jueves, 5 de diciembre de 2019

DISCIPLINE - "Old Pride, New Glory": homenajeando a los clásicos.


Comentar un disco de versiones nunca es fácil, y más si la selección de canciones se mueve por géneros dispares como ocurre en este último trabajo de los holandeses DISCIPLINE, toda una declaración de intenciones desde su título, “Old Pride, New Glory”. El quinteto de Eindhoven es uno de los nombres mejor establecidos en la escena del Hardcore más callejero y punkarra, y después de más de quince años de historia y un gran número de grabaciones a sus espaldas, han decidido recopilar todas las versiones que han hecho a lo largo de su historia y grabar otra docena de ellas y ofrecer así su particular visión de los héroes a los que deben sus influencias, héroes que van desde el Punk y el Oi, hasta el Metal, el Hardcore de Nueva York y alguna que otra sorpresa de Rock en sentido estricto. Dos discos que recogen treinta versiones en casi hora y media de música y que servirá para descubrir a grupos, deleitarse con algunos temas muy conseguidos y en general pasar el rato de grata manera, aunque tampoco sean muy arriesgados en su forma de afrontar las versiones.

DISCIPLINE optan por calcar instrumentalmente hablando cada uno de los temas, dejando el punto de personalidad a la agresividad innata de su ejecución y a su propio sonido. Ni los temas de Punk dejan de ser Punk, ni los de Metal dejan de ser Metal, ni los de Hardcore dejan de ser Hardcore, pero a lo largo de las treinta versiones que se recogen en “Old Pride, New Glory” el sonido se mantiene anclado férreamente en la intensidad de la rítmica y la agresividad de la voz. Esto permite comprobar que, efectivamente, los temas escogidos lo han sido porque son influencia directa en el sonido del grupo, porque se adaptan muy bien a la forma de tocar de DISCIPLINE. El punto de genialidad o no, viene dado por el grado de excitación lograda en la ejecución de cada tema. En mi opinión, este doble trabajo está claramente diferenciado. El primer CD, el “nuevo” propiamente dicho, que recoge doce versiones grabadas en este 2008, es el más inspirado. En él han escogido temas conocidos y un gran número de temas “secundarios” y hasta de grupos menores, pero tiene variedad y coherencia al mismo tiempo con el sonido del grupo. Si el lanzamiento se formara sólo por este disco estaría hablando de un trabajo con una puntuación más alta, incluso partiendo de la base de que estamos ante un disco de versiones.

¿Cuál es el problema?, el segundo disco. En él se recopilan dieciocho canciones que salvo excepciones (“One Of The Boys” y “Nice Boys Don´t Play R ´n R”, ambas de ROSE TATTOO y el “When I´m Dacing...” de SLADE) se centran más en el Punk y el Hardcore tradicional, en sus diferentes facetas (más o menos melódico). Esto genera una variedad menor, debido fundamentalmente al hecho de que estos temas eran bonus tracks de discos previos y trabajos menores. Aún así, la versión del “Astro Zombies” de los MISFITS, el “Hang Up Your Boots” de SLAPSHOT y la tarareable “Prison Bound” de SOCIAL DISTORTION configuran, junto a las ya citadas canciones de ROSE TATTOO, un buen menú de versiones. El resto, se dejan escuchar, pero se acaban haciendo algo monótonas. En cualquier caso, si nos quedamos con los doce grandes temas del primer disco y estos cinco del segundo, conformaremos un buen trabajo que divertirá a los aficionados a la música más orgánica y directa, sea cual sea la etiqueta a través de la cual se venda.

Dicho todo esto, es difícil no reaccionar ante los temas del primer CD: “Stand”, de MOTÖRHEAD, siendo sorprendente su elección, y que el propio grupo reconoce que escogieron porque no querían tocar un tema muy trillado, es la escogida para abrir boca con puro Rock And Roll pasado por la batidora de Lemmy. Enlazando directamente con las influencias hardcoretas de DISCIPLINE, cómo no, “Power” de AGNOSTIC FRONT y “Don´t Forget The Struggle” de WARZONE son brutales, al igual que, dentro de su carácter más Crossover, la versión del “Show You No Mercy” de CRO MAGS. En el lado más Punk y Oi, “I Wanna Live” de los RAMONES, quizás no siendo un tema muy representativo de la carrera del grupo seminal, es una de las más atractivas, dejando en un plano algo más secundario a “My World” de THE CRACK y “One Law For Them” de 4 SKINS, así como el sencillo y adictivo “Delirious” de unos desconocidos para mi HEAVY METAL KIDS. Hasta aquí estaríamos ante las influencias directas de las que bebería DISCIPLINE. El resto lo conforman canciones mucho más conocidas y a priori alejadas del estilo del grupo holandés, pero que como ellos mismos explican, forman parte de su historia: destaca sobremanera la macarra “We´re Not Gonna Take It” de TWISTED SISTER, temazo donde los haya y al que logran dotar de una ingenuidad y fuerza mayor de lo esperado, y también el “Cum On Feel The Noizz” de SLADE, que tanto popularizara en el mundo metálico QUIET RIOT con su versión.

