martes, 14 de agosto de 2012

R.KELLY - "Write Me Back": Mirando hacia atrás una vez más



Casi dos años después del homenaje retro a los sesenta que fue “Love Letter” R.KELLY insiste en la fórmula desplegada en aquel disco, aunque desde una perspectiva algo más ecléctica e incluso con leves toques a los trabajos que hiciera a principios del nuevo siglo. KELLY ha debido pensar que si algo funciona es mejor no cambiarlo, aunque tampoco podía permitirse un calco de “Love Letter”, por eso la salida de “Write Me Back” no ha sido tan inmediata y aunque sus ropajes, tanto en artwork como en producción, son bastante similares, musicalmente hablando, aunque buena secuela del citado, “Write Me Back” profundiza en otros derroteros, sin abandonar su voz melosa algo más moderada en los giros a lo MICHAEL JACKSON que antes le delataban (con excepción de algún detalle en “Feelin’ Single” y sobre todo el homenaje al propio MICHAEL JACKSON en “You Are My World”, uno de los bonus tracks de la edición especial y en donde R.KELY se despacha a gusto con onomatopeyas y cambios de tono tomados prestados del que fuera el Rey del Pop), ni las instrumentaciones clásicas a lo Motown.

Por eso, aunque sigan los trasfondos de cuerdas y las producciones orgánicas, aunque nombres como los ISLEY BROTHERS o RAY CHARLES sigan presentes y aunque el corte íntimo y sensual siga como hilo conductor, R.KELLY le ha dado una vuelta de tuerca y añade algunas nuevas referencias: en particular, aires Disco hacia los setenta que en cortes como “Love Is” o “Share My Love” recuerdan a BARRY WHITE, un sonido más actual que rememora el R&B de R.KELLY en discos pasados como ocurre en “Lady Sunday” o “Believe That It’s So”, siempre con la sección de cuerdas de fondo,  e incluso aires rockeros puramente sesenteros en cortes como “All Rounds On Me”, cargado de energía a lo ELVIS PRESLEY o “Party Jumpin’”. Junto a estas “novedades”, tenemos cortes que podían haber entrado en “Love Letter” perfectamente, destacando “Fool For You”, que roza los efectos de una máquina del tiempo por lo retro de su producción o la balada “Green Light”, esta última con toques más actuales pero el mismo espíritu añejo, así como la que para mi gusto es la mejor canción en esta onda del disco, “When A Man Lies”, donde R.KELLY cruza por todas las texturas que su voz proporciona y ofrece un estribillo cargado de fuerza y sentimiento al mismo tiempo.

Una vez más, el éxito de “Write Me Back” reside, además de en el espíritu a la hora de componer fijándose en los clásicos, algo que R.KELLY parece tener muy bien aprendido, en la producción. Lejos de usar samplers y sonidos actuales sintetizados, o al menos lejos de tenerlos como protagonistas, el cantante y compositor utiliza una constelación de instrumentaciones clásicas que proporcionan un colchón cálido y cómodo para sus cuerdas vocales: percusiones australes, muchas sección de cuerda (más presentes en “Write Me Back” que en “Love Letter”, puesto que, globalmente hablando, este trabajo es mucho más íntimo y demanda más este tipo de producción que el uso de secciones de viento más orgánicas y excitantes) y una sección rítmica natural y cercana, con excepción de los temas que más recuerdan al Soul-Disco de finales de los setenta, donde la caja de ritmos (en su sentido más retro) adquiere protagonismo. En cualquier caso, R.KELLY vuelve a usar los ropajes adecuados para, con los medios actuales, ofrecer un trabajo totalmente enfocado a otra época y otras modas.

Cabe preguntarse si las cosas cambiarán o deberían cambiar después de “Write Me Back”. R.KELLY parece haber encontrado el filón en el recuerdo hacia estos sonidos y composiciones, pero puede acabar por engullirse a sí mismo, puesto que aunque todo está inventado en cualquier género, se puede convertir más en un cantante de versiones que en una estrella del R&B actual. En cualquier caso, la fórmula sigue funcionando en “Write Me Back”. Puede que ya no pille tan de sorpresa, pero si te gustó “Love Letter”, te gustará este disco. Tiene todos los ingredientes para seguir siendo considerado un homenaje al Soul más clásico y R.KELLY sigue moviéndose como pez en el agua.

lunes, 13 de agosto de 2012

GENGHIS TRON - "Board Up The House": Rompiendo los esquemas


Hay grupos que te rompen los esquemas. En medio de tanto clon y tanta repetición estilística donde parece que todo está inventado, sólo los pioneros de los distintos sonidos parecía que podían sorprender, bien reinventándose a sí mismos o bien profundizando en sus propias propuestas. Por eso cuando de repente recibes un disco de un grupo que no sabes encajar en ningún género en concreto, la escucha del mismo se vuelve casi una aventura impredecible, algo muy difícil hoy en día. Otra cosa es que el resultado sea más o menos convincente, pero ya la capacidad de sorpresa se tiene asegurada.

