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jueves, 19 de enero de 2017

ECLIPSE - "Are You Ready To Rock": Listos para el Rock!


Érase una vez un día en el que entre los discos promocionales que tengo para comentar aparece uno cuya portada parece un “deja vu” de LOUDNESS. Busco información sobre el grupo y me topo con que “Are You Ready To Rock” es el tercer disco de ECLIPSE, descubro que es una banda sueca de Estocolmo y termino de entender, escuchando su MySpace, que sus gustos se acercan mucho al AOR de los ochenta. Hasta aquí el proceso normal de actuación por mi parte cuando me encuentro ante un grupo cuyo pasado desconocía. Es en este instante cuando decido empezar la escucha del disco y me doy de bruces con una maravilla. Mucho más Hard And Heavy de lo que me esperaba, fresco y actual, pero a la vez clásico y vibrante, melódico y pegadizo, pero también duro y dinámico… en pocas palabras, todo un descubrimiento, una vez más de la mano de Frontiers.

Las influencias que ECLIPSE despliega están más o menos claras, aunque no por ello el grupo es menos interesante. Por el lado menos clásico TALISMAN es el referente fundamental, no porque Erik Martensson tenga un timbre de voz similar al gran Jeff Scott Soto, sino porque el uso del tempo, los riffs y las atmósferas son muy similares a los del citado grupo. Pero no todo se queda aquí, ECLIPSE también tiene un lado macarra y menos elegante que me recuerda en parte a los WHITE LION más cañeros y, hablando ya de su lado más revisionista, se nota que a estos chicos les gusta mucho RAINBOW, RIOT y sobre todo WHITESNAKE, porque en los tiempos rápidos más Hard And Heavy uno cree estar ante una reencarnación actual del espíritu inicial de estas bandas. Con todos estos ingredientes, cualquier aficionado al Hard clásico, pero con lavado de cara en forma de una producción actual aunque sin llegar a pasarse en este aspecto, tendrá en “Are You Ready To Rock” un disco de referencia. Es curioso, pero comparando este disco con lo que he podido escuchar del pasado de ECLIPSE, no me extraña que hayan escogido este título, porque es perfecto para resumir lo que pretenden con el trabajo desde el principio: rockear. 



Temas cortos y directos, pocas florituras, estructuras bien pensadas para generar excitación en el oyente y una sabia combinación entre el sonido actual y el espíritu de los ochenta. Así se podría resumir a grandes rasgos lo que ofrece “Are You Ready To Rock”. El redondo no pierde fuerza en ningún momento, y tiene cabida tanto para temas más oscuros, como para asaltos de Hard And Heavy donde las guitarras refuerzan su protagonismo y la rítmica se endurece, con lo que se puede concluir que esta pieza de duración ideal para no saber a poco, pero tampoco cansar (algo menos de tres cuartos de hora), ofrece muchos atractivos. A lo mejor se echa de menos una balada auténtica, máxime teniendo en cuenta el pasado más AOR del grupo, pero aún así el resultado es excelente: buenos estribillos, melodías trabajadas y cambios de ritmo que sin ser espectaculares ofrecen lo mejor de los dos mundos del Rock duro. Y en toda esta historia, un protagonista estelar, la voz de Erik Martensson que también ha ejercido de productor. Las cuerdas vocales de este hombre no son prodigiosas, sus registros están dentro de lo habitual, pero sabe muy bien lo que ofrecer a cada tema. Si en un momento dado tiene que desmarcarse con un estribillo melódico, no tiene problema, si en otro instante quiere sonar rasgado y macarra, lo hará… siempre sin deslumbrar, pero sabiendo sacar el máximo partido a su voz. 