Me dejo para el final la mejor y la peor para mi gusto. Empezando por la segunda, el tema que creo que menos han sabido adaptar a su estilo es el “Rebel Yell” de BILLY IDOL. Quizás sea que la original es muy conocida, pero no logro verle el gancho a la revisión que llevan a cabo DISCIPLINE. En cuanto al mejor tema, dejo el galardón para “Going To The Run” de sus compatriotas GOLDEN EARRING, una especie de balada que han sabido adaptar a la perfección en mi opinión, ganando en intensidad según pasan los minutos. En definitiva, para todos aquellos que quieran escuchar un puñado de temas que abarcan un gran número de sonidos, pero todos facturados de una forma directa y sin florituras, “Old Pride, New Glory” será un lanzamiento entretenido que, quién sabe, a lo mejor consigue ganar nuevos fans para DISCIPLINE. Sin llegar a ser un disco imprescindible, llega más lejos que a la categoría de mera curiosidad.

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miércoles, 4 de diciembre de 2019

KRONOS - "The Hellenic Terror": mostrando la brutalidad de la cultura griega


Hace tiempo que en el Death Metal NILE trató de desmarcarse un poco de la tónica general en lo que a temática se refiere, centrando sus letras en la cultura de Egipto. Años después un grupo en Francia hacía lo propio, pero con otra cultura que también dio que hablar en su momento, la cultura Griega. Este grupo fue KRONOS, cuyo tercer disco, “The Hellenic Terror” me dispongo a comentar.

Si el anterior trabajo, “Colossal Titan Strife” ya llamaba la atención gracias a una producción tremenda y a unas composiciones que conseguían enganchar enseguida, arrastraba un problema: su segunda mitad se hacía un poco pesada, como si hubiesen querido alargar demasiado el trabajo y hubieran tirado de relleno. Afortunadamente en este tercer disco KRONOS ha conseguido alcanzar un nivel muy alto, haciendo que nada le sobre ni le falte al disco, puliendo las estructuras un poco más, aumentando la dosis de contundencia y de brutalidad y, en definitiva, convirtiendo a “The Hellenic Terror” en un lanzamiento a tener muy en cuenta dentro del mundo del Death Metal.

La música de KRONOS sigue teniendo una fuerte influencia del Death americano, en especial de SUFFOCATION y algo de DEICIDE, pero sobre todo, el punto de referencia fundamental de la banda no está al otro lado del charco, proviene de los primeros discos de los polacos DECAPITATED. Así pues estamos ante una pieza de Brutal Death a partes iguales entre Europa y EE.UU, con un descomunal sonido, como ya demostraran en su anterior trabajo, y como también demostraran en directo cuando los pudimos ver en España hace un tiempo. El artwork corre por cuenta de Phlegeton, que se está convirtiendo en el ilustrador oficial de los lanzamientos de Xtreem Music, y es totalmente acorde con la música de la banda, reflejo de las violentas historias mitológicas que describen, tirando de los anuarios de historia Helena.


La base fundamental de todas las composiciones está en unas estructuras que dentro de su tecnicismo tiran de elementos clásicos, como son los riffs cambiantes y pegadizos y los cambios de ritmo, de medios tiempos groovies a asaltos de blast beats. Nuevamente las guitarras llevan el peso de todas las composiciones, tanto en el aspecto rítmico como sobre todo en el de los solos, que aportan el toque de melodía y virtuosismo, aunque esta vez más moderados que en su anterior entrega. La producción permite distinguir todos los instrumentos y hasta el bajo, un tapado habitual en este tipo de productos, tiene su papel. Finalmente, los intercambios de dos voces entre la profunda voz de Kristof y la chillona voz de Tom, con ese toque tan DEICIDE de este tipo de grupos, acaban por redondear todos los elementos que tiene que tener un buen disco de Death Metal.

Como ya pasó en su anterior trabajo, el corte elegido de apertura es de los más brutos de todo el álbum. Así, “The Road To Salvation” pone toda la carne en el asador, con constantes cambios de ritmo y sobre todo una velocidad de vértigo, vehículo de lucimiento para su técnico y poderoso batería, Mike. “Bringers Of Disorder” se desmarca un poco de la influencia ya citada de la banda, y se torna en un medio tiempo muy efectivo, gracias a unos riffs de guitarra muy trabajados y a unos solos muy melódicos, toque que ya estaba presente en su anterior trabajo, pero que esta vez logra encajar a la perfección en los temas del grupo. Se han abandonado un poco los ritmillos de inspiración Thrash que tenían algunos temas de su anterior disco en favor de una mayor brutalidad en los elementos, aún así hay espacio para una gran variedad como demuestra la experimental “Suffocate The Ignorant” con unas extrañas guitarras y el uso de anecdóticos samplers. Lo mejor no obstante, sin desmerecer el resto del disco que no baja el nivel en todo el tiempo que dura, son las dos partes de “Petrifying Beauty”, la primera de ellas, “Divine Vengeance” tiene el mejor riff de todo el disco, se queda a la primera y recuerda mucho a SUFFOCATION, la segunda parte, “The Murderous Reflection” también tiene un trabajo de guitarras descomunal, pero sobre todo lo que llama la atención son sus constantes cambios de ritmo, con parte a medio tiempo rompecuellos incluida.

