domingo, 3 de junio de 2012

HARDLINE - "Leaving The End Open": Final y otras cosas abiertas

De los lanzamientos de abril de Frontiers, como siempre organizados por triadas de novedades cada mes, el de HARDLINE me provocaba indiferencia. El debut de este grupo formado a última hora con Neal Schon y Deen Castronovo como invitados de excepción y los hermanos Gioeli, “Double Eclipse”, sin ser una gema imprescindible, sí que me llamó mucho la atención cuando lo redescubrí muchos años de su edición en los oscuros noventa. Pero desde entonces HARDLINE ha tenido una actividad casi nula. Ya en el nuevo milenio sacaron un segundo trabajo, con el siempre eficiente Josh Ramos recogiendo el testigo de Schon, pero no tuve la oportunidad de escucharlo. Por eso, después de un disco notable, por muy calco de JOURNEY que fuera, a dúo con el vocalista Hugo Valenti, y un trabajo que acogí con ganas pero que se ha ido deshinchando según lo he ido escuchando más detenidamente, CHINA BLUE,  no sabía qué esperarme de “Leaving The End Open”. Ahora me doy cuenta de que si lo hubiera dejado pasar, me habría perdido un disco bastante bueno.

Sólo con uno de los hermanos Gioeli ya, Johnny, cuyas cuerdas vocales están fuera de toda duda, y más en las tonalidades melódicas, tal y como ha demostrado con el siempre difícil AXEL RUDI PELL, y nuevamente con Ramos, lo nuevo de HARDLINE puede calificarse de barco entre dos aguas, con resultados francamente buenos. Esas aguas son el sonido AOR de los ochenta, mezclado con el sonido y la modernidad de nuestros días. El resultado, por su parte, es una colección de temas donde predominan los medios tiempos, el sonido un poco a lo HAREM SCAREM, y resquicios de JOURNEY también, una tesitura íntima y personal que rodea a Gioeli en la mayoría de los casos, y lo que me parece más importante, una labor vocal excelsa, lo mejor del disco, con buenos estribillos, buenas armonías y cambios de tonalidad que consiguen llevar en volandas al vigoroso vocalista. Sin ser un disco brillantísimo, lo cierto es que la belleza de sus melodías, con un Ramos muy comedido y relajado, y el gran trabajo de Gioeli lo hacen merecer una buena nota.

Insisto e insistiré, que “Leaving The End Open” (no sé si tomarme este título como una metáfora del propio grupo) es un disco para Gioeli. Las mejores tonalidades, dulzonas y envolventes del vocalista, en un contexto relajado y pausado, brillan por méritos propios y sólo por eso merece darle una escucha al trabajo. Compositivamente hablando es un trabajo bastante estándar, aunque Ramos sorprenda en ocasiones con unos fraseos muy actuales, pero no es la sorpresa lo que busca “Leaving The End Open”, sino resultar agradabilísimo al oído y dejar con ganas de más al oyente. Y eso en un entorno en el que el dinamismo, a priori, está en un segundo plano en favor de la atmósfera y el ambiente envolvente. Eso sí, puede haber algún que otro toque en la producción que no guste a los fans más clásicos (un ejemplo sería “She Sleeps In Madness”, cuyo inicio me recuerda por momentos a SATRIANI en sus años más experimentales), pero lo compensa el buen gusto y la elegancia del resto.

Particularmente me parece fantástica la forma de iniciarse el trabajo, con un tema como “Voices”, contenido pero pesado al mismo tiempo, oscuro y melancólico, en donde una línea vocal excelente de Gioeli será difícil de sacar de tu cabeza. Pero si debo de reseñar dos momentos estelares serían, por un lado “Start Again”, donde Ramos usa unos rasgueos atmosféricos que casi parecen propios de la New Wave, nuevamente en un entorno actualizado y con un estribillo de gran fuerza y calado emocional. Y por el otro lado “Bittersweet”, que podría considerarse la sucesora de la anterior y donde el protagonismo de Gioeli es compartido con un Ramos cargado de sentimiento en su ejecución. La parte final del disco me parece un poco más estática y menos sorpresiva, pero también tiene espacio para algún momento interesante como la propia “Leaving The End Open”, enigmática y bella per se, final excepcional para apagar el reproductor y quedarse en paz con uno mismo y con el mundo. Lo que sí me sobra es “Give In To This Love”, un tema excesivamente macarra para este tipo de disco, aunque Gioeli vuelve a hacer un buen trabajo.

Discos como “Leaving The End Open” entrarían en una categoría especial en la que, sin saber uno muy bien por qué, se encuentra alabando un trabajo que tampoco viene a tener nada especialmente reseñable. Simplemente estamos ante un disco para dejarse llevar, para disfrutar de un Gioeli enorme y para echar a volar nuestra imaginación más emotiva. Elegancia, modernidad y sentimiento en un mismo trozo de plástico, que vuelven a traer a colación a HARDLINE, después de mucho tiempo de silencio.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

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