En lo que a composición se refiere y ya para empezar, “Breaking My Herat Again” nos ofrece la cara más ochentena del grupo, con fanfarria de teclados y riffs sencillos de puro Rock, que son el compañero de viaje de uno de los estribillos más adictivos del disco. “Hometown Calling” ofrece la cara más Hard And Heavy y para que no decaiga la fiesta, “To Mend A Broken Herat” muestra a unos ECLIPSE modernizados, que me recuerdan levemente a los EUROPE del “Start From The Dark”, con un estribillo que podría llegar a ser un hit y unas guitarras que se centran en la contundencia, sin duda el tema que mejor tienen para lanzarlo como single del trabajo. El nivel no baja (incluso hay espacio para un tema a lo BON JOVI en “Unbreakable”, comercial y fácil de escuchar, pero muy bien acabado), pero personalmente creo que a partir de aquí hay dos temas que brillan con luz propia y son “Young Guns” y sobre todo “Millions Miles Hawai”. Ambos cortes se centran en la cara Hard del grupo, pero dan en el clavo a la hora de componer las líneas vocales y conseguirán que durante días no pares de tararearlos. Finalmente, la influencia de RAINBOW se hace más clara si cabe, sobre todo en las líneas melódicas de Erik Martensson en “Call Of The Wild”, tema escogido de forma muy acertada para cerrar el trabajo con la misma excitación con que se abrió. 

En definitiva, este año Frontiers se está luciendo en muchos de sus lanzamientos y “Are You Ready To Rock” de ECLIPSE viene a engrosar la lista de recomendaciones salidas del sello italiano. Y nuevamente, aunque con retraso, he conseguido descubrir un grupo muy interesante al que no perderé la pista en el futuro. Seas fan de la vieja escuela del Hard, o te gusten los proyectos más actuales, aunque revisionistas del pasado. Vibres tanto con un disco de JOURNEY como con un disco de H.E.A.T., ECLIPSE ha sabido sacar un tercer trabajo excepcional que colmará tus expectativas.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

miércoles, 18 de enero de 2017

THE DEVIL WEARS PRADA - "Plagues": sin destacar sobre la media


Observando los títulos de los temas, el propio nombre del grupo... uno puede tener la sensación de que THE DEVIL WEARS PRADA es una banda de broma, sin más pretensiones. Sin embargo, el grupo va muy en serio y el hecho de que vendieran más de 30.000 copias de su debut en EEUU solo viene a confirmarlo. Puede que el éxito se haya debido a la promoción que por sí solo da el nombre elegido para el combo, que aunque inevitablemente te hace pensar en la película de igual nombre, y rompe la regla de que cuanto más corta sea una denominación más fácil es de retener, consigue el objetivo de llamar la atención. El caso es que este sexteto ha conseguido en poco tiempo hacerse un hueco, si bien no creo que se vea justificado por lo que musicalmente ofrecen.

Uniéndose a la ya extensa colección de bandas americanas de “nuevo Metal americano”, THE DEVIL WEARS PRADA practica un Metalcore de libro, que no consigue despegar en ningún momento, no haciendo que cambie el semblante del oyente en los casi cuarenta minutos que dura “Plagues”, el segundo disco de la banda de Ohio. Como nota “particular” destaca el uso de unos teclados que le dan un aire melancólico y oscuro a las atmósferas de los temas, pero el resto parece que lo han sacado del manual básico del Metalcore, cogiendo todos los elementos que un disco del género debe tener y esparciéndolos como si de semillas se tratasen, sin orden ni concierto, a lo largo de las diez composiciones de que consta el trabajo. Algunas melodías están muy bien conseguidas, no todo es mediocridad, pero en conjunto todo suena sin madurez, sin ningún tipo de entusiasmo ni emoción, y naufragando en el difícil objetivo de desmarcarse de una media de bandas cada vez más extensa, en una escena americana demasiado saturada en este estilo.



Además THE DEVIL WEARS PRADA tiene el problema que aqueja a muchas bandas similares también, del que ya hablé en la reseña de AT ALL COST: un sonido demasiado plano. Se sacrifica así la contundencia metálica en busca de una amplia audiencia que se fije en la melodía, pero que fracasa estrepitosamente porque da una sensación de frialdad y lejanía difícil de superar. Lo malo es que si en la otra banda citada, AT ALL COST, había buenas ideas que conseguían salir adelante a pesar de la producción lineal y sin entusiasmo, en THE DEVIL WEARS PRADA el fracaso es doble, porque el fallo viene de base, de la propia labor de composición, lo cual no es salvable ni con toda la técnica del mundo en los controles de grabación.

