Australia, tierra por la que
siempre he sentido especial devoción, aunque no sabría decir muy bien por qué,
pero siempre me ha llamado la atención la mayor isla de la tierra. Pues de este
lugar tan lejano desde nuestra perspectiva proviene la formación de la que voy
a hablar, ALARUM. Creados en 1996 y con una gran cantidad de premios a sus
espaldas en un certamen de Heavy Metal de su país de origen, la formación
australiana nos golpea con un álbum que por fin ve la luz en Europa.
Un cruce entre DEATH, CYNIC y los
PESTILENCE más progresivos, así se podría describir, a grandes rasgos el rápido
y técnico Thrash-Death de ALARUM, plagado de buenos solos y magníficas
melodías, y con algún pasaje instrumental típicamente jazzy. Con esta tarjeta
de presentación, muchos de vosotros pensaréis que la banda promete. Pues no
andáis muy desencaminados, porque aunque el disco peca de falta de originalidad
en algunos momentos, su calidad musical es indiscutible.
La destreza de todos los miembros
de ALARUM con sus respectivos instrumentos es indiscutible, no en vano han sido
premiados por ello en su país, dónde parece que han calado hondo. Esta destreza
también es extensible a su capacidad compositiva, pues el grupo consigue en 15
temas (y un bonus acústico como pista escondida) pasar por muchos pasajes no
estrictamente metálicos como demuestran cortes de gran lirismo y genialidad
musical como "Lost Pleiad" con un magnífico solo de guitarra
plenamente jazzista, en perfecta combinación con otros más contundentes, dónde
la influencia de DEATH es más que clara, como en "Receiver"
(aderezado con samplers y sintetizadores que le dan un toque propio) o
"Boundless Intent (Part 2)" que parece sacado de una versión moderna
del "Individual Thought Patterns" de los grandes maestros.
Temas cortos, perfectos para no
aburrir al oyente y para conseguir que el trabajo sea dinámico y directo, pero
a la vez complicado e interesante musicalmente hablando. La voz, agresiva al
más puro estilo Chuck Schuldiner, se mezcla con partes limpias que le dan un
toque de modernidad, algo en lo que también ayuda la producción clara de la que
gozan en este "Eventuality". Pero el trabajo de ALARUM se extiende
más allá, regalándonos una gran cantidad de riffs pegadizos, mezclados con
buenas demostraciones instrumentales que tienen la duración justa para
sorprender, más no cansar. Todos los músicos, tanto los poderosos y a la vez
sublimes guitarristas, como el bajista (también cantante), siempre en su sitio,
y finalmente el batería, arquitecto de complejos ritmos que harán las delicias
de los amantes de este instrumento, son maestros y saben bien lo que hacen.
Pegas: el concepto, demasiado
similar a la tríada de grupos a la que antes me referí, y en especial a DEATH.
La calidad es indiscutible, pero a veces se tiene la sensación de estar ante
una copia de la banda madre del Death Metal en su etapa más progresiva, a pesar
de los notables esfuerzos de distanciarse de ellos en temas más actuales como
"Throughout The Moment". Y el otro punto que me parece que puede ser
mejorable: la variedad. Si bien las composiciones tomadas individualmente son
brillantes, en conjunto el disco puede sonar un poco cansino. De todas formas,
teniendo en cuenta el nivel de bandas que pueblan el globo, la propuesta de
ALARUM no deja de ser sorprendente, y merecedora de una buena respuesta por
parte del público.
Así que ya lo sabéis, si queréis
tener un buen puñado de temas de Metal extremo en su faceta más progresiva,
ALARUM no sería una mala opción. Otros muchos, con una calidad mucho menor han
conseguido conquistar el mundo, ¿por qué no darle una oportunidad a los
australianos?
