miércoles, 18 de diciembre de 2019

GORATH - "The Fourth Era": oscuridad heterodoxa


Los géneros evolucionan, es parte del proceso artístico, o bien te limitas a rememorar tus influencias y a recuperar un determinado sonido sin la más mínima evolución, o bien tratas de aunar elementos aparentemente opuestos entre sí para enriquecer el estilo en el que decides mostrar tus habilidades. A este segundo grupo de bandas pertenece el grupo belga GORATH (formado en estudio por una sola persona, el también bajista de THEUDHO, F. Dupont), nacido hace más de 10 años pero siendo “The Fourth Era” sólo su segundo disco en el mercado. 

Cogiendo influencias de grupos como WYRD, ENSLAVED, ARCTURUS o HELLHEIM, GORATH practica un Black Metal bastante lejano a lo que todos podemos pensar como ortodoxo. Sus composiciones están plagadas de guiños progresivos y propios del post-Rock, recreando estructuras complejas y variadas, que hacen a las composiciones ricas en matices, aunque también exigen una escucha activa. Evidentemente la frialdad y odio contenido de algunos pasajes son puramente Black, pero todos aquellos puristas que busquen los patrones originales de este género es mejor que huyan de este disco. 

El resultado es bastante bueno, consigue tener cierto impacto sobre el oyente, si bien la pobre producción le hace perder muchos enteros al conjunto, ya que en una música tan rica en matices es aún más complejo disfrutar al máximo, si todo parece envuelto en una nube sónica difícil de traspasar. Las composiciones están muy bien estructuradas para que el oyente no se aburra, sin embargo, la sensación de lejanía que genera la producción es tan grande que uno no termina de entrar nunca en el disco. 

Dejando a un lado este problema, y centrándome en los temas, el primer corte que más me llamó la atención fue “Xibalba Be”. Una composición que combina a la perfección la tradición Black más primitiva en forma de unos riffs muy a lo DARKTHRONE, con las estructuras largas y progresivas. “Create & Renew” es mucho más experimental, pero para mi gusto el efecto producido sobre el oyente está menos conseguido. Las distorsiones que usan y algunos pasajes un tanto alocados hacen que te pierdas fácilmente. El nivel vuelve a subir en otro corte realmente brillante tanto en composición como en ejecución, donde la voz de Dupont hace uso tanto del registro Black, como de unos coros limpios muy paganos. Este corte, “The Fifth Birth” sería uno de los más representativos de todo el disco, con parte acústica a lo OPETH incluida, sin duda uno de los más completos. 


En el aspecto instrumental, la ejecución es perfecta salvo por la voz Black de Dupont que no me acaba de convencer. No sé si la producción tendrá algo que ver, pero me suena demasiado monótona a pesar de que trate de incluir cierta variedad tanto en forma de coros como en forma de alguna voz más gutural. Afortunadamente, la voz no es tan protagonista como en otros grupos, y la brillantez del reste de instrumentos ejecutados por Dupont, sobre todo las intrincadas guitarras, compensan este punto vocal más débil. Escuchando cortes como “Cosmogenesis” te darás cuenta de lo que digo con respecto a las guitarras. La banda de la que más influencia refleja GORATH es ENSLAVED, ya que tal y como ocurre con los últimos discos de los noruegos, los riffs son muchas veces más propios del Rock Progresivo que del Black, pero siempre sin perder su tonalidad más oscura.

Como curiosidad, Dupont cierra este trabajo con una versión bastante clásica que pretende sacar a la luz la raíz musical de GORATH, de la que indudablemente parte, pero de la que también se aleja mucho. El tema en cuestión es el “Buried By Time And Dust” de MAYHEM, bastante fiel en su ejecución aunque algo más acelerado que la original, dándole un aire más speedico y demoníaco de lo que ya tenía el tema. 

La muralla del sonido puede ser un terrible handicap para sacarle todo el jugo a este grupo, pero si nos fijamos en la calidad que atesora, GORATH se desmarca de la media con “The Fourth Era”. Un gran disco, que desafortunadamente no brilla como debiera. Aún así, si no buscas revisionismos puristas y la oscuridad es lo tuyo, puede ser un buen lanzamiento. 

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BECOMING THE ARCHETYPE - "The Physics Of Fire": un segundo paso más estático.


Recuerdo cuando me hice con una copia del primer disco de BECOMING THE ARCHETYPE, “Terminate Damnation”, que lo hice movido fundamentalmente por su portada, obra del gran Dan Seagrave (autor de portadas de gente como SUFFOCATION). Aunque tenía la mosca detrás de la oreja, porque el sello que lo sacaba se especializaba en Metalcore, me dejé llevar por mis delirios impulsivos y me arriesgué en la compra a ciegas del trabajo. Cuando puse el plástico en mi reproductor fue un alivio: aunque no cabía duda de que el sonido era seguidor de las tendencias de moda en EE.UU, la música del grupo era mucho más arriesgada, técnica y estimulante. A veces me recordaban a una banda de Death Metal técnico, otras veces tenían estructuras largas y progresivas a lo OPETH y en general el disco me satisfizo enormemente, pasando a engrosar mi lista de grupos a tener en cuenta en el futuro. 

