martes, 21 de agosto de 2018

OPETH - "Watershed": en proceso de cambio.



Después de casi tres años vuelve OPETH, vuelve uno de los grupos cuya popularidad ha crecido enteros de manera exponencialmente en los últimos años, vuelve uno de los conjuntos más originales y propios del Metal contemporáneo, vuelve uno de los artífices de que aficionados al Metal Extremo, al Progresivo, al Metal en general se unan y confluyan en su aprecio por sus trabajos. Vuelve Akerfeldt y ahora más que nunca, demostrando que OPETH es él y una serie de músicos que lo acompañan desde que también el gran Peter Lindgren dejara el barco y ya sólo quede Martín Méndez de la última formación estable que se conoce en el seno de la banda sueca. Y el resultado de esta vuelta es “Watershed” un disco que lleva en el punto de mira desde que Mikael empezó a hablar sobre el proceso de composición del mismo. ¿Habrá seguido el mismo camino de “Ghost Reveries” que supuso el punto de desconexión definitivo con sus seguidores más veteranos? ¿Se producirá una nueva vuelta de tuerca en el sonido de OPETH? ¿Qué supone este séptimo disco en la carrera de Akerfeldt?

Me gustaría ir por partes y contestar una por una a estas preguntas, pero voy a optar por una descripción más “personal” de “Watershed”. Y antes que nada he de confesarme: me ha costado entre cuatro y cinco escuchas llegar a disfrutar del disco. Sí, no soy víctima de ningún tipo de virus o cambio de personalidad repentina, pero un admirador reconocido de OPETH como el que suscribe, ha necesitado varias escuchas para lograr de comprender y encajar “Watershed” en la carrera de Akerfeldt y compañía. ¿Motivos? Aunque el disco sigue siendo OPETH, cuesta reconocer a la banda en las estructuras de los temas. No es tanto el sonido, el cual mantiene la limpieza de “Ghost Reveries”, dando un protagonismo aún mayor a los teclados de Per Wiberg, que por cierto, es el gran beneficiado del nuevo rumbo de la banda, pues su papel en las composiciones es fundamental. Tampoco es que los elementos que siempre han estado presentes en la música de OPETH hayan cambiado: la magnífica voz gutural de Akerfeldt (cada vez más secundaria), en combinación con su versatilidad en las partes limpias, los riffs hipnóticos, las estructuras de raíz setentera... ¿Cuál es el cambio entonces? A mi modo de ver “Watershed” es un disco más arriesgado, más variado y, por extensión, más irregular que “Ghost Reveries”, y sin embargo, no hay que tomarse esto como un punto flaco del trabajo.


Llama la atención que “Watershed”, dejando a un lado la ampliación de su extensión en las ediciones limitadas del disco que contienen bonus tracks, en su formato normal, es el segundo disco más corto en la historia de OPETH desde el “My Arms, Your Hearse”. Estamos hablando de casi una hora de trabajo aún así, pero uno tiene la sensación de que podría haber entrado aún algún tema más que mantuviese la inspiración. Llama la atención también que la labor compositiva se ha vuelto más compleja que nunca: los temas siguen patrones más o menos definidos pero, sin llegar a los contrastes y antítesis de sus primeros discos, estamos ante uno de los discos más difíciles de escuchar del grupo sueco. Finalmente llama la atención el giro ya definitivo que Akerfeldt ha realizado en su fuente de inspiración hacia ámbitos sinfónicos y por momentos, casi psicodélicos. En definitiva, “Watershed” es un disco que sorprende, un trabajo que descoloca, pero que a la vez es evolución lógica en la carrera de OPETH, un paso más en su camino, en una banda que ha logrado sonar de manera única y no estancarse en ningún momento.

Si juntas lo bueno de “Damnation”, que vuelve a estar presente en los arreglos de los teclados y las ambientaciones de los temas, totalmente añejas, con un mellotron constante e inspiración Zeppeliana y Floydiana patente, con la línea abierta en el grupo con “Ghost Reveries”, en donde OPETH combinaba su faceta más oscura con una mirada cada vez más directa al Rock Sinfónico de los setenta, tendrás una descripción de lo que es “Watershed”. Los que busquen oscuridad, frialdad, producción cruda y lejana y agresividad contenida, que se vayan olvidando, pues Akerfeldt vuelve a confirmar en este trabajo que los tiempos (gloriosos por otro lado) de “Morningrise”, “Orchid”... se dejaron atrás, y sin renegar de ese pasado, ahora la música de OPETH se centra en otros aspectos, que podemos llamar, más eclécticos y elegantes, y en esta ocasión más sesudos y complejos. En mi opinión, y hablando de una forma objetiva, dejando a un lado mi mayor o menor fanatismo por el genio de Akerfeldt, “Watershed” es una especie de disco de maduración: continuista a la vez que arriesgado, pero sin que uno pueda sentirse decepcionado si le gustó “Ghost Reveries”. Para bien, o para mal, OPETH avanza en su camino y eso implica que sus detractores en los últimos tiempos no se reencontrarán con el grupo en este trabajo.



