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lunes, 22 de junio de 2015

SUFFOCATION - "Effigy Of The Forgotten": Abriendo caminos


Hay discos que marcan un antes y un después en la historia de la música, facturados por bandas que tienen el derecho a llamarse pioneras, rompedoras, creadoras de una forma de componer, de un sonido que posteriormente sería alabado una y otra vez, e imitado hasta la saciedad por una lista interminable de bandas. "Effigy Of The Forgotten" de SUFFOCATION es uno de estos casos. Una pieza clave en la evolución del Death Metal que es imprescindible para entender una de las raíces del Metal extremo que vendría después, y más concretamente, del Brutal Death.

Si se me permite resumir la sensación con la que se queda el oyente tras escuchar este disco con una sola palabra, esa sería "contundencia". La forma de afinar las guitarras, los ritmos llevados a cabo por la batería, y la inhumana voz de Mullen, todo ello envuelto en una producción crepitatne, potenciadora de los graves y brutalmente poderosa, hacen de "Effigy Of The Forgotten" un auténtico mazazo ante el cual es difícil no sorprenderse al escucharlo por primera vez. Este sonido, esta forma de tocar, y sobre todo la forma de cantar de Mullen, fueron imitados (y siguen siéndolo) en una gran cantidad de grupos de Brutal Death posteriores, con mejor o peor resultado, llegando a la notabilidad en muchos casos, pero también a la mediocridad y al más increíble de los ridículos en otros. En cualquier caso, sirve de muestra de por qué SUFFOCATION merecen estar en lo más alto del panorama metalero.

Pero antes de seguir hablando de este disco en concreto, toca un poco de historia del Death Metal para que los no iniciados tengan una idea del contexto que rodeaba la creación de esta gran obra. De esta manera, "Effigy Of The Forgotten" se puede considerar una obra clave del llamado sonido de Nueva York surgido a finales de los ochenta y principios de los noventa. Hasta entonces los cabezas de serie del Death Metal se situaban en la zona de Florida (bandas como MORBID ANGEL, DEICIDE, CANNIBAL CORPSE, MONSTROSITY, DEATH...), pero en la ciudad más emblemática de los EE.UU también había un conjunto de grupos que estaban encontrando su propio sonido: IMMOLATION, PYREXIA y los propios SUFFOCATION dieron una vuelta de tuerca generando un estilo aún más técnico sin dejar a un lado los riffs pegadizos, integrando las raíces del Hardcore (algo que se puede comprobar en las estructuras de muchas canciones de SUFFOCATION y PYREXIA) en la oscuridad y la fuerza del Death Metal, en definitiva, dando su propio toque personal a esta música.

La andadura musical de SUFFOCATION da comienzo a finales de los ochenta, cuando grabaron su famosa demo "Reincremated", que les abrió las puertas de un sello de reciente creación, Relapse Records, el cual tuvo el honor de iniciar su lista de grabaciones a editar con el primer esfuerzo de Hobbs, Smith y compañía, su increíble EP "Human Waste" (no hace mucho reeditado junto a la citada demo). Aunque todavía no tenían ese sonido que en "Effigy Of The Forgotten" alcanzaron, "Human Waste" (donde están algunas de las composiciones del disco que estoy comentando) ya demuestra el camino que querían seguir estos chicos, imprimiendo su personalidad y sus raíces en el Death Metal. Poco después ficharían por el entonces gran sello en lo que a obras imprescindibles se refiere, Roadrunner Records, compañía que les editaría sus tres primeros discos completos desarrollados en algo menos de cinco años.

Llegamos de esta manera a 1991, año en el que SUFFOCATION entró a grabar "Effigy Of The Forgotten". Dado que no había pasado mucho tiempo desde "Human Waste" y que Roadrunner era un sello más poderoso, decidieron coger gran parte de los temas de su EP y regrabarlos con su nuevo sonido, junto a otras nuevas composiciones y creando como resultado esta obra maestra imprescindible. Las guitarras de este disco llegan a tonalidades insospechadas situadas en el subsuelo de los graves, una afinación que crearía escuela, y que se traslada a la ultra gutural voz de Mullen dando como resultado final un disco tan adictivo, poderoso y contundente que no dejarás de escuchar una y otra vez. Ya desde que "Liege Of Inveracity" comienza, nuestro cerebro experimenta una concentración ante la fuerza con que nuestros oídos han sido golpeados. Unos riffs mecánicos y cíclicos, en donde se encajan solos técnicos pero sin abusar del trémolo, y una estructura cambiante, con parones groovies (herencia del Hardcore) y cambios de ritmo constantes de la mano del mejor batería de la historia del Death para mi gusto, el enorme Mike Smith, para muchos creador de lo que se conoce en sentido estricto como blast-beat, con permiso de Pete Sandoval.

El tema que da título al disco, "Effigy Of The Forgotten" es un poco más técnico, menos pegadizo, los riffs no se repiten tanto y se entrelazan de manera más variada, además de que el poder de dominio de sus instrumentos de Terrance Hobbs y el fantástico Doug Cerrito se demuestra en unos solos más elaborados. De esta manera, sin darnos cuenta se llega a uno de los puntos culminantes del álbum, el himno "Infecting The Crypts", donde la compenetración de la banda llega a límites insospechados, tanto en los cambios imposibles de Mike Smith, como en la combinación de riffs de Hobbs y Cerrito. Un tema que en directo no debe faltar y que tiene un sonido aún más grave que se ve potenciado por el aire groovie con que se impregna el tema, y donde Josh Barohn, entonces bajista del grupo tiene un pequeño lucimiento en su parte final, mientras el sonido de una pala cavando nos acompaña. Sin embargo, no sería justo relegar el papel de Barohn a un mero acompañamiento, pues es uno de los "culpables" de la fuerza que desprenden los temas de "Effigy Of The Forgotten", ya que su bajo distorsionado al máximo consigue que la potencia no decaiga en las partes más técnicas.

Más tradicional en estructura, y con un nuevo trabajo sobresaliente de Smith tras las baquetas, es la pegadiza "Seeds Of The Suffering", tema que a pesar de ser el más largo de todo el disco, a la vez contiene un acercamiento más clásico en la forma de componer, con predominio de ritmos Thrash y riffs más sencillos, sin dejar a un lado la técnica en forma de un solo de Hobbs que es impresionante. Los enrevesamientos vuelven en "Habiutal Infamy", uno de los temas más variados del grupo en lo que a elementos se refiere, aunque no es de mis preferidos en este disco. Sobre todo teniendo en cuenta que viene seguido de un clásico con mayúsculas donde colabora George "Corpsegrinder" Fisher, el frontman actual de CANNIBAL CORPSE, por aquél entonces en MONSTROSITY. Me refiero a "Reincremation", uno de los temas insignia del grupo, corto, pero lleno de giros y cambios muy estimulantes. Pero lejos de quedarse relajados, otro tema mítico nos golpea, de nuevo con Fisher como colaborador: "Mass Obliteration", con ese inicio tan Thrash que hará que tu cabeza se mueva sin quererlo, y unos riffs de tradición muy Grind, pero siempre con una estructura cambiante y nunca repetitiva, algo en lo que Hobbs y Cerrito son unos genios.

Los dos últimos temas de "Effigy Of The Forgotten" también son de traca. El mastodóntico e inquietante inicio de "Involuntary Slaughter" hace que temas por la integridad de tus sienes, desarrollando una composición donde la estructura llega a límites de complejidad admirables, combinando medios tiempos groovies y donde los riffs parecen que taladran nuestras cabezas, con partes más Thrash. Pero quien más destaca en este tema es nuevamente Mike Smith, haciendo uno de los trabajos fundamentales de todo el redondo. Finalmente, y como broche de oro superlativo, otro himno de SUFFOCATION, "Jesus Wept", nuevamente con estructura y desarrollo más "old-school", no exento de la complejidad que rodea todo el disco, aunque es uno de los temas más antiguos de la banda. Sus riffs son difíciles de olvidar, y en directo es uno de los que mejor funciona, por lo menos la única vez que pude ver a esta mítica banda. De todas formas, globalmente, "Effigy Of The Forgotten" se forma por nueve composiciones que no decaen en ningún momento, que mantienen un nivel excepcional y que entran por derecho propio en la historia de la música, así de claro.