Es ya un hecho contrastado que en Japón la creatividad no tiene límites. El eclecticismo es la nota dominante en casi todos sus artistas y en el mundo del jazz esta afirmación llega a límites insospechados. Desde hace muchos años este comentario reduccionista es aplicable a AKI TAKASE. La pianista japonesa, afincada en Berlin, es de todo menos poco arriesgada. Cuarenta años de carrera a sus espaldas y sus 71 años de edad construyen los mimbres necesarios para que TAKASE haga lo que le salga del mismísimo. Y en 2019 no iba a ser menos. Con un ojo siempre puesto en el pasado, en Fats Waller, en Duke Ellington, en Monk, en Powell... la pianista arriesga y gana ya sea mediante la destrucción compositiva, el enriquecimiento cultural o la simple improvisación. El resultado de esta formación a la que denomina JAPANIC por motivos obvios, es "Thema Prima" un disco inclasificable que es minimalista, clasicista, retorcido y mainstream al mismo tiempo. Sin duda una de las obras más creativas de este año aún en curso.
Si escuchas del tirón "Thema Prima" la respuesta inmediata es: "joder, ¡qué caos!". Disculpad el exabrupto pero fue lo primero que dije cuando escuché este trabajo. Siendo seguidor ocasional de la carrera de la pianista nipona, sabía que a lo que me iba a enfrentar bien podría ser una sucesión de piezas de ragtime, como un intrincado viaje minimalista lleno de recovecos. De hecho si escuchas el primer tema del disco, "Traffic Jam", piensas que te encuentras ante un trabajo arriesgado pero que no se sale de los cánones de post free de otros músicos del género. Anarquía rítmica bien sustentada por Dag Magnus Narvesen en los parches y Johannes Fink en el bajo, un trabajo solista arriesgado por parte de Daniel Erdmann en el saxo y la propia Takase con un trabajo de armonías y acordes cambiante y excitante. Pero no, hay un quinto elemento en este trabajo que impulsa a todos sus componentes y a su propia madre. Sí, digo bien. A su madre.
Ese elemento es DJ Illvibe, que se dedica a llenar todo de efectos, samplers, y electrónica minimalista. Y digo que su presencia impulsa a su propia madre porque detrás de ese nombre se esconde Vincent von Schlippenbach, el hijo de TAKASE y su marido, el teclista alemán Alexander von Schlippenbach. Recogiendo la enseñanzas de su padre en el uso de la electrónica avanzada, sin llegar al extremo de Ikue Mori, pero casi, el "muchacho" (por llamarlo de alguna manera pues ya se acerca a los cuarenta años), es el impulsor de que un disco que se podría encasillar en el riesgo armónico instrumental, pero nada más, se convierta en una suerte de sonidos y cortas y pegas que te bombardean una y otra vez y te dejan exhausto.
La presencia de estos efectos y samplers hace que las composiciones de "Thema Prima" se retuerzan una y otra vez. Para muestra un botón, el propio tema título, que es casi un mano a mano entre TAKASE y su hijo. Es como si Cecil Taylor se desdoblara en sí mismo y añadiese sonidos bizarros a sus improvisaciones. No todo es tan denso y difícil de seguir, pero si hay algo que lleva este trabajo un punto más allá es la genialísima interacción que hace el cuarteto básico con DJ Illvibe. Hasta un corte puramente monkiano como es "Mannen i tårnet" se descompone en un compendio de rarezas sonoras que con predisposición y mucha atención te llevan de la mano a dimensiones sonoras desconocidas.
La maestría del grupo es lograr que todo suene compacto, al mismo tiempo que la música divaga y da una y mil vueltas sobre sí misma. Parece que nada esté escrito en cortes como "Monday in Budapest", donde los pasajes de libertad se ven trufados de ruiditos y samplers varios que uno no sabe bien si vienen de un micrófono o de las maquinitas de Dj Illvibe. Pero sin saber muy bien cómo, todo encaja. Y es más, se convierte en adictivo. Me pasa lo mismo que cuando escucho un disco de John Zorn compuesto a través de sus famosas tarjetas. Si lo escuchas por encima te parece una locura salvaje, pero con atención todo tiene un por qué.
