lunes, 12 de junio de 2017

KILLEM - "Muted": formando un sonido.


Que el Thrash en España ha vuelto a tener un lugar protagonista es algo que nadie puede discutir. Bandas como OMISSION, LEGEN BELTZA, RANCOR, ANGELUS APATRIDA, HELL-TRAIN… lo atestiguan, dando vida a una escena española que no me cansaré de decir, cada vez goza de mejor salud. Y dentro de esta savia nueva tienen uno de los puestos de honor los andaluces KILLEM, cuyo debut en larga duración, “Muted” me dispongo a comentar.

Con buenas referencias previas, y la escucha de su anterior trabajo, su demo “Void”, que me sorprendió gratamente, las ganas del que suscribe por escuchar “Muted” eran grandes, y más después del éxito cosechado en una serie de conciertos realizados por España con algunas de las otras bandas Thrash españolas citadas en esta reseña. Su Thrash técnico pero a la vez pegadizo, con reminiscencias a los primeros MEGADETH, ANNIHILATOR... era de lo mejorcito, y tenía curiosidad por saber qué nivel alcanzaban en un trabajo más ambicioso como es “Muted”. El resultado, como a continuación relataré, es muy bueno, con algún punto débil, pero en general cubre las expectativas con creces. 

Pero voy a ir por partes. Lo primero que me llamó la atención mientras mis oídos eran golpeados con “Cancer”, el corte de apertura del trabajo, fue la presentación del CD. Inquietante y sencilla portada y un extenso libreto, que aunque sea algo secundario, se agradece. Lo siguiente que me llamó la atención, y que es el punto fuerte de este trabajo, ya centrándome en aspectos musicales, fue la madurez compositiva que ha alcanzado el grupo. Los temas son más complejos, cañeros y variados que en su demo, haciendo gala de riffs más veloces, giros mejor pensados, estructuras más trabajadas y unos solos notables. Todos estos elementos se juntan y dan lugar a un gran disco de Thrash, cañero, técnico y a la vez no exento de melodía, que gustará a todos los aficionados al género. 



El punto débil viene de la mano de una producción demasiado compacta y gris. El sonido es bueno, pero demasiado monolítico, haciendo que las guitarras pierdan matices y sean tapadas en ocasiones. Gana en crudeza, pero pierde en el resultado global. Eso sí, es lo único un poco menos bueno de un trabajo magnífico, y es una pena, porque las guitarras de Javier y Victor son excelentes a lo largo de todo el disco, haciendo que algunos de los riffs se queden bien grabados, y aportando el toque de melodía necesario en unos solos bastante logrados, que encajan a la perfección en los temas y dan un toque de variedad mayor. La batería de Ramón también es de órdago, haciendo gala de buenos cambios, y aunque Gonzalo quede un poco tapado debido al problema de producción citado, su papel también es esencial. No me olvido de su gran vocalista Alex, que aunque sigue teniendo un cierto aire a MEGADETH, se ha vuelto más agresivo, rasgando más el tono y haciendo más variado su trabajo.

En el apartado de temas a destacar, la tarea se me hace más difícil porque la hora de duración de “Muted” da para mucho. La triada de “Revenge”, “Behind The Lie Of Perception” y “Void” es absolutamente gloriosa, sobre todo el segundo de los citados, uno de los temas a la vez más cañero y más asombroso en estructura. “Biolypse” quizás sea otro de mis favoritos debido a su variedad de elementos y a su apoteósico final donde es imposible no mover la cabeza sin parar. En el apartado más rítmico y reposado, sin dejar la potencia a un lado, “Neverending Pain” es un gran tema, quizás demasiado largo al final, pero en general muy bueno. Algo similar le pasa a “Full Force”, siendo seguramente mi tema menos preferido porque creo que lo extienden demasiado. Afortunadamente, “Hate” con un riff tan típico como adictivo y “Faithless Priest”, con su descomunal inicio y donde Ramón da una lección de batería, ponen el broche de oro a este gran disco. 

En definitiva, KILLEM se ha sacado de la manga un discazo. Aunque deben pulir un poco su sonido, el resultado compositivo es tan grande, que no tengo más remedio que recomendarlo. Para un fan del Thrash como el que suscribe, que surjan grupos como KILLEM es una grata noticia y si encima lo hacen tan bien, la cosa es aún mejor. Ojalá sigan mucho tiempo, porque calidad tienen un rato. Si te gusta el Thrash, ya estás tardando en hacerte con “Muted”. 

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KILLEM - "Reflections Of Decline": Un cambio sorprendente.


Aquí tenemos el primer disco del grupo sevillano KILLEM, Death-Thrash técnico de primera línea que... Espera un momento, ¿KILLEM? ¿Los de “Void” y “Muted”? Una hora después de escribir estas dos líneas vuelvo a sentarme delante del ordenador, tras reescuchar los citados trabajos (su demo y primer disco respectivamente). No, no estamos ante el debut, y sí, son los mismos KILLEM que con “Muted” me hicieron soltar alabanzas, a la par que el deseo de obtener un mejor sonido que les hiciese brillar. ¿A qué viene entonces esta introducción surrealista? A que “Reflections Of Decline”, cuatro años después, es el nacimiento de unos nuevos KILLEM: un nuevo estilo, nuevos registros, nuevas facetas, nuevo sonido pero... increíbles resultados. ¿Comparaciones? como siempre odiosas, así que lo mejor es no tener en cuenta ni “Muted” ni “Void”, esto es simplemente un gran trabajo, de un grupo que evoluciona. ¿Que se llaman KILLEM y “hacían” Thrash? Sí, y lo siguen haciendo, sólo que mirando hacia vehículos de expresión que les permiten formar una personalidad propia más fuerte y duradera.

