jueves, 16 de enero de 2020

ANTIGAMA - "Zeroland": experimentación partiendo del grind



El Grindcore es un género que, a pesar de lo que muchos piensan, está lejos de estancarse. Aunque sus parámetros musicales básicos están bastante definidos: minimalismos, riffs endiablados, blast-beats por todas partes... numerosos grupos apuestan por enriquecerlos con otras sonoridades, a veces acertadamente y otras veces de manera demasiado experimental. Este último caso puede que sea el de los polacos ANTIGAMA en su tercer larga duración desde que se crearon hace más de un lustro. 

Cogiendo experimentaciones cercanas al ruido en algunos momentos, los polacos se unen a grupos de bandas como WATCHMAKER, PIG DESTROYER, ANAL CUNT, AGORAPHOBIC NOSEBLEED... grupos que recogen influencias clásicas de BRUTAL TRUTH, NAPALM DEATH y compañía y las llevan a terrenos más dinámicos y extraños. De esta manera, la corta duración de "Zeroland", algo común en el género, se ve salpicada tanto por temas de puro Grindcore, con toques de samplers y distorsiones variadas, como por temas donde la experimentación con el ruido y las atmósferas electrónicas son la nota dominante. 

Aunque el disco está muy bien grabado, ya que tiene una excelente producción que potencia sobre todo unas excelentes guitarras, y las estructuras de los temas de ANTIGAMA son atractivas, cosas como "Starshit" o ante todo "Zeroland", me parecen demasiado. Temas que se basan en voces sampleadas y ruiditos varios, que a mi personalmente no me dicen mucho, aunque he de reconocer que técnicamente pueden llamar la atención. El problema viene cuando estos temas ocupan una tercera parte de todo el disco, con lo que el público que busque sólo Grindcore y punto, puede salir un poco decepcionado. Sin embargo, si obviamos estos dos temas, el resto del disco es excelente, aunque sabe a poco.


En temas como "Seed" o "Jazzy", es imposible aburrirse, incluso aunque no seas muy dado a este tipo de sonidos tan extremos. Las estructuras son complejas, y se llenan de elementos casi industriales, sobre todo en algunos toques en las voces, lo que le da una cara de Grindcore avanzado. Los cambios de ritmo son constantes, y las disonancias en los riffs algo presente en todos los temas, pero siempre manteniendo los parámetros más clásicos del género. Las voces a veces llegan a ser inaudibles, pero no porque estén mal producidas, sino porque son distorsionadas a su vez para darle más sensación de experimentación, esta vez, para mi gusto, acertada. 

Uno de los cortes que más llama la atención en mi opinión es "How", quizás uno de los más representativos. La voz está distorsionada todo el tiempo, pero la estructura de este tema en progresión lo convierte en uno de los más estimulantes del trabajo, empezando casi con parámetros Death, y pasando a un alud de riffs a cada cual más rápido. Esto nos hace concluir que todas las composiciones tienen dos protagonistas: las guitarras Rokicki y la increíble batería de Bentkowski (sigo preguntándome qué demonios comen los baterías polacos para hacer estas cosas). La capacidad técnica de ambos es intachable, como demuestran todos los temas y en especial "Wounded Butterfly", uno de los más complejos y esquizofrénicos.

Estamos, por tanto, ante un disco que genera sentimientos encontrados, si obviamos la capacidad de irritar de sus cortes de ruido-experimentación, nos quedan una pequeña colección de buenas composiciones, que partiendo del Grindcore, consiguen atraer por sus variadas estructuras y la capacidad instrumental de sus componentes. Sólo por estos temas yo lo recomendaría, pero a la hora de valorar el disco globalmente, me puede más el chasco que me producen "Starshit" y "Zeroland". La decisión está en vuestras manos.