Después de "Effigy Of The Forgotten", SUFFOCATION facturaría otro gran disco, al mismo nivel compositivo que éste, pero lamentablemente con una producción que no le hace justicia, falta de fuerza. Me refiero a "Breeding The Spawn", disco que tanto la propia banda, como los fans suelen considerar el más prescindible de su discografía debido al pobre sonido conseguido. A mediados de los noventa grabarían un disco más técnico, con temas más largos, en donde sólo se echa en falta la labor de Mike Smith, "Pierced From Within", lo que supuso el final de su relación con Roadrunner que por aquél entonces estaba más pendiente de las nuevas corrientes alternativas que del Death Metal. Finalmente, en 1998 pondrían el punto y aparte a su historia con un EP, "Despise The Sun", otra obra con mayúsculas, que supondría la separación de la banda.

Afortunadamente a lo largo de 2003 la noticia de la reunión de la banda saltó en medio de un año plagado de vueltas de muchos grupos. Con un nuevo disco bajo el brazo, "Souls To Deny", que recuperaba el espíritu de sus primeros temas, clásicos en sonido y composición, pero con el toque propio de la banda, Mullen y compañía iniciaban una gira que nos permitiría verles por España en una serie de conciertos memorables para los que pudimos asistir. Finalmente este año 2006 hemos podido tener un nuevo disco de SUFFOCATION en nuestras manos, titulado igual que la banda, y volviendo a crear una nueva obra maestra como mi compañero Juanma Rubio ya dijo en estas mismas páginas. Un punto y seguido para la carrera de una banda que espero que siga muchos años demostrando su buen hacer en el mundo del Death Metal abriendo aún más el camino que ya iniciaran a principios de los noventa.

En consecuencia, "Effigy Of The Forgotten" es un disco imprescindible. Una de esas obras que siempre salen a la luz cuando se buscan influencias en otros grupos, un trabajo que abre camino y no camina por el que otros ya han creado, una obra de arte de principio a fin, desde la mítica portada, hasta los nueve grandísimos temas que contiene. Ríndete ante el poder de una de las bandas más influyentes de la historia de la música.




(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

miércoles, 3 de junio de 2015

PELICAN - "City Of Echoes": Sencillez inteligente.


Los que no hayan escuchado a PELICAN hasta ahora, decir que sus dos discos previos son bastante diferentes entre sí, y para mi gusto “City Of Echoes” es el disco en el que mejor han conseguido redondear su evolución. Partiendo de un disco más duro y centrado en la pesadez como fue “Australasia”, para muchos el mejor disco de la banda, PELICAN se reinventó en “The Fire In Our Throats Will Beckon The Thaw”, sacando un trabajo atmosférico, más centrado en el Post-Rock a lo CULT OF LUNA o NEUROSIS. Con ese disco los descubrí yo y aunque siempre pensé que era un gran trabajo, nunca lograba escucharlo del tirón porque me perdía entre tanta estructura etérea y atmósfera. Ahora en “City Of Echoes”, PELICAN ha conseguido el objetivo: mezclar la contundencia y el dinamismo de sus inicios, con la atmósfera y el gusto ecléctico de su segundo trabajo y presentándolo todo en un envoltorio más accesible, con estructuras más convencionales, más fáciles de seguir, sin por eso dejar de experimentar y sorprender con su propuesta.

Precisamente, si tuviera que en un breve titular definir lo que este cuarteto ha conseguido en “City Of Echoes” sería, sencillez no exenta de genialidad y sello personal. Ellos lo definen como su disco “pop”, su disco más accesible, y no les falta razón, porque quizás sea éste el mejor trabajo para entrar por primera vez en el mundo PELICAN, lo cual no significa que sea un disco intrascendente. Por lo menos en mi opinión, creo que PELICAN ha encontrado la horma de su zapato, aunque no dudo de que haya muchos que no estén de acuerdo con esta apreciación, pues no es un disco tan arriesgado como su predecesor. Las atmósferas buscadas no se dejan fluir hasta el infinito, más bien son detalles que se combinan con el dinamismo de riffs cíclicos y pegadizos y una sección rítmica que busca impactar desde el primer momento, gracias a sus ritmos sencillos pero certeros que sirven de hilo conductor en todas las composiciones del grupo. ¿Un disco más “Rock”? Probablemente, pero precisamente ahí creo que reside su genialidad, porque las composiciones son cortas, no extendiéndose mucho más allá de los cinco minutos, pero su progresión es impecable, no hay cabos sueltos, suenan completas y sin flecos importantes. Todo unido a un gran sonido, donde quizás falta algo de “grosor” en las guitarras, pero que consigue de manera notable combinar las partes más íntimas con las más metálicas, dando un dinamismo esencial en una banda sin vocalista como la que nos ocupa.

Con “Bliss In Concrete” se abre la elegancia de PELICAN. Un riff sencillo, donde el bajo de Bryan Herweg suena como una losa en un segundo plano, nos introduce poco a poco en el momento culminante del tema, donde las guitarras explotan en una tormenta de contundencia y la batería de Larry Herweg es golpeada con fuerza, conduciendo al oyente en un in crescendo constante de tensión. Probablemente uno de los cortes más directos y metálicos, difícil de olvidar y de superar en los casi tres cuartos de hora del disco, o por lo menos eso se piensa en un primer momento, porque pronto nos daremos cuenta de que PELICAN mantiene la inspiración en el resto del trabajo, cargado de pasajes y contrapuntos que lo hacen variado y sorprendente, como ocurre en el tema título del disco, “City Of Echoes”, el más largo del plástico y que recorre un gran número de texturas, en un ambiente más relajado, menos metálico y más Post-Rock, pero donde las guitarras de Laurent y Trevor no pierden protagonismo. Los que acusen a PELICAN de volverse intrascendentes y previsibles en este disco, no deberían dejar de escuchar temas como éste, o el pegadizo “Lost In The Headlights”, otro de los puntos culminantes del disco, donde la aparente sencillez de elementos, da como resultado composiciones dinámicas y movidas, llenas de detalles que ganan con las escuchas, pero a la vez con capacidad de impresión directa. A veces lo que parece fácil es lo más difícil, y PELICAN lo ha conseguido superar con creces en “City Of Echoes”.

También hay hueco para las atmósferas y los ambientes más íntimos, no todo es fuerza en el redondo, lo cual podría conllevar la pérdida progresiva de interés en la escucha del disco. Para ello “Spaceship Broken – Parts Needed”, se erige como uno de los temas más completos, capaz de mezclar la atmósfera, la belleza y desnudez de unas guitarras que son acariciadas levemente mientras un poderoso bajo en manos de Bryan Herweg bombea la sangre en PELICAN, con pasajes donde la tensión acumulada se deja escapar en forma de riffs y ritmos de velocidad creciente, con doble bombo incluido. “Winds With Hands” pone también otra nota de color, en este caso de tonos rojizos y cálidos, en forma de un tema acústico, de ejecución brillante y que no desentona con el resto, enriqueciendo aún más a “City Of Echoes”, sirviendo de contraste con el mastodóntico “Dead Between The Walls”, donde el pasado más cercano al Doom de la banda sale a relucir en forma de riffs pesados, de herencia Sabbathica, distorsionados al máximo, con una sección rítmica rígida y constante, pero sin dejar la atmósfera y la calidez a un lado. Llegando casi al cenit del disco “Far From Fields” insiste en el medio tiempo, acercándose a él por otros derroteros más emotivos y melódicos, donde las acústicas vuelven a hacer su aparición aunque sea como mero acompañamiento, y recuperando la vena más Post-Rock de la banda y finalmente “A Delicate Sense Of Balance”, cuyo título es para mí totalmente revelador de lo que es “City Of Echoes”: equilibrio, pone el punto y final a este trabajo de una manera oscura, melancólica y elegante.

