viernes, 17 de enero de 2020

MÖRK GRYNING - "Mörk Gryning": testamento musical para una banda muy interesante.



Con bastante tiempo de retraso llega a nuestra redacción el testamento musical de los suecos MÖRK GRYNING. Una banda que llevaba activa desde principio de los noventa desarrollando su característico Black Metal que fue evolucionando desde sus formas más primitivas hasta lo que nos ofrecieron en este disco, más elaborado y por momentos casi progresivo, pero que debido a la falta de interés repentina de sus componentes en el mundo de la música extrema, decidieron disolverse dejando un disco homónimo como último vestigio de su existencia. Esto sucedió a finales de 2005 y ahora llega a mis manos “Mörk Gryning”, disco que no tuve la oportunidad de escuchar en su momento y que muestra a una banda que podría haber dado mucho más de sí de no haberse disuelto. 

Para todos aquellos que piensen encontrarse en “Mörk Gryning” Black Metal, una advertencia: este disco es un compendio de música extrema, compleja y con tintes progresivos, pero no sólo Black Metal. Bien es cierto que se pueden encontrar influencias típicas de la escuela sueca de Black, en especial en el quinto corte del trabajo, “The Aurora”, pero MÖRK GRYNING usa y abusa de extensos desarrollos, ritmos Thrash, partes muy melódicas, otras más Death, algún retazo casi industrial (como el bonus oculto tras la versión del “Neverwhere” de AT THE GATES, que es un ejercicio puro y duro de música electrónica)... Si te gusta la última etapa de EMPEROR o lo que venían haciendo ENSLAVED en sus últimos discos, y lo mezclas con la oscuridad teatral y el primitivismo de unos NECROPHAGIA o incluso SEPTIC FLESH, tendrás una idea de lo que ofrece “Mörk Gryning”, un disco de amplio contenido, que no se queda anquilosado en un estilo y que muta una y otra vez, siempre con un resultado brillante y sobresaliente que nos hace lamentar el que la banda no hubiera seguido tras la edición de este disco. 

Hecha la advertencia, ahora toca otra: “Mörk Gryning” no es un disco de fácil escucha. Aunque goza de una variedad muy amplia, los desarrollos y las estructuras se vuelven camaleónicos y sin llegar a experimentar con la octava derivada musical, la instrumentación, los arreglos y el trabajo compositivo en general son riquísimos en matices y a la vez duros de abarcar en su conjunto. Afortunadamente la producción le da un plus de luminosidad a todo y hace que el resultado sea mucho más atractivo y accesible, alejándose de resultados deslucidos, con propuestas similares, como fue en su momento el último trabajo de los belgas GORATH que se veía arruinado por una producción demasiado opaca. Aquí no ocurre tal cosa: la amplia riqueza de los riffs, que pasan por todas las tesituras, las atmósferas, la cruda y satánica voz de Johan Ljung, y los muchos efectos que terminan de completar las composiciones que sino quedarían descarnadas, brillan por sí mismos gracias a un sonido soberbio. 


Lo malo del disco es su corta duración. En otro grupo estaríamos hablando de una duración aceptable (algo más de cuarenta minutos si descontamos el bonus oculto tras el último corte), pero MÖRK GRYNING da la sensación de que podría haber ofrecido más. La primera parte del trabajo se mueve por ámbitos despiadados y certeros, aunque la introducción coral a lo SEPTIC FLESH de “Lazarus Rising” nos haga pensar otra cosa. “Ingen Dyrkan”, uno de mis cortes favoritos, se forja a base de un ritmo a piñón fijo, velocísimo y de un aura de teclados maligna y oscura como pocas, mientras las guitarras, en un segundo plano, se dedican a lanzar disonancias y efectos variados. Sin darnos cuenta “The Sun” mantiene este ritmo a toda pastilla, en un ambiente más crudo y Black, y con momentos casi industriales que me recuerdan mucho al “Below The Lights” de ENSLAVED. Continuando esta parte del trabajo más cruda y directa, “Into Oblivion” se mueve por terrenos más cercanos al Death, con un trabajo de riffs buenísimo y una estructura muy progresiva y cambiante.