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miércoles, 15 de enero de 2020

MOROWE - “Pieklo.Labirynty.Diably”: una grata sorpresa de metal avanzado



Para este que suscribe el año pasado se produjo un descubrimiento grato. Aunque ya llevaban su tiempo, los polacos FURIA entraban en mi horizonte musical y la sorpresa fue grande. Lejos de ser como sus compatriotas, para los que sólo hay dos bandas, BEHEMOTH y VADER, salvo excepciones (en el Grind las sonoridades varían más), el grupo bebía del nuevo Black, ese que usa armonías arriesgadas, ritmos complejos y estructuras poco convencionales a medio camino entre el Avant Garde y la crudeza primigenia del género y que tiene en Francia su mejor exponente con luminarias como DEATHSPELL OMEGA o BLUT AUS NORD, a las que voy a gastar el nombre de tanto citar, y en parte también del sonido Post Rock de ENSLAVED. En esta estela, FURIA partía de su polaco natal y facturaba trabajos arriesgados, pero con el suficiente anclaje en el pasado como para gustar a amantes del Black en sentido estricto también. Ahora cae en mis manos el debut de una pequeña costilla escindida del citado grupo, consecuencia de las inquietudes de Nihil, aquí encargado de las voces y casi todo lo demás. Es MOROWE y el debut “Pieklo.Labirynty.Diably”, una vez más sorpresa para el que suscribe.

Antes de conocer nada sobre los miembros de MOROWE, mientras daba la primera escucha “a ciegas” que hago sobre un trabajo, para familiarizarme con él, en un primer momento adiviné sin grandes problemas que el grupo era polaco, pero después me sorprendí al descubrir detalles “ajenos” a su contexto. Me explicaré un poco más. A diferencia de FURIA, aquí sí que hay herencia de BEHEMOTH en este caso. La voz de Nihil, doblada y en tonalidad profunda, más propia del Death, es puramente Nergal, y muchos pasajes cargados de capas de guitarras y ritmos pesados, recordarán a la dupla dorada del grupo polaco constituida por “Satanica” y “Thelema 6”. Sin embargo, MOROWE no es un grupo al uso seguidor de esta estela. El uso de elementos tangencialmente electrónicos y ambientales, (cierto es, que también recuerdan a compatriotas como HATE o sobre todo SHADOWS LAND) y sobre todo las armonías de guitarra, seguidoras de eso que se ha llamado Post-Black, atonales y enigmáticas, les hace ser diferentes. Es aquí cuando, al descubrir la presencia de Nihil, pude hacer la conexión con FURIA.


Así pues, y resumiendo un poco lo anterior, MOROWE es un grupo más predecible y contextualizado que FURIA, más accesible también, pero igual de estimulante en cuanto a resultados. Les baja un poco la nota el mimetismo vocal que han pretendido con Nergal, evidente desde la primera escucha, pero en lo demás MOROWE tiene su propio sonido, aunque beban de fuentes más conocidas. Si a ello unimos una producción soberbia, una vez más a cargo de los estudios Hertz (al menos en lo que se refiere a mezcla y masterización), tan solicitados en Polonia, aun a riesgo de sacar productos equivalentes al grabar todo grupo de la zona y sus alrededores allí, obtenemos un disco rico, variado, que bebe de diversos estilos (aunque su sello los estanque directamente en el “post Black”, cuando ni siquiera los límites de la etiqueta están definidos), y sobre todo, como es habitual en los grupos polacos, que desprende blasfemia, furia y odio por todos sus poros (es curioso el nihilismo contenido en el país, incluso en estilos menos extremos). En definitiva, un producto de Música Extrema con mayúsculas, en contenido, presentación y sonido, que no defraudará a nadie.

Los argumentos, además de las citadas premisas, se conforman por ocho capítulos de odio: el primero, “Wstep” y el último “Zakonczenie”, instrumentales, mórbidos y atmosféricos al mismo tiempo. El resto, cada pieza una invocación salvaje: empezando por lo mejor, esa brutalidad que es “Czas Trwanie Zatrzymac” que durante casi diez minutos ofrece decadencia, pesadez y agresividad a partes iguales, además de las arriesgadas armonías de solos y colchones de guitarras. Siguiendo con lo sobresaliente: las cacofonías de “Tylko Pieklo, Labirynty i Diably”, de inicio enigmático y desarrollo pegadizo al máximo gracias a unos ritmos fogosos en el que será uno de los temas más Death del plástico; la intensidad creciente de “Wezowa Korona”, construida a golpe de cambios de ritmo y que se sitúa segunda en el ranking de duración; y acabando con la fiereza vocal y locura sonora de “Jego Oblicza”, tema también muy Death, pero en donde Nihil llega a poner los pelos de punta evocando la blasfemia innata de los BEHEMOTH del “Satanica”. Finalmente se acaba con lo notable: “Komenda” y “Gleboko Pod Ziemia”, el primero desde un punto de vista más Doom y decadente, experimentando con voces de contexto más satánico si cabe y mucho efecto de post producción, el segundo acercándose a terrenos post-rockeros con algún toque electrónico que no desentona.