Todas las canciones ofrecen lo mismo una y otra vez en distinto orden: riff melódico y adictivo, parón, estribillo melódico de ambientación muy “emo”, parón con voz más gutural, más riffs melódicos... Nada nuevo bajo el sol, con la única excepción de las atmósferas recreadas por los teclados, que le ponen su toque personal a muchos temas. Pero el problema no es esta falta de personalidad, que es patente en gran número de casos, sea el estilo que sea, pero donde el resultado pasa con nota; sin embargo, donde otros muchos grupos consiguen sorprender gracias a un buen sentido de la composición, THE DEVIL WEARS PRADA se limita a cortar y pegar, sin tener en cuenta que crear un tema es mucho más, que se debe tener en cuenta una línea, un camino, algo de lo que la banda americana carece, volviéndose aburrida, previsible y más opaca en cada escucha.



A todo lo dicho hay que añadir un vocalista que acaba dañando el oído, empeñándose en desgañitarse cuando demuestra tener un buen tono gutural que explota sólo puntualmente. En cualquier caso, además de los citados teclados, algunas melodías se salvan de la quema, sin tampoco impresionar en exceso. Es el caso del primer tema del trabajo, “Goats On A Boat”, donde hasta se aprecian algunos detalles técnicos en los guitarristas del grupo que no están nada mal. Igual pasa en “Number Three, Never Forget”, sino fuera porque la estructura del tema es tan caótica que exaspera. También resulta notable, comparándolo con la mediocridad del resto, “You Can´t Spell Crap Without “C”, donde las guitarras y los teclados unen sus esfuerzos para crear una atmósfera muy atractiva, oscura y melancólica, que sólo se ve destrozada por la labor del vocalista, Mike Hranika. Este contexto vuelve a intentar reproducirse en “The Scorpion Deathlock”, pero ya nuestros oídos están algo cansados y saturados de tanta repetición de ideas y no llega a resaltar tanto como el anterior tema citado. En cualquier caso, no hay mucho que destaque en “Plagues”, ni siquiera para los aficionados más familiarizados con el género.

Cuando un estilo está tan saturado, seas fan o no del mismo, te vuelves selectivo. Es un hecho, y los grupos deberían darse cuenta, porque si no destacas por algo especial, lo tuyo va a ser flor de un día. No sé si el debut de THE DEVIL WEARS PRADA era mejor que “Plagues” y por eso tuvo tanto éxito relativo, pero desde luego este trabajo es totalmente prescindible. Podría citar decenas de grupos más interesantes que el sexteto de Ohio. Salvo que seas muy fan del género, y quieras estar al día de todo lo que da de sí el Metal americano más actual, “Plagues” está condenado al olvido. 


(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)


martes, 17 de enero de 2017

DEADSOUL TRIBE - "The Dead Word": Entrando en plena hipnosis


Poco más de un año han tardado los austriacos DEADSOUL TRIBE en sacar nuevo disco después de su "The January Tree". En este escaso lapso de tiempo, la banda capitaneada por Devon Graves (PSYCHOTIC WALTZ), ha parido un nuevo disco que aunque guarda muchos parecidos con "The January Tree", se ha separado bastante del sonido allí desplegado.

Aunque la banda se forma por cuatro componentes, en el estudio, Devon Graves y el sobresaliente batería Adel Moustafa (de lo mejor del grupo), se lo montan todo, quedando los dos miembros restantes como músicos para el directo. La música de DEADSOUL TRIBE bebe mucho del Metal progresivo pero también de la música más oscura. La melosa voz de Graves unas veces y potente otras, se hace acompañar por unas guitarras de riffs hipnóticos y repetitivos y la excepcional labor de Moustafa en la batería. Las estructuras están bastante definidas, conteniendo todas ellas unos estribillos muy pegadizos y llenos de fuerza, que hacen de DEADSOUL TRIBE un grupo para un amplio público. En general los podríamos comparar con TOOL y A PERFECT CIRCLE, bandas de las que toma prestado gran cantidad de ideas para componer los riffs, pero siempre con un toque más progresivo y oscuro que las nombradas. Todos estos elementos hicieron de su tercer álbum, "The January Tree" un gran lanzamiento en el 2004, aunque su escucha se hacía un poco lineal en ocasiones.