Así se llega a la segunda mitad del disco, donde se concentran los momentos de mayor majestuosidad y donde los arreglos y las orquestaciones adquieren protagonismo. “The Aurora”, que como ya dije en su momento, es una de las más Black del disco, abre con su frialdad inquietante este segundo acto, seguida por la que para mí es la composición magistral del disco: “Pure”. Un tema que podría considerarse una continuación de “The Aurora”, pero que combina el Black con armonías que parecen tomadas del Jazz y de la Música Clásica: así por ejemplo, los coros, que al principio pueden chocar, se convierten en imprescindibles en el transcurso de un tema que no te cansarás de escuchar porque cada vez se descubre algo nuevo en él. “All Discarded” se vuelve más oscura y atmosférica, pero siempre combinándolo con la complejidad estructural demostrada en los últimos cortes y finalmente, antes de la versión de AT THE GATES (que cierra el trabajo de una manera algo alejada del estilo del grupo), “Disguise My Parting” es un ejercicio de absoluto lucimiento para todos los miembros del grupo, en especial para las guitarras, resumiendo a la perfección la crudeza de los primeros temas con la variedad de esta segunda parte del disco.

Una pena que “Mörk Gryning” sea el testamento del grupo, porque los suecos demuestran en este quinto y último trabajo de su trayectoria que podrían tener muchas cosas que decir si hubieran seguido profundizando en esta forma tan particular de ver el Black y la música extrema en general. MÖRK GRYNING no es una banda cualquiera, va más allá de las etiquetas y su disco homónimo lo confirma. Una gozada de disco, que deja con ganas de mucho más.


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DIECAST - "Day Of Reckoning": cuando el tedio y la linealidad hacen su aparición.



Hace no mucho, en estas mismas páginas, mi compañero Javier Martín comentó el tercer disco de esta banda americana. Pues bien, en esta ocasión nos enfrentamos a la reedición mundial por Century Media de su segundo álbum, "Day Of Reckoning", que data originariamente del 2001. No conocía al grupo más que de oídas, pero supuse que si venían de gira con NAPALM DEATH en junio, algo debían tener. 

Formados en 1997 y con numerosos cambios de formación, la propuesta musical de DIECAST no es nada original. Hardcore con retazos metálicos a lo FEAR FACTORY, pero poco más. Vaya por delante que el famoso Metalcore no es uno de mis estilos preferidos, soy más partidario del Hardcore-de-toda-la-vida (con el que en directo se pasa de fábula) y por supuesto del Metal nacido de la influencia de este género, en forma de Thrash y más tarde Death Metal a lo SUFFOCATION y demás. Pero las mezclas de ambos, dan lugar a un resultado desigual según qué grupo sea el artífice de la combinación. Muchas veces me habréis visto elogiar grupos encasillados dentro del Metalcore, pero DIECAST no son precisamente de los que tienen luz propia.

Continuos riffs a cada cual más sencillo y un doble bombo hasta aburrir. ¿Os suenan estos elementos?, siendo simplistas diréis: FEAR FACTORY. Efectivamente, pero antes de que los fans del grupo (entre los que me incluyo) penséis que DIECAST les llegan a la altura... ni mucho menos. Dónde la "fábrica de miedo" consigue enganchar y asombrar con temazos redondos y contundentes, DIECAST se quedan en la simpleza, el tedio y la linealidad. Si a esto le añadimos unas voces irritantes (puramente Hardcore, pero de las malas) con partes melódicas que no consiguen dar variedad aunque lo intentan... "Day Of Reckoning" se nos hace un pestiño difícil de soportar en su larga extensión.