Algo parecido me pasa desde hace un tiempo con GENGHIS TRON. No había oído hablar de ellos nunca, y según he oído de boca de algún que otro miembro de la vieja guardia del Grind y del Hardcore, hubo un tiempo en que esta banda hacía Grind al uso. El caso es que muy poco queda de eso en “Board Up The House”, segundo disco del trío americano y primero a través de Relapse. Hay Grind, sí, también Noisecore, música de tendencias Progresivas, ambientes opresivos y atmósferas hipnóticas, Electrónica… como se puede ver todo se puede resumir en una palabra: inclasificable. GENGHIS TRON no se parece a nada que haya escuchado con anterioridad. Algunos pasajes te recordarán a THE DILLINGER ESCAPE PLAN o CONVERGE, otros a TEXTURES o MESHUGGAH, otros a no se sabe muy bien qué… a veces hasta grupos industriales como GODFLESH o KILLING JOKE pueden venir a la mente. De cualquier forma, cada tema y cada sonido contenido en “Board Up The House” son una sorpresa y un descubrimiento.

El problema, como en todos estos grupos experimentales, es que a veces se queda en un “quiero y no puedo”, debido a cierta falta de maduración en el resultado final de las ideas que surcan el disco. No es por el sonido conseguido en los Godcity Studio por el guitarrista de CONVERGE, y cada vez más solicitado productor, Kurt Ballou. Tampoco es por la labor de ejecución que es impecable, pero puede que con el paso de las escuchas de “Board Up The House” el oyente se siente un poco agobiado ante tanta atmósfera y desarrollo experimental. En cualquier caso aquí hay mucha originalidad y calidad, y con un poco más de asentamiento en este estilo creo que los resultados de GENGHIS TRON tendrán que ser, en un futuro no muy lejano, tenidos muy en cuenta.

Para hacerte una idea de lo que es GENGHIS TRON, cualquier descripción por mi parte será inútil, es algo que hay que escuchar para asimilar, pero aún así, después unas cuantas escuchas tratando de saborear cada detalle, hay un tema que resaltaría como culminante de la locura y la hipnosis con que uno afronta la escucha del grupo: “The Feast” con Greg Puciato de THE DILLINGER ESCAPE PLAN como invitado vocalista. El inicio es una ametralladora, pero el tema tiene una estructura tan cambiante y brillante que uno no se cansa de descubrir todos sus rincones. También está muy bien “Endless Teeth”, en una línea similar, pero algo menos arriesgado que el citado. En la parte oscura y ambiental del grupo, donde también se mueven como peces en el agua, “I Won´t Come Back Alive”, que parece un tema sacado de un disco de Trip-Hop es de lo mejor, con voces fantasmales, ambientes electrónicos opresivos y de gran atractivo y consiguiendo arrastrar al oyente en su larga duración, con una intensidad creciente y muy bien mantenida. También “Relief”, tema usado para cerrar el disco, profundiza en esta faceta oscura del grupo, acercándose por momentos a géneros como el Sludge americano, si bien, las atmósferas y la hipnosis ambiental no desaparecen en ningún tema del trabajo.

GENGHIS TRON es un grupo fronterizo, disperso e indefinido, y todo esto que puede parecer peyorativo en otros proyectos, en el trío americano es su mayor virtud. Aunque la escucha de “Board Up The House” no es nada fácil y exige varios intentos para poder apreciar todos sus detalles, es asombroso que en nuestros días haya grupos que se atrevan a desmarcarse y hacer lo que les viene en gana, ajenos a todo tipo de idea preestablecida. Aunque les falta madurar su sonido, sólo por la sorpresa que producen, recomiendo su escucha.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