Poniendo en orden las ideas, KILLEM se caracterizaba en “Void” por un Thrash avanzado, pero influido por los clásicos, especialmente unos MEGADETH que salían por boca de Alex L. Demise y se reproducían en muchos riffs y melodías. “Muted” ya fue una vuelta de tuerca en este sentido: el lado técnico se potenciaba, el sonido se recrudecía y Alex rasgaba un poco su voz. El resultado fue que ANNIHILATOR y TESTAMENT en sus épocas más agresivas hacían su aparición, junto algún momento más progresivo y avanzado si cabe que hacía pensar en SADUS aunque aún limitadamente. Hasta ahí se resumían cinco años de existencia, con una evolución exponencial a la que le faltaba madurar y sobre todo gozar de un mejor sonido, punto flaco del grupo. Es normal que, el transcurso de casi otros cinco años, generaran un salto. Sólo hacía falta saber hacia donde. Pues bien, “Reflections Of Decline” no sólo da un salto, más bien se ha teletransportado a otra dimensión, analizada fríamente se podría decir que “natural”, desde el oído acostumbrado a “Muted”, claramente rupturista.

La música ha abandonado su lado más clásico. Sólo TESTAMENT se mantiene en los momentos más Thrash, pero los TESTAMENT del “The Gathering” y sus alrededores. No se puede decir lo mismo de SADUS, que pasa a ser la referencia Thrash principal. Pero no es aquí donde está el gran salto: escuchando “Reflections Of Decline” uno puede entrever muchas otras cosas: en el lado más “moderno”, especialmente STRAPPING YOUNG LAD y unos MESSHUGGAH de la primera época, cuando lo suyo eran amalgamas de riffs y ritmos que mezclaban la influencia de los noventa con la obsesión crimsoniana (léase “Contradiccions Collapse”), y en consecuencia, sus muchos seguidores (TEXTURES, GOJIRA, THE END...). En el lado clásico, DEATH pasa a primer plano, en la etapa del “Symbolic” y alguna reminiscencia del “Human” (“The Abyss” sería un ejemplo). En definitiva, tal y como avanzaba al principio, KILLEM ha pasado a ser un grupo que puede catalogarse, simplistamente, como Death Thrash, al que hay que añadir el adjetivo de técnico o progresivo para tener una idea más completa. Sin embargo, y si en el pasado las referencias eran claras, en “Reflections Of Decline”, todo es juntado y desarrollado de forma personal y orientada hacia su propio estilo, y no es un tópico.



Precisamente aquí radica el gran paso adelante en mi opinión: dejando a un lado cambios estilísticos, nuevas referencias, o cambios en sus propios componentes, KILLEM construye en “Reflections Of Decline” un todo, a partir de una multiplicidad de raíces. La presencia de temas más directos y “asequibles” como “Spiral” (composición escogida como videoclip, de forma muy acertada), “Dawn” o “The Cage”, que sirven de resumen para la cara más Thrash-Death de KILLEM, se mezclan con cortes avanzados y repujados, retorcidos y perfeccionistas, donde es fácil perderse y uno necesita de varias escuchas para poder seguir sus estructuras llenas de contrastes: sólo así uno podrá comprender cosas como “Façade”, cuya segunda mitad a más de uno le sobrará y sin embargo pienso que no desentona, a pesar de venir precedida de tres temas más directos; o “Taker”, tema corto pero intenso, por tirar de tópicos, pues la telaraña rítmica es de órdago. Pero es el conjunto el que brilla: KILLEM suena a todo y a nada, en resumen, suena a KILLEM, después de dos trabajos asentando sus cimientos, ahora tocaba edificar su propia casa y el resultado es “Reflections Of Decline”.

El resto de la evolución viene presidida por una producción, conseguida en los estudios portugueses Ultrasound que por fin cumple con las expectativas, y la propia madurez de sus componentes. Así, la sustitución de Víctor Silvestre, el que fuera guitarrista rítmico de la formación, por David Marín, es el único cambio de formación, pero el resto parece que se hubieran transmutado en nuevos músicos, y entre todos han dado forma a otro KILLEM. Alex es el de transformación más llamativa, cambiando su registro a una voz Death, mezclada puntualmente con otra limpia que ayuda a evocar momentos más atmosféricos (como ocurre en “Ephemeral”, cuya parte final cambia brutalmente hacia unos terrenos que casi recuerdan a los OPETH más relajados, o el final de “Crossroads”, uno de los momentos más oscuros y decadentes del disco, y continuista con el anterior), pero no es el único: el toque efusivo de Ramón Nissen se ha vuelto obsesivo y sincopado, mecánico y preciso; Javier Escaño y su nuevo compañero David Marín, se convierten en camaleones que escupen pesados riffs que parecen de guitarras de ocho cuerdas al más puro estilo MESSHUGGAH, y al mismo tiempo pasajes de elegancia y técnica, como los muchos solos que pueblan el trabajo, o las partes de inspiración jazzista (“Façade” a la cabeza); y ya no digamos Gonzalo, el cual aumenta la presencia de su instrumento y hasta tiene momentos de lucimiento como el brutal inicio de “Façade” (tema de contrastes desde luego) y de “Crossroads”, y cómo no la parte central de “Taker”.

