martes, 14 de enero de 2020

JON OLIVA'S PAIN - "Global Warning": un trabajo notable que genera nostalgia



Hay cosas que no entiendo, y una de ellas es la razón por la cual SAVATAGE está en hibernación. Máxime cuando los miembros de la banda americana están en activo con proyectos propios que son herederos del sonido de SAVATAGE. El caso es que, hasta ahora, de todos estos proyectos, el que no había escuchado en profundidad fue JON OLIVA´S PAIN, aunque lo poco que escuché de su anterior disco, “Maniacal Renderings”, hizo que la máxima que acabo de citar se siguiera cumpliendo. Y por fin, a la tercera va la vencida y cae en mis manos “Global Warning”, tercer trabajo de JON OLIVA´S PAIN.

Y una vez más, la sombra de SAVATAGE sigue en el aire, aunque de ahí a decir, como el propio Jon Oliva ha declarado en más de una ocasión, que JON OLIVA´S PAIN es lo más cercano a SAVATAGE que se puede escuchar, va un trecho. La voz de Jon, el gusto por las orquestaciones cuasi-operísticas, algunos riffs... vale, pero en JON OLIVA´S PAIN todo suena más plomizo, más forzado, como si ni el propio Jon se creyera lo que hace. Aunque este hecho, motivado supongo por mi gran aprecio por SAVATAGE que hace que el nivel de exigencia sea alto, no implica que “Global Warning” sea un mal disco. Todo lo contrario, es ameno, variado, interesante por momentos, pero insisto, de ahí a querer venderlo como una continuación de la banda madre de Jon Oliva... Empezando por el sonido, más compacto y hasta cierto punto demasiado homogéneo, y acabando por un hilo conductor de los temas que es irregular, “Global Warning” es un buen disco, pero no pasa del notable. 

No puedo comparar con sus obras precedentes, pues como ya he comentado sólo había escuchado de pasada su anterior trabajo, y no me pareció lo suficientemente impresionante como para recordar más que retazos de lo que escuché, pero a “Global Warning” sin ser un mal disco, le falta algo para brillar. De buenas a primeras es un proyecto mucho más personal de lo que cabría esperar, con lo que es normal que no se comulguen con todas las ideas que salen de la cabeza de Jon Oliva, como por ejemplo los aires modernizados de algunos temas a los que no les acabo de ver mucho el gancho. Pero en general, aunque no llegue a tocar la fibra sensible de quien lo escucha, “Global Warning” contiene un puñado de temas interesantes (uno más que otros). En consecuencia, la irregularidad y la falta de momentos memorables, son los dos elementos fundamentales que definirían este trabajo. 


Oliva utiliza su arsenal de voces, de eso no cabe duda, tanto las más desgarradas, como las más melódicas, y compositivamente hablando, los riffs de JON OLIVA´S PAIN son herederos de SAVATAGE en muchos casos, con lo que algunos temas consiguen llamar la atención de los que seguimos queriendo ver el resurgir de la citada banda. Es el caso del propio inicio orquestal con “Global Warning”, mostrando a un Jon en un contexto más progresivo que nunca, y su continuación “Look At The World”, con aires cabareteros y que pueden recordar de lejos al “Gutter Ballet”. Y finalmente, desde un punto de vista más agresivo y a la vez accesible, este buen inicio del disco se culmina con “Adding The Cost”, otra de las más destacables del trabajo.

De aquí en adelante comienza la irregularidad en mi opinión. “Before I Hang” tiene algunos momentos muy emotivos de la mano de Matt LaPorte, pero no acaba estando entre las mejores del trabajo. “Firefly” es un tema intimista, con aires a lo PINK FLOYD, en donde Oliva hace un buen trabajo en su faceta más melódica, pero lo peor para mi gusto de esta parte central del disco es “Master”, con una producción y unos efectos modernos que no pegan nada en el estilo de Jon Oliva, y después de dos buenos temas donde nuevamente la intimidad es la tónica dominante (“The Ride” y “O To G”), el otro tema que no me acaba de convencer es “Walk Upon The Water”, donde Oliva vuelve a intentar ser lo que no es. Afortunadamente todo se viene arriba en “Stories” y “You Never Know”, dos temas contundentes y poderosos que vuelven a recordar a SAVATAGE y con un buen trabajo de LaPorte. 

