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jueves, 5 de marzo de 2015

WORMED - "Exodromos": un viaje astral a través del tiempo y el espacio


Si hay una banda Guadiana en el mundo del Death Metal esa es WORMED. Son unos veteranos de la escena, ya van caminando para la mayoría de edad como grupo y en su haber, dejando demos a un lado, solo cuentan con dos discos y un EP. Pero además entre uno y otro lanzamiento han pasado diez años. Alguno podría pensar que el grupo estaba disuelto, pero no, seguían ahí, sólo que como las letras de Phlegeton, para WORMED el espacio y el tiempo es relativo. Otra banda habría perdido frescura en este tiempo, en el que además han tenido algún que otro cambio de formación, especialmente en el apartado de la batería donde ya no estaba el enorme Andy C. aunténtico mercenario a lo Tony Laureano español y uno de los baterías con mayor calidad técnica del mundo musical. WORMED no ha perdido frescura, sino que han avanzado, han dado un paso de gigante en todos los aspectos y siguen siendo ellos. El resultado es un disco con calificativo de obra maestra, que objetivamente hablando y más allá de que te guste el Death Metal Técnico, es un disco impecable, pleno y brillante.

En poco más de media hora el quinteto (en el momento de la grabación con Riky, entonces también en AVULSED tras los parches) resume a la perfección lo que debería ser un disco de Brutal Death Técnico. No significa retorcimiento sin sentido, no significa afinación en el subsuelo porque sí, no significa brutalidad sin medida. Significa conseguir seguir un hilo argumental, conseguir que la música fluya con personalidad propia, con momentos destacables, con sonido de conjunto, con calidad y destreza técnica, pero también sentido compositivo, con todos los ingredientes conjugados en su justa medida y con una producción adecuada que logre redondear el conjunto. Pues bien, todo eso está presente en “Exodromos”. WORMED ha aprovechado muy bien el tiempo y se han convertido en una versión mejorada de la ya prometedora banda que eran cuando sacaron en 2003 el mítico “Planisphærium”, disco en el que la calidad estaba presente pero se perdía en el envoltorio y no lograba captar todo lo que la banda era en directo. “Exodromos” es un hito para WORMED, para la música de este país y un referente internacional.

Con las letras típicas de Phlegeton, centradas en temática cósmica de agujeros de gusano, supernovas y viajes astrales a través del espacio tiempo, la música y la temática encajan en una sinfonía perfecta: explosiones de blast-beats, cambios de ritmo, melodías enigmáticas, armonías de tonalidad arriesgada, combinación de voces profundas con otras más audibles… y mucho efecto sonoro por detrás. Todo es la perfecta banda sonora para una película de ciencia ficción en donde el protagonista sale y entra de su propio cuerpo al capricho del cosmos. A lo largo del trayecto nos sentiremos golpeados, zarandeados o llevados de la mano. Es el caso de la explosión inicial de “Nucleon”, muy acorde con su letra atómica, donde blast-beats, parones y juegos de armonías cambiantes de ascendencia Jazzística, nos van golpeando una y otra vez. “Tautochrone” se acelera como si fuésemos atravesando el cosmos en una nave a velocidades por encima de la luz, con momentos de incertidumbre y atmósfera, en donde aunque los ritmos siguen acelerados las guitarras nos envuelven. La cortísima “Darkflow Quadrivium” nos hace fluir en la oscuridad del espacio con la voz hablada de Phlege y unas guitarras muy DEVIN TOWNSEND y su contrapunto final en cuanto a tiempo, “Xenoverse Discharger” cierra el trabajo en un constante repetir de la misma frase por parte de Phlege (“I am the involution controller”), mientras los juegos armónicos arriesgados y melodías experimentales de J.Oliver y Migueloud hace que pensemos que estamos en pleno viaje atemporal, estático e infinito al mismo tiempo.

A todo lo dicho: calidad técnica, capacidad de transmitir sensaciones, construcción de un hilo argumental coherente entre los temas y alto nivel compositivo para que los elementos de WORMED no suenen inconexos, se añade una producción, como no podía ser de otra manera, estratosférica. Todo se escucha con un punto natural y artificial al mismo tiempo muy acorde al estilo y a la temática de WORMED. Por fin consiguen transmitir la sensación brutal y bien engrasada que tienen en directo, pero en formato “panorámico”. Por todas estas razones, y repito, desde un punto de vista totalmente objetivo, “Exodromos” es un gran trabajo. Esperemos que no necesiten otros 10 años para volver, porque este grado de inspiración hay que aprovecharlo.