 No obstante, algunos puntos resaltables hay: una producción excelente (pero ni con esas), potenciando un sonido de batería demoledor y unas guitarras contundentes, y algún que otro tema que se desmarca del resto por su "originalidad" dentro de la linealidad del resto del disco. Es el caso de "Disrepair" dónde viene a la mente algún riff un poco más melódico a lo IN FLAMES, SOILWORK e incluso AT THE GATES (influencias que según me han dicho, son más evidentes en el tercer, y reciente disco de los americanos), notables coros puramente Hardcore en "In The Shocks", y ante todo, "Remember The Fallen", único tema que por su variada estructura me ha resultado agradable. Comenzando con una intro semi-acústica (sin dejar de sonar el doble bombo una y otra vez), pasando por una parte Hardcore de rigor con un riff ultra simple y acabando en una apoteosis de riffs machacantes y con una batería vertiginosa. Por lo menos me han conseguido transmitir algo de excitación.

Nada más remarcable. Tratan de compensar linealidad de ideas con potencia y contundencia, pero antes que con DIECAST me quedaría con cualquier grúa de demolición de edificios para que me transmita tales sensaciones. En fin, recomendable en cualquier caso para quién quiera derrumbar un muro en su casa sin contratar obreros: pon tus altavoces a tope y deja que caiga sólo. Así le darás un poco de utilidad a este "pedazo de disco".

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NECROPHAGIST - "Epitaph": un disco que marcó una época.



Estamos ante una jovencísima banda alemana con una larga historia. Nació en 1992 pero no empezó a grabar hasta 1999 (siendo su líder, Muhammed Suicmez su único miembro entonces). Debutaron con un disco muy técnico (seguramente la causa de que sólo su líder se quedara en el grupo), de complicada composición y ejecución, lo que consiguió llamar la atención sobre ellos. Una vez que consiguieron una formación estable, empezaron a componer para su nuevo disco, "Epitaph", llevando aún más allá su tecnicismo y su excelente música.

Me es muy difícil hablar de influencias en este grupo, porque aúnan en un mismo paquete, estilos tan dispares como el Metal progresivo, el Thrash Metal más agresivo y retorcido al mismo tiempo, el death técnico a lo DEATH y letras y agresivida gore (algo que han maquillado un poco, no siendo tan explícitos como en su primer disco). Todo ello con una voz ultra gutural muy en la onda de los grupos de Brutal Death europeos (INSISION, DERANGED...). Como se puede ver son inclasificables y muy personales, pero por todo ello me parecen imprescindibles, por el virtuosismo de cada miembro del grupo y por el dinamismo de sus composiciones, realmente sorprendentes.

El disco se abre con el tema más rápido, potente y gore de todos: "Stabwound", con una batería que te deja exhausto y unas guitarras con unos desarrollos al más puro estilo YNGWIE MALMSTEEN en versión Death. "The Stillborn One" es un medio tiempo (aunque con algunas partes muy veloces) con un doble bombo machacante y unos riffs pesados, en dónde el bajo se convierte en un elemento fundamental, con una línea complicada pero que cubre todos los espacios. Los intercambios de solos entre los guitarristas son excepcionales. En "Ignominius & Pale" de nuevo pisan el acelerador, con unos intrincados riffs y constantes cambios de ritmo. "Diminished To Be" da una vuelta de tuerca más a su complicado mundo musical. Riffs cada vez más complejos, pero a la vez pegadizos y cambios de ritmo imposibles. 


"Epitaph" se basa en un tiempo y en unos riffs de corte más Thrash, más directos, pero igualmente dinámicos y de elaborada composición. "Only Ash Remains" se abre con una bajo excelente y con unos desarrollos de guitarras dobladas que parece que estemos ante una versión Death del "Metropolis" de DREAM THEATER, y no exagero en absoluto en la comparación. Incluso se atreven con influencias jazzísticas en su parte final. "Seven" es el tema más complejo y técnico de todos, difícil de entrar en él, pero cuando se consigue resaltan una vez más las grandes capacidades compositivas del grupo. La velocidad vuelve a ser la protagonista en el punto final del disco, "Symbiotic In Theory", al igual que en el tema de apertura, con una batería aplastante y dónde, de nuevo, cada componente del grupo brilla con luz propia.