Lo dicho, un disco con buenos momentos, pero también otros tantos que ensombrecen la opinión general que se tiene del trabajo. Aún así, “Global Warning” es un buen disco, variado y accesible, que gustará a los que conozcan el trabajo de Jon Oliva en cualquiera de los proyectos en los que ha estado. No obstante, insisto, que se dejen de tonterías y recuperen a SAVATAGE ya.

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JOB FOR A COWBOY - "Ruination": Simplemente deathcore técnico.



Más de lo mismo. En medio del Deathcore (con más de lo primero y menos de lo segundo, separándose de la tan manida etiqueta de Metalcore), cada vez es más difícil encontrar nuevos valores que digan algo realmente sorprendente o por lo menos, excitante. Se pueden contar con los dedos de la mano e incluso grupos que en su momento me parecían una buena alternativa a los tiempos modernos, pudiendo ser pioneros o cabezas visibles del género, cada vez me decepcionan más. Sin embargo, vaya por delante, JOB FOR A COWBOY no puede presumir de ser más que un seguidor advenedizo. No escuché su debut, no me interesé por ellos más de lo necesario y, casualidades de la vida, ahora cae en mis manos su segundo trabajo completo, “Ruination”, con ciertos cambios internos y energías renovadas después de que ALL SHALL PERISH perdiese un poco el norte y gente como DESPISED ICON o los renovados ABORTED se empiecen a repetir en un ejercicio de autoplagio. ¿Algo que ofrecer? No mucho.

Si te gustan las bandas citadas en particular y el Deathcore “técnico” en general, JOB FOR A COWBOY no es un grupo de mancos inexpertos. Componen bien, los temas abusan de clichés (partes cabeceantes precedidas de acelerones y riffs superpuestos, alguna melodía y el juego de dobles voces una gutural y otra aguda de rigor), pero suenan completos, redondos y sin alargamientos excesivos. A excepción de “March To Global Enslavement”, que parece un tema del “Domination” de MORBID ANGEL actualizado a las producciones actuales, el resto de los temas tiran de guión repetitivo, pero no por ello falto de interés. Pero quedarse sólo en esto sería pedir poco. Aunque a veces me recuerden un poco a KATAKLYSM y otras veces den cera como en los mejores tiempos de DESPISED ICON, el grupo americano parece demasiado prefabricado, predecible y sin motivación. Y ese es el problema mayor, además de otro intrínseco del que luego hablaré. Estos chicos parece que tocan por rellenar expediente y no transmiten entusiasmo, lo que se traduce, si no fuera por los fuegos artificiales de la producción, en un aburrimiento supino.


Pasado el citado “March To Global Enslavement”, por fuerza lo mejor del disco por salirse de la tónica, uno no ve el final del trabajo y la inmediatez de temas como “Summon The Hounds” o sobre todo “Constitutional Masturbation”, con una parte final muy pegadiza, se diluye a base de repetición de esquemas e interpretaciones deslucidas. Como siempre los medios con los que se cuentan son magníficos: el sonido es un pepino, orientado a capas y capas de guitarra que en detrimento de la melodía en los momentos más Thrash a lo AT THE GATES, ganan en contundencia y violencia sónica. Esto unido a la buena voz gutural de Jonny Davy, hace que la parte Death del grupo sea lo más destacable, en especial la labor de constante inquietud de Jon Rice tras los parches, un no parar de cambios y breaks. Desafortunadamente, donde el grupo tiene la virtud, tiene también el otro lastre interno que comentaba: la voz agresiva de Davy. Suele ser lo que menos me gusta del género, pero en este caso es sangrante, una voz totalmente prescindible e irritante que uno está deseando que desaparezca en los momentos en que aparece.