“The Nonlocality Trilemma”: https://www.youtube.com/watch?v=v2Y2TCD7KLA


jueves, 26 de febrero de 2015

CANNIBAL CORPSE - "Eaten Back To Life": Volviendo a la vida morbosamente


Cuando uno se pone a hablar de un “clásico” lo hace con un poco de cargo de conciencia. Por un lado está un supuesto criterio histórico, por otro lado está el gusto personal del que escribe. Confesaré de antemano que con CANNIBAL CORPSE lo tuve muy complicado. Si por mi fuera comentaba todos sus discos hasta “Vile” incluido como clásicos del género. Primero descarté “Vile” porque aunque fuera el primer disco de Death Metal que entró en la listas de éxitos del Billboard, quería reflejar la época más tradicional de la banda, lo cual suponía sacrificar a su actual frontman y cantante indiscutible de CANNIBAL CORPSE, el otrora garganta podrida de MONSTROSITY “Corpsegrinder” Fisher. Seguidamente descarté “Butchered At Birth” porque a pesar de tener buenos clásicos del grupo, siempre lo he considerado inferior a su debut. Mi duda estaba pues entre tres discos entre los cuales me ha sido muy difícil decidir.

¿Descartar “The Bleeding”? Quizás sea el disco más “atípico” de CANNIBAL CORPSE, pero a la vez una evolución natural desde sus inicios, además de gozar de la mejor producción que jamás tuvieron con Barnes. ¿Descartar “Tomb Of The Mutilated”? Más difícil todavía, el disco donde CANNIBAL CORPSE alcanzó plenamente su sonido, dejando su raíz más Thrash y entrando de lleno en un compendio de tecnicismos y berridos a partes iguales. ¿Descartar “Eaten Back To Life”? Quizás sea el disco más ingenuo y más “crudo” del grupo, en el sentido de que aún estaba por madurar todo lo que luego construirían, pero no cabe duda de que el impacto de este debut fue tan grande que merecía ser considerado también un clásico. ¡Qué podía hacer! Al final he optado por mi gusto personal y me he decidido por “Eaten Back To Life”, el disco que más veces habré puesto en mi vida de CANNIBAL CORPSE, siendo el segundo que adquirí del grupo desde que los descubrí con “Tomb Of The Mutilated”. Y precisamente con este otro disco, gracias al cual perdí mi virginidad con el grupo, es con el que más problemas he tenido para terminar de decidirme. En el futuro me resarciré y lo comentaré por aquí también.

Poniéndome ya en materia después de esta larga introducción, hay que situarse a finales de los ochenta y en el albor de los noventa para encontrar el origen de CANNIBAL CORPSE y de este controvertidísimo “Eaten Back To Life”, uno de los discos que más censura ha sufrido a lo largo del globo, especialmente en Alemania, y no porque el grupo nacido en Buffalo y establecido en Tampa fuera el primero en hablar de horror, zombies y violencias líricas afines, ni porque fuera el único en tener portadas llamativas de cuerpos mutilados (seña de identidad de la banda), pero sí quizás han sido, son y serán, los superventas del Death Metal y eso genera que tus discos dejen de ser escuchados por una minoría y levanten polémica en los entornos más alejados del underground musical. Sea cual sea la causa, el caso es que “Eaten Back To Life” y sus dos secuelas dieron mucho de qué hablar a principios de los noventa, hasta tal punto que CANNIBAL CORPSE acabaron saliendo en 1994 en la archiconocida película “Ace Ventura” protagonizada por Jim Carrey, confeso admirador de la banda.

¿Cuál fue la causa de tanto revuelo? Además de sus portadas, la mente enfermiza del irreverente y un tanto “creído” posteriormente, Chris Barnes, autor de las letras del grupo. Su voz podrida e inhumana, cuya raíz hay que encontrarla seguramente en un grupo como REPULSION, al cual musical, lírica y visualmente CANNIBAL CORPSE le debe bastante, fue la seña de un grupo que en “Eaten Back To Life” dejaba ver unas influencias muy clásicas y ancladas en el Thrash y el Proto-Death. Y muchos, cuando años después Barnes creara otro proyecto más “mainstream”, SIX FEET UNDER y fuera invitado a dejar a los caníbales porque los tenía un poco abandonados, miraron con recelo al enorme física y vocalmente hablando, George Fisher. El caso es que CANNIBAL CORPSE no fue tomado muy en serio en sus inicios, fueron parte de los pioneros del Metal Extremo, pero el hecho de que estuvieran envueltos en tanto elemento extramusical y que se hablara tanto de ellos hizo que no obtuvieran el galardón hasta ganárselo a pulso año tras año, disco tras disco, manteniéndose fieles (quizás demasiado) a su propio sonido y llenando salas allá a donde iban a tocar.

Siendo una apuesta fuerte por parte Metal Blade, sello que siempre ha estado ligado al nombre de la banda pues todos sus discos y lanzamientos pasan por ellos, y con las colaboraciones del también polémico Glen Benton y el cantante de INCUBUS, Francis Howard, los cuales aportan su granito de arena en “Mangled” y “A Skull Full Of Maggots”, el debut de CANNIBAL CORPSE después de un bagaje a sus espaldas de una única demo, salía a la calle en 1990. Su título no podía ser más prometedor, “Eaten Back To Life”, y ya desde el primer momento llamaba la atención por todo el artwork que rodeaba al disco. El grupo estaba formado por los eternos Alex Webster y Paul Mazurkiewicz, acompañados de Jack Owen, Bob Rusay y el propio Barnes, columna vertebral de los primeros CANNIBAL CORPSE hasta que el puesto de segundo guitarrista fuera definitivamente ocupado por Pat O´Brien y Barnes fuera sustituido por “Corpsegrinder” en el disco que más ha vendido en la historia de la banda, “Vile” (Jack Owen se mantendría fiel al grupo hasta decidir sacar adelante sus apetencias más rockeras en ADRIFT, aunque visto su paso por DEICIDE y demás, muy desilusionado con el Death Metal no estaría...). Y así comenzaba la historia para CANNIBAL CORPSE.

