martes, 21 de enero de 2020

O.S.I. - "Free": minimalismo y frialdad musical


O.S.I. son las siglas que esconden el enigmático nombre de Office Of Strategic Influence, banda-proyecto formado por un ex-DREAM THEATER como es Kevin Moore, el gran guitarrista Jim Matheos de FATES WARNING y el batería de los citados DREAM THEATER Mike Portnoy. Editaron su debut de igual nombre a la banda hace tres años, y desde entonces las bandas madre de cada uno de sus miembros han estado ocupadas con la grabación de nuevos trabajos por lo que este segundo disco de O.S.I. ha tardado en cocerse, y el resultado final es cuanto menos curioso, aunque yo creo que podía haber dado más de sí.

Nunca he sido de los que alaban a una banda-proyecto por los músicos que estén en ella. De este tipo de proyectos paralelos de super-estrellas, pueden salir grandes discos, pero también productos de mero marketing. Sin embargo me habían puesto sobre aviso de que O.S.I. son algo más que un proyecto, y que casi llega a superar lo sacado por las bandas madre de sus componentes (aunque en otra onda) 

Desconozco el debut de esta banda, por lo que no puedo comparar "Free" con ningún trabajo previo, pero tras la escucha de este disco dos conclusiones he podido sacar: que Kevin Moore es el jefe total de este proyecto (muchos temas podrían pasar por composiciones de CHROMA KEY, la banda principal del que fuera teclista de DREAM THEATER); y que estos chicos son devotos del sonido PINK FLOYD revisionado con las tecnologías de hoy en día. Algunos temas recuerdan al para muchos fallido y para mí un disco notable, "Disconnected" de FATES WARNING, pero en general los riffs metálicos pasan a un segundo plano a favor de atmósferas, melodías y sonidos electrónicos que consiguen transmitir mucha melancolía unas veces, y mucha belleza otras. 

Los dos primeros temas prometen. "Sure Your Will" y "Free" son los temas más convencionales, pero a la vez los más pegadizos de todo el disco. Rockeros al máximo, dándose un cierto aire a KING'S X, con unos riffs sencillos y efectivos y unas voces que te pueden recordar a PEARL JAM lejanamente por un lado, y a PORCUPINE TREE por otro. Jim Matheos toma el protagonismo con su guitarra poderosa, mientras Mike Portnoy se conforma con un digno papel de acompañante, que lejos de sus tecnicismos en DREAM THEATER usa unos ritmos sencillos pero no por ello menos brillantes. "Go" se adentra ya en un terreno más experimental que volverá en la segunda parte del disco. La electrónica y las programaciones hacen su aparición para acompañar a Kevin Moore y su voz desnuda pero cálida. Este tema a veces me recuerda por su oscuridad a los DEPECHE MODE de principios de los noventa, y es sin duda uno de mis temas favoritos del plástico.


Composiciones como "Home Was Good" o "Once" (una de las composiciones de este estilo que más redonda les ha quedado), muestran a una banda más melancólica, muy centrada en las atmósferas opresivas y oscuras, pero a la vez en la melodía enigmática y cautivadora. Son composiciones que pueden hacerse un poco tediosas al principio pero tras varias escuchas consigues ser absorbido por ellas. Otras como "Bigger Wave" (donde las guitarras vuelven a aparecer con unos poderosos riffs que nos golpean por sorpresa), "Better" o "Simple Life" sin abandonar esa melancolía se vuelven más accesibles, con unas melodías más Pop (no se me malinterprete el término). Cierra el disco una bonita balada acústica "Our Town", que sin embargo deja con un sabor de boca raro, con la sensación de haber asistido a la escucha de un buen disco pero donde no se ha puesto toda la carne en el asador.