Recopilando un poco las ideas, MOROWE es un paso más entre lo salvaje y lo avanzado. Sin alcanza el grado de experimentación ni de sorpresa de FURIA, y sin quedarse en la comodidad de asentarse en el sonido de su entorno, Nihil y compañía ofrecen en su debut, “Pieklo.Labirynty.Diably” una pieza de invocación y desenfreno, de escucha excitante e intensa que gana por momentos y que crece en detalles con el tiempo. No estaremos ante el disco del año, aunque de momento tampoco tenga muchos candidatos para ello, pero cualquier amante del Metal Extremo con base pero también evolución, debería estar atento a MOROWE. Muy buenos. 

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GRANTIG - "Medizin": riffs gruesos y groove en alemán



Se multiplican. Pensaba que INFERNOISE era un caso aparte (y otros tantos por los madriles que también tienen en Dimebag Darrell su dios particular), pero no, la sombra de PANTERA y los suyos es alargada y aunque en el caso de los alemanes GRANTIG no sea tan evidente como en el grupo madrileño, aquí tenemos un nuevo tributo al sonido sureño, revestido de excitación Thrash pero con las mismas bases de Anselmo, Darrell y los suyos en su momento. Todo el pescado vendido desde el primer tema, en definitiva. Pero ojo, que aquí hay algún punto interesante que merece ser destacado.

En los momentos más Thrash uno puede pensar en METALLICA o incluso TESTAMENT, pero todo se diluye a favor de un mimetismo total con el sonido de PANTERA (o deberíamos decir EXHORDER, aunque no es plan de incidir en la eterna polémica…). Eso sí, la influencia sureña es más amplia y no se detiene ahí, pues también hay espacio para el medio tiempo y los riffs a lo DOWN, CORROSION OF CONFORMITY (en su segunda época se sobre entiende claro), y para el regusto macarra y directo de BLACK LABEL SOCIETY. Si no fuera por la voz de Jonathan, en los momentos agresivos un claro heredero de Phil Anselmo, el grupo no tendría unas influencias tan claras. En cualquier caso, GRANTIG sabe explotar algunos detalles que saben hacer bien: por un lado parten de la dificultad, atrevimiento o punto personal (mezcla de las tres más bien), de cantar en alemán. Por otro lado, y he aquí lo mejor en mi opinión del disco, los guitarristas de GRANTIG, el propio Jonathan y Jonás, saben ir más allá de los riffs pesados y repetitivos del estilo, sabiendo demostrar sus destrezas tanto rítmicas como solistas.


A lo dicho hay que añadir un envoltorio sonoro francamente bueno, con mucho cuerpo en las guitarras y un sonido muy americano en los riffs, pero que no olvida el elemento más Heavy, adecuado para que la parte solista de las guitarras resalte como se debe. Uniendo todo, tenemos en “Medizin” un disco que no está llamado a quitarle el sueño a nadie, que no es una piedra angular y que tampoco viene mucho a cuento dado los tiempos que corren, pero que sabe entretener y en momentos puntuales aumentar la intensidad para deleite de nuestras cervicales: como ocurre en “Dein Paradies”, con un ritmo contenido y rockero que se vuelve pegadizo e insistente, la pesada y potente como pocas, con un inicio muy sabbathico “24 Jahre”, seguida de cerca por “Warum Geht Es Mir So Dreckig”, ejemplo de buen trabajo de guitarra y del juego de voces que Jonathan sabe explotar para dar variedad y sobre todo el cortísimo “Gutten Appetit”, quizás uno de los que más recuerde a PANTERA, pero que no deja títere con cabeza. Los temas más íntimos y desnudos de efectos como “Nur Für Dich” o el apacible cierre de “Auf Wiedersehen”, no me terminan de convencer, prefiero los medios tiempos, más efectivos y directos, pero aún así ayudan a completar la variedad. Eso sí, el problema que veo es que muchos temas tienen una duración un poco corta lo que hace que el disco se diluya y a veces resulte un poco pasajero en su escucha, evitando que se regrese a él en el futuro más que de tanto en cuanto.