Lo mejor de “Eaten Back To Life” es su frescura e ingenuidad. Es probablemente el disco que más influencias refleja, con una raíz muy Thrash anclada en SLAYER y sobre todo POSSESSED, grupo al que deben un gran número de riffs en este primer trabajo y al que ha rendido pleitesía en más de una ocasión Webster y compañía. Pero hay que tener en cuenta que en esta época el Death Metal empezaba a dar sus primeros pasos y CANNIBAL CORPSE hincaba sus raíces plenamente en el sonido que DEATH, AUTOPSY, DEICIDE, MORBID ANGEL... estaban formando partiendo de los mandamientos del Thrash y llevándolos un punto más allá. En cualquier caso las once composiciones del trabajo, envueltas en el sonido correoso y mítico de Scott Burns en los estudios Morrisound, sentaron un antes y un después en la banda y muchas de ellas son pedidas y repetidas una y otra vez en sus conciertos. “Mangled”, uno de los cortes en donde la vena más técnica que luego desarrollarían en “Tomb Of The Mutilated” se ve, “Born In A Casket”, cargada de groove y cambios de ritmo, y la siempre imprescindible “A Skull Full Of Maggots”, son ejemplos de la importancia que tiene “Eaten Back To Life” para la vida de CANNIBAL CORPSE y para sus fans.

Pero no hay que dejarse olvidados otros temas que respiran energía y extremismo. “Shredded Humans”, toda una declaración de intenciones por parte de Barnes en sus letras, es otro corte mítico, con esos riffs cíclicos y repetitivos que se quedan grabados a la primera, acolchados a la perfección por la mejor rítmica del Death Metal: Alex Webster y Paul Mazurkiewicz. Manteniendo esta línea, con un grado de técnica mayor, dando un buen repaso a las influencias Thrash de las que beben los riffs de CANNIBAL CORPSE en este trabajo, “Edible Autopsy” es uno de esos cortes en donde el sonido característico del grupo que luego sería desarrollado hasta la saciedad en posteriores lanzamientos más sale a relucir. Para contrastar con la duración de estos dos primeros temas, cierra la trilogía de entrada del debut, “Put Them To Death”, abriendo la veda para algo que es también seña de CANNIBAL CORPSE: temas de menos de dos minutos que siempre están presentes, al menos una vez, en sus discos y que en este caso nos sirve para comprobar que Alex Webster es indispensable en CANNIBAL CORPSE. Finalmente, para cerrar la primera parte del trabajo “Scattered Remains, Splattered Brains” insiste en la fórmula de tema corto y extremo, con unos ritmos de batería realmente adictivos, preparando así el terreno para el groove de “Born In A Casket” y demostrando una vez más el amor hacia POSSESSED que tiene el grupo.

¿Qué resta? Además del siempre imprescindible y ya citado “A Skull Full Of Maggots”, “Rotting Head” nos golpea con unos cambios de ritmos veloces, y una estructura muy propia de REPULSION, dejándonos sin aliento como si fuéramos Chris Barnes, el cual a duras penas puede escupir sus palabras en medio de tanto extremismo. Para no perder la dinámica de esta parte del trabajo, la más rápida y agresiva del disco, “The Undead Will Feast” continúa por esta línea de minimalismo y estrofas lanzadas a la velocidad de la luz, que en la voz putrefacta de Barnes se convierten en frases dichas por verdaderos cadáveres. Finalmente, cierra esta sucesión de temas “Bloody Chunks”, nuevamente por debajo de los dos minutos de duración y teniendo en mente el “Horrified” de Carlson y compañía. Si después de dejarnos agotados, y tras “A Skull Full Of Maggots” todavía te quedan fuerzas, prepárate para “Buried in the Backyard”, un tema cuya introducción instrumental se alarga hasta límites insospechados, siendo un autohomenaje a la labor de la rítmica y las guitarras de Owen y Rusay, hasta que por fin Barnes se decide a entrar. Nuevamente el ramalazo técnico aparece, abriendo el camino a lo que vendría después, y cerrando por el momento el primer capitulo en la historia de CANNIBAL CORPSE.

