originalidad. Si eres aficionado a este estilo, "Symbols Of Failure" no debería faltar en tu discoteca, seguramente sea uno de los discos del año en lo que a Death Metal se refiere. 

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NOX - "Ixaxaar": brutalidad y sonido de vieja escuela.


Hace años los holandeses CENTURIAN, cuya trayectoria musical fue breve, dejaban de existir como banda. Al estar sus miembros más pendientes de otras bandas (SEVERE TORTURE, PYAEMIA...) que de la citada, el grupo, que para mí fue de lo mejor que había salido de la tierra de los tulipanes, nos dejaba con la incertidumbre de si podían llegar a superar aquella joya que fue para mí “Liber Zar Zax”, mezcla perfecta del sonido “old-school” y la técnica del Brutal Death presente en algunas bandas del viejo continente.

Pues bien, NOX puede que venga a saciarnos en parte por aquella pérdida. Esta banda de reciente creación se forma por dos miembros que militaron en CENTURIAN y hasta Seth (también en SEVERE TORTURE y que también fue miembro de CENTURIAN) ha grabado las voces en este trabajo, pero según parece ha vuelto a dejar de lado el proyecto para centrarse en su banda madre. Será por esta razón por la que el sonido es una continuación del “Liber Zar Zax”, pero en cualquier caso aquel Death Metal de cánones clásicos, que miraba a partes iguales a MORBID ANGEL y DEICIDE y al Death Brutal centroeuropeo en la onda de los primeros DECAPITATED o los eslovacos DEMENTOR, vuelve de la mano de “Ixaxaar” el trabajo de debut de NOX. Una mezcla entre tradición, técnica y brutalidad, con un sonido descomunal y que será capaz de hacer reaccionar a cualquier fan de esta música que se precie. 

La producción consigue aunar buen sonido con tradición, es decir, no se centra en sonar pulcra y saturante, sino que mantiene la oscuridad que tan imprescindible es para apreciar el sentimiento de vieja escuela que desprende NOX. La voz de Seth suena profunda y poderosa, combinando las voces graves con las agresivas al más puro estilo Glen Benton, y las guitarras no se limitan a unir mil riffs uno detrás de otro, sino que mezclan estimulantes y rápidos fraseos, con pegadizos riffs clásicos ante los que es imposible no verse atraído. La velocidad y la técnica son mayores que en CENTURIAN, pero no se verán defraudados los que huyan de los tecnicismos exagerados. La música de NOX es sencillamente odio, rabia bien dirigida, mezclada con técnica y virtuosismo tanto en la forma de estructurar los temas (haciendo uso de esquemas más o menos clásicos, pero sin por ello estancarse en repetir el mismo tema nueve veces), como en la ejecución de los riffs y los solos. Además el resultado de “Ixaxaar” es profundamente honesto, no hay post-producción ni nada que se le parezca, todo lo que se oye es lo que el grupo da de sí por ellos mismos. Esto a veces puede hacer que la música de NOX suene desnuda (sobre todo la guitarra, que está grabada con pocas pistas para no saturar), pero consigue contribuir aún más a ese revisionismo de la tradición que busca el grupo. 


Aunque el disco suena compacto, cada tema tiene una personalidad propia, destacando por sus propios méritos (sobre todo la labor de las guitarras, que es excepcional). El trabajo empieza con “Choronzonic Chaos Gods”, sin contemplaciones, sin introducciones ni historias secundarias, simplemente un golpe en el rostro que ya te dejará sentado en el sitio. La gran capacidad de Oorthuis para crear riffs de vieja escuela es digna de mención, tanto a medio tiempo, como a velocidades bastante altas, el trabajo rítmico de este hombre es absolutamente descomunal, los solos pasan a un segundo plano, pero no necesita abusar de este recurso para demostrar su dominio del instrumento, como demostrará a lo largo de todo el disco. “Blind Mad God”, tiene un aura más maligna y reposada, sin dejar la agresividad y la brutalidad a un lado, contribuyendo a la personalidad propia de cada composición de la que hablaba al principio de este párrafo. El nivel no baja con uno de los temas que más directos a la yugular va, “Darkness Undying”, con unos riffs asesinos que se quedarán clavados a fuego en nuestras cabezas. O la bestial en todos los sentidos (letras incluidas), “The Jesus Sect”, cuyo inicio nos muestra una guitarra aparentemente desnuda, sola ante la mastodóntica sección rítmica, pero siempre poderosa. Así me podría tirar uno por uno con todos los temas, pero no tiene sentido. Sólo destacaré también el penúltimo corte, “Satan Ex-Machina”, que es uno de los temas más técnicos y veloces de todo el redondo, por poner otro ejemplo más, con solos que son pequeñas obras de ingeniería musical y riffs tocados a la velocidad de la luz, pero siempre sin dejar a un lado el estímulo de la tradición.