Rock sureño, Post Thrash, sonido de los noventa y mucha fuerza rítmica, son elementos que hacen de “Medizin” un disco tributo de una época, pero excitante de escuchar si este hecho se lleva a cabo sin pretensiones. Para ser un segundo trabajo, a pesar de su juventud, no se puede pedir mucho más, aunque tampoco les conviene dormirse en los laureles y explotar en exceso una fórmula en la que está todo inventado y no ofrecen mucho más que no se sepa. Interesante sí, imprescindible no.

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ADRENALINE FACTOR - "Adrenaline Factor": rock sin más pretensiones.


Si hace tiempo reseñando el último trabajo de RHINO BUCKET dije que cuando te pareces mucho a una banda, lo importante ya no es tanto la originalidad como el grado de excitación que consigas con tus canciones, aquella frase es perfectamente trasladable a los americanos ADRENALINE FACTOR, más si cabe teniendo en cuenta que el punto de referencia de ambas bandas es el mismo: el sonido de AC/DC.

Dirigidos por un vocalista que es apodado Lee “Bon” Scott por algo fácil de entender, la música de ADRENALINE FACTOR en este debut está clara desde el primer acorde: estimulante Rock que tiene en la banda de Young y compañía sus influencias principales. Pero sería injusto quedarse en la superficie, y aunque hasta para alguien que no esté muy acostumbrado a escuchar esta música es evidente que la sombra de AC/DC planea sobre las cabezas del cuarteto de Austin, la banda ha tratado de enriquecerse y sonar con un toque muy personal. Así se escapan retazos a los primeros VAN HALEN, sonidos muy DEEP PURPLE, algo de LED ZEPPELIN y hasta un anecdótico ramalazo Thrash en “Bad Habit”. Todo ello mezclado con una forma de componer sencilla pero efectiva, con lo que la diversión está garantizada con este CD.

Los puntos negativos del trabajo son verdaderamente nimios en comparación con sus virtudes. Evidentemente, el mayor lastre es que no son una banda imprescindible, te harán pasar un buen rato, no cabe duda, pero sus parámetros están muy claros y son muy previsibles como para que sea un disco brillante. No obstante, que esto no te condicione a la hora de hacerte con este trabajo, pues la calidad de estos cuatro músicos y la experiencia compositiva que les hace crear canciones fáciles de digerir y pegadizas desde la primera nota, es innegable. Consiguen lo que otros no alcanzan ni aunque lo quieran: dar una redondez única y exquisita a los temas, con la duración justa, la estructura adecuada y la simplicidad de elementos necesaria para que el oyente pase un buen rato sin complejos. El otro punto negativo, ya secundario, es la horrible portada, y en general todo el art-work del disco, realmente pobre. 

Pero afortunadamente, desde mi humilde opinión, creo que los momentos buenos que hace pasar este disco compensan la repetición de ideas y falta de sorpresa. Simplemente hay que escuchar el disco sin ningún tipo de pretensión previa. Un sonido orgánico y clásico, que genera sensación de directo, algo esencial en este tipo de música despojada de cualquier tipo de artificio, hace de envoltorio de diez canciones que pasan por todo tipo de estímulos: riffs sencillos y básicos que actúan como columna vertebral de todos los temas, cortos pero excitantes solos, letras sin ningún tipo de compromiso más que por las experiencias personales de pub de carretera, un bajo que mantiene el pulso de manera excepcional llevando a cabo las líneas más sencillas que puedas imaginar, y unos pegadizos ritmos de tradición Blues – Rock ante los que es imposible no reaccionar. Los diez mandamientos del Rock ´n´ Roll se puede decir pero, ¿para qué queremos más?