Sin embargo lejos de repetir parámetros, DEADSOUL TRIBE han dado un giro, no tanto en la música como sí en el sonido. Si bien las dos primeras composiciones como tal, "A Flight On An Angels Wing" o "To My Beloved" (con uno de esos estribillos a los que me refería), son plenamente continuistas con su disco anterior, otras como "Don´t You Ever Hurt?", nos muestran a una banda más metálica, con unas sonoridades más modernas (apareciendo samplers y otros elementos ajenos), donde Moustafa se siente menos encorsetado, y Graves nos despliega unos riffs más poderosos que de costumbre. Otra influencia evidente en DEADSOUL TRIBE, que ya se vio en su disco previo, y que sirve de contrapunto a su faceta más metálica, es JETHRO TULL, algo que se hace evidente en "Some Sane Advice", un tema brillante al que sólo le falta la flauta para sonar como los citados (instrumento que por cierto, Graves ya ha utilizado otras veces y que en este trabajo se reserva para la hechizante "Waiting In Line" y el corte que cierra el disco), y que tiene las mejores voces del disco.

Otro corte que sorprenderá mucho, a pesar de su corta duración es la mini-balada "Someday", con elementos orquestales hasta ahora no oídos en el grupo, pero sobre todo el que más descoloca y que me hace pensar por momentos en DEPECHE MODE (sí, no me he vuelto loco), es "My Dying Wish", todo un temazo con elementos electrónicos, pero muy efectivo y pegadizo a la par que oscuro y embaucador. Tampoco nos podemos olvidar del broche final que cierra el disco, "The Long Ride Home" único tema compuesto a partes iguales por Graves y Moustafa volviendo a regalarnos un riff pegadizo e hipnótico (TOOL nuevamente) que no saldrá fácil de nuestras cabezas y conteniendo un pequeño solo de Graves con la flauta, bastante notable.



En general, aunque mantienen sus principios intactos, "The Dead Word" es mucho más variado que su predecesor, lo cual es de agradecer, pero su calidad se mantiene intacta. El sonido también es muy bueno, conseguido por el propio Devon Graves, que es una versión de Juan Palomo (yo me lo guiso...) en Austria, muy acorde con todos los elementos desplegados en su música, haciendo que la voz sea predominante en las mezclas, dando un gran protagonismo a la batería, y con la potencia suficiente en las guitarras para no tapar la voz, pero tampoco perder fuerza.

En definitiva. Si te gustó "The January Tree", "The Dead Word" no te defraudará tampoco, incluso creo yo que te va a gustar más. Si no conocías a este grupo (muy recomendables desde mi punto de vista), puede ser una buena oportunidad para echarles un ojo (en este caso un oído). Seguro que te acabará enganchando.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

viernes, 2 de diciembre de 2016

TRUCKFIGHTERS - "Phi": Pesadez y algo más



Llamar a un disco “Phi” es cuanto menos enigmático. Y más con un art-work tan sobrio y austero como el del segundo disco de los suecos TRUCKFIGHTERS, uno de los más recientes lanzamientos del sello Fuzzorama. Teniendo los precedentes de la compañía, y estos envoltorios en los que se sirve el trabajo, las premisas de las que partir son claras: sobrio Stoner, que mira al pasado y al presente “relativo” a partes iguales, y un sonido cargado de distorsión y ácido corrosivo. El resultado no anda lejos de estas ideas precedentes, lo cual no implica que TRUCKFIGHTERS no tengan una personalidad propia que los hace ser bastante notables para mi gusto.