Dos años después de aquello cae en mis manos el segundo trabajo de esta banda de profundas creencias cristianas, “The Physics Of Fire” y ¿cual ha sido mi impresión? Agridulce y algo decepcionada. BECOMING THE ARCHETYPE ha perdido gran parte de su personalidad y su originalidad precedente, no tanto en elementos como en la forma de encajarlos, y se ha vuelto mucho más previsible y ahora sí, metido de lleno en la corriente Metalcore de bandas como CALIBAN o KILLSWITCH ENGAGE, es decir, la rama más pegada al Death Melódico, pero con el sonido americano. El tono de voz más estático y desganado de su vocalista Jason Wisdom, la inclusión de alguna voz limpia obra de su guitarrista Alex Kenis, el sonido menos crepitante y más accesible, y la reducción del minutaje y de la complejidad de las composiciones, haciendo que los detalles de virtuosismo queden relegados a un segundo plano, convierten a BECOMING THE ARCHETYPE en otra banda más, quizás con más calidad que muchas del género, pero perdiendo gran parte del encanto que me llamó la atención de ellos en su debut. Mantienen sus apetencias por el progresivo, pero de una manera más anecdótica, siendo lo único que los diferencia de otros grupos compañeros de estilo.

El disco empieza con un tema totalmente habitual y previsible, “Epoch Of War”, tras una breve intro instrumental. Un corte pegadizo y potente, pero nada que no hayan hecho otros antes. Mucho más interesante es “Immolation”, quizás el mejor tema de todo el disco, junto a “Second Death”, en la parte final del disco. En ambas composiciones los riffs se vuelven más oscuros y afilados, y con ligeras reminiscencias en lo que a estructura y riffs se refiere a OPETH. Los cambios de ritmo, las atmósferas recreadas por los teclados, hasta la voz limpia de aires teatrales, convierten a ambos cortes en los más variadas y que más se alejan de lo típico de todo el disco, en especial la primera de las citadas, pues la segunda se mueve por pasajes más melódicos. Pero “Autopsy” nos levanta del entusiasmo, convirtiéndose en un corte que bien podría haber firmado CALIBAN, y que aunque tiene calidad instrumental gracias a la labor solista de las guitarras, se mueve por terrenos más encorsetados. No ocurre lo mismo en “The Great Fall” que comienza de una manera estimulante, con un riff pegadizo y acaba de una manera sorprendente, atmosférica y decadente, saliéndose un poco de la línea habitual, lo cual se agradece. “The Monolith” también es un buen corte, rápido y directo, con buenas guitarras, aunque algo falto de riesgo en lo que a variedad estructural se refiere.


El mayor problema que le veo yo a “The Physics Of Fire”, en comparación con el debut de la banda, es que sin dejar de ser un buen disco en global, se mueve entre dos aguas. Se ve que la banda no ha querido perder toda su capacidad creativa y mantiene el interés por elaborar instrumentaciones interesantes y virtuosas, pero a la vez han querido lavar un poco la cara de su propuesta hacia terrenos más previsibles. El resultado, ya sin comparaciones con el pasado de la banda, es interesante porque como ya he dicho BECOMING THE ARCHETYPE está por encima de la media, pero siempre te deja con la sensación de que falta algo para llegar a impresionar. A pesar de los detalles épicos que han querido recrear con los teclados ocasionales y que su calidad técnica se mantiene, temas como “Fire Made Flash” o la eterna “The Balance Of Eternity”, se acaban haciendo un poco pesados en sucesivas escuchas, pese a sus intentos de desmarcarse con esos detalles de cierto aire épico que he citado. 

En definitiva, “The Physics Of Fire” es un album irregular. Alterna buenos momentos, con otros previsibles y manidos que no aportan mucho. Sin ser un mal disco, no está a la altura de su predecesor. Si no conocías a BECOMING THE ARCHETYPE, te recomiendo que te hagas cuanto antes con “Terminate Damnation”, un disco a tener muy en cuenta si te gusta el Death Metal de cualquier tipo, con sonoridad renovada. “The Physics Of Fire” muestra a una banda diferente, menos interesante, aunque sigan desmarcándose del resto. No está mal, pero podían haber dado mucho más de sí.

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AS EDEN BURNS - "The Great Celestial Delusion": jóvenes y sorprendentes.


Jóvenes. Americanos. Calificados como parte de la nueva ola del Metal de los EEUU. ¿A qué se os vienen a la cabeza más de una veintena de grupos con estas pinceladas? Por eso, para que una crítica de un disco con estas premisas tenga más de un 5 debe de ser bueno, muy bueno o hasta sobresaliente y en el caso de AS EDEN BURNS se acercan a lo tercero, a falta de comprobar si en sucesivos lanzamientos avanzan por este camino o se pierden en la mediocridad. “The Great Celestial Delusion” es probablemente uno de los tres mejores lanzamientos de estas características que he escuchado este año, así de simple. 