Empezando con un potente Rock, que suena a AC/DC por todos los lados, “Ride” abre el fuego para este tratado de cómo hacer un buen disco de parámetros añejos y primitivos. Los típicos acordes de la banda de Angus y compañía se mezclan con la característica línea de bajo que repite la misma nota hasta la saciedad y unos solos de guitarra más Hard Rockeros de lo que podría esperarse. “Wrong Number”, con coros incluidos, mantiene la misma línea de influencia, pero esta vez más relajadamente, trayendo a la mente los primeros tiempos de Bon Scott. Es ya en “Boozin´ Susan” donde se empiezan a colar otras influencias, aunque la forma de componer y la voz sigan recordando a AC/DC. En este tema los solos y muchos de los riffs te recordarán más a los primeros VAN HALEN, o por lo menos a mí me lo parece. Una influencia que hace su aparición nuevamente de una manera más evidente en “Seven Beer Bitch”. Pero quizás sea “Bad Habit” una de las que más sorprenda. Comenzando como un Blues a medio tiempo que teñirá tu habitación con una espesa nube de humo como si de un local nocturno se tratase, de repente un riff acelerado y una batería con ritmos muy Thrash hará que tu cara adopte una expresión de sorpresa, pues parece que estuvieras ante un disco de SUICIDAL TENDENCIES, aunque penséis que me he vuelto loco por citar esta influencia. El caso es que el resultado es tan bueno, que se convierte en uno de los mejores temas del disco.

Otras influencias separadas de sus cánones iniciales hacen su aparición en la segunda mitad del trabajo, en dos cortes que también están entre lo mejor de todo el redondo. La primera de estas dos composiciones es “No Warning”, tema al que le cuesta arrancar, pero que suena mucho a LED ZEPPELIN: las mismas distorsiones de guitarra, hasta los efectos de eco en las voces. El otro tema es el usado para cerrar el trabajo, “Goin´ Nowhere”. En esta composición Paul Lidel deja su guitarra a un lado y se pone detrás de un Hammond al más puro estilo DEEP PURPLE, tocando en los graves para que parezca una guitarra más que un teclado y dar un sonido aún más Heavy, y llevando a cabo al final un sincopado solo que está entre lo más estimulante de todo el plástico. Un fantástico final y nuevamente siguiendo la onda revisionista de todo el trabajo de ADRENALINE FACTOR.

Si andas sediento de una buena dosis de Rock clásico en formas y contenido, con un regusto a AC/DC más que patente, pero impregnado de otras muchas influencias setenteras, el debut homónimo de ADRENALINE FACTOR no pasará a la historia como una pieza angular de esta música, pero cumplirá su objetivo con creces. Relájate y disfruta, la banda y su particular dosis de adrenalina hará el resto.

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martes, 14 de enero de 2020

FROST - "Milliontown": mezcla de dotes artísticas.


La cantidad de proyectos y bandas paralelas o de super estrellas que surgen en el mundo del Rock Progresivo y en el del Hard Rock es cada día mayor. Los músicos no se conforman con sus bandas principales y para sentirse vivos tienen que crear otros grupos donde dar rienda suelta a su creatividad. La banda inglesa FROST no es exactamente un ejemplo de ello, pero no está tampoco muy lejos. Jem Godfrey quizás no sea muy conocido en el mundo del Rock y sus derivados (salvo por su presencia en la banda FREEFALL donde también se situó dentro de las tendencias progresivas), pero en el Reino Unido tiene un nombre creado como uno de los compositores de la banda Pop ATOMIC KITTEN, y ahora se aleja de este registro para volver a dar rienda suelta a la música que él mismo dice le gusta más en FROST. Para ello se ha juntado con músicos que proceden de bandas como IQ o ARENA, y el resultado es bastante notable.

