Siguiendo
con la marea de lanzamientos que llegaron a la redacción de la compañía
italiana My Kingdom Music, los alemanes DESPAIRATION eran los siguientes en la
lista. Siendo “A Requiem In Winter´s Hue” su quinto disco, no se puede decir
que estemos ante unos recién llegados, y esto se nota en el resultado final del
trabajo, pues aunque tienen unas influencias más o menos claras, su madurez
compositiva y sonora es la propia de un grupo con unas cuantas tablas a sus
espaldas.
Aunque
sería relativamente fácil establecer paralelismos entre DESPAIRATION y los
últimos discos de ANATHEMA, pues la ambientación es bastante similar y también
buscan más la evocación, el relajo, la paz espiritual… siendo el “A Fine Day To
Exit”, quizás el disco con el que más paralelismos se pueden encontrar, en mi
opinión, sin embargo, DESPARAITION hunden sus raíces en unas influencias mucho
más clásicas: todo el Rock y sus derivados, que dentro de las texturas más
íntimas y, hasta cierto punto siniestras, se desarrolló en los ochenta: THE
CURE, NICK CAVE (especialmente en la voz de Blach) y hasta en cierta medida
DAVID BOWIE está presente en las mentes de los miembros del grupo. Y en menor
medida, el gusto por la elegancia Pop y la melodía de otros grupos como
PORCUPINE TREE o BLACKFIELD también se puede encontrar entre los surcos del
trabajo. Así pues, la escucha de “A Requiem In Winter´s Hue” hay que tomársela
con calma, sin prisas y dejándose llevar por su eclecticismo y su buen gusto a
la hora de componer y producir su música.
En
pocos momentos la música de DESPAIRATION da pie al desmelene. Todo está medido
y calculado para generar que el oyente se sienta parte de la pieza, pero desde
la distancia, dejándose envolver por los sonidos que salen de los altavoces con
sosiego y reposo. El sonido frío, orientado a la melodía y la atmósfera, el
colchón instrumental distendido, de puro acompañamiento (con una excepcional
labor por parte de Beyer en los teclados, auténtico artífice de toda la paleta
de colores que ofrece el grupo) y las estructuras sencillas, accesibles, muy
marcadas por la música Pop, sin grandes exigencias para verse atrapado por
ellas, hacen que “A Requiem In Winter´s Hue” no sea un disco destinado para
aquellos que busquen poderío sonoro. Sin embargo, aunque todo puede parecer un
poco encorsetado en ocasiones y, en cierta medida prefabricado, DESPAIRATION al
final es capaz de facturar un disco notable que aunque no esté destinado a un
público metálico, tiene mucho que ofrecer.
Quizás
si hubiera dependido de mí no habría elegido “Kiss Of Ashes” como tema de
apertura, al ser de las más predecibles y comerciales, aunque el trabajo de
guitarras es bastante bueno y las melodías se quedan a la primera. Sin embargo,
la mejor cara del grupo no tarda en salir en “A Lovelorn Requiem” un tema más
lento y envolvente, en donde la voz de Blach muestra su clara influencia de
Nick Cave. En la faceta más oscura del disco, con un trabajo nuevamente
excepcional de Blach, “Farewell In Blue”, donde la voz se acompaña por suaves
paisajes configurados a base de efectos y samplers, que consiguen cierto grado
de hipnotismo, se erige como otro buen tema a destacar, al igual que en “The
Shallow Sea”, donde el acompañamiento musical se reduce a un teclado
melancólico y algunos suaves rasgueos de guitarra…Por su parte, “Cathartic
Revelation”, muestra un cierto bagaje por parte de los componentes del grupo,
colándose algunas influencias del Jazz en sus armonías, sobre todo en los
teclados, algo que también se deja claro en “Lucid Lullaby”, tema largo, con
cierto aire progresivo y que musicalmente hablando es de lo mejor de todo el
disco. En definitiva, un buen conjunto de piezas compuestas con buen gusto y
llenas de matices.
Si quieres tomarte un respiro y sentirte absorbido por la atmósfera de
DESPAIRATION, “A Requiem In Winter´s Hue” es un disco que te gustará, no
estando sólo destinado a todos los aficionados a la oscuridad ochentera y, sino
a los que busquen elegancia y buen gusto, más que exuberancia y efectismo. Sin
ser mi estilo preferido, reconozco que el grupo germano ha facturado un disco
notable, o cuanto menos, agradable de escuchar, que ya es mucho.