“Eaten Back To Life” forma parte de la vieja escuela del Death Metal y por tanto, a pesar de que sea un disco que refleja a una banda en formación, merece estar aquí. “Butchered At Birth” trató de seguir la senda abierta también por este trabajo, pero fue ya “Tomb Of The Mutilated” el disco que terminó de forjar la personalidad de una de las bandas más influyentes de la historia del Death. CANNIBAL CORPSE tiene, por derecho propio, el galardón de ser la banda de Metal Extremo que seguramente más conocida sea entre los aficionados y entre los ajenos a esta música. No hay película, no hay referencia que no refleje, aunque sea mínimamente, cuando se habla de Metal Extremo al quinteto de Tampa. Quizás no sean los mejores. Quizás no hayan evolucionado mucho. Quizás sea todo más marketing que otra cosa. Quizás. De lo que no cabe duda es que CANNIBAL CORPSE fueron, son y serán grandes.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

"Born In A Casket" (Live In Wacken): https://www.youtube.com/watch?v=vVtb9fJ5Ci4

"Shredded Humans" (Live With Barnes): https://www.youtube.com/watch?v=WX_fWJOAHWs

jueves, 19 de febrero de 2015

JOHN COLTRANE - "A Love Supreme": El inicio de la "ascensión".


Hablar de JOHN COLTRANE es hablar del saxofonista tenor más influyente del Jazz junto a Coleman Hawkins, Ben Webster y Sonny Rollins. Hay una tendencia a catalogar a los saxofonistas tenores posteriores en “post coltraneanos”, según beban de él o no. E incluso bebiendo de él se puede hacer desde el lado post Bop (como su propio hijo Ravi Coltrane) o desde el lado Free (como su discípulo aventajado Pharoah Sanders). Hasta músicos que han usado como vehículo de expresión otro rango tonal del saxofón (Kenny Garrett por poner un ejemplo) tienen un lenguaje claramente coltraneano. Este lenguaje es el de la improvisación modal, el de los largos desarrollos efusivos cargados de sentimiento y libertad. Es el lenguaje de la espiritualidad hecha música. Y si hay un disco que marca el antes y el después, la madurez en este lenguaje, ese es “A Love Supreme”.

Tres piezas, media hora de duración y toda una declaración de intenciones para el cuarteto clásico de COLTRANE junto a McCOY TYNER, JIMMY GARRISON y ELVIN JONES. Después de muchos años ahondando en otras culturas, particularmente la Hindú y la Africana para expresarse (ya hablé de “My Favorite Things” y no de “Africa Brass” pero viene a colación), COLTRANE trató de conjugar todo lo aprendido en su propio lenguaje y personalidad. “Coltrane”, los directos en Birdland y Village Vanguard y sobre todo “Crescent” fueron el punto de partida de esta ascensión al lado espiritual de COLTRANE. De hecho la tetralogía “Crescent”, “A Love Supreme”, “Meditations” y “Ascension” es citada (con algún trabajo menor entre medias como “Om” o “Kulu Se Mama”) como la Biblia de JOHN COLTRANE, los cuatro evangelios de la música del saxofonista, contados por él mismo.

El disco toma como base rítmica y armónica un colchón espectacularmente cuadrado y bien tejido por el trío TYNER, GARRISON, JONES, en donde TYNER ya había aprendido a volar solo, improvisando a la vez que apoyaba la audacia de su líder y GARRISON y JONES dialogaban entre sí en busca de un pulso frenético unas veces y envolvente otros. “A Love Supreme” se estructura como si de una liturgia se tratase. La primera parte “Acknowledgement” supone la toma de contacto con el alma, con el otro lado. COLTRANE va aumentando la intensidad de su fraseo siempre con tonalidad hímnica, mientras TYNER trata de seguir este ascenso y GARRISON y JONES miran directamente a África. Esta parte acaba con la recitación del título del disco como si de un padre nuestro se tratase. La segunda parte, “Resolution”, empieza donde acaba la primera, con GARRISON como protagonista con esa forma de tocar suya tan poderosa. Aquí COLTRANE adopta una tonalidad que recuerda a GIANT STEPS, más Hard Bop, más “mainstream”, dejando espacio para que sus acompañantes se luzcan, especialmente TYNER, más cómodo que en la primera parte de la obra. La melodía que sirve de base a “Resolution” siempre quedará en los anales del Jazz, al igual que la forma de acabar la pieza, con un COLTRANE más suelto y menos constreñido, nuevamente poniendo a prueba la audacia de sus acompañantes.

Le damos la vuelta al acetato y nos encontramos con la tercera y cuarta partes de la obra unidas en una sola. “Pursuance” es lo más intenso que tendremos en el menú. Comienza con ELVIN JONES haciendo un solo introductorio, a partir de lo cual COLTRANE inicia una progresión de escalas que son míticas, levemente basadas en “Mr. P.C.” (otra vez mirando a “Giant Steps”). Tras estas escalas modales, TYNER comienza un solo un poco alejado de su estilo percusivo, casi diría que excesivamente clásico teniendo en cuenta el espíritu de la composición, mirando directamente a su padre estilístico AHMAD JAMAL. Pero COLTRANE no se amilana y su improvisación, impulsada por un ELVIN JONES excitado, es puro fuego. Como luego sería recurrente en su fraseo, COLTRANE gusta de llevar el saxo al límite, subiendo y bajando por su columna de viento hasta salirse del rango habitual, y esta improvisación es fiel reflejo de ello. La pieza acaba, como comenzó, cerrando el círculo con otro solo de JONES ya totalmente encendido, sin que GARRISON deje de pulsar su contrabajo por detrás y entonces se quede solo ante el peligro enlazando así con la cuarta pieza del plástico, “Psalm”, la más espiritual y envolvente, que comienza con el solo de GARRISON que ha cambiado el tempo musical y a base de armónicos da entrada a un COLTRANE ya en otro mundo, con su alma en los altares y su cuerpo en los infiernos. TYNER se dedica a machacar su piano a base de arpegios y ELVIN JONES con las mazas termina de redondear el cariz elevado del tema, la llegada al nirvana, al más allá.