Que no estamos ante un trabajo fácil es un hecho, pero la experiencia de TAKASE está fuera de toda duda y sus cuatro acompañantes hacen un trabajo excepcional para ofrecer lo máximo de su capacidad creativa. "Thema Prima" es un trabajo arriesgado y venturoso, pero tiene recompensa infinita, pues lo escuches cuantas veces lo escuches, siempre vas a obtener una nueva visión no recogida previamente. Para mí, claro candidato al top ten de este año. http://akitakase.de/
Hablar de ERIC REED es hacerlo de un pianista de primera línea, tanto siendo líder, como acompañante, pero que sin embargo, dado su espíritu clasicista y relajado, siempre se ha mantenido en un segundo plano. El músico estadounidense bebe claramente de Bud Powell y de Oscar Peterson, cada uno para una mano, aunque sea un devoto confeso de Thelonious Monk. No obstante, desde sus primeros trabajos y colaboraciones con Wynton Marsallis, el pianista ha desarrollado un lenguaje que dentro de la modernidad, siempre trataba de mantenerse en la ortodoxia, tanto compositiva, como de ejecución. Para mi gusto, su nota más característica es su mano izquierda. Siendo un pianista muy lírico cuando quiere y con gran capacidad para el desarrollo de la melodía, se notan sus mimbres como acompañante y eso le hace tener un sentido del ritmo prodigioso.
La trayectoria de ERIC REED es ya extensa y siempre ha sabido espolvorear grabaciones con alma de club. Desde hace un tiempo en el seno del sello Smoke Sessions, esta característica queda garantizada (no olvidemos que esta casa discográfica surge del club de jazz Smoke). Después de tres discos dedicados a su inspiración más monkiana, ERIC REED se saca de la manga un disco espontáneo y que le muestra tal y como es: tan pronto se pone en modo "smooth" a lo Jarrett con una versión del "Yesterdays" de los BEATLES, ingeniosamente mezclada con el tema del mismo nombre de Jerome Kern, como revisiona en modo soul a STEVIE WONDER con su "Don't You Worry", en armonía con un tema propio dedicado a Cedar Walton, "Cedar Waltzin'", como se pone en modo blues con el tema título o a golpe de Fender Rhodes "Naima" de JOHN COLTRANE, magníficamente interpretado en forma de balada.
Para la ocasión se acompaña de tres músicos excepcionales que asumen su papel. Tanto para los temas en trío, como para el cuarteto en general, Mike Gurrola y McClenty Hunter saben ofrecer un colchón relajado pero al mismo tiempo creativo para ERIC REED. Es aquí donde la ortodoxia del piano jazzístico más sale a relucir, siguiendo la estela de Ahmad Jamal y llenándolo de ritmo o liricismo, según convenga. De hecho ambas facetas son super destacadas en este disco. Es imposible no mover los pies con "Martha's Prize" o no sentirse encandilado por "New Morning", un tema largo de pura madrugada con un vaso de whisky a medio terminar y el humo del cigarro llenando la habitación. En ambos cortes REED se pasea por las melodías y los acordes con la sabiduría de un maestro.
La parte solista del asunto, además de en manos del propio REED recae en Tim Greene que tanto en el saxo alto como en el soprano (en este segundo caso magnífico en los tiempos más relajados), le da a las composiciones el punto de riesgo que necesitan, sabiéndose adaptar perfectamente al contexto que el pianista quiere recrear y haciendo que los temas tengan personalidad propia. El diálogo entre REED y Greene es siempre inventivo y la mejor muestra es otro de los temas extensos del trabajo, "Up Jumped Spring", que no por estar tocado en clave smooth es menos inquietante, gracias a un constante ir y venir de crescendos, donde ambos músicos mantienen una conversación que engancha.
Habrá quien llame a un disco como "Everybody Gets The Blues" un trabajo de jazz de ascensor o sala de espera. Es un tópico que me revienta, porque por muy ortodoxo que pueda parecer un disco de jazz le da mil vueltas en creatividad a cualquier otro disco de otros géneros, sin menospreciar nada, como bien sabe quien me conozca. Para mi este disco de ERIC REED es otra muestra de que el músico que es bueno lo es en la exuberancia y también en la mesura. En ambas facetas REED triunfa en "Everybody Gets The Blues".
BEHEMOTH son una banda con mucha historia a sus espaldas y
que junto a sus compatriotas, los también polacos VADER, conforman el mejor
escaparate del Metal extremo centroeuropeo. Comenzaron siendo unos auténticos
Black Metaleros, pero ya casi nada queda de aquellos orígenes. Hace ya bastante
tiempo que decidieron dar rienda suelta a sus influencias de MORBID ANGEL y
cambiar radicalmente hacia un Death Metal brutal. Sí mantuvieron su actitud,
sus letras satánicas y su escenografía en directo, como no hace mucho pudimos
comprobar en su gira europea.