No sé qué deciros. Me parece que "Free" es un buen disco, pero le falta algo para brillar, algo que me hiciera cambiar la nota a sobresaliente. Lo que al principio promete, progresivamente va languideciendo y al final se convierte en un puñado de buenas canciones, pero que parecen de relleno. No obstante, para los aficionados al Rock Progresivo experimental, "Free" puede considerarse un disco a tener en cuenta. Además la edición limitada viene con un segundo CD de temas extra que no he podido escuchar (la copia promocional no lo traía), pero que a buen seguro será un buen complemento para "Free". En vuestras manos está.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

DOG EAT DOG - "All Boro Kings": Un clásico crossover influyente para todo un género


Cuando uno piensa en la mezcla entre rap y metal, tendrá en la cabeza algún que otro conjunto de Nu Metal, seguramente con LIMP BIZKIT a la cabeza. Pero el origen de todo ello hay que buscarlo antes, en el crossover. Ahí tenemos a BEASTIE BOYS, FAITH NO MORE, LIVING COLOUR, BODY COUNT... y aunque no llegaron tan lejos ni tuvieron tanta repercusión también a DOG EAT DOG. Precisamente en Roadrunner, aún con el género Nu por explotar, debutaron estos últimos en 1994 con un disco que ya pasa del cuarto de siglo, "All Boro Kings" y que es mezcla de sonidos callejeros múltiples, rap, ska, funk... con la crudeza del metal y el hardcore. No fueron los primeros, pero de todos los citados más arriba probablemente fueran los que más enraizado tenían su sonido en el rap y el funk, siendo las guitarras un añadido de contundencia, pero no el motivo principal de sus temas.


Lo mejor de "All Boro Kings" es su sonido. DOG EAT DOG tenían una particularidad frente al resto: el uso de un saxofón en sus temas. Esto les hizo buscar una producción natural y fresca, en donde la caja de la batería retumba y suena a lata como sonaba en los ochenta y donde las guitarras no están en un primer plano. De hecho por esta línea intentarían ir muchos grupos de Nu Metal más apegados al rap, como los ya citados LIMP BIZKIT, si bien luego optarían por un sonido más envolvente y absorbente, en detrimento de ese sentimiento callejero que DOG EAT DOG sí tenían y no querían perder. Las guitarras y los ataques más acelerados beben más del hardcore a la BIOHAZARD que del metal, con lo que en verdad el grupo sólo era una rama más de la música que se podía escuchar en la calle a principios de los noventa. 


Con esta producción que da sensación de directo y en donde el saxo encaja a la perfección, DOG EAT DOG despliegan en su debut una música de raíz muy americana, una evolución de LIVING COLOUR hacia SUICIDAL TENDENCIES, por hacernos una idea. Todo con mucho sentido del ritmo y del groove. Aunque todo el mundo recordará el single por excelencia del disco, "Who's The King?", y no es para menos, pues logra fusionar a la perfección hardcore y rap, con transiciones perfectamente trabajadas, el disco recorre muchos cortes que sin duda forman los cimientos de un género. Es el caso de "No Fronts" y su línea de bajo adictiva, con un groove contenido al que es imposible no reaccionar, o de "In The Doghouse" que va por la misma línea y en donde el saxo lanza ráfagas totalmente pegadizas.


La fusión como punto de encuentro de culturas de la calle es la semilla de este clásico, así como la irreverencia y el sentimiento punk. No hay más que escuchar "Pull My Finger", que es uno de los cortes más despiadados del disco y donde más influencia ska podemos escuchar, tanto en el saxo como en la línea vocal. La escuela del asfalto era acicate para la cultura musical de la calle y DOG EAT DOG no fueron ajenos a ello y así lo despliegan en "All Boro Kings", donde también hay espacio para el pensamiento positivo y el empoderamiento ante el sistema establecido ("Think"). 

Toda esta mezcla fermentó en un disco que en su momento fue la fotografía de un contexto muy particular y que seguramente estuviese en la cabeza de muchos grupos de Nu Metal posteriormente cuando esta tendencia empezó a despuntar. Este clásico ha cumplido 25 años hace poco y de hecho DOG EAT DOG se han dejado caer en directo por la península alguna vez que otra. ¿Significa eso que "All Boro Kings" sigue de actualidad? Los clásicos nunca mueren y más si se fraguan en la calle como éste.