Tema tras tema, a “The Hellenic Terror” demuestra ser un gran disco. No le pongo una nota más alta porque estoy seguro que pueden dar aún más de sí en posteriores entregas, así que me lo reservo. Pero en cualquier caso, estamos ante un disco indispensable para cualquier aficionado al Death Metal brutal pero que no deje a un lado la melodía en forma de buenos solos. Además del punto de originalidad que le da la temática de las letras. En definitiva, KRONOS se ha sacado de la manga otro serio candidato a top-ten del 2007. 

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DESPAIRATION - "A Requiem In Winter's Hue": moviéndose en la oscuridad


Siguiendo con la marea de lanzamientos que llegaron a la redacción de la compañía italiana My Kingdom Music, los alemanes DESPAIRATION eran los siguientes en la lista. Siendo “A Requiem In Winter´s Hue” su quinto disco, no se puede decir que estemos ante unos recién llegados, y esto se nota en el resultado final del trabajo, pues aunque tienen unas influencias más o menos claras, su madurez compositiva y sonora es la propia de un grupo con unas cuantas tablas a sus espaldas.

Aunque sería relativamente fácil establecer paralelismos entre DESPAIRATION y los últimos discos de ANATHEMA, pues la ambientación es bastante similar y también buscan más la evocación, el relajo, la paz espiritual… siendo el “A Fine Day To Exit”, quizás el disco con el que más paralelismos se pueden encontrar, en mi opinión, sin embargo, DESPARAITION hunden sus raíces en unas influencias mucho más clásicas: todo el Rock y sus derivados, que dentro de las texturas más íntimas y, hasta cierto punto siniestras, se desarrolló en los ochenta: THE CURE, NICK CAVE (especialmente en la voz de Blach) y hasta en cierta medida DAVID BOWIE está presente en las mentes de los miembros del grupo. Y en menor medida, el gusto por la elegancia Pop y la melodía de otros grupos como PORCUPINE TREE o BLACKFIELD también se puede encontrar entre los surcos del trabajo. Así pues, la escucha de “A Requiem In Winter´s Hue” hay que tomársela con calma, sin prisas y dejándose llevar por su eclecticismo y su buen gusto a la hora de componer y producir su música.

En pocos momentos la música de DESPAIRATION da pie al desmelene. Todo está medido y calculado para generar que el oyente se sienta parte de la pieza, pero desde la distancia, dejándose envolver por los sonidos que salen de los altavoces con sosiego y reposo. El sonido frío, orientado a la melodía y la atmósfera, el colchón instrumental distendido, de puro acompañamiento (con una excepcional labor por parte de Beyer en los teclados, auténtico artífice de toda la paleta de colores que ofrece el grupo) y las estructuras sencillas, accesibles, muy marcadas por la música Pop, sin grandes exigencias para verse atrapado por ellas, hacen que “A Requiem In Winter´s Hue” no sea un disco destinado para aquellos que busquen poderío sonoro. Sin embargo, aunque todo puede parecer un poco encorsetado en ocasiones y, en cierta medida prefabricado, DESPAIRATION al final es capaz de facturar un disco notable que aunque no esté destinado a un público metálico, tiene mucho que ofrecer.


 Quizás si hubiera dependido de mí no habría elegido “Kiss Of Ashes” como tema de apertura, al ser de las más predecibles y comerciales, aunque el trabajo de guitarras es bastante bueno y las melodías se quedan a la primera. Sin embargo, la mejor cara del grupo no tarda en salir en “A Lovelorn Requiem” un tema más lento y envolvente, en donde la voz de Blach muestra su clara influencia de Nick Cave. En la faceta más oscura del disco, con un trabajo nuevamente excepcional de Blach, “Farewell In Blue”, donde la voz se acompaña por suaves paisajes configurados a base de efectos y samplers, que consiguen cierto grado de hipnotismo, se erige como otro buen tema a destacar, al igual que en “The Shallow Sea”, donde el acompañamiento musical se reduce a un teclado melancólico y algunos suaves rasgueos de guitarra…Por su parte, “Cathartic Revelation”, muestra un cierto bagaje por parte de los componentes del grupo, colándose algunas influencias del Jazz en sus armonías, sobre todo en los teclados, algo que también se deja claro en “Lucid Lullaby”, tema largo, con cierto aire progresivo y que musicalmente hablando es de lo mejor de todo el disco. En definitiva, un buen conjunto de piezas compuestas con buen gusto y llenas de matices.