Insisto, para mi gusto PELICAN ha logrado su madurez en “City Of Echoes”. Asumo que no es un disco arriesgado en comparación con el pasado reciente de la banda, pero la madurez no se alcanza dirigiéndose al infinito sin un camino definido, y el cuarteto americano se ha dado cuenta en este tercer trabajo, dando a luz un disco accesible, pero lleno de detalles y de variedad elegante. En cualquier caso si te gusta el Rock y la música instrumental, PELICAN es tu grupo y “City Of Echoes” un disco totalmente recomendable.




(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

martes, 26 de mayo de 2015

JOHN LEGEND & THE ROOTS - "Wake Up!": Conjunción de talentos.


Hay colaboraciones y proyectos que a priori transmiten buenas sensaciones. Eso es lo que ocurre con “Wake Up!”. Cuando salió en 2010, suponiendo la unión del talento consagrado de THE ROOTS, como uno de los renovadores del Hip-Hop, acercándolo al Funk, el Soul y el Jazz, con el talento en alza de JOHN LEGEND, cantante de Neo Soul influido por los grandes, MARVIN GAYE, SAM COOKE, BILL WITHERS…, a lo que se añadían algunas otras colaboraciones como C.L. SMOOTH, COMMON o MELANI FIONA (que hace un dúo junto a Legend en el tema título que recuerda a los duetos de GAYE – TERRELL), los aficionados al género no pudimos más que frotarnos las manos. Si además se echaba un vistazo al programa, constituido por un puñado de clásicos del Soul salidos de la cabeza de entre otros CURTIS MAYFIELD, EUGENE McDANIELS o los citados GAYE y WITHERS, las ganas de escuchar el disco se multiplicaban. El problema de estas cosas es que a lo mejor al final decepcionan. No es el caso de “Wake Up!”.

Empezando con un tremendo “Hard Times” de MAYFIELD con LEGEND demostrando que además de buen cantante es buen pianista, “Wake Up!” es un tributo a un género. THE ROOTS opta por seguir su línea centrada en el ritmo y en la suciedad Funk, con algún que otro guiño al Hip-Hop, mientras la voz elegante y melódica de LEGEND se encarga de poner alma a los cortes. Más adictiva si cabe es “Compared To What”, muy intensa y cargada de ritmo y síncopa. La clave es renovar los clásicos para acercarlos a nuevas audiencias, y en eso el disco cumple con creces. La producción sin embargo, siguiendo la estela de THE ROOTS es gramofónica, emulando el clasicismo y el espíritu del pasado, lo que unido a la precisión rítmica milimétrica de la que hace gala THE ROOTS, y a la clase de LEGEND, puede generar la escucha de “Wake Up!” algo fría al principio, pero las ganas y la fuerza que se imprime en cada composición, acaban por compensarlo, como en el tema título, “Wake Up Everybody” donde colaboran COMMON y MELANI FIONA, que levanta de la silla a cualquiera.

En la segunda parte del trabajo encontramos otras joyas en medio del nivel sobresaliente como son “Wholy Holy” de MARVIN GAYE o “I Can't Write Left Handed” de BILL WITHERS. Siendo ambos influencias claras de LEGEND, parece como si el cantante se sintiera en su casa, haciendo suyas ambas composiciones, mientras THE ROOTS le ponen un colchón añejo y cargado de humo a sus espaldas. Temas espirituales, cargados de sentimiento y que se renuevan lo justo, en lo que a ritmos y estructura se refiere, que no en cuanto al alma que desprenden. Pero no me quiero dejar tampoco “Little Ghetto Boy”, que popularizara en su momento DONNY HATHAWAY y en donde LEGEND y THE ROOTS se acompañan del rapero BLACK THOUGHT. La melodía y el ritmo Funk-Soul están ahí, pero el toque Hip-Hop le da un aire totalmente nuevo y diferente, que ni siquiera la interpretación clasicista de LEGEND nos hace olvidar. No en vano, THE ROOTS son conocedores del cancionero de DONNY HATHAWAY pues ya han versioneado en más de una ocasión el clásico “The Ghetto”.

Como decía al principio, proyectos como el de “Wake Up!” transmiten buenas sensaciones desde el principio. Si luego los resultados son tan buenos, uno no puede más que dejarse llevar y disfrutar. JOHN LEGEND y THE ROOTS dieron en el clavo y consiguen en este trabajo renovar y rendir homenaje al mismo tiempo. Una gozada.





“I Can’t Write Left Handed”: https://www.youtube.com/watch?v=odpJw1OEM8s

miércoles, 20 de mayo de 2015

RIOT - "Thundersteel": Una banda infravalorada


El caso de RIOT es un ejemplo de injusticia dentro del negocio musical. Aunque su debut, "Rock City", data de 1976, y no cabe duda de que poseen muchos fans alrededor del globo, el éxito de la banda tras 30 años de historia es moderado y para nada correspondido con su enorme calidad. Quizás sea consecuencia de sus inicios poco promocionados, o debido a sus constantes cambios de formación. Incluso puede que este resultado sea fruto de que RIOT no ha sido una banda muy prolífica en discos... sea cual sea la causa, la banda de Mark Reale no ha podido quitarse la etiqueta de banda de culto y sin embargo, es elogiable la tenacidad de su creador por mantener a flote RIOT disco tras disco, con la misma ilusión del primer día.

Los neoyorkinos nos visitaron no hace mucho por varios puntos de la geografía española, y aunque en ninguno de los conciertos la audiencia pasó de 400 personas, los que pudimos asistir a alguna de sus descargas nos volvimos a casa con la sensación de haber visto a una gran banda. El nuevo vocalista desde que Mike DiMeo se dedicara en exclusiva a THE LIZARDS, el enorme (en lo que a cuerdas vocales se refiere), Mike Tirelli, dio muestras de adaptarse a las mil maravillas a los registros vocales de sus predecesores, incluso a los agudos de los que hace gala Tony Moore en "Thundersteel". Esto demuestra que hay RIOT para rato, afortunadamente, lo que unido a que por fin en este 2006 podremos disfrutar del nuevo disco de la banda, algo retrasado durante más de tres años por la situación de DiMeo con respecto a la banda, hace que todos sus fans estemos de enhorabuena.

Centrándome en "Thundersteel", el sexto álbum de estudio de RIOT, puedo decir, sin que sea exagerado, que es uno de mis diez discos favoritos de todos los tiempos, el "Painkiller" particular de la banda de Mark Reale. Un disco que vino en una etapa delicada para la banda, tras casi cinco años de silencio en los que solo la terquedad de Reale por hacer que RIOT siguiera adelante, consiguió que la banda no se disolviera definitivamente. Atrás quedaba su fantástico debut, "Rock City" y el no menos increíble "Narita" de 1979, de un cariz más clásico y menos rápido que "Thundersteel", pero donde la melodía de Reale en las seis cuerdas y la particular voz de Guy Speranza, el primer vocalista de la banda, consiguen hacer llegar al éxtasis. En muchas entrevistas (teniendo en cuenta que Mark Reale no concede excesivas), el líder de RIOT siempre lamenta la poca fuerza que su sello de entonces puso en su proyecto, lo que les hizo perder importantes giras que quién sabe a qué altura podrían haber puesto a la banda, demasiado infravalorada para mi gusto.