ALICE COLTRANE - "Translinear Light": La búsqueda de la espiritualidad


Si hubiese que buscar un ejemplo de un músico infravalorado pero fiel a sus principios que se ha pasado toda su carrera en la sombra, ALICE COLTRANE sería un buena opción para ello. Adquiriendo su nombre después de convertirse en la segunda esposa del gran JOHN COLTRANE y siendo la sustituta de McCOY TYNER en las 88 teclas una vez que éste se sintiera superado por los derroteros que la música de Trane estaba tomando, ALICE partía de una tradición pianística muy clara, la previa al lirismo de BILL EVANS, la de AHMAD JAMAL (que a su vez partía de NAT KING COLE), en donde la mano derecha adquiría más protagonismo, pero no se abandonaba el ritmo y la pesadez de la mano izquierda. Sin embargo, esa tradición fue pronto mimetizada con su búsqueda espiritual personal, empujada por su marido y por sus propias inquietudes, lo que hizo que ALICE COLTRANE se sintiera fascinada por la cultura oriental e hindú y que transformara su forma de tocar radicalmente, buscando nuevos sonidos y vehículos de expresión mediante diversos teclados, el harpa (hasta entonces no muy usada en el mundo del Jazz) y composiciones llenas de espacio para el relajo del alma y del espíritu.

Tras la muerte de JOHN COLTRANE, la actividad musical de ALICE no se frenó. Muchos pensarían que se aprovechó de su apellido de casada (o viuda desde 1967) y gracias a ello Impulse! siguió confiando en ella, incluso cuando el sello empezó a divagar hacia terrenos menos avanzados y más populares al entrar el Jazz en crisis a finales de los sesenta. Discos como “A Monastic Trio”, “Journey In Satchidananda” o “World Galaxy” son considerados obras casi imprescindibles para entender el sonido de ALICE COLTRANE y el giro hacialo espiritual que dio su trayectoria, sirviendo de acicate también para otros discípulos de COLTRANE como PHAROAH SANDERS, ALBERT AYLER en los tres años que logró sobrevivir a Trane y hasta ORNETTE COLEMAN. En la parte final de los setenta, sin embargo, el fuego de ALICE se apagó, como ocurriese en tantos otros coetáneos herederos del sonido de libertad hacia el que derivó el Jazz en la década previa. Así permanecería alejada de estudios y escenarios, dedicándose a la parte académica e investigadora tanto musical como espiritual, hasta que su propio hijo RAVI COLTRANE decidió producir su vuelta al estudio con la ayuda de Verve, dando lugar al que sería además el testamento musical de ALICE, “Translinear Light”.

Formado por un conjunto de composiciones originales de ALICE y revisiones de temas tradicionales, además de una versión del “Crescent” de JOHN COLTRANE (a la postre uno de los momentos más sentidos de todo el CD gracias tanto a ALICE como sobre todo a su hijo RAVI) y otra de “Leo”, uno de los momentos más Free de todo el trabajo, “Translinear Light” es un perfecto resumen actualizado de la carrera de ALICE COLTRANE. Usando como vehículo de expresión piano, harpa, órgano y diversos teclados, la espiritualidad y la libertad que se respiran en su música están plenamente presentes en este disco. Además cuenta con un conjunto de acompañantes de excepción, dejando a un lado a su propio hijo RAVI, como son CHARLIE HADEN (con un gran trabajo en “This Train” una de las revisiones tradicionales presentes en el disco, en las versiones de los temas firmados por Trane y en el dúo junto a ALICE de “Triloka”), JACK DeJOHNETTE (que literalmente se sale del mapa, por diversidad y furia al mismo tiempo, en las reinterpretaciones de “Crescent” y sobre todo “Leo”), JEFF “TAIN” WATTS y JAMES GENUS (sirviendo ambos de apoyo rítmico en algunos cortes como “Walk With Me”, un espiritual tradicional cuya introducción por parte de ALICE trae a la mente los tiempos mejores junto a COLTRANE, cargando emocionalmente sus arpegios y juegos armónicos) y su otro hijo, ORAN COLTRANE, apareciendo con el saxo alto en “The Hymn”, tema firmado por ALICE que se despacha a gusto con diversos teclados y sintetizadores mientras su hijo interpreta la melodía con dulzura y sentimiento.

A principios de 2007, después de retomar su carrera también en directo, ALICE COLTRANE fallecía, dejando “Translinear Light” como el último legado y la única muestra de su espiritualidad en los últimos 25 años de su existencia. Siempre fiel a su sonido y a su búsqueda interior a través de su arte, ALICE COLTRANE fue ajena a modas y designios discográficos, e incluso se mantuvo al margen de los que veían en ella a una persona que se aprovechaba del nombre de su marido. “Translinear Light” es una buena muestra de cómo esta compositora e intérprete tuvo voz propia y abrió su camino, más allá de las fronteras de los géneros y de las culturas.

domingo, 12 de agosto de 2012

ANVIL OF DOOM - "Deathillusion": Hubiera sido mejor que fueran escandinavos...