Si quieres tomarte un respiro y sentirte absorbido por la atmósfera de DESPAIRATION, “A Requiem In Winter´s Hue” es un disco que te gustará, no estando sólo destinado a todos los aficionados a la oscuridad ochentera y, sino a los que busquen elegancia y buen gusto, más que exuberancia y efectismo. Sin ser mi estilo preferido, reconozco que el grupo germano ha facturado un disco notable, o cuanto menos, agradable de escuchar, que ya es mucho.

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STREET LETHAL - "Welcome To The Row": recogiendo viejos legados


Todo vuelve y en la música es algo que ya hace tiempo pasa en cualquier género. El heavy metal de libro que diría Fredrik Nordström no es una excepción y de hecho es un buen ejemplo. Fue el thrash ochentero y desde hace ya tiempo se está produciendo un boom de bandas de lo que se viene a llamar new wave of true heavy metal. Combos muy jóvenes que no han vivido en sus carnes las referencias de las que beben, pero que las han asimilado como si fueran propias. Es el caso de la banda catalana STREET LETHAL cuya media de edad ronda los 24 años, pero que maman directamente de los ochenta, como bien demuestra este debut en largo, "Welcome To The Row", su propia estética y su propia concepción musical. No es una crítica, todo lo contrario, el ser tan jóvenes y tener en estos sonidos su pasión les hace tener una frescura que muchos talluditos ya han perdido. Y aunque innovar está claro que no innovan, consiguen transmitir energía gracias a esa juventud y a esa pasión.

Lo primero que llama la atención de "Welcome To The Row", precedido en la historia de la banda de dos EPs y un directo autoeditados, es su corta duración. Seis temas que redondean sólo media hora. Casi se podría decir que es otro EP. Sin embargo creo que no sobra ni falta nada en este debut en largo. Es más, aunque son sólo seis temas, son lo suficientemente extensos y trabajados como para no echar en falta un mayor número de composiciones que sólo repetirían esquemas. Ya sean cortes rápidos y directos, como los primeros expuestos en el trabajo, "Welcome To The Row", que es una pasada en cuanto a melodías, ritmos y cambios, y "Searching The Wild", que me recuerda a grupos de proto-thrash como TANK u HOLOCAUST. Pero también temas a medio tiempo e incluso con retazos doomies como "Rulers of the Underworld", donde la voz más brilla.


Lo segundo que llama la atención, una vez que empezamos la reproducción del disco, es su sonido tan logrado. Especialmente la batería suena magnífica, muy poliédrica y amplia, pero sin perder el sonido clásico que debe de tener. Además la mezcla está muy equilibrada, lo que beneficia a Hell Rose Lethal, la cantante del grupo, que disfruta de espacio para demostrar todas sus tonalidades, tanto las más potentes, como las más dinámicas (vaya por delante, como ya he mencionado, "Rulers of the Underworld", el tema más largo y donde la vocalista más se luce), pero también salen bien paradas las guitarras de Criss y Dann Atomic Lethal. Esto último hace que salga a relucir en los solos y muchos riffs una de las principales referencias de STREET LETHAL que es JUDAS PRIEST. Han conseguido un sonido que engarza directamente con los clásicos de la banda estandarte del heavy metal y que nos recuerda a esos solos electrizantes de Tipton y Downing.


Finalmente, creo que uno puede tener una idea clara de las influencias de este grupo. El hecho de tener a Hell Rose Lethal como cantante, hace que pensemos en WARLOCK, ZED YAGO o CRYSTAL VIPER, pero además de los clásicos JUDAS (y en la cara más germana ACCEPT y RUNNING WILD, algo que me lo recuerda sobre todo "Roll Racing"), también nos acordaremos de grupos como RANGER o ENFORCER, por citar dos ejemplos de bandas revisionarias del sonido ochentero. Simple y llanamente heavy metal, no hay que liarse más la cabeza. Hecho con muy buenos mimbres eso sí, incluso partiendo de la juventud de todos los miembros del grupo. La clave es recordar la época, y no caer en la mera copia sin ganas y eso es lo que consigue STREET LETHAL en este debut, siendo temas lo suficientemente pegadizos como para que perduren y que tengamos ganas de más.

No hay que buscar personalidad, más allá del propio sonido conseguido por STREET LETHAL y el buen rango tonal de su vocalista, siendo, de hecho, uno de sus puntos fuertes, unido a lo compacto de los riffs rítmicos y del desarrollo solista. La joven banda catalana ofrece en "Welcome To The Row" una pequeña muestra de cómo se debe entender el heavy metal en su sentido más clásico, sonando creíble, disfrutable y divertido. Para mi es más que suficiente para que les siga la pista de ahora en adelante.