"Milliontown" es un disco que puede gustar tanto a los amantes del Metal Progresivo en una onda THRESHOLD, como los seguidores del nuevo Rock Progresivo del estilo de THE FLOWER KINGS, SPOCK´S BEARD y derivados. Evidentemente en cuanto a estructuras, composiciones... tira más hacia el segundo de los estilos, pero también concentra las suficientes dosis de caña para que las corrientes más metálicas de este género no se olviden. Pero además, Jem Godfrey consigue dar muestras de su capacidad para crear buenas melodías y canciones para recordar en forma de estribillos pegadizos y con una aura moderna en sus composiciones que le dan un puntito de originalidad y a la vez de accesibilidad a su música. Y es que "Milliontown" es sobre todo un disco de compositor más que de improvisación o demostración técnica. Es un catálogo de buenos pasajes, instrumentales pero también de melodías vocales, que consiguen que en su hora de duración no haya en ningún momento señal de relleno o falta de ideas.

La producción es cristalina, algo normal en este tipo de trabajos, y permite disfrutar de cada instrumento incluso en las partes donde los breves pasajes electrónicos se comen un poco el terreno del resto. Aunque gran parte de las composiciones giran alrededor de las atmósferas y pasajes de teclados y sintetizadores varios de Godfrey, creador de este proyecto y compositor de todo el material de "Milliontown", el papel de Mitchell, Edwards y compañía no es de mero acompañamiento. Especialmente las guitarras, que logran rozar la perfección en sentimiento y la alcanzan en ejecución en todos los temas. Y también Edwards detrás de los parches, cambiando el ritmo de manera impecable, transmitiendo fuerza cuando debe y delicadeza en el resto.


Ya ciñéndonos a "Milliontown", después de un inicio que parece sacado de un disco del gran pianista de Jazz Keith Jarrett, comienza el disco con una larga pieza instrumental, "Hyperventilate", que es una de las más metálicas de todo el trabajo. La capacidad de ejecución de los guitarristas y de Jem en los teclados queda patente en este tema que se hace corto a pesar de su duración y que supone un excelente inicio para este trabajo. "No Me No You" se mueve en una onda más Neo Progresiva, pero el tema se llena de experimentaciones en forma de sintetizadores y distorsiones que hacen que la potencia no baje enteros. También es un ejemplo de la capacidad de estribillos a la que me refería en líneas pretéritas. Con "Snowman" nos adentramos en una de las composiciones más hipnóticas del CD. Corto tema de menos de cuatro minutos, que se basa exclusivamente en los sintetizadores y la voz de Jem y que consigue con pocos elementos y una sencillez asombrosa, transmitir cierto sentimiento positivo, que grupos como KAIPA consiguen reproducir en este tipo de composiciones.

"The Other Me" es probablemente el tema más radiable de todo el trabajo. Moderno en sonido y estructura, la voz de Godfrey parece sacada de un disco de Pop electrónico en este tema. No me acaba de convencer mucho, sobre todo por el uso de sonidos maquineros, pero es una muestra más del talento de este hombre a la hora de componer sin encorsetarse en un estilo determinado. De todas formas la culpa de que este tema no termine de gustarme es porque precede al que es para mí la mejor composición de todo el plástico: "Black Light Machine". Diez minutos realmente magistrales de Rock Progresivo en sentido clásico, pero sin perder ese aura moderna en forma de buenos estribillos que rodea a todo el disco y con unos punteos de guitarra que son de órdago. Si en otras partes del disco el protagonismo es más de la composición y del teclado de Jem Godfrey, en este corte John Boyes y John Mitchell se lo roban con las guitarras. Solo al final Jem recupera su cetro en forma de unos pasajes de sintetizador que son los más inspirados de todo el trabajo.

El disco se cierra con un tema característico en cuanto a estructura y duración para el género. De esos que THE FLOWER KINGS tanto acostumbran a hacer y que sobrepasan los veinte minutos. "Milliontown", composición que da título al disco, es un corte variado, lleno de pasajes de todo tipo, desde su evocador inicio, pasando por los incontables intercambios de solos entre teclados y guitarras y unas melodías bastante pegadizas, atmósferas recreadas por los sintetizadores que hacen que vuele la imaginación... No obstante, en ocasiones tengo la sensación de que este largo tema no logra brillar, mantiene demasiado la compostura en comparación con otros del estilo. Ningún atisbo de riesgo por su parte. Evidentemente la calidad de ejecución y de arreglos está fuera de toda duda, y conseguir que un tema de casi media hora mantenga el interés es una hazaña, pero a veces suena demasiado típico, sino fuera por el característico timbre de la voz de Godfrey, algunos teclados realmente magníficos, sobre todo en la parte central de la composición, y por los ritmos de Andy Edwards en la batería que hace un trabajo excepcional en todo el disco, pero especialmente en este corte. Es quizás por eso por lo que, a pesar de que en cada escucha gana el disco en conjunto, me resisto a ponerle un sobresaliente.