A partir de 1965 nada sería lo mismo. COLTRANE había encontrado su yo, un yo en el que su cuarteto clásico ya no encajaba y en el que la libertad era la nota dominante. Pero también había encontrado su infierno personal en forma de una cirrosis y una úlcera de estómago cada vez más hirientes. Ambos factores convirtieron a JOHN COLTRANE en el adalid de la furia y el libertinaje en el lenguaje del saxofón. A COLTRANE los rangos de su instrumento se le quedaban cortos, quería chillar, romper la madera de su boquilla, salirse de lo marcado, encontrar la libertad en su propia forma de expresarse como ya hacían ALBERT AYLER, ORNETTE COLEMAN (en este caso sobre todo desde el punto de vista compositivo) y ERIC DOLPHY. Como testamento vital quedará “Expression”, la última obra “oficial” y ya póstuma de COLTRANE (aunque Impulse y sus derivados ha estado editando rarezas desde su muerte casi anualmente), pero como pieza clave en su conformación como músico queda “A Love Supreme”, LA OBRA con mayúsculas de COLTRANE.



viernes, 9 de enero de 2015

AMY WINEHOUSE – “Frank”: La Billie Holiday del nuevo milenio.


De vez en cuando surge en la industria musical algún artista que acaba con la etiqueta de mito prematuramente muerto. El mundo de la música y de la fama es muy propicio para que almas rotas y espíritus vulnerables, acaben cayendo en un círculo de autodestrucción. Y AMY WINEHOUSE es el ejemplo de la primera década del siglo XXI. Surgida de la nada y con un estilo totalmente retro que estaba en pleno resurgimiento, mezcla de Jazz, R&B y un toque de Hip-Hop / Trip-Hop más actual, AMY WINEHOUSE podía presumir de ser, acertadamente comparada, con Billie Holiday y Sarah Vaugahn por un lado y con Lauryn Hill por otro. Tradición y contexto urbano unidos en un mismo producto. Y eso es “Frank”, debut de la artista inglesa, para muchos superado por su posterior y último disco “Back To Black” (que es cierto, tiene hits más memorables, pero en conjunto es un trabajo más irregular), pero para mi el disco más fresco y “novedoso” para la época, el que influyó en otras artistas y trajo el sonido crepitante de la música negra americana de nuevo a la palestra.

“Frank” vio la luz, cuando AMY apenas contaba veinte años. Y se convirtió en disco de platino en un momento. ¿Éxito prematuro? AMY ya era un poco especial, pero estoy seguro que tanto bullicio le pilló por sorpresa y le hizo refugiarse en sus propios demonios. En cualquier caso, musicalmente hablando “Frank” es un reflejo de lo que AMY WINEHOUSE había mamado desde la cuna: Jazz y la música negra de las calles. Devoró con fervor los vinilos de cantantes de Jazz que andaban por su casa, y también se empapó de las tendencias R&B y el Hip-Hop de su adolescencia, con lo que de las cuerdas vocales de AMY sólo podía salir algo como “Frank”: un compendio muy equilibrado de ambos mundos, de ambos extremos de una misma cuerda, con un trasfondo instrumental elegante y bien arreglado, una producción muy noventera y su voz, nasal y peculiar, carismática, única… y al mismo tiempo bien encasillada, heredera de su entorno y de su bagaje musical, con Billie Holiday a la cabeza (aunque la interpretación de “October Song” es puramente de Sarah Vaughan, incluyendo un homenaje-plagio al “Lullaby Of Birdland” de Sassy).

El inicio de “Frank”, con “Stronger Than Me”, puede ser comparable a cualquier disco de Neo-Soul: con loops repetitivos, instrumentación Jazzy y una producción vinilera. Pero uno se da cuenta de que AMY va más allá al escuchar “You Sent Me Flying”, tema de gran duración, en donde el Neo-Soul se tiñe de la influencia de la Bossa Nova y del Jazz más clásico, sin perder el toque propio de los noventa. Ese toque es la columna vertebral en cortes como “Fuck Me Pumps” o sobre todo “In My Bed”, el tema más R&B contemporáneo de todos. Pero luego tienes cosas como “Moody's Mood For Love” en donde se cuela la influencia de ELLA FITZGERALD con amagos de scat en la interpretación de AMY, “I Heard Love Is Blind”, que es Jazz de club puro y duro o la ya citada “October Song”, y uno se teletransporta a otra época. Esa es la genialidad de AMY WINEHOUSE, y yo creo que la clave de su éxito: lograr “refrescar” el pasado y hacerlo accesible y atractivo a generaciones como la suya (la mía) que no hemos vivido estas raíces musicales, pero por suerte hemos crecido con ellas por entorno familiar.