CONCEPT OF GOD - "Visions": Robert Lowe se pluriemplea


Robert Lowe se va a convertir en el hombre de los mil proyectos. Siendo SOLITUDE AETERNUS su aportación musical más conocida hasta no hace mucho, todos los aficionados al Doom primigenio nos sorprendimos al saber que iba a tomar el relevo de Marcolin en CANDLEMASS. Ahora nos sigue sorprendiendo sacando a la luz, tras siete años de gestación, un proyecto formado con miembros y ex-miembros de SOLITUDE AETERNUS, CONCEPT OF GOD, siendo “Visions” el primer disco que da como resultado este grupo.

Poniéndome en la piel del oyente, uno se puede preguntar qué sentido tiene sacar un proyecto que no difiere en exceso de las otras bandas donde canta Lowe. Pues desde mi punto de vista, uno se quedaría muy en la superficie si piensa así, porque no cabe duda de que CONCEPT OF GOD es una mezcla entre SOLITUDE AETERNUS (en especial en la atmósfera más oscura) y CANDLEMASS (por los riffs más sencillos y Heavys), pero va un poco más allá. ¿Y de qué manera? ¿Qué aporta CONCEPT OF GOD que no tengan los otros dioses del Doom citados? Un apego por un sonido más repetitivo (en el buen sentido) y actual, que lo puede acercar a los sonidos de los noventa: en este sentido me recuerda a lo que sus compatriotas MINDROT hicieron en sus últimos trabajos y aporta un plus de intensidad y accesibilidad a la música de CONCEPT OF GOD que lo hace interesante tanto a los aficionados al Doom clásico como a los amantes de sonidos con más groove y gancho.

El resultado puede considerarse un poco homogéneo, más que nada por la sencillez estructural de los temas, pero no cabe duda de que engancha pronto y desde la primera escucha. Además el trabajo de Lowe es sobresaliente, convirtiéndose (si no lo era ya) en uno de los cantantes más versátiles e interesantes del mundo del Heavy y del Doom primigenio. Pero sobre todo, dejando a un lado el estatismo de los riffs, el trabajo más loable de CONCEPT OF GOD está en una sección rítmica perfecta, que es la verdadera protagonista de los temas, aportando la variedad necesaria. Los ritmos de John "Wolf" Covington no se quedan en el mero acompañamiento, teniendo una voz propia y el bajo de James Martin no se limita a repetir la línea de guitarras, aportando un camino propio para cada tema. Todo esto en unión a la efectividad y simplicidad de los riffs, convierten a “Visions” en un disco de fácil escucha, pero a la vez gran capacidad instrumental.


Los dos primeros cortes, “Past Perfect” y “Visions (Nightmares)” quizás sean los más apegados a la tradición CANDLEMASS (en especial el primero) y SOLITUDE AETERNUS, con unos riffs muy Heavys y pegadizos y la voz teatral de Lowe llenándolo todo. “Soul Embrace” tiene un sonido un tanto diferente. El riff principal ya no suena tan clásico y la batería lleva a cabo unos ritmos muy pegadizos que hacen que te quedes fácilmente con la estructura del corte. Además Lowe adopta una voz distinta, menos profunda. Es en este tipo de cortes, que aunque mantienen la base de Doom clásica, mueven la música por otros caminos, donde reside el verdadero interés de CONCEPT OF GOD, haciendo que no sea un proyecto insustancial más. El groove vuelve a aparecer en “Hearing Voices”, aunque aquí con riffs más tradicionales, eso sí, envueltos en uno de los trabajos más notables de la sección rítmica del grupo, pero no se queda ahí la cosa porque, pese a su estatismo, “Falling Down” se convierte en uno de los cortes más representativos para conocer el toque personal de CONCEPT OF GOD, ejemplo de modernidad y tradición todo en uno.

Para el final el grupo reserva un par de sorpresas interesantes, primero otro tema propio, “Fires Of Life”, en donde la sección rítmica vuelve a salirse y Lowe canta con un sentimiento realmente excepcional, con una voz medio desgarrada a veces, cercana y cálida otras. Por otro lado una versión interesante que adaptan muy bien al estilo del grupo, el “Man On The Silver Mountain” de RAINBOW. En definitiva, “Visions” es un gran disco, en el que uno puede ver nada más que otro disco de Doom al uso (lo cual sería quedarse muy en la superficie) o rascar un poco más y ver muchos detalles sorprendentes y llamativos que convierten a CONCEPT OF GOD en un grupo a tener en cuenta si tiene continuidad en el futuro.

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martes, 3 de diciembre de 2019

JOHN ZORN & VV.AA - "The Book Beri'ah Vol.1-11: Masada Book 3": Cerrando una obra inabarcable.