IN VAIN - "Dawn Of Misery" (Maqueta): inicios prometedores.


Los ochenta renacen de sus cenizas en muchos grupos y no hace falta irse muy lejos para encontrar a uno de estos exponentes revisionistas. En Rivas Vaciamadrid tenemos a IN VAIN ofreciendo una interesante propuesta ideal para los amantes del Heavy clásico y poderoso de la década prodigiosa para la música que tanto nos gusta. Surgiendo como una banda de amigos de instituto hace bastantes años, el sexteto madrileño regresa en el 2007 con una segunda maqueta, totalmente continuista de la anterior “Spirit Of Earth” de 2005, pero dando un paso adelante que nos hace tenerles como valor de futuro.

El estilo sigue rindiendo homenaje a sus ídolos particulares, una base de Heavy potente y sencillo en sus formas, pero efectivo en sus resultados, que tiene en RUNNING WILD o los primeros HELLOWEEN dos nombres muy presentes en las cabezas de los componentes de IN VAIN, pero también con gran capacidad para crear solos y estructuras que recuerdan mucho a IRON MAIDEN. Sin embargo, y no sé si la mejora del sonido tiene algo que ver, IN VAIN se ha vuelto más agresivo, haciendo que alguno de sus riffs se vuelva casi Thrash, lo cual es una muestra de que la banda madrileña está buscando su propio sonido y en el buen camino parece encontrarse, porque aunque no es un grupo que esté reinventando las bases del género (y no creo que lo pretendan), la calidad de sus componentes augura que en el futuro IN VAIN dará qué hablar, gracias al don que tienen para con las bases más sencillas crear temas redondos, sin por ello dejar de demostrar su virtuosismo elaborando composiciones extensas en muchos casos y ejecutando buenos solos. 

Pero no todo son puntos positivos, porque aunque la producción ha mejorado mucho y es notable, en especial en el tratamiento de las guitarras y la sección rítmica en general, “Dawn Of Misery” arrastra dos lastres que con las escuchas sucesivas se superan, pero que al principio hace que no salgas tan satisfecho como se debería de la reproducción del trabajo. Por un lado los teclados de Pablo Fernández han quedado en la mezcla final un poco desubicados, cuando están presentes parece que entran con calzador y cuando deberían ser un elemento más de cuerpo para el grupo ni se aprecian. Es una pena porque creo que la labor de Pablo es muy adecuada en IN VAIN para darle un toque de atmósfera y oscuridad a los temas, en especial en los medios tiempos. Por otro lado, y aquí no sólo la producción es la causa del problema, parece que Daniel Cordón ha querido ampliar los registros vocales y el hecho de que la mezcla final deje su voz con un volumen un poco superior al deseado, hace que se aprecien sus carencias en los tonos menos graves, donde su voz rota pierde mucha fuerza dejándole en la cuerda floja en lo que a afinación se refiere. Ambos problemas son pequeños y subsanables, con lo que no exagero al decir que “Dawn Of Misery” es una gran maqueta, porque el resto, la tarea compositiva y la ejecución instrumental, es impecable.


 En lo que a temas se refiere, la maqueta se abre con el tema que le da título, “Dawn Of Misery”, un tiempo rápido pero sin alcanzar la velocidad punta aún, que es donde quizás Daniel más naufraga en sus intenciones de ampliar el registro de su voz. Sin embargo el trabajo de los guitarristas, el propio Dani, David Hurtado y Alejandro Sastre, es excepcional en el corte, tanto en los riffs agresivos, casi Thrash, como en los solos y melodías, que son muy buenas. Pero es en “Wild Pirates” donde nos damos cuenta de la capacidad de IN VAIN, un tema dedicado intencionadamente a Rolf Kasparek de RUNNING WILD, como la introducción con el barco pirata de fondo nos hace adivinar antes de leer los créditos del libreto. Una vez más las guitarras cosechan los mayores laureles, pero sin dejar a un lado una sección rítmica francamente pesada y contundente, en especial en este tema que es el que más duración alcanza de toda la maqueta, recorriendo pasajes de todo tipo (la parte central de la composición, más íntima y emotiva, es de lo mejor del trabajo). Como contraposición “Insanity” alcanza la cota de velocidad punta con el tema de tradición más Power de todo el disco, que sin embargo es el que menos me llama la atención, aunque no cabe duda de que es efectivo y equilibra en variedad el disco.