El futuro de AMY WINEHOUSE estaba más o menos escrito. Sus adicciones crecientes, su tormentosa vida privada, y la maldad de la industria musical que quiso exprimirla al máximo hicieron el resto. Hubo un momento en que la gente estaba más pendiente de si se derrumbaba borracha sobre un escenario, que si cantaba bien o sacaba nuevo disco. Muy triste, pero no es la primera vez que pasa. Y ahí alguien con la personalidad adictiva y voluble de AMY se hunde, hasta el punto de morir por exceso de sí misma antes de cumplir los 30 años. ¿A alguien le suena esta descripción del cenit de una carrera? Pues añade el nombre de AMY al de Charlie Parker, la propia Billie Holiday, Jimi Hendrix, Janis Joplin… o Kurt Cobain. Ser un genio atormentado es lo que tiene: el peor enemigo es él mismo. Mientras tanto “Frank” y su posterior secuela, “Back To Black” seguirá sonando en la radio, como legado de una artista que dijo poco para el potencial que tenía… Pero lo poco que dijo, fue intachable.

“Fuck Me Pumps”: http://youtu.be/iVaqQe3V498

“In My Bed”: http://youtu.be/xdi_yuSgQw8

“I Heard Love Is Blind”: http://youtu.be/HqRF2GYrusg

“October Song”: http://youtu.be/OwnJuMaY7GM

viernes, 2 de enero de 2015

LOS MEJORES DEL JAZZ DE 2014

Igual que al hacer el Top en Rock y Metal, me cuesta mucho hacerlo con el Jazz. De buenas a primeras hay ciertos sellos como ECM, Tzadik o Clean Feed de los que incluiría todos sus lanzamientos, porque no fallan. Pero luego tenemos otros lanzamientos esperados o no que no han parado de sonar en mi reproductor y están entre lo mejor de sus autores. Algún purista dirá que este Top no hay por dónde cogerlo, pero prefiero moverme por impulsos así que…




1.- BRAD MEHLDAU - MARK GUILLIANA – “Mehliana”

Sin duda la sorpresa del año, el mejor disco que he escuchado en 2014 y no me refiero ya al mundo del Jazz (más si tenemos en cuenta que para muchos “esto” no será Jazz). BRAD MEHLDAU siempre fue uno de mis favoritos hasta que se produjo un desencuentro y o me aburría o me parecía un prepotente. Cuando muchos pusieron la señal de alarma con este proyecto junto al batería y músico de electrónica Mark Guilliana, pensé que sería el momento ideal para terminar de cerrar mi relación con MEHLDAU. Resultó ser lo contrario: “Mehliana” es lo mejor del pianista en mucho tiempo, precisamente porque no es él en el sentido clásico al que nos tenía acostumbrados. Aquí hay riesgo, aventura y frescura, lo que le estaba faltando desde hace años. Será difícil de superar.






2.- HENRY BUTLER & STEVEN BERNSTEIN & THE HOT 9 – “Viper's Drag”

Con “Viper’s Drag” vuelve a echar a andar Impulse, el mítico sello de los sesenta donde Coltrane investigó durante tanto tiempo. Y lo hace con un HENRY BUTLER que junto al excéntrico STEVEN BERNSTEIN quieren rendir homenaje a las raíces más rítmicas del Jazz, visto dese el prisma de la libertad improvisatoria y tonal posterior. El resultado es un disco cargado de alma, de respeto hacia el pasado y de reivindicación de una mano izquierda pianística que algunos se olvidan que tienen con tanto seguidor de Bill Evans y Keith Jarrett por ahí. Una gozada para disfrutar y sentirse en Nueva Orleans.






3.- JOHN ZORN & MOONCHILD – “The Last Judgment”

Con “The Last Judgment” JOHN ZORN cierra su proyecto MOONCHILD, ese que estaba llamado a suceder a Naked City y Painkiller, dejando que la cara más extrema de Zorn fluyera a gusto. Manteniendo a los Templarios como tema y de nuevo con John Medeski como cuarto miembro del trío Dunn-Patton-Baron, “The Last Judgment” es probablemente el lanzamiento más accesible de MOONCHILD, lejos de la densidad de su primer y homónimo capítulo o de los excesos vocales de “Six Litanies for Heliogabalus”. Más ambiental y estructurado, con un Patton más comedido, MOONCHILD se cierra de manera sobresaliente, aunque estoy seguro que la esquizofrenia de Zorn saldrá por algún lado con otro proyecto similar.






4.- PHAROAH SANDERS & CHICAGO / SAO PAULO UNDERGROUND – “Spiral Mercury”

Uno de los grandes de la historia del Jazz que ha ido vagando por el anonimato desde que su maestro COLTRANE desapareciera, siempre ha estado ahí. Ya sea viajando a las raíces africanas de la música, ya sea soltando su furia en trabajos de otros artistas, el faraón sigue vivo y “Spiral Mercury” es un ejemplo. Aquí SANDERS improvisa, se suelta y vuela como antaño con el colchón del proyecto UNDERGROUND del trompetista y cornetista Rob Mazurek, es decir un trasfondo de libertad rítmica y armónica, apoyado fundamentalmente en las texturas de la electrónica y la música ambiental por un lado y la percusión por el otro. Grabado en vivo, SANDERS encuentra la horma de su zapato en este contexto y si uno cierra los ojos casi cree verle de nuevo con la energía de los sesenta, pero la madurez actual. Un grande.