Si te gustan KYUSS, QUEENS OF STONE AGE, FU MANCHU...  no saldrás para nada defraudado de la escucha de “Phi”. Pero TRUCKFIGHTERS sabe añadir un plus a estas influencias. Primero, con ciertos elementos que podríamos catalogar de Post-Grunge (“Traffic” sería el ejemplo más característico), que les da un aire más macarra. Segundo, un gran número de efectos e interesantes ideas, que juguetean a partes iguales con el Rock setentero y el Post-Rock más atmosférico y sesudo. Y finalmente, la variedad, en general, de la forma de componer. Lejos de quedarse quietos en una estructura, TRUCKFIGHTERS juguetean con medios tiempos hipnóticos, ritmos rockeros, y continuas aceleraciones y desaceleraciones que dan dinamismo a un disco de larga extensión, pero muy bien aprovechado.

Es cierto que el sonido es poco arriesgado. Poderío rítmico, pesadez guitarrera y distorsiones por doquier... pero son los mandamientos de un género, y aunque TRUCKFIGHTERS tenga una personalidad propia, sus componentes también tienen muy claras sus raíces y no van a variar ahora sus bases musicales. No obstante, se permiten la licencia de experimentar con algunos efectos en las guitarras y las voces (muy presentes en “Fortyeight” y “Kickdown”), que aúnan pesadez y contundencia con atmósfera y psicodelia, lo que les da un toque propio, que en especial en “Kickdown”, uno de los mejores temas del trabajo, les hace brillar con una composición completa, llena de matices y que gana en cada escucha.

También tiene lo suyo “Chameleon”, un corte que es una auténtica locura por lo variado de su estructura y que acaba por meter al oyente gracias a la tensión contenida que va manteniendo a lo largo de su extensa duración. Finalmente, en el grupo de cortes preferidos por mi parte “Warhead”, aún siendo un tema instrumental, tiene también un hueco privilegiado, con un tema donde la distorsión se lleva a un punto más extremo (puro KYUSS), y donde los juegos con efectos y sonidos, a medio camino entre lo sutil y lo poderoso, están a la orden del día. 

Aunque a veces se echa de menos un poco más de carne en el asador, no quedándose tan estáticos en sus fuentes de influencia, TRUCKFIGHTERS es una buena alternativa para todos los amantes del Stoner y “algo más”. Buenas ideas demuestran que tienen, por lo que les daré un lugar propio en la lista de bandas a tener en cuenta, pero mientras tanto “Phi” es un buen trabajo, bastante recomendable si te gustan este tipo de sonidos. 


(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

jueves, 17 de noviembre de 2016

LIQUID GRAVEYARD - "On Evil Days": mirando hacia nuevos horizontes.


¡Qué sorpresa este debut de LIQUID GRAVEYARD! Algunos recordarán a una banda seminal del Death Metal europeo, que sin embargo no tuvo la repercusión necesaria: CANCER. Hoy sus discos se cotizan al alza y no es la primera vez que se pueden ver en versión pirata, pero aún así, siendo uno de los grandes a tener en cuenta de la escena inglesa, su popularidad rozaba el mínimo cuando retornaron con un “Spirit In Flames” que dejaba el sonido clásico del grupo a un lado, y que aunque de resultados no excesivamente lucidos, consiguió que algunos pudiésemos verlos en medio de la gira de NAPALM DEATH con los siempre odiosos DIECAST, cuando sólo una veintena de personas poblaban Ritmo y Compás (horas después la sala estallaría en aforo, haciéndose imposible respirar y dejando la actuación de CANCER en mera anécdota de la que muchos ni fueron conscientes). Después de aquello, CANCER volvía a “morir” y poco más se supo de John Walker, más que en los ámbitos “rosa” de la prensa musical underground, al saber que había contraído matrimonio con Raquel Walker, de los madrileños ABFYS. 