Con “Jerusalem” la banda vuelve a sorprender con un tema pesado, denso y pétreo, no exento de melodía y emotividad. La estructura del corte, progresiva en su desarrollo, hace que el oyente no tarde en sentirse atrapado por el tema, cuando en teoría debería ser al contrario, lo que demuestra que la labor compositiva de IN VAIN es más que notable. “Nightmist” se convierte en una de las más melódicas y oscuras, gracias nuevamente al trabajo de los guitarristas y a la labor de Pablo Fernández que aquí sí consigue que su teclado suene en su sitio, aunque siga quedando tapado cuando entran las guitarras. Además el tono de voz de Daniel casa muy bien con la atmósfera melancólica que rodea al corte. Finalmente, “Fields Of Darkness” cierra la maqueta, nuevamente de una manera muy redonda, con una estructura llena de cambios y variedad, con muchos elementos que recuerdan a IRON MAIDEN (y no solo por las melodías dobladas), pero sin dejar a un lado la efectividad de los diez mandamientos del Heavy Metal. 

En definitiva, IN VAIN se desmarca como una buena alternativa de Heavy clásico y potente, que aunque no venga a descubrirnos nada nuevo, atesora mucha calidad y puliendo un poco más sus lastres, puede dar bastantes alegrías a los seguidores del estilo. Échale un vistazo a su actualizada web, www.invainmetal.com, que seguro que no sales defraudado con el descubrimiento de esta interesante banda.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

CHARGER - "Spill Your Guts": pura casquería musical.


Segundo larga duración después de mucho tiempo de esta banda inglesa que ya lleva más de diez años proclamando su particular forma de ver el Sludge. Durante años tuve su debut, “Confessions Of A Man (Mad Enough To Live Among Beasts)” al alcance de la mano, pero por unas cosas y otras al final lo dejé pasar. Sin embargo, el destino ha hecho que bastante tiempo después cayera en mis manos este disco de CHARGER y la verdad es que sin decir nada nuevo, me ha sorprendido gratamente.

En un estilo que cada vez gana más adeptos y eso que sus formas primigenias llevan más de una década de existencia, CHARGER no aporta nada que no sepamos dentro de la corriente Sludge. Distorsiones que llegan al límite de lo audible, una voz realmente inhumana en ocasiones y una producción pétrea y de sonido abrasivo, para que los riffs de ascendencia Sabbathica salgan a la luz en medio de una nube de electricidad que se masca en el ambiente. Todos los ingredientes necesarios para que los amantes de este género, a medio camino entre el Doom y el Hardcore, disfrutemos como enanos. Pero además, CHARGER, como también ocurre con grupos como los españoles MOHO, sabe combinar temas densos, oscuros y cargados de riffs que se alargan hasta límites insospechados, con furiosos ataques en donde la vena más agresiva de los componentes sale a relucir.

La nota de calidad en CHARGER viene de la mano de su dinamismo compositivo. Durante la hora y pico que dura el disco, el quinteto británico combina pasajes de todo tipo, algunos realmente al borde de la esquizofrenia. Precisamente el corte más duro de escuchar sea muy probablemente el primero, “This Is Our Black Sabbath”, toda una declaración de principios musicales, que durante más de diez minutos tendrá en vilo al oyente a base de riffs tan minimalistas y alargados hasta límites de la extenuación, como efectivos. Como el grupo es consciente de que este corte puede haber sido de difícil digestión, “Cult Verses Cunt” aprieta el acelerador hasta límites cercanos al Crust, descargando toda la tensión contenida en los minutos precedentes, pero sin que el resultado parezca forzado. “Shake! Baby! Shake!” recupera el clasicismo guitarrero, pasado por el filtro de la abrasión sonora, aunque sin volver a los tiempos lentos y cavernosos, por lo menos inicialmente, ya que pronto el sonido se volverá grueso y fofo, para deleite de los cerebros más desquiciados. 