5.- JASON MORAN – “All Rise”

Si HENRY BUTLER rendía homenaje a la mano izquierda en “Viper’s Drag”, JASON MORAN lo hace igualmente con “All Rise”, centrado además en FATS WALLER. Pero MORAN no podía quedarse en una mera recreación, tenía que ofrecer un mestizaje, algo más, y para eso se ha juntado con MeShell NdegeOcello y ha trasladado a Waller, a los inicios del Jazz, al mundo de la música negra en general: al Funk, al Soul, al Blues… Tal y como ROBERT GLASPER hace en su Experiment, pero con un arraigo por la tradición del Jazz mucho mayor. Para muchos lo mejor de Moran y desde luego lo mejor de NdegeOcello en mucho tiempo.





LOS MEJORES DEL ROCK-METAL DE 2014

Muchos y variados lanzamientos ha habido a lo largo de este 2014 dentro de los sonidos metálicos y rockeros. Como cada año, hacer un Top es muy difícil y siempre se quedarán discos fuera. Para seleccionar estos cinco discos me he limitado a dejarme llevar por los que más he escuchado a lo largo del año o últimamente. Puede que no sea representativa, de hecho casi se podría decir que es una lista bastante centrada en el Metal Extremo, pero es prefiero moverme por el impulso inicial, antes que por el rigor musical. Ahí va:




1.- AT THE GATES – “At War With Reality”

El regreso más esperado por mi parte este año, como lo fue CARCASS el año pasado. Después de reunirse para girar en directo, los suecos creadores del sonido Death Metal de Gotemburgo tenían que ponerse a grabar material en estudio. Y han tardado en ponerse a ello. Sin embargo el resultado es apabullante. Había miedo de que sonase a unos THE HAUNTED con Tompa a la voz, pero no ha sido así: esto es puro continuismo del “Slaughter Of The Soul”, pero casi veinte años después. Sin duda el lanzamiento del año.






2.- CANNIBAL CORPSE – “A Skeletal Domain”

Hace tiempo que a CANNIBAL CORPSE sólo se le pide una cosa: ser ellos mismos. Los super ventas del Death Metal americano son un valor seguro, y aunque a veces han resultado ser un poco inmovilistas, sus últimos trabajos transitan los caminos del pasado pero con la frescura del presente. “A Skeletal Domain” sigue esta línea, solo que incluso mira más atrás, a los tiempos en que CANNIBAL CORPSE tenía mucha raíz Thrash y Groove, pero sin dejar a un lado la pesadez de los riffs posteriores. Además “Corpsegrinder” cada vez saca más partido a su voz.






3.- ACCEPT – “Blind Rage”

Desde “Blood Of The Nations” que supuso el regreso discográfico de ACCEPT después de una gira de reunión con UDO, pero con Mark Tornillo como nuevo cantante, los alemanes han vuelto a coger el turbo y sacan buenos discos de auténtico Heavy Metal. Tornillo tiene una voz muy similar a UDO, con lo que la maquinaria se mantiene intacta e incluso con mayor energía que antaño. “Blind Rage” no sorprenderá a nadie pero es de esos discos que desde su primer tema te hará mover la cabeza y no se despegará de tu mente hasta mucho tiempo después. Son ya unos veteranos pero también son y serán inmortales.






4.- MORTALS – “Cursed To See The Future”

MORTALS sería para mí el descubrimiento del año. Este trío de chicas practica una música heredera de HELLHAMMER, DARKTHRONE, CELTIC FROST, MOTÖRHEAD… es decir pura crudeza musical, con cierto toque Sludge también que los emparenta con HIGH ON FIRE. El resultado es lo más visceral y auténtico que he escuchado en este año. Un disco para no parar de cabecear y soltar adrenalina.





5.- TESLA – “Simplicity”

Otros que han hecho un pacto con el diablo y siguen como a finales de los ochenta. TESLA no decepcionan nunca y “Simplicity” no iba a ser menos. Un trabajo muy equilibrado entre energía rockera, calidad instrumental, melodía y variación de tempos, donde hay espacio para momentos íntimos, pero también para soltarse la melena. Y Jeff Keith se niega a envejecer… genial.




viernes, 19 de diciembre de 2014

MARK ISHAM – “Miles Remembered: The Silent Way Project”: reivindicando al Miles eléctrico.