Todo vuelve y en la música es algo que ya hace tiempo pasa en cualquier género. El heavy metal de libro que diría Fredrik Nordström no es una excepción y de hecho es un buen ejemplo. Fue el thrash ochentero y desde hace ya tiempo se está produciendo un boom de bandas de lo que se viene a llamar new wave of true heavy metal. Combos muy jóvenes que no han vivido en sus carnes las referencias de las que beben, pero que las han asimilado como si fueran propias. Es el caso de la banda catalana STREET LETHAL cuya media de edad ronda los 24 años, pero que maman directamente de los ochenta, como bien demuestra este debut en largo, "Welcome To The Row", su propia estética y su propia concepción musical. No es una crítica, todo lo contrario, el ser tan jóvenes y tener en estos sonidos su pasión les hace tener una frescura que muchos talluditos ya han perdido. Y aunque innovar está claro que no innovan, consiguen transmitir energía gracias a esa juventud y a esa pasión.
Lo primero que llama la atención de "Welcome To The Row", precedido en la historia de la banda de dos EPs y un directo autoeditados, es su corta duración. Seis temas que redondean sólo media hora. Casi se podría decir que es otro EP. Sin embargo creo que no sobra ni falta nada en este debut en largo. Es más, aunque son sólo seis temas, son lo suficientemente extensos y trabajados como para no echar en falta un mayor número de composiciones que sólo repetirían esquemas. Ya sean cortes rápidos y directos, como los primeros expuestos en el trabajo, "Welcome To The Row", que es una pasada en cuanto a melodías, ritmos y cambios, y "Searching The Wild", que me recuerda a grupos de proto-thrash como TANK u HOLOCAUST. Pero también temas a medio tiempo e incluso con retazos doomies como "Rulers of the Underworld", donde la voz más brilla.
Lo segundo que llama la atención, una vez que empezamos la reproducción del disco, es su sonido tan logrado. Especialmente la batería suena magnífica, muy poliédrica y amplia, pero sin perder el sonido clásico que debe de tener. Además la mezcla está muy equilibrada, lo que beneficia a Hell Rose Lethal, la cantante del grupo, que disfruta de espacio para demostrar todas sus tonalidades, tanto las más potentes, como las más dinámicas (vaya por delante, como ya he mencionado, "Rulers of the Underworld", el tema más largo y donde la vocalista más se luce), pero también salen bien paradas las guitarras de Criss y Dann Atomic Lethal. Esto último hace que salga a relucir en los solos y muchos riffs una de las principales referencias de STREET LETHAL que es JUDAS PRIEST. Han conseguido un sonido que engarza directamente con los clásicos de la banda estandarte del heavy metal y que nos recuerda a esos solos electrizantes de Tipton y Downing.
Finalmente, creo que uno puede tener una idea clara de las influencias de este grupo. El hecho de tener a Hell Rose Lethal como cantante, hace que pensemos en WARLOCK, ZED YAGO o CRYSTAL VIPER, pero además de los clásicos JUDAS (y en la cara más germana ACCEPT y RUNNING WILD, algo que me lo recuerda sobre todo "Roll Racing"), también nos acordaremos de grupos como RANGER o ENFORCER, por citar dos ejemplos de bandas revisionarias del sonido ochentero. Simple y llanamente heavy metal, no hay que liarse más la cabeza. Hecho con muy buenos mimbres eso sí, incluso partiendo de la juventud de todos los miembros del grupo. La clave es recordar la época, y no caer en la mera copia sin ganas y eso es lo que consigue STREET LETHAL en este debut, siendo temas lo suficientemente pegadizos como para que perduren y que tengamos ganas de más.
No hay que buscar personalidad, más allá del propio sonido conseguido por STREET LETHAL y el buen rango tonal de su vocalista, siendo, de hecho, uno de sus puntos fuertes, unido a lo compacto de los riffs rítmicos y del desarrollo solista. La joven banda catalana ofrece en "Welcome To The Row" una pequeña muestra de cómo se debe entender el heavy metal en su sentido más clásico, sonando creíble, disfrutable y divertido. Para mi es más que suficiente para que les siga la pista de ahora en adelante.
Robert
Lowe se va a convertir en el hombre de los mil proyectos. Siendo SOLITUDE
AETERNUS su aportación musical más conocida hasta no hace mucho, todos los
aficionados al Doom primigenio nos sorprendimos al saber que iba a tomar el
relevo de Marcolin en CANDLEMASS. Ahora nos sigue sorprendiendo sacando a la
luz, tras siete años de gestación, un proyecto formado con miembros y
ex-miembros de SOLITUDE AETERNUS, CONCEPT OF GOD, siendo “Visions” el primer
disco que da como resultado este grupo.