En total, siete composiciones conforman “Watershed”, y la sorpresa está asegurada desde la propia configuración del “tracklist” del disco: en vez de comenzar de una manera habitual, con el típico tema que pone toda la carne en el asador, Akerfeldt comienza relajado y sin prisas con un tema acústico, “Coil” en el que se hace acompañar de voz femenina. Un tema que, en condiciones normales serviría de “relleno” o “intermedio”, y por el que el grupo ha apostado para abrir el trabajo. Y después de varias escuchas, confieso que considero que la elección ha sido adecuada, pues “Watershed” comienza así donde lo dejó “Ghost Reveries”, de la misma manera fantasmal e intimista. No será hasta que comiencen las disonancias de “Heir Apparent”, tema que se puede considerar puramente OPETH, que el disco arrancará definitivamente, y aunque se pueda considerar un corte “típico” por las formas, su contenido va mucho más allá, experimentando con una pesadez y una contundencia, por momentos desgarrada, que es difícil de recordar en OPETH salvo quizás en algunos pasajes de “Deliverance”, pero todo esto sin dejar a un lado la delicadeza acústica, que sin embargo se queda en un segundo plano ante el final apoteósico.

El disco continúa con “The Lotus Eater”, el que podemos considerar “single” del disco, pues ha estado mucho tiempo como preescucha. Nuevamente la complejidad estructural sale a relucir en este tema, aunque aún más si cabe, debido a los constantes vaivenes por los que fluye. Sin duda es uno de los momentos que hay que tomarse con más calma pues es fácil perderse y en ocasiones uno tiene la sensación de ser golpeado por varios cortes a la vez. Lo mejor es el gran papel que Per Wiberg ejecuta, teniendo alguno de sus momentos más inspirados (con parte jazzística incluida). Lo peor, el agotamiento al que uno puede llegar tras una escucha detenida del tema. Veremos qué tal funciona en directo, porque no es para nada la típica canción que pueda enloquecer a una audiencia. Y así llegamos a “Burden”, en mi opinión el mejor tema de todo el disco, y eso que es “acústico”. En lo que podemos considerar un Blues rockerizado y cargado de atmósfera setentera, Akerfeldt utiliza unos registros limpios que nunca antes le había escuchado, haciéndome pensar en muchos momentos que me encontraba ante otro grupo. Wiberg vuelve a reivindicarse como el gran protagonista, Axenrot demuestra que no todo es exuberancia, Méndez, siempre presente aunque en un segundo plano, hace un gran papel, y el final, con los duelos entre Akefeldt y la reciente incorporación de Akesson en las guitarras, con desafinamiento consciente como colofón, convierte al tema en el punto culminante de lo que llevamos de trabajo.

Con “Porcelain Heart” experimentamos el momento de mayor oscuridad del disco, pudiendo recordar por momentos a lo que OPETH hizo en “Blackwater Park”, pasado por la batidora acústica de “Damnation”. Un tema envolvente, tenebroso e intenso unas veces, barroco y bien orquestado otras, que supone un descenso a los infiernos en medio de la claridad y el intimismo del que veníamos, y todo eso sin usar voces guturales, lo cual es todo un logro. Sin embargo, este corazón de porcelana particular se ve ensombrecido ante el otro momento culminante de “Watershed”, “Hessian Peel”, la composición más larga de todo el disco y la mejor estructurada: oscuridad fantasmal, hipnotismo, melancolía, nuevos aires bluesy (con un Akerfeldt demostrando su aprecio particular por este estilo en su forma de cantar), instrumentación cuidada hasta límites lo concebible, apoteosis musical, intensidad en la ejecución, aires Crimsonianos a punto de la esquizofrenia... A lo mejor no es un “clásico” para el grupo, pero no cabe duda de que la inspiración era máxima a la hora de componer este tema. Finalmente, volviendo a los terrenos más psicodélicos y setenteros, “Hex Omega”, cierra el disco de una manera sobresaliente, aunque dejando con ganas de más, con la sensación de que, como conscientemente este tema ha sido concebido, “Watershed” está inconcluso, aunque si miramos nuestros relojes habrá pasado casi una hora desde que comenzamos su escucha.

¿Dónde podríamos ubicar “Watershed”? No sabría decir si es mejor o peor que “Ghost Reveries”, pero desde luego este disco no es un adormecimiento en los laureles, es un paso más en el camino, un camino que cada vez aleja a OPETH más de su pasado, pero que no deja de demostrar el genio de un hombre, Mikael Akerfeldt, que mantiene su inspiración prácticamente intacta. El futuro de OPETH nadie lo conoce, no se sabe si alguna vez retomarán la estela que van dejando y volverán sobre sus huellas, o por el contrario, seguirán dejándose llevar por la marea que los empuja desde su creación. Sea cual sea la opción, “Watershed” contribuye a forjar la leyenda de un grupo que puede presumir de ser ellos mismos.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

OPETH - "Ghost Reveries": siguendo adelante con algunas novedades



¡Por fin!, tras más de dos años de espera y con cambio de compañía incluido, vuelven ellos, los únicos e irrepetibles OPETH (y no soy José Luis Moreno...). Sedientos estábamos sus fans de que nos volvieran a regalar un disco, después de ese par de joyas que fueron "Deliverance" y "Damnation", el álbum acústico que a algunos les supo amargo y que a mí me encantó. Tuvimos que conformarnos con un DVD regularcillo (por el set list elegido, no por el sonido que es tremendo) para poder saciar nuestro mono de OPETH.