Cuando este que escribe era un adolescente que ya escuchaba Punk, Rock, Heavy y derivados, pero que había crecido rodeado de Jazz por todas partes, tuvo lugar una revelación. Siempre tuve predilección por MILES DAVIS, pero hasta finales de los noventa casi todo el mundo obviaba los años transcurridos entre 1969 y 1975, la llamada etapa eléctrica de MILES. Esto generó que nunca hubiese escuchado ni “A Silent Way” ni “Bitches Brew”, los dos discos llamados a ser pioneros del Jazz-Rock en la historia de MILES DAVIS. Sin embargo, y como tantas otras veces, un buen amigo me instó a ir al Galapajazz que aquel año 2000 celebraba su primera edición, y en concreto a un concierto de un tal MARK ISHAM, compositor de bandas sonoras, productor y también músico, que acababa de sacar un disco homenaje a los 30 años de dichas dos obras de MILES DAVIS y de todo lo que vendría después, “Miles Remembered: The Silent Way Project”. Yo no sabía lo que me iba a encontrar y de repente me vi envuelto en un teatro donde supuestamente iba a haber un concierto de Jazz, pero en el escenario había dos guitarras eléctricas, un bajo eléctrico, un montón de pedaleras y un teclado, además de una batería con doble bombo. ¿Me había metido sin querer en un concierto de Rock?

Lo que sucedió esa noche fue el momento en que se abrió para mi las puertas del infierno: nunca pude suponer que MILES DAVIS había tenido tanta creatividad en esos años y menos aún que la música con la que había crecido, el Jazz, pudiese unirse a la que acababa de descubrir, el Rock. Obviamente, mi siguiente paga de fin de semana se invirtió en “Miles Remembered: The Silent Way Project”, el disco que me había servido para descubrir a MARK ISHAM y todo este mundo. El músico aporta dos cortes originales, “Internet”, muy movida y pegadiza y “Azael”, pero ambas podían haber sido creadas por MILES, no desentonan. El resto son temas extraidos de los trabajos de DAVIS en los setenta, además de algún cameo de otros standards del trompetista, como es la apertura con “In A Silent Way” enlazada con “Milestones” o la genial recreación de “All Blues”, muy groovie gracias al bajo de Doug Lunn. ISHAM actúa como protagonista y se limita a arreglar tempos y estructuras, siendo bastante fiel a los originales de MILES DAVIS. Incluso la forma de grabar el disco sigue la idea de dicha etapa: el disco se conformó con temas grabados en directo en The Baked Potato a finales de 1996, que luego fueron cortados-pegados en estudio, igual que hacía Teo Macero con MILES DAVIS en los setenta.

Instrumentalmente, ISHAM tampoco arriesga. Como buen compositor de bandas sonoras sabe recrear y ser honesto, y para esta ocasión ha decidido adoptar la instrumentación que MILES más repitió a finales de su etapa eléctrica, es decir con predominio de guitarristas y usando los teclados y las pedaleras para crear atmósferas y efectos. También en el uso y abuso de la sordina ISHAM es fiel a MILES al igual que en el wah-wah para distorsionar las composiciones. El invento no tendría misterio si no fuera porque cortes clásicos como “It's About That Time”, con esa larga introducción Funky que acaba estallando en decibelios o “Spanish Key”, da pie a recrearse y a generar excitación en el oyente a base de intensidad creciente, y aquí ISHAM ha sabido rodearse de músicos excepcionales que en directo, como bien pude comprobar, lo dan todo y traen consigo la excitación del Rock masivo. La dupla de guitarras de Steve Cardenas, más comedido y sobre todo el ultra distorsionado Peter Maunu, así como la contundencia desmedida de Michael Barsimanto (en directo una auténtica orgía percusiva), transmiten energía no sólo con la electricidad de sus amplificadores… “Great Expectations”, otro corte típico de intensidad creciente es un buen ejemplo, pero sobre todo las piezas más cortas y movidas, “Right Off (Theme From Jack Johnson)”, “Ife” (cargada de efectos de eco y repeticiones) y “Black Satin”, perfecto colofón. Por otro lado ISHAM no olvida la atmósfera y el enigmático lado oscuro que MILES desarrolló en muchos cortes de “relleno” de sus discos de la época y ahí está la ya citada “Azael”, que casi podía ser uno de los cortes firmados junto a Hermeto Pascoal por MILES en “Live – Evil”.

Cabe preguntarse si “Miles Remembered: The Silent Way Project” era algo necesario. En su momento fue criticado y alabado a partes iguales, porque cierto es, aportar no aporta mucho. Posteriormente el grandísimo WADADA LEO SMITH haría lo mismo, recreando el espíritu y la instrumentación de la citada etapa de MILES, pero con composiciones propias. Ahí sí se puede encontrar creatividad. En MARK ISHAM no, pero por otro lado, este disco era necesario: era un homenaje merecido a una etapa que enemistó a MILES DAVIS con los acérrimos Jazzistas y le hizo pasar de teatros a festivales de Rock. En ese sentido MARK ISHAM lo borda, recrea todo lo que fue aquella época fielmente y lo traslada al disco y al directo para que los que no vivimos la fusión original de ambos estilos, se nos cayeran los calzones del gusto y la impresión. Sólo por eso, mis loas las ha tenido desde hace 15 años…

“In A Silent Way – Milestones”: http://youtu.be/j47Y_LEmTzY

“Right Off”: http://youtu.be/Mc2PoZlsWao

“Spanish Key”: http://youtu.be/eXPrNmb_yms