Uniendo repetición compositiva y falta de fuerza en la ejecución, con la segunda voz de Davy, uno tiene un resumen de todo lo malo que tiene JOB FOR A COWBOY. ¿Lo bueno? La buena forma que tiene el grupo de acabar las canciones y que los componentes del grupo tienen una destreza contrastada que tanto en los momentos rítmicos más intrincados como en las melodías, consiguen salir hacia delante sin incoherencias. Sin embargo, creo que lo dicho no basta y este grupo es más bien normalito tirando a mediocre. Puede ser que en este género ya esté todo dicho y lo que parecía que sería una renovación del Death tradicional y una vía de escape para el sonido Metalcore americano, se ha acabado por convertir en un cajón de sastre para que bandas “trendy” reposen mientras siga habiendo vida comercial. O puede que tampoco diese mucho de sí la propuesta. En cualquier caso JOB FOR A COWBOY no han conseguido más que me cueste acabar un trabajo que sólo recorre cuarenta minutos. Eso sí, la portada me parece muy buena. Algo habría que destacar ¿no?

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DONNYBROOK - "Lions In This Game": a mamporros.


A veces es difícil definir la música de un determinado grupo. Otras veces la mezcla es tan grande que la "etiqueta" queda ridículamente larga. Sin embargo, muchas otras veces el estilo de un grupo es tan definido, tan claro y ceñido a los patrones de un género, que la tarea se hace sola. Es el caso de DONNYBROOK, una joven formación americana que se acaba de sacar de la manga un gran disco de Hardcore de vieja escuela, esa que nombres como AGNOSTIC FRONT llevaron hasta los altares, y que otros como MADBALL hacen que siga estando en el candelero.

Formados en 2003 y con un único EP a sus espaldas, las ideas de DONNYBROOK están muy claras: Hardcore revienta cuellos. Temas cortos, de entorno a dos minutos, directos y sin florituras, riffs sencillos pero efectivos, guitarras sólidas y potentes, buenos cambios de ritmo, y ataques de furia por doquier. Todos los elementos necesarios, aderezados por una fantástica voz, agresiva pero no monótona, y por unos coros excepcionales que hacen de cortes como "Get Real" o "Techno-Logic-Kill" auténticos cañonazos a medio tiempo, y otros más veloces como "Purify" carne de directo.

Aunque puedan sonar demasiado encasillados para algunos, lo que hacen DONNYBROOK lo hacen bien, te guste o no te guste, la escasa media hora de música recogida en este disco se hace más corta de lo que ya es. Ahora bien, si no te gusta mucho este estilo en estado puro, ni lo intentes. En "Lions In This Game" no hay mezclas con otros géneros, que hagan variada su propuesta, esto es Hardcore y punto, y perdonad si he repetido Hardcore (otra vez más) tantas veces, pero es que me encanta ver como todavía hay bandas jóvenes que siguen estos patrones clásicos.


La línea del disco es constante, no hay hueco para sorpresas, pero tampoco hacen falta, la calidad en la ejecución y la fabulosa producción suplen las carencias de originalidad. Y es que "Lions In This Game" tiene un sonido potente y contundente hasta tal punto que escuchando "Victim" pierdes el norte y crees estar en un concierto cargado de gente haciendo locuras varias. Puede sonar simple, pero a estas alturas de la historia me da igual. Para que yo alabe un disco tienen que pasar dos cosas: que me llame la atención por lo novedoso, o en su defecto que me transmita sensaciones, que no sea hacer música por cumplir con un contrato, sino que los componentes del grupo pongan toda la carne en el asador. DONNYBROOK no pertenecen al primer caso, pero sobrepasan las expectativas en el segundo.

En definitiva, estamos ante un gran disco de Hardcore de los viejos tiempos hecho en la actualidad, compensando la falta de ideas con la calidad y la fuerza que transmiten. Así que si eres amante de este estilo, no sé a qué esperas para conseguir "Lions In This Game" de DONNYBROOK. Hasta la portada es típica: un jugador de hockey a punto de darnos un manporro, tan fuerte como la música de estos americanos.

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lunes, 13 de enero de 2020

CEREBRAL TURBULENCY - "Germ Of Erorr" & "Crash Test": las dos caras de la moneda




Hacía tiempo que no oía hablar de los checos CEREBRAL TURBULENCY. Sus tres primeros discos, en especial “Impenetrable” me parecían de lo mejorcito del Grind centroeuropeo con toques Death, sólo comparables a mis preferidos, SQUASH BOWELS, y además sabiendo evolucionar en su sonido hacia terrenos más accesibles, pero a la vez más personales. Ahora llegan a la redacción el último trabajo hasta la fecha, “Crash Test” y su predecesor en el tiempo, re-distribuido para la ocasión, “Germ Of Erorr” y el resultado es previsible si cogemos la trayectoria de la banda desde “Impenetrable” hasta “Crash Test”. Pero vayamos por partes.

