martes, 10 de julio de 2012

JOEY BARON - "Down Home": Como en su casa


JOEY BARON es un culo de mal asiento. Desde JACK DeJOHNETTE, no ha habido un mercenario tan activo tras los parches como él. Ya no sólo en el ámbito del Downtown neoyorkino, donde sus uniones con ZORN, BERNE y compañía le han permitido navegar por cientos de proyectos, sino también en otros mundos, desde el Rock, pasando por el Funk y hasta el Country. Y en todos estos grupos y bajo las órdenes de otros, siempre ha cultivado un estilo reconocible, con un uso de la polirritimia comedido, prefiriendo solos construidos desde unos sólidos cimientos, antes que exuberancias sin sentido, siempre con mucho Groove en cada golpe y teniendo una técnica increíble. Muchos combos (particularmente Masada y Naked City, por nombrar los dos principales bajo la batuta de ZORN) no habrían sido lo mismo sin él. Sin embargo, BARON se ha prodigado poco en solitario. Menos de una manita de trabajos y ninguno con la etiqueta de obra imprescindible.

No sabría decir por qué, pero la “enfermedad” de BARON es contagiosa en muchos bateristas, el propio DeJOHNETTE antes citado. Como acompañantes geniales, como dueños y señores de sus propias formaciones, en la sombra. Afortunadamente en el caso de JOEY BARON, el esfuerzo de conjunto fue mayor que la individualidad en “Down Home”, seguramente el mejor exponente de lo que es BARON fuera de su papel de secundario de lujo. Ocho originales salidos de su pluma que muestran un gusto por el Funk y el Jazz a partes iguales, acompañado de su siempre eterno amigo BILL FRISELL, y de dos pesos pesados en sus instrumentos: un sorprendente RON CARTER, alejado de individualismos y que asume con dignidad su papel rítmico y un ARTHUR BLYTHE que se mueve en su salsa en este tipo de sonidos. El conjunto parece improvisado, más una reunión de amigos que un vehículo para el lucimiento de grandes y complejas composiciones. Todo suena fresco y espontáneo, aunque también algo falto de riesgo.

No busques momentos de éxtasis: los cuatro miembros del combo asumen roles intercambiables, con cierto predominio de BLYTHE, que sin embargo tampoco se deja llevar por grandes fogosidades, prefiriendo un tono sosegado antes que una explosión de notas. Pero ello no es óbice para que no haya espacio para el entusiasmo. Siendo protagonista el medio tiempo y el Groove, con algún leve plumazo baladesco (la increíble “Little Boy”, donde BLYTHE brilla con luz propia, o “Listen To The Woman”, con espacio para los juegos armónicos de FRISELL, y cómo no “Aren’t We All”, una de las más Pop en estructura y melodía), y espacio para el Jazz de libro (“The Crock Pot”, con una gran labor de CARTER), el grueso de “Down Home” está construido a base de síncopas y ritmos Funk, donde mejor se mueve BARON y BLYTHE puede moverse más a gusto.


Quizás se tenga la sensación de “corsé” en algunos momentos. Con este cuarteto de “all-stars”, se podría pensar que la batuta está demasiado medida y falta chispa. Sin embargo, BARON prefirió en este disco dejar que la música fluyese por sí misma, antes que hacer malabarismos o equilibrios en la cuerda floja. Algunas pocas indicaciones, unas composiciones sencillas y abiertas, y libertad para las improvisaciones, dentro de la ortodoxia rítmica y armónica. “Down Home” no es una obra imprescindible del Jazz “mainstream” teñido de aires Funk, es simplemente un divertimento para uno de los músicos más creativos de los últimos 30 años. Una lástima que se haya prodigado tan poco con sus propias ideas, pero mientras siga como mercenario imprescindible, seguiremos celebrando la maestría de JOEY BARON con las baquetas.