En resumen. Bienvenidos KILLEM, re-bienvenidos más bien. Con “Reflections Of Decline” el grupo sevillano puede que genere un esfuerzo extra en sus seguidores, les ganará nuevos adeptos en busca de sonidos más avanzados, y les otorgará detractores que dirán que llegan un poco tarde para estas mezcolanzas, y que deberían quedarse mejor en la “clase media” del Thrash de libro ahora que está tan de moda. Para mí, hablando con total subjetividad, lo reconozco, el grupo andaluz ha conseguido su pieza clave: la culminación del trabajo y del tiempo de asimilación, maduración e investigación. Un artista no sólo reproduce, crea, y eso es lo que ha hecho KILLEM en “Reflections Of Decline”. Un paso adelante de gigante, que esperemos se precedente de otros muchos.

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HATEBREED - "Supremacy": La supremacía de la brutalidad


Con HATEBREED siempre he tenido un problema: sus discos se me hacían muy pesados y sin embargo, la única vez que los vi en directo me dejaron sentado en el suelo. Auténticas máquinas del escenario, uno de los conciertos más cazurros que he visto nunca, tanto por los músicos como por la audiencia totalmente entregada. ¿Cómo se puede desplegar esa magia en directo y sin embargo en disco sonar algo repetitivos?. Siempre ha sido un misterio para mí, no solo por HATEBREED sino por otras muchas bandas del estilo, ante lo cual hace tiempo que decidí no formarme una idea sobre este tipo de grupos hasta que no los viera alguna vez en directo, aunque fuera en un vídeo. 

Dicho esto, los norteamericanos vuelven tras un tiempo de silencio con su cuarto disco, "Supremacy". Si su último trabajo, ya lejano en el tiempo, "The Rise Of Brutality", profundizaba en los parámetros de su precedente, "Perseverance", éste no iba a ser menos a pesar del lapso de tiempo. Siguen como en 1993, con su Hardcore clásico metalizado. En favor de ellos está el ser uno de los grupos pioneros en esto que ahora está tan en boga que es el Metalcore, uno de los grupos que cogiendo influencias de AGNOSTIC FRONT, BIOHAZARD... añadieron un plus de intensidad y contundencia en las guitarras, pero sin abandonar los parámetros originales del Hardcore, siendo de las bandas influyentes y no de la larga lista de imitadores actuales. En contra, el no haber evolucionado mucho en sus intenciones, aunque este "Supremacy", he de decir que en global me parece superior y más ameno que "The Rise Of Brutality". 

Centrándome en hablar de manera general de "Supremacy", se nota que el parón discográfico les ha venido bien: por un lado la producción hace que lo que se oye en el disco parezca más cercano a la potencia que despliegan en directo, consiguiendo por ejemplo, que el bajo de Beattie suene por fin entre la maraña de guitarras. Por otro lado, la adición de un segundo guitarrista, Frank Novinec procedente de TERROR, le da una contundencia añadida. Pero también se aprecia una madurez mayor a la hora de componer. Aunque las estructuras de los temas siguen estando muy bien definidas y rara vez los cortes sobrepasan los tres minutos, han dotado de mayor variedad, en forma de riffs más trabajados y combinación de temas más veloces con otros a medio tiempo, que no desmerecen del resto. Siguen sin dar muestras de mucha técnica, algo que tampoco necesitan, pero se aprecia una especie de pequeña evolución, un pequeño salto con respecto a discos pasados, cuando estaban en pleno auge de popularidad. El peso de todo sigue estando en la contundencia de la sección rítmica y los machacones riffs, aparte de la única y soberbia voz de Jamey Jasta, pero al haber añadido un segundo guitarrista parece que pueden hacer gala de una mayor cantidad de elementos que completan y dan forma a las composiciones. Claro, todo esto dicho de manera muy matizada, esto sigue siendo Metalcore puro y duro, pero sus intenciones son de agradecer. 

Tras una breve introducción, el disco nos golpea con el primer trallazo enfervorizado de los americanos, "Defeated", tema que ya me imagino que generará grandes pogos en directo, gracias a sus coros y velocidad endiablada. Parece que nada ha cambiado por tanto, y de hecho tanto "Horrors Of Self" como "Mind Over All", mantienen esta línea, tamizada con los típicos parones del género que sirven para acompañar poderosos coros y preparar a la audiencia para desfasar. En "To The Threshold" ya se aprecia un levantamiento del pie en el acelerador, sin dejar de magullarnos los tímpanos con dobles bombos y riffs machacones, el groove de este tema, además de una cierta melodía, lo convierten en un buen corte. 



Esta línea más reposada prosigue en la parte central del CD, aunque siempre sin olvidar sus premisas. Así "Destroy Everything", con un título más que sugerente, tiene un aire a BIOHAZARD de su etapa media muy particular, y despliega una potencia controlada que la hace perfecta para el headbanging, suponiendo uno de los mejores cortes del trabajo para mi gusto, aunque muchos digan que corta el rollo. Con mayor velocidad, pero unas guitarras muy trabajadas, "Immortal Enemies" vuelve a sorprender dentro de su sencillez estructural, siendo en esta parte del disco donde se puede comprobar que el grupo aumenta la variedad de los temas en cierta manera, sobre todo en "The Most Truth", tema que tiene de todo, groove, partes Thrash... Y ya casi en el final del trabajo, nos encontramos un tema bastante impredecible para HATEBREED: "As Diehard As They Come", el cual tiene unos riffs absolutamente melódicos, que lo acercan al nuevo Thrash-Death europeo, y que gracias a la potencia de la producción se disfruta al máximo. 