Poniéndome
en la piel del oyente, uno se puede preguntar qué sentido tiene sacar un
proyecto que no difiere en exceso de las otras bandas donde canta Lowe. Pues
desde mi punto de vista, uno se quedaría muy en la superficie si piensa así,
porque no cabe duda de que CONCEPT OF GOD es una mezcla entre SOLITUDE AETERNUS
(en especial en la atmósfera más oscura) y CANDLEMASS (por los riffs más
sencillos y Heavys), pero va un poco más allá. ¿Y de qué manera? ¿Qué aporta
CONCEPT OF GOD que no tengan los otros dioses del Doom citados? Un apego por un
sonido más repetitivo (en el buen sentido) y actual, que lo puede acercar a los
sonidos de los noventa: en este sentido me recuerda a lo que sus compatriotas
MINDROT hicieron en sus últimos trabajos y aporta un plus de intensidad y
accesibilidad a la música de CONCEPT OF GOD que lo hace interesante tanto a los
aficionados al Doom clásico como a los amantes de sonidos con más groove y
gancho.
El
resultado puede considerarse un poco homogéneo, más que nada por la sencillez
estructural de los temas, pero no cabe duda de que engancha pronto y desde la
primera escucha. Además el trabajo de Lowe es sobresaliente, convirtiéndose (si
no lo era ya) en uno de los cantantes más versátiles e interesantes del mundo
del Heavy y del Doom primigenio. Pero sobre todo, dejando a un lado el
estatismo de los riffs, el trabajo más loable de CONCEPT OF GOD está en una
sección rítmica perfecta, que es la verdadera protagonista de los temas,
aportando la variedad necesaria. Los ritmos de John "Wolf" Covington
no se quedan en el mero acompañamiento, teniendo una voz propia y el bajo de
James Martin no se limita a repetir la línea de guitarras, aportando un camino
propio para cada tema. Todo esto en unión a la efectividad y simplicidad de los
riffs, convierten a “Visions” en un disco de fácil escucha, pero a la vez gran
capacidad instrumental.
Los
dos primeros cortes, “Past Perfect” y “Visions (Nightmares)” quizás sean los
más apegados a la tradición CANDLEMASS (en especial el primero) y SOLITUDE
AETERNUS, con unos riffs muy Heavys y pegadizos y la voz teatral de Lowe
llenándolo todo. “Soul Embrace” tiene un sonido un tanto diferente. El riff
principal ya no suena tan clásico y la batería lleva a cabo unos ritmos muy
pegadizos que hacen que te quedes fácilmente con la estructura del corte.
Además Lowe adopta una voz distinta, menos profunda. Es en este tipo de cortes,
que aunque mantienen la base de Doom clásica, mueven la música por otros
caminos, donde reside el verdadero interés de CONCEPT OF GOD, haciendo que no
sea un proyecto insustancial más. El groove vuelve a aparecer en “Hearing
Voices”, aunque aquí con riffs más tradicionales, eso sí, envueltos en uno de
los trabajos más notables de la sección rítmica del grupo, pero no se queda ahí
la cosa porque, pese a su estatismo, “Falling Down” se convierte en uno de los
cortes más representativos para conocer el toque personal de CONCEPT OF GOD,
ejemplo de modernidad y tradición todo en uno.
Para el final el grupo reserva un par de sorpresas interesantes, primero
otro tema propio, “Fires Of Life”, en donde la sección rítmica vuelve a salirse
y Lowe canta con un sentimiento realmente excepcional, con una voz medio
desgarrada a veces, cercana y cálida otras. Por otro lado una versión
interesante que adaptan muy bien al estilo del grupo, el “Man On The Silver
Mountain” de RAINBOW. En definitiva, “Visions” es un gran disco, en el que uno
puede ver nada más que otro disco de Doom al uso (lo cual sería quedarse muy en
la superficie) o rascar un poco más y ver muchos detalles sorprendentes y
llamativos que convierten a CONCEPT OF GOD en un grupo a tener en cuenta si
tiene continuidad en el futuro.
JOHN ZORN son las dos palabras que aparecen al lado de la definición de creatividad en el diccionario. Desde 1973 componiendo y grabando, su nivel de prolificidad ha ido creciendo de manera exponencial desde que en los noventa fundara su sello Tzadik hasta el punto de que, ya sean composiciones, ya sean discos a su nombre, ya sean proyectos dirigidos por él, es fácil que contemos por centenares sus creaciones anuales. Los que somos coleccionistas incorregibles, lo tenemos difícil con él, de hecho hace tiempo que desistí en tratar de hacerme con todas sus obras, por mucho que me gusten sus resultados, y aún así por casa andan cerca de 150 discos a su nombre. Para Zorn la música es su propia terapia y su forma de expresión, y con 66 años que tiene, aún tiene cuerda para rato.