Aún así, lo mejor estaba por llegar. En 1981 la banda estaba en su momento más creativo y sacaba al mercado el precedente musical de "Thundersteel", el tercer disco de RIOT, "Fire Down Under". Mucho tiempo dudé entre reseñar "Thundersteel" o este tercer trabajo, pero al final me dejé llevar por mi gusto personal más que por la objetividad. "Fire Down Under" siempre ha sido considerado por los fans un punto culminante de la carrera de RIOT, para muchos uno de los primeros discos de Speed Metal de la historia. Tras la marcha de Guy Speranza, Rhett Forrester se unió a la banda y su voz más cálida hizo que Reale cambiara la orientación musical hacia terrenos más Hard Rock en "Restless Breed" y "Born In America", tras lo cual una serie de problemas en el seno de la banda, y la falta del ansiado éxito que parecía no llegar nunca, hizo que RIOT se deshiciera temporalmente.

Afortunadamente, una banda completamente nueva formada con un joven monstruo de las baquetas, como ya demostrara previamente en el seno de la magnífica banda de Thrash JUGGERNAUT, como es Bobby Jarzombek (aunque no está presente en todos los temas del disco, turnándose con Mark Edwards), el bajista Don Van Stavern y el vocalista Tony Moore, capaz de llegar a agudos imposibles, pero con la suficiente versatilidad en la voz para adaptarse a otras tesituras, aparte del propio Mark Reale, grababan nuevamente  en 1988 un álbum para la historia, mezcla de Heavy y Speed Metal que en muchos temas deja con el culo al aire a los grupos de Power Metal posteriores. Este disco es, por supuesto, "Thundersteel", el disco objeto de esta reseña.

No se puede empezar un disco de una forma más efectiva como con el propio "Thundersteel", tema título del trabajo. El riff de entrada ya quedará grabado a fuego en nuestros cerebros, mientras el doble bombo y las baquetas a mil por hora de Jarzombek harán el resto, junto con un solo fantástico que el señor Reale se marca en la parte central del tema y la voz de Tony Moore, que en este corte llega a cota de potencias increíbles. Una composición para no parar de mover la cabeza y desfasar, que en directo es pura dinamita. Esta línea se ve continuada en "Fight Or Fall", donde el doble bombo se mantiene, pero el nivel de revoluciones baja para un mejor lucimiento de Tony Moore en tesituras más melódicas y con un estribillo más épico que entra a la primera.

Después de tan magnos trallazos el cuerpo precisa un descanso, pero ¡vaya descanso!, uno de los mejores temas del disco y sin embargo más a medio tiempo. Muchos grupos europeos como HAMMERFALL le deben a "Sign Of The Crimson Storm" admiración absoluta. Un corte extenso, épico, con unos riffs muy BLACK SABBATH, y donde la parte más cálida de la voz de Tony Moore sale a relucir en forma de unas melodías superlativas. El papel de Don Van Stavern es fundamental en este tema, manteniendo el pulso de manera magnífica, lo que unido al gran sonido ochentero de la producción, hace que este tema sea una de las obras maestras del grupo.

Y tras la calma, vuelve la tempestad en forma de "Flight Of The Warrior", típica de sus directos y uno de los temas más asimilables al Power Metal del disco. Nuevamente Jarzombek deja exhausto, aunque Tony Moore modera más su voz que en "Thundersteel", consiguiendo sensación de calidez a la par que de fuerza. El lucimiento de Reale en el solo vuelve a ser fantástico, aunque no es lo mejor que puede sacar de su instrumento. A pesar de pecar de algo previsible, es también un gran corte, aunque algo tapado por la suprema "On Wings Of Eagles", tema con un ritmo frenético muy similar a "Fligth Of The Warrior", pero diferenciado del anterior en dos cosas fundamentales: unos riffs rockeros pero poderosos a más no poder, que cambian encajados en una variada estructura llena de sorpresas, y un trabajo de Tony Moore excepcional, sobre todo en el pegadizo estribillo. Además el solo experimental y lleno de efectos que se marca el señor Reale es de órdago.

Un aparente nuevo descanso en lo que a revoluciones se refiere viene de la mano de "Johnny´s Back", otra habitual en sus directos, de corte más clásico en sus riffs y donde Van Stavern vuelve a la primera plana con una gran línea de bajo, y Tony Moore llega a agudos inhumanos a la par que con su cariz melódico se marca otro gran estribillo. Nuevamente un gran corte que precede a otro de mis preferidos, "Bloodstreets". Muchos diréis que estoy loco al considerar esta composición una de mis preferidas, pero hay que escucharla para entenderlo. El medio tiempo que ya hizo su presencia en "Sign Of The Crimson Storm", vuelve en forma del que se puede considerar el tema más intimista y lleno de sentimiento del disco. Las melodías que Reale saca de su guitarra me recuerdan a "Narita", otro de mis discos favoritos del grupo, y Tony Moore parece que va a acabar llorando al final del tema. Desde la introducción acústica hasta su apoteósico final, este corte es de lo mejorcito de la historia del Heavy Metal. Así de simple.

La tendencia más clásica de "Johnny´s Back" vuelve con "Run For Your Life", un tema que siempre que lo escucho me recuerda a SAXON, aunque siempre que te lo imagines con la única voz de Biff. Quizás tenga la mala suerte de estar entre dos composiciones superlativas, la ya citada "Bloodstreets" y el bombazo que aún está por llegar, "Buried Alive (Tell Tale Heart)", pero el clasicismo Heavy de este tema lo convierte, aún así, en imprescindible dentro de "Thundersteel".

Y por fin, poniendo punto y final a esta obra maestra, un corte de casi nueve minutos, que te dejará con unas ganas tremendas de volver a poner el disco otra vez en el reproductor. La introducción de Reale es sublime, un solo cargado de sentimiento, a la par que técnico, capaz de hacerte volar si cierras los ojos, tras el cual, y después de unas lúgubres campanas, comienza el épico tema de "Buried Alive". Todos los miembros de RIOT en este corte cumplen con nota de sobresaliente, desde Jarzombek, que deja a un lado su velocidad trepidante para hacer un acompañamiento lleno de cambios de ritmo y breaks, pasando por el pulso fundamental de Van Stavern, la profunda y desgarradora voz por momentos de Tony Moore, y desde luego, el sublime trabajo de Reale en las seis cuerdas, tanto en el campo de los riffs, la segunda línea de guitarra y sobre todo, en los solos. Un broche de platino para un disco indispensable (incluso aunque muchos digan que su portada es la peor del grupo, opinión que no comparto).

Tras "Thundersteel" entraría Mike Flyntz (aún en la banda) como segundo guitarrista, y Tony Moore se mantendría aún un disco más en estudio, "The Privilege Of Power", dando paso al cuarto vocalista en la historia de RIOT (que grabaran algún disco), y uno de los que se mantendría más tiempo en la banda, Mike DiMeo, dando lugar a varios discos muy buenos entre los que destaca "Nightbreaker" (mi favorito), "Inishmore" y el que era el último disco de la banda hasta ahora, "Through The Storm" (otro de mis favoritos) en 2002. Con DiMeo grabarían otro disco, pero tras dedicarse más en serio a THE LIZARDS y con la entrada de Mike Tirelli, el teórico nuevo disco de RIOT se retrasó aún más (aunque según parece saldrá a lo largo del verano).

En cualquier caso, RIOT merece ser una banda mejor considerada en la historia del Heavy Metal. Otros con menos calidad (y cada vez menos según pasan los años), llenan estadios, mientras los neoyorkinos se conforman con pequeñas audiencias, aunque afortunadamente con fieles fans. Desde aquí mi humilde aportación a tratar de encumbrarlos por fin de una vez por todas. Únete a la armada RIOT.




(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com

lunes, 11 de mayo de 2015

TRIANA - "El Patio": Todo es de color en Triana.


