lunes, 13 de enero de 2020

THE PROJECT HATE MCMXCIX - "The Lustrate Process": manteniendo su condición única.


Siempre he tenido predilección por THE PROJECT HATE MCMXCIX (en adelante me ahorraré el sufijo numérico). Su música me parecía especial, conformada a partir de un batiburrillo de sonidos, pero que enganchaba, que conseguía llegar por sencillez, evocación, fuerza y personalidad. Pocas veces un combo que, tan abiertamente, hace uso directo de la electrónica y los sonidos industriales y que hasta hace poco tenían a un ordenador como batería, me había llamado tanto la atención, dejando a un lado adalides del género industrial e inventos ambientales que también pululan por mis estanterías. Sin embargo la música del grupo sueco siempre me ha llamado la atención, más en pequeñas dosis, que en obras completas, pero siempre dando resultados satisfactorios. Pues bien, con “The Lustrate Process” THE PROJECT HATE demuestra que la autocomplacencia no es su opción y crece, crece en todos los sentidos. 

Vaya por delante que “The Lustrate Process” es un disco que ha tardado en gustarme. Estamos ante el primer trabajo con batería real y lejos de lo que podría pensarse, este hecho ha generado que parte de la personalidad del grupo se pierda, aunque se gane en fuerza. Si había dos cosas que podían definir, además de otra multiplicidad de detalles, la música de THE PROJECT HATE era, por un lado el juego magnífico de voces, con el vozarrón penetrante de Jörgen Sandström a la cabeza y, primero la evocadora de Oriente Medio Mia Stahl y más adelante la angelical y algo prefabricada Jonna Enckell, como contrapunto, y por otro lado, el mecanicismo de su música. THE PROJECT HATE era como un tanque que fuera recorriendo zonas de guerra diversa, contagiándose de su atmósfera (esos sonidos arábigos que me hacen pensar en THE GATHERING y derivados como ARABESQUE o AGHORA siempre han estado presentes), pero siempre con ese aire de maquinaria que los hacía tan especiales y adictivos. Hasta tal punto me parecía esencial este elemento industrial, que los siempre presentes pasajes electrónicos de Lord K se me hacían indispensables. Sin embargo, con la incorporación de Thomas Ohlsson de AXENSTAR tras los parches, parte de esa sensación se pierde, en detrimento de una mayor variedad rítmica. 


Sin embargo, y así me quito cuanto antes los “peros” que le encuentro al trabajo, no acaban aquí las sensaciones agridulces. A esa pérdida de parte de la sensación mecánica, hay que añadir que THE PROJECT HATE se ha pasado un poco con la duración de determinados cortes de “The Lustrate Process”. Bien es cierto que siempre fue marca de la casa el extenderse con diversidad de elementos, creando círculos hipnóticos que acababan por obsesionar, pero en “The Lustrate Process” este elemento se ha llevado al extremo en favor de un nuevo elemento, un halo épico que antes no se daba, o era más secundario y que hace de temas como “Descend Into The Pits Of Eternal Possession” o “Arise To His World Of Infamy” auténticas historias en sí mismas que enganchan, pero a veces a uno le gustaría que divagaran menos en favor de una inmediatez mayor. En cualquier caso, este paso adelante en lo que a retos compositivos se refiere es compensado por dos motivos de alegría en “The Lustrate Process”. Por un lado, el ya citado sinfonismo, que se ha mezclado con la brutalidad y el aire industrial clásico del grupo y que dan mayor sensación de eclecticismo y completitud, sirviendo de mejor colchón para la voz de Enckell, aunque poco quede ya para el aura arabesca de antaño. Por otro lado, y he aquí el punto fuerte (aunque circunstancial) de “The Lustrate Process”, este disco es el más ambicioso en cuanto a medios y eso se ha traducido en una lista interminable de colaboraciones, sobre todo vocales, que dan un aire de ópera extrema y salvaje al disco. 

Reconocibles son sin duda dos voces en particular, por un lado la abominable y putrefacta voz de Martin Van Drunen de ASPHYX que aparece en el primer corte ya citado del disco, de tal manera que las dos mejores voces del Death Metal europeo en mi opinión, la citada y la de Jörgen Sandström se juntan para nuestro deleite durante unos instantes. Por otro lado, la reconocible y contrapuesta voz limpia de Christian Älvestam, el que fuera magnífico vocalista de SCAR SYMMETRY, hace su aparición en “You Come To Me Through Hell”, probablemente el tema más accesible y melódico que han firmado THE PROJECT HATE en su carrera y casi single en potencia si no fuera por su duración de casi nueve minutos. Y para colmo, ambos invitados vuelven a aparecer en “The Locust Principles”, siendo como una especie de resumen de todo lo que dan de sí estas tres magníficas voces. Pero no se reducen a estos dos personajes las colaboraciones, en otros temas irán haciendo su aparición voces tan reconocibles como Johan Hegg de AMON AMARTH o Lars Goran Petrov de ENTOMBED, de tal manera que algunas de las voces más personales de la escena europea están presentes en “The Lustrate Process”. A lo que hay que añadir a Pär Fransson y Mike Wead como solistas a lo largo de todo el disco, convirtiendo a temas como el ya citado “The Locust Principles” o “See The Filth Become Flames In This Furnace” en composiciones donde las guitarras adquieren un protagonismo que hasta ahora era secundario en THE PROJECT HATE y en el que la producción de Dan Swanö tiene mucha culpa.

En definitiva, THE PROJECT HATE ha decidido dar un paso adelante y evolucionar. En el camino ha perdido parte de sus señas de identidad, pero ha ganado en eclecticismo y en cierta medida, en variedad. Ya no son la máquina precisa y constante, pero al mismo tiempo absorbente, ahora se centran más en las guitarras y en la atmósfera y no tanto en la constancia rítmica. Aún así, “The Lustrate Process” es un disco que mantiene ese halo de especialidad que rodea a la banda. Death, sinfonismo y música industrial, se dan la mano para este proyecto del odio. 

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

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