"Demigod" es ya su séptimo disco, y viene a ser la
continuación de aquel "Zos Kia Cultus" que a muchos nos dejó un poco
fríos. Tras escuchar este nuevo álbum de los polacos se puede llegar a priori a
dos conclusiones: "Zos Kia Cultus" fue un trabajo de transición por
un lado y "Demigod" supone un paso adelante para la banda por otro
lado. Atrás quedan ya sus obras maestras "Thelema 6" y
"Satanica". Obras que no quieren ni deben imitar porque sería
imposible. En este sentido, BEHEMOTH están siguiendo un camino similar al
tomado por VADER, cuya obra "Litany" nunca repetirán y cuyo camino se
dirige hacia una dirección más variada pero a la vez más pausada.
En este sentido se puede decir que "Demigod", con
una potente producción a cargo del propio Nergal, sintetiza perfectamente el
virtuosismo de sus obras previas con el camino tomado en su anterior álbum. Un
trabajo de batería, de nuevo, excepcional, con unos intrincados y a la vez
pesados riffs y la característica y brutal voz de Nergal, doblada de una forma
muy oscura en los coros, lo que aumenta el lado blasfemo del grupo. Pero, al
mismo tiempo, todos estos elementos son combinados con unos medios tiempos
pesados y variados y unos sólos llenos de melodías, y con un aspecto bastante
clásico, más Heavys y no tan cargados de trémolo. Cabe resaltar la colaboración
de Karl Sanders en los sólos, lo que nos recuerda el parecido de NILE y
BEHEMOTH en las partes más técnicas, dónde no se olvidan de los elementos
clásicos del Death Metal (algo que sí sucede en otras muchas bandas de Brutal
Death).
Los temas de "Demigod" combinan perfectamente la
velocidad y complejidad compositiva de los riffs (como ocurre en
"Sculpting The Throne ov Seth" , "Demigod" o "Towards
Babylon") con otros temas más pausados y pesados, dónde la repetición de
los riffs se convierte en el leit motiv de la estructura de los mismos (es el
caso de "Conquer All" o "The Nephilim Rising"), pero, al
mismo tiempo, aparecen temas en dónde ambos elementos se combinan, junto a
efectos y melodías hasta ahora inéditas en BEHEMOTH, como ocurre en el
magnífico "Xul". El único tema que, a pesar de la rabia en sus voces
y la pesadez de sus guitarras, se hace un poco tedioso; es el que cierra el
disco, "The Reign ov Shemsu-Hor". Cabe destacar también el uso cada
vez mayor de pasajes acústicos, breves, pero de magnífica factura.
En resumen, nos encontramos ante un disco que abre un nuevo
camino para BEHEMOTH, construido desde la base que hasta ahora ya tenían
levantada, añadiendo detalles y estructuras que hace que la atención deba
recaer de nuevo sobre ellos. Desde luego, no defraudará a ninguno de los muchos
seguidores de una de las mejores bandas europeas, cuyo reconocimiento, a pesar
de ser grande, aún está lejos de llegar a lo merecido. "Demigod" ayudará
sin duda a que esto se produzca.
Con un título que parece un
homenaje a KING CRIMSON (nada más lejos de la realidad musicalmente a lo que
practica este grupo), hace su presentación en sociedad ONE MAN ARMY AND THE
UNDEAD QUARTET, o lo que es lo mismo, uno de los proyectos que han surgido en
el seno de THE CROWN tras la desafortunada muerte de este grupo (que no de sus
miembros), otro ejemplo de las injusticias que tiene este negocio de vez en
cuando.