Sin más, “Ixaxaar”, el debut de NOX, es un disco totalmente recomendado para los amantes del buen Death Metal clásico en forma y en contenido. Odio, nihilismo, ataques a la religión y una música estimulante y cargada de mala leche, junta todo esto, agita, déjate llevar y tendrás el infierno en tu salón. Revisionismo puro y duro, pero de qué manera. Uno de los lanzamientos a tener muy en cuenta dentro del Death Metal en lo poco que llevamos de 2007

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AT THE SOUNDAWN - "Red Square: We Come In Waves": con muchas cosas que ofrecer.


La música tiene mil formas de manifestarse. Unas veces se busca impresionar desde el primer momento, otras veces se deja fluir y que sea la música la que poco a poco vaya envolviendo al oyente. Esto también implica distintas formas para afrontar la escucha de un disco. No es lo mismo desmelenarse ante un disco de Thrash, Death, Hardcore, Heavy en sentido estricto… que tratar de paladear un disco ambiental, sinfónico o incluso de carácter más Progresivo. ¿A qué viene todo esto? Sencillamente porque AT THE SOUNDAWN, joven banda italiana que acaba de debutar a través de Lifeforce no busca precisamente ser flor de un día, y para afrontar la escucha de “Red Square: We Come In Waves” hay que tomárselo con calma. Pero todo ello no quita para reivindicar al grupo como un proyecto interesante, que quizás debería de tomar una línea argumental más definida, pero que resalta por méritos propios.

Partiendo del Hardcore y tiñéndolo de elementos ambientales y psicodélicos, recogiendo enseñanzas ya muy establecidas en nuestro entorno de bandas como NEUROSIS, ISIS, CULT OF LUNA… el quinteto italiano ha facturado un debut que fluye poco a poco, y que pese a su corta extensión (para ser un disco de estas características) tiene muchas cosas que decir. Matices, detalles, estructuras que se vuelven circulares y enigmáticas, sonidos que se alargan y generan atmósferas envolventes y opresivas, un sonido descomunal que sabe potenciar la sensación de agobio, y a la vez permitir disfrutar de los muchos recovecos de las composiciones. Una sección rítmica que no busca la impresión, sino marcar el vaivén de las olas del mar, metáfora que definiría a la perfección la música de AT THE SOUNDAWN. Una voz agresiva y torturada que sin embargo, es secundaria y meramente anecdótica… Todo esto condensado en siete intensas composiciones que conforman un único sonido, un único concepto… Todo esto es AT THE SOUNDAWN.


El lastre fundamental de esta propuesta, que aunque siga sorprendiendo, no es nueva, es su vagar a ningún sitio. Me explico, el componente atmosférico en este tipo de grupos es fundamental, pero normalmente lo que generan es un envoltorio que va aumentando su intensidad de manera progresiva hasta que el oyente se encuentra totalmente atrapado en medio de la majestuosidad recreada. Sin embargo, escuchando “Red Square: We Come In Waves” uno tiene la sensación en ocasiones de que los temas empiezan pero no terminan… una sensación de ser testigo de un proceso inacabado, que aunque consigue el efecto hipnótico buscado, no llega a culminarlo. Esto marca la diferencia entre la propuesta de AT THE SOUNDAWN y las influencias de las que bebe, pero no le resta calidad a la intención originaria del grupo. 