Hay discos que marcan un antes y un después. Bien sea el inicio de un nuevo estilo, el nacimiento de un grupo trascendental... el caso es que tanto desde un punto de vista objetivo, como subjetivo para muchos, hay discos que no reciben más que alabanzas fruto de su significado. En este grupo de discos, siendo localista, pero también recordando la trascendencia internacional que tuvo, “El Patio” de TRIANA merece, desde mi punto de vista, estar dentro de ese selecto club de obras. Soy consciente de que algunos se verán sorprendidos de ver este disco reseñado en la sección de clásicos de esta web y más por un individuo tan “extremo” musicalmente hablando como el que suscribe, pero considero “El Patio” una obra maestra y personalmente, en mi top 5 de discos que me llevaría a una isla desierta. Y lo mejor de todo, más de 30 años después, el disco suena sin síntomas de vejez y me consta que mantiene su capacidad de impresión en aquéllos que no han escuchado a TRIANA nunca, todo un logro a mi modo de ver.

Hecha esta reivindicativa introducción, para encontrar los orígenes de TRIANA, tenemos que remontarnos a 1973, cuando se formó el grupo TABACA, donde estaban Jesús De La Rosa y Eduardo Rodríguez y que pretendía seguir la tradición de bandas como Crosby, Stills, Nash & Young, pero que chocaba con lo que la industria musical española del momento pretendía encontrar, con lo que el grupo no dio mucho de sí y acabó por disolverse. Para seguir viviendo, De la Rosa y Rodríguez tuvieron que compaginar la creación de sus propios proyectos musicales, con la participación en grupos de éxito y así pagar las facturas. Así se puede entender el hecho de que Eduardo Rodríguez estuviera en LOS PAYOS, grupo que tiene en su haber un hit veraniego como “María Isabel”. Pero las mentes inquietas de De La Rosa y Eduardo no se vinieron abajo y en 1974 nació TRIANA, en unión a Juan José Palacios “Tele” que Eduardo conoció en LOS PAYOS. En esa formación primigenia de TRIANA, estaba presente también Manuel Molina como guitarrista y Lole dando palmas y zapateando, pero el resultado no convenció del todo a De La Rosa y Eduardo por lo que pronto ambos fueron suplidos por Manolo Rosa tocando el bajo, el cual nunca se integró como miembro de pleno derecho en TRIANA, pero fue bajista de la formación sevillana en sucesivos discos.

La formación estaba completa y TRIANA era ya una máquina en movimiento, pero faltaba lo más importante, apoyo discográfico. Ya tenían temas para grabar un disco y en verano del 74 se cruzó en la trayectoria de TRIANA otra persona fundamental en su evolución, Teddy Bautista (persona de gran importancia en la historia de la música en España, aunque se haya visto ensombrecida por su papel en la SGAE). Él les llevó a los estudios Kirios, les prestó equipo técnico y tomó un papel activo en algunos elementos de producción de lo que iba a ser el primer disco de TRIANA. Así, “El Patio” fue grabado y su single, “Luminosa Mañana” enviado a las discográficas para que lo editaran y la banda fuera promocionada. Pero aquí los sevillanos se encontraron con un escollo: ninguno de los sellos punteros del país recibieron el tema con devoción y no se arriesgaron a sacarlo adelante. Esa mezcla de Flamenco y Rock sinfónico y psicodélico que convertía a TRIANA en unos KING CRIMSON a la española, no convenció y todo pudo irse al traste si no hubiera sido por Movieplay que decidió sacar “El Patio” a través de un sello filial, Gong. La promoción del disco fue mínima, pero el boca a boca funcionó, como muchas veces ha ocurrido en nuestro país, y aunque no fue hasta el tercer disco de la banda, “Sombra y Luz” que TRIANA se convirtieron en superventas, la popularidad del grupo crecía por momentos por meritos propios en los conciertos del grupo.

Musicalmente “El Patio” es estremecedor. Un disco cargado de color, de dinamismo y de momentos espeluznantes gracias a la voz de Jesús De La Rosa, considerado por un amigo mío como el Mikael Akerfeldt español con la voz más expresiva del panorama musical de nuestro país. PINK FLOYD, KING CRIMSON... se dan la mano con el Flamenco y sus ritmos sincopados en forma de bulerías y coplillas, uniéndose ambos estilos de una forma natural y fluida, sin fisuras y como si hubieran nacido para viajar juntas. Era el momento de mayor auge de lo que se llamó el Rock Andaluz, movimiento en el que pronto TRIANA se convirtió en su buque insignia. En este contexto surgió el disco debut del grupo sevillano y se formaba por siete composiciones que son parte de la historia musical española y no sólo por “En El Lago”, quizás la más popular de este disco, porque todos y cada uno de los temas de “El Patio” son tremendos, pequeñas joyas, pequeñas obras de arte compuestas con sentimiento y de una belleza inusual. Además siempre he considerado que las canciones están ordenadas de una manera muy acertada, porque la tensión y la capacidad hipnótica en el oyente es tal que pronto te sentirás atrapado por la música de TRIANA y no querrás salir de ella.

El disco se abre con un tema de casi diez minutos, “Abre La Puerta”, con un inicio realmente sinfónico y grandilocuente, donde la guitarra de Eduardo Rodríguez regala emociones en cada rasgado de cuerda, mientras los teclados de Jesús sirven de colchón y la precisa batería de “Tele” marca la pauta. La compleja estructura del tema recoge el gusto de De La Rosa (compositor del tema) por los genios del Rock sinfónico de finales de los sesenta, pero también por sus raíces musicales, por su amor al Flamenco, como demuestra el ritmo de bulería que es el hilo conductor de la composición. La voz de Jesús, con su acento y el deje aflamencado, transmite fuerza, luz y color, acorde con el tempo movido en que se basa “Abre La Puerta”. La parte central de la composición es vehículo de lucimiento para todos los miembros de TRIANA, incluso para Manolo Rosa, el cuarto en la sombra del grupo sevillano, pues mantiene el pulso con su bajo de una manera magistral. La estructura se rompe, pierde su dinamismo y deja paso a un momento mágico, totalmente “Crimsoniano” donde la guitarra eléctrica de Antonio Pérez hace su aparición brevemente, antes de que Juan José Palacios ejecute un pequeño solo con su batería, con el que creeremos estar ante una versión del “In-A-Gadda-Da-Vida” de IRON BUTTERFLY. Al final, el dinamismo inicial se recupera mientras Antonio Pérez y Jesús De La Rosa se erigen como maestros de sus instrumentos en una orgía musical que servirá de punto y final al tema.

“Sé De Un Lugar” mantiene el aire sinfónico y psicodélico de su predecesora, pero esta vez en medio de un tema que probablemente sea el más denso del trabajo. Jesús adquiere una tonalidad en su voz quejumbrosa, absolutamente estremecedora y por momentos llena de tensión acumulada. La estructura se rompe y se rehace una y otra vez, siendo conducida por los teclados de Jesús, llenos de efectos y experimentos variados, que sirven para que Antonio Pérez haga su aparición, para que Eduardo Rodríguez resurja con mayor protagonismo. El efecto hipnótico conseguido con este vaivén es indescriptible, consigue atrapar como pocas veces se podrá encontrar en un disco y eso que es el tema más complejo de escuchar de todo “El Patio”. No he hablado aún del apartado lírico, otro de los puntos fuertes de TRIANA lleno de metáforas y con letras que pueden dar lugar a un gran número de interpretaciones, siendo “Sé De Un Lugar” una de las más ambiguas en este sentido, pero llena de belleza igualmente.

Como ya dije en su momento, la forma en que los temas están ordenados en “El Patio” me parece acertadísima, y la mejor manera de que el oyente se recupere de tanta tensión musical concentrada en los dos primeros cortes del disco es con una coplilla pasajera y colorista como es “Todo Es De Color”, un oasis para que nos relajemos y retomemos fuerza para todo lo que queda por delante, que es mucho y muy bueno. Precisamente este contraste entre luz y sombra, que serviría de título para el tercer disco de TRIANA, me parece una definición precisa de las sensaciones que genera “El Patio”: mezcla de melancolía y optimismo, amor y odio... contrastes que llevan nuestras almas por un camino lleno de recovecos. “Luminosa Mañana” en este sentido es una mezcla entre ambas sensaciones, un tema de tempo controlado, donde los teclados de Jesús son los protagonistas encarnados en numerosos sonidos distintos que recorren múltiples paisajes y texturas, pero con una letra que podríamos considerar la descripción de un remordimiento matutino por lo realizado la noche anterior. Mezcla de luz y sombra, no cabe duda.