Pero toda espera paciente tiene su recompensa en forma de un nuevo CD. Ocho canciones, 66 minutos de música y lo que es mejor, toda una gira de presentación por delante que les volverá a traer a España. Mikael Akerfeldt es un genio, una especie en peligro de extinción en estos días, y sabe que el truco está en sonar coherente con uno mismo sin dejar de experimentar. Por esta razón editó "Deliverance" y "Damnation" casi a la vez, para poder saciar su vena investigadora con el segundo y contentar a sus fans con el primero. Y por esta razón también, se ha sacado de la manga un disco que con un nuevo sonido, más natural (aunque menos oscuro, todo hay que decirlo), que sabe conjugar lo mejor de sus dos discos previos. Lejos están ya los tiempos de "Morningrise", la obra de OPETH de la que más grato recuerdo guardo, pero lejos de estancarse o evolucionar de manera poco recomendable, Mikael ha sabido darnos lo que todos sus fans queríamos, sin por ello acomodarse.

La producción, a cargo de un ingeniero joven y desconocido, es excelente, superior diría yo. Puede que no le guste a los fans más clásicos, pero consigue integrar el teclado en perfecta armonía con las partes más metálicas del grupo. De hecho el sonido que han conseguido, es uno de los puntos más atractivos de este plástico y uno de los mejores aciertos de OPETH para su nuevo lanzamiento. Eso y, nuevamente, la portada a cargo de Travis Smith, fantasmal como pocas.

El disco se abre con un temazo como la copa de un pino que viene a engrosar la lista de obras maestras de los suecos, "Ghost Of Perditon" tiene todo los elementos clásicos de OPETH, desarrollos progresivos, riffs pegadizos, voces oscuras e increíbles, y pasajes acústicos con voces limpias, pero además hay que añadir un nuevo elemento en la música de OPETH que los enriquece aún más: la incorporación de los teclados, que le da un aire años setenta único. Escucha la parte central de este tema y sabrás a lo que me refiero, totalmente progresiva y que te dejará con la boca abierta. Desde luego mejor comienzo no se puede elegir para un disco. Pero la cosa no acaba ahí, "The Baying Of The Hounds" vuelve a regalarnos otros diez minutos que pasan volando, cargados de buenos riffs y, de nuevo, con un Hammond a lo DEEP PURPLE que queda perfecto en medio del tema, entre los guturalismos de Mikael y los cambios de ritmo de Martín López (todo un ejemplo de evolución la de este chico desde que está en OPETH). El tema tiene un puente que es de lo más embaucador que haya salido de la pluma de Mikael nunca. Y su increíble final es también digno de mención, pura explosión de furia y virtuosismo.



Esta primera parte del disco, que se puede llamar más clásica dentro de la trayectoria de los suecos, se cierra con "Beneath The Mire", con un inicio arabesco que nos trasladará de viaje a los lugares más paradisíacos que tu imaginación pueda pensar. Los riffs se repiten una y otra vez, mientras el mellotron de Per Wiberg nos transporta a otra dimensión, hasta que la voz de Mikael nos despierta. Este efecto hipnótico de las guitarras continúa a lo largo de toda la pieza, pero intercalando algunos solos realmente bellos, y en especial el pasaje a lo LED ZEPPELIN que sirve de nudo a la composición, algo que deja entrever las influencias del maestro Akerfeldt. La canción va aumentando su tensión de manera in crescendo, hasta que estalla en una nube de riffs hechizantes que erizan nuestra piel para terminar decayendo en un pasaje totalmente KING CRIMSON, realmente esquizofrénico y con unos efectos nunca antes vistos en OPETH. Otra obra maestra que se vuelve a apuntar el señor Mikael Akerfeldt.

Y llegamos a la parte central del disco que es la que más cuesta escuchar, pero en dónde OPETH han investigado mucho más en nuevos sonidos y efectos. "Atonement" es una balada que de nuevo trae a la cabeza a LED ZEPPELIN y que podía haber cabido perfectamente como una composición de "Damnation". La voz limpia y hechizante de Akerfeldt va guiando todo el tema, a la vez que unos ritmos orientales acompañarán las melodías que Mikael y su compañero Peter Lindgren se sacan de sus guitarras, mientras de nuevo Per Wiberg nos vuelve a asombrar con un piano muy jazzy. Sencillamente genial. Puede chocar en las primeras escuchas, pero conforme se acostumbra el oído a ella, acabas cayendo rendido a sus pies. Esta composición es seguida por una canción doble, "Reverie / Harlequin Forest", la primera es una introducción instrumental muy bella y continuista con "Atonement", para no cortar de golpe con la faceta melódica de OPETH. La segunda es un tema más en la línea clásica de OPETH, aunque las voces limpias no pierden su protagonismo, los riffs se metalizan, se hacen más poderosos y Martín López vuelve a asombrarnos con unos ritmos difíciles de seguir. Este tema podía haber sido firmado por cualquier banda de Metal Progresivo y la gente no notaría la diferencia hasta la parte central, momento en el que Akerfeldt recupera su voz gutural y los riffs se vuelven más mórbidos y potentes. Y de nuevo un pasaje decadente a lo años setenta, nos cautivará hasta el momento en que las guitarras vuelvan a golpear nuestras sienes a la par que la voz gutural de Mikael nos acompaña en su paseo por el infierno, cuyas puertas nos abre en forma de un esquizofrénico y adictivo final en dónde de nuevo KING CRIMSON volverá a nuestras mentes.