lunes, 9 de julio de 2012

THE PRODIGY - "The Fat Of The Land": La electrónica un paso más allá


Si puede considerarse a un grupo “culpable” de extender un género más allá de sus fronteras comerciales y acercarlo a audiencias antagónicas en un primer momento, ese es THE PRODIGY. Antes que ellos, la Electrónica empezaba a extender sus tentáculos, pero todavía a niveles muy “especializados”, hasta que entró en escena un jovencito Liam Howlett. A finales de los ochenta un veinteañero Liam, amante del Hip-Hop y de la escena DJ británica, empezó a juguetear un poco con sus sintetizadores caseros y no contento con eso presentó sus experimentos al sello XL, después de unir fuerzas con dos frontman que construirían la imagen de THE PRODIGY y le darían su toque de personalidad más allá de su música: el camaleónico e hiperactivo Keith Flint y Leeroy Thornhill. Después de cosechar éxito con un par de singles, el trío se lanzó con un larga duración, “The Prodigy Experience” y su aclamada secuela, para muchos el “disco” Rave por excelencia: “Music For The Jilted Generation”, donde hizo su entrada en el combo el rapero Maxim Reality.

Así corría el año 1996 y THE PRODIGY se preparaba para ampliar su público y dar el definitivo salto mundial, después de dos años de incesantes giras y magníficas ventas con “Music For The Jilted Generation”. Lo que restaba de año fue aprovechado para dar forma a “The Fat Of The Land”, donde Howlett expandía el sonido de THE PRODIGY y manteniendo la base Techno/Beat, profundizaba en sus raíces Hip-Hop y en la mezcla de texturas y ambientes gracias a sus incesantes samplers. Uniendo lo anterior a una labor de promoción que seguía al pie de la letra la máxima de “que hablen de ti aunque sea mal” (gracias a un polémico vídeo del tema “Smack My Bitch Up” que le sirvió las quejas de numerosos colectivos feministas) y a su inclusión en la banda sonora del fenómeno cinematográfico de la década, “The Matrix” con el corte “Mindfields”, “The Fat Of The Land” lo tenía todo para ser el definitivo salto hacia delante de THE PRODIGY.

En el aspecto musical, el sonido THE PRODIGY no llegaría nunca a estar tan definido y al mismo tiempo aumentado: la base Drum ‘n’ Bass / Techno se mezcla con unos ritmos más Hip-Hop, a lo que Maxim ayuda en cortes como “Diesel Power” o “Funky Shit”, incluso cierto aire oriental / psicodélico aparece en temas como los ya citados “Smack My Bitch Up” y “Mindfields” o sobre todo esa obra maestra cuasi progresiva que es “Narayan”. Por su parte, otros dos temas sirvieron de escaparate mundial para este disco, “Firestarter” y “Breathe”, ambos usados como singles previos al lanzamiento de “The Fat Of The Land” y los dos sintetizan a la perfección el sonido previo de THE PRODIGY con sus nuevos horizontes abiertos; horizontes que eclosionan con la versión del “Fuel My Fire” de L7 que cierra el trabajo en forma Punk e irreverente.


Con todos sus puntos buenos (culpables de conseguir llevar el Techno a los ambientes más Rock y a grandes estadios y festivales ajenos al estilo) y sus puntos malos (nula evolución en los últimos quince años, llamadas de atención en todos y cada uno de sus actos por parte de un Flint tan carismático como abominable…), THE PRODIGY puso una piedra angular en el edificio de la historia musical con “The Fat Of The Land”. Sin ese cangrejo de la portada THE PRODIGY no sería lo mismo. Un disco para una generación: la “Jilted Generation”.

EL CHOJIN - "El Ataque De Los Que Observaban": La culminación de una carrera íntegra


Cuando uno piensa en el Rap y por extensión en la cultura Hip-Hop, aparecerá la imagen irreverente, chulesca y algo prepotente de un MC vestido con ropa tres o cuatro tallas más grandes y caras perdonavidas. No es más que una pose comercial, como pueden serlo los parches, los cuernos y las cazadoras de cuero en el mundo del Metal, o las gafas de pasta, las camisas de cuadros y el aire intelectual en el mundo del Indy, pero es la primera impresión que uno cree recibir de este estilo. A lo anterior se unen unas letras que meten el dedo en la llaga, no siempre con respeto ni con fundamento, pero comprensible teniendo en cuenta el origen cultural del Rap en los ochenta. Sin embargo EL CHOJIN es un mundo aparte. Los estereotipos raperos están presentes en su imagen, pero no en su contenido ni en su sentido de autocrítica: defensor de esta cultura musical que no de sus consecuencias no deseadas. Y a lo anterior se añade uno de los cerebros mejor amueblados de la humanidad en general.