Entre todos estos proyectos uno de los fundamentales en su carrera, por los orígenes judíos del músico y compositor, y por su propia labor investigadora al respecto, son los libros de Masada. Este macro-proyecto comenzó en 1993, donde usando como vehículo de expresión una formación heredera de Ornette Coleman, compuso 205 temas que primero se registraron en estudio en diez discos (y un bonus con extras) y con posterioridad en directo (en siete discos más), por el grupo más prolífico de John Zorn, conformado por él mismo, Dave Douglas a la trompeta, Greg Cohen en el bajo y Joey Baron en la batería. Este es el primer libro de Masada.
Posteriormente llegaría el Book Of Angels o lo que es lo mismo, el segundo volumen de Masada. Aquí, salvo puntualmente, Zorn deja a un lado su labor de intérprete y se queda como compositor, arreglista, productor y director de cada uno de los volúmenes del libro, hasta un total de 32 discos editados entre 2005 y 2018, que contenían 316 nuevas composiciones, interpretadas por diversas formaciones, a cada cual más ecléctica y que nos ha tenido a muchos, entre los que me incluyo, 12 años pendientes de cada nueva edición que se agregaba al proyecto.
Para cerrar este reto personal de John Zorn, entre 2018 y 2019 edita el tercer y último volumen de Masada, "The Book Beri'ah". Se añade a lo compuesto hasta ahora, 92 nuevas composiciones recogidas en diez nuevos volúmenes y un "bonus", que recoge otros 13 temas reinterpretados a dúo por Craig Taborn y Vadim Neselovski y que es el broche final de tan magno proyecto. El resultado final entre los tres volúmenes, en números, son 61 discos y 613 composiciones registradas en 25 años de existencia del proyecto. ¡Casi nada! No es un número al azar, estos 613 temas coinciden con el número de mandamientos que se contienen en la Torah judía.
En lo que nos concierne ahora, el cierre de tan magna obra lo ponen diez nuevos discos y un extra que, para suerte de los coleccionistas, John Zorn ha editado inicialmente en una caja todo a la vez (incluyendo como extra ese undécimo disco que no se venderá por separado con Craig Taborn y Vadim Neselovski como protagonistas y que no aporta nuevas composiciones, pero sí reinterpretaciones). Cada volumen está dedicado a una formación distinta (algunas ya registradas previamente en el seno de Tzadik, otras novedosas) y entre los once discos tenemos una de las muestras musicales más eclécticas y variadas que se pueden encontrar en la extensísima carrera de John Zorn. Cada volumen representa una "sefirá" del árbol de la vida o Cábala, constituido por las diez emanaciones de dios que dieron lugar a todo lo existente. Se añade el undécimo volumen que se podría decir que abarca todos los anteriores.
El primer volumen, Keter, significa "Corona" y está protagonizado por la vocalista Sofía Rei, conocida entre otros proyectos por su participación a cappella en el cuarteto vocal Mycale. En esta ocasión la vocalista argentina se ve acompañada de un trío eminentemente percusivo y aportará la calidez latina a este conjunto de nuevas composiciones de Masada. Un trabajo suave y fácil de escuchar, que gracias a la melosa voz de Sofía se diluye fácilmente y deja una sensación de paz inigualable.
El segundo volumen, Chokhma, significa "sabiduría" y es de todo menos tranquilo y pacífico. Aquí hace su aparición el conjunto CLERIC con Matt Hollengerg como protagonista en las guitarras. Estamos ante un fiero grupo de metal avantgarde que por momentos roza lo más salvaje de NAKED CITY, navegando por las aguas del noise, del drone, del metal progresivo, del death metal y hasta del grind. Para los que conocemos a John Zorn sabemos que es muy de estas mezclas y en grupos como este sus composiciones adquieren tintes apocalípticos absolutamente gloriosos. Para mi gusto uno de los mejores volúmenes del libro.
Todo lo contrario es el tercer volumen, Binah, que significa "comprensión, entendimiento, inteligencia" y que protagoniza THE SPIKE ORCHESTRA, dirigida por el saxofonista Mike Wilkins y que tiene cierto aire a Electric Masada en sus formas. Una big band con unos arreglos muy excitantes y mucho regusto klezmer que es un despiporre de principio a fin. Lejos de oscuridades previas, este disco es probablemente el que más agrade a los más puristas jazzistas, si es que de eso hay entre los seguidores de John Zorn.
En el mundo de John Zorn no sólo hay espacio para la efusividad ya sea natural o eléctrica, también hay espacio y mucho para la música camerística y el avance armónico. En este rango entra el cuarto volumen de este libro, Chesed, "misericordia, amabilidad", que protagoniza el dúo de guitarristas Julian Lage y Gyan Riley. Siendo el primero uno de los colaboradores habituales de Zorn y para muchos heredero de Pat Metheny en cuanto a crecimiento y creatividad, este volumen es uno de los más interesantes interpretativamente hablando.