En la parte final del trabajo un tema destaca con luz propia, también en la cara más agresiva y corrosiva de la banda, “The Amputee”, con cierto aire a HIGH ON FIRE en versión brutalizada, y ya es decir. El grado de excitación que consiguen transmitir a base de ritmos roqueros y voces cargadas de rabia es más que notable, pero no quedándose sólo en eso, saben dotar a la estructura del corte de una estructura casi Free Jazz, que por momentos suena caótica y disonante, pero manteniendo todo bajo control. “This Is Not A Song About Vampires”, también es un tema corto y directo, pero creo que demasiado previsible, teniendo en cuenta su predecesor. Afortunadamente el disco se cierra como se abre, con “The Bereavement Dividend”, un tema enorme en duración, sobrepasando los diez minutos, y donde la opresión sonora en forma de guitarrazos extendidos hasta el infinito y estructuras que se dejan fluir hasta los límites de lo audible, es la tónica dominante. El último corte realmente es “Inducing The Gag Reflex”, pero no es más que una experimentación noise con ruidos y samplers variados, que dan la nota de locura final que necesitaba el trabajo.

Música no apta para todos los oídos desde luego, difícil de digerir, pero tremendamente estimulante cuando se le coge el truco. CHARGER no reinventa las bases del género en “Spill Your Guts”, pero tampoco creo que fuera su intención. Esto es una oda a la acidez estomacal sonora, eso sí, realizada con buen gusto y calidad. Un buen descubrimiento y altamente recomendable para los amantes al Sludge.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

lunes, 20 de enero de 2020

MANNGARD - "European Cowards": de todo menos cobardes en su propuesta.



Si hubiera que poner un ejemplo de lo que es ser un grupo extremo en todos los sentidos, MANNGARD seguramente estaría en la lista. La banda noruega fusiona sin darnos cuenta y con un sonido propio, estilos tan opuestos y extremos entre sí y dentro de sí como pueden ser los de SLAYER, DARKTHRONE o MESHUGGAH, con el consiguiente efecto de sorpresa por parte de quien los escucha que no sabrá definir ni siquiera en una sola frase el estilo de este grupo. Ya sólo por lo arriesgado y “propio” de esta propuesta, MANNGARD gana muchos puntos en mi escala de valores. El problema es que no sólo una buena idea de partida es suficiente, y “European Cowards” puede pecar de falta de maduración en algún momento, pero me estoy adelantando demasiado. 

Música caótica, extrema y esquizofrénica, envuelta en un sonido igual de extremo, que consigue arrojar un poco de luz en medio del mar de influencias que rodea cada tema. Una tarea compositiva arriesgada, alejando cada corte de la línea seguida en el anterior, pero a la vez manteniendo la coherencia de la propuesta en su conjunto. Una ejecución certera y casi milimétrica, digna de alabanza dados los muchos vericuetos por los que discurre cada tema. Una estética y un concepto lírico reivindicativo, hasta cierto punto cínico, que enfrenta a las culturas estadounidense y europea, declarando la primera una costilla separada de la segunda, pero recogiendo lo peor que existía en el Viejo Continente. Todos estos elementos conforman el segundo disco de MANNGARD, un trabajo que es fronterizo como pocos, pasando sin complejos por el Black, el Thrash, el Death... rozando la locura en muchos momentos, en definitiva, haciendo que la escucha completa de “European Cowards” sea de todo menos aburrida. 