La muerte de THE CROWN supuso un
duro golpe para muchos de sus fans, entre los que me incluyo. Nunca tuvimos la
oportunidad de verlos en España (y sin embargo ahora algunos habréis podido ver
a ONE MAN ARMY... junto a CHILDREN OF BODOM, paradojas de la vida), pero sus
seis discos (con regrabación de uno de ellos incluida) pasarán a la historia
por sus innumerables clásicos. Desde que esta separación ocurriera, los
miembros de THE CROWN se han reciclado en varios grupos (AVEN AURA, ANGEL
BLAKE... ) pero ninguno con frutos tan rápidos como el proyecto que Johan
Lindstrand ha puesto en marcha, junto a gente de IMPIOUS o RECLUSION. Y
"21st Century Killing Machine es el debut de este proyecto, que desde que
cayó en mis manos me dispuse a escuchar veloz deseoso de comprobar si la muerte
de THE CROWN iba a suponer el nacimiento de una nueva gran banda (aunque fuera
distinta en estilo, eso me daba igual). La sensación que me ha quedado tras
varias escuchas no se puede decir que haya sido satisfactoria.
"Killing Machine" es el
trallazo lleno de groove con que se abre el disco, que puede sonar a una mezcla
entre BOLT THROWER y GOREFEST pasado por la batidora sueca. Riffs repetitivos,
doble bombo constante y estribillos agresivos y pegadizos, todos los
ingredientes necesarios para que tu cabeza no pare de moverse. "Behind The
Church", no pierde el groove, pero si gana en variedad. Con un estilo más
"sueco", unas melodías más presentes, y unos solos notables, el disco
se pasa a un Thrash-Death al uso que te sonará a mil cosas, y a la vez a nada
en especial. No sé si me explico. Es un buen tema, pero no hace falta ni un par
de escuchas para que sepas exactamente lo que te vas a encontrar, un break
aquí, un riff melódico allá... De ahí en adelante nada nuevo bajo el sol. Y no
es que sean malos temas ("No Apparent Motive" es un gran tema, por
ejemplo, uno de los más agresivos y que más pueden sonar a THE CROWN), es que
simplemente suenan tan típicos, que acaban por perder fuerza. Si he destacado
estos dos temas es simplemente porque estaban situados al principio y mi mente
aún no se había saturado con los siguientes.
He podido parecer un poco duro en
el párrafo pretérito, pero es que me esperaba algo más del frontman de THE
CROWN. Y que conste que tampoco buscaba un calco de su banda madre, pero a
"21st Century Killing Machine" le falta algo. No es la producción, que
es impecable, tampoco son las composiciones, que están bien estructuradas... a
lo mejor son las ideas, demasiado monótonas. Sea lo que sea, siempre que lo
escucho se me acaba escapando un bostezo de la mitad del disco en adelante. De
todas formas sé por experiencia que hay gente a la que le ha gustado, luego a
lo mejor es solo cosa mía, y este disco de ONE MAN ARMY AND THE UNDEAD QUARTET
sí merece la pena, pero insisto en que yo me esperaba más de Johan Lindstrand.
Se pueden salvar cosas, y
apreciándolo de forma global, he de reconocer que no es un mal disco, y que en
algunos momentos puedes llegar a divertirte si los escuchas sin muchas
pretensiones. Sobre todo he de destacar las melodías que pueblan el disco, de
clara inspiración Gotemburgo, pero bastante pegadizas. También es notable el
intento de Lindstrand de separarse del Death al uso (y de THE CROWN) y realizar
temas modernos, con algunas ideas buenas, como ocurre en "Hell Is For
Heroes", pero son cosas muy puntuales, en general la desidia me invade
cada vez que escucho el disco.
En cualquier caso, y hasta que un
milagro resucite a THE CROWN (cosa muy difícil por otra parte), y si tuviste
oportunidad de verlos con CHILDREN OF BODOM en enero y te gustaron, no seré yo
el que te diga que no merece la pena "21st Century Killing Machine".
Me esperaba más de este grupo, pero tampoco es que estemos ante un horror
absoluto. Yo aún así no pierdo la esperanza, porque Lindstrand me sigue
pareciendo un vocalista genial, y seguro que su faceta compositiva puede dar
más de sí. Hasta entonces el debut de ONE MAN ARMY... pasa con aprobado
raspado.