¿Qué tiene AS EDEN BURNS para que esta crítica sea tan gratificante con el grupo desde el inicio? El hecho de que sin hacer nada nuevo, y es más, tener una influencia muy fuerte de AT THE GATES (quién no la tiene en EEUU) en la personalidad de su vocalista William Hesser (que lamentablemente para la banda ya no está en ella, al haberla abandonado hace pocos días), “The Great Celestial Delusion” barre con su energía y calidad a una veintena de lanzamientos de este año y supera a algunos “cabezas visibles” como THE BLACK DAHLIA MURDER o sobre todo ALL SHALL PERISH cuyo último disco sin ser decepcionante, se pierde mucho en la nada. Y es que aunque Hesser sea un calco de Tompa Lindberg y los riffs más Death sean de ascendencia sueca total, AS EDEN BURNS, gracias a su guitarristas, demuestra tener una enorme destreza musical, un gran sentido de la composición y muchas tablas a la hora de estructurar un trabajo para que sea un pelotazo de principio a fin. 

Lejos de ser accesibles, los temas de AS EDEN BURNS, apoyados por un sonido muy Heavy y orientado a las guitarras, son extensos pero no por ello poco interesantes. Ataques de Thrash-Death, melodías y solos virtuosos se mezclan una y otra vez, mientras el juego de dos voces a lo ALL SHALL PERISH, aunque con predominio de la tonalidad a lo Tompa, ayuda a dar el toque de extremismo necesario para que este trabajo no sea Heavy disfrazado de agresividad moderna. Los ritmos y patrones de acompañamiento no se limitan a los típicos ritmos sincopados y con dobles bombos constantes de herencia Thrash, y la influencia del Hardcore está totalmente desterrada, con lo que uno no tiene la sensación de poder predecir el devenir de los temas como en tantos otros discos. Unido todo esto a una producción, que por fin, no suena sobreproducida y alimentada por millones de capas que impresionan en una primera escucha pero saturan en sucesivas, “The Geat Celestial Delusion” se convierte en un lanzamiento muy interesante para los aficionados al Death Melódico con mucho ramalazo Heavy.


Ya el inicio del tema de apertura, “The Great Celestial Delusion” puede servir de ejemplo de que estos chicos no son meros advenedizos, sino que verdaderamente saben lo que hacen: unos riffs muy clásicos dentro de la tesitura melódica del Death y el juego de dos voces para un tema que podría aparecer sin problemas en el “Slaughter Of The Soul” de AT THE GATES, pero con la personalidad que la mayor influencia del Heavy en las guitarras le da a AS EDEN BURNS. “Endless Rebirth” es más compleja y variada, aunque también tiene mucha influencia de Tompa y los suyos, sin embargo lo mejor de esta primera parte viene con “Enemy”, un tema muy Thrash cuyo inicio es pura dinamita, por muy típico que pueda resultar. En el terreno del lucimiento personal de los guitarristas la palma se la lleva “Conceptual Decay”, una de las que más solos neoclásicos tiene, pero que no se hace para nada pesada como pudiera ocurrir en otros discos más orientados a este tipo de virtuosismo. Para contrarrestar, “Guilds” es un tema directo y básico en sus formas que sirve para desfasar sin necesidad de poner mucho de nuestra parte y, finalmente, “Lost Counsel And Untimely Doom”, el tema más largo del trabajo, consigue poner sobre la mesa la gran capacidad de los componentes de AS EDEN BURNS a la hora de estructurar un tema, variado, con pasajes melódicos, otros más veloces, cambios de ritmo, y siempre con una línea que evita la indefinición.

Como son jóvenes aún tienen terreno para mejorar (o empeorar, en sus manos está), pero creo que no me asombraba tanto por un lanzamiento de este tipo desde el debut de ALL SHALL PERISH y el primer disco de BECOMING THE ARCHETYPE. Impecable ejecución, buenos músicos e intensidad a partes iguales, AS EDEN BURNS se desmarca en “The Great Celestial Delusion” con un disco muy entretenido y brillante que gustará a amantes de los nuevos sonidos y a los que disfruten del Death Melódico. Sorprendentes. 

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viernes, 13 de diciembre de 2019

JARBOE - "Mahakali": Solo para amantes de lo más extremo.


La experimentación tiene un límite hasta para alguien como esta mujer, JARBOE, ya con una extensa carrera en solitario y otra aún más larga con uno de los padres del Noise y del Industrial, los SWANS. Para éste que suscribe, la originalidad, el riesgo, el hacer un disco impredecible... todo ello, son muchos puntos a favor de un grupo, pero todo dentro de una coherencia y una línea marcada, y en “Mahakali” no ha nada coherente ni aunque sea mínimamente. ¡Unos tanto y otros tan poco! Estoy harto de escuchar grupos que se copian los unos a los otros, y también otros que se plagian a sí mismos, lo cual, inmovilismo o falta de originalidad, no siempre es malo y podría poner un gran número de ejemplos que alcanzan sobresalientes largos por mi parte. Pero JARBOE ha traspasado una línea difícil de seguir, por lo menos para mí, y no será que no lo he intentado veces en los últimos días. 