La propuesta musical de NECROPHAGIST es arriesgada. Por la voz y la temática de sus letras, puede que no le guste a los seguidores del Metal técnico y progresivo; por los solos de guitarra y los largos desarrollos musicales, puede que no le guste a los amantes del Death más brutal. Pero desde luego son únicos y sorprendentes, si sabes escucharlos sin etiquetas y sin prejuicios, sino te estarás perdiendo un excelente disco.

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NATIVE WINDOW - "Native Window": un quiero y no puedo.


A mí que me lo expliquen. Estás en KANSAS, ves que sus mentes pensantes, Steve Walsh y Kerry Livgren han perdido la inspiración, pero que tú quieres seguir dando rienda suelta a tu creatividad, ¡y formas una nueva banda para ello! Es más, ¡suenas a KANSAS! Y acabemos de liar todo, ¡abres como telonero de KANSAS, reduplicándote como si tuvieras doble personalidad! El mundo de la música nunca dejará de sorprenderme. En cualquier caso, el resultado de todo este jaleo en el que ni yo mismo me encuentro, es NATIVE WINDOW y su debut homónimo. Y, efectivamente, esto es KANSAS en su versión más AOR radiofónica, sólo teniendo como “novedad”, algún matiz más actual en el uso de las armonías, los estribillos y la producción. El resto, si te gustó la etapa más accesible de KANSAS, te gustará NATIVE WINDOW. 

Partiendo de estas premisas, Ragsdale, Ehart, Williams y Greer, es decir, los “mini” KANSAS, facturan en NATIVE WINDOW un disco elegante, muy melódico, agradable de escuchar, emocionante en ciertos momentos, pero globalmente pienso que algo forzado, como si hubieran querido contentar demasiado a los fans de su banda madre y no hubieran dejado fluir realmente sus inquietudes. Esta sensación se ve confirmada si uno se da un paseo por la página web del grupo y observa como todos los componentes de NATIVE WINDOW dejan bien claro que buscan ser una continuación de KANSAS, sólo que debido a la dictadura de Walsh y Livgren, no podían llevarlo a cabo en el seno de su banda y se han tenido que inventar otro grupo nuevo. Pero, el dejar tan claro la conexión que buscan, y el hecho de que uno siente a veces que NATIVE WINDOW podía haber explotado más una cara Hard Rockera actual sin unirse tanto a la mítica banda de la que parten, hace que este debut no pase del notable, e incluso diría que no va a aguantar la prueba del tiempo y se acabará olvidando, una vez que la gente se olvide de la motivación que lo creó.


No es sólo una sensación, es un hecho: “Native Window” es un disco que tiene muchos ingredientes para entrar bien alto entre la media de bandas melódicas de la actualidad, pero que no termina de explotarlos. Especialmente Greer hace un trabajo excepcional con su voz, los temas, además de muchos detalles de instrumentación y el siempre necesario violín de Ragsdale, descansan en la voz y las pegadizas melodías. Lo demuestra en “An Ocean Away”, un corte oscuro de inicio, pero de gran intensidad vocal o “The Way You Haunt Me”, de estribillo muy vacilón, aunque no termina de explotar. También se hace evidente en “Miss Me”, corte muy íntimo, personal y cálido, que alargan demasiado en mi opinión, pero que muestra a un Greer que podría moverse muy bien en tesituras renovadas como las que fueron demostradas por los últimos HAREM SCAREM o los siempre eficaces DARE, melodía sin rechazar las nuevas tendencias, a pesar de que musicalmente el tema es muy ochentero. Finalmente lo demuestra un tema más movido, más pegadizo y con buenas acústicas de fondo como es “Surrender”. Estos cortes son ejemplos de como “Native Window” podía explotar ese aire de AOR modernizado que tan buenos resultados en otros grupos. 