El quinto volumen, Gevurah o lo que es lo mismo "severidad, justicia, fuerza", tiene como intérpretes a otros viejos conocidos para Zorn, el cuarteto eléctrico ABRAXAS con Eyal Maoz y Shanir Ezra Blumenkranz al frente. Es el grupo que más se parece a MOONCHILD, sólo que sin voz y vuelve a la excitación de CLERIC, pero aquí un poco más condescendiente con el oyente. Para mi gusto otros de los momentos a destacar de los once volúmenes en lo que a agresividad y contundencia se refiere.
No nos vamos de los conocidos y tenemos el quinto volumen, Tiferet, "belleza", que tiene como protagonista al conjunto KLEZMERSON dirigido por Benjamin Schwartz y que es una mezcla entre la tradición judía y caribeña, sin dejar a un lado elementos ajenos del rock y el jazz. Junto a THE SPIKE ORCHESTRA, este volumen será uno de los preferidos por los más puristas, siendo además junto a aquél los mejores para apreciar la labor compositiva pero también la arreglista adaptando las tonadas de Masada a grandes formaciones.
Otro de los proyectos habituales de John Zorn lo tenemos en el volumen séptimo, Netzach, "eternidad, victoria de la vida sobre la muerte", protagonizado por el trío GNOSTIC conformado por Bill Frisell en la guitarra, Kenny Wollesen en el vibráfono y Carol Emanuel en el arpa. Saca a relucir nuevamente la cara más camerística de John Zorn, sin llegar a ser tan easy listening como otros proyectos similares, pero siendo uno de los discos más accesibles de esta tercera parte de Masada, destacando los momentos de improvisación colectiva que son avanzadísimos musicalmente hablando, pero no pierden su virtud de agradar al oyente.
Para no relajarnos mucho, el octavo disco del libro se llama Hod, "majestad, esplendor, gloria" y nos presenta a la formación ZION 80 de John Madof. Esta formación que ya ha grabado en el Book of Angels de Zorn, supone una mezcla entre el klezmer judío, el rock, el funk y la música africana, todo conformado por otra gran formación en donde además, tenemos la oportunidad de escuchar al propio John Zorn con el saxo, inconfundible e incendiario en la pieza que podía ser catalogada como la mejor del trabajo, "Tahor", que durante diez minutos es una orgía de musicalidad y fogosidad solista.
Acercándonos al final llegamos al noveno volumen, Yesod, "fundación, cimientos, generación", que está llevado por la formación BANQUET OF THE SPIRITS de Cyro Baptista. Es una de las formaciones más antiguas de las presentes en este volumen de Masada y consigue aúnar la atmósfera a música de cámara de otras formaciones, el avance interpretativo en las improvisaciones y cierto aire latino en el uso de los ritmos.
El último volumen de temas originales y nuevos de Masada lo constituye el décimo de los aquí contenidos, Malkhut "realeza, monarquía" y lo protagoniza SECRET CHIEFS 3 que es una de las formaciones más avanzadas del universo de John Zorn conducida por el guitarrista Trey Spruance, que para quien no lo conozca es buen amigo de Mike Patton grabando con éste en MR. BUNGLE y FAITH NO MORE por poner dos ejemplos. Concebido desde sus orígenes en los noventa como un grupo instrumental, ya estuvo presente en el Book of Angels y aquí profundiza en la tradición judía pasada por la electricidad del jazz rock progresivo.
Como bonus para los que adquieran esta colección de una vez en su caja inicial, tenemos un volumen undécimo, Da'at, "conocimiento", que no aporta nuevas composiciones, pero sí una visión diferente de algunas ya grabadas, siendo protagonistas al respecto los pianistas Craig Taborn y Vadim Neselovskyi (salvo en tres temas en donde se acompañan de sección rítimica). Precisamente Taborn ha registrado este año otro disco similar con Vijay Iyer a dúo, pero no tiene mucho que ver con este volumen de Masada, mucho menos atmosférico y más intenso en la ejecución.
Como todas las obras de JOHN ZORN, "The Book Beri'ah" es inabarcable. En total son casi diez horas de nueva música que no deja de sorprender y de confirmar que el músico estadounidense es una fuente inagotable de imaginación y creatividad musical. Son casi 50 años creando y los que le quedan, porque parece que nunca tenga fin.