“El Ataque De Los Que Observaban” es el noveno disco en solitario de EL CHOJIN y el décimo-primero si contamos sus primeros años con 995, aunque la novedad en este disco está en la amplitud de horizontes gracias a una compañía fuerte por detrás como Sony. Hasta aquí EL CHOJIN se ha ganado a pulso su estatus: sus letras huyen del insulto barato, se centran en la defensa de su música (con cierto egocentrismo, hay que reconocerlo, pero su posición la ha construido con esfuerzo y falso sería negarlo), en la crítica social (racismo, violencia de género, acoso escolar, problemas sociales, educación) y en la simple reflexión (desnudez del alma en estado puro); su música se expande más allá de las bases machaconas y repetitivas, usando elementos del Funk, del Soul, del Jazz…; y su carácter mediático le permite rodearse de colaboraciones que en este disco cristalizan con LION SITTÉ en “Me Dijeron” o esa pléyade de raperos en “Rap vs Racismo” (donde aparecen NACH, NERVIOZZO o EL LANGUI entre otros).

Todo lo anterior permite que “El Ataque De Los Que Se Observaban” se pueda considerar el momento culminante de EL CHOJIN: el sonido y la producción es el mejor con el que ha contado (las bases musicales son de lo más variadas que puedas escuchar, orgánicas y encajadas a la perfección con cada rima y cada desarrollo lírico); las letras inciden en todos los temas que ha recorrido a lo largo de su historia (destacando, además del ya citado “Rap Vs Racismo”, “Mi Cabeza Va A Estallar”, en sentido autocrítico, el genial “Apagado o Fuera de Cobertura”, del que muchos deberíamos aprender, el tierno aunque crudo al mismo tiempo “Idiomas Distintos” con MAIKE SITTÉ en las voces, contando un historia de amor con sus roces pero también sus momentos buenos y la espeluznante “Triste Historia del Vecino de Arriba”, que de realista da miedo) y el ritmo general del trabajo es variado y adictivo (no hay dos temas iguales y por extensión el aburrimiento no es una opción).


Si hay un músico que merece el estatus alcanzado ese es EL CHOJIN. Más allá de su carácter mediático, de sus records rimando, de sus apariciones televisivas, teatrales o cinéfilas y de su propia imagen, Domingo Antonio Edjang Moreno, que es su nombre real, nacido en Torrejón y que absorbió en su niñez el Rap consecuencia de la influencia americana de la base militar de la citada población, es un artista íntegro y digno de alabanza. Comprometido y creyente en sus propios principios, “El Ataque De Los Que Observaban” no es más que una piedra más en una trayectoria a envidiar. Que siga así muchos años.

domingo, 8 de julio de 2012

SEAN JONES - "No Need For Words": Manteniendo el listón


Entre los músicos jóvenes aunque sobradamente preparados, nacidos tras la estela de Marsalis, Blanchard, Roberts, Payton y demás, uno de los más interesantes al echar a volar con criterio propio es el trompetista SEAN JONES. Miembro de la LINCOLN CENTER JAZZ ORCHESTRA y con un bagaje académico a sus espaldas que no deja lugar a dudas sobre su calidad técnica, el trompetista de Ohio ha ido prácticamente a disco por año desde que debutara en 2004 en el sello Mack Avenue, tan dado a mantener el legado del Post Bop vivo entre la juventud americana, incluyendo en una impecable trayectoria la que se puede considerar su mejor obra, “Gemini”, donde la influencia clara de MILES DAVIS se expande hacia todos los terrenos, no sólo aquellos herederos de finales de los cincuenta y primera mitad de los sesenta, sino también hacia el Groove y la electrificación setentera. Técnicamente Sean también empezó a mezclar el sonido de Miles, con la frialdad y la etiqueta de músicos blancos como TOM HARRELL, pero siempre con el apego por la tradición bien cercano en sus influencias.