Un gran trabajo de una nueva banda en el panorama del Rock Progresivo, que posee todos los elementos necesarios para que guste a cualquier aficionado del género. Si te gustó THE TANGENT y lo último de THE FLOWER KINGS, FROST también entra por la puerta grande con "Milliontown" en el catálogo del Progresivo del 2006, quizás un poco por debajo que los otros que he citado, pero manteniendo el nivel alto.

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BEECHER - "Breaking The Fourth Wall": rompiendo muros.


Cinco años de vida y un mini cd previo antes de que esta banda de Manchester grabara su debut, "Breaking The Fourth Wall" en 2003, reeditado ahora mundialmente por Earache, que prepara un nuevo lanzamiento de la banda para finales de este 2005. Algo tendrán para llamar la atención de la discográfica inglesa por excelencia.

Desde su inicio potente en "Left Them Drown", nos topamos con un técnico y melódico Death con voces Hardcore, que nos recuerda a BURST. La base de riffs entrecortados y pegadizos se mezclan con múltiples elementos atmosféricos y variados, que dotan de actualidad a la música de BEECHER, además de ayudar a darle un mayor dinamismo. Estos pasajes atmosféricos a lo NEUROSIS, se ponen en evidencia en "Burning Surface", con una combinación de voces agresiva-melódica muy adecuada, aunque pienso que deben trabajar más la parte melódica.

El trabajo de las guitarras es notable, variado y lleno de matices a la vez que certero en la facturación de sus riffs. La experimentación con samplers y efectos electrónicos también está patente (lo que lo vuelve a conectar con NEUROSIS), pero con resultados desiguales, como demuestra "Floating Point".

Las estructuras de los temas son originales y llenas de cambios, que pasan de la agresividad a la tranquilidad, con unos riffs que a la vez que técnicos, rápidos y contundentes son enormemente melódicos y pegadizos. Esta técnica y maestría, en particular de los guitarristas, Mark Lyons y Daniel Shaw, y el batería, Danny Jones, con constantes cambios de ritmo y de estilo, quedan patentes a lo largo de todo el disco, y en temas de la calidad de "Red Diesel".


No obstante, para redondear su obra, sus composiciones, ya de por sí llenas de calidad, aparte de mejorar el aspecto melódico de la voz, que no me termina de convencer, deberían moderar sus experimentaciones electrónicas, pues a veces, en lugar de ayudar a las canciones, pueden llegar a exasperar.

Inicialmente los comparé con BURST, y lo hice porque ambos coinciden en entender el Hardcore de una forma distinta, con raíces en el Death melódico. Una forma de, sin ser clones de la tríada NEUROSIS, ISIS y CULT OF LUNA, innovar con un sonido moderno y adictivo (ayudado por una notable producción a cargo de Kurt Ballou, productor de CONVERGE, entre otros), aunque a veces se pierdan en sus experimentaciones. Su propuesta es muy interesante, y temas como el que cierra el disco, "Ladder Theory", no los hace cualquiera.

La reedición se ve aderezada con un tema inédito, versiones en un programa de radio de la BBC de algunos de los temas del disco y una remezcla. Valores añadidos a un notable disco, que es recomendable para los que busquen en la música algo más que corsés en un género determinado.

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HWÆDER - "Of Murk Skies and Withering Mountains": dejándose llevar por la naturaleza y el odio


Dagon V. Schatten es un tipo inquieto. Siendo músico eso significa que no quieres dejarte nada dentro y si tienes una banda con un estilo definido, pero el cuerpo te pide otras cosas, montas eso que se suele llamar "proyecto paralelo". Lo curioso es que a veces estos proyectos que nacen como meros ejercicios de relajo para la inspiración, acaban cogiendo tanta fuerza o más que los principales. No es el caso aún de los catalanes HWÆDER pero tiene pinta de que puede ocurrir. 