Es probable que estemos ante un álbum donde la brutalidad está más controlada que en el pasado de la banda. Esto les hace ganar en variedad, pero seamos francos, siguen sin poder reflejar todo su poderío en directo, y la escucha completa del disco se me sigue haciendo un poco pesada al final. No obstante estamos ante un disco por encima de la media dentro del género y probablemente el mejor trabajo de la banda para mi gusto. Todo un retorno esperado por sus fans a buen seguro, y que no defraudará a nadie aficionado al género. 

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jueves, 11 de mayo de 2017

THE OCEAN - "Precambrian": ejemplo de riqueza musical


THE OCEAN es algo más que un grupo. Es un colectivo, como ellos mismos declaran en más de una ocasión. Un conjunto de artistas, de todo tipo, que unen esfuerzos para crear una música única y llena de detalles que trasciende géneros y fronteras de todo tipo. No es un grupo pensado para generar impacto, tampoco para maravillarse técnicamente hablando, simplemente buscan recrear, dibujar sensaciones que envuelven al oyente y le acaban por atrapar en un paisaje apacible unas veces, agobiante otras veces, pero siempre haciendo que el que los escuche interactúe con ellos, no limitándose a ser un mero receptor pasivo. 

El primer disco de la banda, “fluXion” estaba pensado para salir a la vez, en combinación con el siguiente, “Aeolian”, porque una de las lecciones bien aprendidas que tiene THE OCEAN es el saber combinar a la perfección entornos más metálicos, excitantes, opresivos, con otros paisajes y ambientes más relajados y envolventes. La conjunción de unos y de otros genera el viaje a través del océano que nos propone, que es su gran virtud. El hecho de editar ambos trabajos por separado, hizo que perdiera parte de su magia esta idea. Sin embargo, en “Precambrian” no ocurre lo mismo, y han facturado un disco y medio que refleja a la perfección lo que es esta banda. Y digo disco y medio porque “Precambrian” se forma por dos CDs. En el primero, llamado “Hadean/Archaean” se recogen 22 minutos de música y el segundo, “Proterozoic”, recorre más de una hora de paisajes de todo tipo, que en global hacen un gran disco, tanto en el aspecto musical como el de la presentación elegante del mismo. 

Como colectivo que es, THE OCEAN no es un grupo de individualismos. Todos sus componentes, y algunos más que colaboran a lo largo del trabajo, contribuyen al conjunto y al resultado de “Precambrian”. Los momentos orquestales, sinfónicos y recargados de instrumentos acústicos, conviven en armonía con las guitarras más pesadas, los ritmos más mecánicos y las voces agónicas de ascendencia Hardcore, confluyendo en el disco un conjunto de música clásica, Doom, Sludge, Death, música industrial… que lejos de generar indefinición, dan a THE OCEAN un sonido propio y original. Todo apoyado por una excelente producción, imprescindible para dar cohesión a todo el conjunto y que permite disfrutar de cada pequeño detalle de las ricas composiciones del grupo, ganando escucha tras escucha. 

La hipnosis comienza desde la propia introducción del disco “Siderian”, donde las guitarras repiten los mismos fraseos sutiles hasta la saciedad, generando una sensación envolvente y apacible difícil de describir, metiendo al oyente poco a poco en “Rhyacian”, el primer corte como tal del disco, que en sus más de diez minutos de duración va poco a poco, in crescendo, aumentando la intensidad, añadiendo detalles, y como en el oleaje del mar ocurre, yendo y viniendo, de lo sutil a lo contundente, aumentando la sensación hipnótica iniciada con “Siderian”. El trabajo de guitarras es excepcional en este corte, tanto en los riffs más pesados como en las armonías características de grupos como CULT OF LUNA o NEUROSIS, cuya propuesta es cercana en algunos pasajes. El juego de voces también es de sobresaliente, tanto en las limpias, realmente bellas, como en la agresividad contenida de las más extremas. Por su parte, “Orosirian” se eleva como uno de los temas más Doom / Sludge del trabajo. No obstante, el papel de los instrumentos de cuerda, siempre en segundo plano, pero omnipresentes, genera que el sinfonismo no se pierda en ningún momento, aunque la contundencia general de la música se aumente en este tema. 

No será sin embargo hasta “Statherian” cuando la magia de THE OCEAN de verdad nos atrape. Comenzando a ritmo de vals y con un violín solitario y quejumbroso como hilo conductor, el tema poco a poco va atrapando a fuerza de teatralidad, de sensaciones de todo tipo gracias al trabajo de los instrumentos acústicos y teclados, hasta que cuando ya creíamos que todo iba a ser un apacible viaje, relajado y balsámico, la intensidad se va incrementando hasta explotar en una lluvia de riffs de enorme fuerza, siendo ya imposible no caer rendido ante la capacidad de atracción del grupo. Tras la tempestad vuelve la calma, y “Calymmian”, de nuevo aumentando la extensión a más de ocho minutos, viene a ser el momento ambiental que se necesitaba, incrementando otra vez la intensidad de manera pausada y contenida, añadiendo detalles poco a poco y volviendo a las formas del primer tema, en pleno contraste y lucha interna entre el odio y la relajación, siendo nuevamente las guitarras las mayores protagonistas y conductoras de nuestras angustias. 