"Hours Of Wealth" dará que hablar, de eso no cabe duda. Se puede considerar una balada en sentido estricto, con la guitarra acústica y los teclados como único acompañamiento a la voz, trasladándonos de nuevo a los gloriosos años setenta. Es un tema corto (aunque pasa de los cinco minutos eso sí), pero cargado de emotividad, que sin embargo estoy seguro que no gustará mucho a sus fans más cerrados. La voz de Mikael suena excelente, desnuda, cálida, sin apenas acompañamiento musical pero trazando unas líneas melódicas difíciles de olvidar. Si la escuchas sin prejuicios te darás cuenta de su belleza y acabarás gozando con ella.

De la paz y tranquilidad que "Hours Of Wealth" nos deja, somos levantados bruscamente por unos riffs entrecortados que nos vuelven a recordar que OPETH es ante todo una banda de Metal en su definición más amplia. Estamos ante "The Grand Conjuration", la penúltima composición del disco, que nos devuelve al Mikael maestro tanto en la voz limpia, como en la gutural. De nuevo los teclados están omnipresentes, dando pinceladas psicodélicas aquí y allí, y los riffs y solos de guitarra son una vez más obras maestras de este instrumento. Su parte final es de lo más adictiva y mágica del disco, con un Martín López de nuevo en estado de gracia, y su tocayo, Martín Mendez manteniendo el pulso de manera notable. Desaparecen los últimos acordes de "The Grand Conjuration" y la belleza de las guitarras de "Isolation Years" nos regalan una nueva y corta balada al estilo OPETH, que deja un buen sabor de boca para acabar con esta obra maestra, otra más en la trayectoria del grupo sueco.

Supongo que muchos habréis notado que se me ve el plumero con OPETH. Y es que aunque he tratado de ser objetivo con ellos, cada disco suyo que cae en mis manos, le acabo poniendo calificación de obra maestra (¿cuántas veces habré dicho esto ya?), y "Ghost Reveries", pese a que muchos dirán que es rupturista con su trayectoria, es una obra de matrícula de honor. Desde luego, para mí no hay duda, el disco del año. Si ya les conocías, no sé a qué esperas. Si no les conoces, corre y hazte con TODA su discografía cuánto antes. Y si no te gustan, como dice un amigo mío, corre al otorrino porque tienes un problema.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com) 


miércoles, 13 de junio de 2018

NAGLFAR - "Pariah": que los cambios no afecten la esencia


Desde la marcha de Jens Rydén de los gloriosos suecos NAGLFAR, muchos fuimos los que pensamos que el futuro de esta magnífica banda iba a ser incierto. ¿Quién se encargaría de sustituirle?. La Banda sueca ha tirado a lo seguro y ha encontrado en el bajista y cofundador del grupo su frontman ideal. Kristoffer W. Olivius pasa con nota su labor y compensa en el escenario su menor presencia corporal, con unas poses de chulo de barrio perdonavidas que dan miedo a cualquiera.

¿Ha influido la marcha de Rydén en la música?. Ciertamente no mucho. Las melodías afiladas y 100% escandinavas al más puro estilo DISSECTION, la mala leche en forma de velocidades infernales y la notable agresividad vocal de Olivius, mantienen los parámetros del grupo, como demuestran los primeros cortes del álbum, "A Swarm Of Plagues" y "Spoken Words Of Venom", dónde los sutiles teclados, y las fabulosas guitarras crean atmósferas oscuras, frías, casi heladas, y llenas de odio. Puro Black Metal melódico como muy pocas bandas saben hacer y que tiene en NAGLFAR y los líderes indiscutibles, DISSECTION, sus mayores exponentes.

"Pariah" mantiene esos magníficos cortes a medio tiempo cargados de melodía y rabia contenida que plagaban su plástico previo, "Sheol", pero en general se aprecian dos novedades: incremento de la velocidad bastante notable, lo que le acerca a aquel tremendo debut de hace ya diez años llamado "Vittra" (¡Cómo pasa el tiempo!), por un lado, y mayor simpleza e inmediatez por otro lado. "Pariah" es más directo, con temas más cortos, pero manteniendo el listón de calidad alto.



Los cortes más variados y a la vez atmosféricos, como "The Murder Manifesto" o "None Shall Be Spared", se llenan de cambios de estructura y elementos sorprendentes que demuestran que la creatividad de NAGLFAR sigue intacta, si bien pierden un poco del aura maligna que rodea al grupo a la hora de componer, ganan en sonoridad, ampliando el registro de la banda sin perder su esencia.

Las composiciones, en general, son más coherentes y continuistas. Me explico, en discos previos, la calidad de todos los temas era enorme, pero siempre había algún tema que resaltaba aún más como la fabulosa "Black God Aftermath" de su disco anterior. "Pariah" es más lineal en este sentido, buscando más el sonido de conjunto, algo que, gracias a la producción fría y cristalina, han conseguido.