Con “No Need For Words”, no se sabe si haciendo referencia a su disco “Kaleidoscope”, donde se acompañaba de varios vocalistas, SEAN JONES recupera su voz más Post Bop, sólo infectada por cierto Groove en “Loves Fury” y de una epicidad extasiante y melódica a más no poder en el corte final del trabajo, “Forgiveness (Release)”, todo un himno entre la tradición y la modernidad, acompañado del órgano espiritual de COREY HENRY y de un aura optimista que pone el broche final a un trabajo sin fisuras. Antes de estos dos cortes que ponen la nota de variedad, las seis composiciones restantes siguen unas formas más predecibles, pero no menos interesantes gracias a unos tremendos acompañantes, especialmente la sección rítmica con el enorme ORRIN EVANS detrás de las 88 teclas. Sin asumir riesgos armónicos y estructurales como AMBROSE AKINMUSIRE, ni perderse en el ombliguismo facilón de CHRISTIAN SCOTT, SEAN JONES factura una hora de música convincente en la composición y excelente en la improvisación, que contagia frescura y entusiasmo, sin perderse en tortuosos caminos.

Todo esto queda bien claro desde el primer corte, “Look And See”, donde SEAN JONES deja claras sus dos influencias fundamentales antes citadas, y los excelentes solos del grandísimo ORRIN EVANS y del saxofonista BRIAN HOGAN, redondean un inicio auténticamente Post Bop y sin espacio para grandes novedades, pero mucho virtuosismo musical. “Olive Juice” introduce ritmos y ambientes latinos con el acompañamiento de la percusión de KAHLIL KWAME BELL, mientras que el momento balada de “Momma” se mueve hacia el Gospel y el Blues, gracias en parte a la labor de Evans. El entusiasmo inicial y el poderío Bop vuelven con “Touch And Go”, donde OBED CALVAIRE da una lección polirítmica tras los parches, y para cerrar esta primera parte del trabajo, el aura Miles se vuelve cristalina en el tema título del disco, balada ensordinada para lucimiento de Jones, y en su continuación “Obsession (Cloud Nine)”, quizás la que más se acerca a los esquemas del ya citado CHRISTIAN SCOTT por tratar de unir simpleza estructural y rítmica con virtuosismo improvisatorio.


Con un ritmo de lanzamientos tan elevado, uno se pregunta si SEAN JONES tendrá baterías suficientes como para mantener el nivel. Hasta ahora no sólo lo ha conseguido, sino que cada nuevo lanzamiento era un paso adelante. “No Need For Words” es la prueba de ello: uno de los discos de 2011 y un nuevo hito personal en la carrera de este elegante e impecable músico de la generación más preparada procedente de EE.UU, que sabe demostrar su valía y también encandilar, algo difícil sin caer en el tedio o la síntesis excesiva. ¿Qué nos deparará su trayectoria en el futuro?

OPETH - "Morningrise": Una obra maestra perfecta e insuperable


La carrera musical de OPETH ha sido exponencialmente ascendente desde sus inicios hace ya quince años, cuando un grupo de chavales formaron una banda llamada ERUPTION que se dedicaba a versionear a BATHORY, DEATH, etc. Desde entonces, los suecos capitaneados por el genio Mikael Akerfeldt han ido creciendo disco a disco, año tras año, obra maestra tras obra maestra, hasta convertirse en una banda de gran renombre, capaz de aunar en su propuesta al público más variado. Hace unas semanas se editaba el octavo disco en la carrera de OPETH, "Ghost Reveries", evolucionando hacia nuevas sonoridades, con una producción renovada y cada vez más elementos progresivos de los setenta en su música. Pero el camino que les ha llevado hasta este nuevo disco, el primero con Roadrunner, ha sido largo. El motivo de esta retrocrítica es recordar el disco que a mí más me marcó de OPETH. Habrá quién diga que no es el mejor (cosa difícil con los suecos, porque cada entrega tiene calificativo de sobresaliente), pero yo siempre le tendré cariño especial por ser el disco que me abrió las puertas a su música. 

Corría el año 1996 y OPETH estaban en un terreno todavía muy underground a nivel de público, pero no de crítica. Con "Orchid", su magnífico debut dos años antes, habían cosechado excelentes comentarios por ser una banda tan atípica y variada. Era increíble ver como los periodistas musicales se liaban para definir con una etiqueta la música del entonces cuarteto sueco. De hecho OPETH pueden presumir de tener un sonido y un estilo únicos e inclasificables: Rock Progresivo de CAMEL, RUSH, PORCUPINE TREE (Mikael tiene una relación muy estrecha con Steven Wilson) mezclado con Death Metal, pasajes Doom, y un largo etcétera. Simplemente OPETH y así nos entendemos. En 1996 la banda tenía una formación aparentemente estable con Mikael como miembro principal en unión a su eterno compañero Peter Lindgren, y Anders Nordin en la batería. Además, y como músico de sesión (aunque casi se podía considerar un miembro oficial de OPETH en esos años), Johan DeFarfalla al bajo. Atrás quedaban sus tiempos maqueteros con David Isberg a la voz, y por fin desde 1992 OPETH se convirtió en una banda seria con mucho futuro. 