En principio esta banda nace de la cabeza de Dagon y con carácter paralelo a VIRIUM, otro excepcional combo pero mucho más centrado en la crudeza del black thrash más primigenio. Dagon quería dejarse llevar por estructuras más largas, atmósferas más envolventes y ciertos aires post-black y acompañándose del también vocalista de VIRIUM, Uruk, han montado un dúo donde ellos dos se encargan de todo, utilizando una batería programada, que sin embargo está muy bien grabada y masterizada. Este dúo es HWÆDER pero al final tendrá también formación completa y en directo con el añadido de Guv Chloroform en el bajo y XV como batería, manteniendo de momento a Uruk en las voces. Mientras tanto su debut es un fantástico "Of Murk Skies and Withering Mountains" que engancha y te deja atontado durante hora que casi dura.


¿Había razones para montar este proyecto paralelo? Más que sobradas. Aunque estamos ante una banda de black metal, no lo es al uso y poco tiene que ver con el primitivismo de VIRIUM. Desde que escuché la introducción de "R.I.P. (Leaden, Forgotten...)" me di cuenta de que en HWÆDER hay muchos detalles. Por un lado tenemos atmósferas recreadas con los riffs afilados más típicos del género. Por otro lado la voz es mucho más aspirada y envolvente, otro instrumento más, en donde Uruk cuenta también con la ayuda de Dagon en ciertos pasajes con voz limpia. Finalmente tenemos muchos detalles instrumentales que se salen del género y que lo acercan al thrash, al heavy más clásico, incluso a la música setentera y no, no me he vuelto loco. Todo esto en medio de composiciones largas, con la única excepción de los cuatro minutos de "Paràsits a la pell de la Mare Terra", con cuya letra no puedo estar más de acuerdo, y que es uno de los cortes más crudos. Estas estructuras se construyen con una base black despiadada, pero también muchos cambios de tempo y elementos, apareciendo toques folk aquí y allí, ambientes y atmósferas opresivas por allá... 


En la parte más black me han recordado a DAWN, lo cual es mucho para mi, porque es una de mis bandas favoritas. La sombra de BURZUM se deja notar (incluyendo un corte íntegramente hecho con teclados para acabar el disco, "Introspective Ways to the Enki's Temple"). Pero también me han recordado, por venirnos más aquí, a NUMEN y en lo que a densidad y rabia contenida se refiere, aunque el estilo sea otro, a VIDRES A LA SANG. El tener una batería programada no les resta naturalidad, porque el disco está muy bien grabado, centrándose en crear un aura épica y fría, perfectamente adaptada para los riffs de Dagon y las continuas melodías cíclicas que se quedan grabadas a la primera. 


La lírica también es muy destacable, a medio camino entre el inglés y el catalán, destacando por mi parte "Tardor Eterna", con una mayor presencia para el bajo interpretado por Crypt, bajista de CAULDRON, OLD BLOOD y MORKNATT, como invitado, y "Només l'odi em queda" que son mis dos temas favoritos del disco, sin desmerecer al resto. En especial el segundo citado es un buen resumen de lo que es HWÆDER, apareciendo unas voces limpias que aumentan el halo épico y ambiental del corte y sirviendo de introducción a una composición que va incrementando su tensión dramática hasta que estalla en un estilo pagan muy a lo KAMPFAR, WINDIR, sin dejar a un lado la cara ambiental.

Si la intención de HWÆDER era hacer algo diferente pero dentro de un género definido, en mi opinión lo han conseguido. Hipnótico, bien acabado y con muchos detalles que van saliendo en cada escucha, tiene toda la pinta que este dúo (ahora ya banda con todas las letras) no se quedará sólo en la anécdota. "Of Murk Skies and Withering Mountains" es un grito hacia la naturaleza y el nihilismo, desde la frialdad y la melancolía recreadas por una música que te atrapa y no te deja escapar fácilmente. Gran debut.