Sin embargo, instrumentalmente, y en general debido a la producción buscada, el disco acaba por ser un poco esclavo de su propia elegancia. Es el caso de la acústica “The Light Of Day”, la bluesy “Blood In The Water” o la demasiado pausada “Still (We Will Go On)”. Cortes que se vuelven algo aburridos por tratar de sonar en exceso a “otra cosa”, y en menor medida “Money”, donde Ragsdale asume demasiado protagonismo en la melodía inicial en mi opinión. En cualquier cosa, apreciado globalmente, NATIVE WINDOW ha facturado un trabajo, cuanto menos, interesante, aunque no apabullante. Incluso teniendo presentes las premisas, pienso que el grupo podría haber dado algo más de sí. Y quizás si no diesen tantas explicaciones y se hubiesen dejado llevar por sus propios instintos estaríamos hablando de un disco mejor, o al menos no tan descompensado entre algo muy bueno (la voz y la melodía) y algo tan correcto y encorsetado (el sonido y la instrumentación). Aunque no cabe duda de que gracias a esas explicaciones y a las pretensiones continuistas respecto a KANSAS, supongo que NATIVE WINDOW tendrán una cuota de oyentes que de otra manera no tendrían.

En resumen. Aunque aún estoy asimilando el origen de NATIVE WINDOW y las intenciones de sus componentes, así como el comportamiento del grupo nada más formarse, asumiendo el rol de “apéndice” de KANSAS, el debut de este grupo es un trabajo que se deja escuchar y que sólo por comprobar las buenas dotes de Greer merece la pena. Quizás, si ven que el invento funciona, en un segundo esfuerzo veamos más personalidad y menos travestismo, mientras tanto esto es lo que hay, y tampoco es malo.

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IN QUEST - "The Comatose Quandaries": contundencia y melodía aún por pulir.


Quinto álbum en la ya larga carrera de los belgas IN QUEST, grupo que me perdonarán mi ignorancia, pero sólo conocía de oídas y no ha sido hasta que me llegó este "The Comatose Quandaries" cuando por fin he podido escuchar algo de ellos. Según tengo entendido su estilo original era un Death Metal bastante bruto y de parámetros clásicos, por ello cuando he escuchado este nuevo lanzamiento, me he preguntado si de verdad ese estilo original lo tuvieron alguna vez.

"The Comatose Quandaries" es Death Metal en su base, en eso estoy de acuerdo, pero está plagado de sonoridades, estructuras y voces más propias del Hardcore (algo en lo que ha debido de tener mucha culpa su nuevo cantante, Mike Löfberg), con lo que han evolucionado hacia el terreno fácil, el Metalcore, si bien con mucho mejor resultado que los grupos que pueblan este estilo tan de moda últimamente.

Desde el momento en que se inicia el disco con "Diffuse Pattern Recognition" uno tiene la sensación de estar ante una mezcla de dos grupos: los últimos DYING FETUS (aunque sólo tienen algunos parecidos con ellos en las partes más brutales) y los ABORTED más actuales. Y es que IN QUEST, al igual que los dos grupos nombrados (y en especial sus compatriotas ABORTED) ha teñido su música de elementos Hardcore que le dan un sonido más actual y pegadizo, pero que pierde en originalidad. Claro que esto es sólo una opinión.


La calidad notable de IN QUEST es lo que me ha llamado la atención, porque aunque este álbum conceptual está condicionado por su tiempo, la base y la raíz Death Metal sigue presente dando dinamismo y potencia a la música. Si bien cortes como "Cryotron Frequency" son claramente de influencia Metalcore, con voces agresivas y monótonas y parones constantes, lejos de quedarse en ser uno más de esta escena, llenan sus composiciones de cambios de ritmo y de pasajes variados que impide que te aburras del disco a la segunda escucha. Pero no todo es tan bonito; IN QUEST tienen un defecto evidente: alargan demasiado sus estructuras, y hay veces que es mejor dejar con ganas de más que llevarlo demasiado lejos aunque las ideas sean buenas.