El disco se abre con mi tema favorito de OPETH, "Advent". Es la canción que mejor resume el sentimiento de OPETH, con un inicio in crescendo que nos traslada al riff más pegadizo que el grupo ha compuesto, con un Mikael en las tareas vocales que se sale. La parte extrema del grupo se entremezcla con unos breves pasajes acústicos dónde Mikael nos muestra su faceta melódica en la voz, pero sin casi darnos cuenta nos topamos con un fantástico riff y una línea de bajo demencial que nos hará mover la cabeza sin darnos cuenta, hasta que el decadente final nos devuelva a la realidad. Trece minutos de absoluta maestría. 

Le sigue la canción más odiada por los propios miembros de la banda, "The Night And The Silent Water". Es una muy buena composición para mi gusto, a pesar de lo que diga Mikael, aunque bien es cierto que a veces suena un poco inconexa. En cualquier caso sirve de anticipo para otra joyita, "Nectar", una de las canciones más complejas y con más cambios que haya compuesto OPETH, capaz de pasar de la rabia más exagerada a los pasajes más sutiles, sin problemas. Las melodías de guitarra que Mikael y Peter se sacan de la manga son tremendas: ¡hacen llorar a sus instrumentos!, y qué decir del puente de la composición, pura melodía y sentimiento con Mikael de nuevo en estado de gracia tanto en la voz limpia como en la gutural. Pero eso no es todo, el grupo nos sorprende de nuevo en la parte final de la composición con un pasaje de puro Death Metal épico, dónde el bajo de DeFarfalla vuelve a dibujar líneas increíbles. 

Y llegamos al tema más pedido por todos en sus directos (pero Mikael no nos hace ni caso), esa maravilla de más de veinte minutos de duración que se llama "Black Rose Immortal". Su inicio no puede ser más potente, con un riff que de nuevo nos transporta a la faceta extrema del grupo, pasando por uno de los pasajes más épicos de OPETH, dónde la cultura vikinga nos vendrá a la mente (a la par que grupos como BATHORY, cómo no). El sonido de las olas del mar nos transporta a un pasaje dónde las guitarras acústicas nos dibujan melodías en el aire, pero sin darnos cuenta los riffs más metaleros vuelven a aparecer con la voz gutural de Mikael aún más oscura que de costumbre, y de nuevo uno de los puentes instrumentales más brillantes, con un intercambio de solos entre Peter y Mikael increíble. No he dicho aún nada de Nordin, pero no sería de justicia resaltar la labor del entonces amigo de Mikael y compañero de fatigas desde sus inicios, con constantes cambios de ritmo y estructura, pero lleno de precisión. La voz limpia y luminosa de Mikael nos guía en la oscuridad en un pasaje acústico excelente que constituye el punto medio del tema, que de nuevo, en estructura cíclica, vuelve a los derroteros de Death-Doom épico que degenera en un susurro de Mikael diciendo el título del tema y que recupera de nuevo las hipnotizantes guitarras acústicas, las cuales nos acompañarán hasta el final, dónde un grito estremecedor de Mikael nos devuelve a la realidad. Lo bueno de esta canción es que pese a su duración cada vez que la escuchas se hace más corta y original, llena de matices que no habías oído hasta entonces. 

El disco se cierra con un tema melódico cargado de sentimiento, "To Bid You Farewell", quizás la canción semi-acústica más bella que han compuesto OPETH junto a "Credence" del "My Arms, Your Hearse" o "Face Of Melinda" del "Still Life", y toda una lección de lo que debe ser una balada. Es en estos temas, algo constante en cada disco de OPETH, dónde más se ve el amor de Mikael por los setenta y por grupos como CAMEL o LED ZEPPELIN, y una prueba más de la versatilidad del guitarrista, cantante y compositor principal a la hora de expresar sus ideas en un pentagrama. Se puede pensar que acabar con una balada no es lo más adecuado, pero es que hay que escuchar el tema para comprenderlo, la sensación que transmite es única, ideal para escucharlo observando la magnífica portada con esa casa fantasmal (algo que el blanco y negro potencia) reflejada en el agua. 