El estilo de CEREBRAL TURBULENCY siempre ha tenido en NAPALM DEATH y BRUTAL TRUTH sus nombres predilectos en lo que a influencias se refiere. Pero mientras en sus primeros años su sonido bebía más de la tradición Grind al uso, con el tiempo fueron incrementando la duración de sus temas hasta que las influencias Death han acabado por ser muy predominantes, siempre con el Grind muy presente y con un toque goove visto en estos dos discos que voy a comentar en esta reseña, que los conecta con la etapa media de NAPALM DEATH y bandas como TOXIC BONKERS o MASTIC SCUM. Siendo Michal Cichy, su batería, el dueño de Khaaranus Productions, sello de las cuatro últimas obras de CEREBRAL TURBULENCY, no es extraño que su banda se haya contagiado del eclecticismo de las bandas de su sello, que aunque con una base Grind muy clara, saben ampliar el rango de su sonido hacia otros terrenos.


Empezaré por lo más reciente en el tiempo, “Crash Test”. En este disco CEREBRAL TURBULENCY, con un sonido crudo pero a la vez moderno, es donde el grupo más saca a relucir su vena groove y sus influencias más Death. Todos los temas siguen unos patrones pegadizos y similares, pero el resultado, visto en global es algo desigual, lo que hace que la valoración caiga un poco en comparación con “Germ Of Erorr”. Los temas se alargan por encima de los dos minutos, llegando más lejos en muchos casos y la voz de Kino adopta aires de camionero cabreado, siendo lo mejor de este trabajo, con un regustillo a GOREFEST bestial. Los riffs y las estructuras se centran en crear ambientes accesibles y dinámicos, y en general consiguen atraer y divertir, pero con el tiempo se echa de menos un poco más de carne en el asador como en discos pasados y no tanta repetición de ideas. No obstante temas como “Evil Machinegun”, “Si Mesise” o sobre todo “Final Ensemble” son trallazos ante los que es imposible no reaccionar. El resto sigue una línea bastante definida, que pese a su notabilidad le falta algo más de leña en el horno para estallar. 


Por su parte, “Germ Of Erorr”, mucho más corto en duración pese a que tiene los mismos temas, es el eslabón que falta en la cadena entre “Impenetrable” y “Crash Test” y para mi gusto un discazo. Los temas van directos al grano, el sonido no es tan contundente y tira más de la afinación clásica del Grind, y las estructuras no se andan con medias tintas, cortas y certeras. La voz de Kino, en este ambiente no suena tan audible, pese a que el tono característico del vocalista sigue presente, pero su combinación con segundas voces de corte agresivo es mucho más efectiva. No obstante, la evolución se nota en la ambientación. Efectos de producción y sobre todo ciertos riffs de orientación más Death, demuestran que CEREBRAL TURBULENCY estaba en plena evolución de su sonido hacia lo que “Crash Test” definiría. Se ve en temas como en “On The Edge Of Tolerance” o “Germ Of Error”, donde los riffs se vuelven más repetitivos y pegadizos, pero el apego por el Grind alocado y de libro que venían haciendo hasta ese momento es mucho más patente, siendo el resultado mucho más lucido que en su sucesor. 

En definitiva, dos discos complementarios. Por un lado una joyita del Grind centroeuropeo, que sabe a poco pero que da para mucho, como es “Germ Of Erorr”, por otro un disco que busca una vuelta de tuerca al sonido de CEREBRAL TURBULENCY y que navega entre dos aguas no con todos los buenos resultados que debiera, como es “Crash Test”. En cualquier caso es una gran noticia la llegada de estos discos a estas latitudes, porque CEREBRAL TURBULENCY es una de las bandas básicas en el sonido del Metal Extremo del centro de Europa. 

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BIG BUSINESS - "Here Come The Waterworks": Distorsión purificada.