El éxtasis vuelve a llegar en “Ectasian”, otro tema de ascendencia y desarrollo muy Doom, lento, pesado y agónico, aunque como siempre con las sorpresas y giros que este grupo da en sus composiciones, porque en pleno éxtasis de intensidad, un riff que se repetirá hasta el final de la composición nos vuelve a levantar de la silla. ¿Por qué?, porque nadie se imagina que el tema acabará en plena admiración y casi plagio a PANTERA con un riff que parece sacado de los americanos, que se combinará con alguno de los momentos más íntimos y melancólicos del disco.  Sin duda uno de los temas más completos. “Stenian” por su parte sería un claro ejemplo de lo que es una estructura progresiva, emotiva y envolvente, con un final realmente íntimo y estremecedor que está también entre los puntos destacables del trabajo, que llega casi a su final con “Tonian” cuyos primeros compases discurren por terrenos ambientales, relajados y con un protagonismo absoluto para los teclados, el bajo hechizante y unas guitarras sutiles, acariciadas por sus dueños, todo acompañado de una batería matemática y fría, que sirve como mero acompañamiento. Conforme se van aportando nuevos detalles la densidad aumenta, el tema se torna más agresivo y pesado, con distorsiones en las guitarras más predominantes y un matematismo y disonancia creciente, en combinación con el intimismo del inicio del tema, apareciendo levemente la sombra de MESHUGGAH en la inspiración de este tipo de riffs.

Para cerrar el disco, un divertimento corto y relajante, para soltar toda la tensión acumulada, “Cryogenian”, dejando al oyente con dos posibilidades: repetir la escucha en busca de nuevas aventuras (que seguro que se encuentran) o decidir intentarlo más tarde, porque una cosa es cierta, cuesta entrar en materia con “Precambrian”, y en ocasiones la escucha puede que no sea todo lo satisfactoria que debiera, pero la música de THE OCEAN es tan rica en detalles que merece la pena intentarlo en más de una ocasión. Desde luego, por mi parte, han conseguido encandilarme y recomiendo la escucha de este trabajo a cualquiera que tenga predisposición por este tipo de sonidos tan variados y sin ceñirse a un estilo. 


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lunes, 8 de mayo de 2017

EXIVIOUS - "Exivious": Un viaje trepidante


Cuando ya empezaba a pensar que nada me iba a sorprender este año que fuera realmente nuevo, en el sentido de no constituir una reedición; cuando sólo los españoles VIDRES A LA SANG me habían hecho recuperar la fe; cuando me iba a costar horrores configurar un top-ten anual coherente o al menos consecuente con mis gustos; cuando todo esto iba a ocurrir, una tarde, después de una dura jornada, me topo con un digipack misterioso. Sobrio, desnudo, con un diseño elegante pero austero, un nombre que casi ni se consigue adivinar y una formación sorprendente. Esa tarde descubrí a EXIVIOUS y lo que ahora tengo en mis manos sea seguramente el disco que más me ha llamado la atención de los últimos meses. Desde Holanda, después de más de una década de existencia, pero sólo saliendo de las tinieblas “aprovechando” la estela de CYNIC (y no por ello deberían ser acusados de oportunistas), “Exivious” es el primer trabajo de un grupo que ojalá tenga mucho camino por recorrer.

Y no es improvisado el que haya traído a colación el nombre de CYNIC, porque además de por el hecho de que la mitad de EXIVIOUS son miembros de directo de CYNIC (la parte holandesa del grupo, es decir, bajo, sustituyendo a Malone y segunda guitarra), EXIVIOUS le deben mucho a Masvidal, Reinert y compañía. A ellos y todo lo que les rodea, en particular y sobre todo, a GORDIAN KNOT y también a AEON SPOKE. Jazz metalizado, improvisación encorsetada en parámetros metálicos, libertad, armonía trabajada, capacidad instrumental fuera de toda duda y sobre todo, magia. Esa es la palabra, el que EXIVIOUS consiga durante los escasísimos tres cuartos de hora que dura (en otros grupos esta duración sería un mundo), mantenernos ensimismados a golpe de composición cuidada, elegancia al máximo y mucha, mucha dedicación. Y para colmo o culminación, todo por su cuenta y riesgo, pues la única forma de conseguir este DISCAZO es a través de la propia web del grupo, que por cierto, yo que tú no dudaría en pedírselo ya: www.exivious.net.

Cuatro personas ilustres, Tymon y Robin Zielhorst, ambos en CYNIC, Michel Nienhuis de SENGAIA y el polivalente Stef Broks de TEXTURES, se unen para dejar nueve testamentos evocadores. Cierto es que la referencia es clara, si coges “Traced In Air” y “Exivious”, los paralelismos son evidentes, de hecho hasta Masvidal colabora en algún solo en este trabajo, pero incluso así, teniendo en cuenta el hecho de que EXIVIOUS es un grupo totalmente instrumental, añadiendo una paleta sonora amplia que crece con las escuchas, continuando con una mayor libertad estructural al gozar de un mayor minutaje en los temas, y acabando con una producción algo más contundente en el apartado rítmico, tenemos argumentos para afirmar que EXIVIOUS tiene su propio sonido. Y es un sonido construido a base de individualidades y de conjunto, de ambas cosas. Tymon y Nienhuis no son Masvidal, no gozan de tal camaleonismo y no olvidan sus raíces metaleras, pero tampoco el Jazz, de hecho, uno a veces piensa que este disco carece de género, ni es lo uno ni lo otro, es Jazzmetal si tal cosa existe. Capítulo aparte merece Zielhorst, el cual sí que bebe directamente de Malone y también de Jaco Pastorius, pues uno tiene la sensación de estar ante un cruce de ambos. Y finalmente Broks, no es Reinert, su toque no es tan sutil, se le nota un poco forzado en el uso del charles y los tresillos, pero sabe aportar el grado de empaque suficiente para que EXIVIOUS termine por tener su propio sonido, digamos que es su conexión más clara con la cara metálica del grupo.