Probablemente estemos ante su disco más accesible, ideal para entrar de estreno en una compañía tan internacional como Century Media, y conseguir ampliar su, de momento, pequeño público. Si los tienes perdidos en tu horizonte musical y no habías escuchado nada de ellos, probablemente este disco sea ideal para hincarles el diente. Luego, mi recomendación sería ir navegando hacia atrás hasta conseguir su obra maestra "Vittra".

De todas formas, "Pariah" es un excelente disco, un poquito por debajo de sus predecesores, con algún tema relativamente flojo ("The Perpetual Horrors" se me hace un poco tedioso), pero, en general, que gustará a amantes de la banda o desconecedores de su música que quieran descubrirles. Black Metal de belleza helada como sólo los nórdicos saben hacer.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

lunes, 28 de mayo de 2018

RIOT - "Army of One": las injusticias de la industria musical


Cuando llegó a la redacción esta copia del último trabajo de la banda del dios Mark Reale, RIOT, después de más de tres años desde el magnífico "Through The Storm", mis ojos se abrieron como platos y empecé a segregar saliva cual hambriento tras días de ayuno. Una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, con discazos como "Narita", "Thundersteel" (del que ya dejé buena cuenta en la sección de clásicos) o "Inishmore" por poner ejemplos de distintas etapas del grupo, volvía por fin con un disco que lleva grabado ya un tiempo, pero que debido a la marchad de DiMeo a THE LIZARDS había sido retrasado una y otra vez.

En una entrevista que un amigo le hiciera hace un tiempo a Reale, al hablar de este nuevo trabajo, "Army Of One", el maestro de las seis cuerdas comentó que tenía dudas sobre la forma de editarlo. Tirelli era el nuevo vocalista, pero el disco ya estaba grabado con DiMeo y no quería hacerle un feo regrabando las voces con otra persona que no hubiera estado implicada en el proceso compositivo de "Army Of One". Parece que por fin Reale se ha decidido a sacar el disco tal y como se concibió en un principio, saliendo primero en Japón a lo largo del verano, y por fin en pleno Otoño en Europa. Y menos mal que lo ha hecho, porque el resultado es un disco sobresaliente que reúne elementos que hacía tiempo no aparecían en RIOT, a la vez que mantiene la senda más melódica y reflexiva del magnífico "Through The Storm".

La producción, sin ser magnífica, consigue el objetivo de que suene natural, orgánica y que no pierda fuerza en ningún momento. Es como si volviéramos al pasado, cuando los discos se grababan como si de conciertos se tratase. Pero no es por el sonido por lo que destaca "Army Of One" (que también), sino por dos elementos fundamentales: las melodías que se saca Reale de la manga, y un trabajo de DiMeo realmente impresionante. "Army Of One" es un vehículo de lucimiento para un cantante muy versátil que ha conseguido dar a RIOT el punto Hard suficiente, sin perder la fuerza de antaño y con una voz que en las partes más emotivas roza la magia y en las más duras, nos hace recordar los tiempos del "Thundersteel". Un trabajo soberbio, solo igualado por la maestría de Reale en los solos y en la forma de componer temas intimistas y cercanos, a la par que llenos de fuerza. Un disco que, por lo menos, iguala "Through The Storm" y en algunos temas hasta lo supera, y del que estoy deseando ver temas en directo.

Las doce composiciones del trabajo pasan por todas las tesituras. Pero no cabe duda que la más sorprendente es la propia "Army Of One". ¿Os imagináis un "Thundersteel" compuesto en la actualidad y con la voz de DiMeo?, pues eso es "Army Of One" un tema speedico, lleno de fuerza, con una línea vocal excelente, que no llega a los agudos de Tony Moore (a los que nunca llegó DiMeo), pero que en cualquier caso supone lo más potente que ha compuesto RIOT en años. Ya vuelvo a salivar sólo de pensar que podré escucharla en directo alguna vez, que espero que no sea muy tarde. Pero lo mejor de todo es que, aunque en el resto del disco apenas se vuelve a repetir este derroche de energía inicial, el trabajo no decae en ningún momento haciendo uso de los elementos que han hecho famoso a RIOT desde que entró DiMeo, y mezclando a la perfección su aire a RAINBOW con la parte más Hard Rockera de los últimos temas compuestos por la banda americana en nuestro siglo. Precisamente en esta onda, pero con un groove y una capacidad de enganchar increíble, continúa el disco de la mano de "Knockin At My Door", con un estribillo realmente emotivo donde DiMeo se sale con su voz más Soul, y los teclados ayudan a recrear un ambiente muy ochentero.