¿Cuál es el “lado oscuro” de la historia? Como ya adelanté en la introducción de la reseña, en medio del caos hay que poner de vez en cuando un poco de orden y aunque MANNGARD lo consigue gran parte del tiempo que dura “European Cowards”, a veces es preciso repetir la audición de cada tema para quedarse con algo más que un barullo de ideas. Es el riesgo que tiene el tratar de desmarcarse con una propuesta tan poco convencional, pero a pesar de notarse el que a veces no todo está tan pensado y tan calculado como debiera, MANNGARD consigue en “European Cowards” superar con creces a la media de bandas de nuestros días, demostrando que todavía hay posibilidad de, sin abrir nuevos caminos, decir muchas cosas a través de la fusión de estilos y de dar un toque personal y original que desmarque a cada banda del resto. Aunque este trabajo precise de bastantes escuchas para ser asimilado, MANNGARD supera con notabilidad su intención original, pariendo un disco recomendable para los que no quieran escuchas pasivas y sí el sentirse parte del proceso compositivo. 

Los temas rara vez superan los tres minutos, salvo dos notables excepciones, por un lado la segunda parte de “Expulsion Of The Assailants”, titulada “Surgical Removal Of Your Evil Thoughts”, uno de los cortes más nerviosos y variados del plástico, que sirve de perfecto resumen de la música de MANNGARD, consiguiendo un efecto hipnótico en toda su extensión importante y, por otro lado, “You Smell Of Dust, Are You Alive?” extensísimo cierre de nueve minutos que aunque se haga difícil de escuchar, mantiene la tensión en cada elemento que lo conforma, desde su apacible introducción, pasando por su brusca aceleración y sus constantes cambios de tempo y acabando con su final disonante y crimsoniano alargado hasta el máximo. El resto de los cortes navegan entre las múltiples aguas que surca MANNGARD: “Horrordementia” por ejemplo utiliza unas voces chillonas que recuerdan mucho a Tom Araya, “European Cowards” deja exhausto a cualquiera a base de disonancias continuas y, en la parte final del trabajo, “Miasma” muestra a un grupo casi Black en algunos momentos, frío y despiadado, para incrementar aún más el grado de extremismo del grupo.

Música para mentes inquietas es lo que contiene “European Coward”. Música que puede superar en algunos momentos las mejores intenciones de los que se acerquen a MANNGARD, haciendo que se desista de su escucha antes de tiempo, pero siempre con la notabilidad suficiente como para quitarse el sombrero ante el dominio y la capacidad de composición y ejecución del grupo. “European Cowards” refleja así lo que es el extremismo musical en su más amplia definición.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)


KAIPA - "Mindrevolutions": riqueza musical cargada de detalles


Que en Suecia también hay espacio para tendencias progresivas es un hecho contrastado, que tiene en KAIPA a uno de sus máximos exponentes. Con casi treinta años de historia a sus espaldas, estamos ante una de las bandas con más solera de las tierras escandinavas, algo que sin embargo no ha sido acompañado de un éxito acorde al de otras bandas coetáneas.

Con una propuesta musical entre KING CRIMSON y los PINK FLOYD más sinfónicos, algo que nos vendrá a la cabeza una y otra vez escuchando a su vocalista masculino, Patrick Lundström, y las majestuosas óperas Rock de finales de los 70, que grupos como los propios PINK FLOYD o THE WHO pusieran tan de moda, KAIPA nos traen una obra alegre, variada, llena de matices y elementos que bien podría haber sido cogida como fondo musical de una película, algo que la portada a lo Disney consigue potenciar.

Aunque los desarrollos musicales cargados de improvisaciones y estructuras jazzísticas, que se extienden por encima de los seis minutos, son los predominantes, también hay espacio para temas más directos, pegadizos y tarareables desde la primera escucha, siendo "Electric Leaves" el máximo exponente de lo que hablo. Pero no es la inmediatez lo que este grupo busca.

La combinación de voces entre Patrick y el tono meloso y casi infantil de Aleena, nos brindan pasajes de auténtica relajación musical, dónde las guitarras y los teclados se limitan a crear atmósferas, a veces tristes, a veces más optimistas, pero siempre evocadoras. Un nuevo nombre viene a la cabeza en algunos coros: QUEEN, algo normal teniendo en cuenta la época en que KAIPA nacieron, y el estilo musical que han elegido.