Los cuatro, todos ellos, que por separado son nombres propios, entes con movimiento peculiar, fructifican y forman un solo ser que acaba por tener vida propia independiente. Es en este apartado, la composición, aparte de las individualidades y los solos, en donde EXIVIOUS más brilla: cada tema, un mundo, un mar de sensaciones. “Ripple Of A Tear”, progresiva en el sentido más propio de la palabra, creciendo en intensidad, primero gracias a Zielhorst y luego gracias a los riffs cíclicos de Tymon y Nienhuis. “Time And Its Changes”, haciendo un uso magistral de la melodía y la armonía, más tranquila, más envolvente, cíclica y absorbente. “Asurim”, densa, oscura y de ritmo contagioso a golpe de break y cambios de todo tipo. “All That Surrounds” en sus dos partes, condensando la parte tribal, tropical, selvática y natural capaz de recrear el grupo. “Waves Of Thought” trayendo la obsesión, los círculos que se suceden y una buena labor solista. “The Path” (cuyas sintetizaciones me recuerdan a Bill Frisell), dejando libertad para los sonidos, para el esparcimiento y el relajo, nuevamente desde un aura de oscuridad casi Trip-hopera que crece en interés según pasan los segundos. “Embrace The Unknown”, legión magistral de Zielhorst, dando paso a un aire de Fusión ochentera que bebe de WEATHER REPORT. Y finalmente “An Elusive Need”, haciendo honor a su nombre, entre síncopas y solos variados, despide el disco de la manera más Jazzy que se podía esperar.

Me cuesta encontrar algún punto a mejorar. Quizás sea el uso de esquemas conocidos, aunque no por ello menos exigentes ni innovadores en su desarrollo. Quizás sea el hecho de que algún tema podría haber admitido una extensión mayor, que permitiese un incremento de la libertad. Da igual, es rizar el rizo. “Exivious” es un debut magistral, una lección de cómo ser: buenos músicos, buenos compositores, excelentes narradores de historias y sobre todo, evocadores. En definitiva, EXIVIOUS ha parido un disco difícil de superar, sólo apto para un público muy específico, soy consciente de ello, pero toda una gozada para quien los quiera / sepa disfrutar. ¿Una docena de escuchas? Y las que me quedan...



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viernes, 7 de abril de 2017

AS LIGHT DIES - "A Step Through The Reflection": un debut muy prometedor.


Mi relación con la música de AS LIGHT DIES viene de lejos. Por motivos que no vienen al caso, acabé asistiendo al segundo concierto que dio la banda allá por 2003 en Ritmo y Compás cuando acababan de grabar un par de temas. Lo que pude ver en directo me agradó. Si bien la presencia de su por entonces vocalista femenina, Carol Daithana, hacía que la banda perdiera un poco de personalidad acercando su sonido hacia los combos de Doom melódico y Gótico con cantante femenina, la música del grupo madrileño era muy rica y encerraba muchas sorpresas. 

Después de un tiempo con continuos cambios de formación, AS LIGHT DIES por fin encontraron el camino que andaban buscando. Encargándose Oscar Martín de la mayoría de las tareas vocales, el grupo alcanzó la madurez compositiva con su primera grabación ambiciosa, "3 Views Of An End: A Trip To Nowhere". Y por fin, algo más de 1 año después de aquello y casi 8 años desde su creación, AS LIGHT DIES se presentan en sociedad con su debut, “A Step Through The Reflection”. Partiendo del sonido entrevisto en su anterior obra, pero mejorando notablemente el resultado, el grupo madrileño vuelve a insistir en su inclasificable mezcolanza de estilos. Desde el Doom a lo MY DYING BRIDE, la tristeza contenida y melodiosa de TRISTANIA, pasando por la progresividad de OPETH, la majestuosidad de ARCTURUS, BORKNAGAR o SOLEFALD y hasta la técnica de CYNIC. No me estoy volviendo loco, en “A Step Through The Reflection” puedes encontrar un poco de todos estos grupos, pero de una manera personal y de resultado muy notable.

El disco se mueve entre dos aguas. Por un lado una colección de interludios, intros y composiciones instrumentales en donde la orquestación, los teclados y el violín (y ahora también el cello) toman el protagonismo. Por otro lado temas que, aunque indudablemente tienen una base extrema, se enriquecen de elementos de tantos estilos que acaban por sorprender. Lo malo es que el disco se acaba haciendo un poco disperso por la sistemática usada de intercalar interludios y composiciones largas. No estoy diciendo con esto que piense que instrumentales o pseudo-instrumentales como “Crossing The Stigian Lake”, “Ode To A Dying Empire” (donde Jesús Villalba tiene un momento de lucimiento absoluto) o “The Scourge Of The Gods” sobren, pero la atmósfera que pretenden recrear se pierde en ocasiones por agotamiento del oyente, que preferirá escuchar las composiciones largas del grupo. De todas formas, teniendo en cuenta la extensión de este trabajo, pienso que es un mal menor. 