Emotiva como pocas es “Diálogo”, cuya letra acoge en su seno una historia de amor no correspondido, tema que podría ser tachado de recurrente en muchos grupos, pero que en boca de Jesús De La Rosa adquiere una dimensión nueva, lo que unido a los fraseos flamencos de Eduardo Rodríguez y el bajo de Manolo Rosa, que adquiere una función fundamental en un tema desnudo, donde la voz de Jesús es protagonista, hacen de “Diálogo” uno de los momentos más bellos del plástico, como este fragmento de su letra refleja: “y la luna me contestaba, para amar hay que sufrir”. Sin poder salir del ensimismamiento en que nos encontramos, recuperando el ritmo sincopado del Flamenco, “En El Lago” surge de los surcos de “El Patio”. Este tema siempre ha sido para mí un talismán, de esas canciones que de repente surgen en tu mente cuando menos te lo esperas y que asocias a momentos importantes de tu vida. Su letra, que podríamos considerar también objeto de múltiples interpretaciones, desde la descripción de una amistad, pasando por la descripción de un amor pasajero, hasta la narración de los efectos que en el cuerpo tiene la experimentación con las drogas (“creo recordar que por la noche, el pájaro blanco echó a volar, en nuestros corazones, en busca de una estrella fugaz”), se ve envuelta en una composición que es de las más accesibles del trabajo, de las que aporta luz y no sombras, pero siempre con la capacidad de TRIANA de emocionar ya sea con un tema intrincado o con una cancioncilla como “Todo Es De Color”. Al final, todo eclosiona en una explosión instrumental, donde Antonio Pérez distorsiona su guitarra hasta el límite, levantando de la silla al oyente y dejándole en bandeja para el cierre de “El Patio”, otro de los momentos culminantes del plástico.

Cierre que viene dado por otra bulería, nuevamente con un ritmo sincopado como conducción de “Recuerdos De Una Noche”, donde Antonio Pérez vuelve a aportar el toque duro y distorsionado de TRIANA y Eduardo Rodriguez se apoya en su estilo flamenco en contraposición, lo que en unión a las palmas de “Tele” y los estimulantes ritmos de su batería, convierten al tema en uno de los más movidos de “El Patio”. El intercambio de solos entre Antonio Pérez y Jesús dan un toque psicodélico que no desentona para nada en el Flamenco de base de la canción, donde por una vez la voz de Jesús no es la auténtica protagonista, siendo un elemento más de TRIANA. Se llega así al final, con la sensación de que nos hemos quedado con ganas de mucho más, de haber escuchado algo grande y haber pasado el tiempo en un suspiro. Afortunadamente TRIANA repetiría este grado de inspiración en “Hijos Del Agobio”, segundo disco de la formación que vio la luz en 1977 en plena transición española. Un disco más oscuro, más sentido si cabe y que siguió aumentando el buen nombre del grupo, que por fin vería recompensados sus esfuerzos en 1979 con la edición de “Sombra Y Luz”, primer superventas de TRIANA y todo un éxito en la música española.

Lo que vino a continuación fue la eclosión del éxito de la banda, pero también un estancamiento creativo. TRIANA había conseguido llegar a lo alto, y era de tontos no aprovecharlo, así sacaron tres discos más con temas muy notables y otros que eran más para cubrir el expediente. Canciones como “Tu Frialdad” o “Una Noche De Amor Desesperada” se mantienen en la memoria de los oyentes de la época como hits radiofónicos, pero en general por debajo de lo que en la sagrada trilogía de “El Patio”, “Hijos Del Agobio” y “Sombra y Luz” TRIANA había conseguido. En 1983, después de exprimir el éxito al máximo, el grupo regresó después de un año en silencio con “Llegó El Día”, pero no se pudo saber si los momentos de inspiración de sus primeros años se iban a recuperar pronto, porque ese mismo año, un trágico accidente de tráfico acababa con la vida de Jesús De la Rosa, abriendo la veda para que en los años venideros fueran las discográficas las que se lucraran a costa de TRIANA sacando ediciones de sus discos por todas partes, recopilatorios homenaje... hasta una gira de “reunión” de la banda en manos de Juan José Palacios a mediados de los noventa, que tuvo hasta un breve reflejo discográfico con “Un Jardín Eléctrico”. Pero TRIANA, tal y como fue conocida en su inicio, ya había muerto, eso sí, dejando un legado único e indispensable en la historia musical española.

“El Patio” y también sus dos secuelas, “Hijos Del Agobio” y “Sombra y Luz”, son obras maestras de música ajena a cualquier tipo de etiquetas. Joyas que hicieron de Andalucía una de las zonas más prolíficas de España en el mundo del Rock y cuya sombra de éxito es muy alargada, llegando incluso a aparecer sus temas en un famoso concurso de televisión de busca-talentos musicales, demostrando que las composiciones de TRIANA siguen siendo actuales y mantienen su poder hipnótico. Jesús De La Rosa, Eduardo Rodríguez y Juan José Palacios, TRIANA, tres maestros que tienen, por derecho propio, un hueco en el olimpo musical.



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jueves, 7 de mayo de 2015

CARNAGE - "Dark Recollections": El paradigma del Death Sueco


Corría el año 1988 cuando un loco de la guitarra llamado Michael Amott, de padre inglés y residente en Suecia, amante de bandas como NAPALM DEATH, NOCTURNUS, MORBID ANGEL o CARCASS empezó a sopesar cada vez más en serio la idea de formar una banda de Death Metal. En una época en la que esta música era desconocida en Europa, nació CARNAGE, el grupo que estaba llamado a abrir la veda Death en Suecia y en el resto del viejo continente, junto a los no menos gloriosos NIHILIST y un pequeño grupo de jóvenes formaciones que crearían un sonido, una escuela única: GRAVE, TREBLINKA (ahora TIAMAT), ENTOMBED... auténtico Death sueco de la vieja escuela.

Si NIHILIST no llegaron a grabar nada oficial (aparte de sus tremendas demos), reconvirtiéndose pronto en otro de los grandes, ENTOMBED, las expectativas de Michael Amott y compañía pretendían llegar más lejos. Acompañado de unos adolescentes llamados Johan Liiva (más tarde en ARCH ENEMY de nuevo con Michael, y ahora en HEARSE), Johnny Dordevic (también en ENTOMBED) y un desconocido Jappe Larsson, grabaron una demo, "The Day Man Lost", en 1989, de tres cortos temas en un estilo puramente CARCASS pasado por la batidora sueca. Tras la entrada en el grupo del batería Fred Estby (más tarde en DISMEMBER) en lugar de Jappe grabaron una nueva demo, "Infestation Of Devil", que ya despuntaba con un estilo más personal y elaborado, más cercano al Death y con un sonido mucho mejor.

En estas circunstancias estaban cuando Jeff Walker (el de CARCASS sí) les propuso grabar un disco en su compañía Necrosis Records. El disco saldría compartido con los noruegos CADAVER, aunque también circulan versiones en vinilo dónde sólo aparecen los temas de CARNAGE.  En pocos días y con una formación renovada se pusieron manos a la obra y, recopilando temas de la demos y algunos nuevos, grabaron esta obra maestra que me dispongo a comentar. Los miembros definitivos estaban llamados a ser los padres del Death sueco más brutal: Matti Karki, el cantante eterno de DISMEMBER, David Blomquist que también estuviera presente en ENTOMBED, y los ya citados Fred Estby, Johnny Dordevic y el genio Michael Amott.