Los parámetros son los mismos a lo largo de todo el disco,  pero su fuerza no decae y permite que sigas disfrutando. En especial en los medios tiempos, dónde IN QUEST enriquece los temas con guitarras atmosféricas, buenos solos, e incluso melodías al más puro estilo AMON AMARTH ("The Comatose Quandary" es un buen ejemplo). No obstante, su propuesta está tan manida que dudo mucho que lleguen muy lejos,  aunque destellos de calidad tienen muchos más que otros compañeros de género. Además, al pasarse un poco con el minutaje de las canciones, han conseguido que la parte final del disco se haga difícil de digerir y pierda un poco de inmediatez.

Metal extremo actual y con calidad aceptable, que pone a IN QUEST entre los grupos más destacables dentro de este ámbito, pero a años luz de gente como ALL SHALL PERISH o NEAERA. Si buscas contundencia, medios tiempos mastodónticos, y melodías cuidadas, "The Comatose Quandaries", pese a sus debilidades, se deja escuchar.

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jueves, 16 de enero de 2020

IMPUREZA - "La Caída de Tonatiuh": cruce de culturas y de sonidos


Mucho revuelo había generado el segundo disco de la banda francesa IMPUREZA. Es de 2017 y yo no conocía a la banda de nada, pero de repente empezó a aparecer su nombre por las listas de los mejores discos del año de diversos medios. Esto me hizo investigar. A priori el invento era cuanto menos curioso: death metal con influencias flamencas, cantado en castellano y con temática de las culturas mexicanas previas y posteriores a la "conquista" hispana. 

Al rascar un poco más descubrí el origen español de alguno de sus miembros, especialmente su guitarrista y compositor principal Lionel Cano Muñoz, pero también el de su cantante Esteban Martín, que canta en castellano (y es perfectamente legible incluso en los tonos más guturales). Finalmente cuando le di una primera escucha a alguno de los temas pude establecer paralelismos con NILE, ADE, KRONOS, THE CHASM... y todas estas bandas que parten del death metal y lo enriquecen con sonidos de otras culturas. Además adoptan una línea conceptual propia, que en este disco se dedica a Tonatiuh, dios del Sol para los mexicas y nombre que recibió por parte de los indígenas el conquistador Pedro de Alvarado, cuyo episodio de la Matanza del Templo Mayor se recoge en el tema "Otumba, 1520". En definitiva, todo ello hizo que me picase la curiosidad y que "La Caída de Tonatiuh" acabase por caer en mis manos. ¿Era bien merecido tanto revuelo?


Pues sí, lo era. IMPUREZA es un proyecto musical transversal u horizontal. Tiene una base muy definida, pero su cruce con el flamenco y con la temática precolombina hace que adquiera personalidad y mucho más interés. No son los primeros en mezclar flamenco y metal extremo, se me ocurre RAZA DE ODIO o por estos lares USER NE. Tampoco son los primeros en utilizar una línea conceptual cultural tan particular. Los ejemplos antes citados son claros. Además la cara más death de IMPUREZA es bastante similar a la de NILE. Sin embargo hay algo que creo que los diferencia y es lo que más me llama la atención de "La Caída de Tonatiuh" y es la forma que tienen de fusionar todo, de manera que aunque los orígenes musicales del grupo están diferenciados e individualizados en varios temas, en muchos otros se entremezclan y es ahí donde más brillan. Porque muchos ritmos, muchas melodías... están sacadas directamente del flamenco, pero encajados en un contexto de brutal death. Además todo se enriquece con muchos detalles técnicos tanto rítmicos, donde el batería Guillermo se lleva la palma, como solistas, donde es Lionel el protagonista y entre ambos el fabuloso bajista Florian Saillard, que goza de mucho espacio con su bajo sin trastes.