A medio camino entre el "Sons Of Society" y el "Inishmore", el medio tiempo de "Blinded" nos vuelve a traer la magia de DiMeo tanto en el atemperado estribillo, como en las partes más heavys. La guitarra de Reale y la excitante sección rítmica con un Frank Gilchrist que realmente se sale, tejen un trasfondo musical muy épico que es lo que me hace recordar el clásico "Inishmore", con solo de guitarra neoclasicista doblado incluido. Manteniendo la ambientación más Heavy en los riffs de guitarra, "One More Alibi" supone otro punto culminante, gracias a los coros del estribillo que le vuelven a dar el toque Hard Rockero que tanto me entusiasma de los últimos trabajos de RIOT. Entusiasmo que vuelve de la mano de "It All Falls Down", donde las guitarras de Reale y Flyntz se salen literalmente, con unos riffs realmente pegadizos, unos solos increíbles, sencillos pero brillantes, y un aire a RAINBOW que vuelve a planear sobre la cabeza de la banda. El ecuador se alcanza con "Helpin Hand", más cruda que la anterior en lo que a guitarras se refiere, pero donde el alma de DiMeo vuelve a volar de la mano de su voz más Soul y emotiva, reforzada por la guitarra de Reale, que llora bajo sus dedos y por un hammond omnipresente que le vuelve a dar un aire ochentero que envuelve todo el disco.



La segunda parte del disco se abre con otro trallazo, "The Mystic" que hace que "Thundersteel" y los riffs y cabalgadas neoclásicas de Blackmore vengan a nuestra cabeza. Si alguien pensaba que este disco iba a seguir sólo patrones emotivos y Hard Rockeros, cortes como este son la prueba de que se equivocaba. Este cambio vuelve abrir la veda a nuevos cortes que mezclan a la perfección el Heavy y el Hard Rock ochentero, como es el caso de "Still Live", un tema que dentro de su simplicidad, consigue que nuestros pies se muevan fácilmente al ritmo de los pegadizos y rockeros riffs de Flyntz y Reale. Después de una introducción que nos pone en situación en una noche en el desierto, comienza "Alive In The City", otro corte muy característico por las guitarras de RIOT, pero con un aire muy Blues en los acordes, y una línea de bajo de Pete Perez que nos recuerda la importancia de su presencia en la banda. Pero quizás sea "Shine" el punto culminante de esta segunda parte del CD. Un tema veloz, poderoso, de riffs muy heavys y doble bombo casi constante, pero con una interpretación de DiMeo que lejos de elevar hacia los agudos, rebaja tonos, dando un aire más crudo al tema. Es un tema donde Reale se sale un poco de la tónica general de su forma de componer las guitarras, incluyendo una sección de cuerdas bastante curiosa en la parte final del tema, e incluso el solo que lleva a cabo se despega de sus clásicas influencias, suponiendo uno de los atractivos de "Army Of One". Finalmente, el broche de oro lo pone, tras una bella instrumental, "Stained Mirror", donde las melodías de Reale a lo "Narita" comparten protagonismo con los teclados y las acústicas, la oscura "Darker Side Of Light" (y no es porque lo diga el título), cuyos riffs rebajan su tonalidad bastante, y la voz de DiMeo tiene un aire melancólico que le queda niquelado al tema. Un gran final en cualquier caso.

Con perdón por la expresión, RIOT patea el culo a más de una banda supuestamente mítica, que sin embargo lleva décadas viviendo de rentas. En el caso de Mark Reale y compañía el verbo acomodarse no existe. Más de treinta años regalando nuestros oídos con discos que nunca bajan del notable, incluso los de la etapa menos atractiva del grupo para mi gusto, cuando Rhett Forrester estaba en la banda. Y "Army Of One" no podía ser menos, suponiendo un sobresaliente regreso discográfico de una banda que, lamentablemente, nunca recibirá los laureles que se merece. Y es que Reale y su banda deberían ascender al olimpo musical, y no quedarse como una banda de culto, con fieles seguidores, pero reconocimiento escaso. Injusticia es la palabra que siempre me viene a la cabeza como asociación de ideas a RIOT. En cualquier caso, y dejando reivindicaciones de fan enfermizo como el que suscribe a un lado, RIOT sigue en la brecha de la calidad, brecha de la que hace años que no se bajan, y que hace que "Army Of One" sea altamente recomendable a todos aquellos que les gustó "Trough The Storm" y que quieran recuperar algunas sonoridades más clásicas del grupo. La espera mereció la pena.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

viernes, 25 de mayo de 2018

ROTTEN SOUND - "Cycles": mirando hacia nuevos horizontes



Después de bastante tiempo desde la edición de “Exit” y con un MCD de por medio, “Consume To Contaminate” que hacía presagiar una buena continuación de aquél, una de las bandas finlandesas más influyentes del Grind y sus derivados vuelve a la carga con “Cycles”. Esta introducción parece sacada de una hoja promocional insulsa y típica pero viene motivada porque, personalmente, esperaba con ganas este lanzamiento y más después de ver a la banda en su gira con ROTTING CHRIST donde desgranaron casi la totalidad del citado MCD.

Y no hay lugar a dudas. Esto es puro ROTTEN SOUND. Se echa de menos a su anterior batería Kai Hahto, toda una máquina de las baquetas, sobre todo en las partes más rápidas y con cierto aire Crust de nueva hornada, sin embargo el resultado es totalmente satisfactorio en dos aspectos: su acercamiento hacia ritmos y contundencia más Death y su sonido más correoso y sucio que en “Exit”. El resultado está mucho más cerca de “Murderworks” (disco que por mucho que se empeñe la banda, no es su primer disco, pues la historia de ROTTEN SOUND ya se fraguó en la factoría Repulse, en aquellos años en que fue sello descubridor de bandas), que de su anterior trabajo. En consecuencia: amantes del sonido escandinavo de los noventa, con mucho de los primeros NASUM, algún que otro toque a BRUTAL TRUTH, y los orígenes del Grind/Death, no se sentirán defraudados antes este fantástico disco.