La producción es cristalina y muy setentera, es decir, enfatizando los agudos para hacerla más radiable, a pesar de la poca comercialidad que este estilo trae de antemano. El peso de la melodía recae fundamentalmente en unos teclados magníficos, que hacen uso de una gran cantidad de registros y sonoridades, mientras que la guitarra tiene un papel más secundario, con unos indispensables punteos y acordes que llenan de matices el ambiente musical de KAIPA, pero también con espacio para buenos solos muy blueseros.

La sección rítmica, por su parte, está enriquecida con numerosos elementos de percusión, y con un bajo sin trastes excepcional, como siempre inspirado en el dios Jaco Pastorius, que sabe llevar en volandas al resto de componentes. De esta manera llena la música de KAIPA de una manera activa y creadora, no limitándose a un cómodo segundo plano.

Quizás la obra que en extensión, estructura y variedad, más refleje todos los elementos del combo sueco, sea el corte título, "Mindrevolutions". Temazo dónde el aire jazzy se hace predominante, y que nos traerá a la cabeza aquellos grandes grupos y solistas de primeros de los setenta que llevaron el Jazz un paso más allá, creando una fusión entre la música americana por excelencia y uno de sus hijos, el Rock, que se empezaba a hacer erudito en sus tendencias más sinfónicas. Bandas seminales como la MAHAVISHNU ORCHESTRA, CALDERA (los teclados de KAIPA evocan docenas de veces a unos de los grupos de fusión más tristemente olvidados) o el inventor de toda esta historia, Miles Davis en su época más eléctrica, además de los posteriores e igual de geniales, WEATHER REPORT, todos ellos rondarán nuestras cabezas en los pasajes instrumentales que abundan en este extenso tema que supera los 25 minutos.

Cierto que si no estás muy acostumbrado a las tendencias de las que he hablado, y en general te cansan los largos desarrollos instrumentales, este tema te puede llevar a prejuzgar la obra en su conjunto. Ojalá que no ocurra, porque los casi 80 minutos que dura todo el disco dan para mucho más, aunque también dejarías de apreciar una de sus mejores composiciones. En cualquier caso su variedad es tan grande que no creo que te aburras, y siempre te podrá quedar el disfrutar de los coros y melodías de "Last Free Indian".

La música de KAIPA habla por sí misma. Te puede gustar o no, pero nunca podrás decir que lo que nos ofrecen es fruto de la inspiración divina. Todo está madurado tras largas horas de composición e improvisación musical. La música es como un océano, inmenso, calmado en ocasiones y tempestuoso en otras, pero ¿se pueden poner barreras al mar?. Deja que el océano de KAIPA fluya e inunde tus oídos.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)


LIZZO - "Cuz I Love You": una artista novel con mucha energía y tablas


Conozco a LIZZO gracias a youtube. Estaba viendo vídeos de funk y soul cuando de repente el reproductor on line me sugirió un vídeo de esta mujer. Por curiosidad empecé a escucharlo. La sorpresa fue mayúscula. Mezcla de Hip hop, R & B, Soul y Funk de primer orden todo ello, con el desparpajo de los mejores raperos de los noventa y una imagen sin prejuicios que se ríe de todos los estereotipos en sus vídeos y en su propia forma de actuar ante la vida. Rompiendo cánones en todos los sentidos, musicales y extramusicales.


Empecé a investigar alrededor de la carrera de Melissa Viviane Jefferson, que es como en realidad se llama: proviene de Detroit. Esto es sinónimo de que ha crecido con muy, muy buena música. Desde pequeña ha estudiado canto y en su casa ha bebido de los grandes, James Brown, Chaka Khan, Donna Summer, Diana Ross... además tiene la juventud suficiente para que le importe un carajo todo y añada a esta pléyade de referencias una insolencia por las modas y los gustos "mainstream" que ya quisieran muchas. El caso es que "Cuz I Love You" no es su primer trabajo, pero sí su debut con una gran compañía como es Atlantic, otrora la casa de Aretha Franklin y tantos y tantos artistas de la música negra. Y desde luego que los laureles entorno a LIZZO están más que merecidos. 