Lo más llamativo son las colaboraciones que rodean el disco: Phil Anselmo en uno de los temas más “accesibles” dentro de la inaccesibilidad de este engendro, como es “Overthrown”, Attila Csihar, con su particular forma de cantar en “The Soul Continues”, un tema de dificilísima digestión y, en el resto del disco, las guitarras de Josh Graham (NEUROSIS), Kevin Hufnagel (DYSRHYTHMIA) y la batería (con un papel muy, muy, muy secundario) de Vincent Signorelli (UNSANE). El resto es inconsistencia, locura, incoherencia y falta de hilo conductor. Muchas veces uno tiene la sensación de que JARBOE y compañía entraron en el estudio, encendieron las cintas de grabación, y empezaron a improvisar, dejando el papel de corta y pega para la propia JARBOE con posterioridad. Inclasificable es un adjetivo que se queda corto para un disco como “Mahakali”. Infumable se acercaría más, pero tampoco es cuestión de despreciar un disco sólo porque, personalmente, no haya logrado entenderlo. Desde luego, salvo que te guste mucho, mucho, pero mucho, el riesgo, no te recomendaría la escucha de este trabajo. 


¿A dónde quería dirigirse JARBOE? No lo sé, a lo mejor esto es una obra maestra y no me he enterado, pero aquí hay tanta dispersión estilística y de ideas que uno no sabe por donde coger el disco. Temas que pasan del Sludge más disonante y ácido (“Mahakali, Of Terrifying Countenance” y “The House Of Void”, dos temas larguísimos y donde el ruido y la música se hacen uno), al Drone más experimental (“Violence”, que por momentos es puro ruido), a la clásica más avantgarde (“A Sea Of Blood And Hollow Screaming...”, un tema que parece una reinterpretación del glorioso “Requiem” de LIGETI, o “Mouth Of Flames”, donde JARBOE canta con voz de soprano), a la música siniestra de los ochenta, o cualquier cosa que se te pase por la mente. Y lo más inaudito de todo es la forma de cantar de la propia multiinstrumentista americana, capaz de hacer voces guturales, exageraciones teatrales y hasta cantar con voz de niña ingenua (“Bornless” es particularmente insoportable en este aspecto). Me considero abierto de mente y de hecho, todos los estilos que he nombrado me gustan, pero todo mezclado, agitado y sin mucho orden ni concierto, estructurado en un solo disco me parece un ejercicio excesivo para el aguante medio de cualquier ser humano. 

Inflexiones vocales de todo tipo, guitarras que por momentos suenan a Post-Rock y otras veces se limitan a soltar acoples y retroalimentaciones varias, percusiones que van a su aire, ambientaciones recreadas a base de samplers e instrumentos de cuerda, falta absoluta de una estructura en el sentido convencional del término... Originalidad, experimentación y locura, pero, y siento decirlo, esto no tiene ni pies ni cabeza. Quizás tú sí consigas sacar algo en claro, pero a mi me supera y no soy capaz de escuchar el disco del tirón (si bien escuchando cada tema por separado tampoco me ayuda mucho). “Mahakali” es una curiosidad, una rareza, un disco sin posible comparación y JARBOE debe de ser una genialidad, pero a mí en particular, no ha conseguido admirarme sino más bien enervarme bastante. Solamente para espíritus muy, muy inquietos y amantes del riesgo extremo.

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ENABLERS - "Output Negative Space": Un bicho raro.


ENABLERS no es un grupo al uso. Llevan ya dos discos de existencia pero de base se podría considerar simplemente como una banda de acompañamiento, pero no del tipo que estáis pensando. Es una especie de banda sonora para un poeta y escritor de cierto prestigio en el underground literario de Estados Unidos, Pete Simonelli, alrededor del cual se teje una tela musical, un trasfondo oscuro y denso, que pone texturas y tonalidades a la teatral voz del propio Simonelli recitando sus obras. Una propuesta que puede ser tan interesante a priori, como rechazable si la cosa se queda a medias. En este caso, la valoración global del experimento se queda en tablas: un proyecto inusual, original... pero algo falto de chispa y cohesión.

Vaya de antemano que "Output Negative Space" no es Metal. Algunos los comparan con NEUROSIS, lo cual se puede apreciar en lo arriesgado de la propuesta y en el hecho de que el estilo básico de ENABLERS es un post Rock con mucha psicodelia, pero poco más (además de que su disco sea editado por Neurot Records, la compañía de NEUROSIS). Es muy probable, de hecho, que la música contenida en este CD haya sido improvisada a la vez que la recitación de Simonelli, según cómo éste hiciera sus juegos con los tonos de voz, según el poema requiera una mayor o menor intensidad. Por lo menos de base, no dudo que después haya sido arreglada y trabajada hasta que el resultado final fuera más o menos controlado. Esto me hace emparentar su estilo con otro género, sobre todo por las armonías usadas a lo largo de todo el trabajo: el Jazz. Muchas veces, si obviamos la voz de Simonelli, parece que estamos ante un trabajo de los guitarristas más avantgarde de este género como Marc Ducret o Steve Cardenas. Como se puede ver, la complejidad musical está asegurada de la mano de estos tres músicos veteranos curtidos en diversas bandas del entorno de San Francisco.