Ya de inicio IMPUREZA deja bien marcada su raíz en "Lamentos de un Condenado": introducción de samplers que buscan recrear una hoguera humana. Hace su aparición Lionel con una acústica aflamencada muy rica en matices, así como los jaleos y las percusiones típicas del género y Florian actúa al más puro estilo Carles Benavent con sus arpegios flamencos de acompañamiento. Este inicio contrasta abruptamente con la entrada de "Sangre para los dioses" donde se desarrolla impunemente el trasfondo más brutal death de IMPUREZA. No obstante, los riffs y los cambios de ritmo sincopados mantienen esa inspiración flamenca, encajada perfectamente con las voces aspiradas a lo Glen Benton de Esteban y unos desarrollos de cabalgada feroz que me hace pensar en VITAL REMAINS (los de "Dechristianize"). Entre medias alguna que otra guitarra acústica y algún coro que le da mayor personalidad.


Durante esta primera mitad del trabajo IMPUREZA desarrolla así su propuesta. Temas brutales, de duración moderada tirando a extensa, en donde la parte más death es arquetípica, pero donde brillan los solos de Lionel, los detalles ajenos al metal y la evílica y despiadada voz de Esteban. Entre cortes se intercala algún pasaje diferente, como es el violín de la entonces miembro de ADAGIO, Mayline Gautié en "El Dorado", otro tema de puro flamenco, las voces habladas de "Abre-aguas (En la tormenta de Tlaloc)" o las percusiones intercaladas de tanto en cuanto en medio de los temas y que quedan perfectamente encajadas en el conjunto. El interés va en aumento hasta que llega "Leyenda Negra". Es aquí donde IMPUREZA consigue rozar la perfección en su propuesta con un tema que mezcla todo y en donde los riffs y los ritmos death son aflamencados y todo funciona. 


De ahí en adelante es donde podemos decir que IMPUREZA consigue la perfecta fusión de conceptos líricos y musicales y donde este disco adquiere para mi gusto los máximos laureles, incluyendo el instrumental homenaje a Paco de Lucía con "Corazón al Cielo" o uno de los temas que más se quedan grabados que es "El nuevo reino de los ahorcados", introducido en forma de soleá y que se desarrolla en medio de una vorágine death aflamencada. También la larga instrumental "La caída de Tonatiuh" que da nombre al disco y donde brillan todos incluyendo el mejor trabajo de Florian con su línea de bajo. Si IMPUREZA quería conseguir ser punto de encuentro culutural y sonoro lo consigue en esta segunda mitad del trabajo, para mi gusto más arriesgada que los primeros cortes y eso que aquéllos ya sorprenden.

Sólo hay un punto algo menos positivo y es que la producción se queda sólo en el notable. Pierde un poquito de fuerza en los pasajes más brutales, supongo que para intentar que todo, tanto las partes acústicas como las más bestias, suenen naturales y estén presentes sin ceder protagonismo. No obstante la producción no es peor que las de algunos discos de los citados THE CHASM y le da un halo de oscuridad también adecuada, aunque se pierda algo de detallismo. Por lo demás, incluyendo la sangrienta y mitológica portada, no puedo sacar más que loas a "La Caída de Tonatiuh".

De vez en cuando se producen fenómenos como los de IMPUREZA y es lograr un producto musical interesante, diferente y propio con el que se llame la atención de los que lo escuchan y no se pierda en el olvido. Ojalá no tarden siete años en darle continuidad como pasó entre su primer y segundo disco, porque IMPUREZA es uno de los grupos más interesantes de la última década.






IXXI - "Elect Darkness": volviendo a los orígenes.


La estela no se ha hecho esperar. Desde que Shagrath, Abbath y Satyr se están dedicando a hacer del Black una “vuelta a los orígenes”, que en realidad no es más que una disminución de las revoluciones y un aumento de la sencillez, otras bandas están surgiendo a su alrededor, pero quizás no había visto un ejemplo tan claro hasta ahora como IXXI y su tercer disco “Elect Darkness”. Los suecos cogen la influencia de los últimos IMMORTAL y de lo que Abbath hiciera en I (una base de Heavy épico y voces rasgadas), le añaden el toque rockero de Shagrath en CHROME DIVISION y acaban con la infamia de sencillez y aburrimiento de lo último de SATYRICON.