La versión reeditada en vinilo y en CD de este disco contiene un tema extra de 1992, cuando todavía Isberg estaba a la voz, y que constituye un ejemplo claro de cómo Mikael y compañía ya empezaban a despuntar en esos años como una banda única y original (a pesar de que su sonido es terrible). Muchos riffs de este tema, "Eternal Soul Torture", suenan en "Advent", así que como documento histórico es interesante. 

Todo en este álbum es perfecto, desde las composiciones (nunca en cinco temas nada más se pudo decir tanto), pasando por las interpretaciones de cada uno de los componentes y acabando con una magnífica producción, que aunque puede sonar fría, es esencial para incrementar la oscuridad de la música de OPETH. El omnipresente en la escena sueca, Dan Swäno es el artífice de este sonido tan característico. 

Tras "Morningrise", OPETH sufrió un varapalo importante. Johan DeFarfalla dejaba de ser miembro habitual y el amigo de juventud de Mikael, Anders Nordin, abandonaba definitivamente el grupo (o fue invitado a salir, de estas cosas es mejor no hablar). Tan sólo la pareja de guitarristas seguía al frente de OPETH. Esto generó que Mikael se planteara la disolución definitiva del grupo. Afortunadamente esto no sucedió, y casi dos años después OPETH volvía con un nuevo disco que supuso su salida de subsuelo metalero, y su entrada en el grupo de bandas universalmente conocidas, "My Arms, Your Hearse" supuso la entrada del primero de los martines en el grupo, Martin López, uruguayo de origen y procedente de los también geniales AMON AMARTH. Posteriormente entraría Martin Méndez, compatriota de López. Esta formación, pétrea y estable desde entonces grabaría otras joyas en la carrera de OPETH como "Still Life" (su disco con Peaceville), el magnífico "Blackwater Park" y el dúo de discos "Deliverance" / "Damnation", dónde (en el segundo de ellos), Mikael daba rienda suelta a sus influencia setenteras con un disco totalmente acústico. 

OPETH están llamados a ser el grupo más grande del Metal en su enorme extensión, y sino al tiempo. Únicos, muchas veces se pueden ver influencias de ellos en grupos como los italianos NOVEMBRE o los germanos DISILLUSION, pero nadie que les alcance ni de lejos. Y es que OPETH son inimitables, sólo ellos pueden hacer una mezcla tan variada de estilos sin que se note forzado. "Ghost Reveries", con Per Wiberg en los teclados como miembro oficial, ayuda a que den un paso más en su carrera hacia el paraíso musical, algo fácil de alcanzar dado que Mikael Akerfeldt y compañía son genios, y su música perdurará generaciones y generaciones. Mientras tanto no dudes ni un momento en hacerte con "Morningrise", o cualquier disco de su historia, y sobre todo acude a uno de sus directos, increíbles y memorables. Parece que el deseo de Mikael, que tuvo tras comprar el "Number Of The Beast" de los MAIDEN con ocho años, de crear una banda de Metal se ha convertido en real. ¡Y de qué manera!

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

EPHEL DUATH - "Pain Necessary To Know": Abriendo horizontes musicales


Creados en 1998 y con tres discos ya a sus espaldas, la propuesta del quinteto italiano EPHEL DUATH es digna de alabanza por su calidad, y a la vez llena de interés por su atipicidad. Con una voz de puro Hardcore, pero con unas guitarras cargadas de armonías ajenas al Metal, EPHEL DUATH nos ofrecen eso que algunos llaman Jazzcore, y que no deja de ser una fusión de varios estilos todos ellos ejecutados de manera excepcional, aunque para el público en general les puedan sonar paranoicos. Así te puedes imaginar a EPHEL DUATH como unos CARNIVAL IN COAL en versión Jazz. Es decir, música para mentes, muy, muy abiertas.