JOHN ZORN son las dos palabras que aparecen al lado de la definición de creatividad en el diccionario. Desde 1973 componiendo y grabando, su nivel de prolificidad ha ido creciendo de manera exponencial desde que en los noventa fundara su sello Tzadik hasta el punto de que, ya sean composiciones, ya sean discos a su nombre, ya sean proyectos dirigidos por él, es fácil que contemos por centenares sus creaciones anuales. Los que somos coleccionistas incorregibles, lo tenemos difícil con él, de hecho hace tiempo que desistí en tratar de hacerme con todas sus obras, por mucho que me gusten sus resultados, y aún así por casa andan cerca de 150 discos a su nombre. Para Zorn la música es su propia terapia y su forma de expresión, y con 66 años que tiene, aún tiene cuerda para rato.

Entre todos estos proyectos uno de los fundamentales en su carrera, por los orígenes judíos del músico y compositor, y por su propia labor investigadora al respecto, son los libros de Masada. Este macro-proyecto comenzó en 1993, donde usando como vehículo de expresión una formación heredera de Ornette Coleman, compuso 205 temas que primero se registraron en estudio en diez discos (y un bonus con extras) y con posterioridad en directo (en siete discos más), por el grupo más prolífico de John Zorn, conformado por él mismo, Dave Douglas a la trompeta, Greg Cohen en el bajo y Joey Baron en la batería. Este es el primer libro de Masada.



Posteriormente llegaría el Book Of Angels o lo que es lo mismo, el segundo volumen de Masada. Aquí, salvo puntualmente, Zorn deja a un lado su labor de intérprete y se queda como compositor, arreglista, productor y director de cada uno de los volúmenes del libro, hasta un total de 32 discos editados entre 2005 y 2018, que contenían 316 nuevas composiciones, interpretadas por diversas formaciones, a cada cual más ecléctica y que nos ha tenido a muchos, entre los que me incluyo, 12 años pendientes de cada nueva edición que se agregaba al proyecto.

Para cerrar este reto personal de John Zorn, entre 2018 y 2019 edita el tercer y último volumen de Masada, "The Book Beri'ah". Se añade a lo compuesto hasta ahora, 92 nuevas composiciones recogidas en diez nuevos volúmenes y un "bonus", que recoge otros 13 temas reinterpretados a dúo por Craig Taborn y Vadim Neselovski y que es el broche final de tan magno proyecto. El resultado final entre los tres volúmenes, en números, son 61 discos y 613 composiciones registradas en 25 años de existencia del proyecto. ¡Casi nada! No es un número al azar, estos 613 temas coinciden con el número de mandamientos que se contienen en la Torah judía.

En lo que nos concierne ahora, el cierre de tan magna obra lo ponen diez nuevos discos y un extra que, para suerte de los coleccionistas, John Zorn ha editado inicialmente en una caja todo a la vez (incluyendo como extra ese undécimo disco que no se venderá por separado con Craig Taborn y Vadim Neselovski como protagonistas y que no aporta nuevas composiciones, pero sí reinterpretaciones). Cada volumen está dedicado a una formación distinta (algunas ya registradas previamente en el seno de Tzadik, otras novedosas) y entre los once discos tenemos una de las muestras musicales más eclécticas y variadas que se pueden encontrar en la extensísima carrera de John Zorn.

Cada volumen representa una "sefirá" del árbol de la vida o Cábala, constituido por las diez emanaciones de dios que dieron lugar a todo lo existente. Se añade el undécimo volumen que se podría decir que abarca todos los anteriores. 


El primer volumen, Keter, significa "Corona" y está protagonizado por la vocalista Sofía Rei, conocida entre otros proyectos por su participación a cappella en el cuarteto vocal Mycale. En esta ocasión la vocalista argentina se ve acompañada de un trío eminentemente percusivo y aportará la calidez latina a este conjunto de nuevas composiciones de Masada. Un trabajo suave y fácil de escuchar, que gracias a la melosa voz de Sofía se diluye fácilmente y deja una sensación de paz inigualable.


El segundo volumen, Chokhma, significa "sabiduría" y es de todo menos tranquilo y pacífico. Aquí hace su aparición el conjunto CLERIC con Matt Hollengerg como protagonista en las guitarras. Estamos ante un fiero grupo de metal avantgarde que por momentos roza lo más salvaje de NAKED CITY, navegando por las aguas del noise, del drone, del metal progresivo, del death metal y hasta del grind. Para los que conocemos a John Zorn sabemos que es muy de estas mezclas y en grupos como este sus composiciones adquieren tintes apocalípticos absolutamente gloriosos. Para mi gusto uno de los mejores volúmenes del libro.


Todo lo contrario es el tercer volumen, Binah, que significa "comprensión, entendimiento, inteligencia" y que protagoniza THE SPIKE ORCHESTRA, dirigida por el saxofonista Mike Wilkins y que tiene cierto aire a Electric Masada en sus formas. Una big band con unos arreglos muy excitantes y mucho regusto klezmer que es un despiporre de principio a fin. Lejos de oscuridades previas, este disco es probablemente el que más agrade a los más puristas jazzistas, si es que de eso hay entre los seguidores de John Zorn.