"Cuz I Love You" es un disco que le da un repaso descomunal a la música afroamericana de los últimos cincuenta años y lo adapta a una producción actual y a un desparpajo inusual. LIZZO convence no por novedad, sino por como afronta ella misma la forma musical que escoge para expresarse. Sus dotes vocales son altísimas. Es buena en el hip hop, muy buena en el R & B y gloriosa en el Soul, y lo combina todo con naturalidad y con la ayuda de buenos productores, entre los que destaca Ricky Reed, que le ha sabido dar un toque moderno y actual al trasfondo musical para que no suene como mero revisionismo de los setenta. Por encima de todo la propia LIZZO ha manejado los hilos para que todo saliese según su gusto. No en vano es su tercer disco y la experiencia de esta artista es más que contrastada. El cambio de sello hacia Atlantic lo único que le ha hecho ha sido abrirle las puertas a mejores medios y ella, lejos de dilapidarlos, ha sabido ofrecer la mejor versión de sí misma.


Todos los temas de "Cuz I Love You", tanto en su edición normal, como la de lujo que incluye tres temas más, son singles en potencia. Los más llamativos, también por los videos con los que han sido promocionados, son "Juice", "Tempo" y "Truth Hurts", pero todos ellos ofrecen algo. Incluso estos tres temas son cada uno más diferente al anterior. "Juice" es puro setenterismo. Las guitarras, el aire disco funk, es altamente adictivo y LIZZO se mueve a la perfección por unas tonalidades adictivas que muestran que esta mujer es capaz de utilizar falsetes, spoken words e histrionismos varios, sin que la música pierda protagonismo. "Truth Hurts", que viene como extra y ya fue grabado antes de este disco, es un tema neo soul, mezclado sabiamente con hip hop con mucha energía y buen hacer. Finalmente "Tempo" es un tema de puro rap callejero y actual, con la colaboración de Missy Elliott y donde LIZZO además aporta su toque de musicalidad con una omnipresente flauta, que lejos de ser un elemento bizarro, encaja a la perfección. Probablemente sea el tema más crudo de todo el trabajo y el que le conecta con el público más joven.


De lo demás tenemos el propio tema título que es una auténtica gozada a medio camino entre el hip hop y el soul, "Soulmate", que es un tema muy noventero, "Crybaby" que es un corte muy sensual y  ochentero que puede recordar hasta a Tina Turner, "Lingerie" que es pura naturalidad e intimismo neosoulero al más puro estilo ERYKAH BADU, la fuerza desbordante de "Better in Color" que tiene tanto de divertido como de reivindicativo, la discotequera "Boys" con la que es imposible no reaccionar o el final de "Water Me" que recupera la energía y el dinamismo del primer tema y que te deja con una sonrisa. Si hay que poner un punto negativo al trabajo es que se queda corto, rozando los cuarenta minutos en su versión "extendida". Mejor dejarte con ganas de más supongo, pero LIZZO transmite tanto positivismo que quieres que no acabe el disco nunca.


Desde luego a mi LIZZO me ha conquistado: por su actitud, por su energía, por su reinterpretación del pasado y actualización hacia el presente... y porque sabe lo que se hace. En 2020 está nominada a los Grammy como mejor artista novel junto a Rosalía y Billie Eilish. Con la segunda también pugna por el mejor disco y a la mejor grabación con el tema "Truth Hurts". Yo lo tengo cristalino. LIZZO le da mil vueltas a ambas, a la primera cualquiera le da mil vueltas, la segunda es sólo un futuro juguete roto de la industria que sigue empeñada en recuperar el canon de adolescente antitodo, muy denostado por mucho que se empeñen y que se caen por su propio peso cuando sale de la misma industria que pretende destruir. LIZZO tiene lo que no tienen las otras: profundo respeto por la tradición musical, aprendizaje amplio y actitud. Se lo cree y lo demuestra. Fan absoluto desde ya.