El pianista americano con ascendencia hindú VIJAY IYER hace ya mucho tiempo que pasó a la élite. Ya son 25 años grabando discos con sorprendente regularidad, y lejos de estancarse, IYER ha pasado por todas las formaciones y estilos, siempre con inteligencia y saber estar junto a sus acompañantes. En ECM ya lleva un tiempo editando trabajos a cada cual más genial y diferente del anterior. Recientemente lo ha vuelto a hacer en dúo de pianistas con otro inventivo de las 88 teclas, el señor CRAIG TABORN, pero hace un par de años, en 2017 editó uno de mis discos favoritos de su carrera y probablemente de ese año. Fue en formato sexteto y el título, "Far from over" era toda una declaración de intenciones sobre la inquietud del combo: la improvisación y la libertad como notas dominantes, sin recrearse en exceso, pero sin constreñirse. Todo ello alrededor del creativo e impulsor colchón armónico y rítmico que suponen las composiciones de VIJAY IYER.
Para esta cita, IYER se ha rodeado de gente con la que en algún momento ha colaborado. El pulso rítmico, imprescindible para seguir los vericuetos de las composiciones de IYER, recae en Tyshawn Sorey y Stephan Crump. Entre los tres construyen el esqueleto de unas composiciones que miran mucho a los sesenta y setenta, a MILES DAVIS, HERBIE HANCOCK y los primeros grupos de KEITH JARRETT. Libertad controlada, que da vía libre a los improvisadores para desfogarse a gusto. En este caso un desatado Steve Lehman en el saxo alto, un coltraneano Mark Shim en el tenor y Graham Haynes en la trompeta y derivados, que por momentos se escapa del pentagrama hasta puntos insospechados. Todos ellos parecen especialmente inspirados en cada tema y esto se nota en la sensación de instantánea que tiene el trabajo.
Para comenzar fuerte, IYER opta por dos temas de alto octanaje armónico, lo que permite unas improvisaciones descomunales. Son "Poles" y la propia "Far From Over". En ellas los dúos entre Shim y Lehman se vuelven espontáneos y fieros, mientras Haynes actúa como una especie de MILES DAVIS electrizante que no electrizado. También hay espacio para eso, para el enchufe y la luz musical en forma de un fender para IYER y los efectos electrónicos de Haynes en el pabellón de su trompeta, tanto en "Nope" como en su continuación "End of The Tunnel". Estos cuatro temas están entre lo mejor que se ha podido escuchar en la historia del jazz contemporáneo para mi gusto, sin exagerar.
Hasta este momento el protagonismo de IYER era más bien secundario, pero lo compensa con "Down to the Wire". En este tema Sorey y el pianista dialogan por el borde del abismo mientras un férreo y taciturno Crump, trata de mantener la coherencia. Coherencia que se termina de derribar con un Shim absolutamente desatado en formas y ejecución, puramente coltraneano en su etapa más brutal. Esta tempestad, deja espacio también para la calma con "For Amiri Baraka", corte en formato trío en donde IYER deja fluir su influencia a lo Hancock a gusto.
El final lo ponen cuatro composiciones que siguen la tónica de la apertura del disco, especialmente "Into Action", donde se ve muy bien el juego de vientos al unísono, algo que IYER utiliza en este disco para dar una mayor sensación de fuerza en las melodías antes de las improvisaciones. "Wake" es el corte minimalista del disco, donde IYER y Haynes utilizan efectos varios que recuerdan al dúo entre el propio pianista y WADADA LEO SMITH que registraran antes de este disco. Y finalmente "Good on the Ground" y "Threnody" vuelven a la senda de la improvisación exuberante, el primero de forma más inmediata, mientras que el segundo pasa por el filtro de la balada y el lirismo a lo Jarrett inicialmente, con un protagonismo superior para un desatado Lehman posteriormente.
"Far From Over" es una muestra más de que el jazz es ante todo una música para la libertad y la creatividad instantánea. Una forma contemporánea de entender el pasado de uno de los géneros más extensos de la historia de la música, a través de la maestría camaleónica de uno de los intérpretes y compositores más completos que hay hoy en día. VIJAY IYER tiene cuerda para rato y no para quieto. https://vijay-iyer.com/
Hay
grupos que me fascinan y no sabría decir por qué. Simplemente me engancho a sus
entregas y no puedo dejar de escucharlas una y otra vez hasta que me las sé de
memoria. AMON AMARTH es uno de estos grupos, y aunque se me pueda tachar de
poco objetivo no voy a ocultar que soy un fan del grupo desde hace tiempo.