En el mundo de John Zorn no sólo hay espacio para la efusividad ya sea natural o eléctrica, también hay espacio y mucho para la música camerística y el avance armónico. En este rango entra el cuarto volumen de este libro, Chesed, "misericordia, amabilidad", que protagoniza el dúo de guitarristas Julian Lage y Gyan Riley. Siendo el primero uno de los colaboradores habituales de Zorn y para muchos heredero de Pat Metheny en cuanto a crecimiento y creatividad, este volumen es uno de los más interesantes interpretativamente hablando. 


El quinto volumen, Gevurah o lo que es lo mismo "severidad, justicia, fuerza", tiene como intérpretes a otros viejos conocidos para Zorn, el cuarteto eléctrico ABRAXAS con Eyal Maoz y Shanir Ezra Blumenkranz al frente. Es el grupo que más se parece a MOONCHILD, sólo que sin voz y vuelve a la excitación de CLERIC, pero aquí un poco más condescendiente con el oyente. Para mi gusto otros de los momentos a destacar de los once volúmenes en lo que a agresividad y contundencia se refiere.


No nos vamos de los conocidos y tenemos el quinto volumen, Tiferet, "belleza", que tiene como protagonista al conjunto KLEZMERSON dirigido por Benjamin Schwartz y que es una mezcla entre la tradición judía y caribeña, sin dejar a un lado elementos ajenos del rock y el jazz.  Junto a THE SPIKE ORCHESTRA, este volumen será uno de los preferidos por los más puristas, siendo además junto a aquél los mejores para apreciar la labor compositiva pero también la arreglista adaptando las tonadas de Masada a grandes formaciones.


Otro de los proyectos habituales de John Zorn lo tenemos en el volumen séptimo, Netzach, "eternidad, victoria de la vida sobre la muerte", protagonizado por el trío GNOSTIC conformado por Bill Frisell en la guitarra, Kenny Wollesen en el vibráfono y Carol Emanuel en el arpa. Saca a relucir nuevamente la cara más camerística de John Zorn, sin llegar a ser tan easy listening como otros proyectos similares, pero siendo uno de los discos más accesibles de esta tercera parte de Masada, destacando los momentos de improvisación colectiva que son avanzadísimos musicalmente hablando, pero no pierden su virtud de agradar al oyente.


Para no relajarnos mucho, el octavo disco del libro se llama Hod, "majestad, esplendor, gloria" y nos presenta a la formación ZION 80 de John Madof. Esta formación que ya ha grabado en el Book of Angels de Zorn, supone una mezcla entre el klezmer judío, el rock, el funk y la música africana, todo conformado por otra gran formación en donde además, tenemos la oportunidad de escuchar al propio John Zorn con el saxo, inconfundible e incendiario en la pieza que podía ser catalogada como la mejor del trabajo, "Tahor", que durante diez minutos es una orgía de musicalidad y fogosidad solista.


Acercándonos al final llegamos al noveno volumen, Yesod, "fundación, cimientos, generación", que está llevado por la formación BANQUET OF THE SPIRITS de Cyro Baptista. Es una de las formaciones más antiguas de las presentes en este volumen de Masada y consigue aúnar la atmósfera a música de cámara de otras formaciones, el avance interpretativo en las improvisaciones y cierto aire latino en el uso de los ritmos. 


El último volumen de temas originales y nuevos de Masada lo constituye el décimo de los aquí contenidos, Malkhut "realeza, monarquía" y lo protagoniza SECRET CHIEFS 3 que es una de las formaciones más avanzadas del universo de John Zorn conducida por el guitarrista Trey Spruance, que para quien no lo conozca es buen amigo de Mike Patton grabando con éste en MR. BUNGLE y FAITH NO MORE por poner dos ejemplos. Concebido desde sus orígenes en los noventa como un grupo instrumental, ya estuvo presente en el Book of Angels y aquí profundiza en la tradición judía pasada por la electricidad del jazz rock progresivo. 


Como bonus para los que adquieran esta colección de una vez en su caja inicial, tenemos un volumen undécimo, Da'at, "conocimiento", que no aporta nuevas composiciones, pero sí una visión diferente de algunas ya grabadas, siendo protagonistas al respecto los pianistas Craig Taborn y Vadim Neselovskyi (salvo en tres temas en donde se acompañan de sección rítimica). Precisamente Taborn ha registrado este año otro disco similar con Vijay Iyer a dúo, pero no tiene mucho que ver con este volumen de Masada, mucho menos atmosférico y más intenso en la ejecución. 