El apartado lírico es excepcional, y casi se puede considerar una obra literaria en sí misma, poemas de sensaciones personales, de hechos, sueños y fantasías propias de Simonelli o de personajes creados por él mismo. La música ayuda a potenciar todas las inflexiones de los textos, sonando lejana y cálida en unas partes y aumentando la potencia para resaltar los momentos de tensión dramática. Pero algo falla en el resultado final. Suena todo demasiado lineal, y es que efectivamente ENABLERS no pretende ser una banda de la que puedas recordar sus temas a posteriori. Todo se basa en colchones armónicos entorno a la voz del poeta conductor de la banda, no hay líneas melódicas a recordar, no hay estructuras que se puedan memorizar fácilmente, la música está al servicio de las palabras y no al revés. No es un disco para degustar a la ligera, sino para prestarle toda la atención tanto a la música como a los textos.

Sería inútil hablar por tanto de temas, a mí personalmente me han impresionado mucho "On Monk", por su agónico y tenso final y por la locura de su letra, realmente surrealista. También la oscura "Output Negative Space", con una música mucho más agresiva de lo que cabría esperar por su inicio, y que consigue transmitir cierta inquietud. Y finalmente la rabiosa y a la vez intimista "For Jack: A Philippic", tanto musicalmente como por el tono de voz adquirido por Simonelli. Pero son meros ejemplos, si escuchas el CD y lees las letras, seguramente te quedarás con cualquier otro tema. Ese es el principal problema que le veo al disco, que no es condescendiente con el oyente ocasional, te exige una atención única para poder llegar a algún sitio. Sino atiendes pieza a pieza y te alejas del resto de distracciones, probablemente acabes por dejar escapar algún que otro bostezo.

El disco no es largo, más bien al contrario, poco más de media hora, lo cual se agradece, ya que te deja exhausto, pero aún así no deja de ser su escucha difícil, algo que se agrava con la fría producción obtenida. No dudo que muchos verán aquí una obra de arte, y seguramente lo sea visto desde un punto de vista objetivo. Sin embargo, y poniéndome en la piel del oyente creo que deberían haber buscado un mayor equilibrio entre originalidad, riesgo en su propuesta, y a la vez tener en cuenta que los discos se hacen para venderse, aunque sea a unos pocos. Las auténticas obras de arte son las que suenan propias, pero a la vez perduran en la memoria, y la propuesta de ENABLERS en "Output Negative Space" pasará sin pena ni gloria para la mayoría.

¿Por qué entonces un notable?, porque sólo por la originalidad, por ser la primera vez que oigo un proyecto de estas características (y oigo cosas muy raras, os lo aseguro), merecen ser dotados de cierta notabilidad, aunque sea perecedera. En consecuencia, si eres abierto de mente y buscas cosas nuevas, "Output Negative Space" puede ser una opción, aunque yo lo escucharía antes un poco por si acaso.

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jueves, 12 de diciembre de 2019

TREZE MONOS - "Doze + Uno": Cuando la nostalgia alcanza a una generación entera...


Supe de la existencia de TREZE MONOS por casualidad. Un amigo de mi misma quinta me llamó la atención sobre ellos: rap, metal, sonido de finales de los noventa y lo mejor, unas letras que son puro homenaje a esa época. ¿Cuál? Pues sí amigos, nos hacemos mayores, y los que nacimos entre 1982 y 1986 llegamos a 1999, el año de la eclosión del Nu-Metal, en plena adolescencia, y al mismo tiempo que THE OFFSPRING lo petaba con su "Americana", que los grunges se reconvertían al "metal alternativo", que RAMMSTEIN asomaba el coco y se convertía en adalid del metal industrial con su "Du Hast", que la banda sonora de "Matrix" nos descubría una dimensión musical desconocida y que Roadrunner hacía el agosto fichando a grupos, nosotros llevábamos chándales adidas (estos de las tres rayitas en el pantalón), gorritas hacia atrás y nos creíamos rebeldes. El baloncesto estaba en auge y se ponía a la altura del eterno fútbol, y junto al PC Fútbol, estaba en las tiendas el PC Basket. En el centro de Madrid estaba Madrid Rock, Tipo, Fnac y muchas pequeñas tiendas de discos donde nos gastábamos los dineros... Y en esa época aparecieron KORN, LIMP BIZKIT, SLIPKNOT, MUDVAYNE, DEFTONES, RATM, FEAR FACTORY, LINKIN PARK, COAL CHAMBER, etc... y todos íbamos haciendo peinetas por la calle.


