lunes, 17 de febrero de 2020

JON OLIVA'S PAIN - "Festival": muchas ideas pero sin una dirección.


Sigue sin conseguirlo. La última vez que hablé por estas páginas de JON OLIVA´S PAIN fue respecto de un “Global Warning” que me parecía irregular, variado y con buenos momentos, pero en general algo insustancial para mi gusto, y un nuevo motivo para desear que SAVATAGE resucite de nuevo. Dos años después me llega otro nuevo trabajo del señor “aceituno” y la cosa sigue igual, o más bien peor. “Festival” tiene todo lo de su predecesor, pero un añadido, es aún más irregular. Con lo que uno no termina de creerse lo que Jon Oliva pretende, por mucho aire cabaretero a lo “Gutter Ballet” que quiera infligir a este trabajo, y por mucho que la curiosa influencia de PINK FLOYD siga presente en más de una ocasión. 

Mi impresión sigue siendo que Jon Oliva no acaba de saber hacia donde dirigir su banda. Si busca intimismo, fracasa, si busca sonido progresivo (este disco, más que nunca, lo es), se queda a medio camino, y cuando recupera el aire pesado y duro, pero melódico a lo SAVATAGE se queda muy lejos de lo esperado. El resultado es un quiero y no puedo, que para mayor problema en esta ocasión, parece inconcluso. Y es que “Festival” empieza bien, se duerme, remonta, y ya no hay quien lo resucite hasta el final. Y lo digo desde la perspectiva del oyente “no seguidor” de lo que lleva haciendo Jon Oliva desde que creó este proyecto personal, sino como mero oyente ocasional, es decir, que hablo desde la sensación objetiva que me provoca. Y sinceramente creo que el talento compositivo de Jon Oliva da más de sí, o por lo menos antaño no lastraba tantos altibajos.

Frente a su precedente, “Festival” parece un disco más personal si cabe. La influencia siempre presente o deseada de SAVATAGE se diluye, y el virtuosismo gana protagonismo hasta en ciertos momentos tener que pensar si no estamos ante un grupo de Metal Progresivo seguidor de la estela a lo DREAM THEATER. Evidentemente exagero, pero a uno le cuesta encontrar la huella de Jon Oliva, más allá de sus juegos vocales y de algunos colchones de teclados, además de su manía intimista de tufo pinkfloydiano, que mira que me gusta la banda del “muro”, pero cada vez odio más encontrar sus referencias en el entorno ajeno a ella. Sin embargo, estas sensaciones van llegando con los minutos, pues he de confesar que los dos primeros cortes de “Festival” prometen. “Lies” tiene ese aire de majestuosidad teatral tan característico, aunque lleno de guitarras cabalgantes que uno no esperaría encontrar. Además Oliva hace un gran trabajo y la intensidad rítmica acaba por contagiarse. Tras ello “Death Rides A Black Horse” trae la oscuridad, la pesadez y la contundencia a primer plano, unido a un trabajo orquestal peliculero que culmina en una orgía guitarrera en pleno clímax final. Si lo que quedase del disco, tuviesen al menos la mitad de las bondades aquí expuestas, la puntuación sería distinta. Pero no es el caso.


El primer bajón llega con la propia “Festival”: un inicio prometedor también, con un riff cargado de fuerza y un ritmo orgánico y poderoso, hacen pensar en una continuidad, pero el tema se pierde en excesivo juego rítmico y acaba por perder el hilo. Es un buen corte, pero pierde fuerza. “Afterglow” suena muy Doom y los coros le dan empaque, pero se hace excesivamente larga y Oliva no anda muy lucido, especialmente en un final algo forzado en donde el sonido jazzístico (sí, me sorprendo al decir esto) y las cabalgadas progresivas uno no termina por encajarlas. Y es aquí cuando llega el remonte, “Living On The Edge” un corte potente y orquestal al mismo tiempo, con buenísimos coros, un gran estribillo y mucha intensidad. Oliva abusa un poco de su tono macarra, pero aún así uno recupera la esperanza. Y ¡señores!, cuando uno pensaba que todo cambiaría, llega la somnolencia, llega el intimismo ñoño y pinkfloydiano de “Looking For Nothing”... tres minutos que se me hacen eternos. “The Evil Within” nos despierta a golpe de ritmo sobrehumano y fuerza, pero fue un espejismo, “Winter Haven” nos devuelve al intimismo, teñido de progresividad en esta ocasión, pero aunque la fuerza creciente del tema le hace ganar enteros, no consigue explotar. 

Lo que resta no es mucho mejor. “I Fear You”, parece una ralentización de SAVATAGE, otra vez con aire muy Doom, muy BLACK SABBATH de los ochenta, pero la sensación sucumbe en una parte central de intercambio solista que particularmente me hace perder el interés en el corte, especialmente en el momento de lucimiento del propio Oliva con los teclados. El tema, y eso que no es muy largo, lo acaba pareciendo y si a eso le añadimos “Now”, nuevo momento para el sueño apacible y a pierna suelta, el final es de todo menos “memorable”. ¿Conclusiones? Sigo pensando que Jon Oliva tiene que ponerse a pensar a donde dirigirse: a veces es mejor decir menos y con más contenido, que explotar en todas direcciones sin una línea de cohesión. Particularmente, sigo confiando en su capacidad compositiva (otras veces lo ha demostrado), pero no en esta ocasión. “Festival” es un disco correcto, que complacerá a sus fans, pero no creo que le haga ganar nuevos adeptos.

(Crítica publicada también en: http://www.rocktotal.com)

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