Como todas las obras de JOHN ZORN, "The Book Beri'ah" es inabarcable. En total son casi diez horas de nueva música que no deja de sorprender y de confirmar que el músico estadounidense es una fuente inagotable de imaginación y creatividad musical. Son casi 50 años creando y los que le quedan, porque parece que nunca tenga fin.


BANQUET OF SPIRITS


JULIAN LAGE & GYAN RILEY


SECRET CHIEFS 3


ZION80


GNOSTIC TRIO


KLEZMERSON


SOFIA REI



DRONE - "Head-On Collision": previsible pero disfrutable.


Precedidos de un cierto revuelo por ser triunfadores en el Metal Battle Contest del Wacken de 2005, los alemanes DRONE presentan, “Head-On Collision”,  su álbum de debut después de un MCD como único bagaje previo. La verdad es que el grupo despliega bastante fuerza, pero tampoco es que su estilo sea algo tan llamativo como para haber llegado tan lejos en el citado concurso. Pero iré por partes. 

DRONE practica un Post-Thrash muy característico. Partiendo de la influencia clara de MACHINE HEAD y algún leve retazo a PANTERA en la voz y en algunos riffs, los alemanes le dan un toque actual a su estilo, siguiendo el camino de bandas como CHIMAIRA. Parámetros muy claros y mil veces manidos por muchas bandas, de ahí mi sorpresa ante su éxito en Wacken. Es cierto que, aunque el disco va perdiendo fuerza con el tiempo, “Head-On Collision” es un buen trabajo, pero tampoco es tan impresionante como me esperaba con tales precedentes. Curioso es el nombre de la banda, pues puede dar lugar a confusión con el sub-estilo musical Drone, que tiene a bandas como BORIS o SUNN O))) como máximos exponentes, forma de expresión que nada tiene que ver con la música que practica DRONE. Supongo que con ese nombre harán un guiño a los potentes directos que tiene la banda según cuentan los cronistas, directos que dejarán con un zumbido en los oídos a más de uno. En cualquier caso, dejando lucubraciones a un lado, “Head-On Collision” no creo que defraude a ningún aficionado a la evolución americana del Thrash en los noventa. 

La producción conseguida por el gran Andy Classen, como viene siendo habitual en el que fuera fundador de HOLY MOSES, es de lo más poderosa que te puedas encontrar. A veces puede llegar a ser saturante, pero dado que el sonido que se gasta el cuarteto precisa bastante de potencia y contundencia en las guitarras para que los temas no queden vacíos de contenido, ayuda a que la digestión de este trabajo sea aún más llevadera. Desde luego, capacidad de atracción tiene el grupo, sus temas no son para nada exigentes, se basan en buenos y sencillos riffs, ritmos pegadizos y una voz que domina tanto los terrenos agresivos como los estribillos melódicos. Todos los elementos necesarios para que el público aficionado a estas corrientes disfrute fácilmente, y que los que les den una escucha de pasada no tengan que poner mucho de su parte para ser embaucados por la música de DRONE. 


Como mandan los cánones, el tema de apertura, “Theopractical”, es uno de los más cañeros de todo el trabajo, si bien no es el más representativo, pues no despliega toda la potencia que luego demostrará el grupo y tiene mucho ramalazo Nu-Metal, algo que siempre ronda el sonido de DRONE, pero no tan marcado como en este corte. Mucho más adictivo y apegado al Thrash de los noventa, con una influencia de PANTERA patente es “Welcome To The Pit”, cuyo estribillo, aunque busca conscientemente ser pegajoso a más no poder, está entre lo mejor del disco. Otro punto álgido es “Chainsaw Symphony”, con introducción de sierra eléctrica incluida. El trabajo de riffs en este tema es superlativo, pero sobre todo la labor de Hoffmeyer en los parches: ritmos a contratiempo, mezclados con estándares típicos del Thrash que convierten a este corte en uno de los más estimulantes de todo el disco. También estimulante es “Jericho” con un desarrollo muy a lo FEAR FACTORY, aunque al final el tema pierde bastante en busca de unas melodías que no le pegan mucho y una conclusión demasiado repetitiva. Es a partir de este tema cuando el bajón es palpable, aunque los cortes siguen repitiendo esquemas, parece que hay una saturación de ideas y la fuerza baja enteros. No será hasta “Carnophile”, otro gran tema del disco, que el sonido poderoso y la capacidad de enganche de los primeros temas vuelve a hacer su aparición. Finalmente, “One In A Million” cierra el disco de una manera más reposada pero más estimulante que los temas precedentes. 

“Head-On Collision”, aunque no diga nada nuevo, tiene todos los elementos necesarios para que los amantes del Thrash con sonido modernizado disfruten. Aunque el disco peca de previsible y va perdiendo capacidad de impresión en sucesivas escuchas, el trabajo en general tiene una calidad bastante alta. Aunque no creo que justifique la expectación levantada alrededor de DRONE, la notabilidad de la banda es palpable. Estaremos atentos a su futuro a ver qué sorpresas depara. 

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)