Pues toda esa época es a la que rinde tributo TREZE MONOS en su debut "Doze + Uno". El nombre de la banda viene a colación de otro clásico de la época, "Doce Monos" y nos invitan a viajar en el tiempo, a una época en la que en España teníamos a Zero Records estrujando grupos como la alternativa patria a Roadrunner y donde el Rap, el metal y los ritmos groovies se daban la mano en bandas como KANNON, HORA ZULÚ, SUGARLESS, COILBOX, HAMLET o SKUNK DF. Precisamente de una costilla de estos últimos viene parte de TREZE MONOS, pues su guitarrista David Ramos viene de ahí. El resto lo ponen en las voces Danny Killah Rock, que viene del mundo del rap con MAD DIVISION, Kike Bassnuff tratando de seguir la estela "del bajista de MUDVAYNE", Mario B detrás de los parches al más puro estilo Abe Cunningham de DEFTONES y cómo no, el DJ indispensable, en este caso DJ Jabbar. Junto a ellos también encontramos algunas colaboraciones como la de Locus del DUO KIE o Kantz de los citados COILBOX y TENPEL.


Para dar forma a todo esto, TREZE MONOS, después de una exitosa campaña de crowdfunding, han contado con Alex Cappa como productor en sus The Metal Factory estudios, que ha dado un toque moderno pero también de albor del nuevo milenio al sonido de TREZE MONOS. Sin duda la mejor opción para registrar este disco y recordar los tiempos en que estos sonidos eran capturados por gente como Big Simón en España, y fuera por Colin Richardson. Todo para rendir homenaje a una época. ¿Y eso por qué? Pues porque aunque alguno piense que esto es una retrospectiva innecesaria, en realidad pone sobre la mesa que este sonido sigue de total actualidad y puede hermanar a los que vivimos esa época en la que muchos dijeron "esto pasará de moda", y los que escuchan a LINKIN PARK de fondo antes de un concierto de metalcore y dicen "hostia tú, un clasicazo".


Musicalmente "Doze + Uno" es un disco que lo tiene todo para gustar a los seguidores del rap y del metal. Las influencias están claras desde el principio y ellos mismos las muestran y las llevan a gala. Esto es lo que es y no lo esconden. Hay guiños a DEFTONES, a MUDVAYNE, a RATM, a DISTURBED, a SLIPKNOT... en fin para qué seguir. Basta con darse una vuelta por el trabajo para darse cuenta de todo esto. Incluyen hasta una versión acústica de uno de los temas, "Shotgun", corte que pone sobre la mesa los sentimientos de muchos adolescentes de la época. El resto lo ponen unas letras que harán que la lagrimilla salga, en especial dos temazos imprescindibles, "Hijos del Nu Metal" y sobre todo "Chandal Metal", este último cargado de nombres y clichés varios que recuerdan bandas y momentos como aquel Festimad que literalmente ardió.


El basket tiene su hueco en "NBA / ACB" (aunque en otros muchos temas hay constantes guiños a jugadas y expresiones del baloncesto), también numerosas referencias al cine y a la televisión en "Recuerdo", una crítica a la sociedad actual en "Mi Revolución" y un grito a la firmeza en "K.O." adaptando todo ese sentimiento adolescente de principios de milenio a la actualidad (dando variedad musical en forma Reggae en la parte central del corte)... todo ello con buenos fraseos por parte de Danny Killah, estribillos que se quedan a la primera, muchos samplers y scratchs de DJ Jabbar, y musicalmente construyendo los temas en base a una contundencia y un groove que no dejan de hacernos mover las cabezas y los pies (y en aquella época nos hacía saltar por cualquier lado). 

Si ya nos centramos en la portada terminamos de redondear este homenaje de actualidad. Clara referencia a LIMP BIZKIT, con aires a GORILLAZ también, la típica "pegatina" de "parental advisory" adaptada a las intenciones del grupo ("Rap Metal In Madriz") y mucho aire rap chandalero por todos lados. TREZE MONOS han cuidado todo y esta imagen no iba a ser menos. 


No cabe duda de que este disco será mucho más comprendido por todos los que hemos vivido esta época. Nos miraremos en el espejo y veremos que los surcos de los vinilos se han pegado en nuestra cara, pero al mismo tiempo podremos comprobar que el Nu Metal y el Rap Metal no han pasado de moda y siguen sonando actuales. Si TREZE MONOS consiguen que las nuevas generaciones los escuchen y flipen, creo que se pueden ir a dormir tranquilos. A mi me han robado la patata y me han hecho casi llorar de nostalgia. Una generación desperdigada por el mundo y la sociedad, pero que sigue en boga le pese a quien le pese. 