Precedidos
de un cierto revuelo por ser triunfadores en el Metal Battle Contest del Wacken
de 2005, los alemanes DRONE presentan, “Head-On Collision”, su álbum de debut después de un MCD como
único bagaje previo. La verdad es que el grupo despliega bastante fuerza, pero
tampoco es que su estilo sea algo tan llamativo como para haber llegado tan
lejos en el citado concurso. Pero iré por partes.
DRONE
practica un Post-Thrash muy característico. Partiendo de la influencia clara de
MACHINE HEAD y algún leve retazo a PANTERA en la voz y en algunos riffs, los
alemanes le dan un toque actual a su estilo, siguiendo el camino de bandas como
CHIMAIRA. Parámetros muy claros y mil veces manidos por muchas bandas, de ahí
mi sorpresa ante su éxito en Wacken. Es cierto que, aunque el disco va
perdiendo fuerza con el tiempo, “Head-On Collision” es un buen trabajo, pero
tampoco es tan impresionante como me esperaba con tales precedentes. Curioso es
el nombre de la banda, pues puede dar lugar a confusión con el sub-estilo
musical Drone, que tiene a bandas como BORIS o SUNN O))) como máximos
exponentes, forma de expresión que nada tiene que ver con la música que
practica DRONE. Supongo que con ese nombre harán un guiño a los potentes
directos que tiene la banda según cuentan los cronistas, directos que dejarán
con un zumbido en los oídos a más de uno. En cualquier caso, dejando
lucubraciones a un lado, “Head-On Collision” no creo que defraude a ningún
aficionado a la evolución americana del Thrash en los noventa.
La
producción conseguida por el gran Andy Classen, como viene siendo habitual en
el que fuera fundador de HOLY MOSES, es de lo más poderosa que te puedas
encontrar. A veces puede llegar a ser saturante, pero dado que el sonido que se
gasta el cuarteto precisa bastante de potencia y contundencia en las guitarras
para que los temas no queden vacíos de contenido, ayuda a que la digestión de
este trabajo sea aún más llevadera. Desde luego, capacidad de atracción tiene
el grupo, sus temas no son para nada exigentes, se basan en buenos y sencillos
riffs, ritmos pegadizos y una voz que domina tanto los terrenos agresivos como
los estribillos melódicos. Todos los elementos necesarios para que el público
aficionado a estas corrientes disfrute fácilmente, y que los que les den una
escucha de pasada no tengan que poner mucho de su parte para ser embaucados por
la música de DRONE.
Como
mandan los cánones, el tema de apertura, “Theopractical”, es uno de los más
cañeros de todo el trabajo, si bien no es el más representativo, pues no
despliega toda la potencia que luego demostrará el grupo y tiene mucho ramalazo
Nu-Metal, algo que siempre ronda el sonido de DRONE, pero no tan marcado como
en este corte. Mucho más adictivo y apegado al Thrash de los noventa, con una
influencia de PANTERA patente es “Welcome To The Pit”, cuyo estribillo, aunque
busca conscientemente ser pegajoso a más no poder, está entre lo mejor del
disco. Otro punto álgido es “Chainsaw Symphony”, con introducción de sierra
eléctrica incluida. El trabajo de riffs en este tema es superlativo, pero sobre
todo la labor de Hoffmeyer en los parches: ritmos a contratiempo, mezclados con
estándares típicos del Thrash que convierten a este corte en uno de los más
estimulantes de todo el disco. También estimulante es “Jericho” con un
desarrollo muy a lo FEAR FACTORY, aunque al final el tema pierde bastante en
busca de unas melodías que no le pegan mucho y una conclusión demasiado
repetitiva. Es a partir de este tema cuando el bajón es palpable, aunque los
cortes siguen repitiendo esquemas, parece que hay una saturación de ideas y la
fuerza baja enteros. No será hasta “Carnophile”, otro gran tema del disco, que
el sonido poderoso y la capacidad de enganche de los primeros temas vuelve a
hacer su aparición. Finalmente, “One In A Million” cierra el disco de una
manera más reposada pero más estimulante que los temas precedentes.
“Head-On Collision”, aunque no diga nada nuevo, tiene todos los
elementos necesarios para que los amantes del Thrash con sonido modernizado
disfruten. Aunque el disco peca de previsible y va perdiendo capacidad de
impresión en sucesivas escuchas, el trabajo en general tiene una calidad
bastante alta. Aunque no creo que justifique la expectación levantada alrededor
de DRONE, la notabilidad de la banda es palpable. Estaremos atentos a su futuro
a ver qué sorpresas depara.