Las guitarras son totalmente jazzys, cargadas de efectos a lo Bill Frisell y con un bajo sin trastes muy Funky. Mientras la mayoría de los grupos que mezclan estos estilos (Metal y Jazz), como INTO THE MOAT, CANDIRIA o los por unos amados y por otros odiados, THE DILLINGER ESCAPE PLAN, hacen que su parte metálica predomine, los italianos EPHEL DUATH se podrían considerar primordialmente músicos de Jazz, con elementos Metal. El 90% de las guitarras aquí presente podrían caber perfectamente en cualquier grupo de Jazz Fusión o incluso, llevándolo más lejos, en las tendencias Avantgarde de esta música, tipo John Zorn, Christy Doran, Marc Ducret... Es una gozada escuchar estas armonías y estos ritmos tan complejos en un contexto como es el del Metal y con voces agresivas. Aunque ciertamente, la voz es lo que menos predomina de este grupo, que prefiere demostrar sus dotes interpretativas y compositivas antes que hacer el típico tema introducción-estribillo-puente-estribillo.

Si no estás muy familiarizado con las sonoridades jazzísticas, es posible que este disco se te haga arduo de escuchar, pero si franqueas la barrera del estilo, no dejarás de sentirte atrapado por el grupo. No cabe duda que la improvisación es un elemento fundamental de la música de EPHEL DUATH, lo cual confirma mi teoría de que lo suyo es más Jazz que Metal. Es más, las composiciones son meramente anecdóticas. Me explico. Aunque "Pain Necessary To Know" dura 38 minutos y se divide en nueve temas, podríamos considerar que todo el disco es una suite en sí misma. Y no es que no doten de estructura a su música, sino que ésta se debe de entender como un todo, no como una suma de temas independientes. Sólo así podremos apreciar la labor de cada uno de los instrumentistas aquí presentes. Desde la batería, llena de matices y de elementos que hacen que le acabes perdiendo la pista, pasando por las ya citadas guitarras de Davide Tiso (el cerebro de todo esto), hasta incluso los efectos de sintetizador y movidas varias que pueblan el disco. Todo ello llevado al extremo de la claridad gracias a una producción que no chirría ante tanta rareza.

No están destinados a tener muchos seguidores, pero si han decidido hacer esta música es que no buscaban tal cosa. A mí me han gustado mucho, pero comprendo que es difícil seguirles la pista si no estás muy acostumbrado. Aún así te recomiendo que les eches un ojo. Si te gustan y consigues sacarle todo el jugo, te darás cuenta de lo buenos que son.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