Estamos ante el debut de un grupo relativamente joven. Provienen de Andalucía y a mediados de los noventa se dedicaban al Thrash Metal más clásico. De aquella época sólo queda el vocalista y Hugo, el principal compositor, los cuales reformaron el grupo, cambiaron el nombre y empezaron a componer temas en una nueva dirección. Así nació ANVIL OF DOOM, centrados en un Death/Thrash melódico en una onda tipo IN FLAMES, SOILWORK, CHILDREN OF BODOM e incluso ARCH ENEMY. Desde luego no dicen nada nuevo viendo sus influencias, pero una cosa es cierta, lo que hacen lo hacen muy bien. Son todos excelentes músicos, y a pesar de ser su primer álbum, ya apuntan maneras y transmiten buenas sensaciones.

"Deathillusion" tenía previsto salir a principios de abril del presente año, pero motivos internos del grupo (el teclista y el segundo guitarrista se fueron cuando ya estaba parte del disco grabado) retrasaron su salida hasta el otoño. Estos cambios se aprecian en el disco: los temas en dónde el nuevo guitarrista están presentes son más directos y potentes, lo que demuestra un endurecimiento del grupo, aunque sin perder sus pilares: melodía y buenas composiciones. La producción es de notable alto: se distingue todo, aunque el bajo y los teclados están un poco desaparecidos entre las guitarras. Las voces son muy variadas, unas más graves y guturales, otras más agudas y agresivas (a veces Beltrán me recuerda a Dani Filth en este sentido). Los temas están muy trabajados: dinámicos, plagados de melodías y buenos riffs y con cambios de ritmo constantes, pero sin olvidarse de ser lo suficientemente pegadizos y directos como para vender muchos discos si estuvieran en Nuclear Blast o Spinefarm.

Tras una breve introducción tormentosa, el disco se abre con unos contundentes riffs que dan paso a un tema 100% Thrash con buenos solos y melodías. En "Forgotten", un bajo aflamencado abre un nuevo trallazo de Death-Thrash en su cara más melódica y pegadiza, con unas voces limpias en determinados momentos que recuerdan a SOILWORK.  "Millennium" es el tema insignia del grupo. Desde el 2001 este tema ha estado circulando vía internet primero y en una demo más tarde a nivel underground. Resume perfectamente todos los elementos de su música: dinamismo, melodía y riffs pegadizos y unos solos que recuerdan a los de Mr. Amott en ARCH ENEMY. "Everlasting Pain" (abierto con el tema instrumental previo, de trasfondo muy gótico y unos teclados muy hipnóticos) se convierte en el tema más cañero en lo que a velocidad y riffs potentes se refiere, no exento de buenísimos solos doblados a lo Maiden y melodías a medio tiempo. "Dreams Voyager" es el corte más Heavy del disco aunque con unas voces igual de variadas que en el resto. Esta atmósfera continua en "...Waiting", dónde la influencia de IRON MAIDEN es más que clara, con unos solos que parecen sacados del "Number Of The Beast", combinando las voces oscuras con otras más limpias que le dan un aire más Heavy. "H3", después de una introducción a medio tiempo, nos devuelve a la caña y los riffs más Death de los primeros temas con los mejores solos del disco. El disco se cierra con "Let The Earth Breathe", en dónde viene a la mente una influencia que hasta ahora era sólo una más de las muchas del grupo: DARK TRANQULLITY. Buen final para un gran disco.

En conclusión: entre la gran amalgama de grupos similares que surgen hoy en día dentro de este estilo, ANVIL OF DOOM destacan por su virtuosismo y su gran variedad en las composiciones. Si fueran suecos o finlandeses seguro que saldrían hasta en la MTV, pero esto no les puede quitar la enorme calidad que tienen. 