JINJER + THE AGONIST + KHROMA + SPACE OF VARIATIONS - Concierto en Madrid, Sala Mon - 11/12/2019


Hay bandas que tienen un ascenso meteórico y se puede comprobar en la expectación que despiertan en sus conciertos y en cómo se multiplican sus visitas. Los ucranianos JINJER pueden ser un ejemplo perfecto. La primera vez que vinieron por Madrid fue en la sala Lemon, delante de un centenar de personas, siendo teloneros de THE AGONIST. De esto hace tres años y pico. Ni seis meses después volvían a Madrid, ya liderando su propio tour y casi llenaron la sala Nazca con unas quinientas personas. Entre medias festivales varios y otras fechas, como este mismo año junto a SOILWORK. Ahora volvían como líderes de su propio tour, con, curiósamente, THE AGONIST como banda de apoyo y el público se había multiplicado a un millar de personas, colgando del cartel de sold out en tres fechas por la península y en el caso de Madrid desde hacía semanas. ¿Y esto? ¿Merecido?

Pues en mi opinión bastante. Sólo que creo que JINJER está ahora mismo en el punto de no retorno en el que pasarán de ser una banda en crecimiento, con la ilusión y la energía típica de los inicios, a ser un grupo establecido que fichará y se convertirá en autómata de sí mismo. Ojalá me equivoque, pero hemos vivido esta situación otras veces, tanto con bandas noveles como con bandas consagradas que vivían una segunda juventud. Mientras tanto, esta nueva fecha de JINJER en Madrid con su último trabajo "Macro", bajo el brazo, (complemento del miniCD que sacaron a principios de año bajo la rúbrica de "Micro"), se planteaba como una nueva reválida para la banda de excelentes músicos que es JINJER, especialmente su vocalista Tatiana Shmailyuk, cuya voz es capaz de lo más agresivo y extremo y de lo más soul y visceral también.


La noche se planteaba extensa en lo que a grupos se refiere. Siempre he estado en contra de fechas en sala con más de tres bandas. Primero porque con los horarios de las salas madrileñas, hace que tengas que entrar en el concierto con el café de sobremesa aún en la garganta, segundo porque tantas bandas hacen que el personal que quiera estar desde el principio acabe un poco cansado. Máxime si tenemos en cuenta el cartel de sold out en la entrada y que según avanzaba la noche ir por ejemplo al servicio, era tarea casi imposible so pena de tardar media hora entre ir y volver. Supongo que es una forma de compartir gastos de gira y dar a conocer a bandas que de otra manera no sería posible (los propios JINJER empezaron así). 

Sea como fuere a las seis de la tarde se abrían las puertas de la renovada y cada vez más mejorada en sonido sala Mon, y media hora más tarde daría comienzo la descarga del primero de los cuatro grupos de la noche, los también ucranianos SPACE OF VARIATIONS. En ese momento la sala tenía una entrada de entorno a 400 personas. Los que ya estamos mayores habíamos ocupado la barandilla de la planta de arriba de la sala para tener visibilidad y tranquilidad ante el movimiento que se podía esperar durante la noche. En total el grupo estuvo media hora sobre las tablas, más que suficiente para presentar su único trabajo completo hasta la fecha, "Mind Darknet", del que tocaron seis temas, incluyendo además "Razorblade", nuevo corte del que ya han hecho un vídeo y que era adelanto de lo nuevo del grupo. Para mi gusto su mezcla de djent, electrónica y hardcore en sentido estricto no me terminó de convencer mucho, pero sirvió para comprobar que la sala iba a sonar bien y que ya había algún que otro motivado "bailando" en el pit.


Con sólo un cuarto de hora de cambio, para reformar el kit de batería y adaptarlo, los finlandeses KHROMA salían a escena a las siete y cuarto. El planteamiento era similar a la banda precedente, sólo que la electrónica estaba menos presente y sin embargo sí lo estaba el carácter grueso de la rítmica, con más groove y momentos de engorile para que el personal siguiera bailando. Al igual que SOV, no me dijeron mucho. Es más, se me hicieron incluso más pesados y constantes, pese a tener ya dos discos en su haber y estar más rodados. Algún momento de cabeceo o los pasajes de electrónica bien encajada a destacar, pero para mi gusto poco más. Una vez más, MESHUGGAH y PERIPHERY han hecho mucho daño a la música, cuando el resultado es la simpleza y no el trasfondo técnico que tienen ambos grupos referente...

Pasadas las dos primeras bandas y ya caminando a las ocho de la tarde, se iba a producir el sentido inverso de grupos a lo que tres años antes fue el debut de JINJER en la capital. Ahora le tocaba a los canadienses THE AGONIST salir a escena. La que fuera la banda de Alissa White-Gluz antes de que el señor Amott se la llevara a ARCH ENEMY, y ya con la americano-griega Vicky Psarakis establecida ante el micro, venía a presentar un "Orphans" que sigue sin superar aquel "Prisoners" que muchos consideramos su mejor disco (todavía con Alissa), pero al menos está bastante mejor que los dos trabajos precedentes. De hecho el setlist se iba a centrar en estos dos discos, con la inclusión de un prescindible solo de batería por parte de Simon McKay, y "Gates of Horn and Ivory" del primer disco que sacaron con Vicky como vocalista.