domingo, 1 de julio de 2012

ESCÁNDALO - "La Crisis De Los Misiles": Una sorpresa agradable

En los tiempos que corren, llevarse sorpresas agradables como escuchar este debut de los madrileños ESCÁNDALO, es siempre una buena noticia. Vivimos en un mundo en donde la nube de grupos que salen (y desaparecen) cada año es enorme, gracias a unos caminos de promoción mucho más baratos y rápidos, y a unos medios decentes de grabación al alcance de cualquiera. La contrapartida, y más en tiempos de crisis, es la pérdida de la labor selectiva de los sellos, más preocupados por abaratar costes y exprimir lo máximo a sus grupos, que de la calidad intrínseca de los productos ofrecidos. En medio de esta vorágine, las autoproducciones (completadas en este caso por la labor de distribución de un sello con experiencia como Subterfuge) se multiplican, y es necesario rascar mucho para encontrar algo con proyección y tablas. Afortunadamente, y como decía al principio, ESCÁNDALO es un fruto agradable obtenido de esta labor de búsqueda y recolección entre los grupos nóveles.
Precedidos de un diseño muy retro, propio del “pop art” a lo Warhol, en donde aparecen “citas” a las letras de los temas y el propio título del álbum, ESCÁNDALO es un grupo de Rock And Roll, con todo lo que ello conlleva. No inventan nada, pero tampoco lo necesitan: saben lo que hacen y tiñen de frescura y energía inacabable todos sus temas. Parten de clásicos pre-Punk como THE STOOGES, MC5 o por irnos más adelante en el tiempo THE CRAMPS, los terrenos más melódicos del Power Pop y también, lógicamente, pasan por RAMONES o incluso, por su sonido crudo y directo, THE DICTATORS, algo que se nota sobre todo en el sonido de las guitarras.  Pero no se quedan sólo ahí: el grupo madrileño sigue la línea del tiempo y se balancea entre la psicodelia astral de HAWKWIND o los primeros MOTHERS OF INVENTION, el sonido sucio y garajero de los noventa (y su inacabable lista de grupos sobre todo escandinavos), algo del Hard Rock y el Sleazy de los ochenta (ramalazos a los GUNS vienen en ocasiones) e incluso el Rock sureño y cierta influencia Bluesy. Así podemos considerarlos, por venirnos a nuestras fronteras, como una mezcla entre los mallorquines SEXY SADIE y los andaluces THE SMOKERS, ambos conjuntos con similares referencias, partiendo del pasado y revistiendo sus influencias con la energía de los noventa.
En el terreno técnico, “La Crisis De Los Misiles”, cuyo título hace referencia al hecho histórico que tensó las relaciones Cuba-EE.UU en los sesenta, parece un disco asentado en un amplio currículum y no un debut. Grabado en los Montreal Studios de Navarra y producido por el mitad inglés-mitad español Brian Hunt, el trabajo consigue su objetivo: frescura y franqueza. Lo que se oye es lo que hay: un cuarteto Rock en sentido clásico, guitarrazos y ritmos pegadizos y mucha energía. En el apartado “personal”, ESCÁNDALO tiene un elemento que puede generar rechazo en algunos y atracción en otros: la voz vacilona y algo exagerada en sus inflexiones de Dani Díez, algo que yo pienso, dota de personalidad al grupo y casa muy bien con la temática críptica de algunas letras (en especial “La CNT Se Ha Llevado A Mi Chica”). Por otro lado, el propio Dani y Miquel Oliver, llenan el disco de guitarras sencillas pero con mucho bagaje musical a sus espaldas. No hay mucho hueco para el lucimiento personal, pero este no es un disco para virtuosismos. Finalmente, el grupo ha añadido algunos detalles extra a su música en forma de teclados muy setenteros, o la referencia a lo JETHRO TULL con flauta incluida en la ya citada “La CNT Se Ha Llevado A Mi Chica”, lo que consigue redondear aún más su sonido en ocasiones.
Hasta aquí todo son sorpresas agradables, y sólo queda hablar un poco más de las canciones. Pero es en este aspecto dónde viene el principal punto negativo que le veo a “La Crisis De Los Misiles”: el ritmo del desarrollo del trabajo. Hasta “La CNT Se Ha Llevado A Mi Chica”, el trabajo estalla en energía y frescura, partiendo de dos grandes temas como “Hacia El Sur”, un single en potencia, o el sureño “El Día De La Bicicleta”, con un Hammond por detrás que queda de fábula, o el no menos estimulante “Superpájaro”, con una línea coral que se queda grabada, ESCÁNDALO parece que hubiera querido soltar todas sus balas al principio y cuando se llega a “Asuntos Pendientes” uno cree que va a haber un cambio de tercio, por ese inicio lento y oscuro, pero no es así, el ritmo energético y potente se mantiene pero no así la frescura inicial. Esto hace que la segunda parte del trabajo se haga un poco más cuesta arriba, a pesar de buenos temas como el SABBATHICO y psicodélico “Hombre Lobo”, la muy rockera en sentido estricto “En La Selva Negra” o el final con efectos de oscurantismo pseudo-satánico incluidos de “Nada Que Hacer”. A este punto negativo habría que añadir que los detalles de variedad instrumental (teclados, flauta, harmónica, coros…) a veces parecen metidos con calzador, aunque esto es más una impresión personal en sucesivas escuchas, y es de agradecer el esfuerzo del grupo por no estancarse en una fórmula única.
Eso sí, también hay que comprender que estamos hablando de un disco debut y es lógico que el grupo haya querido ofrecer sus mejores temas con premura, por lo que no debemos juzgar “La Crisis De Los Misiles” como un disco de escucha conjunta, sino más como una colección de canciones: muchas sobresalientes, algunas notables y algún punto flaco, pero nada malo teniendo en cuenta que ESCÁNDALO lleva sólo un lustro de existencia. En cualquier caso, y retomo la introducción a este comentario, la sorpresa con este grupo es más que agradable. Mentiría si dijera que “La Crisis De Los Misiles” no se convertirá en un disco de recurrente escucha por mi parte. Su fuerza se contagia y sin darte cuenta no haces más que mover la cerviz con los ritmos que salen por el altavoz. Esperemos que esto sea sólo el principio de una larga y fructífera carrera. Con tablas y discos como este, se lo merecen.

Si queréis escuchar el disco de ESCÁNDALO al completo, visitad su página en BANDCAMP