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)


DOKY BROTHERS - "Doky Brothers 2": Una muestra variada y agradable de su gusto musical


Después de ganarse un hueco entre los músicos de sesión de mayor prestigio, los hermanos daneses DOKY, decidieron iniciar una aventura en solitario sacando a la luz un debut compartido entre el pianista NIELS LAN DOKY, habitual en las labores de producción y arreglo de artistas como CAECILLE NORBY y su hermano bajista CHRIS MINH DOKY. Después de más de un lustro estudiando con los grandes y ganándose muchos amigos en el mundo discográfico del Jazz “mainstream”, ambos hermanos decidieron sacar a la calle un debut homónimo prometedor acompañándose de buenos amigos. Quizás el tener a NIELS en plantilla de Blue Note con otros artistas del género les ayudó a ello, pero lo cierto es que el éxito cosechado con ese primer disco de los DOKY BROTHERS dio lugar a una secuela, algo más dispersa según algunos, pero también más ecléctica y variada, más amplia de miras y con una mayor confianza por parte de estos dos instrumentistas que sin pasar a la historia de las estrellas del Jazz, tendrán su hueco en la historia reciente del género gracias a sus dos trabajos en coalición.

Si en 1995 salía a la luz el primer volumen de DOKY BROTHERS, su secuela estaba preparada en 1997, pasando por el Smooth, el Hard Bop, el Soul, el Funk y la multiplicidad de estilos que son capaces de absorber ambos hermanos, acompañados de una pléyade increíble de acompañantes que a medio camino entre Europa y EE.UU dieron forma a “Doky Brothers 2”. Con un programa formado por versiones Pop y temas originales de ambos hermanos (con predominio por parte de NIELS LAN DOKY) y una formación distinta en cada tema, “Doky Brothers 2” es un disco más orientado al gran público que el primer volumen de ambos, pero también es un trabajo que, aunque irregular, da pie a momentos que dejan muy buen recuerdo. El disco comienza con una versión de “How Can I Help You Say Goodbye” con la cálida voz de AL JARREAU como protagonista, siendo sólo uno de los muchos temas en donde el dúo y sus acompañantes harán labor de banda de fondo a otros vocalistas como DIANNE REEVES, SANNE SALOMONSEN o GINO VANELLI, en cortes muy Pop pero de gran intensidad como el citado inicio, el bonito y emotivo “Tender Lies” (con una letra preciosa mano a mano entre NIELS LAN DOKY y GINO VANELLI, acompañados por la trompeta de PAUL MAZZIO) o la versión de BOB MARLEY de “Waiting In Vain”.

Los cortes instrumentales también destacan por mérito propio del dúo protagonista, que antes de que combos como E.S.T. o TINGVALL TRÍO saltaran a la fama, ya cogió la influencia de JARRETT y EVANS y la transformaron con la frialdad escandinava, dando protagonismo melódico al bajo, en muchas ocasiones voz cantante de la exposición de los temas. En estos cortes aparecen personajes como JOHN SCOFIELD con un buen solo en “Man In The Mirror”, TERRI LYNE CARRINGTON, ALEX RIEL y JEFF TAIN WATTS detrás de los parches que brillan como acompañantes de excepción en cortes virtuosos como el magnífico “Efter Festen”, con protagonismo para CHRIS en la larga exposición del corte o “Waiting On You”, con laureles en este caso para NIELS en la parte solista, DAVID SANBORN en el Funk “If You Were A Man” (en este caso también con la voz de SALOMONSEN como protagonista) y BILL EVANS en “Silent Prayer” con el saxo alto y el soprano respectivamente, TOOTS THIELEMANS en “Reminiscence” con su calidez inconfundible ante la armónica y RANDY BRECKER poniendo el broche con su fiscorno en el final “Time To Say Goodbye”, una buena composición de CHRIS MINH DOKY. Sólo deja mucho que desear el corto pero prescindible “Sex Pots” amenizado con los samplers de BRIGITTE BARDOT y su “Je T’aime Moi Non Plus” de fondo, donde NIELS aburre con sus acordes interminables.

En global “Doky Brothers 2” es menos ortodoxo que su precedente pero más enfocado hacia el éxito. Con buena mano en las colaboraciones, una buena producción y una notable selección de temas originales y ajenos, los DOKY BROTHERS seguían manteniendo la atención de los focos. Una atención que, sin embargo, volvería a dormirse tras la salida de este trabajo, reconvirtiéndose una vez más, en músicos de estudio que más allá de Dinamarca no tendrían un mayor protagonismo. Mientras tanto, con sus puntos flacos y sus buenos temas queda este segundo volumen de su saga como una buena muestra de su carácter.