Mi sorpresa ha venido al recibir este “On Evil Days”, disco debut de LIQUID GRAVEYARD. Al principio me puse a escucharlo sin mirar el libreto ni saber su formación. Como no conocía nada del grupo, quería tener una primera impresión sobre su música, sin comparaciones previas ni nada. Debo reconocer que el disco me costó acabarlo: navega mucho entre aguas intermedias, bebiendo de todos los palos imaginables, y aunque el sonido es muy bueno, no me terminaba de convencer la mezcla final, en especial en lo que a la voz se refiere. Cuando abrí el libreto y descubrí que John Walker era el cerebro de LIQUID GRAVEYARD junto a su mujer Raquel y Adrián de Buitléar de MOURNING BELOVETH, no pude dejar de arquear las cejas y abrir los ojos como platos. Jamás pensé que Walker tenía estas inquietudes tan heterodoxas y menos aún que, pese a la defunción de CANCER y su definitivo establecimiento en Madrid, seguía vivo musicalmente hablando. Me lo imaginaba en otros menesteres más reposados y menos creativos, y afortunadamente, me equivocaba.

Dicho esto, retomo el hilo musical: “On Evil Days” es un disco raro, pero con ganas además. Por un lado se puede decir que trata de beber de THEATRE OF TRAGEDY y toda la legión de bellas-bestias posteriores, sobre todo cuando Raquel hace uso de su voz limpia más natural, la de soprano y no se empeña en bajar el tono (es lo que menos me gusta de su trabajo, pues su voz suena “rara” en tesituras limpias más graves). El contrapunto a esta voz angelical heredera de Liv Kristine (clara referencia en un tema como “Them Greeds”, de riffs muy Doom y uno de mis favoritos), parece ser la propia Raquel, sólo acompañada como segunda voz por su marido en el tema “From The Tower” si hacemos caso al libreto, aunque sinceramente no me lo acabo de creer, con excepción de la voz anecdótica cuasi rasgada de “The Blood Inside”, y pienso que John Walker se encarga de la segunda voz en todos los temas, y si me equivoco, mi enhorabuena, porque el registro gutural es francamente bueno. Sin embargo, LIQUID GRAVEYARD es mucho más. Los sonidos más accesibles y casi rockeros de la ultimísima etapa de CANCER también están presentes (como ocurre en “Criministers”, pegadiza y groovie o “Their Words Grow Thin”, nuevamente con Raquel en buen estado en sus registros altos y pasajes de corte muy Heavy), y la oscuridad y el ambiente opresivo y denso, faceta que no conocía yo de Walker, también aparece en por ejemplo “On Evil Days” y sobre todo “1760”, uno de los temas más sentidos y decadentes, con extraños pasajes fantasmagóricos, samplers y voces modificadas, incluidas. 



El resumen de todo esto podría ser una mezcla entre Doom – Dark – Death y hasta música progresiva, de difícil comparación, aunque quizás la más adecuada sea la que la hoja promocional cita: DOMINION, si bien me parece que da mucho más de sí. La etapa media de ATROCITY, cuando empezaban a experimentar con sonidos oscuros también podría ser una referencia, al igual que AGHORA, por ese toque progresivo que tienen. Pero en general, se puede decir que LIQUID GRAVEYARD tiene un sonido tan personal, como etéreo y disperso. Y es aquí donde viene el punto débil del disco: por un lado, cosa rara, un sonido que no me termina de convencer, conseguido en los estudios Sandman de Madrid, de donde han salido buenísimas producciones últimamente, pero que en esta ocasión, sobre todo en el apartado de voces limpias, me suena algo descompensado y falto de fuerza. Pero por otro lado, y en parte consecuencia y al mismo tiempo contribuyente a la anterior sensación sonora, LIQUID GRAVEYARD me parece un proyecto inconcluso. Las canciones parecen empezar, pero uno no sabe muy bien en qué momento Walker quiere que acaben. Esto contribuye a la sensación de rareza, pero también a la dispersión a la que me refería, de tal manera que al terminar el disco es difícil decir si realmente te ha gustado: está muy bien hecho, cuidado y se nota trabajado, pero no consigue transmitir todo lo que debiera. 