Siguiendo con la avalancha acogida con ganas (por lo menos por mi parte) de lanzamientos de la discográfica Hydra Head, le toca el turno a BIG BUSINESS, grupo que a pesar de haber sido creado hace menos de cinco años ya tiene un disco completo y algún que otro EP a sus espaldas, lo que llama la atención al principio, aunque no tanto cuando uno descubre que en sus filas hay dos miembros de MELVINS. El caso es que “Here Come The Waterworks” es el segundo disco de BIG BUSINESS, y como a continuación relataré, sin estar llamado a ser un disco imprescindible, es uno de los mejores lanzamientos de Sludge (y algo más) que últimamente he escuchado.

Uno puede cometer el error de encasillar a BIG BUSINESS demasiado pronto procediendo dos de sus miembros de MELVINS, grupo considerado uno de los padres del sonido ácido del Sludge americano, o lo que es lo mismo, la visión particular al otro lado del Atlántico de lo que se entiende por Doom, mezclando los riffs y las enseñanzas Sabbathicas, con toda la tradición musical reciente de EE.UU, lo que da lugar a un estilo difícil por sus férreos cimientos, pero que ha hecho nacer a un gran número de bandas interesantes que tienen cada vez más seguidores por nuestras latitudes. Y digo que es un error, porque BIG BUSINESS tiene una raíz mucho más básica, más dinámica y accesible, más anclada en la tradición Heavy-Rock, como demuestran muchos riffs y los tonos de voz de Jared. El caso es que el resultado es estimulante, directo y de fácil digestión si te gusta el Sludge y el Stoner, lo que demuestra que BIG BUSINESS no es tanto una banda para experimentar, como para pasarlo bien tantos sus miembros, como quien los escuche. De todas formas, “Here Come The Waterworks” es un gran disco, que sin haber escuchado el debut de la banda (aunque con la calidad demostrada en este segundo esfuerzo, creo que pronto me haré con él), pone a BIG BUSINESS como un grupo a tener muy en cuenta en el futuro. 


Uno de los elementos más llamativos en este disco y que contribuye a separar a BIG BUSINESS del Sludge más al uso, es el sonido, mucho más limpio y directo de lo que cabría esperar. Aunque se mantiene la distorsión profunda y hasta los límites que la técnica permite de la guitarra, la voz de Jared suena limpia y accesible, como una especie de Ozzy del siglo XXI. Precisamente, la voz es el otro elemento llamativo, pues es la auténtica protagonista de las composiciones, dándoles el punto de variedad necesario. El resto, la sección rítmica, resalta por méritos propios: las guitarras no son muy arriesgadas, pero se aprecian muchos detalles en cuanto se escarba un poco en la cubierta de distorsión de los riffs que sustentan los temas. Los tiempos, por su parte, son rápidos, dinámicos y directos, por lo que no andándose por las ramas, BIG BUSINESS se dirige férreo por un camino de dureza y contundencia, pero a la vez consiguiendo enganchar al oyente en pocas escuchas, lo que en directo puede ser descomunal (sin mis informaciones son ciertas, a finales de año se dejaran caer por la península, así que habrá que estar atento). De hecho, salvo los dos últimos cortes del disco, los más largos del trabajo, ningún tema rebasa la barrera de los cinco minutos, lo que demuestra las intenciones de BIG BUSINESS.

Sin embargo, que nadie deje pasar la oportunidad de escuchar esos dos temas de estructura más larga, “I´ll Give You Something To Cry About” y “Another Beautiful Day In The Pacific Northwest”. En ellos Jared Warren adquiere un tono de voz teatral, emocionante y muy particular, en medio de una música que en algunos momentos te hace llegar al éxtasis, gracias a una sabia combinación de riffs y solos que hacen crecer la tensión por momentos. El segundo de los citados, totalmente instrumental es de los más Sludge de todo el disco, con un inicio donde la distorsión es la protagonista y una estructura lenta y progresiva, decadente, que parece no explotar nunca, cargada de sonidos extraños y ruidos variados, reconvertidos en un elemento musical más para la ocasión. De lo mejor del disco, por lo menos para mi gusto. Por su parte, las otras composiciones de “Here Come The Waterworks”, explotan otras facetas de BIG BUSINESS igual de interesantes, pero más directas y convencionales. Por ejemplo, “Just As The Day Was Dawing”, recuerda mucho a HIGH ON FIRE adaptado a la particular voz de Jared, dando su toque personal al sonido del grupo gracias a sus atípicas melodías, adquiriendo un protagonismo esencial la sección rítmica con Coady Willis ejecutando un solo constante. Siguiendo una línea más roquera, también entra directa “Hands Up”, con unas guitarras de formas muy tradicionales, así como “Ground For Divorce”, otro corte muy Heavy en su estructura, pero con un punto alocado que queda de maravilla en combinación con las líneas vocales de Jared.