sábado, 11 de agosto de 2012

CROWN OF THORNS - "Faith": Objetivamente un gran trabajo de Hard Rock melódico


Mi relación con CROWN OF THORNS es muy particular. Considero a Jean Beauvoir un vocalista como la copa de un pino, pero no había tenido oportunidad de escuchar una de sus bandas principales aún. Por este motivo cuando conocí la noticia de que por fin iba a sacar un nuevo disco, apunté bien su fecha de salida porque tenía que remediar mi ignorancia sobre el trabajo de Beauvoir en CROWN OF THORNS. ¿Y cuál es el resultado una vez que escucho “Faith”? Darme de golpes contra la pared por no haber empezado antes con la carrera de esta banda. Podría finiquitar, de hecho, esta reseña diciendo simplemente que estamos ante un discazo, de lo que más me ha llamado la atención del sello frontiers este año (y mira que ha sacado grandes discos). Pero me contendré, y trataré de, sin ocultar mi gran emoción cada vez que escucho el disco, desentrañar este gran “Faith”, sin duda alguna, el comienzo de una estrecha relación por mi parte que pienso cultivar (adquiriendo sus anteriores trabajos).

El no conocer el pasado de CROWN OF THORNS, pero sí otros trabajos de Beauvoir, me permite ser virgen a la hora de valorar musicalmente este disco, pero sí decir, con conocimiento de causa, que Beauvoir hace un trabajo soberbio. Sólo le pongo una pequeña pega al disco, y cuando antes lo diga, antes puedo pasar a hablar de sus infinitas virtudes: el hecho de que acaba con una balada, “All Or Nothing”. Y no es porque no me guste el planteamiento de acabar el disco así, simplemente creo que no es el mejor tema para cerrar un redondo tan variado y completo como es “Faith”. Ya está. Ya me he quedado a gusto, ahora puedo empezar a soltar todas las bonanzas del disco sin remordimientos de conciencia. Y empezaré, por poner un poco de orden en las ideas que se me agolpan, por el sonido. CROWN OF THORNS ha contado con la importantísima labor de Bob Clearmountain (que ha trabajado con principiantes, no muy conocidos como BRYAN ADAMS, BON JOVI o los ROLLING STONES...), el cual, junto al propio Jean Beauvoir, ha conseguido detrás de los controles sacar más lustre aún a todos los temas de “Faith”. Cuando hay medios detrás se nota, y es que es una producción que roza la perfección, como si estuviéramos ante un trabajo donde la cuenta a pagar por parte del sello se llena con muchos ceros.

Para continuar con las perfecciones, me centraré en el propio Beauvoir. Sencillamente sublime. Tanto en los fraseos conductores de los temas, como en los estribillos, Jean está en plena forma. Pero especialmente destacaría los estribillos: “Faith” es un disco donde este aspecto se ha cuidado al máximo y Beauvoir tiene toda la culpa de ello. De hecho, si hay algo por lo que engancha este trabajo es por este pequeño detalle (doy fe de ello, que llevo una semana poniendo el disco a diario). Y no sólo en el aspecto vocal anda bien este hombre, su labor en las guitarras, junto a Tommy Lafferty y el imprescindible colchón sobre el cual construye muchos temas con unos teclados que no adquieren protagonismo, pero se vuelven indispensables, hace que me rinda y no pueda más que alabar el enorme esfuerzo que ha debido dedicar Beauvoir para terminar de dar forma a “Faith”. No se puede poner ni una tacha a la labor instrumental, aunque no cabe duda de que para acompañar al vocalista hay que estar a la altura, y tanto el propio Beauvoir, como sus compañeros de viaje cumplen a la perfección dando forma a unos temas a los que se les saca cada vez más detalles según pasan las escuchas. Eso y el acompañamiento que en los momentos más íntimos supone el haber contado con la colaboración de una sección de cuerdas. Lo dicho, una gozada escuchar el disco, tanto en el apartado instrumental como en el vocal.

¿Y de canciones qué tal anda el disco? Me he dejado lo mejor para el final con conocimiento de causa. Probablemente el apartado compositivo sea lo que se sale del mapa en este disco, ningún tema baja del notable (de hecho salvo la postrera “All Or Nothing”, que está muy bien, pero no me llega a emocionar, el resto es de sobresaliente) y CROWN OF THORNS ha sabido combinar todo su potencial para ofrecer un disco variadísimo, completísimo y digno de elogio. “Faith”, tema convencional aparentemente, con un estribillo con gancho en donde los teclados hacen de colchón para Beauvoir, y unos riffs pegadizos y endurecidos es con todo, un excelentísimo corte para abrir un trabajo de estas características. “All In My Head”, más melódico y menos guitarrero, es un vehículo excepcional para el lucimiento del frontman de CROWN OF THORNS, una vez más, y como en el resto del trabajo, con un grandísimo estribillo. Se llega así al punto culminante del trabajo, la guinda que termina de adornar un pastel tan sabroso como “Faith”. Esa guinda, ese tema que no me quito de la cabeza, esa maravilla salida de la mente de Beauvoir y compañía es “Living In The Shadows”, un tema oscuro, íntimo, personal, sin dejar los momentos de intensidad rockera a un lado, un tema donde la atmósfera recreada por una sección de cuerdas y el propio grupo, tocando por y para Beauvoir, hacen que el vocalista se convierta en director de orquesta con las mejores líneas vocales de todo el disco, cargadas de sentimiento Soul. Después de este corte da igual que se pongan a tocar sardanas, ya me tienen rendido a sus pies.