El disco se abre con "Dark Recollections" todo un mazazo potente cargado de riffs pesadísimos y con un sonido increíble para la época fruto del productor entre los productores de Suecia, Thomas Skosgberg en sus Sunlight Studios, de dónde también saldrían joyas como el "Left Hand Path" de ENTOMBED. Los típicos ritmos entre el Thrash y el Death de DISMEMBER, GRAVE... se combinan con unos puentes a medio tiempo cargados de melodía.

"Torn Apart" se convirtió en uno de los temas más famosos del underground de principios de los 90, posteriormente regrabado por DISMEMBER en su mini-cd "Pieces". Contiene un sólo de Amott que ya vaticinaba lo que este guitarrista daría de sí en el futuro en sus muchos proyectos, y con unos riffs, de nuevo, cargados de melodía pero a la vez de fuerza.

"Blasphemies Of The Flesh" se introduce por un medio tiempo dónde las voces de Matti nos estremecen, dando paso a un tema endiablado, cargado de buenos riffs mil veces imitados con posterioridad y unos solos al más puro estilo CARCASS (una de las mayores influencias en los comienzos de Amott).

100% Thrash pasado al terreno Death de CARNAGE es el argumento de "Infestation Of Evil". Si nos dijeran que esta canción fue firmada por DISMEMBER pensaríamos que es cierto, porque su estructura bien podía estar en el "Like An Ever Flowing Stream". El puente, con la malvada voz de Matti doblada y seguida de un pasaje de bajo y batería, es espeluznante.

Con "Gentle Exhuming" llegamos a uno de los cortes más brutales del disco y no por ello el más rápido, con unos pesados riffs y unos solos dónde de nuevo la sombra de CARCASS vuelve a nuestras mentes. La estructura del tema es cercana al Grindcore de la escuela de CARBONIZED, es decir, cargada de elementos sorprendentes más cercanos al Death.

"Deranged From Blood" con una introducción magnífica, se convierte en un tema mórbido lleno de cambios de ritmo y de sincopados fraseos que sirven para calentar motores para una de las mejores composiciones del álbum, "Malignant Epitaph", dónde unos riffs pegadizos que se van acelerando progresivamente nos ambientan para el momento en que Matti irrumpe con su voz cavernosa. Es un tema en el que todos los miembros de CARNAGE se salen, pero destacando una vez más la labor de Amott tanto en los solos, como en las complejas estructuras cargadas de cambios inesperados.

La labor de Fred Estby, el otro gran compositor de CARNAGE, se convierte en un trabajo de sobresaliente en "Self Dissection" combinando las cadencias Thrash más aptas para mover la cabeza como un poseso, con otras más furiosas, blast-beats, redobles y cambios de ritmo salvajes.

Finalmente, la sugerente entrada de "Death Evocation" nos abre un corte de nuevo muy mórbido, que junto a la decadente outro, constituyen un excelente broche final para esta obra maestra.

En 1990, tras la grabación del disco, Jeff Walker hizo un viaje a Suecia para volver a Inglaterra con dos de las piedras angulares del Death europeo: el comentado "Dark Recollections" y la joya de ENTOMBED "Left Hand Path". Llevaba en el bolsillo las cintas de dos de los grupos más influyentes del siglo pasado. Antes de su viaje de vuelta le hizo a Michael Amott una propuesta que supondría, por una parte el fin de CARNAGE, y por otra parte una de las etapas más creativas de CARCASS, la de su obra maestra "Necroticism". Jeff Walker le propuso ser parte de la maquinaria de las luminarias de Inglaterra y Amott, que era fan de CARCASS, no lo dudó ni un momento, aunque por esta razón CARNAGE muriera para el público. No obstante, casi todos sus miembros se reciclaron en DISMEMBER creando otro discazo como es "Like An Ever Flowing Stream", indispensable en cualquier discoteca metálica.

CARNAGE desapareció, pero no el genio de su alma Michael Amott. Primero en CARCASS, y luego en ARCH ENEMY y en SPIRITUAL BEGGARS, ha sabido llevar una coherente trayectoria dónde no parece que se hayan acabado sus ideas. En cualquier caso "Dark Recollections" fue su estreno en el mundo metálico, y siempre será considerado como una de las piezas más influyentes del Death Metal europeo, que ha sido reconocida a posteriori, cuando la gente empezó a preguntarse de dónde había salido ese pelirrojo que tan bien se defendía con las seis cuerdas.

Aunque la reedición de este disco es difícil de encontrar, merece la pena perseguirla por todos los rincones, porque en poco menos de una hora recoge todo lo que CARNAGE grabaron, los mejores minutos de Death Metal brutal que se hicieron en aquella época. Junto a los estrenos de ENTOMBED, GRAVE y DISMEMBER, "Dark Recollections" es una obra maestra única, que merece por derecho propio estar en la cumbre de la música europea.




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martes, 28 de abril de 2015

OBITUARY - "Cause Of Death": Banda sonora putrefacta


¡Magníficos aquellos momentos finales de los ochenta y primeros compases de los noventa! DEATH, MORBID ANGEL, CANNIBAL CORPSE, DEICIDE... el Death Metal salía de las catacumbas y se convertía en un género en boga, multiplicándose sus seguidores por todas partes y apareciendo bandas de debajo de las piedras. Con el sonido correoso y putrefacto, la producción en el subsuelo de la tonalidad y las voces a cada cual más inhumana, los creadores del Death Metal americano recogían los frutos de su trabajo. Y en medio de esta nube de bandas imprescindibles, no hay que dejarse a OBITUARY, a los gloriosos hermanos Tardy, Trevor Peres y compañía, que partiendo de un profundo amor a CELTIC FROST y POSSESSED en sus orígenes como XECUTIONER, supieron dar al Death Metal un sonido personal y propio: groovy, adictivo y con la voz inigualable del señor John Tardy como cabeza visible.

Poco tiempo antes ya habían dado un aviso con un debut, “Slowly We Rot” que también merece estar por derecho propio en la cumbre del Death Metal. Aún con su pasado más apegado al Thrash presente y sin llegar a explotar todo su potencial compositivo, OBITUARY nacía de la mano de un disco que no deja indiferente a nadie desde el momento en que los riffs podridos de Allen West y Trevor Peres y la voz cadavérica de Tardy hacen su aparición. Muchos dicen que ni siquiera tenían letras y que Tardy se limitaba a escupir gruñidos a cada cual más sepulcral. En cualquier caso, con letras o sin ellas, “Slowly We Rot” ponía a OBITUARY como uno de los nombres a seguir en medio de un conjunto de bandas originales e inimitables que dieron forma a un nuevo estilo. Tocaba el turno de darle continuidad y cambiando de bajista, la banda de Florida dio entrada en el seno del grupo al enorme Frank Watkins en sustitución de Daniel Tucker. Empezaron a componer deprisa y cuando ya lo tenían todo dispuesto para entrar otra vez en los míticos Morrisound Studios, que tanto hicieron para crear el sonido característico del Death Metal en estos años, a las órdenes de Scott Burns, el guitarrista Allen West se vio forzado a abandonar temporalmente la banda para atender a su familia. Su baja la cubrió un mercenario de los grandes, James Murphy, y gracias a él “Cause Of Death” es conocido como “el disco de los solos de Murphy”, pues su trabajo solista es esencial en este trabajo (una situación parecida a la de ahora con Santolla en el grupo en sustitución de Allen West nuevamente). 

De hecho muchos consideran la carrera de OBITUARY como constante y estática, pero en mi opinión cada disco del grupo destaca por algo propio: a lo que ya he comentado del debut y de “Cause Of Death”, “The End Complete” añade un sonido renovado convirtiéndose en uno de los discos más accesibles de OBITUARY, por su parte “World Demise” ralentiza sus revoluciones aún más y se puede considerar el disco más groovy de la banda, tratando de adaptarse al sonido que por aquel entonces predominaba en las corrientes metaleras. “Back From The Dead” supone el enlace entre este nuevo sonido y sus orígenes más crudos y directos, “Frozen In Time”, el esperadísimo regreso supone un nuevo punto de partida que resume todo el sonido hasta entonces contenido en la trayectoria de la banda, y con “Xecutioner´s Return”, para mi gusto un discazo con un Santolla pletórico, avanzan un poco más en busca de nuevos aires Thrash y una producción que les separa de su sonido clásico. Estoy de acuerdo en que son sólo matices, y que el sonido de OBITUARY no ha sido variado excesivamente a lo largo de su historia, al igual que ocurre con su alma gemela europea BOLT THROWER, pero de ahí a decir que se repiten disco tras disco, no estoy muy de acuerdo.