No obstante, y recopilando todo lo dicho, “On Evil Days” es un disco tan sorprendente como la historia y presencia ilustre de sus miembros. No busques comparaciones, tampoco la tranquilidad del pre-conocimiento de un estilo concreto. Simplemente déjate llevar y trata de comulgar con las ideas personales que John Walker, su esposa y compañía, han tratado de plasmar en este primer esfuerzo. Una cosa está clara, Walker sigue siendo una mente creativa y con LIQUID GRAVEYARD parece que ha conseguido poner la primera piedra de algo mucho mayor. Sólo le queda definirse un poco más y terminar de redondear el resultado. Mientras tanto, un debut notable.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

jueves, 22 de septiembre de 2016

TEXTURES - "Drawing Circles": la migración de los sonidos.


Cada año surgen nuevas bandas y aunque muchas no pasan del subsuelo musical, otras consiguen abrirse paso gracias a interesantes propuestas que se desmarcan por méritos propios. Este es el caso de los holandeses TEXTURES, una joven banda que en poco tiempo está dando qué hablar y que a buen seguro pronto estará a la altura de los grandes.

"Drawing Circles" supone el segundo disco del grupo, después de "Polars", un debut bastante interesante, en donde ya se veía que TEXTURES atesoraba buenas maneras a la hora de componer, aunque la producción le restaba un poco de brillantez y la voz acababa por resultar un poco monótona en sucesivas escuchas. Los holandeses han conseguido superar su primer trabajo gracias a unas composiciones mucho más trabajadas y un sonido casi perfecto, además de la incorporación de un nuevo cantante que ha sabido dar a los temas del grupo el punto que les faltaba para llegar al clímax musical, y las suficientes dosis de variedad para ampliar sus horizontes musicales hacia nuevos límites, como los que buscan las aves de la colorista portada.

No todo es bonito no obstante, pues siguen manteniendo su poderosa influencia de los suecos MESHUGGAH o de los franceses GOJIRA, como prefiráis, pero sus composiciones se han enriquecido con atmósferas y estructuras más complejas que las hacen más variadas y a la vez accesibles, y esto no lo digo de manera peyorativa. Los miembros de TEXTURES han conseguido reunir en este nuevo disco elementos de inspiraciones tan opuestas entre sí, que conseguirán a buen seguro llegar a un público más heterogéneo, no tan centrado en las tendencias extremas, sin por ello dejar de ser interesantes, o venderse al comercialismo barato.



"Drawing Circles" es capaz de sorprendernos con temas como "Regenesis", uno de los cortes más consistentes del disco, que combina la potencia de unos riffs repetitivos y contundentes, con unas voces muy conseguidas que mezclan el Death Metal y el Hardcore a partes iguales, con pasajes de teclados hechizantes y unos coros melódicos, contrapunto perfecto a las partes agresivas, que son realmente conmovedores. Pero la contundencia no es la única nota presente en las composiciones del grupo. Si hay algo por lo que TEXTURES destaca es por la capacidad que tiene de reunir elementos de muchos estilos y texturas diferentes (nunca mejor dicho el término, teniendo en cuenta como se llama el grupo), con lo que el aburrimiento es difícil que aparezca en nuestras mentes.

El trabajo va discurriendo sin apenas pausas, pero no por ello su escucha se hace menos inmediata, ya que en los temas se van sucediendo atmósferas capaces de transmitir las sensaciones más extremas, en todos los sentidos: desde la rabia más contenida, hasta la delicadeza más sutil. La culpa de todo esto la tienen unos magníficos teclados y unas guitarras capaces de pasar por los pasajes más variados que te puedas imaginar, en forma de poderosos riffs, pero también de melodías muy cuidadas. Composiciones como "Illumination" y su magnífica continuación "Stream Of Consciousness", contienen algunas de las atmósferas más enigmáticas del disco, pero siempre sin olvidar la fuerza del Death Metal más técnico. También destaca "Touching The Absolute", tema donde Erik Kalsbeek directamente se sale, dando muestras de que este cantante no se rinde ante ningún registro vocal.