Que nadie piense que ya ha acabado todo. “The One” se erige como uno de los momentos mágicos del disco, donde todo recae en una sencillez maestra que se queda grabada a golpe de elegancia y belleza, y de un buenísimo solo de guitarra que termina de redondearlo. Un tema muy radiable que llega a emocionar a poco que te dejes llevar. Para contrarrestar, “Rock Ready” vuelve a tirar de contundencia guitarrera, con un deje muy clásico en sus formas, y con la siempre efectividad del medio tiempo cadencioso y pegadizo. Continuando el viaje, “Believe Me” recupera la cara elegante de CROWN OF THORNS, nuevamente destacando el papel de Beauvoir en el estribillo, y en general siendo increíble la forma de construir un tema aparentemente simple y hacerlo un himno gracias a una instrumentación y atmósferas adecuadas que concentran la intensidad en la voz. Sin abandonar el medio tiempo, “Nobody” vuelve a las guitarras y a la atmósfera tan maravillosa recreada por las cuerdas y los coros. Para mi gusto no es lo más destacable, pero la voz vuelve a ser fundamental. El brillo de la magnificencia vuelve con “Stay With Me”, un tema más movido y donde los teclados cobran protagonismo. El dinamismo que desprende, los cambios de ritmo y el espléndido estribillo lo convierten en un corte ideal para tararear una y otra vez. Aunque, si por estribillos fuera, la palma de esta segunda parte del trabajo se la lleva “All I Wanna Do”. Al principio parece ser un tema a medio tiempo de instrumentación sencilla, pero cuando llega el momento de los coros uno se sorprende al cantar al mismo tiempo que Beauvoir. Finalmente, y antes de la ya citada balada “All Or Nothing”, “Home Again” recupera el aire rockero y duro de CROWN OF THORNS, centrando el tema en los riffs de guitarra y en la fuerza del sonido, sin dejar una vez más a un lado, el cuidado a la hora de componer las líneas vocales.

Sinceramente, no creo que nadie, sea neófito en el grupo o alguien que esperara el lanzamiento de “Faith” desde hace tiempo se sienta defraudado por este disco. Cualquier seguidor del Hard Rock melódico, de la buena música en general, de los temas bien construidos, del buen gusto... sabrá apreciar uno de los discos del año. Desde luego de ahora en adelante no dejaré pasar la oportunidad de retomar mi conocimiento de CROWN OF THORNS. Grandes, muy grandes.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

MIGUEL POVEDA - "Artesano": Un punto y seguido a veinte años de carrera


Después de casi veinte años de carrera, MIGUEL POVEDA no tiene nada qué demostrar. Lejos queda ya su primer éxito importante en el Festival de Cante de las Minas de 1993, conquistando desde Cataluña, la patria murciana de su padre y estando cerca de la de su madre manchega; lejos queda ya aquel año 1994 en que Bigas Luna le fichó para su película “La Teta Y La Luna”; y lejos queda ya el año en que debutó discográficamente hablando a través de Nuevos Medios con un magnífico “Viento Del Este”. Desde entonces, el niño se ha hecho hombre y ya lleva a sus espaldas una decena de discos (incluyendo el directo posterior a “Las Coplas Del Querer”), entre la ortodoxia flamenca y el riesgo y la aventura como artista (ahí quedan joyas atemporales como “Desglaç”, cantado en catalán y haciendo honores a su tierra de nacimiento o “Cante i Orquestra”). Ya tenía una estrella en el firmamento con su nombre, pero entonces llegó el espaldarazo definitivo: “Las Coplas Del Querer”. Gracias a una gran labor de promoción y a su magia flamenca reinterpretando Coplas de toda la vida, MIGUEL POVEDA se hizo un habitual en los medios no sólo flamencos, colgando el cartel de no hay entradas en todos sus recitales y levantando pasiones allá donde fuera.