El sonido empezó fatal. Vicky perdió sus dos primeras estrofas porque no tenía su micro enchufado y las guitarras eran inaudibles. Afortunadamente todo mejoró con "Panophobia", tema de "Prisoners", donde Vicky da el do de pecho, pero que hace que recordemos a una Alissa que en THE AGONIST tenía espacio para brillar... Una vez que pasó el aburrido solo de batería, volvieron a "Prisoners" con mi tema favorito la verdad, "Dead Ocean", y eso que es de los más extensos que tienen. El resto del concierto, con "Orphans", "Burn It All Down" y la coreable "As One We Survive", ya se centraría en su última obra, cerrando una descarga de 45 minutos de menos a más que me dejó satisfecho, aunque no tanto como la otra vez, cuando el orden del cartel era diferente y THE AGONIST salían después de JINJER.

El cambio de escenario esta vez se hizo más largo, casi media hora, y eso que todo estaba colocado en escena, incluyendo el peculiar set de batería de Vladislav Ulasevish, con los platos colocados muy bajos y el charles hundido en el suelo. Curiosa forma de colocar la percusión, pero si a él le vale, pues mira qué bien, porque la verdad que el músico ucraniano es parte muy importante de la música de JINJER, sobre todo desde que se han vuelto más técnicos y cambiantes en la estructura de los temas. En cualquier caso, a eso de las nueve y cuarto aparecía en los leds del fondo de la sala una cuenta atrás de dos minutos mientras sonaba de fondo "lainnereP", que es como se cierra "Macro", el nuevo disco de la banda.


Salieron a escena con la sala a rebosar y un sonido espectacular, con los acordes de "Teacher, Teacher!" el single del miniCD "Micro" y que muestra a una Tatiana vacilona con una actitud muy hip-hop. La imagen ha cambiado mucho en el seno de la banda. Ellos siguen más o menos igual, pero la vocalista ha dejado a un lado su vestimenta hardcoreta y salía con una vestimenta más propia de una banda de metal sinfónico escandinavo. Sé que es algo secundario, pero resta energía a los shows pues Tatiana siempre ha sido muy activa y los saltos y movimientos varios que hacía en el pasado con este estilismo quedaban fuera de lugar y se reducían mucho. Afortunadamente y no sé si motivado precisamente por ser un poco más estática en ese aspecto, las inflexiones vocales eran mucho más claras, más precisas y las voces guturales más naturales, sin tanto efecto de micro. Supongo que al igual que le ha pasado al resto de JINJER, Tatiana se ha vuelto más técnica y milimétrica en su actuación, aunque ello vaya en detrimento de la presencia escénica.

Está claro que el disco por el que JINJER ha obtenido tanto éxito es "King Of Everything" y de hecho caerían hasta seis cortes del mismo, como el siguiente en ser interpretado, "Sit Stay Roll Over". Para mi gusto ni "Micro" ni "Macro" han superado aquel trabajo. Son discos más elaborados, mucho más avanzados, pero les falta el factor sorpresa de aquél y sobre todo la ingenuidad de una banda que está empezando a recoger frutos, no ya consagrada y automatizada. Esto se nota también en la presencia escénica del resto de JINJER. Ni Vladislav se salía de su postura. Sólo Eugene Abdukhanov en el bajo variaba su posición de vez en cuando, subiéndose a las cajas de sonido que tenía detrás. El resto era todo milimétrico, medido y calculado.


En el resto del concierto se irían alternando los temas en bloques, destacando "Ape" que fue la siguiente, "Judgement (& Punishment)", con esos pasajes tan Reggae que demuestran una vez más que la banda no se arruga ante nada, la emotiva "Retrospection", con mucho significado para la propia Tatiana, y "On The Top" que es uno de los mejores temas de "Macro". En cualquier forma como se venía abajo la sala Mon era con los temas de "King Of Everything", como fue el genial "I Speak Astronomy", o el bloque final donde cayeron "Just Another" y "Words of Wisdom" seguidas. La única referencia a "Cloud Factory", "Who's Gonna Be the One" también fue muy celebrada.

Después de agradecer al resto de bandas la presencia en escena, Tatiana, que se había quedado sola sobre las tablas, se metió entre bambalinas y el público empezó a corear de forma espontánea el nombre del grupo y pidiendo más. Como iban bien de hora y saben el tirón que tienen en España, JINJER volvió a salir y tocó dos bises en vez de uno, ambos de lo mejor de la noche: "Pisces", en donde sobró la gente que a los conciertos va a hablar y no a escuchar, jodiendo los pasajes tranquilos del tema, y la brutal "Captain Clock", que no la solían tocar en otros conciertos de la gira. En total casi 80 minutos de concierto que para mi han sido la consagración de la banda y personalmente, y casi con total seguridad, la última vez que vea a JINJER en sala, para quedarme con el buen recuerdo de una banda en el top creativo antes de que empiece su declive.