Todos los discos de los suecos me parecen tremendos, aunque su sonido haya
variado poco, evolucionando hacia terrenos algo más melódicos y reposados con
el tiempo, pero manteniendo sus puntos básicos trabajo tras trabajo. La
simplicidad de la que hacen gala, tanto en estructuras como en riffs, pero la
maestría que poseen para conseguir que las épicas melodías se queden pegadas y
no salgan de nuestros cerebros fácilmente, me parece su mayor virtud, aunque he
de reconocer que también es el motivo de críticas por parte de sus detractores.
Poca
o ninguna presentación necesita el grupo sueco, pero para el que no los conozca
decir que el quinteto sueco está en esto desde principios de los noventa,
primero bajo el nombre de SCUM, pero que pronto cambiarían al de AMON AMARTH.
Joyas en su haber como su magnífico EP "Sorrow Throughout The Nine
Worlds", para muchos lo mejor de los suecos, el no menos glorioso
"Once Sent From The Golden Hall", aún con Martin López, el que fuera
hasta hace poco batería de OPETH. El cada vez más épico "The
Avenger", el adictivo y crudo "The Crusher", el más pegadizo y
donde el medio tiempo era más predominante "Versus The World" (disco
que los acabó de encumbrar), y finalmente el emotivo "Fate Of Norns",
disco más reposado del grupo, que auque he de reconocer que no es mi preferido,
no deja de ser otro gran trabajo. Una discografía excepcional en donde, en mi
opinión, han sabido evolucionar, manteniendo intactas sus señas de identidad y
haciéndose reconocibles desde la primera escucha.
Su
estilo, nuevamente para quien no los conozca, es básicamente Death Metal, con
altas dosis de melodía épica y temática vikinga, lo que los convierte en uno de
los grupos favoritos de los amantes del Viking Metal, aunque se alejen del
sonido habitual de los grupos de este género. Sin embargo AMON AMARTH ha
conseguido tener una personalidad propia que hace de ellos un grupo referencia,
y nadie me puede negar que la notoriedad del combo ha ido aumentando
exponencialmente con el tiempo de manera totalmente justa. Es verdad que en los
últimos trabajos AMON AMARTH estaba dando muestras de agotamiento al abusar
demasiado de los medios tiempos, pero también estaban ganando enteros en melodías
cada vez más emotivas y adictivas.
En
este "With Oden On Our Side", AMON AMARTH consigue volver a
reinventarse a sí mismo como grupo, haciendo una especie de resumen entre sus
inicios más cañeros y las melodías y medios tiempos de sus últimos dos trabajos
y en especial de "Fate Of Norns". Dejando a un lado la simple
portada, que ha levantado pasiones tanto a favor como en contra, este nuevo
trabajo supone un soplo de aire fresco, sin dejar a un lado la evolución
natural que ha llevado a cabo el grupo, aunque sea sutilmente. El sonido vuelve
a ser excelente, y la voz de Hegg lo llena todo, haciendo uno de sus mejores
trabajos, aunque quizás las guitarras suenen más flojitas que otras veces en
ocasiones, algo que creo que debió ser buscado por el propio grupo para dar una
sensación de conjunto más compacta y con más predominio de la melodía. En
cualquier caso, en general este disco puede ser considerado como superior a
"Fate Of Norns", y gustará a los amantes de AMON AMARTH e incluso a
aquellos que siguen soñando con un "The Avenger" o un "Once Sent
From The Golden Hall" segunda parte.
Nada
más sonar el riff inicial de "Valhall Awaits Me" la cara de sorpresa
que pondrán los que conozcan los trabajos previos del grupo será mayúscula. Un
riff más cercano al Death Melódico al uso, entrecortado y adictivo, pero sin
dejar a un lado el sonido épico del grupo, convierten a este corte en bastante
atípico, pero aún así se acabará convirtiendo en uno de los preferidos aunque
sólo sea por el solo de guitarra doblado a lo MAIDEN que contiene. No obstante
Hegg sigue siendo la principal seña de identificación del grupo y su enorme
vozarrón no nos dejará olvidarnos de que estamos ante un disco de AMON AMARTH,
nueva prueba de que este grupo es capaz de evolucionar sin dejar a un lado los
elementos que los hacen conocidos.