Dejando reivindicaciones a un lado, una vez que James Murphy fuera adoptado temporalmente para el puesto de guitarra solista, “Cause Of Death” estaba listo para ser registrado. OBITUARY mantenía los parámetros de “Slowly We Rot” pero había conseguido un sonido más personal y la labor compositiva era mucho más variada. A los constantes solos de Murphy, que dan un toque particular a cada tema, hay que añadir un trabajo en los riffs aún más corrosivo y heredero totalmente de sus dioses particulares CELTIC FROST (y la inclusión de la versión del “Circle Of The Tyrants” creo que les viene que ni pintada), y sobre todo un trabajo rítmico más variado y arriesgado. OBITUARY siempre fue conocido por su gran maestría a la hora de combinar tiempos ultra lentos con rápidos cambios hacia patrones más propios del Thrash, pero en “Cause Of Death” esto es llevado al extremo. Ninguna canción se acomoda en un ritmo constante y repetitivo, todas son una sabia conjugación de tiempos lentos y veloces, antagónicos, extremos entre sí, pero que encajan a la perfección gracias a la labor excepcional de Donald Tardy detrás de los parches. Increíble la gran labor rítmica del hermano de John en este trabajo, sin duda el triunfador del disco junto a James Murphy y el propio John, siempre personal e inimitable, que en “Cause Of Death” adopta una guturalidad igual de podrida que en “Slowly We Rot”, pero con una mejor producción para apreciar sus matices.

El sello de Scott Burns ya está presente desde la breve introducción que precede a “Infected”, donde la distorsión de las guitarras nos hará resquebrajarnos en nuestros asientos. Mientras los virus de esta particular infección nos recorren la sangre, James Murphy comienza su trabajo de la mano de un solo fantasmal y muy adecuado para ir incrementando la tensión de un tema que estalla de una forma excepcional, perdiéndose entre los vericuetos rítmicos que lo surcan. John combina dos pistas de voz que se superponen dando una sensación aún más moribunda, mientras los acelerones constantes nos contagiaran en un headbanging continuo. Más accesible y menos extrema en lo que a cambios de ritmo se refiere es “Body Bag”, donde John se vuelve a salir con su voz y los pegajosos y sencillísimos riffs se nos quedarán pegados a la primera. Compositivamente es un tema que mantiene unas bases muy sólidas, solo con una aceleración tan necesaria como efectiva en su estructura, y esto permite que James Murphy tenga espacio para lucimiento propio en su parte final, llevando a cabo un trabajo bastante melódico y clásico para lo que supone el estilo de OBITUARY pero encajando a la perfección en el groove del tema. Tras esta demostración de Murphy, llega el turno a uno de los temas más conocidos de OBITUARY, “Chopped In Half”, más corto que sus dos predecesores y que aunque parece seguir unos patrones similares a “Body Bag” pero más directos, consigue contagiar su poderío rítmico, haciendo que nos rindamos ante el enorme trabajo de Donald Tardy. Sin duda un tema tan adictivo y especial que no debería faltar (y de hecho no suele faltar) en ninguno de sus directos, todo un clásico.

Así se llega al homenaje particular que rinde OBITUARY a una banda a la que le debe mucho sobre todo por el sonido de sus guitarras y también por sus cambios de ritmo: CELTIC FROST. Aunque parece que todo aquél que quiera rendir homenaje a la banda suiza siempre usa este tema, “Circle Of The Tyrants”, en una versión un poco más acelerada a la original, casa a la perfección con el estilo de la banda de Florida y en medio de este disco parece una composición propia más, con los “ughs...” incluidos. Para volver al groove y a la pesadez en las guitarras, “Dying” nos devuelve a las composiciones propias del grupo con un tema a medio tiempo, cargado de maestría por parte de la sección rítmica en general, no sólo de Donald Tardy, pues Frank Watkins, tan grande como buen bajista es imprescindible para que el abismo no aparezca en el camino de OBITUARY. Murphy vuelve a tener su momento de protagonismo, aunque más comedido que en temas anteriores, dejando un papel más importante al peso rítmico del tema que es fundamental (de hecho hasta bien pasada la mitad del corte, John Tardy no hace su aparición de una manera arrastrada y casi susurrada). Después de una breve outro que sirve de enlace, llega sin darnos tiempo a coger aire “Find The Arise”, el tema más extremo en lo que a cambios de ritmo se refiere del trabajo, que en poco menos de tres minutos resume lo que es este disco: ritmo, sonido pesado y los solos de Murphy siempre presentes.

Ya encaminados hacia el final del trabajo, el tema que da título al disco, “Cause Of Death”, precedida de una intro similar a la del inicio del disco es un ejemplo de lo que es tomarse con calma las cosas. Todos aquellos que piensen que para hacer Death Metal sólo se puede hacer tocando a velocidades de infarto, deberían escuchar este tema, donde Murphy realiza uno de sus mejores trabajos, nuevamente con unos aires muy melódicos que contrastan con la música de OBITUARY. La estructura se deja fluir poco a poco, incrementando la intensidad y la densidad, dejando que el groove venga por sí mismo, para que se nos quede grabado a la primera. En resumen, un tema largo y pesado, pero efectivo como pocos. Como efectivo es el riff principal de “Memories Remain”, enfermo, heredero de CELTIC FROST (ese sonido de teclados en la parte central del tema también les delata) y con mucho feeling, haciendo que el tema sea uno de los que más fácilmente se quedan de todo el disco por su sencillez y la labor rítmica. Finalmente para acabar esta oda al Death Metal en su estado más primigenio, “Turned Inside Out” pone el broche final recuperando la adicción de las guitarras y los riffs cargados de groove. Los cambios de ritmo que hacen a Donald Tardy protagonista, vuelven a ser los encargados de conducir el tema, consiguiendo que el Thrash y el Death se den la mano y dejando hueco para que Murphy siga a lo suyo, dando muestras de ser un guitarrista muy dotado técnicamente pero que también sabe lo que requiere cada canción en cada momento. Un final excepcional para un disco que desde su oscura portada, pasando por lo fantasmagórico de su música y acabando por sus letras, desprende muerte por todos sus poros.

Aunque hubo que esperar más de ocho años desde “Back From The Dead” para que OBITUARY volviera a coger los instrumentos (aunque salvo Watkins y John Tardy, el resto siguieron vinculados a la música, en el caso particular de Donald Tardy perdiendo el tiempo con ANDREW WK...), el resultado de “Frozen In Time” y “Xecutioner´s Return” merecieron la espera. En directo siguen arrasando cada vez que vienen a España, llenando hasta la bandera los recintos que contratan, si bien deberían de elaborar sus set-lists de tal manera que no den tanto protagonismo a sus últimas obras dejando huérfanos muchos de sus temas clásicos. En cualquier caso, OBITUARY es una leyenda viva que, con suerte, lo seguirá siendo por muchos años. Es todo un regalo seguir disfrutando de uno de los grupos creadores de la música más enfermiza del planeta y “Cause Of Death” es ejemplo de ello. Si hubiera que hacer un top-5 de discos imprescindibles en el sonido del Death Metal, “Cause Of Death” estaría entre ellos sin ninguna duda. OBITUARY pone banda sonora a la lenta putrefacción de nuestros cuerpos.


Infected / Cause Of Death: https://www.youtube.com/watch?v=GxMmbR3x61c

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