Pero POVEDA no se para. Lejos de relajarse o de acomodarse en las mieles del éxito y repetir fórmula, MIGUEL ha querido volver a sus raíces, sin dejar a un lado todo lo aprendido. Casi veinte años de carrera lo merece y “Artesano” es la joya que lo confirma: un producto de arte, hecho por un auténtico artesano. Un disco que se mueve más hacia la ortodoxia flamenca que hacia la condescendencia hacia el público ajeno, un trabajo que se entronca directamente con “Viento Del Este”, “Zaguán” y “Suena Flamenco” sin la ingenuidad de aquellos. Y además, una colección de homenajes de buen aficionado, porque no hay que olvidar que MIGUEL POVEDA, antes que cantaor es aficionado, amante del arte y del Flamenco, y así lo ha querido reflejar en esta colección de trece cantes variados e interpretados con su pizca de alegría y también de jondura. Y qué mejor que hacer este homenaje al Arte con mayúsculas, que acompañándose de gente como PACO DE LUCÍA, MANOLO SANLÚCAR, ISIDRO MUÑOZ, DIEGO DEL MORAO (imprescindible rendición para su padre, recientemente fallecido, el gran MORAÍTO CHICO), MANUEL PARRILLA, BOLITA, JUAN RAMÓN CARO, su inseparable CHICUELO o RANCAPINO.

Desde el principio queda claro que “Artesano” no es un disco “sólo” de alegrías. Empezar con unos Tientos como los de “Con Ser Tan Sabio” lo demuestra, como si estuviéramos en un auténtico recital en el que hay que templar la voz antes de lanzarse a otros menesteres. Y es que MIGUEL POVEDA ha querido con este disco un auténtico directo en estudio, una ocasión de sentirle como si estuviera sobre un escenario arrancando a jirones nuestras almas de nuestros cuerpos. El siguiente paso son unas Bulerías alegres y pegadizas, “El Alfarero”, sólo superadas por el “single” del disco, elegido de forma acertada, pues qué mejor para hacer vibrar al personal que las Bulerías de Cádiz a lo CHANO LOBATO contenidas en “¡Qué Disparate!” y además con la colaboración de la voz rota de RANCAPINO, riéndose con cierta amargura de la crisis (“Que ni la hambre la vamos a sentir, mire usted que fiesta, mire usted qué crisis tiene este país”) y de nuestro entorno con la alegría que sólo este cante sabe dar. El Fandango no podía faltar (en este caso por Soleá), y ahí tenemos “Te Desafío”, cargada de sentimiento y aroma añejo. Pero no acaba aquí la jondura, porque también hay hueco para “De La Peñarnanda”, una Malagueña junto a MANOLO SANLÚCAR en honor a ENRIQUE MORENTE, o para la Seguirilla de “Hondo Y Sin Soga”, en donde MANUEL PARRILLA se une al sollozo de POVEDA en uno de los momentos más profundos del trabajo. Y para rendir doble homenaje a Las Minas “A Pencho Cros” una minera profunda y trémula junto a JUAN RAMÓN CARO.

Tampoco hay que olvidarse de la cara amable de “Artesano”. Además de las dos Bulerías citadas, POVEDA se despacha a gusto con esa pizca de ternura que tiene su voz en las Alegrías de “Serafino”, o en los Tangos trianeros de “Triana, Puente y Aparte”, con un compás que quita el sentío y se queda grabado a la primera. Hasta las Sevillanas (si bien templadas y a medio tiempo) tienen su hueco en este disco en “Con Luna Y Media”, o las Coplerías de “La Ruiseñora”, para que la gente no se olvide de que MIGUEL POVEDA no se detiene ante nada. Todo este álbum de palos y colaboraciones hacen que “Artesano” sea un punto y seguido en la carrera de MIGUEL POVEDA. Una forma de decir: llevo aquí veinte años y ya tengo bagaje suficiente como para hacer “este disco”, lo que me gustaría escuchar en todo buen recital de Arte, lo que me gustaría ofrecer a mi público, siempre desde el respeto y la humildad y siendo consciente de que me queda mucho camino por recorrer y mucho qué aprender.

MIGUEL está a punto de pasar de los cuarenta, pero su cara aniñada y su ingenuidad aparente nos hacen entrever una carrera aún muy larga. “Artesano” no es más que otro capítulo más en su historia, si bien un capítulo muy importante, un homenaje al arte, a los que le han rodeado y ya no están, a los que le rodean y lo seguirán haciendo y a sí mismo. Viva MIGUEL POVEDA y viva el Flamenco. Viva el ARTE en definitiva.