Sin llegar a ser una pieza fundamental, BIG BUSINESS consigue en “Here Come The Waterworks” combinar lo mejor del Sludge y el Stoner americano, dejando entrever un gusto por lo añejo muy particular y consiguiendo un sonido propio, gracias a la personal voz de Jared Warren y a la sabia combinación de tradición y modernidad de sus temas. El resultado es una pieza estimulante, sin hueco para los rellenos, equilibrada y que a poco que te dejes llevar por ella, te hará disfrutar a buen seguro. Bastante recomendables.

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THE PROJECT HATE MCMXCIX - "The Lustrate Process": manteniendo su condición única.


Siempre he tenido predilección por THE PROJECT HATE MCMXCIX (en adelante me ahorraré el sufijo numérico). Su música me parecía especial, conformada a partir de un batiburrillo de sonidos, pero que enganchaba, que conseguía llegar por sencillez, evocación, fuerza y personalidad. Pocas veces un combo que, tan abiertamente, hace uso directo de la electrónica y los sonidos industriales y que hasta hace poco tenían a un ordenador como batería, me había llamado tanto la atención, dejando a un lado adalides del género industrial e inventos ambientales que también pululan por mis estanterías. Sin embargo la música del grupo sueco siempre me ha llamado la atención, más en pequeñas dosis, que en obras completas, pero siempre dando resultados satisfactorios. Pues bien, con “The Lustrate Process” THE PROJECT HATE demuestra que la autocomplacencia no es su opción y crece, crece en todos los sentidos. 

Vaya por delante que “The Lustrate Process” es un disco que ha tardado en gustarme. Estamos ante el primer trabajo con batería real y lejos de lo que podría pensarse, este hecho ha generado que parte de la personalidad del grupo se pierda, aunque se gane en fuerza. Si había dos cosas que podían definir, además de otra multiplicidad de detalles, la música de THE PROJECT HATE era, por un lado el juego magnífico de voces, con el vozarrón penetrante de Jörgen Sandström a la cabeza y, primero la evocadora de Oriente Medio Mia Stahl y más adelante la angelical y algo prefabricada Jonna Enckell, como contrapunto, y por otro lado, el mecanicismo de su música. THE PROJECT HATE era como un tanque que fuera recorriendo zonas de guerra diversa, contagiándose de su atmósfera (esos sonidos arábigos que me hacen pensar en THE GATHERING y derivados como ARABESQUE o AGHORA siempre han estado presentes), pero siempre con ese aire de maquinaria que los hacía tan especiales y adictivos. Hasta tal punto me parecía esencial este elemento industrial, que los siempre presentes pasajes electrónicos de Lord K se me hacían indispensables. Sin embargo, con la incorporación de Thomas Ohlsson de AXENSTAR tras los parches, parte de esa sensación se pierde, en detrimento de una mayor variedad rítmica. 


Sin embargo, y así me quito cuanto antes los “peros” que le encuentro al trabajo, no acaban aquí las sensaciones agridulces. A esa pérdida de parte de la sensación mecánica, hay que añadir que THE PROJECT HATE se ha pasado un poco con la duración de determinados cortes de “The Lustrate Process”. Bien es cierto que siempre fue marca de la casa el extenderse con diversidad de elementos, creando círculos hipnóticos que acababan por obsesionar, pero en “The Lustrate Process” este elemento se ha llevado al extremo en favor de un nuevo elemento, un halo épico que antes no se daba, o era más secundario y que hace de temas como “Descend Into The Pits Of Eternal Possession” o “Arise To His World Of Infamy” auténticas historias en sí mismas que enganchan, pero a veces a uno le gustaría que divagaran menos en favor de una inmediatez mayor. En cualquier caso, este paso adelante en lo que a retos compositivos se refiere es compensado por dos motivos de alegría en “The Lustrate Process”. Por un lado, el ya citado sinfonismo, que se ha mezclado con la brutalidad y el aire industrial clásico del grupo y que dan mayor sensación de eclecticismo y completitud, sirviendo de mejor colchón para la voz de Enckell, aunque poco quede ya para el aura arabesca de antaño. Por otro lado, y he aquí el punto fuerte (aunque circunstancial) de “The Lustrate Process”, este disco es el más ambicioso en cuanto a medios y eso se ha traducido en una lista interminable de colaboraciones, sobre todo vocales, que dan un aire de ópera extrema y salvaje al disco. 