Eso sí, también es posible que “Cycles” sea el disco más accesible que ha facturado ROTTEN SOUND en su carrera, y no es porque la producción sea más limpia, que no lo es, más bien al contrario, sino porque los temas tiran de mucho ritmo fácil de aprender y los blast-beats, sin dejar de ser fundamentales en todos los cortes, dejan de tener el peso principal de los temas del CD. Por poner algunos ejemplos, en “Colonies” predomina el ritmo Thrash, sin dejar de ser un tema de gran empaque por otro lado, en “Caste System” los ritmos se ralentizan facturando un corte que si no fuera por la voz sería casi Death Metal a medio tiempo y en “Trust”, el tema más atípico de todos, la música se vuelve atmosférica y hasta en cierta manera depresiva. El hecho de que la portada sea mucho menos “violenta” que sus predecesoras (cosa que también ocurría con “Consume To Contaminate”) y que la contundencia y el groove tenga un papel mucho más importante en la música puede que tenga algo que ver, pero sin dejar de sonar a ellos mismos, en “Cycles” ROTTEN SOUND ha conseguido facturar un disco de miras más amplias.



No obstante, y pese a este tratamiento más cercano al oyente de las composiciones, la excitación surge desde el primer corte, “The Effects”, comenzando con ese ritmo contenido y a medio tiempo que vaticina una tormenta de blast-beats, y su continuación, “Prai$e The ₤ord”, todo un alegato antisistema, y que es de los cortes más brutales del disco. Nos damos cuenta así de lo compacto que es el sonido, llenando la guitarra todos los huecos posibles con una gran profundidad y un sonido realmente enfermizo y a la vez pegadizo, sin perder cierto toque melódico (que por ejemplo en “Blind” se ve refrendado por un breve solo), un bajo muy distorsionado que da la sensación de ser una apisonadora y con el nuevo batería, Sami Latva cumpliendo a la perfección, menos espectacular, pero más efectivo y de pegada más poderosa. La voz mantiene la línea aguda y con cierto efecto de los últimos trabajos, pero tiene la suficiente variedad como para no dejar títere con cabeza tema tras tema.

Los amantes del espíritu de los ochenta tendrán por otro lado en algunos cortes como “Deceit” o “Victims“ (donde el bajo suena aún más distorsionado que nunca) claros ejemplos de como ser efectivos, inspirándose en los clásicos y sin perder actualidad. En cualquier caso, “Cycles” cumple con creces las expectativas de los que ya conocieran al grupo. Un gran disco, con un sonido aplastante y con la variedad suficiente como para que los neófitos que no conozcan a ROTTEN SOUND, le echen un oído.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)


ROTTEN SOUND - "Murderworks": la maquinaria sanguinaria finlandesa en su mejor momento



Corría el año 1993 cuando un grupo de finlandeses decidieron dar rienda suelta a sus “sonoridades más putrefactas” de la mano de un proyecto al que llamaron acertadamente ROTTEN SOUND. Pasaron (y siguen pasando) de discográfica en discográfica, incluso recalando en la española Repulse Records. Hace un año editaron un magnífico “Exit”, de la mano de Spinefarm en Europa, álbum del que ya dimos buena cuenta en estas páginas en su momento. Ahora, Relapse (su discográfica en terreno americano), se ha decidido a reeditar “Murderworks”, salido en 2002, y que supone uno de los mejores trabajos de la banda.

Si eres aficionado al Grindcore, ya sabes de qué va esta historia. Temas de menos de 2 minutos (en algunos casos mucho menos), con velocidades de vértigo y los elementos que han hecho famosa a la escuela escandinava de este estilo, léase NASUM, REGURGITATE, FROM THE ASHES y un largo etcétera. Es decir, un registro de voces más amplio, usando tanto voces guturales como agresivas, y riffs de ascendencia muy Death Metal. Estos elementos presentes también en grupos del otro lado del charco como BRUTAL TRUTH, y en bandas no escandinavas como ABADDON INCARNATE, alejan a esta corriente de los siempre imitados CARCASS, sin abandonar sus temas reticentes y su furia musical.

Ya la portada de “Murderworks” merece un premio a una de las más repulsivas de la historia, con un carnicero cubierto de sangre hasta las cejas, (aunque quizás este premio siempre lo tendrán los mejicanos DISGORGE con “Forensick”). Pero musicalmente tampoco andan cojos, gozando de un sonido realmente estratosférico, donde se oye todo. Además, en este disco se han permitido la licencia de elaborar unas composiciones algo más largas que de costumbre en algunos momentos, sin por ello abandonar las bases del Grindcore, lo cual ayuda a que entres más en materia y puedas dejarte llevar por su música, con menos esfuerzos.