En cuanto a las composiciones que suponen el grueso del disco, la que más sorprende tras la primera introducción es “Out Of the Cave”. Las guitarras, la estructura, la combinación de voces... hacen pensar en OPETH totalmente. No sé si consciente o inconscientemente, pero les ha salido un tema que podría haber firmado Akerfeldt perfectamente si hubiera añadido un violín a su instrumentación. Pienso que es el único corte que contiene una influencia tan marcada, aunque como luego relataré también hay otra sorpresa en lo que a influencias se refiere un poco más adelante en el disco. Los siguientes temas, si bien no abandonan las estructuras a lo OPETH (en especial en los pasajes en los que Oscar canta con voz limpia), toman prestadas otras sonoridades. Unas veces con un cariz más Black, otras veces con un cariz más Doom-Death, pero siempre con la oscuridad como regla principal.

En lo que a instrumentación se refiere, un trabajo brilla especialmente, sin desmerecer a los otros miembros de AS LIGHT DIES. Me refiero a las guitarras de Oscar, sencillamente sublimes. La capacidad técnica de este hombre es muy grande, pero no por ello se regocija en demostraciones sin sentido, más bien pone sus dotes al servicio de la estimulación del oyente en forma de unos riffs realmente adictivos y oscuros, y unas melodías de gran belleza. Las atmósferas de teclados también están bien conseguidas, aunque no son tan predominantes como en los inicios de la banda. El otro protagonista de la banda es Jesús Villalba, el cual dará el toque de melancolía y también de virtuosismo con su violín. Pero hay un tema en donde todos brillan especialmente, “Weird, Imperfect Symmetry Of Creation”. Esta es la sorpresa a la que antes me refería, un tema casi instrumental pese a su larga extensión, donde la voz se limita a ofrecernos matices secundarios, y en donde la influencia que antes llega a la mente es CYNIC, algo que no te esperas en un grupo de estas características. El tecnicismo de los riffs, el bajo predominante, los cambios de ritmo, las síncopas jazzísticas, todo suena estimulante a la par que asombroso en lo que a dotes musicales se refiere. Todo ello sin perder la oscuridad, lo que le da a esta influencia un nuevo toque personal. 



La producción conseguida es bastante notable, aunque a veces un poco deslucida para la riqueza en matices de la música del grupo. En la mezcla pierde un poco el sonido de guitarras que en ocasiones se entremezcla caóticamente con el violín, pero son momentos puntuales que reflotan gracias a la capacidad compositiva del grupo. Las voces, aunque no es la mejor de las cualidades de Oscar, suenan muy bien, en especial la gutural, aunque las voces limpias también tienen su punto y no nos hacen echar de menos los gorgoritos de su anterior vocalista femenina, que como ya dije restaban personalidad a la música del grupo. En cualquier caso el sonido frío y oscuro que ha conseguido AS LIGHT DIES en este trabajo hace que la música del grupo adquiera un toque de melancolía muy acorde a las melodías del violín de Jesús o a las atmósferas de los teclados. 

De la segunda parte de este trabajo hay que destacar tres temas, “A Step Through The Reflection” por un lado, “The Temple” por otro lado y uno de los himnos de la banda por otro, la regrabación de “The Sinking Of Atlantis”, el que fuera de los primeros temas en ser grabados por la banda. En lo que se refiere a “A Step Through The Reflection” es probable que estemos ante el tema más cañero del disco. Los riffs son auténticamente Death, y el trabajo vocal se ve multiplicado en oscuridad y fuerza por la incorporación de varias voces distintas fruto de colaboraciones ajenas a la banda que aportan su granito de arena a este debut. La estructura de este tema da saltos inesperados por el oyente, pero siempre manteniendo una coherencia, sirviendo de perfecto resumen de la calidad técnica del grupo. “The Temple” mantiene esta línea de riffs brutales cercanos al Death, pero con una estructura más convencional y adictiva, consiguiendo que se convierta en uno de los temas que mejor se queda tras la escucha del disco. Por su parte, “The Sinking Of Atlantis” es una debilidad personal. Ya me gustó cuando lo editó el grupo hace más de tres años, pero ahora, con los arreglos que le han hecho y adaptada a la nueva formación suena aún mejor. Parece que esta versión rebaja revoluciones con respecto a la original, pero gana en fuerza y contundencia en las guitarras y la voz de Oscar le da un aire más oscuro. Magnífico punto final para el disco, desde luego. 

AS LIGHT DIES viene a incrementar la cantera de bandas españolas que, dentro de los terrenos extremos, hacen que podamos presumir de tener una buena escena. Aunque su historia ya es larga, “A Step Through The Reflection” supone la culminación en forma de debut en larga duración, convirtiéndose en uno de los grupos a tener muy en cuenta en el futuro. Habrá que estar atento. 

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

martes, 4 de abril de 2017

ERA VULGARIS - "What Stirs Within": Agresividad progresiva


Hay bandas que consiguen sorprender, no por su novedad, sino por el estilo que deciden practicar. De esta manera, de la bella Irlanda nos llega ERA VULGARIS, un grupo joven, creado en 2004 y que son vendidos como un grupo de Metal Progresivo. Según digo esto muchos pensaréis que estamos ante otra banda seguidora de DREAM THEATER y compañía. Nada más lejos de la realidad.