En
"Runes To My Memory", tema de corte más tradicional que algunos
pudieron escuchar en los conciertos veraniegos de la banda como adelanto,
cargado de groove y con la voz de Hegg aún más profunda, la capacidad épica del
grupo que alcanzó su máximo exponente en los temas de "Fate Of
Norns", volverá a la mente. Todo con un cariz más melódico, quizás la nota
fundamental que define este nuevo trabajo en conjunto. Pero a diferencia del anterior
disco de los suecos, en este álbum AMON AMARTH consigue volver a los tiempos de
"Once Sent From The Golden Hall" con un trallazo enorme como es
"Asator", el tema más cañero del grupo en mucho tiempo y de cuya
fuerza no podrás escapar fácilmente.
Los
sonidos más reposados y a la vez evocadores vuelven a aparecer nuevamente en
los dos siguientes temas, "Hermod´s Ride To Hel - Lokes Treachery Part
1", con uno de los riffs más adictivos de todo el trabajo, y sobre todo
con "Gods Of War Arise" que tiene ciertas reminiscencias al aire
marcial de temas como el glorioso "Victorious March" de su primer
disco completo, aunque con el halo más melódico y accesible de su sonido
actual. Este es otro de mis temas preferidos en este trabajo, precisamente por
la melodía principal del tema que sin darte cuenta estarás tarareando una y
otra vez cuando dejes de escuchar el disco.
El
tema título del plástico, "With Oden On Our Side" nos regala uno de
los mejores trabajos de Hegg, haciendo gala de todos sus registros tanto el más
profundo y gutural como el más agresivo. Las guitarras nuevamente, dentro de su
simplicidad de elementos, vuelven a quedarse clavadas escucha tras escucha,
trasladando al oyente a las tierras nórdicas, pero no con la frialdad a la que
algunos grupos nos tienen acostumbrados, sino todo lo contrario, pues si los
guitarristas de AMON AMARTH consiguen algo, es transmitir calor con sus
sonidos. Y es precisamente este trabajo de guitarras el que sorprende en otro
de los puntos culminantes, "Cry Of The Black Birds", otro tema
cañero, cuyo inicio vuelve a hacer uso de elementos atípicos dentro del grupo
en forma de fraseos entrecortados muy melódicos y heavys, que nuevamente
consiguen enganchar.
Para
cerrar este enorme trabajo otros dos grandes temas: "Under The Northern
Star", la más emotiva de todo el disco, con unas guitarras de enorme
belleza, en contraste continuo con la oscura voz de Johan y otro medio tiempo,
"Prediction Of Warfare", lleno de melodías vikingas y aires de marcha
bélica como en "Gods Of War Arise", pero de manera más reposada, para
cerrar con buen sabor de boca, convirtiendo así a "With Oden On Our
Side" en uno de los trabajos del año para mi gusto. La perfecta
combinación entre "Versus The World" y "Fate Of Norns", en
unión con los primeros años de la banda, y llevando las dosis de melodía un
poco más allá.
Para
los que gusten de hacerse con ediciones limitadas, decir que "With Oden On
Our Side" viene inicialmente acompañado de un CD con casi media hora de
temas extra, unos extraídos del directo, y otros de demos del grupo, incluso un
par de grabaciones antiguas realizadas en los míticos Sunlight de Estocolmo y
que no habían visto la luz hasta ahora. Un valor añadido a un disco que ya de
por sí es excelente.
En
conclusión, "With Oden On Our Side" sigue siendo AMON AMARTH, su
sonido no ha variado en lo esencial, pero la evolución del grupo sigue poco a
poco avanzando, dando una vuelta de tuerca a su propuesta, tratando de seguir
sonando a sí mismos, sin aburrir y hacerse repetitivos. Si no los conocías,
esta puede ser una buena ocasión para adentrarte en la trayectoria de uno de
los grupos que más a pulso se ha ganado su actual estatus. Si eras fan de la
banda, como siempre ocurre con los suecos, no te defraudarán. Sea cual sea tu
caso, es un gran disco que merece estar entre lo más destacado de este año.