jueves, 6 de febrero de 2020

BISON B.C. - "Dark Ages": en la frontera de muchos géneros.


Volvemos a Canadá. País alabado en cuanto a calidad de sus bandas por mi parte en infinitas ocasiones, y cada vez más en cantidad también, y de donde hace ya casi tres años surgió BISON B.C. en medio del ascenso imparable de bandas como HIGH ON FIRE o sobre todo MASTODON, que hacía que Relapse primero (discográfica materna de ambos grupos) y otros sellos después empezasen a buscar como locos, seguidores de una estela, que lleva existiendo eones, desde que EYEHATEGOD y sus derivados empezaron a desquiciar al personal a golpe de corrosividad y extremismo en todos los aspectos. Su primer trabajo, “Quiet Earth”, fue una sorpresa por mi parte: un disco claro en sus planteamientos y referencias, pero muy bien combinado para que no se echara de menos nada de este género tan crossover y difícil de etiquetar. Con demasiado tiempo en mi opinión, transcurrido desde entonces, BISON B.C. revalidan las cualidades demostradas en “Dark Ages”, su segundo trabajo, nuevamente en el seno de Metal Blade.

Lo mejor de este segundo trabajo de BISON B.C. es que todo sigue igual: HIGH ON FIRE, EYEHATEGOD, CROWBAR, SOILENT GREEN, los primeros MASTODON, excentricidades a lo Steve Austin de TODAY IS THE DAY... Stoner guitarrero, atmósferas psicodélicas del Sludge, producción cruda y pesada en guitarras, rítmica en constante cambio, voces que aunque con algún elemento Hardcore algo más predominante que en su primer disco, mantiene su aire cazallero, sonido sureño... En definitiva, si escuchaste “Quiet Earth”, te gustará “Dark Ages”. Ahondando un poco más, se puede considerar que este disco es más accesible, más elaborado, acercándose más a la estela de MASTODON que a la de HIGH ON FIRE, al contrario que en su primer disco, por contra, ha ganado en matices, sobre todo las guitarras, con toques más progresivos, pues los ritmos cíclicos, obsesivos y absorbentes de Brad Mackinnon, siguen siendo el vehículo que mueve el esqueleto estructural de los temas.


Ejemplo de este avance sónico que acabo de describir, pero también del mantenimiento del estatismo rítmico es, sin duda, “Die Of Devotion” y en menor medida, “Melody, This Is For You”. El primero de los citados de larga introducción setentera, el segundo con un sonido mucho más sureño, pero cuyo desarrollo deviene en complejo y progresivo. En cualquier caso, son detalles de una evolución no rupturista que hacen de este disco un digno sucesor de “Qiet Earth”, a su mismo nivel. Además de los temas citados, el resto del trabajo se compensa entre ataques más Hardcore/Thrash y cortes más cabeceantes y pesados, destacando la durísima dupla de apertura, tan antagónica como esencial, con un “Stressed Elephant” denso, oscuro y con un trasfondo melódico que al principio puede descolocar, ya preludiando ese giro algo más complejo y progresivo de este trabajo, y en contraposición, un “Fear Cave” que es puramente HIGH ON FIRE en sus momentos más exagerados, siendo uno de los cortes que más elementos prestados del Hardcore coge por parte de James Farwell, manteniendo musicalmente la acidez estomacal de EYEHATEGOD, sobre todo en su primera parte.

Los tres cuartos de hora de duración de “Dark Ages” se terminan de dar forma con “Two-Day Booze”, tema acelerado y para lucimiento guitarrero que vuelve hacia el sonido MASTODON del “Leviathan”, mezclado con unas voces más esquizofrénicas y herederas de TODAY IS THE DAY, “Take The Next Exit”, el corte Thrash del disco, que inicialmente podría pasar por un tema de TESTAMENT hasta que comienzan los juegos rítmicos característicos de BISON B.C., siendo junto a “Fear Cave” de los temas más agresivos del plástico y, finalmente, la tercera parte de Wendigo (las dos primeras las podréis encontrar en el primer disco del grupo), aquí titulada como “Let Him Burn”, que como ya ocurriese en las dos primeras partes del tema, sirven de escaparate de todos los elementos de BISON B.C., aunque en este corte de forma algo más comprimida, con inicio acústico, desarrollo virtuoso (con solo incluido en medio de la sobrecarga decibélica) y una estructura en progresión que acaba en un éxtasis de melodía, densidad y oscuridad a partes iguales, dejando con ganas de más.

En resumen, me es difícil decir si “Dark Ages” es mejor o peor que “Quiet Earth”. En mi opinión es plenamente continuista y las evoluciones son para mejor, pero tampoco grandes. Para el mucho tiempo de silencio, puede que se les pudiera haber exigido algo más de riesgo, pero si algo funciona, y lo haces bien, ¿para qué cambiarlo? En cualquier caso, “Dark Ages” vuelve a ser un disco sobresaliente, fronterizo en géneros, excitante en ejecución y completo en todos los sentidos. Bastante recomendable, en definitiva.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

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