El arranque grisáceo y profundo de “Slight Variations”, cuya instrumentación incluye hasta un anecdótico fiscorno que teñirá de melancolía el ambiente recreado por el quinteto, marca la tónica dominante del trabajo. Aunque “Submerged” esté mucho más “electrificado”, con una presencia más dominante de la distorsión, los caminos tortuosos recorridos por los italianos se mantienen, hasta el punto de tener la sensación de estar ante el desgarro de un ser humano malherido. “One Day Before” es mucho más amable con el oyente, con un aire Post-Rock más marcado y, aunque la voz de Migliori no deja de ser agónica, la música se centra más en evocar. Igual ocurre en “Phone Will”, uno de los temas en el que más cuesta penetrar, donde más se dejan fluir las notas y los pasajes hasta crear el telón enigmático necesario para hipnotizarnos. Por su parte, “Sundown In Rome” y su continuación, “Rain Falls”, contrastando con la duración de los temas precedentes, son la antítesis el uno del otro: el primero relajante y apacible, el segundo matemático y esquizofrénico, creando un gran contraste entre ellos. Finalmente “Frames Of You” cierra el disco, nuevamente de una manera agónica y envolvente, dejando el cuerpo con una sensación apacible pero también inquietante. 

Como decía al comienzo de esta crítica, hay momentos en donde es necesario dejar fluir la música y no exigir una capacidad de impresión directa, sino permitir a los sonidos que nos envuelvan y nos hagan parte de ellos. Esto es lo que ocurre en “Red Square: We Come In Waves”, desarrollando una música que como el oleaje del mar, nos va cubriendo poco a poco hasta atraparnos, y aunque aún le falta madurar para llegar a explotar y a embaucarnos con su intensidad, AT THE SOUNDAWN muestra buenas maneras en este debut. 

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NIHIL NOVI SUB SOLE - "Jupiter Temple": sonidos marciales y de batalla


Cuando me enfrento a un grupo que no entra en mis parámetros musicales habituales, suelo acogerlo con cautela y cambiando mi modus operandi. Si habitualmente, al encontrarme ante un “viejo conocido”, trato de buscar un enlace con su pasado, o si por el contrario el grupo en cuestión es un recién llegado o ignorado por mi parte, pero conocido el terreno por el que transita, suelo indagar paralelismos sonoros, cuando me encuentro ante algo como NIHIL NOVI SUB SOLE, mi forma de actuar cambia: me olvido de referencias, me centro en sensaciones y en si el grupo en cuestión, con independencia del estilo que practique me ofrece dos cosas: una imagen y un desarrollo, un camino y un paisaje, en definitiva, si “me dice algo”. Por este sendero, más tortuoso por mi parte que en otros trabajos que debo comentar, pues me hallo ciego y sin bastón, pero también con menos presión al excusarme en mi supuesta ignorancia del contexto, he transitado para escuchar “Jupiter Temple” debut de Marco Kehren, miembro de los holandeses DEINONYCHUS y otros grupos como DARK SANCTUARY (ambos, en esta ocasión sí conocidos por mi parte) y que bajo el nombre de NIHIL NOVI SUB SOLE marcha firme y decidido por los caminos marciales e interestelares de una música férrea y densa, y en consecuencia, difícil de penetrar. 

Se define a “Jupiter Temple” como Dark Ambient / Martial Music, pero dejando etiquetas, y centrándome en el significado de las palabras que las forman, no puedo estar más de acuerdo. La música de NIHIL NOVI SUB SOLE es una banda sonora que puede ser acogida sin problemas por un remake o versión postrera de la saga espacial de Arthur C. Clarke en versión fílmica, o secuelas similares. Voces radiadas, modificadas y fantasmagóricas, teclados new-age y con cierto aire Mahleriano, y sobre todo, atmósfera militar a golpe de ritmos petrificados, constantes, decididos y firmes que no desfallecen en su incesante martilleo de nuestros cerebros, acompañados unas veces de trompetas y cuernos de batalla, otras veces de arengas a las masas, y finalmente de labores de estratega. Conozco grupos que tienen mucho amor por la Segunda Guerra Mundial y algunos de ellos dentro de sonidos sintéticos, pero con NIHIL NOVI SUB SOLE es la primera vez que me enfrento a este terreno desde un punto de vista de ciencia ficción, espacial y ajeno a la cercanía histórica. 