Reconocibles son sin duda dos voces en particular, por un lado la abominable y putrefacta voz de Martin Van Drunen de ASPHYX que aparece en el primer corte ya citado del disco, de tal manera que las dos mejores voces del Death Metal europeo en mi opinión, la citada y la de Jörgen Sandström se juntan para nuestro deleite durante unos instantes. Por otro lado, la reconocible y contrapuesta voz limpia de Christian Älvestam, el que fuera magnífico vocalista de SCAR SYMMETRY, hace su aparición en “You Come To Me Through Hell”, probablemente el tema más accesible y melódico que han firmado THE PROJECT HATE en su carrera y casi single en potencia si no fuera por su duración de casi nueve minutos. Y para colmo, ambos invitados vuelven a aparecer en “The Locust Principles”, siendo como una especie de resumen de todo lo que dan de sí estas tres magníficas voces. Pero no se reducen a estos dos personajes las colaboraciones, en otros temas irán haciendo su aparición voces tan reconocibles como Johan Hegg de AMON AMARTH o Lars Goran Petrov de ENTOMBED, de tal manera que algunas de las voces más personales de la escena europea están presentes en “The Lustrate Process”. A lo que hay que añadir a Pär Fransson y Mike Wead como solistas a lo largo de todo el disco, convirtiendo a temas como el ya citado “The Locust Principles” o “See The Filth Become Flames In This Furnace” en composiciones donde las guitarras adquieren un protagonismo que hasta ahora era secundario en THE PROJECT HATE y en el que la producción de Dan Swanö tiene mucha culpa.

En definitiva, THE PROJECT HATE ha decidido dar un paso adelante y evolucionar. En el camino ha perdido parte de sus señas de identidad, pero ha ganado en eclecticismo y en cierta medida, en variedad. Ya no son la máquina precisa y constante, pero al mismo tiempo absorbente, ahora se centran más en las guitarras y en la atmósfera y no tanto en la constancia rítmica. Aún así, “The Lustrate Process” es un disco que mantiene ese halo de especialidad que rodea a la banda. Death, sinfonismo y música industrial, se dan la mano para este proyecto del odio. 

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THE PROJECT HATE MCMXCIX - "Armageddon March Eternal: Symphonies of Slit Wrists": eclecticismo y brutalidad.



Parece que fue ayer cuando un puñado de músicos venidos de bandas tan renombradas como NASUM, GRAVE, ENTOMBED o DARK FUNERAL crearon un proyecto dónde daban rienda suelta a sus espíritus más experimentales. Desde entonces, un ya lejano 1998, THE PROJEC HATE MCXCIX han editado tres discos y un directo, y este año ve la luz un nuevo álbum, "Armageddon March Eternal: Symphonies Of Slit Wrists", que vuelve a indagar aún más en su mezcla de Death Metal, y Gótico industrial.

Su propuesta musical era arriesgada, pues nunca abandonaron sus raíces Death Metal, y las voces de Jörgen Sandström no son precisamente comerciales. Sin embargo sus teclados, movidas electrónicas y voces angelicales en la persona de Jo Enckell no iban a cuajar muy bien entre los aficionados al Death Metal más tradicional. En cualquier caso, y no me preguntéis muy bien por qué, desde que hace años supe de su existencia y me hice con su "Cybersonic Superchrist" y más tarde con "Hate, Congregate, Dominate, Eliminate", no pude dejar de admirarles y convertirme en un cuasi-fan suyo. Reconozco que no soy muy fan de las mezclas industriales, pero THE PROJECT HATE MCMXCIX tienen algo, que me enganchó. Serán sus aires arabescos, serán sus ritmos pegadizos, será el lirismo de Jo o la voz demoníaca de Sandström, o todo a la vez. No sabría muy bien decir por qué, pero sus discos tienen el poder de atraer mi atención hasta tal punto que no puedo despegar el oído del altavoz mientras no se esfume la última nota de los suecos. Además su mezcla es difícil de encontrar en el panorama musical. A veces te pueden recordar a ORPHANAGE, otras veces a STRAPPING YOUNG LAD, e incluso a veces a GREEN CARNATION, pero siempre tienen algo que les aleja de tales nombres. Como bien dice la hoja promocional (una de las pocas veces que estoy de acuerdo con estos papeles...), THE PROJECT HATE pueden sonar a muchas bandas, pero ninguna banda por sí sola sonará a lo que los suecos nos ofrecen.