Así pues que nadie busque un Black afilado, frío y tortuoso. Ni tampoco nada excesivamente épico, recargado y elaborado. Aquí no hay nada de eso, IXXI se primitiviza en “Elect Darkness” y ofrece un predominio absoluto de medios tiempos, rítmicos, sencillos y aparentemente pegadizos, pero que se van tornando en constantes y previsibles con las escuchas. Las guitarras rara vez se dedican a hacer algo más que tocar dos o tres riffs que a veces parecen nu metaleros, la sección rítmica no consigue salir del metrónomo y las voces se exageran tanto que acaban por sonar a chiste. Eso que algunos llaman Black And Roll, y con lo que a Satyr y compañía se le llena la boca al decir que es el verdadero origen de su música, no es más que una estratagema para atraer audiencias ajenas e IXXI, desde un punto de partida más modesto, ha tratado de emularlo. Según digo esto, más de uno dejará de leer. Os aviso, no tan rápido, que no todo es tan malo como lo pinto.


Digo que no es tan malo, porque afortunadamente en algunos temas IXXI tiene en I su principal referencia y eso es bueno, porque la épica a lo BATHORY que tiene ese proyecto siempre me ha gustado. Especialmente en “Underworld” esto se hace evidente, un tema raro, lento, con un desarrollo de continuo vaivén, pero que tiene unas guitarras solistas brillantes. Y esto es algo que se repite en el cierre del trabajo, “A Bitter Lesson”, un tema decadente, emocional, atmosférico y tocado con mucha pesadumbre (y no digo esto debido al título del tema, realmente transmite esas sensaciones), que también mantiene esa épica desgarrada del primer corte, sólo que con un trasfondo aún más oscuro y fantasmal, ayudado por la voz de Totalscorn, que puede parecer excesiva en primeras escuchas, teatral, cambiante y algo esquizofrénica, pero que encaja con la atmósfera del corte. Para de contar, el resto, salvo algún destello iluminativo, es fiel a Satyr y a la simplicidad ingenua de los últimos trabajos de SATYRICON, lo cual me genera aburrimiento, debiendo de atarme firmemente al palo mayor del barco cual Ulises, para no sufrir la tentación de ir pasando cortes antes de que acaben.

No hay más que escuchar “Western Plagues” o “Enthusiasm” dos ejemplos del daño que está haciendo SATYRICON en sus dos últimos trabajos. Medios tiempos, voces rasgadas y por momentos ridículas, riffs tocados con desgana y nada realmente nuevo que aportar. Juegos cuasi industriales como “Southern Tribes” o “Eastern Minions” tampoco me dicen mucho pues no le veo mucho el sentido a hacer un tema con una sencillez rítmica tan exasperante pero sin decir nada tres minutos y medio que dura. Y ya no digamos engendros como “Beyond The Rupture”, que parece un manifiesto musicado de un borracho a las seis de la mañana. Además IXXI tiene un problema y es que han querido dar una vuelta de tuerca a su sonido y se han dotado de una producción limpia, pulcra y totalmente aséptica, que unido a las estructuras repetitivas y faltas de interés, terminan por completar el sopor. El Black está sufriendo una crisis de identidad, aunque afortunadamente aún hay grupos que pueden ofrecer muchas cosas, e incluso escenas prolíficas como la francesa que siguen dando alegrías.

En su favor se puede decir que, al partir de premisas mucho más modestas, mantienen aún la agresividad innata del estilo, de lo que alguna vez fue el estilo. Esto unido a los dos temas citados como ejemplo de épica y decadencia bien entendida, pueden salvar de la quema “Elect Darkness”. De hecho recomendaría mucho antes este disco que cualquiera de los últimos de SATYRICON, pero tampoco se puede decir que IXXI se puedan vanagloriar de esto que acabo de decir. Para resumir un poco: “Elect Darkness” es un tratado de falta de ideas y aburrimiento soberano, con algún momento de lucidez que se salva.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)