ERA VULGARIS están más cerca de los sonidos extremos que de los terrenos del progresivo al uso. Ya no por la voz, principalmente rasgada a lo Schuldiner de su cantante, Chris Rob, sino por la base musical principal de la que beben, directamente encajada en el Thrash / Death, con largos desarrollos sí, pero menos virtuosos de lo que nos podríamos imaginar. Nombres como los australianos ALCHEMIST o los propios DEATH en su etapa final vendrán a la mente, tanto en la forma de estructurar los temas, como en la voz, como en la crudeza del sonido conseguido por la banda irlandesa. Precisamente este último detalle es el menos conseguido del grupo, pues pienso que aunque es un acierto el sonido crudo conseguido en las guitarras, para que no desentone con la voz rasgada de Rob, el resto de los instrumentos tienen una producción algo descompensada, tapándose unos a otros, en especial por culpa de una batería excesivamente protagonista, sin ser tampoco un prodigio de la técnica. Sin embargo, no ya por lo arriesgado de la propuesta, sino porque no es lo que te esperarías escuchar, ERA VULGARIS sorprende con “What Stirs Within”, un disco orgánico y duro, y sobre todo, honesto, no buscando ninguna moda en particular. 

En general se puede decir que “What Stirs Within” es un buen disco, de sonido propio y bastante alejado de lo que se podría esperar. Además, cada tema el grupo sorprende con un elemento nuevo, con una estructura atípica, lo que hace que la escucha del trabajo se haga entretenida. No obstante tiene un problema, la dispersión y la irregularidad. ERA VULGARIS parece que ha cogido un puñado de ideas y las ha repartido en ocho temas a lo largo de todo el disco, pero sin una cohesión demasiado acertada. Muchas veces sentiremos estar ante un corta y pega de ideas, lo cual genera que el oyente pueda exasperarse en más de una ocasión ante la dirección tomada en cada composición. Desde luego no es un disco que pueda encasillarse fácilmente, y aunque se pierde sensación de conjunto en sucesivas escuchas fruto de su irregularidad, la notabilidad con la que he calificado a “What Stirs Within” se debe al riesgo que asumen los miembros de ERA VULGARIS en esta propuesta tan poco común.



“Brittle” es el tema elegido como apertura del disco. Un corte contundente en riffs, repetitivo en estructura, pero que consigue impresionar pese a su sencillez y cierta desnudez en formas. Más arriesgado es “Just Ask Yourself”, con un ritmo sincopado que será la nota predominante de toda la composición. Las guitarras llevan a cabo desarrollos menos estáticos que su predecesor y una estructura mucho más variada, pero sin perder la crudeza con que envuelve todo el grupo irlandés. “Mark It Zero” por su parte es un tema extraño, con un inicio que descoloca un poco al oyente, muy rockero, que poco a poco va in crescendo, pero dada su corta duración, de poco más de tres minutos, la composición no despliega todo lo que yo creo que podría dar de sí. “Limb From Limb”, vuelve por los derroteros iniciales, de riffs estáticos y correosos, mezclados con unas voces aún más rasgadas que en los primeros temas, pero lo mejor es su puente central, donde los riffs se intercambian una y otra vez, y Jim Kent despliega un buen solo, cargado de técnica y a la vez crudeza, no regalando notas porque sí, aunque en mi opinión alargan excesivamente esta parte de la composición, se mantiene el nivel y la capacidad de impresión del resto del trabajo.



La forma de empezar “I Must Have Your Brain” vuelve a descolocar como ocurrió con “Mark It Zero”. El riff repetitivo con el que comienza el corte y la forma de estructurar este primer sector del tema, parece más propia del Hardcore que del estilo practicado por ERA VULGARIS, pero la sorpresa es mayúscula en la segunda parte de la composición, totalmente improvisada, ejecutando intercambios de ocho compases entre todos los instrumentos, antes de volver el tema por los fueros iniciales. Sinceramente, creo que el invento les chirría un poco, porque el virtuosismo de los miembros del grupo no es tan alto como para llevar a buen puerto la parte improvisada, que suena demasiado descolocada. No obstante, mantiene la actitud honesta que ya mencioné como virtud en este grupo. Otro momento sorprendente viene de la mano de “Fate Draws A Curtain” que podríamos describir como el tema más emotivo del trabajo. Un estribillo limpio y pegadizo, en combinación con el resto de elementos del grupo, hace que estemos ante un corte de contrastes, quizás un buen ejemplo de esa dispersión de ideas a la que me refería al inicio de esta reseña. No obstante, la composición logra pasar airosa, gracias a una gran labor de guitarras que ahora sí, combinan a la perfección sencillez con virtuosismo y sentimiento. 



Finalmente, dos largos cortes cierran el trabajo. Por un lado “Harmonic Discontent”, que como su nombre indica, juega con diversas armonías, tanto a través de las guitarras como por nuevamente una labor de voces limpias en contraste con los gritos desgarrados conductores de todo el disco. Al principio no era de mis temas favoritos, pero en sucesivas escuchas me he dado cuenta de que es de los que mejor estructurados están, y eso que tiene una gran variedad de elementos. Y para terminar “Imram”, acaba de manera instrumental el disco, alargándose durante casi doce minutos. Con un inicio muy Jazz, que se va tornando épico de manera progresiva, sin perder el toque de crudeza básico de todos los temas del grupo, las guitarras de Kent y Rob lucen en multitud de pasajes, unos más poderosos, otros más emotivos, que se encajan de manera muy notable, sin que el tema se haga pesado para nada pese a su duración.

ERA VULGARIS todavía debe madurar sus ideas, pero en este disco, “What Stirs Within” demuestra que tiene muchas cosas que decir. Con una producción algo más lucida y un trabajo de composición más cuidado que dé la cohesión adecuada a todas sus ideas, conseguirán realizar buenos discos, sin desmerecer lo realizado ya en este debut, que pese a sus puntos débiles, no deja de ser un gran disco, de sonido propio, sorprendente y con una honestidad difícil de encontrar. Habrá que seguirles la pista en el futuro.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)