Ya desde que la intro del disco se esfuma y el grupo empieza a descargar su colección de guitarrazos y sus asaltos vocales más extremos en “Targets”, nos damos cuenta de que este disco no nos va a dar respiro, para deleite de los que somos seguidores del grupo y para martirio de los que no soporten el Grindcore. Todo ello mezclado con claras influencias del Death Metal en forma de unos riffs muy currados, como nos muestran temazos de la calidad de “Revenge” o una de las mejores composiciones del disco, “IQ”. Aquí puedes encontrar de todo para saciar tus ansias más extremas: blast beats por un tubo (de nuevo el señor Kai Hahto ataca para deleite de los aficionados a la batería), tres tipos de voces distintas, una que es casi un chillido, otra agresiva y una gutural que es mi preferida, y unas guitarras que cruzan el espacio a la velocidad de la luz, sin darte tiempo a tomar el aliento. Tema tras tema, no podrás parar de mover la cabeza como un poseso, mientras los finlandeses escupen su música por nuestros altavoces. Grandes composiciones, variadas, combinando todos los elementos del género más extremo del globo de manera precisa, pero con pocos respiros para los no iniciados. Disfrutar de riffs como los de “Seeds” no tiene precio.

Si estás deseoso de buen Grindcore a la escandinava, y no conocías a ROTTEN SOUND, nada mejor que “Murderworks” para empezar a conocerles, media hora de auténtica genialidad, que además se ve aderezada por tres videos de la banda, para que puedas verles en directo. Si ya les conocías, este disco supone uno de los momentos más inspirados de su carrera, así que no sé a qué esperas. En cualquier caso, muy recomendable.


(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

jueves, 24 de mayo de 2018

LAKE OF TEARS - "Black Brick Road": tiñéndose de setenterismo


LAKE OF TEARS es una banda ya vieja en el negocio musical. Una de las bandas punteras en la parte oscura y atmosférica del Metal en Suecia, pero sin apenas promoción en el resto de Europa por haber militado en la compañía peor distribuida del mercado: Black Mark Records. Por esta razón puede que muchos escuchéis por primera vez este nombre. Afortunadamente han cambiado de compañía y, aunque Noise Records no tiene mucha experiencia en el terreno del Gótico, es mucho mejor que Black Mark para que el grupo dé el salto definitivo. 

La trayectoria de LAKE OF TEARS nace del Metal Gótico más tradicional de la primera parte de los noventa. Pero el grupo, al igual que otros compañeros de estilo, fue evolucionando hacia terrenos más experimentales, muy influidos por la psicodelia y el Rock de los setenta. En este disco, "Black Brick Road", vuelven un poco a sus raíces, sin olvidar esos ramalazos setenteros. Es un disco más metálico, menos atmosférico, pero con unos teclados magníficos que hacen que no nos olvidemos de las preferencias rockeras de sus componentes. Las guitarras toman un protagonismo fundamental, plagando el disco de buenos solos rockeros (como en el tema de apertura) o más melancólicos. En algunos momentos nos puede venir a la cabeza KATATONIA, aunque las diferencias musicales entre ambos son notables. Este parecido viene sobretodo en los temas más reposados. Desde luego, lo que sí hacen es alejarse de sus compañeros de estilo en Finlandia, ya que LAKE OF TEARS no practica una música tan directa como en aquellas latitudes, aunque son tan potencialmente comerciales como ellos. 



El disco se abre con dos temazos: "The Greymen", rockero, con un estribillo muy pegadizo y "Making Evenings", con unos teclados excelentes. Son ambos temas potentes y directos que ayudan a entrar en el universo musical de este grupo. En el tema "Black Brick Road", que da título al disco, el Hammond pasa al papel protagonista al más puro estilo DEEP PURPLE, en un tempo más retardado y melancólico. En "Dystopia", un trasfondo Tecno encajado perfectamente con las guitarras pesadas y la voz desgarrada nos transporta a un aura electrónica que sale a relucir de nuevo más tarde, pero de manera menos acusada, en "A Trip With The Moon". Con un espíritu muy psicodélico, rozando el Pop más independiente, y con una estupenda voz femenina, se nos presenta el corte "Sister Sinister", lo que demuestra que aunque en sonido han vuelto a sus orígenes, siguen experimentando. En el tema "The Organ", como bien indica su título, los teclados vuelven a ser protagonistas construyendo el corte más melancólico del disco, limitándose las guitarras a acompañar a la voz. Esta atmósfera se repite en el penúltimo tema, "Rainy Day Away". Así llegamos a la joya del trabajo, "Crazyman", con un riff pesado al más puro estilo BLACK SABBATH y un Hammond de nuevo tremendo, acompañando a la voz más desgarrada de todo el disco. Este excelente tema es todo un homenaje a la música oscura de los setenta (¿tendrá alguna relación el título con Ozzy?). 

La calidad del sonido es más que notable, con una producción clara y cercana, lo que junto a las fabulosas composiciones de las que he hablado hacen de "Black Brick Road", uno de sus mejores discos. Desde luego, ojalá que este grupo encuentre por fin el apoyo que necesita. Otros con mucha menos calidad tienen tres veces más éxito, ¿por qué no puede tenerlo LAKE OF TEARS?. Este disco es un gran paso, de nuevo, para ello.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)