En resumen, TEXTURES ha conseguido evolucionar, y hacerlo hacia el buen camino, hacia la madurez compositiva, hacia el crecimiento como músicos y como banda en conjunto. Pocas bandas son capaces de en dos trabajos dar tanto de sí mismas y mejorar (MASTODON es una de estas bandas...). Su música tiene los elementos suficientes para que cualquier aficionado tanto a las tendencias actuales del Metal, como a los sonidos extremos y técnicos disfruten como niños. Siguen arrastrando poderosas influencias, pero han escogido la senda adecuada. Habrá que estar atentos al futuro de la banda, pero mientras tanto "Drawing Circles" se perfila como uno de mis álbumes favoritos de este 2006.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

WALLS OF JERICHO - "The Bound Feed The Gagged": el albor de la bestia Candace


¿Un nuevo disco de la banda de Detroit? No, mucho mejor, cuando este disco cayó en mis manos la alegría me invadió: es la reedición del primer disco completo de WALLS OF JERICHO. Vale que la producción no es de las mejores del grupo, pero en “The Bound Feed The Gagged” WALLS OF JERICHO estaba en pleno destape del tarro de sus esencias y todo su pasado más auténticamente Hardcore y menos metalizado estaba en auge, lo que convierte a este disco en uno de mis favoritos de este estilo en su segunda fase (la de los noventa), y que ahora además tengo oportunidad de comentar con motivo de esta reedición.

¡Amantes de SICK OF IT ALL, BIOHAZARD…! aquí tenéis a WALLS OF JERICHO en estado puro! Poco más de 22 minutos de absoluta furia, de excitación indescriptible, con la vocalista más agresiva que te puedas echar a la cara, cargado de efectividad, con unos riffs que se clavan a fuego en el cerebro y temas directos a la yugular para montar tu propio foso de conciertos en casa mientras destruyes los muebles a tu alrededor. Vale, quizás me he pasado con este discurso pseudo demagógico, pero es que escuchar del tirón “The Bound Feed the Gagged” es toda una experiencia ante la que es imposible no reaccionar. Ni el hecho de que el sonido de guitarras no sea todo lo duro que debiera (aunque creo que han realizado cierta labor de remasterización porque suena mejor que nunca), ni el hecho de que sea un disco y no un directo, algo que coarta bastante el desmelene, va a evitar que te lo pases como un enano ante este disco.

Lo mejor de todo, después de unos 8 años desde su edición, es que “The Bound Feed the Gagged” parece grabado y compuesto ayer. Es una pasada la actualidad que tienen los temas, la fuerza que despliegan y la capacidad de enganche que tienen Candace Kucsulain y sus compañeros. Desde “Playing Soldier Again”, de inicio marcial y con Candace calentando sus cuerdas vocales con una buena colección de gritos para comenzar, el disco empieza a soltar exabruptos musicales y es un no parar de potencia descontrolada. “Home Is Where The Heart Is”, continúa la senda de la agresividad, no exenta de groove y contundencia, a base de ritmos Thrash y asaltos vocales a los que el calificativo de extremos les queda corto. Al igual que la cortísima “Changing Times”, donde los coros y el tono de voz menos agresivo de Candace Kucsulain le da un toque muy clásico. ¡Para que más¡ si aún no estas seguro de la grandeza de este trabajo, la destructiva “Misanthropy” que generará que tengas ganas de golpear algo, terminará por convencerte. O “Family Values”, cuyo inicio vacilante y cargado de disonancias prepara el vuelo de un obús que se estrellará en nuestras caras asombradas.



El punto curioso del trabajo viene de la mano de “Angel”, la “balada” del disco, con guitarras acústicas y una Candace cantando claro, que aunque no es lo mejor de esta obra, no deja de ser sorprendente su inclusión en un trabajo de estas características. En cualquier caso, es inútil seguir hablando de este trabajo. Si te gusta el Hardcore de segunda hornada, cargado de agresividad, velocidad y contundencia, “The Bound Feed the Gagged” es de compra obligatoria. Cortísimo se hace, eso sí, pero lo bueno si breve…

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)