Hecha la descripción de las pretensiones y del sonido global, ahora toca hablar de mis sensaciones tras diversas escuchas de “Jupiter Temple”. En un primer intento me limité a dejar correr el disco: quería saber si había un hilo conductor, una historia o algo que Marco me pudiese contar, más allá que un compendio de sonidos que pueden evocar o parecerse a “algo”, pero que desarrollados durante tres cuartos de hora acaban por sonar excesivos. Pues bien, primer fracaso. Momentos puntuales de admiración había, como la paz aparente de “Die Angeklagten”, el aire más marcial y de batalla de “Stigma”, el contraste angélico-infernal de los coros celestiales y las voces y ritmos de lucha de “Fellonia Con Sangue”, el sonido apocalíptico, nuevamente con mezcla de coros y arengas de sangre de “Victoria Victis”... pero conforme pasan los minutos uno tiene la sensación de que “Jupiter Temple” no tiene fin ni nexo de unión. Llegaba el turno a las sucesivas escuchas, para ver si se podía resaltar algo. Pues bien, aquí sí que se puede decir que Marco consigue en ciertos instantes, todos los citados previamente, cierta comunión con el oyente. Sin embargo, o eres un oído acostumbrado, o dudo que al final saques algo más que marcialidad y sonido envolvente. 

En resumen: NIHIL NOVI SUB SOLE creo que se centra en un estilo muy concreto, con elementos bien definidos desde el primer instante y que explota hasta la saciedad, pero de ahí no pasa. No hay concesiones, avances, no hay nada que se salga de la marcialidad y grandilocuencia guerrera. Lo que al principio es “curioso”, con el tiempo se vuelve pesado y en sucesivas escuchas bastante cuesta arriba, debido a la falta de un nexo narrativo que pueda servir de aliciente para los no iniciados. No pongo en duda que los amantes de las músicas guerreras prefabricadas tendrán en “Jupiter Temple” un motivo de alegría, pero en mi caso personal, NIHIL NOVI SUB SOLE prometía y al final se deshinchó. Sin ser un fracaso, el sonido es demasiado encorsetado y no ofrece mucho más de lo que puede uno suponer inicialmente. Sólo para fans de estos sonidos.

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PAT METHENY - "From This Place": La madurez compositiva de Pat


Desde 2014 PAT METHENY no había sacado nuevo material original. Fue con "Kin", el segundo trabajo de lo que era el Unity Group, llamado a ser el sucesor del PAT METHENY GROUP, una vez que el guitarrista dejó sus múltiples experimentos en solitario y colaborativos y volvió a crear una formación estable para componer y crear. Los dos trabajos con el Unity Group, además del adicional de "Unity Sessions" que servía de complemento en directo, me hicieron personalmente recuperar la fe en un guitarrista de extensa carrera discográfica, pero también irregular, que desde que editara su último disco con el "Group" junto a Lyle Mays, "The Way Up", no me había vuelto a convencer. Seis años después PAT METHENY se reinventa con nuevo grupo y con nuevas composiciones, con un disco que es al mismo tiempo ambicioso, maduro y asentado en la tradición. "From This Place", es probablemente lo más completo y amplio de miras que ha editado el guitarrista en mucho tiempo.


Lo primero de lo que hay que hablar es del combo del que se acompaña Metheny. Sólo el batería Antonio Sánchez se mantiene del anterior grupo, pero ni el británico Gwilym Simcock ni la oriental Linda May Han Oh, son desconocidos en el universo de PAT METHENY, pues durante 2010, junto con el propio Sánchez, conformaron cuarteto de directo para el guitarrista americano. "From This Place" es el reflejo en estudio, con composiciones propias, de lo que fue aquella unión. Pero no nos quedaremos sólo aquí. Recogiendo todo lo aprendido en la última década, Metheny aumenta la paleta colorista de su música con dos invitados: la vocalista Meshell Ndegeocello y el harmonicista Grégoire Maret, el cual a su vez, tampoco es desconocido para Metheny, pues ya participó en su última grabación con el GROUP, "The Way Up". Finalmente y aquí es donde tenemos el paso adelante de "From This Place", el cuarteto se incrementa con la inclusión de la Hollywood Symphony Orchestra, arreglada y dirigida a su vez por Alan Broadbent y Gil Goldstein.

¿Estamos ante un disco de jazz con "cuerdas"? No exactamente. La virtud de este nuevo trabajo en la carrera de PAT METHENY es que el trabajo orquestal fue posterior al grupal, de manera que no se pone en "peligro" la espontaneidad del cuarteto en ningún momento. Los temas tampoco están pensados para orquesta, aunque sí se enriquecen y arreglan por la presencia de ésta. El trabajo de Goldstein y sobre todo de Broadbent (al que se le nota la experiencia del Quartet West de Charlie Haden), radica en rellenar, dar pinceladas extras, y aumentar la paleta de colores del cuarteto inicial conformado por Metheny, Simcock, Han Oh y Sánchez. Los ínterpretes interactuan sin el yugo que supondría saber que una orquesta tiene presencia sobre ellos y eso hace que la orquesta incremente la base musical, pero no la ofusque.