En este "Armageddon March Eternal: Symphonies Of Slit Wrists", los parámetros previos del grupo siguen presentes, pero han dotado a su música de unos riffs mucho más metálicos, lo que ha aumentado su poder y su fuerza, incrementando el protagonismo de Sandström. No obstante la vocalista Jo Enckell, mantiene su papel de contrapunto a la maldad, de manera magistral como ya hiciera en el anterior disco de la banda. Los pasajes electrónicos siguen presentes, pero ya no de manera tan evidente como en trabajos anteriores (salvo en la oscura "Loveless, Godless, Flawless"), ahora se entremezclan con las guitarras, sin por ello molestarse los unos con las otras. A lo que sí han vuelto es a programar las baterías, lo cual es el único punto negativo que les pongo, pero, afortunadamente no suenan sintéticas, y la música no se ve afectada por este hecho (mucha atención tienes que poner para darte cuenta).

Los temas de THE PROJECT HATE MCMXCIX pasan ampliamente de los cinco minutos, y muchas veces rondan los diez, pero no por ello se hacen aburridos. Composiciones como "The Bleeding Eyes Of A Breeding Whore", tienen una amalgama tan amplia de sonoridades y elementos, que evitan que la desidia se apodere de nosotros. Es curioso ver como los ritmos de constante doble bombo, los riffs de puro Death Metal y las voces limpias y guturales, encajan perfectamente con armonías y teclados de tintes orientales y de vez en cuando algún que otro sampler. Incluso al final de este tema hacen un pequeño guiño de diez segundos a CANDLEMASS interpretando un trozo del riff central de "The Well Of Souls" (algo que no se puede considerar plagio, sino más bien homenaje particular...). Las ocho composiciones de que consta el disco no dejan de mostrarnos los pasajes más variados que puedas escuchar. Con riffs que se suceden una y otra vez hasta acabar por clavarse en tu cerebro, con orquestaciones y teclados que cubren su música de frías atmósferas, y con las voces de Sandström llenando todo de diabólica maldad, mientras Jo Enckell nos enternece en otros tantos momentos.

En esta ocasión han contado con la colaboración de un bajista que no es precisamente manco, Mikael Hakansson de EVERGREY, que mantiene el pulso de manera magistral en cortes más intimistas y oscuros como "Resurrected For Massive Torture", dónde no se olvidan de los riffs más destroza-cuellos que te puedas imaginar. O el protagonismo que tienen las melodías épicas en "Godslaughtering Murder Machine". Son elementos dispares, arriesgados a veces, pero tienen las cosas tan claras que todo encaja sin fisuras. Si a todo esto le añadimos un sonido de sobresaliente conseguido por el propio Lord K Philipson (el cerebro detrás de este proyecto) ayudado por el genio Dan Swanö, tenemos todos los ingredientes para un disco que se está convirtiendo en uno de mis preferidos del año (si digo esto a la tercera escucha cómo será cuando ya lo tenga gastado del uso...).

Si te gusta la música original, oscura y no te asustas por las mezclas de varios géneros, THE PROJECT HATE MCMXCIX te ofrecen una propuesta cuánto menos llamativa, y de una calidad muy alta. Seguro que si les echas un oído te pasará como a mí, y te engancharán. Aunque también puede ocurrir, que me odies por haberte dicho esto. Sea cual sea tu caso, yo lo tengo claro, "Armageddon March Eternal: Symphonies Of Slit Wrists" ocupará un lugar privilegiado en mi discoteca, y se ha convertido en uno de mis discos preferidos de 2005. Y van...

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