Si tuviésemos que poner un ejemplo de evolución musical, probablemente en la lista estaría CATTLE DECAPITATION. La banda de Travis Ryan y Josh Elmore (que son sus miembros más antiguos y abiertamente veganos y defensores de la liberación animal), comenzó como una devoción al grindcore caótico y gore a lo CARCASS en versión vegana y ha acabado por convertirse en una banda técnica y de tintes progresivos dentro del metal extremo que está entre lo más interesante del panorama musical actual. El punto de inflexión lo puso "The Harvest Floor". Hasta ese momento la banda se había ido haciendo cada vez más compleja, pero tenía siempre un lastre, que era una producción mediocre para mi gusto. En dicho trabajo el grupo dio un paso adelante compositivamente hablando y también en sonido. Si bien, aún les quedaba camino por recorrer y asentamiento en esta fase. Además Travis fue incluyendo cada vez más registros vocales y algunos aún los tenía que desarrollar. No tardaron mucho en sacar la mejor versión de sí mismos con "Monolith Of Inhumanity" y "The Anthropocene Extinction", donde Travis cada vez era más camaleónico con sus voces. Desde este último disco se han tomado el mayor tiempo de descanso y el resultado creativo es "Death Atlas", probablemente la mejor versión de CATTLE DECAPITATION que ha habido hasta ahora.
Musicalmente no se encuentran grandes novedades. Los temas tienen una duración media, lejos de sus inicios más apegados al grind, y las estructuras y los riffs son lo suficientemente variadas como para que se luzcan Elmore en las guitarras y el tercero más antiguo en discordia, David McGraw en los parches. Las más recientes incorporaciones, el canadiense Olivier Pinard (procedente de bandas como NEURAXIS, y en consecuencia, sinónimo de calidad contrastada) y Belisario Dimuzio en las segundas guitarras, aportan peso rítmico, especialmente Olivier, que siempre está presente en la mezcla y ayuda a incrementar la contundencia en las partes más machaconas. Finalmente el sonido sigue la tónica de los dos últimos trabajos, por fin con una mezcla adecuada para poder disfrutar de todos los detalles instrumentales y que todo encaje con las variadas voces de Travis. Por otro lado "Death Atlas" ofrece un trabajo de "orquestación" adicional en forma de algún que otro teclado y efecto que ayuda a entenderlo como un disco conceptual sobre el apocalipsis y la destrucción de la humanidad.
Pero aunque no hay novedades, no pienses que este es un disco de más de lo mismo. CATTLE DECAPITATION ha facturado su disco más extenso, incluyendo temas que superan los minutajes habituales (hasta un cierre, el propio "Death Atlas" que se alarga hasta los nueve minutos, si bien es cierto que tiene truco, pues es debido a un fade out bastante alargado para concluir de manera orquestal y desvanecida el concepto del disco), y no por ello tenemos signos de agotamiento. Es más, el dinamismo de los temas está tan conseguido, que aunque muchos riffs, ritmos y cambios estructurales nos resulten familiares desde la primera escucha, el conjunto de los temas entra de maravilla, sin que se vaya desinflando la energía con el paso de los minutos. De hecho, hay temas largos, pero también algunos muy directos como el inicial (después del mensaje apocalíptico de destrucción de la humanidad) "The Genocide" o "One Day Closer to the End of the World". Incluso el más corto del plástico, "Finish Them", que comienza de una manera muy CANNIBAL CORPSE, deviene en un buen puñetazo en la cara de ritmos thrash y mucho groove, difícil de olvidar.
No obstante, lo que me hace poner el punto extra a este disco no es que mantenga el nivel musical e instrumental de los anteriores y lo lleve un punto más allá. El verdadero punto de inflexión en este "Death Atlas" es la combinación de brutalidad y melodía musical en consonancia con los muchos registros vocales de Travis. El trabajo del vocalista de CATTLE DECAPITATION es de sobresaliente aquí, especialmente su voz "limpia" por llamarla de alguna manera, tanto la aguda como un registro menos histriónico que aparece en cortes como "Bring Back The Plague", que por cierto probablemente sea mi tema favorito del disco porque sintetiza muy bien todo esto que estoy diciendo, en combinación con unas melodías guitarreras muy conseguidas y unos cambios de ritmo muy certeros. Esto me hace recordar a bandas como REVOCATION o sobre todo ALLEGAEON y THE BLACK DAHLIA MURDER, y que la etiqueta más adecuada para definir a CATTLE DECAPITATION sea simple y llanamente metal extremo en su más vasta extensión.
"Death Atlas" es de esos discos que por sorpresa, cuando ya crees que todo está vendido para realizar el top ten del año, se cuela por la escuadra para marcar un gol de campeonato. CATTLE DECAPITATION vive un momento dulce de creatividad e inspiración, no como la humanidad que, tal y como las letras relatan, está llevando al mundo a su propia tumba. No hay mucha esperanza en esto último, pero en encontrar discos tan sobresalientes como "Death Atlas" a estas alturas del año, sí.