Para mi gusto en este planteamiento hay un "pero" y es que el cuarteto es ya de por sí autosuficiente y de hecho creo que Metheny ha econtrado la horma de su zapato en los intercambios melódicos con Simcock, como cuando él y Lyle Mays lo hacían en el GROUP. La orquesta, aunque es cierto que no "molesta", y que enriquece, a veces distrae de lo principal que son las interpretaciones creativas y confluyentes del nuevo cuarteto de Metheny. Esto hace que precisemos de más escuchas para lograr asimilar todo y que ni se nos vaya la cabeza con las ráfagas orquestales, ni perdamos la esencia instrumental del asunto. Por otro lado, algunos temas, especialmente la apertura de "America Undefined", su continuación "Wide and Far", la clasicista "Pathmaker" donde METHENY más saca a relucir su influencia de Jim Hall y "Sixty-six", ganan mucho y se pueden tomar como pequeñas suites gracias a la presencia de la orquesta. En este sentido podemos considerar "From This Place" como una evolución de lo que en su momento fue el ya lejano "Secret Story".

Las interpretaciones de Metheny resultan asombrosamente comedidas. Es aquí donde uno se da cuenta de que el guitarrista está en una etapa de madurez y se deja llevar por su propio interior, más que por la necesidad de tener que demostrar algo musicalmente. Si despojamos a las composiciones de todo su colchón armónico orquestal, tenemos un disco muy íntimo y relajado, donde Metheny se aprovecha de la genial capacidad emocional de Gwilym Simcock para desarrollar su discurso, del firme pulso de Oh y sobre todo de la inventiva de Sánchez para tejer sus patrones rítmicos. Es como si el guitarrista se sintiera acomodado en la seguridad de que sus acompañantes van a solucionarle la papeleta en lo que a inspiración y riesgo se refiere. Un ejemplo es la genial "You Are", tan bonita como lúcida en su intensidad improvisatoria creciente.


No quiere decir que Metheny no tenga espacio para desarrollar un lenguaje más expresionista, ahí está "Everything Explained", donde por cierto el guitarrista se contagia de ciertos aires latinos a lo Chick Corea, pero PAT METHENY ha preferido tener otro tipo de protagonismo en este trabajo, como conductor, ideólogo e impulsor, mutándose en clasicista hasta en su propio sonido, más limpio y sin efectos de sintetizador como antaño. Estamos ante un disco que es sobre todo elegante y pizpireto, esto último dicho porque al mismo tiempo que accesible, es muy rico en sonidos y juegos armónicos. Todo ello aumentado además con las capacidades coloristas de la orquesta y en el caso de "The Past is in Us", la armónica de Maret, que le da un toque más cálido si cabe a una balada bellísima, donde la orquesta tiene un papel muy protagonista y Simcock hace uno de sus mejores trabajos.


El punto reivindicativo y filosófico lo pone Meshell Ndegeocello en "From This Place", corte de inicio totalmente clásico y desarrollo íntimo, que fue compuesto por Metheny cuando Donald Trump ascendió al poder, mezclando la melancolía de un momento trágico con la esperanza de que en el futuro todo cambiará, aunque sea a costa de que un tornado como el de la portada tenga que destruir todo para volver a comenzar... En este corte Metheny me recuerda a su dúo con Charlie Haden en "Beyond the Missouri Sky", usando la acústica de una forma muy sentida y profunda, acorde con las letras y el trasfondo de la composición.

El trabajo de PAT METHENY desbocado en "From This Place" es el reflejo de lo que es una de las figuras más creativas e icónicas del jazz contemporáneo, en un momento de madurez compositiva y espiritual. El guitarrista no tiene que demostrar nada y lo que ha hecho en este disco es desarrollar su lenguaje en favor del todo y del individualismo de sus acompañantes. Aunque a veces sea un poco excesivo y precise de concentración para no pasar de puntillas por su rico contenido, es un trabajo llamado a estar entre lo mejor de la extensa discografía de METHENY.