Canadá
es una tierra fértil en bandas que, en la mayoría de los casos, son sinónimo de
calidad. Partiendo de los dioses personales CRYPTOPSY, dentro del Metal Extremo
hay numerosos grupos que con un sonido más o menos renovado, según los casos,
han tratado de extender el buen nombre de este país fuera de sus fronteras. En
este mar particular de bandas, hay tres que particularmente están muy
relacionadas por compartir productores, músicos y hasta propuestas más o menos
similares. Me refiero a DESPISED ICON, NEURAXIS e ION DISSONANCE, cuyo tercer
disco, “Minus The Herd”, me dispongo a comentar.
De
las tres bandas citadas, los que más aires renovados poseen son sin duda ION
DISSONANCE. Allá donde DESPISED ICON, pese a sus apegos hardcoretas, beben mucho
más del Brutal Death, ION DISSONANCE tiene unas raíces mucho más marcadas,
encajándose en un sonido cuyos nombres propios brillan por sí mismos:
influencias por doquier de MESHUGGAH, GOJIRA, TEXTURES y demás maestros del
hipnotismo y la esquizofrenia, expresada en forma de riffs que se repiten hasta
la saciedad, creando una sensación de agobio y a la vez capacidad de atracción
de la que es difícil escapar. ION DISSONANCE tiene unas raíces algo más
Hardcore que las bandas nombradas, sobre todo en el tono agresivo y monótono de
la voz de Kevin McCaughey, pero musicalmente el grupo es
seguidor pleno del sonido MESHUGGAH, construyendo las composiciones a base de
disonancias y ritmos mecánicos que a unos les sacarán de quicio y a otros les
hará entrar en trance.
El único “pero” que le encuentro a ION
DISSONANCE en “Minus The Herd” es que ni consiguen la capacidad hipnótica de
MESHUGGAH, ni las atmósferas, la elaboración y la precisión relojera de GOJIRA
o sobre todo de TEXTURES. El grupo canadiense navega entre ambas aguas,
centrándose más en la capacidad de impresión directa que en buscar un efecto a
largo plazo. Ello genera que el tercer disco de los canadienses sea de fácil
digestión si te gustan estos tecnicismos basados en la repetición y la distorsión,
pero que no tenga la capacidad suficiente para dejar poso en sucesivas
escuchas. No obstante, “Minus The Herd” me parece un buen disco, completo,
compacto, de composición impecable y notable producción, aunque se hubiera
agradecido un poco más de variedad y mayor espectro de texturas.
Instrumentalmente, aunque pienso que
el trabajo vocal de Kevin McCaughey está algo deslucido, fruto de su tono de
voz demasiado constante (en mi opinión los temas habrían tenido mayor poder de
impresión si hubieran decidido la inclusión de una voz gutural en
contraposición, tal y como DESPISED ICON hace impecablemente), la labor
contundente e hipnótica de las guitarras de Sebastien Chaput y Antoine Lussier compensa este aspecto
algo más gris, lo que unido a la matemática sección rítmica, proporciona el
ambiente necesario para que disonancia y armonía se den la mano de tú a tú como
si hubieran sido amigas eternamente.
Particularmente
creo que ION DISSONANCE da en el clavo en temas como “Through Evidence”, donde
las guitarras se doblan haciendo gala tanto de esquizofrenia en los riffs
repetitivos, como en las atmósferas estridentes recreadas. Los cambios de ritmo
y estructura, convierten al corte en una obra de ingeniería por sí misma. Mucho
más centrado en la repetición y el groove es “Kneel”, tema con menos capacidad
de sorpresa pero igual poder de atracción. Siguiendo la línea más variada “You
Shouldn´t Be Alive” y “Scorn Haven” destacan por ser el perfecto escaparate
para una sección rítmica engrasada como pocas en especial en el segundo de los
cortes citados, ya que es de los que más pasajes contrapuestos recorre con
algunos ataques vocales auténticamente Hardcore. Finalmente, “Tarnished
Trepidation” se erige como uno de los cortes más completos, sino el mejor sobre
todo por las guitarras cuasi-épicas de alguno de sus pasajes.
“Minus The Herd” no es un disco brillante, pues en mi humilde opinión
podría haber dado mucho más de sí, pero en general sí es un trabajo notable y
recomendable si te gusta la esquizofrenia sonora de las bandas que son la
influencia principal de ION DISSONANCE. Particularmente creo que se quedan
bastante por debajo de otras bandas del estilo, pero aún así “Minus The Herd”
tiene buenos momentos y si te gustan MESHUGGAH, GOJIRA y demás, no creo que te
defraude.